Trier y Castillo de Eltz (Alemania)

Visitamos esta ciudad, en español llamada Tréveris, porque está a pocos kilómetros de Luxemburgo, donde nos alojábamos (1 hora en coche). Lo que sí está algo más lejos (2 horas desde Luxemburgo y 1 hora desde Trier) es el Castillo del Eltz, pero si andáis por la zona os lo recomiendo 100% y confirmo que merece la pena el viaje, porque es precioso.

De Trier podemos decir lo mismo que de Luxemburgo Ciudad: es una ciudad bonita para pasear y disfrutar de sus calles. Según cuentan, es la ciudad más antigua de Alemania, fue fundada por los romanos en el año 12 a.C. y de hecho aún conserva estructuras de la época. Otro dato curioso es que es la ciudad natal de Karl Marx, donde se puede visitar su casa y un museo (actualmente, hasta junio de 2018, la casa está cerrada por reformas).

Aquí alguna de las fotos que hice en la tarde que pasamos allí:

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La plaza central, donde por el día siempre hay mercadillo de comida. Todos los edificios del casco antiguo tienen este diseño.
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La Porta Nigra, llamada así por el color que ha ido cogiendo la piedra con el paso de los años, es una de las construcciones que ya existían en la época romana.
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La Catedral de Trier. “Bonita” postal con esa carpa montada justo delante…
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La fachada que indica que ésa es la casa de Marx.

Previamente, por la mañana, visitamos el Castillo de Eltz: un castillo de película de Disney! Actualmente pertenece a tres familias y dos de ellas tienen abiertas sus zonas al público. Es gratis entrar, exceptuando la iglesia y algún museo más. Os dejo una de las muchas fotos que tomamos, pero no hace nada de justicia porque la luz aquel día no era muy buena y además estaba a contraluz. Por no decir que, una de las fachadas del castillo estaba en obras (parece que las obras me persiguen…).

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Venir aquí y sentirse como una princesa! 😛

 

Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos

Ya de vuelta en casa os traigo unos pocos tips para que viajar de la forma en la que lo hice yo sea más sencilla y no tengáis dudas. Os voy a hablar desde mi experiencia, que fue con la compañía Pullmantur y en el crucero Monarch, que aloja a 2500 pasajeros y 750 trabajadores.

Sobre el Crucero:

  • En cuanto a la elección de camarotes, los hay interiores y exteriores. Los exteriores (con ventanas) son más caras que las interiores, estén en el piso que estén. En mi opinión, creo que merece totalmente la pena pagar ese plus por tener un camarote con ventana. Ya de por sí todos son pequeños (excepto, supongo, las suites de las plantas superiores) y elegir uno sin ventana es bastante agobiante, aunque depende claramente de lo que te importe no tener luz. Sí es verdad que aquí pasamos poco tiempo, porque el barco tiene muchas zonas comunes en las que entretenerse, pero si quieres tumbarte y descansar, sólo puede ser en el camarote o bien en las hamacas del exterior, y el tiempo en Noruega no invita a ello… Después toca elegir el piso. Los pisos inferiores son mas baratos, se van encareciendo a medida que suben. En este crucero había 11 plantas de camarotes (la 10 y 11 eran sólo suites). Nosotros nos alojamos en la 6, que estaba bastante bien ya que teníamos más o menos cerca casi todo.
  • En los camarotes interiores no hay lamparillas de mesa, así que si has elegido una de ellas puede serte útil una lamparita portátil.
  • Para 2 personas el camarote está bien, pero para más se queda algo justo. Si bien hay camarotes de hasta 4 personas, dos de las camas son literas algo incómodas porque están bastante pegadas al techo y además el armario es el que es y probablemente no os cabrá todo. Puede seros útil si lleváis perchas extra.
  • La cena, cuando se embarca por la tarde, se hace en dos turnos: a las 19:30 y a las 21:45. Dado que somos españoles, podemos suponer que casi todos querríamos el segundo turno, pero creo que las 19:30 no es tan mala hora teniendo en cuenta todas las actividades que hay después de cenar: teatro, conciertos, casino, coctails… Estas cenas son de carta: hay una carta fija todos los días, en la que ofrecen más o menos 5 platos de entrante, de principal y de postre, y cada día hay 3 sugerencias de cada uno que van cambiando. El menú está diseñado por el chef Paco Roncero y la verdad es que está bastante bien; como “pero” podría decir la escasa cantidad de comida.
  • A casi todas horas del día se puede comer. Hay 3 restaurantes en todo el barco y el desayuno acaba a las 11:30 en el que más tarde cierra, después a las 12:00 abre el Telepizza hasta las 19:30 y a partir de esa hora vuelve a abrir el buffet para la cena en uno de los restaurantes por si no quieres comer de carta algún día. Además, los 3 restaurantes abren a la hora de la comida de 13 a 16 y en todos es buffet libre.
  • Para entrar y salir del barco, así como para pagar cualquier cosa que quieras comprar dentro, y para abrir el camarote, tenemos una tarjeta personal. Dado que tienes que ir con ella prácticamente todo el día, es útil si llevas al viaje una cinta de llaves que se pueda colgar del cuello y una fundida de plástico para meter la tarjeta. Es una buena forma de no perderla. Todo lo que tengas que pagar en el barco se hace con la tarjeta, que lleva un número de tarjeta de crédito asignado (el que tú les digas, pero el mismo para todos los miembros de un mismo camarote)
  • Todo lo que he mencionado hasta ahora está incluido en el “Todo incluido” del barco. Lo que no está incluido son ciertas bebidas, como por ejemplo marcas de cerveza que no sean Mahou, varios coctails, el agua mineral o algunos alcoholes. Si quieres todo esto, puedes, al inicio del crucero, pagar una pulsera que incluya todo esto, o bien pagarlo cada vez que lo consumas (con la tarjeta).
  • El desembarque se hace a partir de que el barco llega al puerto, y se hace por orden. Cada pasajero tiene asignado un número del 1 al 12 y sólo cuando llaman a su numero puede bajar al piso 1 a desembarcar. De esta forma se evitan atascos. Para volver al barco, prepara la tarjeta, pues te la pedirán 3 veces antes de entrar, y mete todo en tu mochila porque te harán pasar por un detector de metales y escanearán tus pertenencias.
  • Uno de los entretenimientos estrella del barco es el teatro. Caben unas 1000 personas y cada día hay un espectáculo diferente. El que recomienda casi todo el mundo que lo ve es la noche de humor de la mano de Joan Gimeno, y la verdad es que está bastante bien. Eso sí, si quieres, no solo sentarte en un buen sitio, sino simplemente sentarte, debes ir con tiempo, mínimo 15 minutos antes.
  • Hay 3 bares en el barco: uno en la planta 5 y otro en la 7, en ambos hacen conciertos varias veces al día, y en la 7 además dan clases de baile y hacen bingos. El tercero es el 360º y se encuentra en la planta 14, la más alta, y desde ahí se puede ver todo el paisaje. Para mí es el mejor de todos, es donde siempre encuentras sitio y donde más tranquilo se está. En los otros dos, si quieres disfrutar del concierto, tienes que tener mucha suerte para encontrar algún sitio. Si eres del turno de las 21:45, no te demores mucho en la cena, si no, no encontrarás ni un asiento.
  • El wifi no esta incluido, se paga por tiempo. Si quieres puedes pagar minuto a minuto según lo vayas usando (es bastante caro) o contratar por horas. La verdad es que como nunca estamos en mar abierto salvo cuando navegamos a Rostock, casi siempre teníamos cobertura y además ahora con la eliminación del roaming en toda la Unión Europea, no nos hizo falta. Sólo contratamos el día de navegación porque hicieron una oferta de 12€/24 horas.
  • Cada noche hay una temática, y se aconseja vestirse de formas determinadas. Son similares en cada crucero, pero varían algo, así que si te apetece “seguirles el rollo”, infórmate antes de viajar para ver que ropa tienes que llevar. La gente se arregla muchísimo por las noches; más de uno aprovecha a sacar esas galas que durante el año nunca usa. Nosotros tuvimos noche de gala, noche de negro, noche tropical y noche de blanco.
  • A parte de lo que pagues por el crucero, en la cuenta al final de tu estancia te cobrarán, además de lo que hayas gastado en el barco, unos 75€/persona con motivo de propinas para el servicio. Y no puedes no pagarlo, es automático.
  • En cada puerto hay varias excursiones que puedes hacer. Mi consejo es que nunca las contrates con Pullmantur (o con la compañía con la que viajes) ya que inflan el precio, siendo la mayoría de las veces más del doble de caro que lo que te cuesta con otra empresa. Además, la media de edad de los pasajeros es, digamos, elevada, y la mayoría de las excursiones que ofrecen son de moverse poco: mucho bus y poco caminar.
  • Si eres de los que no te gusta el jaleo, el estar con mucha gente o las aglomeraciones, pienso que ir de crucero no es tu plan. Tanto en el barco como en cada excursión fuera vas a estar siempre con mucha gente alrededor, con todo lo que ello conlleva: colas interminables, atascos para caminar por senderos (como por ejemplo el de Preikestolen o las escaleras de Alesund).

 

Sobre Noruega:

  • Sea la época que sea, lo normal es que llueva, los días soleados son bastante raros allí aunque sea verano. Llevad abrigo y chubasquero, y también pares extras de zapatillas.
  • La moneda es la corona noruega. 1€ son aproximadamente 9,30 coronas, y ni que decir tiene que la vida allí es cara no, carísima. Si podéis apañar las excursiones para poder pasar por el barco a comer (no siempre es posible) os ahorraréis unos cuantos euros.
  • Viajando en crucero es inevitable coincidir en las excursiones con toneladas de gente. La manera de evitar un poco estas aglomeraciones es intentando llegar el primero a los sitios (ya sea para la compra de tickets o para empezar a caminar por algún sendero, por ejemplo). Si el guía te lleva a un sitio y te dice en qué orden tienes que ver las cosas, también puedes hacerlo al revés para así no coincidir con los demás.
  • La comida más típica de Noruega podríamos decir que es el salmón, pero también podéis probar el caviar, las fresas (por curioso que parezca) o la trucha.
  • La mayoría de los lugares que visitamos con el crucero viven gracias a él y todos los que vienen en verano. Son pueblos pequeños que han crecido por el turismo y sólo en verano reciben gente, pues en invierno no hay este tipo de cruceros.

 

Estos son los pocos consejos que os puedo dar. Al ser un viaje tan organizado, realmente todo eran facilidades y no hay mucho que pudiese mejorar a la hora de la comodidad. Espero que os haya sido útil.

 

9 de septiembre: Rostock (Alemania)

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

No busquéis el post de ayer, porque no lo hay… Estuvimos el día entero en navegación, en total 519 millas náuticas!

Atracamos a las 8 de la mañana en el puerto de Rostock. Es un puerto industrial y está alejado de la ciudad, y la ciudad en sí no es nada turística (este es el segundo año que llegan cruceros aquí) y realmente creemos que Pullmantur en este caso tiene un acuerdo con el pueblo, si no, no tiene sentido venir aquí en lugar de alguna otra ciudad de Noruega, haciendo que además perdamos un día de excursiones.

La ciudad está a unos 20 minutos en coche del puerto, y hay varias formas de ir: teníamos opción de coger un transfer de Pullmantur que costaba 15€ por persona ida y vuelta (la vuelta porque el transfer gratis hacia el aeropuerto salía desde el puerto). También se puede ir en tren, ya que hay una estación al lado del puerto, pero nosotros elegimos la opción de taxi: por 30-35€ nos llevaron al centro de Rostock, y además cogimos uno de 8 plazas y lo compartimos con otra familia del barco que también iba.  Evitad coger los taxis que os digan un precio cerrado desde el principio, y mucho menos si es más alto de estos 35€. Nos llamó la atención que no había taxis cuando atracamos, me da que este lugar no está todavía acostumbrado a la presencia de cruceros. Había una cola de mas de 30 personas esperando taxis, y éstos llegaban de uno en uno cada pocos minutos. Eso pasa en España y tienes 50 taxis esperando en la puerta!

Ya en Rostock decidimos simplemente caminar por el centro a ver qué encontramos, y para nuestra sorpresa, en la iglesia de Santa María encontramos que tienen el reloj astronómico medieval más antiguo del mundo. Es bastante impresionante, como veréis ahora en la foto. Fue construido en 1472 y estuvo funcionando 500 años seguidos hasta que una piedra del techo de la iglesia le cayó encima y hubo que repararlo. Tardaron 40 años, y desde entonces ha estado funcionando sin parar. No logramos entender del todo cómo funcionaba, ya que observamos que los meses sólo tienen 19 días, pero curiosamente sí marcaba la fecha de hoy, pero del año 1985. Había una guía explicándolo a un grupo en alemán, y además era bastante borde y no nos dirigió ni una palabra en inglés cuando nos dirijimos a ella.

Otra curiosidad es que en la placa de los años sólo caben unos 140, así que hay que ir cambiándola conforme pasa el tiempo, y la que hay colocada ahora acaba justo este año! Ya tienen preparada la siguiente, que va de 2018 hasta 2150.

Después estuvimos paseando por la calle principal de la ciudad, Kröpeliner St., formada por casitas típicas de madera de colores, y llena de tiendas de todo tipo: es donde vienen los lugareños a comprar. Al final de la calle se encuentra la torre Kröpeliner, a la que se puede subir por 3€ y ver la ciudad desde arriba. Nosotros no subimos; preferimos hacerlo en la iglesia Petrikirche, más alejada del centro y más alta que esta torre. Se encuentra en un barrio residencial que a pesar de encontrarse a pocos minutos del centro, estaba completamente desierto.

De camino a esta iglesia pasamos por otra, llamada Nikolaikirche, que, para nuestra sorpresa, no era ya una iglesia, sino que había sido reformada por dentro y ahora eran viviendas!

Después de patearnos todo el centro bajo la lluvia y de probar la cerveza Rostocker, creada en Rostock como su propio nombre indica, nos fuimos en taxi al aeropuerto.

Fuimos en taxi por pura comodidad, pero realmente deberíamos haber buscado alguna forma de ir en transporte público, que seguro que la hay, y así nos habríamos ahorrado los 65€ que nos costó llegar hasta allí…

El aeropuerto de Rostock tiene vida gracias a los cruceros. Es un aeropuerto originalmente militar (de hecho aun tiene hangares camuflados bajo colinas de tierra y vegetación) y es muy muy pequeño. A pesar de que desde hace un año reciben vuelos charter de los cruceros, siguen sin adaptarlo a ello: sólo hay una cafetería minúscula en la que se acabó el pan al poco rato de llegar los pasajeros, y una también pequeña tienda de souvenirs. En resumen, si tenéis que comer, no lo dejéis para el aeropuerto, porque os vais a quedar con hambre.

Y hasta aquí nuestro viaje en crucero a los fiordos noruegos… Se acabaron las vacaciones, vuelta a la realidad!