21 de septiembre: Olbia – Madrid

Aprovechando hasta el último minuto! Nuestro avión de vuelta a casa no salía hasta las 17:30, así que tuvimos unas cuantas horas por la mañana antes de poner rumbo a Alghero (a 1h30 de Olbia aproximadamente), que utilizamos para dar un paseo por el casco antiguo de Olbia, una ciudad en la que, dicen, no hay demasiado que ver. Esto es un poco cierto, pues “lugares concretos” como tal, se cuentan con los dedos de una mano, pero es agradable pasear por sus calles y tomar un capuccino en una de sus cafeterías.

Chiesa San Paolo

Se trata de una curiosa y pequeña iglesia del siglo XVII, construida sobre las ruinas de otro templo, muy sobria por fuera y por dentro, a excepción de una cúpula exterior de estilo árabe que le otorga un diseño especial.

Lungomare di Olbia

Es básicamente el paseo marítimo, no muy largo, pero sí agradable y ambientado. Comienza en una gran noria junto al puerto de ferrys, y en los últimos meses se ha ampliado hasta casi las afuera de esta pequeña ciudad, pues han construido un paseo precioso con palmeras de un par de kilómetros de largo.

Basilica di San Simplicio y su Necrópolis

Fue construida entre el siglo XI y XII y dedicada a San Simplicio, un Obispo de la misma ciudad en el siglo III. Queda lejos de ser tan impresionante como otros edificios también denominados basílica, pero tiene su encanto, sobre todo por lo que tiene escondido.

Debajo de la plaza de la Basílica de San Simplicio se encuentra una necrópolis, que salió a la luz durante la renovación de la plaza de la Basílica. Consiste en unas 400 tumbas romanas (200 aC – 300 dC) y también muestran una estratificación de los cultos en 200 años de historia desde la edad púnica hasta la Edad Media.

Museo Arqueológico Nacional

Construido en un islote del puerto, el Museo Arqueológico Nacional alberga una colección de piezas de gran importancia para la cultura sarda. Además, en él se encuentran restos de todos los naufragios que han tenido lugar en este golfo, entre los que destacan 2 de la época de Nerón y 16 del s. V d. C.. La entrada es gratuita.

Corso Umberto I

Es la calle que se considera el corazón de la ciudad, donde más ambiente hay a todas horas del día. No sólo es el centro neurálgico de la ciudad sino que goza de un encanto característico. Hay muchos edificios antiguos, tiendas, cafeterías y plazas.

Y aquí termina nuestra vuelta a Cerdeña (literalmente), una semana de muchos kilómetros para recorrer la isla haciendo una ruta circular (AlgheroCagliari – Tortolì – Olbia – Alghero). La próxima vez (que la habrá) elegiremos un lugar concreto y disfrutaremos más a fondo de él.

20 de septiembre: Porto Cervo

Último día completo en la bella Cerdeña, y primero en la zona de Porto Cervo, la zona más de moda de la isla, donde vienen magnates y famosos cada verano.

Nuestro alojamiento está en Olbia, un poco más al sur, la ciudad más grande de la zona. Aunque Porto Cervo es un pequeño pueblo que se puede resumir en mansiones y yates, la zona a la que se llama Porto Cervo es toda una línea de costa que va desde Olbia hasta La Magdalena, al norte.

Para continuar con nuestros planes de relax, hemos pasado unas horas en otra preciosa playa: la spiaggia del Principe. De nuevo, un agua completamente transparente nos estaba esperando, en esta ocasión de muy poca profundidad, con una arena blanquísima y fina.

Llegar aquí con el coche es muy sencillo, y existe un parking de pago al inicio del camino hacia la playa (unos 10 minutos de caminata por un sendero de tierra estrecho). Ahora en septiembre había hueco incluso fuera, en el arcén de la carretera (donde no se puede aparcar, pero todo el mundo lo hace), pero en pleno verano supongo que será otro cantar. Aún así, merece la pena y sospecho que el resto de playas tendrán también accesos de este tipo.

A pesar de que la playa está en medio de la nada, hay un pequeño chiringuito donde sirven bocadillos, ensaladas y pizzas, además de bebidas, y también servicio de hamacas.

Esta playa fue nuestra elegida porque varias personas de la zona nos la recomendaron, y realmente preferimos elegir una y pasar el día de relax en vez de estar cambiando cada rato de una a otra, pues la verdad es que todas son preciosas pero todas se parecen mucho.

Una vez caída la noche, después de ducharnos, y para celebrar el viaje y que es la última noche, hemos salido a cenar. La primera idea era en el pueblo de Porto Cervo, donde hemos subido a dar un paseo, lo cual siendo de noche no os lo recomiendo demasiado, pues no hay casi luz (es realmente una zona residencial) y aunque tenía pinta de ser un encanto de sitio, apenas vimos nada. Lo de la cena también fue fallido, ya que los precios en ese pequeño reducto son desorbitados, y decidimos que no nos merecía la pena.

Un amigo autóctono de la zona nos recomendó el restaurante Il Galeone, a las afueras de Olbia, y este tipo de recomendaciones son las que más valen, pues llegamos a un sitio nada turísitico, lleno de familias italianas, donde la comida estaba riquísima, y en cantidades grandes (demasiado grandes!).

19 de septiembre: Cala Goloritzé (Baunei)

Seguimos dando la vuelta a la isla; ya de camino hacia el noreste, hemos parado en Cala Goloritzé, en la zona del Golfo di Orosei, probablemente lo más popular y turístico de Cerdeña, junto con la Costa Esmeralda.

Es muy común el plan de alquilar una lancha entre varios amigos (en Cala Gonone) y hacer un recorrido por las calas de la zona, pero nosotras, siendo 2, hemos preferido ahorrárnoslo y visitar solo Goloritzé, para muchos, la mejor de todas, y considerada monumento nacional desde 1995.

La cuestión es que solo a esta y a otra es posible llegar a pie, por lo que están bastante concurridas. No sin sorprenderme, eso sí, ya que el camino hasta la cala es de nada menos que 4km de bajada que se convierten en 4 de subida para volver, con un desnivel de más de 400 metros, ninguna tontería! Pero 100% merece la pena.

A pesar de estar bastante llena (hoy era domingo) es espectacular. Incluso con el cielo nublado se puede apreciar el agua cristalina, y la cantidad de peces que hay la hacen perfecta para el snorkel también.

Llegar es bastante fácil. Primero hay que llegar al pueblo de Baunei, y desde allí la cala está señalizada; aún así podéis buscar en Google Maps, pues el parking está señalado.

Novedades post COVID, utilizar el sendero cuesta 6€, y hay que reservar hasta 72h antes (aquí) porque hay aforo limitado. En caso de no reservar, os harán esperar hasta que alguien vuelva por el sendero en sentido salida.

Imagino, claro, que esto será únicamente en verano, no creo que en épocas de frío el acceso esté controlado, pero tampoco tendría mucho sentido bajar y no poder disfrutar de ese agua.

Os dejo una lista de otras calas del Golfo di Orosei por si queréis aplicar la visita:

  • Cala Fuili
  • Cala Luna (la segunda y última a la que se puede acceder a pie, siendo la ruta aún más larga que la de Goloritzé)
  • Cala Sisine
  • Cala Biriola
  • Cala Mariolu

18 de septiembre: Cagliari y Tortolì

Cagliari

Día de cambio de destino, no sin antes hacer turismo por la capital de la isla y la ciudad más grande (con muchísima diferencia) de toda Cerdeña. Sabéis que soy muy de Free Tour, pero esta vez hemos hecho la ruta por nuestra cuenta porque no había ningún disponible; todos están temporalmente detenidos, pero a pesar de ser una ciudad bastante amplia y con historia, no son muchos los lugares para visitar:

  • Bastione di Saint Remy: construido a finales del siglo XIX, precisamente para unir el casco antiguo con la parte nueva de la ciudad, es uno de los monumentos más llamativos de la ciudad (y que posee una de las mejores panorámicas). Su nombre deriva del primer virrey piamontés, Filippo-Guglielmo Pallavicini, barón de Saint Remy, y aunque es bastante reciente, está construido sobre las murallas de la ciudad antigua (llamada Karal o Karallai), y subiendo por sus escalinatas se accede a toda el casco antiguo.
  • Cattedrale di Santa Maria: Tanto por fuera como por dentro, me ha parecido espectacular. Construida durante el siglo XIII, fue elevada al rango de catedral en 1258. Cuando Cagliari fue capital del reino de Cerdeña, ahí prestaban juramento los representantes del parlamento sardo. En la década de 1930 fue erigida la actual fachada neorrománica, inspirada en la fachada de la catedral de Pisa.
  • Torre del elefante: es simplemente una torre medieval (1307) que no tiene más que un elefante que sobresale de ella (un poco al estilo de la rana o el astronauta de Salamanca), y que no he conseguido encontrar la curiosa historia que debe haber detrás. Actualmente no se puede subir a ella porque está de obras.
  • Anfiteatro Romano: Construido en el siglo II d.C. y con un aforo para 10.000 espectadores, este anfiteatro era el núcleo de la vida social de los ciudadanos durante el dominio romano. Allí se realizaban los populares combates de gladiadores y también las ejecuciones. Lo único que se conserva es la parte excavada de la roca, y de hecho nos hemos llevado una pequeña decepción porque se encuentra en unas condiciones bastante malas.
  • Marina: En el barrio de Marina se encuentra la antigua vía romana, lugar dónde hoy en día se ubica el puerto de Cagliari. En este lugar también se encuentra el ayuntamiento de la ciudad, la piazza Yenne y los bastiones del barrio de Castello al fondo.
  • Castello di San Michele: la parada final, a la cual hemos ido en coche por estar más alejada del centro por estar situada en el punto más alto de la ciudad, es una fortificación construida en el siglo XIV para albergar a la alta nobleza de la isla. Se trataba de un fuerte muy sólido, con guardia militar constante, que les permitía vivir a salvo de invasores y piratas. Actualmente se ha convertido en un centro de arte y cultura interesante de visitar. De la estructura original del castillo se conservan tan sólo un par de torres y la muralla, el resto ha sido remodelado, aunque intentando imitar su auténtica arquitectura original.

Tortolì

Después de patear Cagliari, hemos puesto rumbo al norte de nuevo, pero por el lado oriental de la isla. Mañana queremos ir a una playa que está por la mitad, así que hemos reservado un Airbnb en Girasole, una aldea cercana al pueblo de Tortolì. Una zona nada turística, pero que nos ha sorprendido gratamente con el restaurante Chiocho di Ponente, a pie de playa, y especializado en pescado y ostras. Todo ha sido inmejorable, tanto las vistas, como la comida, como el trato. Un 10! Mañana nos iremos de aquí, así que no podré contaros nada más de esta zona, pero quería dejar constancia de este restaurante.

17 de septiembre: Villasimius

El día de hoy ha salido un poco regular, pero por lo menos ha sido tranquilito. Teníamos unas reuniones por la mañana, así que hasta la 1 no hemos salido del Airbnb. El plan era ir a una de las playas de los alrededores de Cagliari, y la elegida ha sido la de Villasimius, a 1h y 20 de allí. Es la que nos han recomendado varias personas, así que nos hemos fiado.

Peeero lleva toda la semana nublado, y hoy ya no hemos tenido la suerte de que solo haya nubes: ha estado lloviendo un buen rato, así que al llegar nos hemos refugiado en un chiringuito para comer y probar las seadas, el postre típico de Cerdeña.

Con la forma que veis en la foto, es una masa de sémola que se rellena de queso pecorino (o a veces con queso fresco) y se suele acompañar con miel. La verdad es que esta bastante rico y no excesivamente dulce. Pensé que sería un bombazo, pero para nada.

Ya por la tarde, después de hacer tiempo, hemos podido pasar unas horas en la playa, que no es que sea fea, ni mucho menos, pero con las playas que hemos visitado en los últimos días (15 de septiembre: Spiaggia La Pelosa y Sassari y 16 de septiembre: Is Arutas) nos ha dejado un poco que desear; sumado a la paliza de coche de ida y vuelta, el veredicto es que nos lo podríamos haber ahorrado.

Para la cena, queríamos cambiar un poco, y hemos acabado comiendo sushi, nada italiano, lo sé, pero estaba muy muy bueno, y había muchísima variedad de carta, hemos probado hasta uno que llevaba tocino!

16 de septiembre: Is Arutas

El día de hoy era para desplazarnos desde Alghero, al norte de la isla, hasta Cagliari, en el sur. Por autovía son unas 2h30, pero hemos preferido ir por la carretera nacional de la costa, mucho más bonita, y así poder parar en una playa que nos habían recomendado: Is Arutas, cerca de la ciudad de Oristano.

Lástima de día nublado, porque no ha potenciado nada la belleza del lugar, pero es que era igualmente espectacular: una playa de pequeñas virutas de cuarzo blanco en vez de arena común, lo que se traduce en un agua completamente cristalina, y dada su pronta profundidad (al contrario que La Pelosa), era como una piscina natural, y hacer snorkel ahí ha sido una pasada.

Al parecer, solo dos playas más en toda la isla tienen estas características (Mari Ermì y Punta Maimoni, cerca de Is Arutas), así que creo que es una parada imperdible en vuestro futuro viaje a Cerdeña.

Se puede aparcar el coche en los alrededores, ya que hay varios parkings, que nos han dado pistas de lo abarrotada que puede ponerse esta playa en julio y agosto, así que si vais en esa época, mejor será madrugar. Además, son parkings de pago, como en casi todas partes a las que no hay más remedio que llegar en coche. Así son estos sardos.

Ya casi por la noche llegamos a Cagliari, y solo nos quedó tiempo para cenar (en esta ocasión en un restaurante llamado Incógnito – nada del otro mundo).

15 de septiembre: Spiaggia La Pelosa y Sassari

Spiaggia La Pelosa

Después de una carrerita por el paseo marítimo de Alghero, era hora de empezar un día muy tranquilo. Lo hemos pasado en La Pelosa, una playa al norte de la isla, en el pueblo de Stintino (a una hora de Alghero). Una de las playas más bonitas que he visto en mi vida, de arena blanquísima y cero olas, al estar protegida por un islote justo frente a ella.

A día de hoy (y no es por el COVID) es necesario reservar antes de ir a la playa (aquí www.lapelosastintino.com). No hay que pagar, simplemente es una forma de controlar el aforo de la playa. Lo que sí hay que pagar es por aparcar, pues es zona de estacionamiento regulado. Hay vigilantes por todas partes, así que a nada que se te pase el ticket 10 minutos, tendrás una multa (que puedes cancelar por un par de €).

También es necesario usar la típica esterilla de playa, no está permitido poner únicamente la toalla. Creo que es para que no dejemos suciedad en la arena.

La playa es preciosa, y dan ganas de no salir del agua en todo el día. Sus vistas son peculiares porque hay una torre de vigilancia, igual que las que hay por toda la isla, a pocos metros de la orilla; de hecho, se puede llegar andando porque no cubre más que la cintura, eso sí, con cangrejeras, pues al parecer hay erizos de mar. También es recomendable llevar unas gafas de bucear, pues hay bastantes pececillos por ahí.

Sassari

La ciudad residencial por excelencia de la zona es Sassari, y también la universitaria, pues junto a Cagliari, son las dos únicas ciudades de la isla con Universidad. No es muy turística, y de hecho nosotras fuimos a ver a unos amigos que viven allí, pero os dejo algunas de las mejores cosas que ver por si os apetece ir:

  • Castillo de Sassari: fue construido por la Corona de Aragón en 1330. De todas formas, el castillo original fue derrumbado en 1877 y lo que ha quedado de él son tan sólo 6 de las 36 torres defensivas que lo conformaban y un cúmulo de piedras desorientadas.
  • Catedral de San Nicolás: Esta catedral del siglo XIII de estilo románico fue reconstruida entre el período gótico y el barroco, lo cual le ha brindado un aspecto sumamente auténtico que combina lo mejor de ambos estilos. Se encuentra justo en el corazón de la ciudad antigua y es una de las catedrales más grandes y, dicen, bonitas de Cerdeña.
  • Palacio Ducal: Muy cerca de la catedral se encuentra el famoso Palacio Ducale, construido en 1775. En él residían el marqués de Mores y el Duque de Asinara y Vallombrosa. Actualmente, lo han convertido en el Ayuntamiento de la ciudad y te es uno de los edificios más visitados por los turistas ya que posee un encanto particular.
  • Fuente de Rosello: Una fuente de mármol que es probablemente el símbolo de la ciudad de Sassari y el atractivo turístico más conocido. Fue esculpida por los canteros genoveses en 1606 y se encuentra formada por cuatro estatuas de mármol que representan cada una de las estaciones del año y la figura de San Gavino a caballo y rodeado de delfines.

14 de septiembre: Madrid – Alghero (Cerdeña, Italia)

Rumbo al último viaje de un buen e improvisado verano! Esta vez, nos hemos venido una semana a Cerdeña, y la ruta ha empezado en Alghero, donde ha llegado nuestro avión.

La primera tarea del día era encontrar un coche de alquiler, dado que en otras ocasiones en Italia nos hemos dado cuenta de que realmente no es mucho más barato reservando antes por internet, si bien te aseguras tener un coche, claro. Pero hay tantas compañías que es raro que ninguna tenga, y menos a mediados de septiembre. Eso sí, los precios difieren muchísimo entre unas compañías y otras. A nosotras nos han salido 7 días por 560€, en un coche pequeño (Fiat Panda).

Una vez montadas en el coche, llegamos a Alghero, una pequeña ciudad costera del norte de la isla, y después de hacer el checkin en el Airbnb, echamos a andar por el casco antiguo:

Las torres y la muralla

La antigua muralla bordea todo el casco antiguo, y en los lugares en los que ya no hay restos, queda un camino de adoquines, por lo que se puede dar un paseo rodeando todo el centro. Tanto éstas como las torres son de estilo catalán-aragonés, pues Cerdeña estuvo muchos años en manos de la corona de Aragón (1323 – 1714). Es más, el dialecto alguerés es muy parecido al catalán, y a día de hoy la ciudad está plagada de palabras catalanas por todas partes (restaurantes, hoteles, calles e incluso su plato típico, la paella!).

Catedral de Santa María

Data del siglo XVI y está situada en la plaza principal de la ciudad. Su característica más curiosa es su estilo indefinido, que se halla entre la arquitectura gótica y la renacentista catalana, y su campanario octogonal. Desde él, al que se puede subir, se pueden apreciar unas bonitas vistas panorámicas de Alghero.

La calle Humberto

Todas las callejuelas del centro tienen mucho encanto y hay bastante ambiente, pero por nombrar una, os diré la calle Humberto, pues los edificios que hay en ella son súper auténticos y bonitos.

El puerto

Efectivamente, hay vida más allá de las murallas. Entre los sitios ubicados en el extrarradio de esta urbe medieval, está el puerto de Alghero. Se trata de un lugar animado, lleno de turistas y sardos bañándose en su amplia playa o bebiendo apperol spritz en las terrazas de los bares asentados en el muelle.

Desde aquí se pueden reservar y realizar excursiones en barco hacia calas cercanas, pero no os puedo recomendar ninguna, ya que no optamos por hacer esta actividad.

El día no ha dado más de sí, ya que hemos llegado a las 6 de la tarde, así que después de una Ichnusa (la cerveza típica de Cerdeña) y una pizza, a la cama. Mañana más y mejor!

Qué ver en Málaga: los imprescindibles

Continúa mi ruta veraniega por la península! Esta semana he estado por Málaga, y entre trabajo, eventos y otros temas, he tenido oportunidad de conocer el centro de esta ciudad a la que nunca antes había venido.

Si me habéis leído más veces, ya podréis adivinar lo que no pudo faltar: un Free Tour. En esta ocasión, lo encontré a través de la plataforma de guías GuruWalk, y di con esta empresa, cuyo guía Nacho lo hizo todo muy ameno, y nos contó bastantes detalles de historia, lo cual me encanta.

Junto con lo que él nos enseñó y algún que otro paseo que di durante la semana, os dejo a continuación los principales lugares que visitar en Málaga:

Calle de la Alcazabilla

El Tour empezaba junto al Teatro Romano, en la Calle Alcazabilla, el lugar perfecto, pues desde aquí se pueden observar las tres épocas históricas y culturales por las que ha pasado la ciudad: en un nivel más bajo, se encuentra el Teatro Romano, de cuando el Imperio dominaba la península, construido en el siglo I a.C.

Justo encima de él, la Alcazaba, de época árabe, concretamente construida en el siglo IX, a instancias del rey de taifas bereber de Granada, Badis. De hecho, y como ha ocurrido tantas veces en la historia, en su construcción se reutilizaron piezas del anexo teatro, como columnas y capiteles.

Justo encima (aunque ya más lejos) se puede observar el Castillo de Gibralfaro. Éste data del siglo XIV, construido por el rey nazarita Yusuf I, pero tomado por los Reyes Católicos solo un siglo después durante la reconquista. Fue considerada, durante muchos años, la fortaleza más inexpugnable de la península ibérica.

Y por último, debemos dejar de mirar a lo alto para ver realmente un edificio de 100% época cristiana: a la derecha del Teatro Romano encontramos lo que hoy en día es el Museo de Málaga, y que originalmente fue el Palacio de la Aduana (del siglo XVIII), la aduana marina. Pero… por qué tan lejos del mar? Resulta que este edificio, unos siglos atrás, lindaba con la orilla del mar. Pero la ciudad se estaba quedando pequeña, por lo que el gobierno decidió ganarle espacio al mar. Por detrás de ella hay muchas montañas, y crear espigones era mucho más sencillo. El resultado fue que se ganaron casi 200 metros de anchura de ciudad, por lo que todo lo que hoy en día vemos que sobresale de la línea del museo, es artificial.

Plaza de la Merced

Es una de las plazas más bonitas de la ciudad. En su centro se encuentra el Monumento a Torrijos, representado por un gran obelisco que caracteriza esta plaza. También es conocida por ser el lugar donde Picasso dio sus primeros pasos, al encontrarse aquí la casa donde nació. Para homenajearlo, hay una estatua de él sentada en uno de los bancos de la plaza.

Hablemos de Picasso… sabíais que su nombre real es Pablo Ruiz Picazo? Este artista, un niño prodigio que a los 4 años ya pintaba mejor que la mayoría de nosotros ahora, tenía un hambre de creatividad infinita. Es por eso que en su juventud, y desmotivado porque el entorno conocido no le proporcionaba inspiración, se mudó a París a aprender de los mejores y a empaparse de los nuevos estilos que nacían en Centroeuropa. Y fue allí donde los franceses empezaron a llamarle “Picasso”, y con ese apellido se quedó.

La peculiaridad de sus obras, sobre todo en su edad adulta, se debe a que ya era un maestro en el realismo. En edad adolescente pintaba cuadros tremendamente perfectos, y aún estuvo pintando hasta que murió, con 91 años. No es de extrañar que experimentase de todas las formas posibles, y lo que demuestra en sus cuadros es que, a pesar de lo estrambóticos que pueden llegar a ser, si a uno se lo explican, realmente se entiende lo que quiere expresar, y eso, creo, es lo realmente difícil como artista.

Iglesia de Santiago

Se trata de la iglesia más antigua de Málaga fundada en 1490 sobre el solar de una antigua mezquita. De la fachada primigenia sólo se conserva tapiada la puerta central de estilo mudéjar. Siguiendo con nuestro anterior protagonista, Picasso fue bautizado aquí en 1881.

El Pimpi

Se trata de una reconocida bodega-bar, a pocos metros de la ya mencionada Calle Alcazabilla, que atrae a cientos de personalidades destacadas y que se ha convertido a lo largo de sus 50 años de vida en un emblema para los habitantes locales y visitantes y en uno de los mayores exponentes de la tradición, gastronomía y cultura andaluza.

A él entran cada día cientos de turistas para admirar el Salón de los Barriles –firmados por la baronesa Carmen Thyssen, el actor Antonio Banderas o la cantante Lola Flores- o el pasillo de la barra, en la que se encuentran fotos que demuestran las visitas del actor John Malkovich, la Duquesa de Alba, la cantante Alaska o el grupo Maná, entre otros.

Su historia comienza en 1971, cuando dos empresarios cordobeses, José Cobos y Francisco Campos, se trasladaron a Granada para alquilar un inmueble y seguir ampliando su negocio de bodegas. Sin embargo, no les convenció lo sombría que era la casa, y decidieron, junto a su amigo y poeta Antonio Gala, desviarse hasta Málaga para almorzar.

Una vez allí, un ciudadano se acercó a pedirle una firma a Gala, platicaron y les habló de un caserón del siglo XVIII que cumplía con las características que buscaban. Ese hombre les acercó hasta el lugar, en una céntrica calle de Málaga, justo donde Cobos y Campos habían estacionado su vehículo, lo que fue interpretado como una señal por Cobos.

Durante los primeros años, la bodega contaba con seis empleados y el mismo Cobos actuaba como “pimpi”, el personaje popular que hacía las labores de guía y atraía a los visitantes, en este caso, al establecimiento. Hoy en día cuenta ya con 150 empleados.

De hecho, Antonio Banderas, malagueño cuya casa se encuentra también a pocos metros de este lugar, es de hecho, accionista de El Pimpi e incluso grabó aquí su película ‘El camino de los ingleses’ en 2006.

Museo Picasso

No podía faltar un museo dedicado a uno de los hijos pródigos de la ciudad, por supuesto. En él se exponen más de 250 obras del artista, pero lo que cabe destacar de este museo es que su construcción en el año 2003 fue un punto de inflexión para la ciudad.

Hasta entonces, Málaga era sinónimo de sol y playa, pero no de turismo cultural. El alcalde de la ciudad, que además sigue siendo el mismo actualmente, Francisco de la Torre, quiso darle la vuelta a la tortilla, e inició un proceso de expansión de la cultura malagueña. Este fue el primer museo inaugurado, y después vinieron otros tantos, acompañado de una promoción turística hacia el casco antiguo, y no solo hacia las playas.

Catedral de Málaga

Situada sobre los restos de la primitiva mezquita almohade, su nombre completo es Nuestra Señora de la Encarnación aunque para los malagueños es simplemente “la Catedral”, o más bien “la manguita”. Y es que, durante su construcción en el siglo XVIII, faltaban fondos, lo que provocó que una de las torres quedase inacabada. Más tarde, ya siendo patrimonio cultural, se propuso terminar de construirla, pero se decidió dejarla intacta, por ser ya un emblema de la ciudad.

Hablando de su diseño, por su cabecera es hermana de las de Granada y Guadix,  las catedrales andaluzas del XVI, en cambio por su coro hay que relacionarla con los Coros de Toledo y Córdoba, los tres más importantes de España.

En la catedral se encuentra el Museo Catedralicio, actualmente ubicado en las dependencias de la antigua Sala Capitular.

Calle Marqués de Larios

Desde la Alameda Principal hasta la Plaza de la Constitución se extiende la calle más famosa de Málaga. Esta amplia avenida que atraviesa el casco histórico rebosa elegancia en cada esquina e invita a pasear en cualquier momento del año.

La necesidad de una gran avenida que comunicara el Puerto de Málaga con el casco urbano propició la creación de la Calle Larios. La financiación del proyecto corrió a cargo de la familia Larios, una de las más poderosas e influyentes de Málaga en el siglo XIX.

Paseando por la Calle Marqués de Larios es fácil darse cuenta de que todos los edificios siguen un mismo estilo arquitectónico. Se trata de una calle perfectamente simétrica que desprende equilibrio y simetría. Además, las esquinas de todos los edificios son redondeadas, para que fluyera el aire en las calles del centro y evitar la propagación de enfermedades en el siglo XIX.

Plaza de la Constitución

Al final de la Calle Larios se encuentra esta amplísima plaza, cuya historia comienza con la conquista de Málaga a los musulmanes por parte de los Reyes Católicos en 1487. Tras la toma de la ciudad, los cristianos se percataron que en el centro del entramado de calles de la medina de Málaga se hacía necesaria una plaza que se convirtieran en el corazón comercial y político de la nueva ciudad cristiana. Fue así como se erigió la Plaza de las Cuatro Calles, que posteriormente vino en llamarse Plaza Mayor, antesala de la actual Plaza de la Constitución. La planta prácticamente definitiva ya estaba construida a principio del siglo XVI. A lo largo de aquel siglo, la plaza se convirtió en sede de las principales instituciones de la ciudad, incluida la cárcel.

Tras la Constitución de 1812 se la renombre como Plaza de la Constitución. Los vaivenes políticos del país en los convulsos siglos XIX y XX, hicieron que la plaza se rebautizara en numerosas ocasiones. Unas veces como Plaza Real, otras como Plaza de Isabel II, otras veces como Plaza del 14 de Abril y otras como Plaza de José Antonio Primo de Rivera. Finalmente, la vuelta de la Democracia permitió que la plaza recobrara uno de sus antiguos nombres.

La única edificación antigua que ha sobrevivido es el edificio Montepío de Viñeros, en el número 7. El resto de edificios se erigieron entre los siglos XIX y XX.

Puerto de Málaga

Más concretamente os hablaré sobre el Muelle Uno, que alberga un gran número de tiendas, restaurantes, así como actividades para toda la familia. Jornadas de cine al aire libre, mercadillos, exposiciones o concierto. En sus proximidades se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, entre los que destaca la Farola de Málaga, un faro construido en 1817 que a día de hoy es uno de los emblemas de la ciudad.

Al otro lado llama la atención el Centre Pompidou, una sede del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de Francia, ubicado desde 2015 en el espacio denominado El Cubo, que de hecho se trata de la primera sede del Centre Pompidou París en el exterior. 

Playa de la Malagueta

Y para acabar la ruta por Málaga, que si visitáis todos los sitios que os propongo, habréis dado unos cuantos pasos, no puede faltar, más allá de la mencionada Farola, unos espetos en la playa más conocida de la ciudad, y la más concurrida por los turistas, a tan solo 10 minutos del centro.

La ciudad de Alicante

Este verano está siendo un salto de ciudad en ciudad. La última ha sido Alicante, en la que una sola escala de 6 horas me ha permitido pasear por sus calles y ver casi la totalidad de la zona antigua. Con una buena calor, eso sí.

Castillo de Santa Bárbara

En lo alto del Monte Benacantil, emblema de la ciudad a 166 metros de altitud, se encuentra este castillo, a “solo” unos escalones de distancia, aunque también existen otras opciones para subir:

  • Ascensor desde la playa del Postiguet es posible en solo unos minutos gracias a los dos ascensores que atraviesan las entrañas del Monte Benacantil. Para acceder a ellos, basta con recorrer el túnel que se abre paso bajo la antigua muralla de la ciudad en el nº1 de la calle de Jovellanos. El precio es de 2,70€
  • Coche: el castillo dispone de un parking para vehículos particulares a la entrada del mismo en lo alto del Benacantil y el acceso se realiza desde la avenida de Jaime II.

Se trata de una de las fortalezas más grandes de España, y dada su situación estratégica, no es de extrañar que en las laderas de la montaña se hayan encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, si bien el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX con los musulmanes. Su nombre actual lo adquiere porque el día de la festividad de Santa Bárbara, 4 de diciembre de 1248, Alfonso de Castilla (Futuro Rey Alfonso X el Sabio) la tomó a los árabes.

Como curiosidad, la parte de la montaña donde se asienta el castillo es conocida como “la cara del moro” ya que, efectivamente, tiene forma humana.

Barrio de Santa Cruz

Es el barrio que hay que atravesar si uno decide llegar al castillo caminando, uno de los más característicos y con más personalidad de la ciudad. Con un entramado de calles estrechas, bares y edificios blancos llenos de flores, deja una estampa preciosa, que muchos confunden con la vecina Altea.

En él se encuentra la Concatedral de San Nicolás, de estilo renacentista y gótico, y construido sobre lo que fue una antigua mezquita (como pasa en numerosísimas ocasiones en el sur de España). Se considera el templo religioso más famoso de la ciudad.

Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos

Alicante sufrió mucho durante la Guerra Civil. Una buena forma de recordar este triste capítulo de su historia es visitando el Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos. Hacen un tour de 2 horas (vale 5€) que recorre los años más oscuros y durante el cual se visitan dos refugios antiaéreos. Sin dudas es una de las cosas más impactantes que ver en esta ciudad.

Explanada de España

Pasear por la famosa explanada, con sus mosaicos con formas de olas y la bonita Casa Carbonell, es algo que hay que hacer sí o sí. Este paseo está formado por más de 6 millones de mosaicos. Recuerda un poco a la Rambla de Barcelona, gracias sobre todo a los artistas callejeros.

Puerto de Alicante

Otro lugar donde ir a dar un buen paseo es la zona del Puerto. Siempre hay mucho ambiente y gente que curiosea entre yates y barquitos de pescadores. También hay un montón de bares donde tomar algo.