La más famosa plaza de Madrid (o quizás la segunda, después de la Puerta del Sol) no podía faltar en este especial «Plazas de Madrid», en el que recorremos las plazas más especiales del casco antiguo de la capital.
Su historia se remonta al siglo XV, por lo que hay mucho que contar: fue construida en el año 1617 bajo el reinado de Felipe III. En ese momento, la plaza era conocida como la «Plaza del Arrabal«, y se encontraba fuera de los límites de la ciudad amurallada de Madrid.
Inicialmente, la Plaza Mayor tenía un aspecto diferente al actual. Tenía un carácter más abierto y amplio, con dos niveles de galerías porticadas que rodeaban el espacio central. Estas galerías se utilizaron como tiendas y viviendas para los comerciantes y artesanos que se establecieron en la plaza.
Durante los primeros años de su existencia, la Plaza Mayor fue testigo de una variedad de eventos, como corridas de toros, fiestas populares, celebraciones religiosas y mercados, aunque también lo fue de algunos de los castigos que llevaba a cabo la inquisición española (en este tour te cuentan todo acerca de la temida institución).
A lo largo de los siglos, la Plaza Mayor ha sufrido varias transformaciones y renovaciones. En 1790, se añadieron las estatuas de los reyes españoles que se pueden ver en la parte superior de la Casa de la Panadería, uno de los edificios emblemáticos de la plaza. Estas estatuas fueron esculpidas por Roberto Michel.

Como comentaba, uno de los momentos más oscuros en la historia de la Plaza Mayor ocurrió durante la Inquisición española. La plaza fue utilizada como escenario para la quema de herejes y personas acusadas de brujería. Estas trágicas ejecuciones tuvieron lugar en la parte sur de la plaza, donde se encuentra la estatua de Felipe III.
En el siglo XIX, la Plaza Mayor sufrió un gran incendio que destruyó gran parte de sus edificios. Fue reconstruida y restaurada en estilo neoclásico, manteniendo su diseño original pero con algunas modificaciones. Durante este periodo, se convirtió en un lugar popular para celebrar ferias y mercados.
En la actualidad, la Plaza Mayor es un punto de encuentro animado para turistas y madrileños por igual (aunque como madrileña, diría que más para turistas). Está rodeada de cafés, restaurantes y tiendas, y es un lugar popular para disfrutar de tapas y bebidas al aire libre.
La Plaza Mayor ha sido testigo de la historia de Madrid a lo largo de los siglos y ha sido escenario de celebraciones, tragedias y transformaciones urbanas. Su belleza arquitectónica y su ambiente vibrante la convierten en un lugar imprescindible para visitar cuando estés en Madrid.
Una historia de superstición en la Plaza Mayor de Madrid
Cuenta la leyenda que, tras una de las remodelaciones de la plaza y durante mucho tiempo la plaza emanaba un desagradable olor que desconcertaba a sus habitantes. Muchos eran supersticiosos y aseguraban que era una señal de que el lugar estaba maldito o que era un castigo de Dios. Sin embargo, la verdadera causa del mal olor en la Plaza Mayor se descubrió más tarde. Se descubrió que la estatua ecuestre en el centro de la plaza, que representa al rey Felipe III, estaba hueca y se había convertido en un refugio para una gran cantidad de pájaros.
Los pájaros habían encontrado un lugar seguro y protegido para anidar dentro de la estatua, lo que generaba excrementos y olores desagradables. La acumulación de estos desechos en el interior de la estatua era la fuente del mal olor que afectaba a la plaza.
Cuando se reveló esta información, se tomaron medidas para solucionar el problema. Se limpió y desinfectó la estatua, y se instalaron dispositivos para evitar que los pájaros volvieran a anidar en su interior. A partir de entonces, el mal olor en la Plaza Mayor desapareció gradualmente.