Todo lo que debes saber para viajar a Cuba en 2026

Si has llegado hasta aquí después de mis dos posts (la realidad de Cuba y la ruta de 15 días), este tercero es el que yo habría querido leer antes de ir: un mapa mental de lo que cambia el viaje en 2026 y qué decisiones te conviene tomar para no ir a ciegas.

Si quieres verlo en vídeo, en estos 50 minutos te muestro todo mi viaje y te cuento muchas cosas:

1) Documentación para entrar en Cuba (2026)

E-visa y D’Viajeros

Desde 2025 se ha reforzado la entrada con visa electrónica y el formulario D’Viajeros (te genera un QR). La “tarjeta de turista” física ha quedado en retirada y, si te quedaba alguna antigua, se ha informado de su validez hasta el 31 de diciembre de 2025 (a partir de ahí, no cuentes con ella).

Qué haría yo:

  • E-visa (con margen, no el día antes)
  • D’Viajeros (cuando toque según el sistema, con captura del QR por si no hay datos

Seguro médico (sí o sí)

Cuba exige seguro médico para entrar, y pueden pedirte prueba.

2) La electricidad (esto cambia el viaje)

No es un detalle. En la actualidad, la luz es un tema central.

Hay cortes largos diarios y, desde octubre de 2024, se han reportado apagones nacionales prolongados y cortes programados y no programados (en La Habana y más fuera).

Y ojo con esto: muchos hoteles y negocios tiran de generadores, pero el combustible es inconsistente. O sea, “tengo generador” no siempre significa “tengo servicios normales”.

Qué llevar:

  • power bank bueno
  • linterna pequeña
  • frontal si te gusta ir a lo práctico
  • paciencia

3) Dinero y pagos

En Cuba hay una realidad de pagos muy particular y cambiante. Con escasez, doble economía y tiendas en divisas, es importante ir con plan.

Lo que suele funcionar mejor para no sufrir:

  • Efectivo como base (y bajo ningún concepto dependas de sacar dinero de cajeros)
  • Tener un colchón para imprevistos

Hay mucha escasez de necesidades básicas (comida, medicinas, combustible) y eso se traduce también en servicios menos predecibles.

4) Salud

En 2025 hubo una situación epidemiológica relevante en Cuba relacionada con enfermedades transmitidas por mosquitos, especialmente dengue y chikungunya, con cobertura internacional y alertas (nosotros mismos lo vivimos en primera persona porque nos contagiamos con el Chikungunya).

Qué significa esto:

  • repelente de verdad (no el “agradable”)
  • manga larga ligera por la tarde si eres carne de mosquito
  • revisa si tu alojamiento tiene mosquiteras o aire
  • lleva un mini botiquín decente (en Cuba puede faltar de todo, y no es exageración) en el que es imprescindible que lleves paracetamol de sobra. Es lo único que puedes tomar si enfermas (NO ibuprofeno) porque también hay posibilidades de contraer dengue, y un antiinflamatorio es algo extremadamente contraindicado para esta enfermedad.

Y por supuesto, el seguro de salud en viajes. Nosotros viajamos con el Seguro Estrella de Iati. Os lo dejo aquí con un 5% de descuento.

5) Internet y SIM (cómo estar conectada sin volverte loca)

Con apagones, el internet también va muy mal, tanto el wifi como los datos.

Aún así, siempre es útil contar con datos en el móvil aunque ni de lejos funcionarán como en Europa.La vía más común es la SIM turística de ETECSA (CubacelTur) y paquetes para visitantes. Podéis comprarla por internet y recogerla en el aeropuerto, o si no os fiais, comprarla directamente en el ETECSA de la calle Obispo en La Habana. Cuesta 35$ por 10GB, y una duración de un mes

Consejos prácticos:

  • Instala una VPN antes de viajar a Cuba en tu móvil y/u ordenador. Casi todas las páginas que usamos en Europa y EEUU están bloqueadas (y allí mismo no vas a poder instalar una VPN porque también están bloqueadas)
  • La conexión es muuuuuy lenta. Paciencia.
  • Todo el ecosistema Apple está bloqueado (se solucionaría con la VPN)
  • Descarga mapas offline
  • Guarda capturas de QR, reservas y direcciones

6) Transporte

En Cuba no hay servicio de trenes (el que hay es anecdótico) y tampoco es común el de autobuses. Lo mejor para moverse por la isla es en taxi colectivo o privado.

Si vais en grupo, os sale a cuenta utilizar el taxi privado, ya que llenáis un coche vosotros solos. En nuestro caso, siendo 3, y después de sufrir la incomodidad de compartir coche o furgoneta, cambiamos siempre a privados. Para orientaros con los precios, un trayecto de más de 500km en taxi privado (Cayo Santa María – La Habana) solo nos costó 200€ en total.

El combustible aparece como uno de los grandes condicionantes del país y afecta al transporte.

  • Si vas justo de días, prioriza los traslados cortos
  • Contrata conductores con margen (y confirmad el día anterior). Lo más fiable es preguntar a vuestros anfitriones en los hostales, ellos siempre conocen gente de confianza.

7) Seguridad

Cuba no es un destino inseguro, especialmente fuera de La Habana (allí sí deberías ir con algo más de cuidado). Aún así, lo básico: no exhibas móvil y cámara en zonas poco iluminadas por la noche y lleva copias de documentos, no el documento original.

8) Turismo y ética

Esto no es una norma moral, es una reflexión práctica: en 2026 el contraste entre “burbuja turística” y vida cotidiana es muy fuerte (sobre todo en resorts).

Si vas a un resort, ve sabiendo lo que es (no la Cuba real, desde luego, y tampoco lujo de verdad) y si lo que buscas es entender Cuba, sal de la burbuja (con respeto).

Viajar a Cuba en 2026 no es “ir al Caribe” en el sentido típico. Es un viaje con contexto, y ese contexto se nota en la luz, en la salud pública, en la escasez y en la calle. Los vídeos tipo Luisito o Dalmau han puesto imágenes a eso, pero cuando lo vives allí, lo entiendes de otra forma.

Recorriendo Cuba por libre en 15 días · 2026

Después de escribir La realidad de Cuba en 2026, tenía sentido contar también cómo fue nuestro recorrido por la isla y qué ruta hicimos exactamente durante esos 16 días.

Esta no es una ruta pensada desde la comodidad ni desde el “todo funciona como en casa”, pero tampoco fue un viaje caótico ni lleno de problemas logísticos. Pudimos movernos según lo previsto, llegar a los sitios que queríamos y completar el itinerario sin grandes contratiempos (salvo porque uno de nosotros se contagió de chikungunya, pero por suerte no duró más de 3 días).

Aun así, el contexto actual de Cuba condiciona la forma de viajar, los ritmos y las expectativas, y eso influye inevitablemente en cómo se vive cada etapa, sobre todo si, como nosotros, preferís dejar el dinero a los locales en vez de al gobierno. Así no solo ayudarás a quien más lo necesita y lo merece, sino que vivirás una experiencia más real.

Esta fue nuestra ruta de 15 noches pasando por La Habana, Viñales, Cienfuegos, Trinidad, Cayo Santa María (con parada en Santa Clara) y vuelta a La Habana. Os cuento cómo encajamos cada lugar, cuántas noches dedicamos, qué ver en cada zona y qué conviene tener en cuenta si alguien quiere hacer algo parecido hoy.

Resumen de la ruta (noche a noche)

  • La Habana: 2 noches
  • Viñales: 3 noches
  • Cienfuegos: 2 noches
  • Trinidad: 3 noches
  • Cayo Santa María (Resort Valentín Perla Blanca): 3 noches (con parada en Santa Clara de camino)
  • La Habana: 2 noches

Total: 15 noches/16 días (el día que llegamos a la Habana lo hicimos casi a media noche, y no lo cuento).

Lo más importante antes de empezar

1) La luz manda

Desde octubre de 2024 se reportan apagones prolongados y cortes programados y no programados. Fuera de La Habana pueden ser mucho más largos. Alojamientos y negocios tiran de generadores, pero el combustible también escasea y no siempre es garantía. Y aunque sí haya luz gracias a esos generadores, lo que no suele haber si hay corte por parte del gobierno, es internet. Así que, planifica traslados y check-ins con margen y lleva batería externa y linterna pequeña.

2) Lleva efectivo y mentalidad flexible

La falta de bienes básicos (incluyendo combustible, comida y medicinas) aparece incluso en avisos oficiales de viaje.
Es imprescindible que llevéis dinero en efectivo, ya sean dólares, euros o pesos cubanos. No se puede pagar con tarjeta en casi ningún sitio. En los sitios del gobierno casi sí, pero sinceramente son lugares que evitaría siempre que pudiese.

3) Salud: mosquitos en serio

Actualmente (2025-2026) Cuba sufre una epidemia de Chikungunya. Si decidís viajar, repelente bueno y constancia, sobre todo al amanecer y al atardecer. Y mucho paracetamol, por si hace falta usarlo, ya que es lo único que se puede hacer para paliar los síntomas en caso de contagiarse.

Día a día por zonas

1) La Habana (2 noches)

Qué hacer:

  • Pasear La Habana Vieja sin agenda cerrada (Catedral, plazas, portales, Obispo)
  • Malecón al atardecer
  • Pasear más allá de las zonas turísticas (solo así veréis la realidad)

Alojamiento: Hostal Ceja de Luna, en Habana Vieja (25€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

2) Viñales (3 noches)

Qué hacer:

  • Ruta en bici por el valle parando en la Cueva del Indio, el Palenque de los Cimarrones y el Mural de la Prehistoria.
  • Si tenéis muchas ganas de playa, pasar el día en Cayo Jutías. Solo si tenéis muchas ganas, ya que aunque solo son 50km, las carreteras están tan mal que la duración del trayecto es de 2h30.

Alojamiento: Jardín Botánico de Viñales (20€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

3) Cienfuegos (2 noches)

Qué hacer:

  • Paseo por el centro histórico
  • Malecón de Cienfuegos
  • Paseo por punta Gorda
  • Un día para el Parque Natural de El Nicho

Alojamiento: Hostal San Fernando (25€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

4) Trinidad (3 noches)

Qué hacer:

  • Free Tour por el centro histórico
  • Atardecer en la Casa de la Música
  • Hay muchos museos
  • Excursión al Parque Natural Topes de Collantes

Alojamiento: Casa Damarys (20€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

5) Trinidad → Santa Clara (parada) → Cayo Santa María (3 noches)

Santa Clara (parada en ruta):

  • No hace falta dormir. Puede ser una parada de unas horas para estirar piernas y ver lo principal, y seguir.

Cayo Santa María (3 noches):
Aquí el viaje cambia. Pasas a “burbuja resort”. Prescindible, pero no viene mal un poco de relajación de un viaje difícil.

Lo que yo tendría claro:

  • Los cayos suelen estar más orientados a sostener el turismo, a veces con generadores y funcionamiento más estable que en ciudades, pero eso no convierte la experiencia en lujo real. En 2025 hay cientos de reportes de turistas que mencionan problemas de mantenimiento e infraestructura también en zonas turísticas.
  • Si la situación del país te está removiendo, el resort puede generarte choque moral (a mí me pasó). No es un motivo para no ir, pero sí para saber dónde te metes.

Alojamiento: Hotel Valentín Perla Blanca (120€/noche en habitación triple de adultos y todo incluido, no admiten niños)

6) Cayo Santa María → La Habana (2 noches)

Objetivo: cerrar el viaje con margen, sin jugarte el vuelo al milímetro.

Si puedes, las dos últimas noches en La Habana son buena idea por:

  • tráfico
  • tiempos imprevisibles
  • logística general del país (y el factor electricidad)

Qué haría en esos 2 días finales:

  • lo que no te dio tiempo al principio
  • visitar el museo de arte cubano
  • hacer el free tour

Para completar este post, no os perdáis el último sobre Todo lo que debes saber antes de viajar a Cuba en 2026.

La realidad de Cuba en 2026

Hace un par de semanas volví de pasar 16 días recorriendo Cuba (la mitad este de la isla). Desde el 10 hasta el 26 de diciembre. Técnicamente era 2025, pero desgraciadamente no tiene pinta de que 2026 vaya a ser muy diferente para el pueblo cubano.

No escribí este post durante el viaje, ni es un diario ni una guía. Es simplemente una forma de contar cómo es hoy Cuba desde la experiencia de alguien que ha estado allí recientemente.

Edificios desde arriba en Cienfuegos

No es ningún secreto que los cubanos han sufrido lo indecible y que su situación económica, política y social siempre ha sido delicada. Pero lo que no sabíamos antes de viajar es que en los últimos 3–4 años todo ha empeorado de forma drástica, hasta el punto de que ya no les queda casi ni la alegría que siempre les ha caracterizado.

Una serie de acontecimientos que coincidieron en el tiempo entre 2020 y 2022 (pandemia, una política de bloqueo especialmente restrictiva, cambio y devaluación de moneda) ha llevado a que en 2025 el turismo sea mínimo fuera de algunos circuitos muy concretos y controlados. Rara vez nos cruzábamos con alguien no local por la calle, salvo en el centro de La Habana. Tampoco hay electricidad estable, ni medicamentos, ni comida suficiente, ni internet fiable.

Lo básico es un lujo.

Mucha gente conocida me ha hecho el mismo comentario: “Qué bien, estás en Cuba. Tengo un recuerdo precioso del viaje, lo disfruté mucho”. No sé en qué Cuba han estado, pero desde luego no son adjetivos que utilizaría para definir lo que yo viví allí.

Un país que ya no celebra

Pasamos la Navidad en La Habana, y algunas personas nos contaron que ya nadie tiene ganas de celebrar. Que otros años las calles se llenaban de comida, luces y música durante Nochebuena, pero que este año no había ánimo para nada.

Autobús en Cienfuegos

La tristeza y la desesperanza se hacen tangibles en cualquier rincón del país. Y yo me preguntaba constantemente qué había pasado para bajar un escalón más en la miseria. Qué es lo que hace que 2025 no tenga nada que ver con 2015.

A esto se suma algo que atraviesa todas las conversaciones, aunque no siempre se diga de forma directa: la emigración. Muchísima gente se ha ido y muchísima más está pensando en hacerlo. Jóvenes, profesionales, familias enteras. En casi cada charla aparecía alguien que ya no estaba, un hijo en España, un hermano en Miami, un amigo en México.

Da la sensación de que el país se va vaciando poco a poco de futuro, y eso pesa. No es solo la falta de recursos materiales, es la sensación de que no hay horizonte. Que quedarse es resistir, no construir.

La electricidad: el verdadero punto de inflexión

La respuesta es la luz.

En octubre de 2024 hubo un apagón general, y desde entonces los cortes de electricidad han sido continuos a lo largo y ancho de la isla. El motivo es sencillo: las centrales eléctricas no dan abasto. No se produce suficiente electricidad para cubrir las necesidades básicas de la población.

La solución del gobierno es ir cortando la electricidad por zonas.

En algunos lugares, como La Habana, hay días en los que con suerte hay luz casi todo el tiempo, aunque lo normal es que durante 3–4 horas no. Pero fuera de la capital, en ciudades tan importantes como Trinidad (Patrimonio de la Humanidad), Cienfuegos o Viñales, lo raro es que sí haya electricidad.

Vistas desde el Parque Central de La Habana

Pueden pasar más de 24 horas sin corriente, y en ocasiones varios días seguidos, a excepción de algunas horas de madrugada. En Trinidad, por ejemplo, solo tuvimos luz de 3 a 5 de la mañana durante los tres días que estuvimos allí.

¿Por qué no se produce suficiente energía? Porque falta petróleo. Hasta ahora (porque ya sabemos lo que ha sucedido en enero de 2026) era Venezuela quien vendía el petróleo a Cuba, a buen precio. El gobierno se quedaba con un poco, pero el resto lo vendía a otros países a precio más caro.

Y, sin embargo, hay lugares donde la luz nunca se apaga. El Capitolio de La Habana, completamente iluminado a cualquier hora de la noche, funciona como una fachada pulida y ajena a la realidad que lo rodea. Un edificio que apenas se usa, convertido en museo, con su cúpula de oro siempre encendida mientras ciudades enteras pasan días a oscuras.

La Habana Vieja: belleza en ruinas

Cuando paseas por algunas calles de La Habana Vieja, a veces dudas de si ha habido una guerra.

Edificios en La Habana Vieja

No exagero cuando afirmo que, si los edificios de esa zona estuvieran arreglados, La Habana sería posiblemente una de las ciudades más bonitas del mundo. La arquitectura colonial es impresionante. Pero la realidad es otra.

Las casas se caen a trozos. La pintura es casi inexistente. Las cornisas dan miedo. Los balcones parecen a punto de ceder. Hay que mirar bien dónde pisas, porque no es raro encontrar zanjas abiertas o montones de basura.

La ciudad, en general, parece un vertedero gigante, con desperdicios por todas partes y montañas de basura en casi cada esquina. Excepto en la calle Obispo, que es para los turistas y donde hay que mantener las apariencias. Basta alejarse una manzana para que el escenario cambie por completo.

Comida, medicinas y supervivencia diaria

Farmacia en La Habana

Las farmacias parecen trasteros vacíos. Cuando llega algún medicamento, se corre la voz y la gente compra todo lo que puede, porque sabe que, si no lo hace, otros lo revenderán en la calle al doble de precio.

Las bodegas, donde los cubanos canjean sus cartillas de racionamiento, hace años que dejaron de tener productos proteicos. Ni pollo, ni carne, ni huevos. Azúcar, arroz, pan y poco más.

Donde sí hay productos, a precios europeos, es en las tiendas del gobierno. Tiendas en las que solo se puede pagar con tarjeta de crédito y en dólares.

¿Y cómo sobreviven entonces los cubanos?

En gran parte, gracias a las mipymes. Hace unos años se permitió la creación de pequeños negocios privados, donde personas particulares venden productos que consiguen como pueden, muchas veces gracias a familiares o contactos en el extranjero. Estas tiendas, con precios más razonables, son las que permiten que la vida siga adelante.

Bodega en La Habana

Como se suele decir: el pueblo salva al pueblo.

Hay otra cosa que se percibe rápido: la autocensura. Muchas personas hablan con cuidado, bajan la voz o miran alrededor antes de opinar. No hace falta que nadie os diga que hay temas que es mejor no tocar; se nota en los silencios y en las frases a medias.

Eso también explica por qué es tan difícil encontrar información clara desde dentro. No todo lo que ocurre se cuenta, no porque no pase, sino porque no siempre se puede decir.

El remate se llama chikungunya

A todo esto se sumó un problema sanitario del que apenas se hablaba fuera de la isla.

En el verano de 2025 comenzó a extenderse la chikungunya, una enfermedad transmitida por la picadura de un mosquito que provoca fiebres muy altas y fuertes dolores articulares. Fuera de Cuba apenas se sabía nada, pero allí el 100% de las personas locales con las que hablamos la habían pasado, ellos o alguien muy cercano.

No conocimos a nadie que no la hubiera sufrido, muchas veces con secuelas que duran meses.

No fue hasta finales de noviembre cuando el gobierno hizo un comunicado público internacional. Nosotros no nos enteramos. Y al llegar allí, uno de nosotros se contagió. Por suerte, y probablemente gracias a estar fuerte y bien alimentado, fueron dos días muy duros y después dolores persistentes que, tres semanas más tarde, aún no han desaparecido.

Amanecer desde el puerto de La Habana

El turismo y los resorts: dos realidades que no encajan

Viajar por Cuba genera una contradicción constante como turista. Sabes que tienes el privilegio de irte cuando quieras, de encender la luz al volver a casa, de abrir el grifo y que salga agua.

No es culpa, pero tampoco es comodidad. Es una sensación incómoda que te acompaña todo el viaje y que no se parece a la de casi ningún otro destino.

Donde sí queda algún turista, aunque tampoco muchos, es en los resorts de Cayo Santa María o Varadero. Pasamos tres días en el primero y la sensación fue incómoda.

Mientras en muchos lugares del país escasean la electricidad, el agua o la comida, allí se encienden todas las luces de las habitaciones para que no parezca que el hotel está casi vacío, el aire acondicionado funciona a 16 grados y se tira comida a la basura después de cada buffet.

Y, aun así, de resort de cinco estrellas tienen poco. El mantenimiento es lamentable y la sensación general es de decadencia envuelta en una burbuja artificial.

Fachada de los edificios del Resort Valentin Perla Blanca, en Cayo Santa María

¿Volvería a Cuba?

Este texto no pretende decirle a nadie si debe o no viajar a Cuba. Solo intenta contar cómo es hoy el país desde la experiencia de estar allí, sin filtros turísticos y sin nostalgia de una Cuba que ya no existe.

No escribo esto para desanimar a nadie a viajar, pero sí para que quien lo haga sepa dónde se mete, y sobre todo, porque no fueron una ni dos las veces que alguien me pidió: «cuenta esto fuera, que esto se tiene que saber».

Cuba no es un destino fácil. No es un viaje ligero. Y hoy, más que nunca, es un país sostenido por su gente, no por sus estructuras.

Ojalá algún día pueda escribir un texto distinto. Hoy, esta es la realidad que vi.