Conil de la Frontera, en la provincia de Cádiz, es un encantador pueblo blanco bañado por las aguas del Atlántico. Conocido por sus interminables playas, su rica gastronomía y su ambiente andaluz, Conil es un destino perfecto para quienes buscan una combinación de relax, cultura y algo de fiesta también.
El casco histórico: Pasear por las calles blancas del centro histórico es una experiencia mágica. No te pierdas la Plaza de España, la Torre de Guzmán, que data del siglo XIV, y las iglesias de Santa Catalina y Nuestra Señora de las Virtudes. También encontrarás numerosos miradores con vistas al Atlántico.
Playas: Conil cuenta con algunas de las playas más espectaculares de España. Entre las más destacadas están la Playa de Los Bateles, ideal para familias; la Playa de La Fontanilla, famosa por sus chiringuitos; y las Calas de Roche, perfectas para quienes buscan más tranquilidad.
El Puerto Pesquero: Este pequeño puerto es ideal para descubrir la tradición marinera de Conil. Además, puedes comprar pescado fresco o simplemente disfrutar de las vistas.
El Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate :A pocos kilómetros de Conil, este parque ofrece rutas de senderismo, acantilados impresionantes y una rica biodiversidad.
Mirador del Roqueo: Uno de los mejores lugares para disfrutar de la puesta de sol sobre el Atlántico.
Qué hacer en Conil
Disfrutar de los deportes acuáticos: Conil es un paraíso para el surf, el paddle surf y el kitesurf gracias a sus olas y vientos constantes. Hay varias escuelas y empresas que ofrecen cursos y alquiler de equipos.
Senderismo y ciclismo: Las rutas por los alrededores, como las que atraviesan los acantilados de Roche o el Parque Natural de La Breña, son ideales para los amantes de la naturaleza.
Ruta de tapas: El casco histórico de Conil está lleno de bares y tabernas donde probar delicias locales como el atún rojo, las tortillitas de camarones y el pescaíto frito.
Excursión a Vejer de la Frontera: Este pueblo blanco vecino, considerado uno de los más bonitos de España, está a solo 15 minutos en coche y es una escapada imprescindible.
Vida nocturna: En verano, Conil cobra vida con su animada oferta de bares, terrazas y discotecas junto a la playa. Lugares como La Luna o El Palé son ideales para disfrutar de una noche divertida.
Dónde alojarse en Conil
Hoteles boutique y rurales: El «Hotel Fuerte Conil-Resort» es una de las mejores opciones para disfrutar de lujo y comodidad. También destacan «Hotel Andalussia» y «La Princesa y El Guisante», con un encanto especial.
Apartamentos turísticos: «Apartamentos El Roqueo», «Conil Home Suite» y «Apartamentos Piedramar» son ideales para quienes buscan independencia y cercanía a la playa.
Campings: «Camping Roche» y «Camping La Rosaleda» son opciones perfectas para disfrutar de la naturaleza con todas las comodidades.
Hostales: «Hostal Campito» y «Hostal Playa Sur» ofrecen estancias económicas en el centro de Conil.
Dónde comer en Conil
La Fontanilla: Este restaurante en primera línea de playa es famoso por su atún rojo de almadraba.
Feduchy Lounge: Un lugar moderno para disfrutar de tapas creativas y cócteles.
El Mercado de Abastos: Perfecto para probar diferentes platos locales en un ambiente desenfadado.
La Almazara: Un restaurante tradicional donde destacan los arroces y los guisos de pescado.
Chiringuitos: Lugares como «El Huerto» o «El Palmeral» son ideales para disfrutar de una comida junto al mar.
Benasque es un pequeño pueblo en el corazón del Pirineo Aragonés, es uno de esos lugares que enamoran a primera vista, y que de hecho es conocido como la «Suiza Aragonesa» y está rodeado de montañas imponentes, praderas verdes y ríos de aguas cristalinas. Este destino es perfecto, tanto en verano como en invierno, para los amantes de la naturaleza, los deportes de montaña y quienes buscan desconectar del bullicio de la ciudad. En esta guía os cuento qué ver, qué hacer, dónde dormir, dónde comer y otros datos útiles para vuestra visita.
El casco histórico Pasear por el centro de Benasque es viajar en el tiempo. Sus calles empedradas, casas de piedra con tejados de pizarra y balcones de madera crean una atmósfera medieval encantadora. No os perdáis la Plaza Mayor, la Iglesia de Santa María la Mayor, que data del siglo XIII, y el Palacio de los Condes de Ribagorza, un edificio histórico convertido en centro cultural.
Parque Natural Posets-Maladeta Este parque natural alberga el Aneto, que con sus 3404m es el pico más alto de los Pirineos. Es un paraíso para senderistas, escaladores y amantes de la naturaleza. Las rutas más famosas incluyen la ascensión al Aneto (ojo, solo para avanzados, pues requerirás al menos de crampones en cualquier época del año) y el sendero hacia los Forau de Aigualluts, un paraje natural donde las aguas del río desaparecen bajo tierra.
Valle de Estós: es una de las rutas más icónicas de la región. El camino serpentea a través de prados alpinos, cascadas y bosques de pinos. La ruta hasta el Refugio de Estós es accesible fácilmente y ofrece unas vistas de ensueño.
Llanos del Hospital: En invierno, se convierte en un centro de esquí nórdico y otras actividades de invierno, y en verano es un lugar perfecto para pasear o hacer rutas de senderismo. Las vistas son espectaculares y la tranquilidad que se respira es inigualable.
Cerler: es un pueblo situado a pocos kilómetros de Benasque, y es el pueblo más alto del Pirineo Aragonés. Desde allí, podéis acceder a la estación de esquí de Aramón-Cerler, una de las más importantes de la zona.
Qué hacer en Benasque
Senderismo y trekking: Benasque es un paraíso para los amantes del senderismo, con rutas para todos los niveles. Desde paseos familiares hasta travesías de alta montaña, aquí hay opciones para todos. Algunas de las rutas más recomendadas son el Forau de Aigualluts, la ascensión al Aneto y la senda del Valle de Estós.
Escalada y vía ferrata: Los Pirineos ofrecen vías de escalada de todos los niveles. Además, hay varias vías ferratas cerca de Benasque, ideales para quienes quieren iniciarse en esta modalidad.
Esquí y deportes de invierno: La estación de esquí de Cerler es una de las más populares del Pirineo aragonés. Tanto si sois principiantes como si tenéis experiencia, encontraréis pistas para disfrutar de la nieve. También podéis hacer esquí de fondo en los Llanos del Hospital.
Rafting y deportes acuáticos: En verano, los ríos de la zona se convierten en el escenario perfecto para practicar rafting, barranquismo y piragüa.
Relajación y desconexión: Por supuesto que ambién podéis disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza. Existen spas y hoteles con servicios de bienestar donde podéis relajaros tras un día de exploración.
Dónde alojarse en Benasque
Hoteles rurales con encanto: El «Hotel Ciria» y el «Hotel Aneto» ofrecen habitaciones confortables y gastronomía de calidad.
Apartamentos turísticos: Algunas opciones recomendadas son «Apartamentos Los Huertos de Benasque», «Apartamentos Ball Benas» y «Apartamentos San Marsial». Todos ellos cuentan con cocina equipada y están ubicados en el centro o cerca de las principales atracciones.
Refugios de montaña: Los refugios como el de Estós o el de Renclusa permiten una experiencia más inmersiva en la montaña.
Campings y zonas de acampada: Los más conocidos son «Camping Aneto» y «Camping Ixeia». Estos campings ofrecen parcelas para tiendas y caravanas, así como bungalows para una estancia más cómoda.
Dónde comer en Benasque
Restaurante El Veedor de Viandas: Cocina tradicional aragonesa con ingredientes de proximidad.
La Parrilla: Perfecto para disfrutar de carnes a la brasa.
La Cumbre: Ideal para probar platos de alta cocina local con un toque moderno.
Tapas y bares: Los bares del casco histórico ofrecen tapas típicas y una buena selección de vinos.
Otros datos de interés
Cómo llegar: La forma más cómoda es en coche, pero también hay autobuses que llegan desde Zaragoza, Huesca o Barcelona.
Cuándo ir: Todo el año es bueno para visitar Benasque. En invierno, podéis disfrutar del esquí, mientras que en verano el senderismo y el rafting son los protagonistas.
Clima: Invierno frío con nevadas frecuentes, mientras que los veranos son frescos, ideales para el senderismo.
Jimena de la Frontera es uno de esos pueblos blancos que parecen haberse detenido en el tiempo. Situado en pleno Parque Natural de los Alcornocales, en la provincia de Cádiz, este lugar combina paisajes espectaculares con un legado histórico que se respira en cada rincón. Aquí te dejo una guía detallada para que disfrutes al máximo de este destino tan especial.
El Castillo de Jimena: este castillo árabe del siglo VIII corona el pueblo desde lo alto, regalando unas vistas impresionantes del valle del río Hozgarganta. Pasear por sus murallas es como retroceder en el tiempo. Te recomiendo visitarlo al atardecer para disfrutar de una panorámica mágica.
Iglesia de la Misericordia: situada en pleno casco histórico, esta iglesia del siglo XVIII es un ejemplo perfecto del estilo barroco de la zona.
Calle San Sebastián: es la arteria principal del pueblo, ideal para pasear, admirar las casas encaladas y descubrir pequeñas tiendas de productos locales.
Los Molinos del río Hozgarganta: a pocos kilómetros del casco urbano, puedes visitar los restos de antiguos molinos que aprovecharon la fuerza del río, uno de los pocos ríos vírgenes de Andalucía.
Rutas y naturaleza
Jimena de la Frontera es un paraíso para los amantes del senderismo. Aquí tienes algunas rutas imprescindibles:
Sendero de la Laja Alta: una ruta corta y accesible que te lleva hasta un conjunto de pinturas rupestres prehistóricas. Estas pinturas, que representan escenas de caza, son uno de los tesoros arqueológicos de la zona.
Ruta del Río Hozgarganta: un paseo junto a uno de los ríos más limpios de Europa, donde puedes observar alcornoques, fauna local y cascadas. Ideal para una excursión relajada en familia.
Subida a la Cruz Blanca: este recorrido ofrece unas vistas privilegiadas del pueblo y de toda la serranía.
La Pequeña África
Este fue el motivo de mi visita a Jimena de la Frontera, y es que en las afueras del pueblo existe una reserva animal que alberga una gran diversidad de animales de los cinco continentes, como leones, tigres, cebras, antílopes, canguros, emús y grullas coronadas, entre muchos otros.
Es posible interactuar con muchos de ellos, pues se encuentran en semilibertad, y también suelen tener crías de tigres con los que, por un precio extra, podrás interactuar un rato. Fue una auténtica pasada.
Gastronomía en Jimena de la Frontera
La cocina local es un reflejo de su entorno natural. Aquí van algunas delicias que no puedes perderte:
Cocido de tagarninas: Un plato típico hecho con esta planta silvestre, muy popular en la comarca.
Chacinas y quesos locales: Jimena es famosa por sus embutidos artesanales y quesos de cabra.
Postres caseros: Prueba los pestiños o las tortas de aceite.
Mis recomendaciones para comer:
Restaurante El Ventorrillero: Un lugar con encanto, ideal para disfrutar de platos tradicionales.
Café Bar Cuenca: Perfecto para unas tapas y una cerveza fría tras una ruta.
Casa Henrietta: Además de ser un lugar para alojarse, su restaurante tiene una carta deliciosa.
Si buscas un lugar donde la historia, la naturaleza y también un ambiente más alternativo y «hippie» se entrelazan con la tranquilidad de un pueblo tradicional, Villanueva de la Vera es tu destino perfecto. Este pequeño tesoro en la comarca de La Vera, Cáceres, lo tiene todo: arquitectura con encanto, paisajes de ensueño y tradiciones que te harán viajar en el tiempo.
La Plaza Mayor y el casco histórico: el corazón del pueblo, rodeada de casas con entramado de madera que datan de siglos atrás. Desde aquí, puedes perderte por sus calles empedradas y descubrir rincones como el Rollo o la picota, símbolo de la justicia medieval.
Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción: este templo del siglo XVI combina elementos góticos y renacentistas, y su interior alberga un retablo digno de admirar.
Fuente de los Seis Caños: una parada obligatoria para los amantes de los detalles locales. Esta fuente histórica refleja el ingenio de la arquitectura tradicional y sigue siendo un lugar de encuentro para los vecinos.
Museo del Agua y el Campo: en este pequeño museo, aprenderás sobre la vida rural y la importancia de las gargantas y los regadíos para el desarrollo de la zona.
Naturaleza y rutas en los alrededores del pueblo
Villanueva de la Vera es un paraíso para los amantes de la naturaleza, con rutas para todos los niveles y paisajes preciosos.
Garganta de Minchones: perfecta para los días calurosos, esta garganta cuenta con pozas de agua cristalina donde puedes nadar rodeado de naturaleza.
Chorrera del Diablo: una ruta sencilla de unos 5 km te llevará a esta impresionante cascada. El camino está bien señalizado y es ideal para familias.
Mirador de Gredos: para una vista panorámica de la Sierra de Gredos, este mirador es ideal. Puedes llegar en coche o caminando desde el pueblo.
Ruta de las Pilas: esta ruta circular combina historia y naturaleza, pasando por antiguas pilas de agua y pequeños bosques.
Dónde comer
La gastronomía de La Vera es rica y auténtica, y Villanueva no es la excepción. Aquí tienes algunas recomendaciones:
Restaurante Las Pilas: Perfecto para probar platos típicos como el cabrito al horno o las migas extremeñas.
Taberna El Refugio: Ideal para unas tapas al final del día, con vinos locales y ambiente acogedor.
Cafetería La Vera: Un lugar perfecto para desayunar antes de empezar tus rutas.
Dónde alojarse
Villanueva de la Vera cuenta con encantadoras casas rurales y pequeños hoteles:
Casa Rural El Camino: Perfecta para desconectar, con vistas a la montaña.
Hotel Rural La Casa de los Tomillares: Un lugar con encanto, ideal para escapadas románticas.
Camping Las Pilas: Si buscas un contacto más directo con la naturaleza, este camping tiene todas las comodidades.
Comarca de Vératton: si quieres un alojamiento original y novedoso, sin duda éste último es tu mejor opción. Se trata de 3 casitas enterradas en la montaña que imitan casi a la perfección las casa de los Hobbits de El Señor de los Anillos. No suele haber disponibilidad, así que ojalá tengas suerte.
El Camino de Santiago es una actividad mundialmente conocida y practicada, pero no tanto si hablamos de hacerla corriendo.
En el pasado mes de agosto me atreví con este reto: correr los 115km que conforman el Camino de Santiago Inglés, con origen en Ferrol y destino final, Santiago de Compostela. Y en este artículo os voy a contar todos los consejos prácticos para que planifiquéis vuestra ruta y también vuestro entrenamiento, porque no podemos tampoco olvidarnos de la parte más importante.
1. Organizar las etapas
Lo primero que tenéis que conocer es la página oficial del Camino de Santiago: caminodesantiago.gal. En esta página, pinchando en el botón de «planificar» podréis elegir qué camino queréis hacer y cómo dividir las etapas.
Desde Ferrol hasta Santiago hay 115km. Teniendo en cuenta los km que queráis hacer diariamente y los días de los que dispongáis, podéis distribuir las etapas de una forma u otra. Y ojo, no olvidéis de mirar el desnivel. No es lo mismo una etapa de 25km que una de 25km con 700 metros de desnivel positivo. Adecuad las etapas todo lo que podáis a vuestra forma física, y si estáis planificándolo con tiempo, entrenad acorde a las etapas que vais a realizar.
En mi caso, hice un total de 5 etapas (haciendo clic en cada una, os lleva al track):
En general, todo está bastante bien repartido excepto la primera y la última etapa, pero lo cierto es que me resultó muy complicado hacerlo de otra forma, ya que las paradas tienen que coincidir con algún pueblo. Es más, estas paradas son las que hace prácticamente el 100% de la gente que realiza el Camino Inglés en 5 etapas. Suelen ser diferentes para aquellos que hacen 4 o 6 etapas.
Seguir el recorrido es facilísimo: hay señales cada pocos metros. No hace falta seguir ningún track en el móvil o GPS, es imposible perderse porque siempre (o casi siempre) tendréis una flecha amarilla a la vista, más aún si llegáis a alguna intersección que pueda generar confusión.
La etapa más sencilla fue sin duda la última, por ser la más corta y por tener la motivación de llegar a Santiago, pero la más dura no fue la primera (la más larga) ni tampoco la tercera (la de mayor desnivel), sino la segunda, de Cabanas a Betanzos. El desnivel superado era alto pero es que además se acumulaba en unas cuantas rampas súper pronunciadas, y luego también tenía otras muchas hacia abajo que eran incómodas de bajar, mientras que la etapa de Betanzos a Bruma fue casi todo subida pero muy progresiva.
Lo grabé todo en vídeo, hablando de cada etapa específicamente y de mis sensaciones en ellas, os lo dejo por aquí:
2. Cómo llevar el equipaje de un lugar a otro
Existen varias empresas que se encargan de transportar equipajes a lo largo del Camino, y a precios súper asequibles. Yo elegí Viendo Treks y no puedo dejar de recomendarla porque la experiencia fue de 10. En caso de hacer el Camino corriendo era una prioridad que fuese una empresa que cumpliese bien con los tiempos (cosa que, por lo que me han contado, no pasa con Correos) y que al llegar a destino, mucho antes de lo que lo haría si fuese caminando, mi maleta estuviese ya allí. Y excepto un día que tuve que esperar un ratito, el resto de días, así fue. ¡Y eso que solía llegar alrededor de las 12 de la mañana a mi destino!
Por un total de 5 etapas el precio fue de 40€, y simplemente hay que entrar en la web, reservar online el servicio indicando todos los hoteles o albergues en los que vais a alojaros, y listo. Os mandan una etiqueta por email, que debéis atar al equipaje, y nada más.
Importante: este tipo de servicio no se puede realizar si vais sin reservas de albergues u hoteles. Es decir, no podéis ir «a la aventura» a los albergues públicos porque de esta forma la empresa no se compromete a llevaros el equipaje. En el siguiente apartado hablamos de los albergues públicos y qué tener en cuenta para los alojamientos.
3. Alojamiento
Existen 3 tipos de alojamientos:
Albergues públicos: son alojamientos que cuentan con habitaciones compartidas. Los baños y zonas comunes son compartidos, y suelen tener cocina. Es la opción más económica de todas, ya que los precios por noche rondan los 10€. Sin embargo, cuentan con una gran desventaja: no es posible reservar previamente. Abren cada día alrededor de las 13h y se ocupan por orden de llegada. Los peregrinos que quieren alojarse aquí suelen madrugar mucho cada mañana para llegar pronto al siguiente albergue, y una vez allí, esperan en la puerta hasta que les dan una cama. No suelen ser muy grandes (unas 25-30 plazas por albergue) por lo que se llenan súper rápido, más en temporada de verano.
Albergues privados: son iguales que los públicos, aunque suelen estar en mejores condiciones, y sí se puede reservar previamente (aunque hay que planificarlo con bastante tiempo de antelación). Son un poco menos baratos que los públicos pero siguen siendo muy económicos.
Hoteles/hostales: es la opción más cómoda y evidentemente la más cara. En todos los puntos del Camino hay oferta hotelera (aunque en lugares como Bruma escasea, pero en otras paradas hay bastante oferta de todo tipo). Lo malo es que se aprovechan de que quienes van a hoteles priorizan la comodidad, y los precios suelen estar bastante inflados (llegué a pagar 90€ por una habitación de hotel individual este verano).
Como mencionaba antes, si hacéis el Camino corriendo y tenéis que utilizar el servicio de transporte de mochilas, el albergue público no es una opción.
Yo me alojé en hoteles todas las noches excepto una, que lo hice en un albergue público. Y después de vivir la experiencia es que, especialmente si vais solos como yo, os alojéis en albergues privados al menos algunas noches. Algo muy especial del Camino es que la gente suele ser maravillosa, y en este tipo de alojamientos se conoce gente muy fácilmente. Mi Camino mejoró sustancialmente a partir del tercer día, cuando ya empecé a conocer gente de lo más interesante durante el Camino y en el albergue.
Al principio pensaba que sería incómodo y que era mejor una habitación de hotel para descansar lo mejor posible (necesario para el reto que tenía entre manos), pero me di cuenta de que se descansa bien y que están en mucho mejor estado del que me imaginaba.
Algunos albergues cuentan también con habitaciones privadas, así que si hay disponibilidad, podéis elegir ésta, y lo tendréis todo: la comodidad y la gente.
Os dejo la lista de alojamientos donde me quedé cada noche, y los precios:
Ferrol: Residencia Porta Nova (35€, sin desayuno)
Cabanas: Hotel Alda Cabanas Playa (80€, sin desayuno)
Betanzos: Hotel Villa de Betanzos (87€, con desayuno)
Bruma: Hotel Canaima (62€, sin desayuno), está a 2km de Bruma, hay que desviarse.
Sigüeiro: Albergue Cariño Real (19€, con desayuno)
Santiago: Hotel Fonte de San Roque (68€, sin desayuno)
4. Material necesario para hacer el camino corriendo
Ropa
Qué ropa llevéis dependerá totalmente del clima y de vuestros gustos. Imprescindible ropa de running, transpirable y ligera. En mi caso, que lo hice en verano, iba con un pantalón corto (pero lo suficientemente largo para evitar rozaduras en la entrepierna) y una camiseta de manga corta o sin mangas de tejido técnico.
Opté por no llevar nada de manga larga ya que no iba a hacer menos de 20º en ningún momento y tampoco tenía pensado hacer paradas largas, por lo que quedarme fría no parecía ser una opción, y lo cierto es que no lo eché de menos ni siquiera los días que llovió, que aunque acabé calada, nada más llegar a destino pude ducharme y cambiarme.
En estas situaciones no le veo mucho sentido a llevar un chubasquero porque al final no te mojas por la lluvia, sino que te calas de sudor al ser una prenda que no transpira. Y personalmente me agobia muchísimo pasar tanto calor.
Calzado
Esta parte es muy importante. Por contra de lo que se pueda pensar al ver la cantidad de km y el desnivel, NO es necesario utilizar zapatillas de trail running. No hay terreno técnico en ninguna parte, y dado que el calzado de trail siempre será más duro que el de asfalto, siempre será más agresivo.
En mi caso, opté por alternar dos pares de zapatillas de asfalto: las Ghost Max y las Glycerin 21 (ambas de Brooks) muy amortiguadas pero muy diferentes entre sí, de forma que cada día mi zancada cambiaba ligeramente y no sobrecargaba las mismas zonas. La Ghost Max tiene menos drop que la Glycerin 21. Y hacer algo así me parece clave para evitar esas pequeñas molestias musculares que pueden aparecer (en mi caso, acabé perfecta los 115km).
Alimentación y suplementación
En torno a 1 hora antes de salir (sobre las 9 de la mañana, por cierto) desayunaba algo ligero pero cargado de calorías. Normalmente un café, un yogur proteico y algo tipo tostadas con mermelada, cereales bizcocho, dátiles, plátano… que me aportase bastantes calorías y carbohidratos en poca cantidad de alimento (y que tuviese poca grasa, pues ésta ralentiza la digestión).
Hecho esto, durante la etapa, que solía ser de entre 2 y 3h, tomaba:
Medio litro de agua con bebida isotónica (unos 25g de CH con sales y electrolitos). Por el camino hay fuentes, así que siempre rellenaba el flask un par de veces al menos.
Al cabo de 1h aproximadamente, tomaba una barrita o un gel.
Y dependiendo de cómo me encontrase, tomaba un segundo gel y una pastilla de sal para los últimos 45 minutos.
Así que, lo que no podía faltar entre mis enseres durante las etapas era: isotónico, una barrita, un gel y 2 pastillas de sal. Ojo, las cantidades dependerán de vuestra constitución y necesidades, y de cuánto tiempo tardéis, además de si hace más o menos calor. Lo que os he adjuntado en los links es de Crown, una marca especializada en deportes de resistencia creada en España y con la que colaboro. Si compráis algo, podéis descontaros un 11% usando el código SUSAFLY.
Almacenamiento
Además de la comida mencionada arriba, también llevé:
GoPro (en mi caso porque fui grabando el vídeo que habéis visto arriba)
Monedas (hay puestos de voluntarios por el camino y podéis comprar comida, bebida y algún regalito)
Credencial del peregrino (lo explico en el siguiente apartado)
DNI y tarjeta sanitaria
Los dos primeros días opté por utilizar un chaleco de hidratación, pero al ver que todo me cabía bien en el cinturón, a partir de la tercera etapa escogí esta opción. Eso sí, tenía el del decathlon y no os lo recomiendo porque la malla para meter el flask era muy blanda y me botaba mucho la bebida. Aún así, sigo prefiriendo cinturón porque es menos agobiante que el chaleco.
5. Credencial y Compostela
Si habéis hecho el Camino anteriormente, sea el que sea, ya sabéis de que va esto, pero por si acaso, os lo cuento igualmente. La Credencial del Peregrino no es algo que necesitéis para hacer el Camino, sino para obtener la Compostela, una especie de diploma que entregan en Santiago si has realizado 100km o más (200 si vas en bici) hasta Santiago.
Para obtenerla, hay que demostrar que habéis realizado los km requeridos, y es aquí donde entra en juego la credencial, una especie de pasaporte que debéis ir sellando al menos 2 veces al día en lugares diferentes del Camino.
¿Cómo conseguir la Credencial del Peregrino?
Yo volé hasta Santiago, así que me hice con ella antes de comenzar el Camino en la propia oficina del Peregrino que está a pocos metros de la Plaza del Obradoiro, pero también podéis conseguirla en el mismo km 0 del Camino Inglés en Ferrol, punto exacto en el que hay una Oficina de Atención al Peregrino. Allí mismo os proporcionarán una (cuesta 3€). Si queréis tenerla antes, en este mapa podéis ver en qué sitios por España venden credenciales.
¿Cómo sellar la credencial en cada etapa?
Es facilísimo. En toooodas partes tienen sellos. Y cuando digo todas, es todas: bares, farmacias, tiendas… cualquier establecimiento público por el que pase el Camino, tendrá un sello a mano para poder ponerlo en tu credencial.
IMPORTANTE: en Galicia llueve (¡sorpresa!). Para que no te pase como a mí, que calé mi pasaporte en la etapa 1, no olvides algún tipo de forro de plástico para protegerlo. Si ves mi vídeo de YouTube comprobarás el estado en el que terminó mi credencial. No sabía si llegaría legible a Santiago jajaja.
¿Cómo obtener la Compostela en Santiago?
Una vez lleguéis a Santiago con todos los sellos (al menos 2 al día en los últimos 100km), solo hay que ir a la Oficina del Peregrino, y allí os indicarán dónde ir, siempre hay una persona en la puerta explicando como hacerlo. Simplemente hay que rellenar un formulario en unos ordenadores, entregar la credencial, y en pocos minutos os darán vuestra Compostela personalizada con vuestro nombre en Latín.
La Compostela es el certificado que confirma que habéis llegado a Santiago, nada más, y es gratis, pero también existe la posibilidad de obtener el certificado de kilómetros, donde sí aparece la información del origen y los km recorrido. Este documento cuesta 3€, y para mí tiene más valor que el otro, ya que te dan el mismo hayas hecho 115km desde Ferrol que 800km desde Roncesvalles.
6. ¿Por qué el Camino Inglés?
¿Por qué elegí el Camino Inglés para hacerlo corriendo? En primer lugar, porque dos amigas lo habían hecho previamente a mí también corriendo este año, lo cual me hizo ver que era perfectamente posible. Por otro lado, también tengo una cabeza bastante cuadriculada y me llamaba más la atención hacer un Camino entero en vez de una parte de cualquier otro (por ejemplo, el Camino Primitivo tiene 300km, el Francés 800…).
Por otro lado, y siendo más prácticos, el terreno y el desnivel son súper asequibles, y las paradas cuadran muy bien. Las etapas estuvieron bastante bien repartidas en general. Y algo importantísimo, era verano, y en temporada alta hay ciertos Caminos que se saturan hasta incluso no poder correr en algunos puntos… ¡no me lo imagino! El peor (dicen) es el Francés desde Sarriá, pero al parecer el Primitivo desde Lugo también se pone hasta arriba.
7. Cómo llegar hasta Ferrol
Esta es otra ventaja de hacer el Camino Inglés: llegar hasta Ferrol es fácil y rápido. Normalmente vendréis hasta Galicia en avión, tren o autobús.
Avión: podéis volar a A Coruña o a Santiago de Compostela. En mi caso fue hasta Santiago, y una vez en el aeropuerto tomé un bus de línea por 1€ que me dejó cerca de la estación de autobuses de la ciudad, donde compré un ticket a Ferrol por 8€ (se pueden comprar por internet con antelación en la página de Monbus).
Tren: existen trenes que llegan directamente a Ferrol desde Madrid, hay con un par de conexiones al día en Alvia y se tarda aproximadamente unas 5 horas y media. Si es desde otras ciudades, habrá que hacer transbordo en A Coruña, Santiago, Vigo u Ourense.
Autobús: Es cierto que el bus es la forma más lenta y quizás incómoda de viajar, pero también la más barata. Alsa cuenta con buses directos y a diario desde Madrid, tanto desde la ciudad (Estación Sur e intercambiador Moncloa) como desde el propio aeropuerto de Barajas, y también existen otras con ciudades como Ponferrada, Zamora o Sevilla. Incluso también existen conexiones con Portugal, Alemania, Bélgica, Francia y Suiza.
Espero que os haya servido esta información acerca de cómo hacer el Camino de Santiago Inglés corriendo, y si os queda cualquier otra duda, os leo en los comentarios para resolverla y seguir completando este artículo. ¡Buen Camino!
Después de 22 cimas de mi reto CIMASxPROVINCIAS, llegó el turno de la 23ª, una muy especial porque además de ser, con sus 3478m, el punto más alto de Granada, ostenta el título de ser lo más alto de la Península Ibérica: El Mulhacén.
Hay varias formas de subir:
Desde Trevélez, caminando directamente, bastante larga.
Desde las Posiciones del Veleta (subiendo en un bus autorizado, previa reserva, desde Monachil).
Desde el Alto del Chorrillo (subiendo en un bus autorizado, previa reserva, desde Capileira).
Desde Capileira, caminando directamente, pero prepárate para 30km con 2200m de desnivel (hay quienes hacen esto, pero duermen en algún refugio y bajan al día siguiente).
En mi caso, elegí la opción de alojarme en Capileira y reservar el bus (que ahora en verano es más bien una furgoneta) para comenzar en el Alto del Chorrillo, ya a más de 2700m de altitud.
Para reservar (hacedlo con tiempo, si puede ser más de una semana, mejor), podéis llamar al671 56 44 06 o bien escribir a siacsur@gmail.com. Es el contacto del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres de Sierra Nevada – Vertiente Sur. Probablemente habléis con Paco o con Aurora, encantadores y cercanos, que os pondrán todo súper fácil.
Horarios de ida de Capileira: 8:30, 10:30, 15:00 y 17:00
Horarios de vuelta del Alto del Chorrillo: 9:30, 12:15, 16:00 y 18:00
El bus recorre 20km de carretera, o más bien debería decir pista forestal, y por eso tarda casi una hora en llegar al Alto del Chorrillo. Supera, además, más de 1000m de desnivel, ya que Capileira se encuentra a unos 1500m.
Desde aquí, la ruta hasta el Mulhacén es súper fácil y nada larga, en poco más de 5km y 790m de desnivel (pero muy bien repartidos) desde el Alto del Chorrillo, por un camino marcado por hitos y sin ninguna pérdida, porque está muy pisado, llegaréis al Mulhacén, pasando antes por otro tresmil, el Mulhacén II, a 3360m.
En este punto podéis volver por el mismo sitio, o alargar la ruta de alguna forma: bajando a la Laguna de la Caldera, que se ve desde el Mulhacén, donde también hay un refugio, y después volver por el camino que sale de ella hasta el Alto del Chorrillo.
En mi caso, que he subido en el bus de las 10:30 porque no había hueco antes, y me ha tocado bajar a las 18:00 porque tampoco había hueco en el de las 16:00, he decidido alargar la ruta, ya que en 1h15 estaba ya en la cima del Mulhacén y solo eran las 13:00.
Ya me rondaba la cabeza llegar hasta el Veleta, aparentemente lejos, y además casi nadie hace una ruta así desde el Alto del Chorrillo (hay quienes la hacen pero duermen allí en vez de subir y bajar en el mismo día). Echando cálculos, y con la sencillez del terreno, sabía que si corría un poco en las bajadas, me daba tiempo de sobra. Así que para allá que me he ido.
Os dejo aquí mi el track de mi ruta, que finalmente han sido 26,6km con 1450m de desnivel. En mi caso, que la he hecho caminando hasta el Veleta, y después corriendo en gran parte de la bajada, me han salido 4h50 en movimiento, y unas 5h30 en total. Al final he llegado a la parada del bus a las 17:10, y he tenido que esperar al sol casi 1h, pero si queréis hacer esta ruta, no escojáis los mismos horarios que yo. Lo normal es que no os de tiempo en 6h a subir y bajar (de hecho Paco y Aurora han flipado cuando se lo he contado jaja) así que mucho mejor elegir el bus de las 8:30 (que llega al Alto a las 9:30) y vuelta a las 18:00, y aún así, vigilad el tiempo porque hay que andar muy ligero para completar la ruta en 7 horas con paradas incluidas.
Lo bueno de la ruta es que no es todo el tiempo subida y luego bajada, así que se hace ameno y menos duro:
Después del Mulhacén hay una bajada muy pronunciada por unas zetas hasta llegar a la Laguna de la Caldera
Lo más corto es bordear la laguna por el lado derecho, y esa es la parte más técnica, que se conoce como el Paso de los Franceses y no es nada recomendable hacerla en invierno, porque está muy expuesta y puede haber desprendimientos de nieve. Sin embargo, en verano o sin nieve no hay mayor complicación, simplemente ir mirando bien dónde pisas para no hacer resbalar ninguna piedra.
Superado el paso de los franceses, que mide apenas 200m, llegamos al Collado de la Loma Pelá, y a partir de aquí comienza de nuevo una bajada hasta lo que antaño fue una carretera forestal que unía el Alto del Chorrillo con el Veleta.
Y sin más, ahora solo toca continuar por la pista, bajando y subiendo, hasta llegar hasta el Refugio de la Carihuela, punto en el que se puede abandonar la pista para no dar tantas vueltas, y subir todo recto guiándote por el track o por los hitos, aunque realmente es todo recto y no tiene pérdida.
Y por fin, 13km después, coronamos el Veleta, a 3396m de altitud, la cuarta cumbre más alta de España, ahí es nada.
Después de comer en el Refugio de la Carihuela (necesitaba un poco de sombra después de 3 horas de sol, menos mal que calor no hace), he reemprendido el camino de vuelta, que es tan sencillo como seguir la pista forestal durante otros 13km hasta dar con el Alto del Chorrillo. Cero pérdida.
Por supuesto no hay que volver a subir al Mulhacen, ni tampoco pasar por el Paso de los Franceses. Lo único que repetiremos será la Laguna de la Caldera y su Refugio.
Y eso es todo, que ya está bien, ¡porque al final se ha alargado la cosa! Una cima (dos) más conseguida, y un día muy muy disfrutado.
El pico #23 del reto CIMASxPROVINCIAS se acerca. Mañana es un día especial, pues subiré a la cima más alta de la Península Ibérica: el Mulhacén, con sus 3478m, en Sierra Nevada (Granada). Pero eso lo dejamos para mañana.
Hoy os quiero hablar del pueblo en el que estoy alojada para comenzar la ruta de mañana, el pequeño y pintoresco pueblo de Capileira. Está situado en la parte alta del valle de Poqueira, en plena Alpujarra Granadina, y es uno de esos destinos que te roban el corazón porque rebosa autenticidad y tradición, especialmente en la parte baja del pueblo (¡preparaos para subir y bajar cuestas!).
Curiosamente, el nombre «Capileira» proviene del latín capillaris, que significa cabello. La leyenda dice que el nombre fue inspirado por las aguas del río Poqueira, que fluyen como cabellos finos a través del valle.
Historia de Capileira
Se trata de uno de los pueblos más antiguos de la Alpujarra: su historia se remonta a tiempos prehistóricos, pero fue durante la dominación árabe cuando el pueblo empezó a adquirir su fisonomía actual.
Tras la Reconquista, la región de la Alpujarra se convirtió en refugio para los moriscos, quienes conservaron su cultura y tradiciones hasta su expulsión en el siglo XVI. Este crisol de culturas ha dejado una profunda huella en la arquitectura, la gastronomía y las costumbres del pueblo. El hecho de estar tan aislado en lo más recóndito de Sierra Nevada ha hecho que su población viviese casi aislada durante muchos siglos (estamos a 1500m de altitud y para llegar hasta aquí, en la actualidad, hemos tenido que conducir casi 1 hora por carreteras serpenteantes atravesando las montañas).
Una de las características más distintivas de Capileira es su arquitectura tradicional, con casas blancas de tejados planos y chimeneas rematadas con “tinaos”, un estilo arquitectónico heredado de los bereberes.
La tradición artesanal de Capileira sigue viva. De hecho es lo primero que me ha llamado la atención al llegar y ver tantas tiendecitas de objetos hechos a mano. Pasear por sus calles es encontrar talleres de cerámica, tejidos y otros productos artesanales.
Qué ver en Capileira
El pueblo tiene algunos lugares con nombre propio, pero en realidad lo mejor que podéis hacer en Capileira es perderos por sus callejuelas, dejándoos guiar por la intuición. Como comentaba antes, la parte baja del pueblo es la más antigua y original, pero se encuentra perfectamente conservada, ya que, al contrario que en otros pueblos turísticos, en Capileira residen todavía muchas personas que prácticamente nacieron aquí. Mientras caminaba por esta zona, no he dejado de cruzarme ancianos paseando o cuidando las plantas de sus portales. Todo envuelto en una atmósfera de silencio y tranquilidad.
MiradorEras del Aldeire: desde aquí podréis disfrutar de una vista panorámica del Mulhacén y el Veleta, el mejor sitio del pueblo, sin duda, ya que desde casi todas partes el Mulhacén queda detrás de una montaña que tiene delante más cerca del pueblo.
Mirador Mentidero: justo en la parte opuesta, y por tanto las vistas que ofrece son de los pueblos vecinos, también preciosos y del mismo estilo que Capileira, Bubión y Pampaneira.
Mirador Las Espeñuelas: y para completar la vista panorámica, desde este lugar podréis disfrutar de vistas hacia el barranco del río Poqueira.
Iglesia Virgen de la Cabeza: un sencillo templo de estilo mudéjar, en pleno corazón de Capileira.
3 meses después de la última, llegó el momento de sumar no una, sino dos cimas más al Reto CIMASxPROVINCIAS, y es que tenemos la suerte de que existe una ruta en la Sierra de Béjar que pasa por 2 de los picos que nos interesan: el Calvitero (el techo de Cáceres) y el Canchal de la Ceja (el techo de Salamanca).
En lo que no tengo suerte es en enterarme bien de las cosas. Hoy podría haber sumado 2 cimas en apenas 14km de ruta…. pero no ha sido así. Y lo peor de todo es que no me he dado cuenta hasta hace 5 minutos, 10 horas después de bajar de la montaña.
Acompañadme en esta triste historia:
El track elegido para seguir la ruta de hoy ha sido este, una ruta circular de unos 15km con 900m de desnivel. Es una ruta sencilla en cuanto a terreno, exceptuando el llamado Paso del Diablo , un paso vertical entre rocas al que han añadido una cadena y unos peldaños de hierro que ayudan a superarlo. No es peligroso, pero hay que ir con ojo.
Total, que he comenzado la ruta, y apenas 3,5km más tarde llegaba al Calvitero, el techo de Cáceres. Me ha extrañado porque recordaba haber leído que el primer pico al que se llegaba era al de Salamanca, ya que la ruta partía de esta provincia (más concretamente de la Plataforma El Travieso, en la localidad de Candelario). Pero bueno, debía haberlo leído mal porque allí (y en el track) claramente ponía Calvitero (abajo la imagen del buzón en el pico).
Tras coronar el primer objetivo, seguí avanzado hacia el segundo, y 2km más tarde alcanzaba la cima del Canchal de la Ceja, el techo de Salamanca con sus 2428m. Allí no había rastro de vértice geodésico, buzón, ni nada de nada, tan solo un gran montículo de piedras. Pero tanto el track como un grupo de excursionistas de la zona me han confirmado que esa era la cima.
Segundo objetivo del día cumplido, ¡y tan solo llevaba 5,5km! Y sobre todo, no había tenido que subir por el Paso del Diablo, que aunque no iba a tener ningún problema, hoy caminaba en solitario y me gusta ser más prudente de la cuenta cuando no llevo compañía.
Si seguía hacia delante para bajar por el otro lado y hacer la ruta circular, iba a tener que pasar por allí y además iba a subir 3-4km que no eran necesarios, pues si bajaba por donde había subido, me saldrían unos 11km. Así que no me lo pensé mucho y deshice el camino de ida.
En poco menos de 3h en movimiento (3h30 aprox con las paradas), 11km y 600m de desnivel, estaba de vuelta en el coche con mis 2 cimas sumadas al reto. Todo bien.
Todo bien… hasta que he llegado a Madrid, me he sentado a escribir este post para tener los pormenores de la ruta bien frescos y contaros con todo detalle, y mirando el mapa para ir escribiendo datos más concretos…
…
…
…he visto que algún ingenioso topógrafo decidió nombrar a 2 picos separados por 4km con el mismo nombre. En la Sierra de Béjar hay 2 Calviteros. No estoy mirando un mapa cualquiera. Estoy comprobándolo en el mapa del Instituto Geográfico Nacional.
A diferencia del mapa satélite, el mapa del IGN tiene marcado el nombre de las provincias que separa una frontera, es decir, que no solo dibuja la línea, sino que pone a cada lado qué región es. Y en ese mapa he podido comprobar que:
El Calvitero visitado no es el que hace frontera entre Cáceres y Salamanca, sino entre Salamanca y Ávila. O sea, que aquello no es Cáceres.
Y que hay 2 montañas con el mismo nombre. De verdad. 2 sitios donde pone «Calvitero» (podéis verlo en la imagen de abajo). Y que el segundo de ellos, aquel que estaba solo 2km más allá del Canchal de la Ceja, que mide 2 metros más que el primero, sí que pertenece a Cáceres.
En resumen: que me he quedado, sin saberlo, a tan solo 2km del techo de Cáceres. No os digo lo tonta que me siento ahora mismo. Pero tampoco entiendo por qué hay 2 montañas que se llaman igual 🥲
La última vez que salí de viaje en busca de techos de provincias conseguí 2 de los 3 objetivos (la nieve me impidió llegar siquiera al inicio de uno de ellos). Esta vez, por querer ser también precavida, y por no haber memorizado bien la ruta, también me quedo con un resultado del 50%. ¡Qué rabia!
Así que nada, con el punto más alto de Salamanca, oficialmente sumamos 22/50 cimas al reto CIMASxPROVINCIAS. Nos tocará volver a Béjar (cosa que tampoco me importa, porque me ha parecido una zona muy chula) y completar la misión.
Día 2 de mi escapada express a la montaña, y la misión del día de hoy era hacer 2 rutas súper cortas y sencillas: la subida al Peñarroya (2028m, Teruel) y al Mogorrita (1865m, Cuenca), pero ha entrado un temporal de frío y viento horrible en las últimas horas que me ha impedido llegar siquiera al inicio de la ruta del pico de Teruel: a falta de 20km he tenido que dar media vuelta porque la carretera tenía demasiada nieve.
Lo bueno es que aún tenía oportunidad de que el día no quedase en blanco subiendo al Mogorrita, que se encuentra a medio camino de Teruel y Madrid, en la localidad conquense de Tragacete. Tal y como estaba el tiempo, no las tenía todas conmigo, pero tras 2h de coche por una carretera con un entorno precioso, pasando por la preciosa comarca de Albarracín y también por el nacimiento del Río Tajo, he llegado al Puerto de el Cubillo, donde comienza la ruta hasta la cima más alta de Cuenca.
Se trata también de una ruta muy corta, de solo 2km de ida + 2 de vuelta por un camino forestal, con menos de 300m de desnivel. Parecía que lo iba a conseguir, pero había bastante nieve fuera del camino y la experiencia me ha enseñado que todo puede torcerse en un momento.
Los últimos 500m son por un camino señalizado por hitos de piedras, e imagino que también estaría dibujado en el suelo, pero una capa de nieve impedía comprobarlo. Por suerte la cima se veía casi desde el inicio de la ruta, por lo que no había mucha pérdida. Sólo debía seguir la ruta de Wikiloc para no meterme por donde no debía.
Afortunadamente la nieve no presentaba demasiada dificultad y no había hielo, así que tras solo 30 minutos de subida, he llegado al vértice geodésico del techo de Cuenca, a 1865m de altitud.
Retomando, por fin, mi reto CIMASxPROVINCIAS. Me he venido unos días a la Sierra de Gúdar, al este de la provincia de Teruel, porque desde aquí tengo cerca varios techos de provincias; la misión de hoy era subir al punto más alto de Castellón, el Penyagolosa, a 1813m de altitud.
Se trata de una ruta corta y sencilla, salvo en el último km, cuando el desnivel se hace bastante pronunciado y por tanto aumenta ligeramente la dificultad, pero a excepción de esa parte, el resto es un paseo por pista forestal y caminos bien marcados.
Según he visto, desde la vertiente sur es más complicado subir, pero yo he elegido la más común y conocida, que es desde el norte, concretamente desde Sant Joan de Penyagolosa, un antiguo santuario a 10km de Vistabella de Maestrat. Desde esta localidad se puede subir por una estrecha carretera asfaltada hasta la zona del santuario, que cuenta con un parking bastante grande y unos metros más adelante, un observatorio y centro de interpretación que, según indica, sólo cierra los lunes (justo cuando he subido yo).
Desde el parking, la subida a la cima es de sólo 5km con 500m de desnivel (que se acumulan más en la parte final), haciendo un total de 10km de ruta. Podéis ir y volver por el mismo sendero o bien hacer una ruta circular, aquí os dejo la que yo he seguido en Wikiloc.
Y es que, aviso muy importante por el que no os he adjuntado el track de mi propia ruta: viajando hasta Sant Joan desde la zona de Gúdar, la distancia es de menos de 50km, pero en Puertomingalvo, cuando sólo quedan 15km para llegar, desaparece el asfalto y el trayecto discurre por un camino de tierra.
Desafortunadamente tengo un coche que es muy bonito, pero CERO montañero, es bastante deportivo y muy bajo. El camino estaba muy compacto y llano, y he llegado a pensar que llegaría sin problemas al santuario, pero a falta de 5km ha comenzado a ser más irregular y más pedregoso, por lo que en este punto exacto he decidido aparcarlo (he de decir que es una gran explanada que tiene pinta de ser usada como parking) y comenzar mi ruta.
¿El resultado? Pues que he tenido que caminar esos +5km hasta el inicio de la ruta «real» y luego deshacerlos en el camino de vuelta. Me ha salido, finalmente una ruta hasta la cima de Penyagolosa de 19km con 950m de desnivel.
La verdad es que la ruta original me parecía demasiado corta, y de hecho había planificado más cosas para hoy por ese motivo, por lo que el hecho de que casi haya doblado su distancia no me ha importado demasiado. Esta es la ruta de mi Wikiloc, por si queréis (o tenéis) que hacer la misma.
Tomad nota de esto si viajáis en coches que no podáis o que no estéis dispuestos a meter por «caminos de cabras», porque la alternativa para llegar hasta el santuario por la carretera asfaltada es ir hasta Vistabella de Maestrat recorriendo unos 90km, y después los 10 que separan este pueblo de él. Vamos, el doble de kilómetros. De haberlo sabido, quizás lo habría hecho, pero ya era tarde para mí.
Dicho esto, como os comentaba, la ruta esta muy bien señalizada en todo momento, tanto por señales de madera como por las pinturas que determinan los GRs y PRs, por lo que con eso y el track, es imposible perderos.
Me ha encantado el paisaje, toda la ruta discurre por bosque de pino y cuando hay claros, las vistas son impresionantes. Y desde lo alto del Penyagolosa se puede ver, al fondo, el mar.