Serra do Boneca (Portugal)

Cuesta encontrar rutas de altura por los alrededores de Oporto, que es donde estoy viviendo estas semanas. Pero nada que se me resista, y para la ruta de este finde he elegido la Serra do Boneca, a tan solo 30 minutos de la ciudad.

Se puede partir de Rio Mau o bien desde Sebolido, dos pueblos en la ribera del Duero, a menos de 3km el uno del otro. De cualquier manera, para hacer la ruta circular, se pasa por ambos. Por fin estoy registrando las rutas en Wikiloc, así que os dejo aquí la que he hecho exactamente, que se me ha quedado algo corta porque el regreso lo he hecho atajando, ya que la lluvia amenazaba a lo lejos. Para una versión más larga, esta es una buena elección.

La misión de hoy era llegar al punto más alto de la sierra, a 518m de altitud, bajito, sí, pero he partido desde casi cero. Un vértice geodésico esperaba en lo alto, y además de las buenísimas vistas de una buena parte del Duero, es posible disfrutar de una perspectiva diferente de los molinos eólicos: justo, justo desde sus pies. Vaya bichos! Ni que decir tiene, claro, que hacía un viento interesante.

Y por este motivo hay una ruta corta y una larga: podéis optar caminar por el camino asfaltado, necesario para llegar a los molinos, o bien por los pequeños senderos que llegan hasta aquí, que son varios y no tienen señalización pero tampoco mucha pérdida si se tiene un mínimo de orientación.

Y lo más curioso y divertido de hoy ha sido encontrarme, a ya muchos kilómetros de “la civilización” un rudimentario columpio hecho con troncos de árbol. Balancearse ahí es como volar sobre el Duero, porque qué vistas!

Passadiços do Paiva (Portugal)

Hoy os traigo una ruta que hice el finde pasado, conocida, fácil y por este motivo, muy transitada, que discurre junto al río que las da nombre: el Paiva.

Se trata de un recorrido de 8km de pasarelas de madera en cuyos extremos se hayan los pueblos Espiunca y Areinho. Es absolutamente llana excepto por un corto tramo cerca del final (si se empieza por Espiunca) de un desnivel considerable que es salvado por una larga escalera. Para más facilidades, por si no era poco con las pasarelas de madera, hay:

  • Vestuarios en el inicio de la ruta en Espiunca (y posiblemente también en Areinho, aunque no llegué allí)
  • Un “chiringuito” a medio camino, alrededor del km 4
  • Paradas de taxis tantos en los dos extremos como en dicho chiringuito. Es decir, que puedes hacer la ruta completa (16km), solo la ida (8km), o incluso la mitad de la mitad (4km).

Y por estos motivos, no puedo entender por qué en la página oficial de los Passadiços, indican que es una ruta de dificultad alta.

Y es que sí, es un lugar tan transitado y famoso que tiene web propia, y de hecho cuesta 4€ entrar. Su web es esta, y mucho mejor si compráis las entradas por internet (ya que tiene aforo máximo de visitantes y es mejor no jugársela).

Elegí hacer la ruta igualmente, precisamente porque las condiciones meteorológicas eran horribles: predicción de mucha lluvia durante las 24h de toda la semana, incluyendo el finde. Pensé que muchas personas decidirían quedarse en el sofá, y aunque seguro que así fue, resultó haber mucha más gente de la que me imaginaba: me crucé con más de 50 personas.

Pero vamos a lo guay: la ruta es una pasada, las vistas todo el tiempo son preciosas, y lo mejor viene en el extremo cercano a Areinho: allí, en lo alto, hay un puente colgante inmenso recién construido; tan nuevo que ni está inaugurado ni sale siquiera en Google Maps. Pues bien, resulta ser el puente colgante para peatones más largo del mundo; mide 516 metros! Una pasada. Se supone que se abre este otoño, así que si aún estoy por estas tierras, sin duda vendré a cruzarlo.

En resumen: un camino agradable, sencillo y perfecto para un día lluvioso, pues su estructura lo hace absolutamente seguro a pesar del mal tiempo, y porque además cuenta con varias cabinas telefónicas de emergencia por el camino.