Valladolid

Este año está siendo el de descubrir ciudades nacionales. El fin de semana pasado fue el turno de Valladolid, el cual pateé de arriba abajo aprovechando que corría una carrera el domingo en Zaratán (un pequeño municipio junto a la ciudad).

Valladolid, a la que cariñosamente se la apoda Pucela (sin saber muy bien de dónde viene realmente dicho nombre), es un destino perfecto de escapada de fin de semana, pues se encuentra a poco más de 2 horas de Madrid y su núcleo urbano central es pequeño y asequible para ver a pie en un día. Durante muchos siglos fue una de las ciudades más importantes de España, por lo que el legado cultural que hay en ella es muy llamativo. Es más, durante el reinado de Felipe III fue la capital del reino de España.

Plaza Mayor

Fue la primera plaza mayor que se diseñó como un espacio cerrado, regular y con soportales, modelo que luego se copió en ciudades como Madrid y Salamanca. El trazado actual tiene su origen en la reconstrucción tras el incendio de 1561 que arrasó una parte de la ciudad.

En esta gran plaza se organizaban mercados populares, ceremonias de la corte y diversos espectáculos.

Catedral de Valladolid

La mayor parte de su diseño es del famoso arquitecto Juan de Herrera, uno de los máximos representantes del Renacimiento y que dio nombre al estilo herreriano, pero curiosamente su construcción nunca llegó a completarse, y falta aproximadamente la mitad del proyecto inicial.

Santa María de la Antigua

Es la edificación más antigua que queda en pie en Valladolid, ordenada construir por Doña Elyo, la esposa del fundador de la ciudad, el Conde Don Pedro Ansúrez. Inicialmente fue un templo románico, con algunos añadidos posteriores en gótico. Luego tuvo muchos añadidos, hasta que en el siglo XIX se la restauró para darle el aspecto neogótico. Durante la mitad del siglo XX se le quitaron más añadidos anexos, dejando a la vista esta maravillosa iglesia.

Museo Nacional de Escultura

Este lugar cuenta con una impresionante colección de escultura y arte que comprende desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX, pero el propio edificio del museo es también una obra de arte: se trata del Colegio de San Gregorio, una escuela de teología para monjes dominicos que se construyó a finales del siglo XV.

Palacio de Santa Cruz

Este edificio del siglo XV forma hoy parte de la universidad (es el Rectorado de la Universidad de Valladolid) es y es precioso tanto por fuera como por dentro, y además fue el primer edificio de España diseñado en estilo renacentista.

Palacio de Pimentel

Es especialmente conocido porque aquí nació, el 21 de mayo de 1527, el rey Felipe II. Actualmente alberga exposiciones de vez en cuando, pero simplemente dar una vuelta por dentro palacio también merece la pena.

Iglesia de San Pablo

El verdadero tesoro de este templo es su fachada gótica, cargada de ornamentación y decorada con infinidad de esculturas, todo franqueado por dos grandes torres.

Estos son los lugares que no os podéis perder en vuestra escapada a Valladolid, pero el simple hecho de caminar por sus calles es ya una delicia. El centro está plagado de comercios, bares, restaurantes y callejuelas realmente auténticas, como el Paseo de Recoletos, la Plaza de Zorrilla, la Plaza de Colón, la Calle de Santiago, la Calle de María Molina y la Calle de Miguel Íscar.

Un paseo por Biarritz (Francia)

He viajado mucho gracias al deporte. Competir por toda España me ha permitido conocer lugares preciosos, y una de las últimas veces que estuve en San Sebastián crucé la frontera hasta llegar a la bonita ciudad francesa de Biarritz, a menos de 50 minutos de Donosti.

 Esta ciudad costera del País Vasco francés fue lugar de veraneo de la burguesía europea. Caseríos de estilo vasco y villas de lujo son las protagonistas a pie de playa, aunque cada vez más son los surferos que les discuten el título (de hecho, se dice que es la capital europea del surf). Quién lo diría, pues a principios del siglo XIX Biarritz solo era un pequeño pueblo de pescadores.

1. Playa de Miramar

También llamada Playa Grande, es la playa principal de Biarritz, pues ya desde hace 2 siglos se afirmaba que sus aguas tenían propiedades beneficiosas para la salud. Claro que para los surfistas no hay ninguna como la Playa Cote des Basques.

imagen de guide-du-paysbasque.com

2. Hotel du Palais

Fue construido en 1854 para ser la residencia de verano de la mujer de Napoleón III, Eugenia de Montijo (gracias a ambos Biarritz se hizo tan popular entre la aristocracia española y francesa), y su planta tiene forma de E, en honor al nombre de Eugenia.

En el año 1893 se convirtió en un hotel de cinco estrellas con 154 habitaciones, 3 restaurantes, un spa con gimnasio y un campo de golf.

imagen de flickr.com

3. Casino de Biarritz

Con una arquitectura Art Decó, fue construido en 1929 y renovado apenas hace 30 años. Se encuentra situado junto a la playa y en él también es posible disfrutar de su teatro y su piscina.

imagen de viajeselcorteingles.es

4. Roca de la Virgen

Es el homenaje que Biarritz dedica a “la guardiana de los pescadores”. Al parecer, a finales del siglo XIX, se produjo un milagro protagonizado por un barco que no podía retornar al puerto a causa de una tormenta. De repente, surgió un rayo de luz que le indicó el camino y los pescadores pudieron salvarse. Después, en 1865, levantaron una estatua de la Virgen en la roca. Hoy esta Roca de la Virgen está unida a la tierra a través de un puente (Puente Eiffel) que mandó levantar Napoleón III. Si llegas hasta aquí, disfrutarás de una de las mejores “postales” de Biarritz.

5. Iglesia de San Martín

Fue la primera iglesia construida en Biarritz, siendo uno de los puntos más antiguos de la ciudad, construida en el siglo XII y su aspecto es muy medieval, sobre todo el del cementerio.

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6. Faro de Biarritz

Fue construido en el 1834 y mide 73 metros de altura. Desde él la panorámica de la ciudad es una pasada.

imagen de super7moto.com

7. Puerto de Pescadores

No podía faltar en esta ex-ciudad de pescadores, y es que hoy en día ha cambiado de fin, cuyas casas de pescadores han dejado paso a bares y restaurantes y se ha convertido en una de las zonas más animadas de Biarritz. Aquí podréis probar unos buenos platos de pescado y marisco.

imagen de alwayseasyrental.com

8. Mercado de les Halles

Funciona desde 1885 y aquí se puede tanto hacer la compra como tomar un tentempié en cualquiera de los locales que hay en sus instalaciones. Es todo un templo de la gastronomía local en el que se muestran, como si fueran joyas, los productos y especialidades de la región: quesos, verduras y frutas de temporada, ostras, charcutería, pescado recién capturado y el típico pastel vasco.

imagen de theculturetrip.com

6 lugares que ver en Peñíscola (Castellón)

Dicen que Peñíscola es de los pueblos más bonitos de España. Y es que sí, tiene su encanto, pero además pertenece a una asociación que justamente se llama Los Pueblos Más Bonitos de España. ¡Así que algo tiene que tener!

Tuve la oportunidad de visitar este pueblo costero del norte de Castellón durante la primavera de 2017, y me pareció exactamente ese lugar en el que la playa, los planes familiares y el turismo rural se mezclan a la perfección. Poco después de esas fechas se convirtió también en uno de los lugares más visitados, ya que la mítica serie Juego de Tronos grabó aquí parte de la temporada 6 (si eres fan de la serie, te gustará saber que en concreto Peñíscola es la ciudad de Mereen).

panorámica de peñíscola

La localidad se asienta en una roca que estaba unida al resto de la costa por un pequeño istmo de arena. Éste se inundaba en épocas de temporal, convirtiéndola en una isla. Ahora esto ya no ocurre por las nuevas construcciones, pero la ciudad antigua sigue levantándose orgullosa sobre la roca siendo visible desde la parte nueva y muchos otros puntos de los alrededores.

Peñíscola también fue el lugar elegido por el Papa Luna para exiliarse. Hay un tour de misterios y leyendas (gratuito, luego se paga la voluntad) que podéis hacer si queréis aprender más sobre ello: Free tour de los misterios y leyendas de Peñíscola.

1. Casco antiguo de Peñíscola

Atravesar la muralla y puertas de la ciudad es como retroceder en el tiempo. Si en la parte nueva de Peñíscola predominan los edificios de apartamentos y las calles con tráfico, en el casco histórico solo hay antiguas casitas pintadas de blanco y calles estrechas y peatonales.

casco antiguo peñíscola

2. Castillo de Peñíscola

El principal monumento que ver en Peñíscola es, sin lugar a dudas, su castillo. Fue levantado en el siglo XIII por los Templarios sobre los restos de la anterior alcazaba árabe. Este castillo es uno de los mejor conservados en España de los levantados por la Orden del Temple.

También se lo conoce como Castillo del Papa Luna, y es que, como os comentaba antes, en 1411 Benedicto XIII de Aviñón (conocido comúnmente como Papa Luna, por apellidarse así) hizo de él su residencia pontificia. Francia no vio con buenos ojos que un aragonés fuese elegido como Papa y le presionó para renunciar. Poco a poco otros países fueron retirándole el apoyo y se le llegó a catalogar como antipapa.

Finalmente se refugió en el castillo de Peñíscola, donde murió unos años después. Durante su exilio se nombraron otros Papas, pero él siempre mantuvo que él era el Papa legítimo. De esta parte de la historia surge el dicho «mantenerse en sus trece«, por su perseverancia y su nombre papal.

imagen de Wikipedia

3. Parque de la Artillería

En una zona más baja y separado del castillo se encuentra el Parque de Artillería, una zona construida en el siglo XVI por Felipe II para modernizar las defensas del castillo y hacer frente a la piratería que se daba en la época en el Mediterráneo. A día de hoy es un jardín con vistas al castillo y al mar.

imagen de TriAdvisor

4. Casa de las Conchas

Se trata de una casa cuya fachada está decorada al completo con conchas marinas. Aunque tiene ventanas y motivos que parecen arabescos, lo cierto es que la casa se construyó en 1961 y tiene una historia peculiar: Su propietaria, Justa, fue la primera guía turística de la ciudad, enseñaba su pueblo a cambio de la voluntad, y con lo que iba ganando pudo adquirir un solar con su familia y construirse esta casa, la cual decoró con conchas en honor al mar que tiene en frente.

imagen de verpueblos.com

5. Ermita de la Virgen de la Ermitana

Está situada en un bonita plaza e integrada a las murallas del Castillo y fue construida en 1714, sustituyendo una antigua capilla, en estilo barroco.

imagen de Wikipedia

6. La playa

No todo va a ser turismo, claro. Peñíscola cuenta con la Playa Norte y la Playa Sur, situadas a ambos lados del peñón donde se encuentra el casco antiguo.

La Playa Norte con más de 5 kilómetros de largo es la más concurrida y además cuenta con aguas cristalinas y unas fantásticas vistas del castillo.

imagen de fotonazos.com

La Playa Sur, situada junto al puerto pesquero, tiene 300 metros de arena fina y está mucho menos masificada. ¡Vosotros decidís!

Mérida: la pequeña Roma

Si no habéis estado nunca en Mérida, estáis tardando. Porque la capital de Extremadura es una auténtica joya enterrada, y es que dicen que si levantasen toda la ciudad actual, saldría a la luz la antigua Emerita Augusta romana, una de las ciudades más importantes del Imperio Romano. De hecho, eso es exactamente lo que pasa cada vez que se llevan a cabo algún tipo de obra: aparecen ruinas de altísimo valor y ahora a ver cómo seguimos.

Mérida fue fundada bajo el nombre de Emerita Augusta en el 25 a.C. por el emperador Octavio Augusto, quien decidió asentar a los veteranos de dos legiones en una nueva ciudad, y pronto se convirtió en una de las ciudades más grandes del oeste de la Península Ibérica y la capital de Lusitania. Después de la caída del Imperio Romano, la ciudad no perdió su significado. En el siglo VI, se convirtió en la capital de un país visigodo que surgió en la Península Ibérica tras la caída del Imperio Romano de Occidente, y no fue hasta el 713 cuando cayó en manos musulmanas (así se mantuvo hasta el 1230) y se la rebautizó con su nombre actual.

Aunque es la principal ciudad de Extremadura, sigue teniendo tintes de pequeña población, pues a los principales lugares es posible llegar caminando agradablemente. Esto es lo que no os podéis perder en vuestra visita a Mérida (¡también hay Free Tour!):

1. Museo Nacional de Arte Romano

Para conocer en profundidad la cultura romana y los hallazgos arqueológicos de la antigua ciudad. Se celebran exposiciones, conferencias, congresos y otras actividades culturales.

2. Anfiteatro romano

Se utilizó desde el siglo I al IV y en él combatían sobre todo esclavos, delincuentes y prisioneros de guerra, a veces entre ellos y a veces contra fieras. Tenía una capacidad para 14.000 espectadores y aún mantiene gran parte del graderío en buen estado y algunas de las entradas al recinto.

anfiteatro romano merida

3. Teatro romano

Es uno de los sitios más emblemáticos de Mérida, donde además de poder visitarlo, se celebraban obras de teatro, asambleas electorales, reuniones de ciudadanos y homenajes. Y en verano cada año tiene lugar el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

En las columnas inferiores del escenario había esculturas del Emperador y su familia (algunas todavía se conservan) y en las columnas superiores estaban las imágenes de los dioses. Era la forma de unir la política y la religión bajo la figura del Emperador.

teatro romano merida

4. Circo romano

Tenía un aforo de unos 30.000 espectadores, lo que le convierte en uno de los mayores del Imperio, fue construido sobre el siglo I d.C. Los lados longitudinales estaban ocupados por las gradas, que debieron tener la misma forma que las del Teatro, separados de la arena por un podio. En el eje de uno de esos lados se ubicaba la tribuna, desde donde disfrutaba del espectáculo su patrocinador; y en el lado opuesto la tribuna de los jueces.

Es de los monumentos peor conservados (al igual que en otras ciudades con la misma edificación), pero aún se puede observar la magnitud del recinto.

imagen de cadenaser.com

5. Templo de Diana

A pesar de su nombre, se trata de un templo de culto Imperial y ¡fue descubierto hace menos de 40 años! Esta edificación se encuentra en el centro de Mérida y es uno de los templos mejor conservado de la ciudad, debido en parte a que se utilizó como armazón del palacio del Conde de los Corbos.

templo de diana Merida

6. Puente romano

Fue uno de los más largos de la antigüedad y a día de hoy es el más largo de los que se conservan, con 792 metros y 60 arcos. Aunque se conserva íntegramente, es a causa de diferentes restauraciones a lo largo del tiempo.

imagen de spain.info

7. Acueducto de los Milagros

Forma parte de una conducción hidráulica que traía aguas procedentes del pantano de Proserpina. Popularmente es conocida como “Los Milagros” por la admiración que causaba en la gente su estado de conservación a pesar del paso del tiempo, y no es para menos, teniendo en cuenta que se conservan todavía más de 800 metros del acueducto, cuya altura alcanza los 27 metros.

acueducto de los milagros merida

8. Las 7 sillas

Primer monumento que no es romano, pero sí hace alusión a uno romano. Se trata de 7 columnas que representan lo que hasta hace 100 años se veía del teatro romano: 7 pilares de piedra en los que los niños jugaban y apodaban «sillas». A principios del siglo pasado comenzaron sus excavaciones, dejando estupefactos a los arqueólogos antes la magnitud de tal descubrimiento.

las 7 sillas antes del descubrimiento del teatro (flickr.com)
monumento las 7 sillas hoy (comeya.com)

9. Alcazaba de Mérida

Para que veáis que no solo hay arte romano en Mérida. Esta fortificación árabe fue estratégicamente situada junto al río Guadiana en el año 835. Poseía unos muros de casi 3 metros de ancho y 10 de altura, convirtiendo la fortaleza en casi inexpugnable. Dentro de los 550 metros de perímetro de la alcazaba hay unos pocos edificios, entre los que no os podéis perder el aljibe subterráneo. También podréis subir a lo alto de las murallas y tener buenas vistas del Guadiana.

imagen de Wikipedia

Esto son 9 lugares que visitar en Mérida, pero pasear por la ciudad es una caja de sorpresas, pues en muchas de sus calles hay restos que se han ido encontrando a lo largo de los años, como la Casa del Mitreo, el Arco de Trajano, la Casa del Anfiteatro, el Pórtico del Foro Romano o el Acueducto de San Lázaro.

Sin duda una mini Roma en toda regla, y una de las ciudades más bonitas de España.

Ruta de 4 días por Marruecos (desde Marrakech)

En 2011 visité Marruecos durante 6 días, y solo 6 años después, regresé para hacer una ruta muy parecida en un viaje express de 4 días y 3 noches (es decir, en esos 4 días están los vuelos de ida y vuelta incluidos).

Marruecos es un país para regresar una y otra vez (a no ser que lo visites por 2 o 3 semanas y puedas entonces visitar muchos más lugares y con menos prisas), y en esta ocasión volamos hasta Marrakech y nos mentalizamos para hacer muchas horas de coche para visitar todo aquello que teníamos pensado.

Repasemos día por día…

Día 1: Madrid – Marrakech

No es necesario visado alguno para volar con un pasaporte español. Aterrizamos en la ciudad a media tarde, y después de pasar por el control de pasaportes, donde suele haber bastante cola, nos dirigimos al centro de Marrakech en el autobús 19, que en 15 minutos nos dejó en el centro por 20 dirhams (para que os orientéis aproximadamente, 11 dirhams equivalen a 1€).

Era casi noche cerrada, así que nos quedamos en la plaza principal, la Yamaa el Fna, siempre abarrotada de gente, sea la hora que sea, y llena de puestos de todo tipo, incluida comida típica de allí a precios irrisorios para un europeo. Inauguramos nuestro viaje con una riquísima pastela de pollo y un té moro (allí se pide como té a la menta).

imagen de barcelo.com

Y después vino lo menos gracioso: encontrar nuestro Riad (Riad Souad). Para poneros en situación: éramos dos rubias de metro 75 vestidas con ropas de verano, con el mapa en la mano intentando orientarnos en el laberinto de las calles de Marrakech. En menos de 30 segundos ya teníamos a un par de hombres majísimos tratando de guiarnos hasta el hotel, y fue imposible deshacerse de ellos. Porque en efecto, allí nadie hace nada porque sí. Al llegar a la puerta del riad, nos exigieron dinero. Les dimos algún euro que llevábamos suelto, y empezaron a despotricar exigiendo más dinero. No sabían con quién estaban tratando, que de inocentes no teníamos ni un pelo, así que, sorprendidos por nuestra agresiva reacción, se fueron por donde habían venido, no sin dejarnos algo preocupadas, pues sabían donde nos alojábamos. Pero no, no paso nada de nada.

Esto no fue más que una anécdota, si bien los árabes tienen mucha fama (y muy justificada) de ser muy, muy, muy insistentes con los turistas, por lo que mi primer consejo es que si no queréis líos, no habléis con nadie o bien pedid un taxi hasta donde vayáis.

Alojamiento: Riad Souad, un lugar precioso a la par que económico, y es que hoteles tipo riad es lo más típico y recomendable para alojarse en Marrakech, y los hay de todos los precios habidos y por haber. Este nos costó solo 80€ por una habitación doble y 3 noches, nada mal. El único pero es que las habitaciones no tenían llave, solo un candado tipo taquilla. De esto han pasado 5 años, por lo que quizás hayan mejorado este aspecto también. El barrio en el que se encuentra es seguro, aunque pueda parecer lo contrario.

Día 2: Ouarzazate, Zagora y noche en el Sáhara

¡Empieza la aventura! Para los dos días siguientes habíamos contratado una excursión que era bastante paliza en coche, pero no queríamos quedarnos sin hacerla: una noche en el desierto del Sáhara.

Hay varias formas de realizar esta excursión en función de los días disponibles: la primera vez que visité Marruecos en 2011 tenía más tiempo e hicimos 2 noches, la primera en Ouarzazate (a 3h40 de Marrakech) y la segunda en el desierto, cerca de Merzouga (a 5h. de Ouarzazate). Así es posible disfrutar mucho más sin necesidad de una paliza de coche enorme, aunque la vuelta sí es en un mismo día.

Pero en esta ocasión teníamos mucho menos tiempo, y lo que hicimos fue Marrakech – Zagora (otra parte del desierto menos bonita pero más cercana) parando cada 2 horas en puntos interesantes, pero el viaje no dejó de ser de 9 horas y las paradas más cortas de lo que nos hubiese gustado.

Aquí tenéis las dos excursiones para que comparéis y elijáis la que más se adapte a vuestro viaje y presupuesto:

Excursión al desierto desde Marrakech – 2 noches, 3 días

Excursión al desierto desde Marrakech – 1 noche, 2 días

Pues bien, el día comenzaba: vinieron a buscarnos al riad a las 6am y nos montamos en un minibús con otras 13 personas, rumbo al sur. Paramos en varios lugares para admirar el paisaje, entre ellos lo alto de la cordillera del Atlas, a 2600m de altitud, con unas vistas espectaculares, ¡similares a las curvas que tuvimos que sufrir para subir y bajar!

cordillera atlas Marruecos

Ouarzazate

Primera parada larga con visita guiada incluída. A 1160 m de altitud, con 50.000 habitantes, Ouarzazate se encuentra a los pies del Atlas y la llaman la Puerta del Desierto, ubicada en el valle donde se unen los ríos Draa y Dades en un cruce de caminos saharianos.

ouarzazate marruecos

La Kasbah de Taourirt es lo que más destaca de toda la ciudad: es la mayor kasbah de Marruecos y ha sido recientemente restaurada, por lo que se pueden apreciar todos los detalles y adornos que le han dado fama. Es curioso el contraste con las estrechas callejuelas de la medina, donde la vida se sigue desenvolviendo como hace siglos, y con el mercado, donde se puede adquirir desde una alfombra hasta platos para cuscús.

Zagora

Por fin, aunque no como última parada, llegamos a Zagora justo antes del atardecer. Allí nos montaron en dromedario en dirección al desierto, y después de una media hora de trayecto llegamos al lugar donde pasaríamos la noche: un campamento de jaimas en el desierto de Zagora que, he de decir, me decepcionó mucho, no el campamento en sí, pero sí los alrededores, pues no era aquella imagen que todos tenemos en la cabeza del desierto (dunas de arena dorada); había más bien pocas dunas, y sí bastantes rocas y plantas desperdigadas. Eso sí, el campamento era una pasada, éramos un grupo grande de personas que nos unimos para cenar en una de las jaimas mientras los beréberes tocaban canciones típicas, lo pasamos genial (la cena y el desayuno del día siguiente están incluidos en la excursión).

desierto Zagora marruecos

Día 3: Aït Ben Hadou y vuelta a Marrakech

A la mañana siguiente nos despertamos para ver el amanecer entre las pocas dunas que había cercanas al campamento, y después de un desayuno al estilo árabe, empezamos a deshacer el camino: a Zagora en Dromedario y de nuevo allí al minibús hacia Marrakech.

desierto Zagora marruecos

Aït Ben Hadou

La parada grande en este día fue en el impresionante ksar de Aït Ben Haddou, elevado en lo alto de un risco visible a muchos kilómetros de distancia.

Un ksar es un pueblo fortificado de origen bereber y compuesto por numerosas kasbahs en su interior, la típica construcción del norte de África hecha con materiales tradicionales como adobe o madera. Ait Ben Haddou es el ksar más conocido de Marruecos y, probablemente, uno de los monumentos más impresionantes y fascinantes del país. Adentrarse en este fuerte es perder por un instante la orientación. Las callejuelas y los pasadizos de este laberinto urbano se cuelan entre unas casas con varios siglos de historia y que resisten, prácticamente deshabitadas, al paso de los años.

ait ben hadou marruecos

A pesar de ser un reclamo turístico enorme y parece una ciudad antigua en ruinas, curiosamente varias familias residen aquí todavía, lo que le da un aire de lo más peculiar.

Y tras muchas horas de trayecto, llegamos por fin a Marrakech, donde de nuevo cenamos en la plaza central y volvimos al Riad de la primera noche (donde habíamos dejado nuestras maletas, pues al desierto solo fuimos con una mochila).

Día 4: Marrakech y vuelta a Madrid

Último día del viaje y única oportunidad de ver Marrakech, suerte que nuestro vuelo partía hacia Madrid por la tarde-noche. Así que, como no podía ser de otra manera… ¿qué hicimos? eso es, el Free Tour. Teníamos poco tiempo y no podíamos correr el riesgo de perdernos nada, así que esa era la mejor opción. Estos son los sitios que no os podéis perder en Marrakech (y todos ellos se visitan con el Free Tour, excepto los Jardines Majorelle):

  • Tumbas Saadiens: Encontrar las Tumbas Saadís en la Medina es un poco complicado, por lo que no es de extrañar que estas tumbas que datan del siglo XVI no se descubrieran hasta el año 1917. Para acceder a ellas hay que recorrer un estrecho pasadizo, situado en el lado derecho de la mezquita Moulay El Yazid, y una vez en el complejo funerario, acercarse al mausoleo de la Sala de las Doce Columnas, el cual tiene doce columnas de mármol blanco sosteniendo una cúpula de madera de cedro hecha a mano que es una verdadera maravilla. La Sala de los Tres Nichos y la Sala de Mirhab se encuentran al lado, pero son más pequeñas y no tan decoradas, aunque por supuesto, también merecen una visita. En todas descansan miembros de la Dinastía Saadí mientras que en los jardines hay más de 100 tumbas de sirvientes y soldados decaoradas con mosaicos.
tumbas saadiens marrakech
  • Madrasa Ben Yousef: es la escuela musulmana más grande de Marruecos, un precioso edificio construido en el siglo XIV. En su máximo apogeo 800 estudiantes memorizaban el Corán en sus 130 austeras celdas hasta su cierre, en el año 1960.
madrasa ben yousef marrakech
  • La Kotubia: Es la mezquita más importante de Marrakech y una de las más grandes del mundo árabe. Como en el resto de mezquitas de la ciudad, está prohibida la entrada a los no musulmanes.
imagen de Wikipedia
  • Barrio judío: también llamado Mellah, es una de las zonas menos visitadas de la Medina y uno de los más diferentes, mucho menos caótico y claramente más limpio y ordenado. La creación de este barrio se remonta al siglo XVI con la expulsión de muchos hebreos de la península ibérica ordenada por los reyes de España y Portugal, lo que ocasionó la emigración y formación de una de las comunidades judías más grandes de Europa en esta zona. Aunque ahora su presencia es testimonial, aún se conserva alguna sinagoga como la Al Azama, que junto al cementerio judío son dos de sus principales atractivos.
imagen de barcelo.com
  • El Zoco: En plena Medina y entrando por el lateral norte de la Plaza Jamaa el Fna nos adentramos en un laberinto de callejuelas llenas de tiendas y algún que otro puesto de comida, que harán las delicias a los amantes de las compras. En él hay infinidad de cosas, desde los típicos farolillos de metal, babuchas, chilabas, juegos de té, especias, frutos secos, hasta ropa. Además, a medida que os adentréis más y más, veréis que los artesanos del mismo ramo se agrupan en una misma zona del zoco, siendo así mucho más fácil, encontrar lo que uno busca.
  • Jardines Majorelle: Estos jardines botánicos diseñados por el artista francés Jacques Majorelle fueron adquiridos en 1980 por el gurú de la moda Yves Saint Laurent y a día de hoy son un pequeño oasis para desconectar de la estresante Marrakech y refugiarte del calor sentado debajo la sombra de sus árboles. El jardín tiene especies de todo el mundo, desde cactus, bambú y plantas acuáticas hasta cocoteros y bananeros además de fuentes, lagos y edificios de color azul hacen que hacen que el conjunto sea realmente bonito y fotogénico, siendo también uno de los lugares más visitados de la ciudad.
imagen de TripAdvisor

Y con esto y un bizcocho, ¡fin de nuestro viaje express y 100% aprovechado a Marruecos! Por supuesto volveré a este país, pues tiene aún muchísimos rincones que mostrarme.

Ruta: Lagunas de Peñalara (Madrid)

La Sierra de Madrid esta llena de rutas de senderismo por la montaña para todos los gustos y niveles. En esta ocasión elegimos una sencilla para hacer en un domingo soleado de otoño. ERROR: o madrugas mucho o está muy muy lleno, tanto que a ratos parece que andas por la cola de un supermercado, sin poder ir al ritmo que quieres sino al que impone la larga fila de personas que tienes por delante.

subiendo a Peñalara

Y es que esta ruta parte del parking del Puerto de Cotos y es la misma que llega hasta la Laguna Grande de Peñalara, una excursión famosa donde las haya entre los domingueros madrileños, y bastante sencilla.

imagen de hoteles.net

En nuestro caso, caminamos hasta la Laguna Grande, tardamos más o menos una hora, y después seguimos subiendo hasta el refugio Zabala, para luego bajar terminando de cerrar el círculo. Esta es la ruta que seguimos: Ruta de Wikiloc (en ella encontraréis el mapa de la ruta y una descripción punto por punto para no perderos, aunque es complicado desorientarse).

imagen de atrochando.com

Más allá de por su sencillez dentro de la Sierra de Guadarrama, la zona de Peñalara es también reconocida por su enorme belleza, y es que a cada paso que das durante la ruta el paisaje es una auténtica pasada. Adoro los lugares en los que la vista se pierde en la altura y amplitud entre las montañas, y este lugar es exactamente así.

vistas desde refugio Zabala

Sin duda una excursión que merece la pena, pero que os recomiendo encarecidamente reservar para cuando tengáis un día libre fuera de fin de semana o días festivos, o bien madrugar mucho. También es mejor hacerla en primavera u otoño, pues en invierno puede estar nevado y no es muy seguro si no tenéis experiencia. El verano es también buena opción para huir de las olas de calor de la capital, pero entonces sí hay que madrugar más e hidratarse muy bien.

Peñalara Madrid

Namur, romanticismo y patatas fritas (Bélgica)

Última parada de mi viaje a Bélgica, y complemento perfecto si vas o vienes de visitar Dinant, pues Namur se encuentra a pocos km de ella en dirección a Bruselas. Si vas en coche, de hecho, tendrás que pasar sí o sí por Namur para ir/volver de Bruselas. O bien puedes optar por esta excursión organizada en la que se visitan las dos ciudades.

Si ya nos encantó que el saxofón y la cerveza Leffe se inventasen en Dinant, más divertido fue aprender que los habitantes de Namur, allá por el siglo XVIII eran muy amantes de la morralla frita, un pescadito que pescaban en el mismo río Mosa. Desgraciadamente, a lo largo de un invierno muy frío, el río se heló e impidió pescar. Fue entonces cuando los namurenses decidieron cortar trozos de patata en forma de pescado y los frieron, dando origen así a las patatas fritas.

Ciudadela de Namur

Esta imponente construcción tiene un recorrido que se remonta a época romana y que posteriormente Napoleón ya nombró «la termitera de Europa«, y se trata nada menos que de la fortaleza más grande y antigua de Europa.

Mide 190m de altitud, pero el apodo de termitera se lo ganó en el siglo XVI cuando se construyeron sus 7km de túneles subterráneos, toda una hazaña en aquella época.

imagen de Pinterest

Ya en tiempos modernos sirvió de hotel, de teatro e incluso de campo de juego, y actualmente es sin duda el mejor sitio para disfrutar de una buena panorámica de Namur.

Catedral de Sain Aubain

La mayoría de las catedrales que hay en Bélgica son góticas, pero también hay excepciones, y esta es una de ellas, con su estilo barroco. Al principio se construyó una colegiata durante la época de Alberto II de Namur. El primer edificio fue inaugurado en 1047. Más tarde, la iglesia se convirtió en una catedral a partir de 1559 y hasta hoy, que ha sufrido rediseños pero se sigue manteniendo como catedral de la ciudad.

imagen de Wikimedia Commons

Teatro Real

Después de la Revolución Francesa de 1789, muchos edificios de Namur fueron destruidos. Todo el mundo colaboró en las tareas de reparación, y un buen ejemplo de ello es el nuevo Teatro Real de Namur. En 1822 hubo una reunión muy importante del Consejo de Regencia de la ciudad. Gracias a las decisiones que habían aprobado sus miembros, Namur contó con un nuevo edificio para el fomento de las artes escénicas y los eventos musicales en sus instalaciones. El primero se inaguró en 1824, pero era más pequeño que el actual.

imagen de dreamstime.com

La programación cultural es muy variada, con hasta sesenta espectáculos de teatro, danza, circo, conciertos y espectáculos infantiles por temporada. Además, se organiza el evento Benoît Poelvoorde (un festival literario) desde el año 2013.

Estatua Buscando la Utopía de Jean Fabre

Visitar Namur sin venir a descubrir la asombrosa estatua de la Búsqueda de la Utopía de Jean Fabre, no lejos de la Ciudadela, es impensable. Es más, es imposible no verlo. Y es que se trata de una tortuga gigante, en bronce dorado, montada por un personaje que no es otro que el propio Jean Fabre.

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Museo de Artes Antiguas de Namurois

Para terminar la visita por las calles de Namur os recomiendo entrar en alguno de sus museos, como por ejemplo el Museo de Artes Antiguas, inaugurado en 1964, que reúne colecciones de historia e historia del arte. En particular, se puede admirar el Tesoro de Oignies, que data del siglo XIII, y la colección de pinturas de Henri Bles del siglo XVI.

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Dinant, ciudad de cerveza y saxofón

Después de un parón por vacaciones, sigo repasando viajes que hice en la ya pasada década, y continuando con mi ruta por Bélgica, hoy vengo a hablaros de Dinant, un pequeño municipio a las orillas del río Mosa cuyo tamaño no le ha impedido ser la sede de inventos como el saxofón (su creador Adolphe Sax nació aquí) o la famosa cerveza belga Leffe.

A menos de 2 horas en tren desde Bruselas, esta ciudad que más bien calificaríamos de pueblo grande, tiene mucho que ofrecer:

1. Colegiata de Nuestra Señora de Dinant

Domina la postal de la ciudad, claramente, y es de estilo románico aunque reconstruida en gótico (que es lo que se aprecia a simple vista). Su campanario con forma de bulbo fue un añadido del siglo XVI con intención de hacer gala del poderío de la ciudad; de hecho le ha valido para convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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2. Puente Charles de Gaulle

Es el puente principal de la localidad, y casi el único (los otros están más alejados del centro) y está adornado con 28 saxofones de colores con las banderas de países e motivos artísticos que se colocaron en 2010 con motivo del festival Europa Sax y ahí los dejaron. 

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No falta tampoco una escultura del propio creador e incluso hay una cerveza (Leffe, claro) con su nombre. Si os gusta el jazz vais a disfrutar mucho. En la casa casa natal de Adolphe Sax, la Maison Sax, hay un museo de música interesante.

Cruzando el puente y situándoos al otro lado del río veréis la postal más bonita de Dinant y una de las más fotografiadas, con la Colegiata y un montón de casas de colores al fondo.

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3. Ciudadela de Dinant

Más de 400 escalones separan el casco antiguo del peñasco rocoso de Bayard, tras la colegiata, a donde sin duda merece la pena subir para visitar la ciudadela (también hay un teleférico, pero solo funciona en temporada alta).

Data de 1048 aunque también ha experimentado muchas remodelaciones. En la actualidad acoge el Museo de Armas e Historia, y aunque lo bélico no os llame mucho, es un lugar imprescindible que ver en Dinant tanto por las vistas desde arriba como por las curiosas visitas guiadas gratuitas a lo largo de las exposiciones que nos llevan al patio de armas, el polvorín, las trincheras, calabozos, etc.

4. Maison Leffe

Como he mencionando antes, la Leffe es una cerveza de abadía que comenzó a producirse allá por 1240 aquí mismo, en Dinant.

Aunque en la actualidad se produce en Lovaina, el templo donde se originara siguiendo los cánones de la Orden de Canónigos Premonstratenses de la Abadía de Nuestra Señora de Leffe, es hoy día un museo interactivo entre vidrieras que repasa la historia de la bebida. Además, tiene un pub muy agradable donde se pueden hacer catas al finalizar la visita.

5. Fábrica de Couques V. Collard

La famosa couque de Dinant es una galleta típica de aquí, que se elabora dándole decenas de formas diferentes y en esta fábrica os explicarán todo el proceso que lleva su elaboración manual desde que se hace la masa, exclusivamente con harina y miel, hasta que se amolda en unos recipientes específicos con diferentes dibujos y formas, hasta su horneado especial a 300º que carameliza la miel.

Os recomiendo la visita a la fábrica de V. Collard, aunque hay otros obradores donde se hacen visitas, pero esta es una casa que data del año 1774 y que es muy conocida en la ciudad.

Bruselas, la capital de Europa

Bruselas, la ciudad de los museos, con más de cien que poder visitar, famosa por su chocolate y su cerveza, es la sede de la Unión Europea y de la OTAN, además de la capital de Bélgica, claro. Es por ello que un gran porcentaje de las personas que vive aquí son funcionarios y extranjeros, y una amalgama de lenguas se mezcla por sus calles, aunque el idioma común es el francés.

Hay muchas cosas que hacer en Bruselas, un lugar muy cosmopolita gracias también a su proximidad a ciudades como París o Amsterdam, pero en 2 o 3 días es suficiente para exprimir bien la ciudad. Si tenéis más días, os recomiendo visitar ciudades cercanas, como Gante, Brujas, Dinant o Namur, entre otras.

Si tenéis poco tiempo, como siempre, os recomiendo ir a tiro hecho con un free tour, que nunca falla. Mi plan casi siempre es el mismo: hago el free tour (se llama así porque es gratuito y uno paga a posteriori al guía lo que considera que merece la visita que ha realizado) y una vez he descubierto los lugares más importantes y aprendido sobre su historia, vuelvo a recorrer la ciudad a mi ritmo, deteniéndome y entrando en donde me apetece.

1. Grand Place

Primera parada obligatoria, la Grand Place es una de las plazas más majestuosas del continente, tanto de día como de noche, y es que os recomiendo venir con y sin sol, pues la iluminación nocturna merece la pena ser disfrutada.

Sus edificios monumentales como el Ayuntamiento, la casa de gremios y la Casa del Rey son auténticas obras de arte.

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2. Manneken Pis

El indiscutible icono de la ciudad, pero ¿habéis jugado al monopoli alguna vez? ¿os acordáis de la figurita del manneken pis? Pues bien, ¡no penséis que la escultura real es mucho más grande!

Fuera de bromas, este pequeño niño meón no llega a los 70cm de altura y se encuentra en la esquina de una de las calles que salen de la Grand Place, normalmente siempre lleno de turistas alrededor.

manneken pis bruselas

Hay varias leyendas que rodean a esta escultura, la más extendida dice que rinde homenaje a un niño que, durante la guerra contra los franceses, hizo pis sobre la mecha de unos explosivos de dinamita, salvando así a la ciudad de volar por los aires. ¡Quién sabe!

Lo que sí sabemos es que éste no es el único niño meón: frente a la famosa cervecería Delirium hay una Jeanneken Pis.

3. Jeanneken Pis

Es el mismo concepto pero en forma de niña, y esta si que no trae ninguna leyenda detrás: se encuentra en una estrechísima calle que además no tiene salida, y el dueño de un restaurante italiano allí ubicado tuvo la idea de construirla para así atraer turistas a ella y consecuentemente convertirlos en potenciales clientes. Lamentablemente y según cuentan, su estrategia de marketing no tuvo mucho éxito.

jeanneken pis Bruselas

4. Delirium

En este mismo callejón se encuentra el Delirium: el el bar más famoso de Bruselas, que tuvo (desconozco si aún lo conserva) el Record Guiness por poseer 2004 tipos diferentes de cerveza. Ofrece cervezas de 60 países, incluyendo muchas cervezas belgas. El nombre del bar proviene de su cerveza Delirium Tremens (que a su vez es el nombre de una psicosis provocada por el alcohol), y un elefante rosa decora la entrada del su bar.

El bar dispone de varias plantas y os recomiendo visitarlo toméis cerveza o no, ya que hay muy buen ambiente, aunque suele estar bastante masificado.

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5. Catedral de San Miguel

Su nombre largo es Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, y se construyó entre siglo XIII y el siglo XV en estilo gótico, con un aire que recuerda a Notre Dame en París.  A parte de su imponente fachada casi recién restaurada, dentro destaca el púlpito tallado en madera de estilo barroco, las grandes vidrieras y un gran órgano.

imagen de abruselas.com

6. Galerías Saint Hubert

Formado por 3 galerías: la Galería del Rey, la Galería de la Reina y la Galería de los Príncipes, este lugar fue la primera galería comercial de Europa y en un punto de reunión de artistas de la época en el que destacan sus magníficas bóvedas de cristal mezcladas con el hierro fundido que las sostienen y le dan un encanto único a sus más de 200 metros de recorrido repletos de tiendas de lujo, chocolaterías, alguna joyería y terrazas donde los turistas saborean un caro café.

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De hecho, galerías igual de lujosas como las de Milán o Nápoles parecen estar inspirada en Saint Hubert.

7. Palacio de Justicia

Situado en el bonito barrio del Sablon, este palacio fue durante algún tiempo el edificio más grande del Europa gracias a sus 26.000 metros cuadrados y 104 metros de altura, y combina en su fachadas elementos neoclásicos y neobarrocos, mientras que el interior (que por cierto, entrar es gratis) tiene un vestíbulo de más de 100 metros de altura que quita el aliento.

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8. Parque Real de Bruselas

Este parque del siglo XVIII de estilo francés tiene varios estanques, fuentes, esculturas, jardines y pequeños bosques, que se llenan de locales durante los fines de semanas.

En el lateral sur del parque se encuentra el Palacio Real, que fue durante mucho tiempo la residencia de los reyes belgas. En el interior del edificio destaca la gran escalera de mármol blanco y varias salas como la sala de Goya, la sala de los Espejos o la sala del Trono.

The Royal Palace in Brussels in a beautiful summer day

9. Atomium

Alejado del centro se encuentra el otro icono de Bruselas, que con sus 100 metros de altura representa un átomo de hierro ampliado 165 billones de veces, construido para la Exposición Universal de Bruselas en 1958.

En una de las esferas hay un restaurante desde el que disfrutar de unas vistas panorámicas impresionantes de la ciudad. Si queréis ir, ¡no olvidéis reservar!

Atomium bruselas

10. Mini Europe

Para terminar la visita por Bruselas, tenéis a pocos metros del Atomium el parque Mini Europe, un recinto con representaciones a escala reducida de 1:25 de las esculturas más icónicas de las principales ciudades Europeas. Es cierto que en Madrid no tenemos nada que envidiarles, pues desde 2010 tenemos Parque Europa, en Torrejón de Ardoz, que es muy similar.

Son más de 350, entre las que destacan la Catedral de Santiago de Compostela, La Grand Place, el Big Ben o la Torre Eiffel.

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Gante, la joya de Flandes (Bélgica)

Siguiendo nuestra ruta en coche por Bélgica, tras dejar Brujas, llegamos a la ciudad más bonita de la región flamenca, a medio camino entre Bruselas y Brujas y que además está conectada con el aeropuerto de Bruselas en menos de una hora en tren.

Fundada en el siglo IX por Balduino I de Flandes, su nombre proviene de la palabra celta «ganda«, que significa «convergencia«, y es que aquí es donde se unen los ríos Lys y Escalda. Durante el siglo XVI fue la segunda ciudad más importante del norte de los Alpes después de París, y hoy en día es la ciudad belga con más edificios históricos. De hecho, el mismísimo emperador Carlos V nació allí.

Visitar Gante en un día es perfectamente posible, y aunque merece la pena pasar algún día más disfrutando de sus callejuelas, podéis hacer un free tour para no perderos nada y que os cuenten un poco más sobre la historia de la ciudad.

1. Iglesia de San Nicolás

Esta iglesia de estilo gótico fue construida por los comerciantes de la ciudad entre 1220 y 1250, aunque la original fue pasto de las llamas y la actual data de siglos posteriores, que también ha sufrido el ataque de protestantes, revolucionarios y bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces se vio sometida a una larga restauración que finalizó hace pocos años (y que en mi visita en 2016 aún no había terminado).

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2. Casa de los Albañiles

En un lateral de la iglesia de San Nicolás está esta famosa casa, la auténtica, ya que en el muelle Graslei hay una réplica exacta. Se trata de un edificio del siglo XVI que tiene como particularidad una curiosa fachada coronada por 6 bufones que bailan en el tejado.

3. Muelles Graslei y Korenlei

Son los antiguos muelles de la ciudad, donde llegaban los barcos con sus mercancías. Graslei era el muelle de las hierbas y Korenlei el muelle del grano. Hoy en día esta zona se ha convertido en un lugar de ocio, siempre hasta los topes: el ir y venir de marineros dieron paso a turistas y a jóvenes estudiantes (¡1/4 de la población de Gante son universitarios!) echando el rato junto al río.

muelle graslei gante

Aún así, aún se conserva la esencia de antaño, con las antiguas casas de los comerciantes y su arquitectura típica, siendo el más bonito de ellos el Graslei.

4. Castillo de Gravensen

Enclavado en el mismo centro neurálgico de la ciudad, este magnífico castillo se encuentra en un increíble estado de conservación. Perteneció a los antiguos condes de la ciudad y la primera versión, de madera, se levantó en el siglo X. Posteriormente, debido a las constantes luchas que mantenían con sus enemigos, vieron la necesidad de reforzar el sistema defensivo con piedra, y fue entonces cuando Felipe de Alsacia en el siglo XII levantó el impresionante castillo que vemos en la actualidad.

El complejo funcionó como castillo y residencia oficial de los condes hasta principios del siglo XIX, cuando fue vendido y se convirtió en una factoría.

castillo gravensen gante

Con la entrada dan un pequeño papel con explicaciones del recorrido en español, y se puede pasear por salas con exposiciones de trajes, armaduras, armas de la época y paneles explicativos sobre los numerosos métodos de tortura, así como una guillotina.

Las vistas desde el castillo son preciosas, así que merece la pena subir, entréis o no.

5. Barrio de Patershol

Está situado justo frente al castillo de Gravesen, y en la época de los condes fue el barrio de las familias más pudientes de Gante. Posteriormente, cuando el castillo se convirtió en una fábrica textil, el barrio se dejó a los tejedores.

Actualmente es una de las zonas más pintorescas y animadas de la ciudad, llena de bares, restaurantes y edificios señoriales.

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6. Cervecería Dulle Griet

En la Plaza del Mercado de los Viernes (donde hay mercado los viernes y también los sábados) se encuentra la cervecería Dulle Griet, famosa por una curiosa tradición: se debe dejar un zapato de fianza cuando se pide una cerveza Kwak de 1.2 litros (un vaso típico alargado) para asegurarse de que uno devuelve el vaso. Así pues, se deja el zapato en una cesta que cuelga de la barra. Cuando acabas tu cerveza y devuelves el vaso, recuperas tu zapato.

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7. Lonja de la Carne

Este mercado de productos tradicionales es un paraíso gourmet. Flandes posee más de 175 productos regionales y muchos de ellos se pueden degustar en este edificio del siglo XV.

Antiguamente era un mercado para conservar frescas las carnes, especialmente. El interior del edificio está decorado con jamones de Ganda, típicos de la zona, colgando del techo.

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8. Catedral de San Bavon

Construida en 1569 y de estilo gótico, lo más destacado de este lugar es que desde 2015 aloja el esqueleto de una ballena, que llego muerta en un barco brasileño. La bautizaron con el nombre de Leo y hace referencia a una historia del Antiguo Testamento.

Pero lo tradicionalmente llamativo de ella es la Adoración del Cordero Místico, un cuadro formado por una serie de panales decorados por Jan Van Eyck en 1432, el cual es una de las pinturas flamencas más importantes y la que más perjuicios ha sufrido, ya que ha sido robada en 6 ocasiones. Entre otros, Napoleón se la llevó al museo Louvre y, la última vez fue sustraída por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

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9. Campanario de Belfort

Si habéis leído el post sobre Brujas, este nombre os sonará, y es que allí hay otro campanario con el mismo nombre. Este, de 91 metros de altura fue construido entre 1313 y 1380, y durante siglos se utilizó para dar las horas, avisar a la población y ejercer labores de vigilancia desde arriba.

Hoy en día alberga diferentes exposiciones sobre la construcción del edificio y su historia.

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10. Korenmarkt

La peatonal calle Korenmarkt es un buen lugar para terminar vuestra visita por Gante, paseando entre casa típicas de estilo barroco flamenco en cuyos bajos se alojan bares y cafeterías con terraza para tomar una Leffe y descansar del largo paseo por la ciudad.

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¿Seguís de ruta por Bélgica? Aquí tenéis unas cuantas ideas: