Situada en el norte de Europa, Finlandia es conocida como la «Tierra de los Mil Lagos», aunque en realidad tiene más de 187,000 lagos. Este país nórdico, miembro de la Unión Europea, ofrece una combinación única de naturaleza intacta y modernidad. Desde la tranquilidad de sus bosques hasta la innovación de sus ciudades, Finlandia tiene algo para todos los gustos.
Regresa hacia el sur y explora Turku, la ciudad más antigua de Finlandia, y su increíble archipiélago.
Castillo de Turku: Este castillo medieval te transportará al pasado.
Catedral de Turku: Una joya arquitectónica y símbolo de la ciudad.
Ruta del Archipiélago: Una experiencia única en coche o bicicleta que te llevará a través de islas conectadas por puentes y ferris.
Día 9-10: Parque Nacional de Nuuksio y Espoo
Termina tu ruta cerca de Helsinki en este paraíso natural perfecto para relajarte antes de regresar a casa.
Parque Nacional de Nuuksio: Camina por senderos rodeados de lagos, bosques y fauna salvaje.
Espoo Modern Art Museum (EMMA): Descubre una vibrante colección de arte contemporáneo.
Consejos para tu Ruta por Finlandia
Mejor época para viajar:
Verano (junio-agosto): Días largos, temperaturas agradables y perfectos para explorar la naturaleza.
Invierno (diciembre-marzo): Para disfrutar de paisajes nevados, auroras boreales y deportes de invierno.
Transporte:
Coche: La mejor forma de recorrer Finlandia, especialmente para explorar zonas rurales y parques nacionales.
Tren: VR, la red ferroviaria finlandesa, conecta las principales ciudades de manera eficiente.
Alojamiento:
En las ciudades, encontrarás hoteles modernos y cómodos.
En las áreas rurales, opta por cabañas junto a los lagos para vivir una experiencia auténtica.
Cultura del sauna:
El sauna es una parte esencial de la vida finlandesa. Asegúrate de probarlo al menos una vez, ya sea en un hotel o en un entorno natural junto a un lago.
Comida Típica Finlandesa
La gastronomía finlandesa está influenciada por la naturaleza y el clima. Algunos platos y bebidas que no puedes perderte:
Karjalanpiirakka: Pastel de centeno relleno de arroz, perfecto para el desayuno.
Lohikeitto: Sopa de salmón cremosa, ideal para días fríos.
Renos y bayas árticas: Una combinación que encontrarás en muchos restaurantes en Laponia.
Cerveza artesanal y koskenkorva: Disfruta de estas bebidas tradicionales.
Salem, ubicada en el estado de Massachusetts, en Estados Unidos, es conocida mundialmente por los famosos Juicios de Brujas de 1692, pero esta pintoresca ciudad costera es mucho más que su pasado histórico. Desde su rica herencia marítima hasta su vibrante escena cultural actual, Salem es un destino único que combina historia, misterio y encanto en cada rincón. Fue fundada en 1626 como una de las primeras colonias puritanas en Nueva Inglaterra. Aunque su nombre está inevitablemente asociado a los Juicios de Brujas de 1692, durante los cuales 20 personas fueron ejecutadas por presunta brujería, Salem también desempeñó un papel crucial en el comercio marítimo durante el siglo XVIII. Su puerto fue uno de los más importantes de Estados Unidos, facilitando el comercio con Asia, Europa y el Caribe.
El nombre «Salem» proviene de la palabra hebrea «shalom», que significa paz, y aunque es conocida como la «Ciudad de las Brujas», la histeria de los juicios ocurrió principalmente en el área de Danvers, que en 1692 era parte de Salem.
Qué Ver y Hacer en Salem
Salem Witch Museum Este museo es una parada obligatoria para comprender los detalles de los Juicios de Brujas de 1692. Sus exhibiciones y presentaciones interactivas te transportan a este oscuro episodio de la historia.
The Witch House También conocida como la Casa del Juez Jonathan Corwin, es la única estructura directamente relacionada con los juicios que aún se conserva. Explorar su interior es como retroceder en el tiempo.
Old Burying Point Cemetery Este cementerio histórico es el lugar de descanso de muchos personajes clave en los Juicios de Brujas. A su lado encontrarás el Salem Witch Trials Memorial, un homenaje a las víctimas.
Peabody Essex Museum Uno de los museos más antiguos de Estados Unidos, alberga una impresionante colección de arte, objetos marítimos y artefactos históricos, incluidos tesoros del comercio con Asia.
Salem Maritime National Historic Site Este sitio histórico celebra el legado marítimo de Salem con exhibiciones, barcos históricos y recorridos por antiguos almacenes.
House of the Seven Gables Esta mansión histórica inspiró la famosa novela homónima de Nathaniel Hawthorne. El tour incluye vistas al puerto y un fascinante recorrido por la casa.
Salem’s Waterfront Pasea por el puerto para disfrutar de vistas pintorescas y aprender más sobre la importancia de Salem como centro comercial marítimo.
Salem’s Bewitched Scene Si visitas en octubre, Salem se convierte en un verdadero espectáculo. Durante todo el mes, eventos como el Haunted Happenings Festival celebran Halloween con desfiles, casas embrujadas y mercados temáticos.
Gastronomía en Salem
La escena culinaria de Salem combina sabores locales de Nueva Inglaterra con influencias internacionales. Algunos platos imperdibles incluyen:
Chowder de almejas: Una sopa cremosa típica de la región.
Mariscos frescos: Prueba las ostras, langostas y cangrejos en los restaurantes del puerto.
Postres temáticos de brujas: Muchas panaderías y cafés ofrecen dulces decorados con temática de Halloween, como galletas y cupcakes.
Algunos restaurantes recomendados son Turner’s Seafood y Ledger Restaurant & Bar, que ofrecen delicias locales con un toque moderno.
Boston, conocida como la «Atenas de América», es una ciudad fascinante que combina historia, cultura, innovación y una vibrante vida urbana. Situada en el estado de Massachusetts, es una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos y fue el epicentro de eventos cruciales en la Revolución Americana. Hoy en día, Boston es una mezcla única de tradición y modernidad que la convierte en un destino imperdible.
Fundada en 1630 por los colonos puritanos, Boston se convirtió rápidamente en un importante puerto y centro comercial. Sin embargo, fue durante el siglo XVIII cuando se forjó su legado como cuna de la independencia estadounidense. Eventos como el Motín del Té de Boston, la Masacre de Boston y el famoso «Ride of Paul Revere» ocurrieron aquí, dejando una huella imborrable en la historia del país. En el siglo XIX, Boston se consolidó como un centro cultural e intelectual, atrayendo a escritores, artistas y académicos de todo el mundo.
Freedom Trail (Sendero de la Libertad) Este recorrido autoguiado de 4 km conecta 16 sitios históricos clave de la ciudad. Comienza en el Boston Common, el parque público más antiguo de Estados Unidos, y termina en el Bunker Hill Monument, un obelisco conmemorativo de la Revolución. Algunos puntos destacados incluyen:
Old State House: El edificio público más antiguo de Boston.
Faneuil Hall: Apodado «La Cuna de la Libertad», este mercado histórico también sirvió como lugar de reuniones patrióticas.
Paul Revere House: La antigua casa del famoso mensajero revolucionario.
Boston Common y Public Garden Disfruta de un paseo por estos dos parques contiguos. El Public Garden es famoso por sus flores y los emblemáticos Swan Boats.
North End El barrio italiano de Boston es un paraíso culinario. Aquí encontrarás restaurantes auténticos, como Mike’s Pastry, famoso por sus cannoli.
Harvard University y MIT Cruza el río Charles hacia Cambridge y visita dos de las universidades más prestigiosas del mundo. Los campus de Harvard y el MIT son fascinantes tanto por su arquitectura como por su ambiente intelectual.
Museos de Clase Mundial
Museum of Fine Arts: Una de las colecciones de arte más completas de Estados Unidos, desde Egipto hasta el impresionismo.
Isabella Stewart Gardner Museum: Una joya arquitectónica que combina arte, historia y jardinería.
Boston Tea Party Ships & Museum: Revive el evento que dio inicio a la Revolución Americana.
Fenway Park El estadio de béisbol más antiguo en uso en las Grandes Ligas, hogar de los Boston Red Sox. Incluso si no eres fanático del béisbol, una visita a Fenway es imprescindible.
Seaport District Este moderno vecindario frente al puerto ofrece restaurantes, galerías y vistas espectaculares del skyline de Boston.
Boston Harbor Islands Toma un ferry y explora estas islas, ideales para senderismo, picnic y vistas panorámicas del puerto.
Beacon Hill Uno de los barrios más pintorescos de Boston, conocido por sus calles adoquinadas, farolas de gas y casas de ladrillo rojo.
Gastronomía en Boston
La comida de Boston está profundamente influenciada por su ubicación costera y su herencia irlandesa e italiana. Algunos imperdibles son:
Clam Chowder: Una sopa cremosa de almejas, típica de Nueva Inglaterra.
Lobster Roll: Un delicioso bocadillo de langosta fresca.
Boston Baked Beans: Un clásico local con un toque dulce.
Cannoli: No te vayas sin probar los de Mike’s Pastry o Modern Pastry.
El Boston Cream Pie, el postre oficial de Massachusetts, se inventó aquí.
Bolonia, capital de la región de Emilia-Romaña, es una de las ciudades más fascinantes de Italia. Conocida como La Dotta (la sabia), La Rossa (la roja) y La Grassa (la gorda), Bolonia combina una rica historia, una vibrante vida cultural y una gastronomía que enamora a cualquier paladar. Lo de La Rossa se debe tanto al color de sus tejados como a su historia política de tendencia izquierdista.
Bolonia tiene raíces antiguas, siendo habitada desde la época etrusca y posteriormente colonizada por los romanos en el año 189 a.C. Durante la Edad Media, se convirtió en un importante centro cultural y educativo gracias a su universidad, fundada en 1088 y considerada la más antigua de Europa. Bolonia también fue un próspero centro comercial debido a su ubicación estratégica entre el norte y el sur de Italia.
¿Y sabías esto? Aquí se inventó el plato conocido como «salsa boloñesa», aunque los locales lo llaman ragù y lo sirven tradicionalmente con tagliatelle, no con espaguetis.
Las Torres Asinelli y Garisenda: Bolonia fue famosa por sus torres medievales, de las cuales más de 20 sobreviven hoy. Las más icónicas son la Torre Asinelli (a la que puedes subir para una vista panorámica) y la inclinada Torre Garisenda.
Piazza Maggiore y Piazza del Nettuno: El corazón de Bolonia, esta plaza alberga algunos de los edificios más importantes de la ciudad, como la Basílica de San Petronio y el Palacio del Podestà. En la cercana Piazza del Nettuno, no te pierdas la majestuosa Fuente de Neptuno.
La Basílica de San Petronio: Esta impresionante iglesia gótica es una de las más grandes del mundo. Aunque inacabada, su interior es magnífico, con frescos y un reloj solar único.
Archiginnasio de Bolonia: Este histórico edificio fue la sede principal de la Universidad de Bolonia. Su Teatro Anatómico, utilizado para clases de anatomía en el siglo XVII, es una visita fascinante.
Los Pórticos de Bolonia: Bolonia cuenta con más de 40 kilómetros de pórticos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pasear bajo ellos es una experiencia única, especialmente en la ruta hacia el Santuario de la Madonna di San Luca, en la colina de la ciudad.
El Mercado del Quadrilatero: Un rincón lleno de vida donde puedes degustar productos locales como queso parmesano, mortadela, y vinos de Emilia-Romaña. Perfecto para los amantes de la gastronomía.
Museo de Arte Moderno de Bolonia (MAMbo): Ideal para los aficionados al arte contemporáneo, con una colección vibrante y exposiciones temporales.
Bolonia es famosa por sus canales ocultos, que puedes descubrir paseando por la Finestrella di Via Piella, una ventana que revela uno de estos encantadores canales.
Florencia, conocida como la cuna del Renacimiento, es una ciudad italiana que rezuma arte, historia y belleza en cada rincón. Situada en la región de Toscana, es uno de los destinos más fascinantes del mundo, ideal para los amantes de la cultura y la arquitectura. Si estás planeando una visita, aquí tienes todo lo que necesitas saber sobre esta joya italiana.
Fundada por los romanos en el año 59 a.C., Florencia tuvo su auge durante la Edad Media como un próspero centro de comercio y banca. Sin embargo, su verdadero esplendor llegó en el Renacimiento (siglos XIV al XVI), cuando se convirtió en el epicentro cultural y artístico de Europa, gracias al mecenazgo de la poderosa familia Medici. Artistas como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Botticelli dejaron su huella en esta ciudad, transformándola en un museo al aire libre.
Como dato curioso, Florencia fue la primera ciudad europea en tener pavimento en sus calles, allá por 1339.
La Catedral de Santa María del Fiore (Duomo): Uno de los edificios más icónicos de Florencia, el Duomo, destaca por su imponente cúpula diseñada por Brunelleschi. Sube los 463 escalones para disfrutar de una vista panorámica de la ciudad. Y por cierto, la cúpula del Duomo sigue siendo la más grande del mundo construida en ladrillo y mortero.
El Ponte Vecchio: Este puente medieval sobre el río Arno es famoso por sus tiendas de joyería y su diseño pintoresco. Es uno de los lugares más fotografiados de Florencia y fue el único que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
La Galería Uffizi: Este museo alberga una de las colecciones de arte más importantes del mundo, con obras maestras de Botticelli, Rafael, Caravaggio y más. No te pierdas El Nacimiento de Venus y La Primavera de Botticelli. Para visitarla, es importante que reserves tus entradas con algo de tiempo, ya que puedes no tener espacio en el día que quieres si vas directamente.
El Palacio Pitti y los Jardines de Bóboli: Este antiguo palacio renacentista es un testimonio del poder de los Medici. Detrás del palacio se extienden los magníficos jardines de Bóboli, ideales para pasear y disfrutar de vistas espectaculares.
La Galería de la Academia: Hogar del icónico David de Miguel Ángel, esta galería es una visita obligada para los amantes del arte.
Piazza della Signoria y Palazzo Vecchio: Esta plaza histórica es el corazón político de Florencia y un museo al aire libre. El Palazzo Vecchio, con su imponente torre, es uno de los edificios más representativos de la ciudad.
Basílica de Santa Croce: Conocida como el «Panteón de Florencia», esta iglesia alberga las tumbas de grandes figuras como Miguel Ángel, Galileo y Maquiavelo.
Piazzale Michelangelo: Para disfrutar de la mejor vista de Florencia, visita este mirador al atardecer. Es el lugar perfecto para capturar la ciudad en todo su esplendor.
Si patear Florencia te da hambre, te animo a probar platos típicos de la ciudad, como la bistecca alla fiorentina, los crostini toscani o el gelato artesanal.
Conil de la Frontera, en la provincia de Cádiz, es un encantador pueblo blanco bañado por las aguas del Atlántico. Conocido por sus interminables playas, su rica gastronomía y su ambiente andaluz, Conil es un destino perfecto para quienes buscan una combinación de relax, cultura y algo de fiesta también.
El casco histórico: Pasear por las calles blancas del centro histórico es una experiencia mágica. No te pierdas la Plaza de España, la Torre de Guzmán, que data del siglo XIV, y las iglesias de Santa Catalina y Nuestra Señora de las Virtudes. También encontrarás numerosos miradores con vistas al Atlántico.
Playas: Conil cuenta con algunas de las playas más espectaculares de España. Entre las más destacadas están la Playa de Los Bateles, ideal para familias; la Playa de La Fontanilla, famosa por sus chiringuitos; y las Calas de Roche, perfectas para quienes buscan más tranquilidad.
El Puerto Pesquero: Este pequeño puerto es ideal para descubrir la tradición marinera de Conil. Además, puedes comprar pescado fresco o simplemente disfrutar de las vistas.
El Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate :A pocos kilómetros de Conil, este parque ofrece rutas de senderismo, acantilados impresionantes y una rica biodiversidad.
Mirador del Roqueo: Uno de los mejores lugares para disfrutar de la puesta de sol sobre el Atlántico.
Qué hacer en Conil
Disfrutar de los deportes acuáticos: Conil es un paraíso para el surf, el paddle surf y el kitesurf gracias a sus olas y vientos constantes. Hay varias escuelas y empresas que ofrecen cursos y alquiler de equipos.
Senderismo y ciclismo: Las rutas por los alrededores, como las que atraviesan los acantilados de Roche o el Parque Natural de La Breña, son ideales para los amantes de la naturaleza.
Ruta de tapas: El casco histórico de Conil está lleno de bares y tabernas donde probar delicias locales como el atún rojo, las tortillitas de camarones y el pescaíto frito.
Excursión a Vejer de la Frontera: Este pueblo blanco vecino, considerado uno de los más bonitos de España, está a solo 15 minutos en coche y es una escapada imprescindible.
Vida nocturna: En verano, Conil cobra vida con su animada oferta de bares, terrazas y discotecas junto a la playa. Lugares como La Luna o El Palé son ideales para disfrutar de una noche divertida.
Dónde alojarse en Conil
Hoteles boutique y rurales: El «Hotel Fuerte Conil-Resort» es una de las mejores opciones para disfrutar de lujo y comodidad. También destacan «Hotel Andalussia» y «La Princesa y El Guisante», con un encanto especial.
Apartamentos turísticos: «Apartamentos El Roqueo», «Conil Home Suite» y «Apartamentos Piedramar» son ideales para quienes buscan independencia y cercanía a la playa.
Campings: «Camping Roche» y «Camping La Rosaleda» son opciones perfectas para disfrutar de la naturaleza con todas las comodidades.
Hostales: «Hostal Campito» y «Hostal Playa Sur» ofrecen estancias económicas en el centro de Conil.
Dónde comer en Conil
La Fontanilla: Este restaurante en primera línea de playa es famoso por su atún rojo de almadraba.
Feduchy Lounge: Un lugar moderno para disfrutar de tapas creativas y cócteles.
El Mercado de Abastos: Perfecto para probar diferentes platos locales en un ambiente desenfadado.
La Almazara: Un restaurante tradicional donde destacan los arroces y los guisos de pescado.
Chiringuitos: Lugares como «El Huerto» o «El Palmeral» son ideales para disfrutar de una comida junto al mar.
Benasque es un pequeño pueblo en el corazón del Pirineo Aragonés, es uno de esos lugares que enamoran a primera vista, y que de hecho es conocido como la «Suiza Aragonesa» y está rodeado de montañas imponentes, praderas verdes y ríos de aguas cristalinas. Este destino es perfecto, tanto en verano como en invierno, para los amantes de la naturaleza, los deportes de montaña y quienes buscan desconectar del bullicio de la ciudad. En esta guía os cuento qué ver, qué hacer, dónde dormir, dónde comer y otros datos útiles para vuestra visita.
El casco histórico Pasear por el centro de Benasque es viajar en el tiempo. Sus calles empedradas, casas de piedra con tejados de pizarra y balcones de madera crean una atmósfera medieval encantadora. No os perdáis la Plaza Mayor, la Iglesia de Santa María la Mayor, que data del siglo XIII, y el Palacio de los Condes de Ribagorza, un edificio histórico convertido en centro cultural.
Parque Natural Posets-Maladeta Este parque natural alberga el Aneto, que con sus 3404m es el pico más alto de los Pirineos. Es un paraíso para senderistas, escaladores y amantes de la naturaleza. Las rutas más famosas incluyen la ascensión al Aneto (ojo, solo para avanzados, pues requerirás al menos de crampones en cualquier época del año) y el sendero hacia los Forau de Aigualluts, un paraje natural donde las aguas del río desaparecen bajo tierra.
Valle de Estós: es una de las rutas más icónicas de la región. El camino serpentea a través de prados alpinos, cascadas y bosques de pinos. La ruta hasta el Refugio de Estós es accesible fácilmente y ofrece unas vistas de ensueño.
Llanos del Hospital: En invierno, se convierte en un centro de esquí nórdico y otras actividades de invierno, y en verano es un lugar perfecto para pasear o hacer rutas de senderismo. Las vistas son espectaculares y la tranquilidad que se respira es inigualable.
Cerler: es un pueblo situado a pocos kilómetros de Benasque, y es el pueblo más alto del Pirineo Aragonés. Desde allí, podéis acceder a la estación de esquí de Aramón-Cerler, una de las más importantes de la zona.
Qué hacer en Benasque
Senderismo y trekking: Benasque es un paraíso para los amantes del senderismo, con rutas para todos los niveles. Desde paseos familiares hasta travesías de alta montaña, aquí hay opciones para todos. Algunas de las rutas más recomendadas son el Forau de Aigualluts, la ascensión al Aneto y la senda del Valle de Estós.
Escalada y vía ferrata: Los Pirineos ofrecen vías de escalada de todos los niveles. Además, hay varias vías ferratas cerca de Benasque, ideales para quienes quieren iniciarse en esta modalidad.
Esquí y deportes de invierno: La estación de esquí de Cerler es una de las más populares del Pirineo aragonés. Tanto si sois principiantes como si tenéis experiencia, encontraréis pistas para disfrutar de la nieve. También podéis hacer esquí de fondo en los Llanos del Hospital.
Rafting y deportes acuáticos: En verano, los ríos de la zona se convierten en el escenario perfecto para practicar rafting, barranquismo y piragüa.
Relajación y desconexión: Por supuesto que ambién podéis disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza. Existen spas y hoteles con servicios de bienestar donde podéis relajaros tras un día de exploración.
Dónde alojarse en Benasque
Hoteles rurales con encanto: El «Hotel Ciria» y el «Hotel Aneto» ofrecen habitaciones confortables y gastronomía de calidad.
Apartamentos turísticos: Algunas opciones recomendadas son «Apartamentos Los Huertos de Benasque», «Apartamentos Ball Benas» y «Apartamentos San Marsial». Todos ellos cuentan con cocina equipada y están ubicados en el centro o cerca de las principales atracciones.
Refugios de montaña: Los refugios como el de Estós o el de Renclusa permiten una experiencia más inmersiva en la montaña.
Campings y zonas de acampada: Los más conocidos son «Camping Aneto» y «Camping Ixeia». Estos campings ofrecen parcelas para tiendas y caravanas, así como bungalows para una estancia más cómoda.
Dónde comer en Benasque
Restaurante El Veedor de Viandas: Cocina tradicional aragonesa con ingredientes de proximidad.
La Parrilla: Perfecto para disfrutar de carnes a la brasa.
La Cumbre: Ideal para probar platos de alta cocina local con un toque moderno.
Tapas y bares: Los bares del casco histórico ofrecen tapas típicas y una buena selección de vinos.
Otros datos de interés
Cómo llegar: La forma más cómoda es en coche, pero también hay autobuses que llegan desde Zaragoza, Huesca o Barcelona.
Cuándo ir: Todo el año es bueno para visitar Benasque. En invierno, podéis disfrutar del esquí, mientras que en verano el senderismo y el rafting son los protagonistas.
Clima: Invierno frío con nevadas frecuentes, mientras que los veranos son frescos, ideales para el senderismo.
Jimena de la Frontera es uno de esos pueblos blancos que parecen haberse detenido en el tiempo. Situado en pleno Parque Natural de los Alcornocales, en la provincia de Cádiz, este lugar combina paisajes espectaculares con un legado histórico que se respira en cada rincón. Aquí te dejo una guía detallada para que disfrutes al máximo de este destino tan especial.
El Castillo de Jimena: este castillo árabe del siglo VIII corona el pueblo desde lo alto, regalando unas vistas impresionantes del valle del río Hozgarganta. Pasear por sus murallas es como retroceder en el tiempo. Te recomiendo visitarlo al atardecer para disfrutar de una panorámica mágica.
Iglesia de la Misericordia: situada en pleno casco histórico, esta iglesia del siglo XVIII es un ejemplo perfecto del estilo barroco de la zona.
Calle San Sebastián: es la arteria principal del pueblo, ideal para pasear, admirar las casas encaladas y descubrir pequeñas tiendas de productos locales.
Los Molinos del río Hozgarganta: a pocos kilómetros del casco urbano, puedes visitar los restos de antiguos molinos que aprovecharon la fuerza del río, uno de los pocos ríos vírgenes de Andalucía.
Rutas y naturaleza
Jimena de la Frontera es un paraíso para los amantes del senderismo. Aquí tienes algunas rutas imprescindibles:
Sendero de la Laja Alta: una ruta corta y accesible que te lleva hasta un conjunto de pinturas rupestres prehistóricas. Estas pinturas, que representan escenas de caza, son uno de los tesoros arqueológicos de la zona.
Ruta del Río Hozgarganta: un paseo junto a uno de los ríos más limpios de Europa, donde puedes observar alcornoques, fauna local y cascadas. Ideal para una excursión relajada en familia.
Subida a la Cruz Blanca: este recorrido ofrece unas vistas privilegiadas del pueblo y de toda la serranía.
La Pequeña África
Este fue el motivo de mi visita a Jimena de la Frontera, y es que en las afueras del pueblo existe una reserva animal que alberga una gran diversidad de animales de los cinco continentes, como leones, tigres, cebras, antílopes, canguros, emús y grullas coronadas, entre muchos otros.
Es posible interactuar con muchos de ellos, pues se encuentran en semilibertad, y también suelen tener crías de tigres con los que, por un precio extra, podrás interactuar un rato. Fue una auténtica pasada.
Gastronomía en Jimena de la Frontera
La cocina local es un reflejo de su entorno natural. Aquí van algunas delicias que no puedes perderte:
Cocido de tagarninas: Un plato típico hecho con esta planta silvestre, muy popular en la comarca.
Chacinas y quesos locales: Jimena es famosa por sus embutidos artesanales y quesos de cabra.
Postres caseros: Prueba los pestiños o las tortas de aceite.
Mis recomendaciones para comer:
Restaurante El Ventorrillero: Un lugar con encanto, ideal para disfrutar de platos tradicionales.
Café Bar Cuenca: Perfecto para unas tapas y una cerveza fría tras una ruta.
Casa Henrietta: Además de ser un lugar para alojarse, su restaurante tiene una carta deliciosa.
Si buscas un lugar donde la historia, la naturaleza y también un ambiente más alternativo y «hippie» se entrelazan con la tranquilidad de un pueblo tradicional, Villanueva de la Vera es tu destino perfecto. Este pequeño tesoro en la comarca de La Vera, Cáceres, lo tiene todo: arquitectura con encanto, paisajes de ensueño y tradiciones que te harán viajar en el tiempo.
La Plaza Mayor y el casco histórico: el corazón del pueblo, rodeada de casas con entramado de madera que datan de siglos atrás. Desde aquí, puedes perderte por sus calles empedradas y descubrir rincones como el Rollo o la picota, símbolo de la justicia medieval.
Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción: este templo del siglo XVI combina elementos góticos y renacentistas, y su interior alberga un retablo digno de admirar.
Fuente de los Seis Caños: una parada obligatoria para los amantes de los detalles locales. Esta fuente histórica refleja el ingenio de la arquitectura tradicional y sigue siendo un lugar de encuentro para los vecinos.
Museo del Agua y el Campo: en este pequeño museo, aprenderás sobre la vida rural y la importancia de las gargantas y los regadíos para el desarrollo de la zona.
Naturaleza y rutas en los alrededores del pueblo
Villanueva de la Vera es un paraíso para los amantes de la naturaleza, con rutas para todos los niveles y paisajes preciosos.
Garganta de Minchones: perfecta para los días calurosos, esta garganta cuenta con pozas de agua cristalina donde puedes nadar rodeado de naturaleza.
Chorrera del Diablo: una ruta sencilla de unos 5 km te llevará a esta impresionante cascada. El camino está bien señalizado y es ideal para familias.
Mirador de Gredos: para una vista panorámica de la Sierra de Gredos, este mirador es ideal. Puedes llegar en coche o caminando desde el pueblo.
Ruta de las Pilas: esta ruta circular combina historia y naturaleza, pasando por antiguas pilas de agua y pequeños bosques.
Dónde comer
La gastronomía de La Vera es rica y auténtica, y Villanueva no es la excepción. Aquí tienes algunas recomendaciones:
Restaurante Las Pilas: Perfecto para probar platos típicos como el cabrito al horno o las migas extremeñas.
Taberna El Refugio: Ideal para unas tapas al final del día, con vinos locales y ambiente acogedor.
Cafetería La Vera: Un lugar perfecto para desayunar antes de empezar tus rutas.
Dónde alojarse
Villanueva de la Vera cuenta con encantadoras casas rurales y pequeños hoteles:
Casa Rural El Camino: Perfecta para desconectar, con vistas a la montaña.
Hotel Rural La Casa de los Tomillares: Un lugar con encanto, ideal para escapadas románticas.
Camping Las Pilas: Si buscas un contacto más directo con la naturaleza, este camping tiene todas las comodidades.
Comarca de Vératton: si quieres un alojamiento original y novedoso, sin duda éste último es tu mejor opción. Se trata de 3 casitas enterradas en la montaña que imitan casi a la perfección las casa de los Hobbits de El Señor de los Anillos. No suele haber disponibilidad, así que ojalá tengas suerte.
El Camino de Santiago es una actividad mundialmente conocida y practicada, pero no tanto si hablamos de hacerla corriendo.
En el pasado mes de agosto me atreví con este reto: correr los 115km que conforman el Camino de Santiago Inglés, con origen en Ferrol y destino final, Santiago de Compostela. Y en este artículo os voy a contar todos los consejos prácticos para que planifiquéis vuestra ruta y también vuestro entrenamiento, porque no podemos tampoco olvidarnos de la parte más importante.
1. Organizar las etapas
Lo primero que tenéis que conocer es la página oficial del Camino de Santiago: caminodesantiago.gal. En esta página, pinchando en el botón de «planificar» podréis elegir qué camino queréis hacer y cómo dividir las etapas.
Desde Ferrol hasta Santiago hay 115km. Teniendo en cuenta los km que queráis hacer diariamente y los días de los que dispongáis, podéis distribuir las etapas de una forma u otra. Y ojo, no olvidéis de mirar el desnivel. No es lo mismo una etapa de 25km que una de 25km con 700 metros de desnivel positivo. Adecuad las etapas todo lo que podáis a vuestra forma física, y si estáis planificándolo con tiempo, entrenad acorde a las etapas que vais a realizar.
En mi caso, hice un total de 5 etapas (haciendo clic en cada una, os lleva al track):
En general, todo está bastante bien repartido excepto la primera y la última etapa, pero lo cierto es que me resultó muy complicado hacerlo de otra forma, ya que las paradas tienen que coincidir con algún pueblo. Es más, estas paradas son las que hace prácticamente el 100% de la gente que realiza el Camino Inglés en 5 etapas. Suelen ser diferentes para aquellos que hacen 4 o 6 etapas.
Seguir el recorrido es facilísimo: hay señales cada pocos metros. No hace falta seguir ningún track en el móvil o GPS, es imposible perderse porque siempre (o casi siempre) tendréis una flecha amarilla a la vista, más aún si llegáis a alguna intersección que pueda generar confusión.
La etapa más sencilla fue sin duda la última, por ser la más corta y por tener la motivación de llegar a Santiago, pero la más dura no fue la primera (la más larga) ni tampoco la tercera (la de mayor desnivel), sino la segunda, de Cabanas a Betanzos. El desnivel superado era alto pero es que además se acumulaba en unas cuantas rampas súper pronunciadas, y luego también tenía otras muchas hacia abajo que eran incómodas de bajar, mientras que la etapa de Betanzos a Bruma fue casi todo subida pero muy progresiva.
Lo grabé todo en vídeo, hablando de cada etapa específicamente y de mis sensaciones en ellas, os lo dejo por aquí:
2. Cómo llevar el equipaje de un lugar a otro
Existen varias empresas que se encargan de transportar equipajes a lo largo del Camino, y a precios súper asequibles. Yo elegí Viendo Treks y no puedo dejar de recomendarla porque la experiencia fue de 10. En caso de hacer el Camino corriendo era una prioridad que fuese una empresa que cumpliese bien con los tiempos (cosa que, por lo que me han contado, no pasa con Correos) y que al llegar a destino, mucho antes de lo que lo haría si fuese caminando, mi maleta estuviese ya allí. Y excepto un día que tuve que esperar un ratito, el resto de días, así fue. ¡Y eso que solía llegar alrededor de las 12 de la mañana a mi destino!
Por un total de 5 etapas el precio fue de 40€, y simplemente hay que entrar en la web, reservar online el servicio indicando todos los hoteles o albergues en los que vais a alojaros, y listo. Os mandan una etiqueta por email, que debéis atar al equipaje, y nada más.
Importante: este tipo de servicio no se puede realizar si vais sin reservas de albergues u hoteles. Es decir, no podéis ir «a la aventura» a los albergues públicos porque de esta forma la empresa no se compromete a llevaros el equipaje. En el siguiente apartado hablamos de los albergues públicos y qué tener en cuenta para los alojamientos.
3. Alojamiento
Existen 3 tipos de alojamientos:
Albergues públicos: son alojamientos que cuentan con habitaciones compartidas. Los baños y zonas comunes son compartidos, y suelen tener cocina. Es la opción más económica de todas, ya que los precios por noche rondan los 10€. Sin embargo, cuentan con una gran desventaja: no es posible reservar previamente. Abren cada día alrededor de las 13h y se ocupan por orden de llegada. Los peregrinos que quieren alojarse aquí suelen madrugar mucho cada mañana para llegar pronto al siguiente albergue, y una vez allí, esperan en la puerta hasta que les dan una cama. No suelen ser muy grandes (unas 25-30 plazas por albergue) por lo que se llenan súper rápido, más en temporada de verano.
Albergues privados: son iguales que los públicos, aunque suelen estar en mejores condiciones, y sí se puede reservar previamente (aunque hay que planificarlo con bastante tiempo de antelación). Son un poco menos baratos que los públicos pero siguen siendo muy económicos.
Hoteles/hostales: es la opción más cómoda y evidentemente la más cara. En todos los puntos del Camino hay oferta hotelera (aunque en lugares como Bruma escasea, pero en otras paradas hay bastante oferta de todo tipo). Lo malo es que se aprovechan de que quienes van a hoteles priorizan la comodidad, y los precios suelen estar bastante inflados (llegué a pagar 90€ por una habitación de hotel individual este verano).
Como mencionaba antes, si hacéis el Camino corriendo y tenéis que utilizar el servicio de transporte de mochilas, el albergue público no es una opción.
Yo me alojé en hoteles todas las noches excepto una, que lo hice en un albergue público. Y después de vivir la experiencia es que, especialmente si vais solos como yo, os alojéis en albergues privados al menos algunas noches. Algo muy especial del Camino es que la gente suele ser maravillosa, y en este tipo de alojamientos se conoce gente muy fácilmente. Mi Camino mejoró sustancialmente a partir del tercer día, cuando ya empecé a conocer gente de lo más interesante durante el Camino y en el albergue.
Al principio pensaba que sería incómodo y que era mejor una habitación de hotel para descansar lo mejor posible (necesario para el reto que tenía entre manos), pero me di cuenta de que se descansa bien y que están en mucho mejor estado del que me imaginaba.
Algunos albergues cuentan también con habitaciones privadas, así que si hay disponibilidad, podéis elegir ésta, y lo tendréis todo: la comodidad y la gente.
Os dejo la lista de alojamientos donde me quedé cada noche, y los precios:
Ferrol: Residencia Porta Nova (35€, sin desayuno)
Cabanas: Hotel Alda Cabanas Playa (80€, sin desayuno)
Betanzos: Hotel Villa de Betanzos (87€, con desayuno)
Bruma: Hotel Canaima (62€, sin desayuno), está a 2km de Bruma, hay que desviarse.
Sigüeiro: Albergue Cariño Real (19€, con desayuno)
Santiago: Hotel Fonte de San Roque (68€, sin desayuno)
4. Material necesario para hacer el camino corriendo
Ropa
Qué ropa llevéis dependerá totalmente del clima y de vuestros gustos. Imprescindible ropa de running, transpirable y ligera. En mi caso, que lo hice en verano, iba con un pantalón corto (pero lo suficientemente largo para evitar rozaduras en la entrepierna) y una camiseta de manga corta o sin mangas de tejido técnico.
Opté por no llevar nada de manga larga ya que no iba a hacer menos de 20º en ningún momento y tampoco tenía pensado hacer paradas largas, por lo que quedarme fría no parecía ser una opción, y lo cierto es que no lo eché de menos ni siquiera los días que llovió, que aunque acabé calada, nada más llegar a destino pude ducharme y cambiarme.
En estas situaciones no le veo mucho sentido a llevar un chubasquero porque al final no te mojas por la lluvia, sino que te calas de sudor al ser una prenda que no transpira. Y personalmente me agobia muchísimo pasar tanto calor.
Calzado
Esta parte es muy importante. Por contra de lo que se pueda pensar al ver la cantidad de km y el desnivel, NO es necesario utilizar zapatillas de trail running. No hay terreno técnico en ninguna parte, y dado que el calzado de trail siempre será más duro que el de asfalto, siempre será más agresivo.
En mi caso, opté por alternar dos pares de zapatillas de asfalto: las Ghost Max y las Glycerin 21 (ambas de Brooks) muy amortiguadas pero muy diferentes entre sí, de forma que cada día mi zancada cambiaba ligeramente y no sobrecargaba las mismas zonas. La Ghost Max tiene menos drop que la Glycerin 21. Y hacer algo así me parece clave para evitar esas pequeñas molestias musculares que pueden aparecer (en mi caso, acabé perfecta los 115km).
Alimentación y suplementación
En torno a 1 hora antes de salir (sobre las 9 de la mañana, por cierto) desayunaba algo ligero pero cargado de calorías. Normalmente un café, un yogur proteico y algo tipo tostadas con mermelada, cereales bizcocho, dátiles, plátano… que me aportase bastantes calorías y carbohidratos en poca cantidad de alimento (y que tuviese poca grasa, pues ésta ralentiza la digestión).
Hecho esto, durante la etapa, que solía ser de entre 2 y 3h, tomaba:
Medio litro de agua con bebida isotónica (unos 25g de CH con sales y electrolitos). Por el camino hay fuentes, así que siempre rellenaba el flask un par de veces al menos.
Al cabo de 1h aproximadamente, tomaba una barrita o un gel.
Y dependiendo de cómo me encontrase, tomaba un segundo gel y una pastilla de sal para los últimos 45 minutos.
Así que, lo que no podía faltar entre mis enseres durante las etapas era: isotónico, una barrita, un gel y 2 pastillas de sal. Ojo, las cantidades dependerán de vuestra constitución y necesidades, y de cuánto tiempo tardéis, además de si hace más o menos calor. Lo que os he adjuntado en los links es de Crown, una marca especializada en deportes de resistencia creada en España y con la que colaboro. Si compráis algo, podéis descontaros un 11% usando el código SUSAFLY.
Almacenamiento
Además de la comida mencionada arriba, también llevé:
GoPro (en mi caso porque fui grabando el vídeo que habéis visto arriba)
Monedas (hay puestos de voluntarios por el camino y podéis comprar comida, bebida y algún regalito)
Credencial del peregrino (lo explico en el siguiente apartado)
DNI y tarjeta sanitaria
Los dos primeros días opté por utilizar un chaleco de hidratación, pero al ver que todo me cabía bien en el cinturón, a partir de la tercera etapa escogí esta opción. Eso sí, tenía el del decathlon y no os lo recomiendo porque la malla para meter el flask era muy blanda y me botaba mucho la bebida. Aún así, sigo prefiriendo cinturón porque es menos agobiante que el chaleco.
5. Credencial y Compostela
Si habéis hecho el Camino anteriormente, sea el que sea, ya sabéis de que va esto, pero por si acaso, os lo cuento igualmente. La Credencial del Peregrino no es algo que necesitéis para hacer el Camino, sino para obtener la Compostela, una especie de diploma que entregan en Santiago si has realizado 100km o más (200 si vas en bici) hasta Santiago.
Para obtenerla, hay que demostrar que habéis realizado los km requeridos, y es aquí donde entra en juego la credencial, una especie de pasaporte que debéis ir sellando al menos 2 veces al día en lugares diferentes del Camino.
¿Cómo conseguir la Credencial del Peregrino?
Yo volé hasta Santiago, así que me hice con ella antes de comenzar el Camino en la propia oficina del Peregrino que está a pocos metros de la Plaza del Obradoiro, pero también podéis conseguirla en el mismo km 0 del Camino Inglés en Ferrol, punto exacto en el que hay una Oficina de Atención al Peregrino. Allí mismo os proporcionarán una (cuesta 3€). Si queréis tenerla antes, en este mapa podéis ver en qué sitios por España venden credenciales.
¿Cómo sellar la credencial en cada etapa?
Es facilísimo. En toooodas partes tienen sellos. Y cuando digo todas, es todas: bares, farmacias, tiendas… cualquier establecimiento público por el que pase el Camino, tendrá un sello a mano para poder ponerlo en tu credencial.
IMPORTANTE: en Galicia llueve (¡sorpresa!). Para que no te pase como a mí, que calé mi pasaporte en la etapa 1, no olvides algún tipo de forro de plástico para protegerlo. Si ves mi vídeo de YouTube comprobarás el estado en el que terminó mi credencial. No sabía si llegaría legible a Santiago jajaja.
¿Cómo obtener la Compostela en Santiago?
Una vez lleguéis a Santiago con todos los sellos (al menos 2 al día en los últimos 100km), solo hay que ir a la Oficina del Peregrino, y allí os indicarán dónde ir, siempre hay una persona en la puerta explicando como hacerlo. Simplemente hay que rellenar un formulario en unos ordenadores, entregar la credencial, y en pocos minutos os darán vuestra Compostela personalizada con vuestro nombre en Latín.
La Compostela es el certificado que confirma que habéis llegado a Santiago, nada más, y es gratis, pero también existe la posibilidad de obtener el certificado de kilómetros, donde sí aparece la información del origen y los km recorrido. Este documento cuesta 3€, y para mí tiene más valor que el otro, ya que te dan el mismo hayas hecho 115km desde Ferrol que 800km desde Roncesvalles.
6. ¿Por qué el Camino Inglés?
¿Por qué elegí el Camino Inglés para hacerlo corriendo? En primer lugar, porque dos amigas lo habían hecho previamente a mí también corriendo este año, lo cual me hizo ver que era perfectamente posible. Por otro lado, también tengo una cabeza bastante cuadriculada y me llamaba más la atención hacer un Camino entero en vez de una parte de cualquier otro (por ejemplo, el Camino Primitivo tiene 300km, el Francés 800…).
Por otro lado, y siendo más prácticos, el terreno y el desnivel son súper asequibles, y las paradas cuadran muy bien. Las etapas estuvieron bastante bien repartidas en general. Y algo importantísimo, era verano, y en temporada alta hay ciertos Caminos que se saturan hasta incluso no poder correr en algunos puntos… ¡no me lo imagino! El peor (dicen) es el Francés desde Sarriá, pero al parecer el Primitivo desde Lugo también se pone hasta arriba.
7. Cómo llegar hasta Ferrol
Esta es otra ventaja de hacer el Camino Inglés: llegar hasta Ferrol es fácil y rápido. Normalmente vendréis hasta Galicia en avión, tren o autobús.
Avión: podéis volar a A Coruña o a Santiago de Compostela. En mi caso fue hasta Santiago, y una vez en el aeropuerto tomé un bus de línea por 1€ que me dejó cerca de la estación de autobuses de la ciudad, donde compré un ticket a Ferrol por 8€ (se pueden comprar por internet con antelación en la página de Monbus).
Tren: existen trenes que llegan directamente a Ferrol desde Madrid, hay con un par de conexiones al día en Alvia y se tarda aproximadamente unas 5 horas y media. Si es desde otras ciudades, habrá que hacer transbordo en A Coruña, Santiago, Vigo u Ourense.
Autobús: Es cierto que el bus es la forma más lenta y quizás incómoda de viajar, pero también la más barata. Alsa cuenta con buses directos y a diario desde Madrid, tanto desde la ciudad (Estación Sur e intercambiador Moncloa) como desde el propio aeropuerto de Barajas, y también existen otras con ciudades como Ponferrada, Zamora o Sevilla. Incluso también existen conexiones con Portugal, Alemania, Bélgica, Francia y Suiza.
Espero que os haya servido esta información acerca de cómo hacer el Camino de Santiago Inglés corriendo, y si os queda cualquier otra duda, os leo en los comentarios para resolverla y seguir completando este artículo. ¡Buen Camino!