Los imprescindibles de Logroño (La Rioja)

La capital de la Comunidad Autónoma del vino por excelencia, queda quizás en un segundo plano frente al turismo de bodegas y viñedos, y también frente a otras comunidades limítrofes quizás más populares dentro del turismo nacional. Pero lo cierto es que la pequeña ciudad de Logroño tiene de todo, y con mucho encanto. Nuestro fin de semana de turismo enológico dio mucho de sí, y nuestra última parada fue Logroño.

Destacar que por supuesto Logroño cuenta con Free Tour, el cual os recomiendo totalmente para exprimir bien la ciudad.

1. Iglesia de San Bartolomé

Esta iglesia románica fue levantada en el siglo XIIy es la más antigua de toda la ciudad. La vida del santo que le da nombre está representada en las figuras de su llamativo pórtico.

2. Concatedral de Santa María de la Redonda

Aunque no lo hagáis intencionadamente, os toparéis con esta catedral sí o sí, en pleno centro neurálgico de Logroño desde el siglo XV. Se llama «Concatedral» porque comparte el título de Catedral con los templos de las localidades riojanas de Santo Domingo de la Calzada y Calahorra.

3. Puente de Piedra

Este puente, uno de los 5 que cruzan el Ebro para entrar en Logroño, es uno de los símbolos más reconocidos de la ciudad. Fue construido en 1884 tras derrumbarse uno que había en su lugar, Es el más importante o al menos conocido de la ciudad pues el Camino de Santiago para por él.

4. Bodegas Franco-Españolas

Justo al otro lado del Puente de Piedra se encuentran estas bodegas, que gozan de ser las pioneras en Logroño. Si tenéis tiempo, podéis hacer una visita guiada por ellas (incluyen cata de vinos y aperitivo).

5. Paseo del Espolón

Es el principal paseo de la ciudad, en pleno centro, y sin embargo un espacio muy amplio rodeado de zonas verdes. En el centro de la misma hay una estatua del General Espartero, quien se retiró a la capital riojana después de abandonar la presidencia del gobierno, y además es uno de los mejores lugares para tomar algo, pues en esta calle abundan los bares de pinchos.

6. Calle del Laurel

Aunque si una calle es famosa por su ambiente de pinchos y vinos, esa es Laurel, que se ha convertido en todo un icono de la gastronomía riojana, y aunque en horas punta es bastante agobiante (la calle es muy muy estrecha), si sois pocos no tendréis problema en encontrar hueco en algún bar donde tomar algo acompañado de unos buenos pinchos.

7. Museo de La Rioja

Está emplazado sobre un palacio muy bien conservado del siglo XVIII, y entrar es totalmente gratis. En él podréis observar una gran colección de objetos históricos relacionados con la historia y la cultura de La Rioja.

Qué ver en Vilaseca (Tarragona)

Toda localidad, grande o pequeña, más o menos turística, tiene algo que la hace especial y por lo que pararse a pasear entre sus calles. Este es el caso de Vilaseca, una localidad quizás algo eclipsada por su vecina Salou (desde donde prácticamente se puede llegar caminando) y su cercanía con Tarragona. Pero si vienes por la zona y buscas tranquilidad, te recomiendo visitarla, pues de hecho es uno de los pueblos más grandes de la provincia de Tarragona hablando en número de habitantes.

Se encuentra, además, muy muy cerca de Port Aventura: el parque temático está realmente a medio camino entre Salou y Vilaseca, por lo que alojaros aquí si vais a visitarlo no es una mala idea.

El Castillo de Vilaseca

Su nombre oficial es castillo del Conde Sicart, y es un precioso castillo del siglo XII construido durante la repoblación cristiana de la costa mediterránea. Primeramente tuvo una función puramente defensiva, y 6 siglos más tarde pasó a ser la residencia de Joan Kies Helmont, Cónsul de Holanda en Barcelona, conocido por promover fábricas de licor en la zona del Camp de Tarragona.

Los descendientes de Joan Kies fueron propietarios del dastillo hasta el final de 1899, que fue comprado por el Conde de Sicart, que fue el responsable de las reformas que le llevaron a tener la apariencia de la que hoy podemos disfrutar. Y finalmente, en 2005 el castillo fue comprado por el Ayuntamiento de Vilaseca a la familia Sicart.

Desde entonces, restauró su interior y sus jardines, y hoy en día es sede de actividades y exposiciones que van cambiando a lo largo del año, además de ser posible visitarlo por dentro y por fuera. Tenéis toda la info en la web.

Qué ver en Salou: más allá de la playa y Port Aventura

¿Quién no ha oído hablar de Salou? Una de las localidades más grandes de la Costa Dorada tarraconense, La sede del famoso parque de atracciones Port Aventura y también de miles de extranjeros del norte de Europa en busca de buenos rayos del sol, hasta bien entrado octubre, tal y como pudimos comprobar en nuestro reciente viaje, cuando nos encontramos a muchos de ellos bañándose en la playa como si de un día veraniego cualquiera se tratase.

Pero además de toda su cara más conocida, en este artículo quiero sacar a la luz su patrimonio histórico, que también lo tiene. Así que, vayáis cuando vayáis a Salou, os invito a pasear por los siguientes lugares:

La Torre Vella de Salou

Es una edificación defensiva construida en 1530 para proteger a la población de los frecuentes ataques de piratas y corsarios. Hoy en día conserva el exterior original a pesar de haber sufrido varias reformas a lo largo de los siglos.

Podéis visitarla gratis de lunes a sábado de 18:00 a 21:00 en horario de verano (29 de abril al 12 de octubre) y mientras que el resto del año cierra una hora antes.

Villa Romana de Barenys

Descubierto en 2007, este yacimiento arqueológico es de origen romano, construido nada menos que en entre el I a.C. y I d. C., y de él se conserva en bastante buen estado un antiguo edificio dedicado a la producción de cerámica y ánforas para la exportación de vino tarraconense.

Aunque para ruinas romanas deberíais por supuesto acercaros a Tarragona (una auténtica joya), también os animo a que visitéis este pequeño enclave en Salou. Su horario es el mismo que el de la Torre, pero fuera de la temporada de verano permanece cerrado.

Camí de Ronda de Salou

Como otros pueblos de la costa catalana, Salou cuenta con su Camí de Ronda. Se trata de un camino que bordea el mar que cuenta con unas vistas espectaculares. Aunque no es tan conocido como el de la Costa Brava, bien merece una caminata por sus 1,6km de longitud.

Paseo Marítimo Jaume I

Este amplio y bonito paseo de 2km de longitud lleva este nombre porque, curiosamente, Jaume I el Conquistador, partió desde Salou a conquistar Mallorca. Más o menos a mitad del paseo hay un monumento en su honor.

La Playa de Levante es la que discurre a su lado, una de las más concurridas de la ciudad.

San Vicente de la Sonsierra: ¿El atardecer más bonito de La Rioja?

De casualidad pasamos por este pequeño pueblo ubicado en la Alta Rioja, en nuestro camino desde Haro hasta Ábalos, donde pasamos un fin de semana estupendo de turismo enológico.

Llamativo donde los haya, pues San Vicente de la Sonsierra está emplazado en lo alto de un cerro custodiado por un castillo amurallado. Históricamente solo fue una pequeña aldea con casas desperdigadas, que se encontraba aislado de los núcleos protagonistas de las disputas entre visigodos, musulmanes y navarros, por lo que existía bastante pobreza entre sus pobladores.

Posteriormente, el noble navarro Íñigo Arista decidió crear una línea defensiva contra los musulmanes a lo largo del Ebro, cuyo cauce pasa junto a San Vicente. Desde ese momento, San Vicente empieza a cobrar importancia, y el apellido de la Sonsierra se le otorga puesto que está a los pies de la Sierra de Cantabria (sonrierra significa debajo de la sierra). Más tarde, en 1194, es Sancho el Sabio quien levanta el castillo que vemos hoy en día, y además dota a San Vicente de la Sonsierra de la condición de villa, acto a partir del cual se impulsará su actividad y economía.

Desde la construcción del castillo y con el paso de los siglos, la localidad ha sido constantemente utilizada por unos y otros en los diferentes conflictos que han tenido lugar en la Península, debido a su ubicación estratégica elevada sobre los meandros del Ebro, y a pocos kilómetros de lugares como Haro, Laguardia, Logroño o Vitoria.

San Vicente de la Sonsierra cuenta con una oficina de turismo, ubicada en la Plaza Mayor, uno de los lugares que ver en el pueblo, donde podréis informaros de qué se puede hacer en los alrededores de él. En el casco antiguo, podéis dar un paseo visitando los lugares que os dejo a continuación:

  • La Plaza Mayor: donde además podréis encontrar el Ayuntamiento y el Palacio de los Gil Aguiriano.
  • Basílica de Nuestra Señora de los Remedios: Construida en el año 1715, es uno de los mejores ejemplos del barroco de La Rioja.
  • Murales de San Vicente de la Sonsierra: este pueblo también se ha sumado a la moda del street art. A lo largo de él hay varias paredes decoradas con grandes murales que muestran algunos acontecimientos históricos de la localidad.
  • Puente Medieval: se divisa perfectamente desde el castillo este puente que cruza el Ebro y que a día de hoy ya es secundario, pues se construyó uno más grande para el paso de la carretera.
  • Bodega Carlos Moro: es la más conocida e importante de las bodegas que tienen su sede en San Vicente de la Sonsierra. Cuenta con un calado subterráneo de 1250m cuadrados y es posible hacer una visita guiada a las vides, la bodega y hacer una cata de vinos.
  • Castillo de San Vicente de las Sonsierra: os aconsejo finalizar vuestro paseo por el pueblo en este punto, y si puede ser en la puesta de sol, mucho mejor. La entrada a las ruinas de este castillo y a su iglesia es gratuita. Podréis subir a la torre y disfrutar de unas vistas 360º de la Alta Rioja, y con la luz dorada de las últimas horas del día sobre los viñedos de tonos cálidos dejan un paisaje espectacular. Una de las mejores puestas de sol que hemos visto nunca.

Haro, la capital del Rioja

El alumbrado público llegó por primera vez a las calles del mundo en el siglo XVIII, y al ser financiado por los ayuntamientos, las ciudades más importantes y ricas fueron las primeras en disfrutar de él. Las privilegiadas fueron ciudades como París, Londres… y Haro. Sí. En España, no fueron Madrid, Barcelona o Valencia las pioneras, sino la (no tan) pequeña localidad riojana de Haro.

Pero la curiosidad no se queda aquí, y es que el responsable de esto fue un insecto microscópico llamado filoxera. Si sois aficionados al vino o habéis hecho enoturismo alguna vez, este término os sonara, pero… ¿qué tendrá que ver? Comencemos por el principio, lo cual nos servirá para entender la historia de Haro.

Tradicionalmente siempre fueron los franceses los más avanzados en conocimientos y técnicas de elaboración del vino. Además de una antigua tradición, ya desde la Edad Media contaban con centros de estudio y universidades vinícolas. Exportaban vino a América, y de allí traían vides americanas y madera de roble americano para fabricar barricas, y otras materias primas. Con la fabricación del barco de vapor en el siglo XIX, los tiempos de transporte por el Atlántico se acortaron considerablemente, lo cual trajo muchos beneficios… y un gran, gran problema: un pequeño insecto (al que posteriormente se bautizó con el nombre de filoxera) que se alimenta de las raíces de la vid, llegó vivo a Europa dentro de los barcos de vapor; el reducido tiempo de transporte no permitió que muriera durante el camino, y entonces comenzó la invasión: la filoxera descubrió que media Francia estaba atestada de un gran manjar, y a partir de 1832, comenzó a consumir las viñas francesas, y en 8 años arrasó con prácticamente el 100% de ellas.

Mientras investigaban el motivo de la epidemia que afectaba a sus vides, los viticultores decidieron salir de Francia para continuar con su negocio.

En efecto, La Rioja fue uno de los lugares elegidos, y concretamente a Haro se trasladaron muchos de ellos, pues, entre otras cosas, la localidad tenía parada de ferrocarril desde el año 1863. Primero fueron en busca de vino para llevar a Francia, ya que allí había dejado de producirse (Haro ya era famoso por su vino desde la Edad Media) y posteriormente los bodegueros franceses comenzaron a construir sus bodegas alrededor de la estación, lo que dio finalmente lugar a uno de los lugares más emblemáticos de Haro que hoy podéis visitar: el Barrio de la Estación, una zona a las afueras del casco antiguo en la que tienen presencia decenas de bodegas, que desde su construcción subían sus vinos al tren rumbo a Francia.

Gracias a estos acontecimientos, Haro se convirtió en una de las ciudades más ricas de España, y su mote «la capital del Rioja» ha llegado hasta nuestros días.

Una visita a alguna de sus bodegas es algo imprescindible que hacer en Haro, pero además, no dejéis de pasar por los siguientes lugares:

  • Plaza de la Paz: el centro neurálgico de Haro y donde podréis haceros la mítica foto con el cartel. La fachada del Ayuntamiento es también muy curiosa, decorada con barricas de las diferentes bodegas de la ciudad.
  • Iglesia de Santo Tomás: fue construida entre los siglos XVI y XVII y presenta diferentes estilos arquitectónicos.
  • Palacio de los Condes de Haro: con su llamativa fachada, acoge hoy en día un Centro Cultural.
  • Basílica de la Virgen de la Vega: esta Virgen es la patrona de Haro (junto con San Felices), data de principios del siglo XVIII y fue construida sobre los restos de una antigua ermita románica

Y para completar la visita, cerca de Haro, podéis visitar la capital de La Rioja Alavesa: Laguardia.

Laguardia, el pueblo hueco de La Rioja Alavesa

Aunque parezca que seguimos en La Rioja, lo cierto es que traspasar las murallas de Laguardia significa que nos hallamos en la provincia vasca de Álava. Y es que las fronteras en esta región serpentean a lo largo de los meandros del Ebro y las montañas de la Sierra de Cantabria (que no se llama así por tener nada que ver con Cantabria, ojo. De hecho, también la llaman Sierra del Toloño).

La Rioja Alavesa se caracteriza por tener el típico paisaje vinícola riojano, toda una zona que antaño perteneció al Reino de Navarra y cuya actual capital es precisamente Laguardia, una localidad con mucha historia, la cual es precisamente la responsable de que no sea posible circular con vehículos de motor por su casco antiguo.

Elevado sobre el resto del terreno, de forma alargada y estrecha, la antigua villa de Laguardia es un lugar totalmente amurallado en el siglo XII y cuya posición estratégica la convirtió en un punto importante durante los conflictos bélicos de la Edad Media. Y es que en el siglo XV, prácticamente la totalidad del pueblo fue «agujereado»: se excavaron pequeñas cuevas debajo de los edificios con objetivos puramente defensivos. Pues bien, estas mismas cuevas, 2 siglos después, en el XVII, comenzaron a ser utilizadas como bodegas. El principal sustento de Laguardia desde hace siglos es el del vino, y aquellas cuevas eran perfectas para llevar a cabo todo el proceso de transformación de la uva en vino y también para guardar las barricas y las botellas a una temperatura ambiente perfecta y constante durante todo el año.

A día de hoy solo quedan 3 bodegas en el casco antiguo de Laguardia, por lo que casi todas las cuevas están vacías o sirven como trastero. Y este es el motivo que mencionaba antes por el cual no se permite la circulación dentro de Laguardia (tampoco cualquier coche actual cabría por sus pequeñas callejuelas).

Las 3 bodegas mencionadas que aún se mantienen activas dentro de las murallas son El Fabulista, Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre y Casa Primicia, y las 3 ofrecen visitas guiadas en las que explican el proceso de elaboración del vino y terminan con una pequeña cata. a nosotros nos recomendaron el Fabulista, pero no reservamos, y al llegar todas las horas del día estaban llenas, por lo que terminamos en las Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre, cuya visita dura 40 minutos y cuesta 7€ con cata de 2 vinos elaborados por ellos mismos.

Os dejo también otra opción, que es reservar una visita guiada por Laguardia y visitar una de las 3 bodegas + cata, por 12€. Me parece más interesante esta opción pero hay que decidirlo antes (y nosotros íbamos un poco fluyendo con el día).

Bodegas a parte, pasear por las calles de Laguardia es un must: todo el casco antiguo tiene mucho encanto y buen ambiente. No podéis dejar de visitar la Iglesia de Santa María de los Reyes, en cuyo interior destaca sobre todas las cosas su pórtico policromado, el más grande de Europa. Su construcción, en piedra tallada, corresponde a fines del siglo XIV, aunque su policromía es del siglo XVII.

Otros lugares destacados en Laguardia son la muralla, la Iglesia de San Juan Bautista, la plaza del Gaitero y la Plaza Mayor. Afortunadamente Laguardia cuenta con la posibilidad de hacer un Free Tour, lo cual os recomiendo totalmente.

Si preferís (o queréis también) visitar una bodegas más modernas, os recomiendo visitar las Bodegas Campillo, que cuentan también con viñedos, y en cuya visita guiada os explicarán y mostrarán tanto la parte de las viñas como las bodegas, adem

Ábalos (La Rioja): más vino que personas

La cultura del vino llega a su máximo exponente en La Rioja Alta y La Rioja Alavesa, una región que tenía aún pendiente de visitar, hasta hoy: este fin de semana nos hemos alojado en el Hotel Villa de Ábalos, un antiguo y acogedor palacete restaurado que hoy cuenta con 12 habitaciones, un restaurante, jardín y un gastrobar. Nuestra reserva consistía en 2 noches en el hotel, una cena degustación y una visita guiada a los viñedos de los dueños del hotel. 100% recomendable todo.

Ábalos fue una aldea de San Vicente de la Sonsierra hasta 1657, año en el que Juan Mateo Hurtado de Velasco, señor de la villa, accedió a la petición de los vecinos de Ábalos de separarse de San Vicente, aunque continuó bajo el dominio de los Condes de Haro y no se convirtió en villa independiente hasta 1726.

El pueblo de Ábalos es muy pequeño, pero con encanto. Sobre sus pequeñas casitas de piedra, que acogen únicamente a 250 habitantes, destaca la Iglesia Parroquial de San Esteban Protomártir y el Palacio de los Marqueses de Legarda. Su ubicación es privilegiada, a solo 30km de Logroño y 14 de Haro, y muy cerca de la especial villa vasca de Laguardia.

El sustento para estos dos centenares de habitantes viene, efectivamente, del vino. Más de 700 hectáreas de las que rodean Ábalos están repletas de viñedos que pertenecen a los abalenses. Algunos de ellos son solo viticultores, otros bodegueros, y solo unos pocos poseen viñedos y bodega. Así, los viticultores tienen acuerdos con determinadas bodegas para venderles sus uvas tras la vendimia que tiene lugar en el mes de octubre cada año. En Ábalos están ubicadas nada menos que 16 bodegas, algunas de ellas más familiares y otras de mayores dimensiones.

El proceso de cultivo de las vitis es muy interesante. José Luis, el dueño del hotel y también de 3 hectáreas de vides a las afueras de Ábalos nos llevó hasta ellas y nos lo explicó con todo detalle, para después volver al hotel y hacer una pequeña cata de vinos con aperitivo.

Si buscáis pasar un fin de semana rural, tranquilo y aprender mucho sobre vino, os lo recomiendo totalmente. Todo fue de 10. Para complementar la visita a los viñedos, es ideal que visitéis también unas bodegas. Os recomiendo las bodegas Óbalo, a 2km del núcleo urbano, donde hacen visitas guiadas con explicación, cata de vinos y aperitivo.

Vitoria-Gasteiz: qué ver en la capital verde de Europa

Última parada de nuestra ruta por le interior del País Vasco: tras visitar Urkiola, Durango, Gernika, Bilbao, el Gorbea y Mondragón, hemos hecho una última parada ya de camino a Madrid: la preciosa Vitoria, una ciudad que nos faltaba por conocer.

Una mañana nos ha sido suficiente para ver los lugares imprescindibles del casco antiguo, y nos ha encantado:

1. Catedral de María Inmaculada de Vitoria

Nos ha llamado la atención la cantidad de iglesias que hay por toda la zona, sin embargo, esta merece la pena ser mencionada por sus enormes dimensione, todo un despliegue de arte gótico solo al nivel de los grandes templos españoles. Se la denomina comúnmente como la Catedral Nueva, pues no es la primera de la ciudad (lo es la catedral de Santa Maria que veremos a continuación) y su construcción es bastante reciente, siendo inaugurada ya en el siglo XX.

2. Plaza de la Virgen Blanca

Es uno de los lugares más concurridos de Vitoria. Separa el casco viejo del Ensache vitoriano, en el centro de la misma se encuentra un imponente monumento en recuerdo a la Batalla de Vitoria que puso fin a la Guerra de Independencia española. Además, aquí encontraréis las típicas letras con las que echaros una foto. Y no os podéis ir de aquí sin tomar algo en alguna de sus terrazas.

Al findo de la plaza podréis ver otra de las iglesias notables de la ciudad: la de San Miguel Arcángel.

3. Plaza de España

Junto a la plaza de la Virgen Blanca, la Plaza de España alberga el ayuntamiento y posee la típica forma de plaza mayor española, siendo además la inspiración para la construcciones posteriores de las homónimas plazas en las ciudades de Bilbao y San Sebastián.

4. Catedral de Santa María

Caminando por las calles del casco viejo, dejando atrás la plaza de la Virgen Blanca, llegamos a la anteriormente mencionada Catedral de Santa María. Desde que se puso la primera piedra allá por el siglo XIII se convirtió en uno de los símbolos de Vitoria. Es un edificio curioso, bastante alejado del prototipo habitual de templo religioso al que estamos acostumbrado. La intensa reforma que sufrió en 1966 le dio su aspecto actual, mientras que el reconocimiento internacional le vino en el año 2015 cuando fue incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad como parte de los Caminos de Santiago de Compostela.

5. Murallas de Vitoria

Fueron construidas en el siglo XII por el Reino de Navarra, y actualmente queda poco más que lo que veis en la foto.

Nos ha encantado Vitoria, y aunque la mayoría de las veces quede relegada a un segundo plano detrás de Bilbao y San Sebastián, debéis saber que ¡Vitoria es la capital de Euskadi!

Bilbao: el encuentro de lo clásico y lo contemporáneo

Probablemente la ciudad más variada a nivel cultural de Euskadi, Bilbao ya era protagonista en el norte desde me Edad Media, cuando se la comenzó a llamar por este nombre, que tiene su origen en el término Bi Albo, que significa dos lados, gracias a que la ría formada por las desembocaduras del Nervión y el Ibaizábal dividía la localidad en dos partes.

Gracias precisamente a la ría, Bilbao tomó gran importancia en el siglo XIX con la Industrialización, ya que en ella se recibían y enviaban barcos llenos de mercancías.

Y ya en tiempos más recientes, la presencia del Museo Guggenheim ha abierto Bilbao al mundo, recibiendo así visitas de todos los rincones del planeta.

Como siempre, os recomiendo la mejor manera de conocer cualquier ciudad: a través de un Free Tour. Podéis reservarlo aquí.

La versión más clásica de la ciudad es el casco antiguo, donde podréis perderos por sus calles y llegar a los siguientes lugares:

Plaza Nueva

Es el centro neurálgico de la ciudad y del casco viejo y uno de los mejores lugares para ir de pinchos por Bilbao, además de tener una bonita arquitectura. Llama la atención la estructura irregular de las casas de la plaza, y es que en los pisos con las ventanas más grandes antaño vivían los propietarios, en la planta con las ventanas medianas, los alquilados, y en el último piso, de pequeña altura, el servicio.

Catedral de Santiago de Bilbao

Es la iglesia más destacada de la ciudad. Fue construida entre los siglos XIV y XVI, y se trata de la iglesia gótica más monumental de Vizcaya.

Teatro Arriaga

Su impresionante fachada esta considerada como una de las más bonitas de España. De estilo neobarroco de finales del siglo XIX, este edificio está dedicado al compositor bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga, conocido como el Mozart español, y tiene una extensa programación de espectáculos de teatro y música.

Es posible ver el teatro por dentro en visitas guiadas.

Mercado de la Ribera

Con sus 10.000m2, se trata del mercado cubierto más grande de Europa, de estilo Art Decó y grandes vidrieras donde encontraréis los productos más frescos de la huerta y del mar Cantábrico, que han tenido un papel principal en situar la gastronomía vasca como un referente en todo el mundo. Además de disfrutar de los olores, colores y aromas de los puestos de comida, puedes subir al piso de arriba para degustar una cuidada selección de pintxos acompañados de un rico txacoli, un vino blanco un poco ácido típico del País Vasco, en alguno de sus bares y restaurantes.

Museo Guggenheim

Abandonamos el caso viejo de Bilbao para aproximarnos a la zona más contemporánea, el Guggenheim y sus alrededores, construido por el famoso arquitecto Frank Gehry en 1997 y cuyas formas curvilíneas y colores plateados que cambian según la luz de cada momento del día, son mundialmente conocidos.

El museo alberga una importante colección y exposiciones temporales de arte modern que han situado Bilbao en una posición destaca en el panorama cultural a nivel mundial.

Fuera de las puertas del museo, no olvidéis de visitar a Puppy, el perro de flores, y a Mamá, la araña patilarga gigante.

Mirador de Artxanda

Para terminar la visita por Bilbao podéis alejaros un poco de la ría y subir en funicular a este mirador (desde la plaza del Funicular) para disfrutar de la mejores vistas de la ciudad.

Ruta por los pueblos vascos: MONDRAGÓN (Gipuzkoa)

La vasca localidad de Arrasate (Mondragón en castellano) es uno de los pocos núcleos urbanos que tienen a 1 hora o menos las 3 capitales vascas: Vitoria, San Sebastián y Bilbao. A las orillas del río Deba, también es el lugar en el que se creo el movimiento cooperativo, un modelo económico que ha llevado al Grupo Mondragón a convertirse en el mayor grupo empresarial de Euskadi (ejemplo de ello son empresas como Caja Laboral, Eroski, Fagor o Mondragón Unibertsitatea).

Si estáis de paso por aquí, podéis dar una vuelta por el casco antiguo, muy reducido, pero con encanto. En el pasado estuvo amurallado, con 5 puertas que permitían el acceso a esta villa de las cuales se conservan 3.  Como curiosidad, al parecer en caso de incendio se cerraban a cal y canto para que todos los habitantes ayudasen en las tareas de extinción del incendio.

El centro neurálgico de la zona antigua es la plaza del ayuntamiento, una edificación del siglo XVII, y frente a él, la Iglesia de San Juan Bautista, construido durante diferentes épocas: el campanario en el siglo XVI, mientras que el resto de las edificaciones fueron levantadas entre los siglos XII y XIV. 

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