Bombay (Mumbai desde 1995) es la ciudad más grande de India y la más distinta a Delhi: más cosmopolita, más húmeda y con una mezcla de edificios coloniales, mar y mercados que no se parece a nada. Un día no da para verla entera, pero sí para hacerse una idea bastante completa del sur de la ciudad, que es donde se concentra casi todo lo imprescindible.
La ruta va de sur a norte y termina en el paseo marítimo al atardecer. Para moverte entre zonas lo más cómodo es el taxi o Uber. El tren de cercanías es una experiencia en sí misma, pero en hora punta no te lo recomiendo con prisas.
1. Gateway of India y el Taj Mahal Palace
Empieza temprano en la Puerta de la India, el arco frente al mar que se construyó para conmemorar la visita del rey Jorge V en 1911. A primera hora hay menos gente y la luz sobre el puerto es muy bonita.
Justo enfrente está el Taj Mahal Palace, el hotel histórico de la ciudad, abierto en 1903. Aunque no te alojes allí, merece la pena verlo por fuera, y si te apetece puedes entrar a tomar algo en alguna de sus cafeterías.
2. Colaba Causeway
A dos pasos está Colaba Causeway, una calle comercial llena de puestos de ropa, bisutería y recuerdos. Por la zona también está el Leopold Café, uno de los cafés más conocidos de Bombay. Si quieres comprar algo, regatea.
3. Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya
Es el gran museo de la ciudad, antes llamado Prince of Wales Museum. El edificio es de 1914 y por sí solo ya justifica la visita. Dentro hay escultura, pintura en miniatura, arte decorativo e historia natural. Según la web oficial de turismo de India abre de 10:15 a 18:00, y la entrada es bastante más cara para extranjeros que para residentes, así que comprueba precios y horario antes de ir.
4. Kala Ghoda
Al salir del museo estás en Kala Ghoda, el barrio artístico: galerías, cafés, librerías y calles con edificios coloniales muy bien conservados. Es una buena zona para comer o hacer una pausa antes de seguir.
5. Oval Maidan: gótico victoriano frente a art déco
El Oval Maidan es una explanada verde donde siempre hay gente jugando al críquet. Lo interesante es lo que la rodea: a un lado, edificios góticos victorianos como el Tribunal Superior y la Universidad de Bombay; al otro, una hilera de edificios art déco que dan a Marine Drive. Ese conjunto es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2018.
6. Chhatrapati Shivaji Terminus (CSMT)
La antigua estación Victoria es probablemente el edificio más impresionante de Bombay y también es Patrimonio de la Humanidad desde 2004. Sigue funcionando como estación, así que verás el edificio en plena actividad, con miles de personas entrando y saliendo.
7. Crawford Market
Muy cerca de la estación está Crawford Market (oficialmente Mahatma Jyotiba Phule Mandai), un mercado cubierto de fruta, especias y productos de todo tipo. Es caótico, ruidoso y muy auténtico. Si te gustó Khari Baoli en Delhi, este también te va a gustar.
8. Dhobi Ghat
Coge un taxi hacia Mahalaxmi para ver Dhobi Ghat, la enorme lavandería al aire libre donde se lava a mano la ropa de media ciudad. La vista más conocida es desde el puente junto a la estación de Mahalaxmi. Si quieres entrar, hazlo con alguien de la zona y pide permiso antes de hacer fotos.
9. Haji Ali Dargah
Muy cerca está Haji Ali, una mezquita y santuario de 1431 construido sobre un islote en el mar. Se llega por una pasarela de casi un kilómetro que solo se puede cruzar con marea baja: con marea alta queda sumergida y el santuario se queda aislado. Mira la tabla de mareas antes de ir y vístete con hombros y piernas cubiertos.
10. Marine Drive y Chowpatty al atardecer
Termina el día en Marine Drive, el paseo marítimo en curva que de noche se ilumina y por eso le llaman el Collar de la Reina. Al atardecer se llena de gente paseando y sentada en el muro frente al mar.
Al final del paseo está la playa de Chowpatty, donde puedes cenar comida callejera: pav bhaji, bhel puri o el vada pav, el bocadillo más típico de Bombay. Como siempre en India, elige puestos con mucha gente y comida recién hecha.
Si tienes medio día más: las cuevas de Elefanta
Si puedes alargar la visita, las cuevas de Elefanta son la excursión más típica: templos excavados en la roca en una isla frente a la ciudad. El ferry sale del muelle de Apollo Bandar, junto a la Puerta de la India, y tarda alrededor de una hora. Ojo: las cuevas y el ferry cierran los lunes, y con mal tiempo pueden cancelarse las salidas.
Consejos prácticos
Cuándo ir: el monzón va más o menos de junio a septiembre. Llueve mucho y algunos ferris se cancelan, así que la temporada más cómoda es de noviembre a febrero.
Ropa: ligera, pero que cubra hombros y rodillas si vas a entrar en lugares religiosos como Haji Ali.
Ritmo: esta ruta es intensa. Si prefieres ir con calma, quita Dhobi Ghat o Crawford Market y alarga el museo o Kala Ghoda.
En agosto de 2026 hice con mi familia y mi pareja el crucero Capitales Bálticas de MSC a bordo del MSC Magnifica: 8 días y 7 noches, saliendo y volviendo a Copenhague, con escalas en Alemania, Polonia, Lituania, Letonia y Suecia. En este post te cuento cómo es cada parada, qué opciones tienes en cada puerto, lo que hicimos nosotros (todo por libre, sin una sola excursión de MSC) y todos los trucos que me habría gustado saber antes de embarcar.
Antes de nada, una pena: este itinerario antes incluía San Petersburgo, que era la joya del Báltico. Desde la guerra de Ucrania las navieras dejaron de parar en Rusia. Aun así, el recorrido que queda merece mucho la pena.
El itinerario día a día
Estos son los horarios de la salida del 15 de agosto de 2026. Cambian un poco según la fecha, así que revisa siempre los de tu reserva.
Fíjate en una cosa: en cinco días cambias cuatro veces de moneda. Dinamarca usa la corona danesa (DKK), Polonia el esloti (PLN) y Suecia la corona sueca (SEK), mientras que Alemania, Lituania y Letonia usan el euro. Nosotros pagamos todo con tarjeta y no cambiamos dinero en ningún momento.
Antes de embarcar: cómo llegar a Copenhague
Mi consejo número uno: compra los vuelos por tu cuenta y llega a Copenhague el día antes del embarque.
Nosotros cogimos el paquete con vuelos y traslado incluido. El traslado del aeropuerto al barco fue cómodo, porque nos recogieron directamente, pero los vuelos que nos asignaron tenían horarios malos y salieron bastante más caros que si los hubiéramos buscado nosotros. Además, llegando el mismo día vas con el tiempo justo y no ves la ciudad. Copenhague es de las mejores paradas del viaje, y con la llegada del primer día y un par de horas el último te quedas con las ganas.
Venir la víspera tiene dos ventajas:
Seguridad: si tu vuelo se retrasa, el barco no te espera. Llegando el día anterior te quitas ese riesgo.
Tiempo: tienes una tarde y la mañana siguiente para ver Copenhague con calma antes de ir a la terminal.
La terminal de cruceros: Oceankaj
Copenhague tiene tres terminales de cruceros: Oceankaj, Langelinie y Nordre Toldbod. MSC atraca en la terminal de Oceankaj (Ocean Quay), al noreste del centro, en la zona de Nordhavn. Es la más grande y la que más lejos queda del centro, así que no cuentes con ir andando.
Desde
Opción
Tiempo aprox.
Precio aprox.
Aeropuerto
Metro M2 hasta Kongens Nytorv, M4 hasta Orientkaj y bus o lanzadera hasta la terminal
45 a 50 min
30 DKK
Aeropuerto
Taxi
unos 30 min
425 DKK entre semana, 520 DKK tardes y fines de semana
Centro (Kongens Nytorv)
Metro M4 hasta Orientkaj y bus 25 o 164
unos 20 min
24 DKK
Centro (Kongens Nytorv)
Taxi
15 a 20 min
unos 175 DKK entre semana
En Orientkaj, la última parada de la línea M4, salen el bus 164 (unas tres veces por hora en temporada de cruceros) y, según la web de MSC, una lanzadera gratuita cada 30 minutos hasta la terminal. Un truco que dan otros viajeros: si vas cargada de maletas, coge el metro hasta el centro y el taxi desde allí, porque te ahorras más o menos la mitad del taxi. Si usas Uber o Bolt, como hicimos nosotros en todo el viaje, compara precio antes de pedirlo.
El embarque
El barco sale a las 17:00, así que tienes que estar a bordo bastante antes. Haz el check-in online en la web o la app de MSC antes de viajar: ahí subes la documentación, eliges hora de embarque y descargas la tarjeta. La hora límite que manda es la que te indique MSC en tu reserva.
Copenhague: la salida y la vuelta
Copenhague es el principio y el final del crucero, y para mí una de las mejores paradas. El problema es que, si no añades días por tu cuenta, apenas la ves.
Lo que hicimos nosotros: el primer día solo llegamos y embarcamos. El día del desembarque tuvimos un par de horas antes de ir al aeropuerto y dimos un paseo rápido por el centro. Da para hacerte una idea, pero poco más. Por eso insisto en venir el día antes.
Si tienes una tarde o una mañana: free tour
La forma más eficiente de ver Copenhague en poco tiempo es un free tour en español. En GuruWalk hay varios todos los días, entre las 9:30 y las 18:00, con salida desde Rådhuspladsen (la plaza del Ayuntamiento) o Højbro Plads. Duran entre 2 horas y media y 3 horas, y la ruta clásica va del Ayuntamiento a Amalienborg pasando por el centro medieval y Nyhavn. Se paga la voluntad, pero hay que reservar porque los grupos son limitados.
Qué ver en Copenhague
Nyhavn: el canal de las casas de colores. Es la foto de Copenhague y está siempre lleno, pero hay que ir.
Palacio de Amalienborg: la residencia de la familia real, con cuatro palacios alrededor de una plaza octogonal. A mediodía hay cambio de guardia.
La Sirenita: está en el paseo de Langelinie, entre el centro y la zona de cruceros. Es pequeña y siempre está rodeada de gente, así que ajusta expectativas.
Kastellet: la fortaleza con forma de estrella, al lado de la Sirenita. Se pasea gratis.
Strøget: la calle peatonal comercial que une el Ayuntamiento con Kongens Nytorv.
Rundetårn (Torre Redonda): torre del siglo XVII que se sube por una rampa en espiral, con vistas al casco antiguo. Entrada de adulto: 60 DKK. En verano abre de 10:00 a 20:00 (web oficial).
Christiansborg: el palacio del Parlamento. Su torre tiene un mirador.
Christianshavn y Christiania: Christianshavn es el barrio de canales con barcos amarrados; Christiania, la «ciudad libre» alternativa. En la zona de Pusher Street no se pueden hacer fotos.
Jardines de Tivoli: el parque de atracciones del siglo XIX, en pleno centro. La entrada de adulto cuesta 200 DKK en taquilla en 2026 (180 DKK comprando en su web, y 10 DKK más en fin de semana). Las atracciones se pagan aparte: la pulsera ilimitada sale por 379 DKK (Freizeitpark-Welt).
Paseo en barco por los canales
Si solo tienes un par de horas, un paseo en barco te enseña Nyhavn, la Ópera, la Sirenita, Christiansborg y Christianshavn desde el agua. Duran entre 1 hora y 1 hora y 45 minutos y salen sobre todo de Nyhavn y de Gammel Strand (StoryHunt).
Compañía
Precio adulto aprox.
Detalle
Netto-Bådene (barcos azules)
60 DKK
La opción barata
Stromma (barcos verdes)
129 DKK
Guía en directo o audioguía
Hey Captain
desde 250 DKK
Barcos de 12 personas que entran en canales más estrechos
Plan para el día del desembarque
El barco llega a las 9:00 y el desembarque va por turnos, así que en la práctica tendrás unas pocas horas. Si tu vuelo sale por la tarde, deja las maletas en consigna o llévalas primero al aeropuerto, y luego haz el paseo Nyhavn, Amalienborg, Strøget y Ayuntamiento, que se hace andando en un par de horas.
Warnemünde: Rostock, el tren de vapor Molli o Berlín
Warnemünde es un pueblo costero alemán que pertenece a Rostock, y en los folletos aparece como «Warnemünde (Berlín)». Con 10 horas en puerto (de 7:00 a 17:00) tienes tres opciones: quedarte en Warnemünde, ir a Rostock o lanzarte a por Berlín.
Opción 1: Warnemünde y Rostock (la más completa sin agobios)
Para mí, Rostock es la mejor opción de esta parada. Nosotros no fuimos esta vez porque ya la conocíamos de otro crucero, y lo tienes todo contado en mi post sobre Rostock.
Warnemünde: el barco atraca al lado del canal Alter Strom, con casitas de pescadores, el faro y una playa enorme de arena blanca. Se recorre andando en un rato.
Rostock: desde la estación de Warnemünde, a 5 minutos andando del muelle, el S-Bahn te deja en la estación central de Rostock en unos 21 minutos. El casco antiguo, la Marienkirche y la calle peatonal Kröpeliner Straße se ven en una mañana.
Opción 2: el tren de vapor Molli (lo que hicimos nosotros)
Como Rostock ya lo habíamos visto, nos fuimos a montar en el Molli, un tren de vapor de vía estrecha que funciona desde 1886 por la costa de Mecklemburgo. Une Bad Doberan con el balneario de Heiligendamm y con Kühlungsborn, a lo largo de 15,4 km, en unos 40 minutos por trayecto. Las locomotoras son de vapor de verdad, alimentadas con carbón, y el tren es monumento histórico desde 1976 (Wandern und mehr). Al salir de Bad Doberan, el tren pasa por mitad de las calles del pueblo, entre tiendas y coches.
Cómo llegar a Bad Doberan desde el puerto:
Tren: S-Bahn de Warnemünde a Rostock y cambio al tren regional hasta Bad Doberan. Mira bien los enlaces, porque si pierdes la conexión te toca esperar.
Bus 119: directo, unos 30 minutos, sale cada hora. La parada está a 10 o 15 minutos andando del puerto.
Uber, Bolt o taxi: lo más rápido si vais varios.
Los horarios del Molli están pensados para enlazar con el transporte público en Bad Doberan, y en verano sale cada hora (Cruise Critic).
Precios del Molli (adulto, tarifa desde febrero de 2026): 7 € el trayecto corto, 9 € dos zonas y 13 € tres zonas. Hay billetes de ida y vuelta y tarjetas familiares, y los menores de 6 años viajan gratis (tarifas oficiales del Molli, PDF).
Ideas para completar el día: la catedral gótica (Münster) de Bad Doberan, el paseo marítimo blanco de Heiligendamm y la playa y el muelle de Kühlungsborn.
Opción 3: Berlín (solo si lo tienes muy claro)
Berlín está lejos. Por libre son unas 3 horas y 10 minutos por trayecto (S-Bahn a Rostock y tren regional RE5 o Intercity hasta Berlín). Con 10 horas en puerto y el margen de seguridad que conviene dejar a la vuelta (al menos 90 minutos antes de la hora de embarque), te quedan unas 3 horas en Berlín. Da para la Puerta de Brandeburgo, el Reichstag y poco más (Walk of Berlin).
Si vas por libre, recuerda que el barco no espera a nadie. La excursión de MSC a Berlín te garantiza volver a tiempo, pero es carísima. Mi opinión: Berlín merece un viaje propio, y en esta parada aprovechas mucho más el día con Rostock o con el Molli.
Gdynia y Gdansk (Polonia)
El barco atraca en Gdynia, pero lo que todo el mundo quiere ver es Gdansk, que está al lado. Tienes 9 horas (de 10:00 a 19:00), tiempo de sobra para Gdansk con calma.
Lo que hicimos nosotros: Gdansk por libre, con free tour.
Cómo ir de Gdynia a Gdansk
Transporte público: desde la parada de la terminal (Publiczny Terminal Promowy), los buses 133 o 119 te llevan en menos de 15 minutos a la estación Gdynia Główna. Allí coges el tren SKM, azul y amarillo, hasta Gdańsk Główny o Gdańsk Śródmieście: pasa cada 7 a 15 minutos y tarda entre 30 y 40 minutos. El billete metropolitano de 24 horas, válido en bus y tren, cuesta 34 PLN (Explore Gdansk).
Uber o Bolt: lo que hicimos nosotros. Es la opción más cómoda si vais varios, porque os deja directamente en el casco antiguo.
El free tour de Gdansk
En GuruWalk hay free tour en español: «¡Descubre Gdansk!», que sale de la Puerta Dorada (Targ Węglowy 1), con el guía identificado por un paraguas amarillo. Dura unas 2 horas y media y pasa por la Torre de la Prisión, la Basílica de Santa María, la Corte de Arturo, la Grúa medieval y la orilla del río Motława. Hay pases a las 9:00, a las 11:00 y más tarde: con la llegada a las 10:00, mira bien qué hora te encaja.
Qué ver en Gdansk
La Vía Real (Długa y Długi Targ): la calle principal, con las fachadas de colores, el Ayuntamiento y la fuente de Neptuno.
Basílica de Santa María: una de las iglesias de ladrillo más grandes del mundo. Se puede subir a la torre.
Calle Mariacka: la calle del ámbar, con escalinatas en las fachadas y tiendas de joyería.
La Grúa (Żuraw): grúa portuaria medieval en la orilla del Motława, símbolo de la ciudad.
Centro Europeo de la Solidaridad: el museo sobre el sindicato Solidaridad y los astilleros, para los que os guste la historia reciente.
Westerplatte: donde empezó la Segunda Guerra Mundial. Está fuera del centro, así que solo si te sobra tiempo.
Otras opciones en esta parada
Sopot: el balneario entre Gdynia y Gdansk, famoso por su muelle de madera, de los más largos de Europa. Está en la misma línea del tren SKM, así que se puede combinar con Gdansk si vas con tiempo.
Gdynia: si no quieres moverte, al lado de la terminal está el Museo de la Emigración.
Klaipeda y el istmo de Curlandia (Lituania)
Klaipeda es la ciudad portuaria de Lituania, y lo mejor de la parada está enfrente: el istmo de Curlandia (Curonian Spit), una lengua de arena y bosque de casi 100 km entre el mar Báltico y la laguna de Curlandia, Patrimonio de la Humanidad, con dunas enormes. Tienes 8 horas y media (de 7:00 a 15:30).
Lo que hicimos nosotros: contratamos una excursión privada en coche que nos llevó a Nida y al casco antiguo de Klaipeda. Con el horario de esta parada, el coche privado es la forma más cómoda de ver las dos cosas, y yendo varios sale mucho más a cuenta que la excursión de MSC.
Nida y el istmo de Curlandia
El istmo no tiene puente: se cruza en ferry desde Klaipeda hasta Smiltynė. El ferry de pasajeros (Old Ferry) tarda 5 minutos y sale cada 30, y los coches cruzan por el New Ferry. Nida está unos 50 km al sur (Nida Art Colony, True Lithuania).
Qué ver:
Duna de Parnidis: la gran duna junto a Nida, con un reloj de sol en lo alto y vistas a la laguna, al mar y al desierto de arena. Es la parada obligatoria.
Nida: el pueblo de casas de pescadores de madera, con las veletas tradicionales y la casa de verano de Thomas Mann.
Colina de las Brujas (Raganų kalnas): un sendero por el bosque de Juodkrantė lleno de esculturas de madera de brujas, diablos y personajes del folclore lituano. Está de camino a Nida.
Dunas muertas: cerca de Pervalka, otra zona de dunas espectacular.
Ojo: para entrar en coche en el Parque Nacional hay que pagar una tasa por vehículo, que cambia según la temporada. Si vas con excursión privada, pregunta si va incluida.
Por libre y en transporte público
Se puede, pero con este horario es justo: hay un bus directo de unas 2 horas desde la estación de autobuses de Klaipeda a Nida, con dos o tres salidas al día. Con Bolt o un taxi local se habla de 80 a 140 € según temporada (Nida Art Colony). Si solo quieres probar el istmo sin ir a Nida, en Smiltynė, nada más cruzar, tienes playas y el Museo del Mar.
El casco antiguo de Klaipeda
Pequeño y bonito, se ve en poco tiempo: la plaza del Teatro con la estatua de Ännchen von Tharau, las calles de entramado de madera de influencia alemana (la ciudad fue la Memel prusiana), los restos del castillo y el velero Meridianas amarrado en el río Danė. Hay también esculturas curiosas repartidas por el centro, así que ve con los ojos abiertos.
Riga (Letonia)
Riga es la parada más corta del viaje (de 7:00 a 14:30), pero también la más cómoda, porque la terminal de pasajeros está a unos 500 metros del casco antiguo: en 7 a 10 minutos andando estás dentro. Si no te apetece andar, un Bolt cuesta unos 4 a 8 € (App Savvy Traveller).
Lo que hicimos nosotros: free tour.
Free tours en español
En GuruWalk hay varios de 2 horas por el casco antiguo, con pases a las 10:30, 11:00 y más tarde. También hay uno de modernismo (Art Nouveau) por la tarde y otro de la Riga alternativa a las 12:00. Con la salida del barco a las 14:30, el de las 10:30 o el de las 11:00 te encaja perfecto y te deja tiempo para comer.
Qué ver en Riga
Casa de las Cabezas Negras: la fachada más famosa de Riga, en la plaza del Ayuntamiento.
Iglesia de San Pedro: tiene ascensor a la torre, con las mejores vistas del casco antiguo.
Catedral de Riga (Doms): la catedral luterana, con uno de los órganos más famosos de Europa.
Las Tres Hermanas y la Torre de la Pólvora: casas medievales y un resto de la muralla, a pocos pasos una de otra.
Monumento a la Libertad: el símbolo de la independencia letona, entre el casco antiguo y el parque del canal.
Barrio Art Nouveau (calle Alberta iela): Riga tiene una de las mayores concentraciones de edificios modernistas del mundo. Está a unos 20 minutos andando del centro.
Mercado Central: dentro de unos antiguos hangares de zepelines. Ideal para probar comida local.
Estocolmo (Suecia)
La llegada a Estocolmo merece que madrugues: el barco entra atravesando el archipiélago, entre cientos de islas con casitas de madera. Sal a cubierta o al balcón y disfrútalo. Tienes de 9:00 a 17:00.
Lo que hicimos nosotros: free tour por Gamla Stan y Museo Vasa.
MSC atraca normalmente en la terminal de Frihamnen, al noreste del centro. Desde allí, lo más práctico es un Uber o Bolt hasta Gamla Stan o Djurgården.
El free tour de Gamla Stan
En GuruWalk hay unos 20 free tours, varios en español. El clásico recorre Gamla Stan, la ciudad vieja, en unas 2 horas y media, con salidas a las 10:00 desde la zona de Gustav Adolfs torg o desde Benny Fredrikssons Torg. Hay también uno de Södermalm y miradores, y otro de temática vikinga. En Gamla Stan verás el Palacio Real, la plaza Stortorget con sus casas de colores, la catedral (Storkyrkan) y la calle más estrecha de la ciudad, Mårten Trotzigs gränd.
El Museo Vasa
Si solo vas a entrar en un museo en todo el crucero, que sea este. Dentro está el Vasa, un buque de guerra que se hundió en su viaje inaugural en 1628, nada más zarpar, y que se rescató más de 300 años después casi entero. Verlo en directo impresiona.
Dónde: en la isla de Djurgården.
Horario: de junio a agosto, de 8:30 a 18:00.
Precio adulto 2026: 240 SEK en temporada alta (del 1 de mayo al 30 de septiembre) y 195 SEK el resto del año. Los menores de 18 años entran gratis.
Compra la entrada online para no hacer cola, y si te sobra tiempo, al lado tienes Skansen (museo al aire libre) y el museo de ABBA.
Plan para el día
Free tour de mañana en Gamla Stan, comida rápida por la zona, Uber o Bolt a Djurgården para el Museo Vasa y vuelta al barco con margen.
El día de navegación y el MSC Magnifica por dentro
Después de cinco días de puerto en puerto, el día de navegación entre Estocolmo y Copenhague viene genial. Nosotros lo pasamos de chill total en el barco.
El MSC Magnifica es un barco de 2010, de tamaño medio para lo que se ve hoy (unas 3.000 personas y 12 cubiertas), y pasó por una reforma importante en Malta que terminó en diciembre de 2025 (nota de prensa de MSC). Lo que tiene:
Comer
Restaurantes principales (incluidos): Quattro Venti y L’Edera, con cena servida de varios platos y turno asignado.
Bufé (incluido): L’Oasi y Sahara, abiertos buena parte del día.
Restaurantes de pago: tras la reforma se añadieron Butcher’s Cut, de carnes, y Kaito Sushi Bar. También está el Oriental Plaza, de cocina asiática (Cruise1st).
Piscinas y relax
Piscina cubierta con techo retráctil, muy útil en el Báltico, donde el tiempo cambia rápido.
Piscinas exteriores y jacuzzis.
MSC Aurea Spa, renovado en la reforma, con sauna panorámica, sala de vapor, sala de sal, circuito Kneipp y piscina de vitalidad. El spa es de pago.
Deporte
Gimnasio Technogym, renovado en la reforma, con estudios de yoga y spinning. Si quieres seguir entrenando durante el viaje, lo tienes a bordo.
Pista de footing en cubierta, cancha de tenis y baloncesto.
Ocio
Royal Theatre: el teatro, con espectáculos por la noche incluidos en el precio.
Cine 4D, casino y bares con música en directo.
Club infantil para los peques.
Precios, paquetes, wifi, propinas y consejos prácticos
¿Cuánto cuesta el crucero?
Depende muchísimo de la fecha, el tipo de camarote y cuánta antelación tengas. Como referencia, en Logitravel una de las salidas de 8 días aparecía desde 2.133 € por persona, con tasas y propinas incluidas, y ya agotada cuando lo consulté (Logitravel). Agosto es temporada alta, así que mayo, junio o septiembre suelen salir más baratos.
Nosotros fuimos en camarote con balcón y lo recomiendo en este itinerario: la entrada a Estocolmo por el archipiélago desde tu balcón es de lo mejor del viaje.
Propinas (cuota de servicio)
MSC cobra una cuota de servicio obligatoria por persona y noche. En cruceros por el norte de Europa, desde el 2 de julio de 2026, son 12 € por adulto y noche, 10 € por niño de 2 a 17 años y nada para menores de 2. En el Yacht Club, 16 € y 13 € (MSC, cuotas de servicio). En muchas reservas ya viene incluida en el precio: compruébalo en la tuya.
Paquete de bebidas
Nosotros cogimos paquete de bebidas y lo cubría todo menos las bebidas especiales. Las opciones actuales (precio por persona y día en cruceros de 7 noches o más, según Cruise Mummy):
Paquete
Qué incluye
Prepago
A bordo
Easy
Cerveza de barril, vinos de la casa, cócteles clásicos, licores de la casa, cafés básicos
39 €
45 €
Premium Extra
Bebidas de hasta 14 € cada una, con cócteles y licores premium
74 €
85 €
Sin alcohol
Refrescos, zumos, cócteles sin alcohol, cafés y helado
24 €
28 €
Reglas importantes: todos los adultos del camarote tienen que coger el mismo paquete, hay un límite de 15 bebidas alcohólicas al día y no incluye restaurantes de especialidad, servicio de habitaciones ni minibar. Comprarlo antes de embarcar sale más o menos un 15 % más barato.
Wifi
En el barco no hay cobertura ni conexión si no pagas el wifi. Nosotros lo cogimos y nos salió carísimo: unos 20 € al día. MSC tiene dos niveles, Browse (navegar y mensajería) y Browse & Stream (con vídeo), y comprado antes del viaje sale bastante más barato que a bordo. Ojo con un detalle: el primer dispositivo que conectas queda vinculado al paquete para todo el crucero (Cruzely). La app de MSC funciona sin pagar internet, así que puedes consultar el programa del día y tus reservas igualmente.
En tierra, todos los países del itinerario están en la Unión Europea, así que con tu tarifa móvil española tienes roaming normal en cada puerto.
Excursiones: MSC o por libre
Nosotros fuimos siempre por libre, porque las excursiones de MSC son carísimas. Todas las paradas de este crucero se pueden hacer por tu cuenta sin problema. Lo que nos funcionó:
Uber y Bolt en todas las ciudades. Son baratos, cómodos y te ahorras pelearte con billetes de transporte en cuatro monedas diferentes.
Free tours en español en Gdansk, Riga y Estocolmo. Son la mejor forma de entender cada ciudad en dos o tres horas.
Excursión privada en coche en Klaipeda, para llegar a Nida sin depender de buses.
La única pega de ir por libre: si llegas tarde, el barco se va sin ti. Calcula siempre volver con al menos una hora de margen sobre la hora de embarque.
Más consejos
Ropa: incluso en agosto, el Báltico puede estar fresco y lluvioso. Lleva capas, un chubasquero y calzado cómodo para andar mucho.
Cambio de hora: Lituania y Letonia van una hora por delante de España, Dinamarca, Alemania, Polonia y Suecia. Guíate siempre por la hora de vuelta que marca el programa del barco y confirma a bordo qué hora sigue el barco en esas dos paradas.
Llega el día antes a Copenhague y, si puedes, quédate algún día extra al final.
Reserva los free tours con antelación, sobre todo en agosto.
¿Merece la pena el crucero por las Capitales Bálticas?
Sí. En una semana ves cinco países y ciudades muy distintas sin hacer y deshacer la maleta, y todas las paradas se pueden hacer por libre. Es una pena que ya no esté San Petersburgo, pero el itinerario sigue siendo muy completo. Si te lo estás planteando, mis tres consejos: vuelos por tu cuenta y llegada a Copenhague el día antes, balcón para disfrutar de la navegación y Uber, Bolt y free tours en cada puerto.
Hay destinos a los que vas a desconectar y destinos a los que vas a entrenar. Club La Santa pertenece claramente al segundo grupo, aunque tenga piscinas, sol y apartamentos con vistas. Estuve allí y me parece uno de esos sitios que hay que conocer al menos una vez si te dedicas al deporte de resistencia, aunque solo sea para ver qué pasa cuando juntas a cientos de personas que están todas haciendo lo mismo que tú.
En este post te cuento cómo es el complejo, qué se puede entrenar allí y qué hay alrededor, que es la parte que mucha gente se pierde por quedarse dentro del recinto toda la semana.
Dónde está
Club La Santa está en la costa noroeste de Lanzarote, en el municipio de Tinajo, a unos 30 minutos en coche del aeropuerto de Arrecife. El complejo se levanta junto a una laguna natural, y el pueblo de La Santa queda a un par de kilómetros, lo que se puede hacer caminando sin problema.
Es una zona muy distinta del sur turístico de la isla. Aquí hay mar abierto, viento, campos de lava y pueblos pequeños. Si buscas playas de arena dorada y chiringuitos, están en la otra punta de Lanzarote.
Qué es Club La Santa
Es un complejo deportivo que funciona como aparthotel: te alojas en apartamentos con cocina y tienes acceso a las instalaciones y a buena parte de las actividades, incluidas en el precio del alojamiento. Lleva décadas funcionando y está pensado desde el principio para equipos, concentraciones y deportistas que van a entrenar.
Las instalaciones principales:
Tres piscinas exteriores de 50 metros y 8 calles, climatizadas.
Pista de atletismo de 400 metros.
Laguna natural protegida para kayak, paddle surf y windsurf.
Pistas de tenis y de pádel, pabellones cubiertos para bádminton, baloncesto y fútbol sala, campo de fútbol y pistas exteriores.
Gimnasio, zona de fuerza al aire libre, muro de escalada tipo búlder y sala de clases dirigidas.
Alquiler de bicicletas de carretera y de montaña dentro del propio complejo.
Hay un programa semanal de actividades y clases dirigidas bastante amplio, desde sesiones de nado en grupo hasta clases colectivas de todo tipo, organizado por los monitores del club (los conocerás como el Green Team). También se organizan cada semana carreras populares de 5 y 10 km y una media maratón abierta a quien quiera apuntarse, además de pruebas combinadas: mini triatlón, duatlón y acuatlón. Las actividades se reservan a través de su app, así que conviene descargarla antes de llegar y mirar el programa de la semana el primer día, porque las sesiones populares se llenan.
Un apunte: no todo entra en el precio del alojamiento. Algunas actividades, alquileres y servicios se pagan aparte, así que mira bien las condiciones cuando reserves.
Entrenar allí
Carrera. La pista de 400 metros permite hacer series en condiciones, algo que no es habitual en un destino de vacaciones. Para rodajes, puedes salir hacia el pueblo de La Santa y seguir por los caminos de tierra de la costa, o tirar hacia el interior entre campos de lava. El terreno es rompepiernas en el sentido de que es irregular y seco, y hay muy poca sombra.
El viento es el factor que más condiciona todo. En esta costa puede soplar fuerte, y una salida que empieza cómoda a favor se convierte en otra cosa cuando das la vuelta. Para sesiones de ritmo controlado conviene planificar la ida contra el viento.
Natación. Entre tres piscinas de 50 metros y la laguna, se puede entrenar piscina y aguas abiertas sin complicaciones. La laguna está protegida, que es justo lo que no encuentras en el resto de esta costa, donde el Atlántico pega fuerte.
Bici. Lanzarote es un destino clásico de ciclismo: carreteras en buen estado, poco tráfico fuera de las zonas turísticas, rampas cortas y duras y, otra vez, viento. Desde el club salen rutas en todas direcciones y puedes alquilar la bici allí mismo.
Triatlón. Club La Santa es la sede de referencia del Ironman Lanzarote, que se celebra cada mayo, y del Ironman 70.3 Lanzarote. Mucha gente que ves entrenando por la zona está preparando una de las dos pruebas, así que si coincides con las semanas previas, el ambiente es muy particular.
El detalle que más se nota. El complejo está lleno de gente entrenando a todas horas, de todos los niveles y de muchos países. Eso tira mucho, y también es el principal riesgo: es fácil pasarse de volumen y de intensidad en una semana en la que se supone que vas a entrenar bien, no a entrenar más. Si vas con un plan, respétalo.
Qué ver alrededor
Merece la pena alquilar un coche al menos un par de días. El transporte público en esta zona es limitado y todo lo interesante queda a entre 15 y 45 minutos.
El pueblo de La Santa. Un pueblo pesquero pequeño, con su puerto, un par de sitios donde comer pescado y una de las olas más famosas de Canarias, El Quemao, que rompe sobre fondo de roca y es solo para surfistas con experiencia. Verla romper desde tierra ya es un plan.
Caleta de Famara y la playa de Famara. A unos 15 o 20 minutos en coche. Es una playa enorme al pie del Risco de Famara, con los acantilados de fondo, y el epicentro del surf en la isla. Es un sitio espectacular para ver atardecer, aunque el baño es traicionero por las corrientes.
Caldera Blanca. La excursión a pie imprescindible de la zona. Es un volcán con un cráter enorme al que se llega cruzando un mar de lava desde la zona de Mancha Blanca. No tiene nada de sombra ni de agua en todo el recorrido, así que hay que ir temprano, con gorra, protección solar y agua de sobra. Las vistas desde el borde del cráter compensan.
Parque Nacional de Timanfaya. Las Montañas del Fuego quedan muy cerca. La visita se hace en autobús por la Ruta de los Volcanes, con demostraciones geotérmicas en el Islote de Hilario. En Mancha Blanca está el Centro de Visitantes e Interpretación, que es gratuito y explica bien la erupción del siglo XVIII que sepultó buena parte del municipio.
Teguise. La antigua capital de la isla, con su casco histórico. Los domingos se celebra su mercado, el más conocido de Lanzarote.
El norte. Si dedicas un día entero: los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes, dentro del mismo tubo volcánico, el Mirador del Río asomado al archipiélago Chinijo y el pueblo de Haría, en el Valle de las Mil Palmeras. Desde Órzola salen los ferris a La Graciosa, que da para una excursión de día completo en bici o a pie.
La Geria. La zona de viñedos plantados en hoyos excavados en la ceniza volcánica y protegidos con muretes de piedra. Es uno de los paisajes agrícolas más raros que vas a ver, y se puede parar en bodegas por el camino.
El suroeste. El Golfo con su laguna verde, Los Hervideros y las Salinas de Janubio se pueden encadenar en una misma tarde.
César Manrique. Casi todo lo anterior lleva su firma. Si te interesa, la Fundación César Manrique en Tahíche, en su antigua casa construida sobre burbujas de lava, cierra bien el círculo.
Consejos prácticos
Coche. Reserva con antelación, sobre todo en temporada alta. Sin coche te quedas dentro del complejo.
Viento y sol. Es la combinación que más engaña. El viento te refresca mientras te quemas, así que crema solar, gorra y gafas siempre, también en días nublados.
Hidratación. El ambiente es seco. Si vienes de entrenar en invierno europeo, vas a sudar más de lo que calculas.
Baño. El Atlántico en esta costa tiene corrientes fuertes y oleaje. Para nadar tranquila, la laguna del club y las piscinas.
Comida. Los apartamentos tienen cocina y hay restaurantes dentro del complejo, pero merece la pena salir a comer a La Santa o a Tinajo.
Cuándo ir. Lanzarote tiene buena temperatura todo el año, que es justo lo que la convierte en destino de concentraciones en invierno. Si quieres evitar la saturación del club, ten en cuenta que los meses previos al Ironman de mayo son los más concurridos.
Si te planteas una semana de entrenamiento con buen clima, instalaciones serias y una isla que merece la pena recorrer, este rincón de Lanzarote cumple de sobra. Y si vas acompañada de alguien que no entrena, también: mientras tú haces series, hay volcanes que ver.
Delhi abruma. Es ruidosa, caótica, enorme y calurosa, y al mismo tiempo guarda algunos de los monumentos más bonitos de la India. Estuve allí en julio y, si tienes tres días, creo que la mejor forma de organizarlos es por zonas: un día para la Vieja Delhi, otro para Nueva Delhi y un tercero para el sur de la ciudad. Así pierdes menos tiempo en desplazamientos, que en Delhi pueden comerse media mañana.
Antes de empezar, un aviso práctico: varios de los monumentos que aparecen en este itinerario cierran los lunes (el Fuerte Rojo, el Templo del Loto y Akshardham, entre otros). Si tu viaje incluye un lunes, reserva ese día para los sitios que abren a diario, como la Tumba de Humayun o el Qutub Minar.
Día 1: la Vieja Delhi
La Vieja Delhi es la ciudad amurallada que construyó el emperador mogol Shah Jahan en el siglo XVII, y es la parte más intensa de la visita. Conviene ir temprano, antes de que el calor y el tráfico lo compliquen todo.
Jama Masjid. Es una de las mezquitas más grandes de la India y el mejor punto de partida. El patio es inmenso y las vistas de la zona desde las escaleras merecen la pena. Hay que entrar descalzo y con brazos y piernas cubiertos; en la entrada prestan ropa si hace falta. Ten en cuenta que no se permite la visita turística durante los horarios de oración.
Chandni Chowk. Es la calle principal de la Vieja Delhi y el mercado más famoso de la ciudad. La forma más sencilla de recorrerla es en bicitaxi (cycle rickshaw): negocia el precio antes de subirte. Las callejuelas que salen de la avenida están organizadas por gremios, así que puedes pasar de una calle de telas a otra de joyas o de material de papelería.
Khari Baoli. Al final de Chandni Chowk está el mercado de especias al por mayor más grande de Asia. Entre sacos de chiles, cúrcuma y cardamomo, lo normal es acabar estornudando.
Paranthe Wali Gali. Un callejón dedicado a los parathas, panes fritos rellenos de patata, queso, verduras y muchas otras cosas. Es una buena parada para comer en la zona. Otra opción clásica es Karim’s, junto a la Jama Masjid, famoso por su cocina mogola.
Fuerte Rojo (Lal Qila). La gran fortaleza de arenisca roja desde donde gobernaron los emperadores mogoles. Es Patrimonio de la Humanidad y por dentro tiene pabellones, jardines y salas de audiencias. Recuerda que cierra los lunes.
Raj Ghat. Por la tarde puedes acercarte a este memorial, donde fue incinerado Mahatma Gandhi. Es un sitio tranquilo, rodeado de jardines, que contrasta mucho con el bullicio de la mañana.
Gurudwara Bangla Sahib. Para terminar el día, este templo sij cerca de Connaught Place es uno de los lugares más bonitos de Delhi al atardecer. Hay que entrar descalzo y con la cabeza cubierta (prestan pañuelos). Merece la pena visitar la cocina comunitaria (langar), donde se sirve comida gratuita a todo el que llega, y el estanque sagrado.
Día 2: Nueva Delhi
Nueva Delhi es la ciudad que diseñaron los británicos a principios del siglo XX: avenidas anchas, rotondas, jardines y edificios de gobierno. Es más ordenada y bastante más fácil de caminar.
Tumba de Humayun. Para mí, la visita imprescindible de Delhi. Es la tumba del emperador mogol Humayun, Patrimonio de la Humanidad, y se considera un antecedente del Taj Mahal. Los jardines que la rodean son preciosos y a primera hora suele haber poca gente.
Nizamuddin. Muy cerca de la Tumba de Humayun está el barrio y el santuario (dargah) del santo sufí Nizamuddin Auliya. Si coincides en jueves por la tarde, se celebran sesiones de qawwali, música devocional sufí, y es una experiencia muy especial. Hay que ir con la cabeza y el cuerpo cubiertos.
Lodhi Garden. Un parque enorme donde los vecinos van a pasear y hacer deporte, con tumbas de los siglos XV y XVI repartidas entre el césped. Es un buen sitio para descansar un rato del ruido de la ciudad.
India Gate y Kartavya Path. El India Gate es un arco memorial dedicado a los soldados indios muertos en la Primera Guerra Mundial. Desde allí sale Kartavya Path (antes llamada Rajpath), la gran avenida ceremonial que lleva hasta Rashtrapati Bhavan, la residencia presidencial. Al atardecer la zona se llena de familias y vendedores ambulantes.
Agrasen ki Baoli. Un pozo escalonado antiguo escondido entre edificios modernos, cerca de Connaught Place. Es pequeño y se ve rápido, pero sorprende encontrarlo en pleno centro.
Connaught Place o Khan Market. Para la tarde-noche, Connaught Place es el centro comercial clásico de Nueva Delhi, con sus edificios blancos en círculo, tiendas y restaurantes. Khan Market es más pequeño y más exclusivo, con librerías, tiendas de diseño y cafeterías.
Día 3: el sur de Delhi
El sur de la ciudad reúne algunos de los restos más antiguos de Delhi y también sus barrios más modernos.
Qutub Minar. Un minarete de ladrillo rojo del siglo XIII, Patrimonio de la Humanidad, rodeado de ruinas de la primera mezquita construida en Delhi. En el mismo recinto está el pilar de hierro, con más de 1.500 años, famoso por no haberse oxidado.
Parque Arqueológico de Mehrauli. Justo al lado del Qutub Minar, un parque lleno de tumbas, mezquitas y pozos escalonados de distintas épocas. Hay muy poca gente y se recorre con calma.
Hauz Khas. Un barrio que mezcla un embalse medieval, las ruinas de una madrasa del siglo XIV y un pueblo lleno de tiendas, galerías y bares. Junto al lago está el Deer Park, un parque con ciervos. Es buena zona para comer o cenar.
Templo del Loto. El templo bahá’í con forma de flor de loto es uno de los edificios más reconocibles de Delhi. Está abierto a personas de cualquier religión y dentro se pide silencio. Cierra los lunes.
Akshardham. Un complejo de templos hindú de construcción reciente, gigantesco y muy ornamentado. No se pueden entrar móviles ni cámaras (hay consigna en la entrada), así que no esperes volver con fotos del interior. Por la tarde-noche hay un espectáculo de agua y luces. También cierra los lunes.
Consejos prácticos
Cómo moverse. El metro de Delhi es limpio, barato y llega a casi todos los puntos de este itinerario. Hay una línea exprés que conecta el aeropuerto con el centro. En cada tren, el primer vagón está reservado para mujeres. Para trayectos cortos, los tuk-tuks (auto-rickshaws) son útiles, pero negocia el precio antes o pide que usen el taxímetro. Las apps de transporte como Uber y Ola funcionan bien y evitan regateos.
Ropa. Para visitar templos, mezquitas y gurdwaras hay que llevar hombros y rodillas cubiertos y quitarse el calzado. Un pañuelo grande en la mochila resuelve casi todas las situaciones. Unos calcetines ayudan cuando el suelo quema.
El clima en julio. Julio es temporada de monzón: hace calor, la humedad es muy alta y los chaparrones pueden llegar de golpe y encharcar calles enteras. Madruga para las visitas al aire libre, deja las horas centrales para museos, comidas o descanso, lleva agua siempre y un chubasquero ligero o paraguas.
Comida y agua. Bebe solo agua embotellada y fíjate en que el precinto esté intacto. En la comida callejera, elige puestos con mucha rotación de gente, donde lo cocinen delante de ti y bien caliente.
Timos habituales. Si alguien se te acerca a decirte que el monumento al que vas está cerrado y te ofrece llevarte a otro sitio, ignóralo y comprueba tú misma. Usa siempre los canales oficiales para comprar entradas.
Visado. Para viajar a la India desde España se necesita visado, que se puede tramitar como visado electrónico antes del viaje. Revisa los requisitos en la web oficial con antelación.
Tres días no dan para ver todo Delhi, pero sí para hacerse una idea bastante completa de la ciudad: la Delhi mogola, la colonial y la moderna. Y si continúas viaje, desde aquí tienes Agra y Jaipur a pocas horas.
Glasgow es una ciudad con mucha personalidad. No tiene el “escaparate turístico” de Edimburgo, pero sí una mezcla muy interesante de arquitectura victoriana, arte moderno, cultura musical y barrios con mucha vida. En un solo día puedes ver bastante si organizas bien el recorrido. Este itinerario está pensado para hacerlo caminando, con distancias razonables.
Aquí se concentran algunos de los edificios más importantes de Glasgow. Lo más llamativo es el City Chambers, el ayuntamiento, un edificio victoriano enorme que refleja bien la riqueza industrial que tuvo la ciudad en el siglo XIX.
En la plaza también verás estatuas de personajes históricos como Walter Scott o Robert Burns. No es un sitio donde pasar mucho tiempo, pero sí un buen punto para empezar a orientarte.
2. Buchanan Street
Desde George Square camina hacia Buchanan Street, la principal calle comercial de Glasgow.
Es peatonal, amplia y suele estar llena de músicos callejeros. Aunque no tengas intención de comprar nada, merece la pena recorrerla porque es una de las zonas con más ambiente de la ciudad.
Al final de la calle llegarás a St. Enoch Square, otra plaza importante del centro.
3. Glasgow Cathedral
Uno de los edificios históricos más interesantes de Glasgow es la Catedral de San Mungo, construida entre los siglos XIII y XV.
Es una de las pocas catedrales medievales escocesas que sobrevivió intacta a la Reforma protestante. El interior es bastante sobrio, pero el ambiente gótico y la cripta merecen la visita (que es gratis)
4. Glasgow Necropolis
Justo detrás de la catedral está la Glasgow Necropolis, un enorme cementerio victoriano construido en una colina.
Aunque pueda sonar extraño, es uno de los lugares más interesantes de la ciudad. Las tumbas monumentales, las estatuas y las vistas sobre la catedral y el skyline de Glasgow lo convierten en un sitio muy fotogénico.
5. Kelvingrove Art Gallery and Museum
El Kelvingrove Museum es probablemente el museo más famoso de Glasgow, y además la entrada es gratuita. El edificio ya merece la visita por sí solo (arenisca roja y arquitectura muy llamativa). Dentro hay desde arte europeo hasta historia natural y objetos curiosos.
Si solo tienes un día, no intentes verlo entero. Dedica un rato a recorrer la sala principal y alguna galería.
6. University of Glasgow (un campus que parece Hogwarts)
A pocos minutos caminando del museo está la Universidad de Glasgow, uno de los lugares más bonitos de la ciudad.
El edificio principal tiene una arquitectura neogótica muy espectacular, con torres y claustros que recuerdan bastante a escenarios de películas de Harry Potter. Aunque no seas estudiante, puedes pasear por el campus y entrar en los claustros.
7. Ashton Lane
Termina el día en Ashton Lane, una pequeña calle empedrada llena de bares y restaurantes. Por la noche se llena de luces y tiene un ambiente muy agradable. Es un buen sitio para cenar algo o simplemente tomar una cerveza después de caminar todo el día.
Si has llegado hasta aquí después de mis dos posts (la realidad de Cuba y la ruta de 15 días), este tercero es el que yo habría querido leer antes de ir: un mapa mental de lo que cambia el viaje en 2026 y qué decisiones te conviene tomar para no ir a ciegas.
Si quieres verlo en vídeo, en estos 50 minutos te muestro todo mi viaje y te cuento muchas cosas:
1) Documentación para entrar en Cuba (2026)
E-visa y D’Viajeros
Desde 2025 se ha reforzado la entrada con visa electrónica y el formulario D’Viajeros (te genera un QR). La “tarjeta de turista” física ha quedado en retirada y, si te quedaba alguna antigua, se ha informado de su validez hasta el 31 de diciembre de 2025 (a partir de ahí, no cuentes con ella).
Qué haría yo:
E-visa (con margen, no el día antes)
D’Viajeros (cuando toque según el sistema, con captura del QR por si no hay datos
Seguro médico (sí o sí)
Cuba exige seguro médico para entrar, y pueden pedirte prueba.
2) La electricidad (esto cambia el viaje)
No es un detalle. En la actualidad, la luz es un tema central.
Hay cortes largos diarios y, desde octubre de 2024, se han reportado apagones nacionales prolongados y cortes programados y no programados (en La Habana y más fuera).
Y ojo con esto: muchos hoteles y negocios tiran de generadores, pero el combustible es inconsistente. O sea, “tengo generador” no siempre significa “tengo servicios normales”.
Qué llevar:
power bank bueno
linterna pequeña
frontal si te gusta ir a lo práctico
paciencia
3) Dinero y pagos
En Cuba hay una realidad de pagos muy particular y cambiante. Con escasez, doble economía y tiendas en divisas, es importante ir con plan.
Lo que suele funcionar mejor para no sufrir:
Efectivo como base (y bajo ningún concepto dependas de sacar dinero de cajeros)
Tener un colchón para imprevistos
Hay mucha escasez de necesidades básicas (comida, medicinas, combustible) y eso se traduce también en servicios menos predecibles.
4) Salud
En 2025 hubo una situación epidemiológica relevante en Cuba relacionada con enfermedades transmitidas por mosquitos, especialmente dengue y chikungunya, con cobertura internacional y alertas (nosotros mismos lo vivimos en primera persona porque nos contagiamos con el Chikungunya).
Qué significa esto:
repelente de verdad (no el “agradable”)
manga larga ligera por la tarde si eres carne de mosquito
revisa si tu alojamiento tiene mosquiteras o aire
lleva un mini botiquín decente (en Cuba puede faltar de todo, y no es exageración) en el que es imprescindible que lleves paracetamol de sobra. Es lo único que puedes tomar si enfermas (NO ibuprofeno) porque también hay posibilidades de contraer dengue, y un antiinflamatorio es algo extremadamente contraindicado para esta enfermedad.
5) Internet y SIM (cómo estar conectada sin volverte loca)
Con apagones, el internet también va muy mal, tanto el wifi como los datos.
Aún así, siempre es útil contar con datos en el móvil aunque ni de lejos funcionarán como en Europa.La vía más común es la SIM turística de ETECSA (CubacelTur) y paquetes para visitantes. Podéis comprarla por internet y recogerla en el aeropuerto, o si no os fiais, comprarla directamente en el ETECSA de la calle Obispo en La Habana. Cuesta 35$ por 10GB, y una duración de un mes
Consejos prácticos:
Instala una VPN antes de viajar a Cuba en tu móvil y/u ordenador. Casi todas las páginas que usamos en Europa y EEUU están bloqueadas (y allí mismo no vas a poder instalar una VPN porque también están bloqueadas)
La conexión es muuuuuy lenta. Paciencia.
Todo el ecosistema Apple está bloqueado (se solucionaría con la VPN)
Descarga mapas offline
Guarda capturas de QR, reservas y direcciones
6) Transporte
En Cuba no hay servicio de trenes (el que hay es anecdótico) y tampoco es común el de autobuses. Lo mejor para moverse por la isla es en taxi colectivo o privado.
Si vais en grupo, os sale a cuenta utilizar el taxi privado, ya que llenáis un coche vosotros solos. En nuestro caso, siendo 3, y después de sufrir la incomodidad de compartir coche o furgoneta, cambiamos siempre a privados. Para orientaros con los precios, un trayecto de más de 500km en taxi privado (Cayo Santa María – La Habana) solo nos costó 200€ en total.
El combustible aparece como uno de los grandes condicionantes del país y afecta al transporte.
Si vas justo de días, prioriza los traslados cortos
Contrata conductores con margen (y confirmad el día anterior). Lo más fiable es preguntar a vuestros anfitriones en los hostales, ellos siempre conocen gente de confianza.
7) Seguridad
Cuba no es un destino inseguro, especialmente fuera de La Habana (allí sí deberías ir con algo más de cuidado). Aún así, lo básico: no exhibas móvil y cámara en zonas poco iluminadas por la noche y lleva copias de documentos, no el documento original.
8) Turismo y ética
Esto no es una norma moral, es una reflexión práctica: en 2026 el contraste entre “burbuja turística” y vida cotidiana es muy fuerte (sobre todo en resorts).
Si vas a un resort, ve sabiendo lo que es (no la Cuba real, desde luego, y tampoco lujo de verdad) y si lo que buscas es entender Cuba, sal de la burbuja (con respeto).
Viajar a Cuba en 2026 no es “ir al Caribe” en el sentido típico. Es un viaje con contexto, y ese contexto se nota en la luz, en la salud pública, en la escasez y en la calle. Los vídeos tipo Luisito o Dalmau han puesto imágenes a eso, pero cuando lo vives allí, lo entiendes de otra forma.
Después de escribir La realidad de Cuba en 2026, tenía sentido contar también cómo fue nuestro recorrido por la isla y qué ruta hicimos exactamente durante esos 16 días.
Esta no es una ruta pensada desde la comodidad ni desde el “todo funciona como en casa”, pero tampoco fue un viaje caótico ni lleno de problemas logísticos. Pudimos movernos según lo previsto, llegar a los sitios que queríamos y completar el itinerario sin grandes contratiempos (salvo porque uno de nosotros se contagió de chikungunya, pero por suerte no duró más de 3 días).
Aun así, el contexto actual de Cuba condiciona la forma de viajar, los ritmos y las expectativas, y eso influye inevitablemente en cómo se vive cada etapa, sobre todo si, como nosotros, preferís dejar el dinero a los locales en vez de al gobierno. Así no solo ayudarás a quien más lo necesita y lo merece, sino que vivirás una experiencia más real.
Esta fue nuestra ruta de 15 noches pasando por La Habana, Viñales, Cienfuegos, Trinidad, Cayo Santa María (con parada en Santa Clara) y vuelta a La Habana. Os cuento cómo encajamos cada lugar, cuántas noches dedicamos, qué ver en cada zona y qué conviene tener en cuenta si alguien quiere hacer algo parecido hoy.
Resumen de la ruta (noche a noche)
La Habana: 2 noches
Viñales: 3 noches
Cienfuegos: 2 noches
Trinidad: 3 noches
Cayo Santa María (Resort Valentín Perla Blanca): 3 noches (con parada en Santa Clara de camino)
La Habana: 2 noches
Total: 15 noches/16 días (el día que llegamos a la Habana lo hicimos casi a media noche, y no lo cuento).
Lo más importante antes de empezar
1) La luz manda
Desde octubre de 2024 se reportan apagones prolongados y cortes programados y no programados. Fuera de La Habana pueden ser mucho más largos. Alojamientos y negocios tiran de generadores, pero el combustible también escasea y no siempre es garantía. Y aunque sí haya luz gracias a esos generadores, lo que no suele haber si hay corte por parte del gobierno, es internet. Así que, planifica traslados y check-ins con margen y lleva batería externa y linterna pequeña.
2) Lleva efectivo y mentalidad flexible
La falta de bienes básicos (incluyendo combustible, comida y medicinas) aparece incluso en avisos oficiales de viaje. Es imprescindible que llevéis dinero en efectivo, ya sean dólares, euros o pesos cubanos. No se puede pagar con tarjeta en casi ningún sitio. En los sitios del gobierno casi sí, pero sinceramente son lugares que evitaría siempre que pudiese.
3) Salud: mosquitos en serio
Actualmente (2025-2026) Cuba sufre una epidemia de Chikungunya. Si decidís viajar, repelente bueno y constancia, sobre todo al amanecer y al atardecer. Y mucho paracetamol, por si hace falta usarlo, ya que es lo único que se puede hacer para paliar los síntomas en caso de contagiarse.
Día a día por zonas
1) La Habana (2 noches)
Qué hacer:
Pasear La Habana Vieja sin agenda cerrada (Catedral, plazas, portales, Obispo)
Malecón al atardecer
Pasear más allá de las zonas turísticas (solo así veréis la realidad)
Alojamiento: Hostal Ceja de Luna, en Habana Vieja (25€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)
2) Viñales (3 noches)
Qué hacer:
Ruta en bici por el valle parando en la Cueva del Indio, el Palenque de los Cimarrones y el Mural de la Prehistoria.
Si tenéis muchas ganas de playa, pasar el día en Cayo Jutías. Solo si tenéis muchas ganas, ya que aunque solo son 50km, las carreteras están tan mal que la duración del trayecto es de 2h30.
Alojamiento: Jardín Botánico de Viñales (20€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)
3) Cienfuegos (2 noches)
Qué hacer:
Paseo por el centro histórico
Malecón de Cienfuegos
Paseo por punta Gorda
Un día para el Parque Natural de El Nicho
Alojamiento: Hostal San Fernando (25€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)
4) Trinidad (3 noches)
Qué hacer:
Free Tour por el centro histórico
Atardecer en la Casa de la Música
Hay muchos museos
Excursión al Parque Natural Topes de Collantes
Alojamiento: Casa Damarys (20€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)
5) Trinidad → Santa Clara (parada) → Cayo Santa María (3 noches)
Santa Clara (parada en ruta):
No hace falta dormir. Puede ser una parada de unas horas para estirar piernas y ver lo principal, y seguir.
Cayo Santa María (3 noches): Aquí el viaje cambia. Pasas a “burbuja resort”. Prescindible, pero no viene mal un poco de relajación de un viaje difícil.
Lo que yo tendría claro:
Los cayos suelen estar más orientados a sostener el turismo, a veces con generadores y funcionamiento más estable que en ciudades, pero eso no convierte la experiencia en lujo real. En 2025 hay cientos de reportes de turistas que mencionan problemas de mantenimiento e infraestructura también en zonas turísticas.
Si la situación del país te está removiendo, el resort puede generarte choque moral (a mí me pasó). No es un motivo para no ir, pero sí para saber dónde te metes.
Alojamiento: Hotel Valentín Perla Blanca (120€/noche en habitación triple de adultos y todo incluido, no admiten niños)
6) Cayo Santa María → La Habana (2 noches)
Objetivo: cerrar el viaje con margen, sin jugarte el vuelo al milímetro.
Si puedes, las dos últimas noches en La Habana son buena idea por:
tráfico
tiempos imprevisibles
logística general del país (y el factor electricidad)
Qué haría en esos 2 días finales:
lo que no te dio tiempo al principio
visitar el museo de arte cubano
hacer el free tour
Para completar este post, no os perdáis el último sobre Todo lo que debes saber antes de viajar a Cuba en 2026.
Hace un par de semanas volví de pasar 16 días recorriendo Cuba (la mitad este de la isla). Desde el 10 hasta el 26 de diciembre. Técnicamente era 2025, pero desgraciadamente no tiene pinta de que 2026 vaya a ser muy diferente para el pueblo cubano.
No escribí este post durante el viaje, ni es un diario ni una guía. Es simplemente una forma de contar cómo es hoy Cuba desde la experiencia de alguien que ha estado allí recientemente.
Edificios desde arriba en Cienfuegos
No es ningún secreto que los cubanos han sufrido lo indecible y que su situación económica, política y social siempre ha sido delicada. Pero lo que no sabíamos antes de viajar es que en los últimos 3–4 años todo ha empeorado de forma drástica, hasta el punto de que ya no les queda casi ni la alegría que siempre les ha caracterizado.
Una serie de acontecimientos que coincidieron en el tiempo entre 2020 y 2022 (pandemia, una política de bloqueo especialmente restrictiva, cambio y devaluación de moneda) ha llevado a que en 2025 el turismo sea mínimo fuera de algunos circuitos muy concretos y controlados. Rara vez nos cruzábamos con alguien no local por la calle, salvo en el centro de La Habana. Tampoco hay electricidad estable, ni medicamentos, ni comida suficiente, ni internet fiable.
Lo básico es un lujo.
Mucha gente conocida me ha hecho el mismo comentario: “Qué bien, estás en Cuba. Tengo un recuerdo precioso del viaje, lo disfruté mucho”. No sé en qué Cuba han estado, pero desde luego no son adjetivos que utilizaría para definir lo que yo viví allí.
Un país que ya no celebra
Pasamos la Navidad en La Habana, y algunas personas nos contaron que ya nadie tiene ganas de celebrar. Que otros años las calles se llenaban de comida, luces y música durante Nochebuena, pero que este año no había ánimo para nada.
Autobús en Cienfuegos
La tristeza y la desesperanza se hacen tangibles en cualquier rincón del país. Y yo me preguntaba constantemente qué había pasado para bajar un escalón más en la miseria. Qué es lo que hace que 2025 no tenga nada que ver con 2015.
A esto se suma algo que atraviesa todas las conversaciones, aunque no siempre se diga de forma directa: la emigración. Muchísima gente se ha ido y muchísima más está pensando en hacerlo. Jóvenes, profesionales, familias enteras. En casi cada charla aparecía alguien que ya no estaba, un hijo en España, un hermano en Miami, un amigo en México.
Da la sensación de que el país se va vaciando poco a poco de futuro, y eso pesa. No es solo la falta de recursos materiales, es la sensación de que no hay horizonte. Que quedarse es resistir, no construir.
La electricidad: el verdadero punto de inflexión
La respuesta es la luz.
En octubre de 2024 hubo un apagón general, y desde entonces los cortes de electricidad han sido continuos a lo largo y ancho de la isla. El motivo es sencillo: las centrales eléctricas no dan abasto. No se produce suficiente electricidad para cubrir las necesidades básicas de la población.
La solución del gobierno es ir cortando la electricidad por zonas.
En algunos lugares, como La Habana, hay días en los que con suerte hay luz casi todo el tiempo, aunque lo normal es que durante 3–4 horas no. Pero fuera de la capital, en ciudades tan importantes como Trinidad (Patrimonio de la Humanidad), Cienfuegos o Viñales, lo raro es que sí haya electricidad.
Vistas desde el Parque Central de La Habana
Pueden pasar más de 24 horas sin corriente, y en ocasiones varios días seguidos, a excepción de algunas horas de madrugada. En Trinidad, por ejemplo, solo tuvimos luz de 3 a 5 de la mañana durante los tres días que estuvimos allí.
¿Por qué no se produce suficiente energía? Porque falta petróleo. Hasta ahora (porque ya sabemos lo que ha sucedido en enero de 2026) era Venezuela quien vendía el petróleo a Cuba, a buen precio. El gobierno se quedaba con un poco, pero el resto lo vendía a otros países a precio más caro.
Y, sin embargo, hay lugares donde la luz nunca se apaga. El Capitolio de La Habana, completamente iluminado a cualquier hora de la noche, funciona como una fachada pulida y ajena a la realidad que lo rodea. Un edificio que apenas se usa, convertido en museo, con su cúpula de oro siempre encendida mientras ciudades enteras pasan días a oscuras.
La Habana Vieja: belleza en ruinas
Cuando paseas por algunas calles de La Habana Vieja, a veces dudas de si ha habido una guerra.
Edificios en La Habana Vieja
No exagero cuando afirmo que, si los edificios de esa zona estuvieran arreglados, La Habana sería posiblemente una de las ciudades más bonitas del mundo. La arquitectura colonial es impresionante. Pero la realidad es otra.
Las casas se caen a trozos. La pintura es casi inexistente. Las cornisas dan miedo. Los balcones parecen a punto de ceder. Hay que mirar bien dónde pisas, porque no es raro encontrar zanjas abiertas o montones de basura.
La ciudad, en general, parece un vertedero gigante, con desperdicios por todas partes y montañas de basura en casi cada esquina. Excepto en la calle Obispo, que es para los turistas y donde hay que mantener las apariencias. Basta alejarse una manzana para que el escenario cambie por completo.
Comida, medicinas y supervivencia diaria
Farmacia en La Habana
Las farmacias parecen trasteros vacíos. Cuando llega algún medicamento, se corre la voz y la gente compra todo lo que puede, porque sabe que, si no lo hace, otros lo revenderán en la calle al doble de precio.
Las bodegas, donde los cubanos canjean sus cartillas de racionamiento, hace años que dejaron de tener productos proteicos. Ni pollo, ni carne, ni huevos. Azúcar, arroz, pan y poco más.
Donde sí hay productos, a precios europeos, es en las tiendas del gobierno. Tiendas en las que solo se puede pagar con tarjeta de crédito y en dólares.
¿Y cómo sobreviven entonces los cubanos?
En gran parte, gracias a las mipymes. Hace unos años se permitió la creación de pequeños negocios privados, donde personas particulares venden productos que consiguen como pueden, muchas veces gracias a familiares o contactos en el extranjero. Estas tiendas, con precios más razonables, son las que permiten que la vida siga adelante.
Bodega en La Habana
Como se suele decir: el pueblo salva al pueblo.
Hay otra cosa que se percibe rápido: la autocensura. Muchas personas hablan con cuidado, bajan la voz o miran alrededor antes de opinar. No hace falta que nadie os diga que hay temas que es mejor no tocar; se nota en los silencios y en las frases a medias.
Eso también explica por qué es tan difícil encontrar información clara desde dentro. No todo lo que ocurre se cuenta, no porque no pase, sino porque no siempre se puede decir.
El remate se llama chikungunya
A todo esto se sumó un problema sanitario del que apenas se hablaba fuera de la isla.
En el verano de 2025 comenzó a extenderse la chikungunya, una enfermedad transmitida por la picadura de un mosquito que provoca fiebres muy altas y fuertes dolores articulares. Fuera de Cuba apenas se sabía nada, pero allí el 100% de las personas locales con las que hablamos la habían pasado, ellos o alguien muy cercano.
No conocimos a nadie que no la hubiera sufrido, muchas veces con secuelas que duran meses.
No fue hasta finales de noviembre cuando el gobierno hizo un comunicado público internacional. Nosotros no nos enteramos. Y al llegar allí, uno de nosotros se contagió. Por suerte, y probablemente gracias a estar fuerte y bien alimentado, fueron dos días muy duros y después dolores persistentes que, tres semanas más tarde, aún no han desaparecido.
Amanecer desde el puerto de La Habana
El turismo y los resorts: dos realidades que no encajan
Viajar por Cuba genera una contradicción constante como turista. Sabes que tienes el privilegio de irte cuando quieras, de encender la luz al volver a casa, de abrir el grifo y que salga agua.
No es culpa, pero tampoco es comodidad. Es una sensación incómoda que te acompaña todo el viaje y que no se parece a la de casi ningún otro destino.
Donde sí queda algún turista, aunque tampoco muchos, es en los resorts de Cayo Santa María o Varadero. Pasamos tres días en el primero y la sensación fue incómoda.
Mientras en muchos lugares del país escasean la electricidad, el agua o la comida, allí se encienden todas las luces de las habitaciones para que no parezca que el hotel está casi vacío, el aire acondicionado funciona a 16 grados y se tira comida a la basura después de cada buffet.
Y, aun así, de resort de cinco estrellas tienen poco. El mantenimiento es lamentable y la sensación general es de decadencia envuelta en una burbuja artificial.
Fachada de los edificios del Resort Valentin Perla Blanca, en Cayo Santa María
¿Volvería a Cuba?
Este texto no pretende decirle a nadie si debe o no viajar a Cuba. Solo intenta contar cómo es hoy el país desde la experiencia de estar allí, sin filtros turísticos y sin nostalgia de una Cuba que ya no existe.
No escribo esto para desanimar a nadie a viajar, pero sí para que quien lo haga sepa dónde se mete, y sobre todo, porque no fueron una ni dos las veces que alguien me pidió: «cuenta esto fuera, que esto se tiene que saber».
Cuba no es un destino fácil. No es un viaje ligero. Y hoy, más que nunca, es un país sostenido por su gente, no por sus estructuras.
Ojalá algún día pueda escribir un texto distinto. Hoy, esta es la realidad que vi.
La ruta parte desde el Refugio de Linza, en el valle de Ansó (Huesca), un clásico del Pirineo occidental. Recomendable madrugar, sobre todo en verano. A parte de por el calor, porque el parking se llena rápido.
Desde los primeros metros, la senda (marcada como GRT-13) empieza a ganar altura entre pinos y pastos. No hay descanso. La subida es constante y el terreno alterna zonas de tierra compacta con piedra suelta. Se avanza bien, pero con respeto: sabes que te queda un día largo.
El Collado de Linza es el primer punto de respiro. Desde allí se abre la vista a los gigantes del entorno: Petrechema, Acherito, Sobarcal… y, al fondo, la protagonista del día. La Mesa de los Tres Reyes aparece recortada contra el cielo, con esa forma inconfundible que parece esculpida para recordar quién manda aquí.
Dejas la GRT-13 y tomas el desvío a la Mesa de los Tres Reyes / Hiru Erregeen Mahaia. A partir de aquí el paisaje cambia por completo: roca caliza, silencio y ese tipo de terreno donde cada paso se gana. Y debes tener mucho mucho ojo, porque hay varios no-caminos (rutas marcadas por hitos de piedras pero que van a otras cimas). No pierdas de vista el track porque en determinado momento hay que girar 90º a la izquierda.
Seguimos entre rocas afiladas y el sendero se retuerce y asciende hacia una cresta que marca el tramo final. No hay pasos técnicos, pero la subida exige piernas, equilibrio y mucha concentración.
En el último tramo, alguna pequeña trepada te obliga a usar las manos, nada serio, pero suficiente para recordarte que estás en alta montaña.
Y entonces, el vértice geodésico. 2.454 metros. Tres reinos (Navarra, Aragón y Francia) y un solo pico. A pocos metros, la estatua de San Francisco Javier, con su pañuelo ondeando al viento, y una pequeña maqueta del castillo de Javier que se ha convertido ya en símbolo de esta cima.
El panorama desde arriba corta la respiración: el Petrechema se impone al norte, el Pic d’Anie aparece en la distancia, y más abajo, el Ibón de Lhurs refleja el cielo como un espejo.
El descenso se hace por el mismo camino, y la bajada entre esas puntiagudas rocas pide atención, especialmente en los tramos más descompuestos.
En total, 18km, 1800m de desnivel positivo y una jornada de las que dejan huella.
Aquí te dejo el track (descárgalo, porque pasarás el día sin cobertura, incluido parking y refugio).
Cómo llegar al Refugio de Linza
Se encuentra en el valle de Ansó (Huesca), dentro del Pirineo occidental. Desde el pueblo de Ansó se accede por una carretera estrecha pero asfaltada hasta el refugio, donde hay aparcamiento amplio y una fuente (la única en toda la ruta, por cierto).
El Moncayo impone desde lejos. Lo ves y entiendes por qué tantas veces lo llaman la montaña sagrada del viento. Subirlo no tiene misterio técnico (aunque sí una buena subida llena de piedras sueltas, todo hay que decirlo), pero sí una energía especial.
La ruta comienza en el parking previo al Santuario del Moncayo, a unos 1.570 m. El acceso más habitual es desde el parking del Santuario del Moncayo, dentro del Parque Natural del Moncayo, al que se llega desde San Martín de la Virgen del Moncayo (Zaragoza). La carretera está asfaltada hasta arriba, aunque los últimos kilómetros son estrechos y con curvas.
Desde el aparcamiento, el sendero está perfectamente señalizado con marcas blancas y amarillas (PR-Z 79). Desde el primer paso el desnivel se hace notar. No hay tregua: el sendero se empina rápido entre pinos y piedras sueltas, y pronto el bosque se abre dejando ver la ladera pelada de rocas afiladas que lleva hasta la cima. Es una subida constante, de esas que te piden paciencia y piernas.
A mitad de camino, el paisaje cambia por completo. La vegetación desaparece y el terreno se vuelve de roca y viento. Es el Moncayo en su versión más pura: sobrio, duro y espectacular. Giré un momento para mirar atrás y la vista era brutal: ni una nube ese día cubriendo el valle, arriba el aire cortaba y todo parecía en silencio.
La última parte hasta la cumbre es más amable, una cresta ancha que invita a disfrutar el tramo final. Y al llegar al vértice geodésico, el clásico bloque de cemento con la placa de 2314 m y la Virgen del Moncayo. Desde arriba, se ve todo: el Moncayo aragonés, el Moncayo soriano, y la sensación de estar justo entre dos provincias que comparten una misma montaña.
El descenso es rápido, todo por la misma senda, y con mucho cuidado en la zona de piedra suelta. En total, unos 9,3 km y 800 m de desnivel positivo, que se disfrutan de principio a fin si el día acompaña, como fue en mi caso. Recordad que sopla un fortísimo viento siempre, así que sea la época que sea, allí arriba suele hacer bastante frío.