Suiza en 8 días · día 2: Interlaken y Berna

El plan de hoy se ha chafado apenas comenzaba el día. La idea era hacer una ruta de montaña, pero el cielo estaba totalmente cubierto y justo antes de salir del hotel se ha puesto a llover, así que hemos optado por cambiar, y hacer hoy lo que teníamos pensado hacer mañana (y mañana haremos lo de hoy, espero).

Así que, por delante, otro día de turismo urbano y alguna otra cosa chula.

Interlaken

La ciudad literalmente entre lagos (el lago Thun en el oeste y el lago Brienz en el este) es más bien un punto de partida para diversas actividades y excursiones alrededor de ella. Es, de hecho, donde estamos alojados nosotros (no en la ciudad, pero sí en las afueras), porque se encuentra cerca de muchos puntos turísticos interesantes.

Pero hoy veníamos a pasear por sus calles y subir a lo que se conoce como el Top of Interlaken: el Harderkulm.

Y es que las montañas suizas están mucho menos protegidas que las españolas, y por ello, para aprovechar el tirón que puede haber entre los turistas, Suiza cuenta con la friolera de ¡120 funiculares, 50 trenes cremallera y 240 teleféricos! Todos ellos con objetivo de subir a lo alto de alguna montaña.

Hoy, como el día no acompañaba, hemos optado por un plan de «personas normales» y hemos subido en funicular hasta Harderkulm, una montaña que se erige sobre el núcleo de Interlaken y que alberga un restaurante y un mirador con unas vistas es-pec-ta-cu-la-res.

Se sube desde la estación de Harderbahn, muy cerca de la estación de tren y de ferris de Interlaken, y su precio es de 44€ ida-vuelta. Se pueden comprar por separado por si queréis subir andando (es posible por un sendero de 4,5km con +750 de desnivel y que sale justo al lado izquierdo de la estación – está perfectamente señalizado y no tiene pérdida).

Pese a su precio, creo que merece la pena. Una vez allí arriba podéis, además de disfrutar de las vistas desde el mirador, hacer alguna ruta. Por ejemplo, el pico Wannichnubel está apenas a 1,5km desde el mirador, por el único sendero que sale desde allí. Pero incluso podéis hacer rutas más largas, ya que se puede crestear toda esa cordillera.

Una vez abajo, hemos comido en un restaurante tailandés (Sri Manee Isaan) al final de la calle principal de Interlaken, y a pesar de la lluvia que caía después de comer, hemos dado un paseo por el centro, que se limita a esa bonita calle principal y poco más.

Berna

Por la tarde ha sido el turno de visitar la capital de Suiza, a 60km de Interlaken. Berna fue fundada en 1191 por el duque Berchtold V de Zähringen. Según la leyenda, el duque prometió nombrar la ciudad en honor al primer animal que cazara, que resultó ser un oso («Bär» en alemán).

A día de hoy, su casco antiguo (muy reconocible porque esta totalmente rodeado por el río Aar) es súper sencillo de visitar, ya que su forma alargada y su calle principal situada justo en el centro, hacen que todo esté muy cerca.

Hemos aparcado en este parking a pocos metros del inicio del casco antiguo, muy bien ubicado pero algo caro (17CHF por menos de 3h). Y desde ahí hemos comenzado a caminar en línea recta, con algún desvío, para ver las principales edificaciones y monumentos de la ciudad:

  • Palacio Federal: es uno de los edificios más emblemáticos del país y alberga la sede del Parlamento suizo y el Consejo Federal.
  • Kramgasse: se trata de la calle principal de la ciudad, abarrotada de comercios y restaurantes. Esta larga calle llega hasta el final del casco antiguo, y llama la atención por sus estupendamente conservados edificios medievales.
  • Torre del Rejoj: conocida como Zytglogge en alemán, fue construida a principios del siglo XIII como parte de la primera muralla occidental de la ciudad de Berna. Tenía funciones únicamente de vigilancia, pero en 1405, después de un gran incendio que devastó Berna, fue reconstruida y se le añadió el reloj astronómico en 1530, que es el que le da el nombre.
  • Catedral de Berna: Su construcción comenzó en 1421 y se extendió por varios siglos. De hecho, lo que más llama la atención, la torre, no se completó hasta 1893. En la entrada principal, se puede admirar un impresionante portal que representa el Juicio Final. Esta obra de arte esculpida en piedra data del siglo XV y es una de las pocas representaciones medievales del Juicio Final que aún conservan su policromía original. 
  • Bärenpark: llegando ya al final del casco antiguo, y cruzando el río Aar, encontramos aquello que simboliza la ciudad, un recinto arbolado junto al río donde viven tres osos pardos. Las «mascotas» de Berna. El antiguo foso de los osos, conocido como Bärengraben, fue inaugurado en 1857 y durante más de 150 años albergó a osos en un espacio que, aunque icónico, no cumplía con los estándares modernos de bienestar animal. Así que en 2009 se inauguró el Bärenpark, mucho más espacioso diseñado para proporcionar un ambiente más natural y adecuado para los osos.
  • Rosengarten: como última parada del día, un jardín de rosas en lo alto de una colina fuera ya del casco antiguo, a donde merece la pena subir, no tanto por ver las rosas (que no nos ha parecido muy llamativo) sino por disfrutar de unas buenas vistas panorámicas del casco antiguo de la ciudad.

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