El casco antiguo de Oporto (Portugal)

La ciudad de Oporto me tiene enamorada: es preciosa y relativamente pequeña. Para no perder costumbre, a los pocos días de llegar hice el Free Tour de la ciudad, con una guía que nos contó muchísimas curiosidades, empezando por el origen de la palabra Portugal, del que Porto y su vecina Gaia tienen mucho que decir (ya se ve por donde van los tiros, no?).

Cuando los romanos conquistaron estas tierras, fundaron una ciudad a la que llamaron Gaia (o Cale, depende de dónde busques la información). En la otra orilla del río construyeron su puerto, y con el paso de los años, la importancia de este puerto a lo largo de la costa atlántica hizo que en muchos lugares se le llamase Portocale o Portusgaia… y esta importancia fue tal, que se acabó llamando a la región entera (que no fue país hasta 1640 tras su guerra de independencia con Castilla) Portugal. Y hasta hoy.

De hecho, es gracioso, porque he llegado a oír por parte de algún autóctono, cuando le preguntas por Lisboa, cómo responden en broma: “pero recuerda que este país se llama Portugal, y no Lisboagal!”

Torre dos Clérigos

Es la torre del campanario de la iglesia con el mismo nombre. Es la torre más alta de Oporto, con 72m de altura, los cuales merece la pena subir aunque sea por escaleras, puesto que la panorámica del casco antiguo desde aquí es la mejor, sin duda (la entrada vale 5€). Tip para no quedaros sordos: no subáis a las 12 de la mañana, porque las campanas suenan a todo trapo durante 10 minutos (sí, en vuestra oreja).

Fue construida en el siglo XVIII por el mismo arquitecto que construyó prácticamente el resto de edificios notables de la ciudad: Nicolau Nasoni, que de hecho hace no mucho se descubrió que estaba enterrado en esta iglesia.

Miradouro da Vitória

Es casi un lugar escondido en medio de todo, porque pocos lo visitan, y ofrece una de las mejores vistas de la ciudad, con el Duero, Gaia y el Puente de Luis I en el horizonte.

La pena es que es propiedad privada, y el dueño no se preocupa nada por su aspecto, así que está siempre bastante sucio y descuidado.

Monasterio de Sao Bento

Es uno de los edificios religiosos más importantes de Oporto. Construido por monjes benedictinos tras su llegada a la ciudad en 1597, aunque fue un proceso lento, dando por concluidas al 100% las obras en 1728.

Durante su uso como monasterio, fue un importante centro de música y canto (el órgano de su iglesia es una muestra de ello) pero en los siglos posteriores tuvo otras funciones no tan bellas: Hospital Militar, Tribunal Militar, Casa de Reclusión y Acuartelamiento de Infantería. No fue hasta 1990, tras su restauración, cuando se convirtió en la sede de la Orquesta Nacional de Oporto, y desde 2007 es sede de espectáculos teatrales y conciertos.

Centro Portugués de Fotografía

Eso ahora, porque hasta los años 70 fue la cárcel de Oporto, y aún se comprueba perfectamente en su diseño interior. En 1974, con la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura de Salazar, se decidió trasladar a los condenador a una prisión a las afueras debido al agitado clima político que se quedó en el país.

Uno de los autores más representativos de la literatura portuguesa, Camilo Castelo Branco, estuvo recluido aquí en el siglo XIX. El motivo? Adulterio: tuvo una relación con una mujer casada. Y como por aquel entonces ya era un personaje destacado en el país, se le encarceló en la zona VIP, junto con otros presos de alto rango social. Camilo se dedicó a entrevistar a dichos presos, y el resultado fue el libro “Entrevistas en la Cárcel”, un ensayo de recomendable lectura. Pero su novela más reconocida fue “Amor de Perdición”, de hecho una de las más importantes del Romanticismo en Portugal, y que relata la historia de amor prohibido entre Simao Botelho y Teresa de Albuquerque.

Igreja do Carmo

Lo que parece una iglesia enorme, en realidad son dos (o tres, según se mire): la Iglesia del Carmen (del siglo XVII) y la Iglesia de los Carmelitas (del siglo XVII). Y es que, una era de monjas y otra de monjes, construida después. Y dónde está el tercer edificio? Pues justo entre medias: una estrechísima casa que el jefe religioso de turno obligó construir, puesto que las normas dictaban que dos iglesias no pueden compartir pared. El resultado fue la construcción de la casa más estrecha de la ciudad.

Curiosamente, entrar a la casa es lo único que cuesta dinero, si bien no en las iglesias. Y otra curiosidad es que hay quienes las llaman “las iglesias gemelas” pero lo cierto es que no se parecen en nada.

Estación de Sao Bento

Este sitio es una auténtica pasada. En la entrada de esta estación ferroviaria, que por supuesto sigue usándose, hay toda una sala que cuenta literalmente la historia de Portugal dibujada sobre más de 20.000 azulejos pintados a mano. Calentad el cuello porque os vais a cansar de mirar hacia arriba. Además, nuestra guía nos contó todos los detalles, y me pareció una pasada.

Catedral de Oporto

Aunque aquí la llaman Sé do Porto. Es uno de los monumentos más antiguos (del siglo XII) y que más sobresalen de la ciudad, diría que el segundo después del Puente de Luis I.

Alberga uno de los claustros más hermosos de Portugal, decorado con miles de azulejos que narran la Metamorfosis de Ovidio.

Puente de Luis I

A éste no llegamos con el Free Tour, solo lo vimos a lo lejos, pero no podía faltar en mi primer post sobre la ciudad. El puente marca el final del casco antiguo de Oporto, y conecta las proximidades de la Sé do Porto con la vecina ciudad de Vilanova de Gaia.

Os recuerda a algo? …La Torre Eiffel, quizás? Pues es que el diseño de esta estructura fue elaborado por Gustave Eiffel, pero llevado a cabo por su socio Teófilo Seyrig en 1877.

Tiene dos niveles: el más alto se puede cruzar en metro o andando, y el bajo, en coche o andando.

Y hasta aquí nuestro recorrido por varios de los lugares más notables del centro de Oporto. Pronto os cuento más, que esta ciudad tiene para rato, y yo tengo mucho tiempo para descubrir sus detalles y secretos.

Passadiços do Paiva (Portugal)

Hoy os traigo una ruta que hice el finde pasado, conocida, fácil y por este motivo, muy transitada, que discurre junto al río que las da nombre: el Paiva.

Se trata de un recorrido de 8km de pasarelas de madera en cuyos extremos se hayan los pueblos Espiunca y Areinho. Es absolutamente llana excepto por un corto tramo cerca del final (si se empieza por Espiunca) de un desnivel considerable que es salvado por una larga escalera. Para más facilidades, por si no era poco con las pasarelas de madera, hay:

  • Vestuarios en el inicio de la ruta en Espiunca (y posiblemente también en Areinho, aunque no llegué allí)
  • Un “chiringuito” a medio camino, alrededor del km 4
  • Paradas de taxis tantos en los dos extremos como en dicho chiringuito. Es decir, que puedes hacer la ruta completa (16km), solo la ida (8km), o incluso la mitad de la mitad (4km).

Y por estos motivos, no puedo entender por qué en la página oficial de los Passadiços, indican que es una ruta de dificultad alta.

Y es que sí, es un lugar tan transitado y famoso que tiene web propia, y de hecho cuesta 4€ entrar. Su web es esta, y mucho mejor si compráis las entradas por internet (ya que tiene aforo máximo de visitantes y es mejor no jugársela).

Elegí hacer la ruta igualmente, precisamente porque las condiciones meteorológicas eran horribles: predicción de mucha lluvia durante las 24h de toda la semana, incluyendo el finde. Pensé que muchas personas decidirían quedarse en el sofá, y aunque seguro que así fue, resultó haber mucha más gente de la que me imaginaba: me crucé con más de 50 personas.

Pero vamos a lo guay: la ruta es una pasada, las vistas todo el tiempo son preciosas, y lo mejor viene en el extremo cercano a Areinho: allí, en lo alto, hay un puente colgante inmenso recién construido; tan nuevo que ni está inaugurado ni sale siquiera en Google Maps. Pues bien, resulta ser el puente colgante para peatones más largo del mundo; mide 516 metros! Una pasada. Se supone que se abre este otoño, así que si aún estoy por estas tierras, sin duda vendré a cruzarlo.

En resumen: un camino agradable, sencillo y perfecto para un día lluvioso, pues su estructura lo hace absolutamente seguro a pesar del mal tiempo, y porque además cuenta con varias cabinas telefónicas de emergencia por el camino.