Qué ver en Málaga: los imprescindibles

Continúa mi ruta veraniega por la península! Esta semana he estado por Málaga, y entre trabajo, eventos y otros temas, he tenido oportunidad de conocer el centro de esta ciudad a la que nunca antes había venido.

Si me habéis leído más veces, ya podréis adivinar lo que no pudo faltar: un Free Tour. En esta ocasión, lo encontré a través de la plataforma de guías GuruWalk, y di con esta empresa, cuyo guía Nacho lo hizo todo muy ameno, y nos contó bastantes detalles de historia, lo cual me encanta.

Junto con lo que él nos enseñó y algún que otro paseo que di durante la semana, os dejo a continuación los principales lugares que visitar en Málaga:

Calle de la Alcazabilla

El Tour empezaba junto al Teatro Romano, en la Calle Alcazabilla, el lugar perfecto, pues desde aquí se pueden observar las tres épocas históricas y culturales por las que ha pasado la ciudad: en un nivel más bajo, se encuentra el Teatro Romano, de cuando el Imperio dominaba la península, construido en el siglo I a.C.

Justo encima de él, la Alcazaba, de época árabe, concretamente construida en el siglo IX, a instancias del rey de taifas bereber de Granada, Badis. De hecho, y como ha ocurrido tantas veces en la historia, en su construcción se reutilizaron piezas del anexo teatro, como columnas y capiteles.

Justo encima (aunque ya más lejos) se puede observar el Castillo de Gibralfaro. Éste data del siglo XIV, construido por el rey nazarita Yusuf I, pero tomado por los Reyes Católicos solo un siglo después durante la reconquista. Fue considerada, durante muchos años, la fortaleza más inexpugnable de la península ibérica.

Y por último, debemos dejar de mirar a lo alto para ver realmente un edificio de 100% época cristiana: a la derecha del Teatro Romano encontramos lo que hoy en día es el Museo de Málaga, y que originalmente fue el Palacio de la Aduana (del siglo XVIII), la aduana marina. Pero… por qué tan lejos del mar? Resulta que este edificio, unos siglos atrás, lindaba con la orilla del mar. Pero la ciudad se estaba quedando pequeña, por lo que el gobierno decidió ganarle espacio al mar. Por detrás de ella hay muchas montañas, y crear espigones era mucho más sencillo. El resultado fue que se ganaron casi 200 metros de anchura de ciudad, por lo que todo lo que hoy en día vemos que sobresale de la línea del museo, es artificial.

Plaza de la Merced

Es una de las plazas más bonitas de la ciudad. En su centro se encuentra el Monumento a Torrijos, representado por un gran obelisco que caracteriza esta plaza. También es conocida por ser el lugar donde Picasso dio sus primeros pasos, al encontrarse aquí la casa donde nació. Para homenajearlo, hay una estatua de él sentada en uno de los bancos de la plaza.

Hablemos de Picasso… sabíais que su nombre real es Pablo Ruiz Picazo? Este artista, un niño prodigio que a los 4 años ya pintaba mejor que la mayoría de nosotros ahora, tenía un hambre de creatividad infinita. Es por eso que en su juventud, y desmotivado porque el entorno conocido no le proporcionaba inspiración, se mudó a París a aprender de los mejores y a empaparse de los nuevos estilos que nacían en Centroeuropa. Y fue allí donde los franceses empezaron a llamarle “Picasso”, y con ese apellido se quedó.

La peculiaridad de sus obras, sobre todo en su edad adulta, se debe a que ya era un maestro en el realismo. En edad adolescente pintaba cuadros tremendamente perfectos, y aún estuvo pintando hasta que murió, con 91 años. No es de extrañar que experimentase de todas las formas posibles, y lo que demuestra en sus cuadros es que, a pesar de lo estrambóticos que pueden llegar a ser, si a uno se lo explican, realmente se entiende lo que quiere expresar, y eso, creo, es lo realmente difícil como artista.

Iglesia de Santiago

Se trata de la iglesia más antigua de Málaga fundada en 1490 sobre el solar de una antigua mezquita. De la fachada primigenia sólo se conserva tapiada la puerta central de estilo mudéjar. Siguiendo con nuestro anterior protagonista, Picasso fue bautizado aquí en 1881.

El Pimpi

Se trata de una reconocida bodega-bar, a pocos metros de la ya mencionada Calle Alcazabilla, que atrae a cientos de personalidades destacadas y que se ha convertido a lo largo de sus 50 años de vida en un emblema para los habitantes locales y visitantes y en uno de los mayores exponentes de la tradición, gastronomía y cultura andaluza.

A él entran cada día cientos de turistas para admirar el Salón de los Barriles –firmados por la baronesa Carmen Thyssen, el actor Antonio Banderas o la cantante Lola Flores- o el pasillo de la barra, en la que se encuentran fotos que demuestran las visitas del actor John Malkovich, la Duquesa de Alba, la cantante Alaska o el grupo Maná, entre otros.

Su historia comienza en 1971, cuando dos empresarios cordobeses, José Cobos y Francisco Campos, se trasladaron a Granada para alquilar un inmueble y seguir ampliando su negocio de bodegas. Sin embargo, no les convenció lo sombría que era la casa, y decidieron, junto a su amigo y poeta Antonio Gala, desviarse hasta Málaga para almorzar.

Una vez allí, un ciudadano se acercó a pedirle una firma a Gala, platicaron y les habló de un caserón del siglo XVIII que cumplía con las características que buscaban. Ese hombre les acercó hasta el lugar, en una céntrica calle de Málaga, justo donde Cobos y Campos habían estacionado su vehículo, lo que fue interpretado como una señal por Cobos.

Durante los primeros años, la bodega contaba con seis empleados y el mismo Cobos actuaba como “pimpi”, el personaje popular que hacía las labores de guía y atraía a los visitantes, en este caso, al establecimiento. Hoy en día cuenta ya con 150 empleados.

De hecho, Antonio Banderas, malagueño cuya casa se encuentra también a pocos metros de este lugar, es de hecho, accionista de El Pimpi e incluso grabó aquí su película ‘El camino de los ingleses’ en 2006.

Museo Picasso

No podía faltar un museo dedicado a uno de los hijos pródigos de la ciudad, por supuesto. En él se exponen más de 250 obras del artista, pero lo que cabe destacar de este museo es que su construcción en el año 2003 fue un punto de inflexión para la ciudad.

Hasta entonces, Málaga era sinónimo de sol y playa, pero no de turismo cultural. El alcalde de la ciudad, que además sigue siendo el mismo actualmente, Francisco de la Torre, quiso darle la vuelta a la tortilla, e inició un proceso de expansión de la cultura malagueña. Este fue el primer museo inaugurado, y después vinieron otros tantos, acompañado de una promoción turística hacia el casco antiguo, y no solo hacia las playas.

Catedral de Málaga

Situada sobre los restos de la primitiva mezquita almohade, su nombre completo es Nuestra Señora de la Encarnación aunque para los malagueños es simplemente “la Catedral”, o más bien “la manguita”. Y es que, durante su construcción en el siglo XVIII, faltaban fondos, lo que provocó que una de las torres quedase inacabada. Más tarde, ya siendo patrimonio cultural, se propuso terminar de construirla, pero se decidió dejarla intacta, por ser ya un emblema de la ciudad.

Hablando de su diseño, por su cabecera es hermana de las de Granada y Guadix,  las catedrales andaluzas del XVI, en cambio por su coro hay que relacionarla con los Coros de Toledo y Córdoba, los tres más importantes de España.

En la catedral se encuentra el Museo Catedralicio, actualmente ubicado en las dependencias de la antigua Sala Capitular.

Calle Marqués de Larios

Desde la Alameda Principal hasta la Plaza de la Constitución se extiende la calle más famosa de Málaga. Esta amplia avenida que atraviesa el casco histórico rebosa elegancia en cada esquina e invita a pasear en cualquier momento del año.

La necesidad de una gran avenida que comunicara el Puerto de Málaga con el casco urbano propició la creación de la Calle Larios. La financiación del proyecto corrió a cargo de la familia Larios, una de las más poderosas e influyentes de Málaga en el siglo XIX.

Paseando por la Calle Marqués de Larios es fácil darse cuenta de que todos los edificios siguen un mismo estilo arquitectónico. Se trata de una calle perfectamente simétrica que desprende equilibrio y simetría. Además, las esquinas de todos los edificios son redondeadas, para que fluyera el aire en las calles del centro y evitar la propagación de enfermedades en el siglo XIX.

Plaza de la Constitución

Al final de la Calle Larios se encuentra esta amplísima plaza, cuya historia comienza con la conquista de Málaga a los musulmanes por parte de los Reyes Católicos en 1487. Tras la toma de la ciudad, los cristianos se percataron que en el centro del entramado de calles de la medina de Málaga se hacía necesaria una plaza que se convirtieran en el corazón comercial y político de la nueva ciudad cristiana. Fue así como se erigió la Plaza de las Cuatro Calles, que posteriormente vino en llamarse Plaza Mayor, antesala de la actual Plaza de la Constitución. La planta prácticamente definitiva ya estaba construida a principio del siglo XVI. A lo largo de aquel siglo, la plaza se convirtió en sede de las principales instituciones de la ciudad, incluida la cárcel.

Tras la Constitución de 1812 se la renombre como Plaza de la Constitución. Los vaivenes políticos del país en los convulsos siglos XIX y XX, hicieron que la plaza se rebautizara en numerosas ocasiones. Unas veces como Plaza Real, otras como Plaza de Isabel II, otras veces como Plaza del 14 de Abril y otras como Plaza de José Antonio Primo de Rivera. Finalmente, la vuelta de la Democracia permitió que la plaza recobrara uno de sus antiguos nombres.

La única edificación antigua que ha sobrevivido es el edificio Montepío de Viñeros, en el número 7. El resto de edificios se erigieron entre los siglos XIX y XX.

Puerto de Málaga

Más concretamente os hablaré sobre el Muelle Uno, que alberga un gran número de tiendas, restaurantes, así como actividades para toda la familia. Jornadas de cine al aire libre, mercadillos, exposiciones o concierto. En sus proximidades se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, entre los que destaca la Farola de Málaga, un faro construido en 1817 que a día de hoy es uno de los emblemas de la ciudad.

Al otro lado llama la atención el Centre Pompidou, una sede del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de Francia, ubicado desde 2015 en el espacio denominado El Cubo, que de hecho se trata de la primera sede del Centre Pompidou París en el exterior. 

Playa de la Malagueta

Y para acabar la ruta por Málaga, que si visitáis todos los sitios que os propongo, habréis dado unos cuantos pasos, no puede faltar, más allá de la mencionada Farola, unos espetos en la playa más conocida de la ciudad, y la más concurrida por los turistas, a tan solo 10 minutos del centro.

La ciudad de Alicante

Este verano está siendo un salto de ciudad en ciudad. La última ha sido Alicante, en la que una sola escala de 6 horas me ha permitido pasear por sus calles y ver casi la totalidad de la zona antigua. Con una buena calor, eso sí.

Castillo de Santa Bárbara

En lo alto del Monte Benacantil, emblema de la ciudad a 166 metros de altitud, se encuentra este castillo, a “solo” unos escalones de distancia, aunque también existen otras opciones para subir:

  • Ascensor desde la playa del Postiguet es posible en solo unos minutos gracias a los dos ascensores que atraviesan las entrañas del Monte Benacantil. Para acceder a ellos, basta con recorrer el túnel que se abre paso bajo la antigua muralla de la ciudad en el nº1 de la calle de Jovellanos. El precio es de 2,70€
  • Coche: el castillo dispone de un parking para vehículos particulares a la entrada del mismo en lo alto del Benacantil y el acceso se realiza desde la avenida de Jaime II.

Se trata de una de las fortalezas más grandes de España, y dada su situación estratégica, no es de extrañar que en las laderas de la montaña se hayan encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, si bien el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX con los musulmanes. Su nombre actual lo adquiere porque el día de la festividad de Santa Bárbara, 4 de diciembre de 1248, Alfonso de Castilla (Futuro Rey Alfonso X el Sabio) la tomó a los árabes.

Como curiosidad, la parte de la montaña donde se asienta el castillo es conocida como “la cara del moro” ya que, efectivamente, tiene forma humana.

Barrio de Santa Cruz

Es el barrio que hay que atravesar si uno decide llegar al castillo caminando, uno de los más característicos y con más personalidad de la ciudad. Con un entramado de calles estrechas, bares y edificios blancos llenos de flores, deja una estampa preciosa, que muchos confunden con la vecina Altea.

En él se encuentra la Concatedral de San Nicolás, de estilo renacentista y gótico, y construido sobre lo que fue una antigua mezquita (como pasa en numerosísimas ocasiones en el sur de España). Se considera el templo religioso más famoso de la ciudad.

Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos

Alicante sufrió mucho durante la Guerra Civil. Una buena forma de recordar este triste capítulo de su historia es visitando el Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos. Hacen un tour de 2 horas (vale 5€) que recorre los años más oscuros y durante el cual se visitan dos refugios antiaéreos. Sin dudas es una de las cosas más impactantes que ver en esta ciudad.

Explanada de España

Pasear por la famosa explanada, con sus mosaicos con formas de olas y la bonita Casa Carbonell, es algo que hay que hacer sí o sí. Este paseo está formado por más de 6 millones de mosaicos. Recuerda un poco a la Rambla de Barcelona, gracias sobre todo a los artistas callejeros.

Puerto de Alicante

Otro lugar donde ir a dar un buen paseo es la zona del Puerto. Siempre hay mucho ambiente y gente que curiosea entre yates y barquitos de pescadores. También hay un montón de bares donde tomar algo.

Cap de Creus: Cadaqués y el Faro (Costa Brava, Cataluña)

En este improvisado verano he tenido la oportunidad de visitar uno de los lugares más deseados de España y aquel que todos mis amigos catalanes me han recomendado como “visita obligada”.

En la idílica Costa Brava, perteneciente a la provincia de Girona, se encuentra el Cap de Creus (Parque Nacional desde 1998), o lo que es lo mismo, el punto más oriental de la Península Ibérica, la antítesis del Cabo de Finisterre.

Es especialmente famoso, además de por esto, por su abrupta costa rodeada de acantilados y pequeñas calas; sus restos históricos, algunos incluso del año 3000 aC (por su localización, fue de los primeros lugares habitados de Europa, ya desde el paleolítico); su naturaleza y por el precioso pueblo de Cadaqués, que fuera lugar de residencia de Salvador Dalí.

Cadaqués

Tras un sinuoso paso a través de carretera (la manera más recomendable de venir es en coche, y aún así son más de 20 minutos de curvas desde que uno entra en el Cap de Creus) este pueblecito pesquero, blanco y repleto de turistas (sobre todo franceses) en verano es pura fantasía.

Después de dejar el coche en uno de los parkings del exterior del pueblo, a menos de 1km del centro, por el que es prácticamente imposible circular en verano, lo mejor es echar a caminar, pues cada esquina no tiene desperdicio.

Aún así, os recomiendo no perderos una visita a la casa Museo de Dalí, la Iglesia de Santa María en Cadaqués y el paseo marítimo.

En lo referente a su historia, las primeras referencias del pueblo se remontan al siglo IX, si bien en el siglo XI ya se habla de de un pueblo con pescadores, rodeado de calas y de viñas. Se encuentra en una bahía que se convierte en un puerto natural, la cual era con frecuencia atacada por corsarios genoveses y piratas argelinos y turcos. Por ese motivo se construyó una muralla, lo que no impidió que Cadaqués fuera atacada y destruida en 1543 por el conocido pirata Barbarroja.

En la época medieval hubo una comunidad judía en Cadaqués, de forma que ahora podrás pasear por el antiguo barrio judío cuyo principal referente era una sinagoga que desapareció en el siglo XV, y de la que aún queda algún vestigio. Y ya en tiempos más actuales, esta localidad se convirtió en punto de encuentro de artistas españoles y extranjeros.

Casi todo el que visita Cadaqués se queda con la imagen de las casitas blancas, pero es curioso saber que la estructura de los edificios del pueblo se sustenta con piedras de pizarra negra, y es que en la época medieval todas las casas mostraban fachadas de este material, pero como en otros lugares, fueron encaladas para evitar la difusión de la temida peste.

Para endulzar la visita, no pueden faltar los típicos taps dolços, el postre más típico del pueblo: unos bizcochitos con forma de tapón de cava que comenzaron a elaborarse originalmente por la Mallorquina en Cadaqués en el siglo XVIII. Se comen acompañados de rom cremat (ron flameado), tal y como lo tomaban los marineros catalanes que volvían de Cuba hace trescientos años.

Faro del Cap de Creus

En la punta más oriental del Cap de Creus se encuentra su faro, el segundo más antiguo de Cataluña (de 1853), y que actualmente es una oficina de informaición turística de toda la zona del Parque Nacional.

Hasta él llega una carretera, pero desde 2020 en época veraniega está cerrada durante el día, ya que las aglomeraciones de coches eran excesivas. Por ello, para llegar hay 2 formas:

  • Aparcando el coche en el Parking del Faro, a unos 5km de distancia, desde donde sale un autobús (4€) hacia el faro cada pocos minutos.
  • Haciendo una excursión a pie por uno de los llamados Camí de Ronda de la Costa Brava, que bordean todo el litoral. Dejando el coche en el mismo parking, la distancia hasta el faro caminando por senderos rodeados de naturaleza y paisajes de aguas azules es de algo más de 5km. Esta es la opción que elegimos nosotros y nos encantó a pesar del calor. Lo bueno es que hay varias calas por el camino y a la vuelta paramos en una de ellas.

En la zona del faro hay un par de restaurantes, y a pocos metros hay también un par de calas, así que merece la pena venir aquí no solo por las vistas.

La Geoda de Pulpí (Almería)

Situada en la Sierra del Aguilón, y aunque su edad sea de miles de años, la Geoda de Pulpí ha sido vista por los ojos humanos por primera vez solo hace 22 años, y en tal momento, solo por unos cuantos pares de ojos, pues no ha sido hasta el año 2019 cuando se ha abierto por fin al público.

Mina Rica, que así se llama la mina donde se encuentra la Geoda, comenzó su actividad en 1840, y hacia 1870 era uno de los lugares más destacados de la zona por su extracción continua de hierro, hasta que fue abandonada después de la Guerra Civil.

Después de décadas de inactividad, en diciembre de 1999, varios miembros del Grupo Mineralogista de Madrid, en una expedición al interior de la mina descubrieron, en un rincón escondido y prácticamente invisible, la Geoda de Pulpí, una cavidad de 8 metros de longitud y 2 metros de altura recubierta de enormes e impresionantes cristales de yeso.

Sin embargo, la Geoda prosiguió oculta a los ojos de las personas corrientes, hasta que, bien avanzada la década de los 10 del siglo XXI, el gobierno almeriense se puso manos a la obra para su adaptación a las visitas.

Por fin, en julio de 2019, la Geoda de Pulpí fue abierta al público. Y no ha sido hasta hace pocas semanas cuando por fin he podido ir a visitarla (primero por listas de espera interminables y luego por nuestra amiga la pandemia).

La visita guiada (no se puede entrar sin guía) dura unas 2 horas, de las cuales la primera hora y media es una ruta por los conductos de la antigua mina, donde se nos explica su historia y formaciones minerales. Antes de salir, y bajando unos cuantos cientos de escalones, podemos bajar a la Geoda. ¿Mi opinión? Se queda un poco corto… La Geoda es una pasada, me quedaría un buen rato observando cada uno de sus detalles. Solo se puede ver de uno en uno porque el orificio para asomarse es muy pequeño, la visita guiada es de máximo 9 personas y entonces se haría interminable, peeeeero entre los 30 minutos que quisiera estar, a los 30 segundos que te dejan… hay un mundo. Yo, que había visto fotos (por cierto, no se puede entrar con móvil ni cámara, las fotos – de bastante mala calidad – te las hace el guía, y luego puedes comprarlas por 1€) y quedé un poco decepcionada.

Aún así, a pesar de esto, por supuesto recomiendo rotundamente ir a verla. Merece totalmente la pena pagar los 22€ de la entrada, y con este nuevo descubrimiento, se confirma lo que siempre digo de “Almería es una joya escondida” 😉.

Filomena: la nevada histórica que colapsó Madrid

Hace unos días cayó una que no tiene nombre. Bueno, en realidad sí lo tiene: Filomena, un temporal de frío y nieve que, después de 72 horas nevando, dejó Madrid (y media España más) sepultado bajo la nieve.

Más de medio metro de nieve en pleno centro de la capital dejó, a parte de la ciudad en stand by, unas fotos únicas, de postal, que ninguno imaginamos que veríamos nunca. Todo ello sumado al uso del último complemento de moda en estos tiempos, la mascarilla, creó un escenario que te lo dicen en 2019 y no te lo crees.

Las instantáneas tomadas durante esos días son una pasada, así que aprovecho estos meses en el dique seco en el blog por falta de viajes, para dejaros unas cuantas y tener un recuerdo para la posteridad.

¿Cuál es su coche, señora?
Ahí detrás debería verse el Palacio Real
El Paseo Extremadura. Una semana después no estaba todavía operativo

Ruta: Pontón de la Oliva y Cárcavas (Sierra Norte Guadalajara)

El pasado fin de semana aprovechamos para hacer una ruta por los alrededores de Madrid. El lugar elegido fue el Pontón de la Oliva, muy cerca del archivisitado últimamente pueblo madrileño de Patones de Arriba, y que para nuestra sorpresa forma parte de Guadalajara y no de Madrid (así que, técnicamente nos saltamos el “confinamiento perimetral”😅).

Construido en 1857, el Pontón de la Oliva es la sexta y última presa en el curso del Lozoya, y la más antigua de todo el sistema de presas y canalizaciones del Canal de Isabel II.

El día se presentaba nublado, pero decidimos seguir en marcha con la ruta que habíamos planteado porque la temperatura era muy buena.

Aparcamos el coche justo en el Pontón (ojo si venís en época de buen tiempo, porque ya en un día como el nuestro estaba a rebosar de coches, no sé si se aparcará muy bien con otra meteorología) y nos dirigimos hacia las Cárcavas, un desconocido paisaje también perteneciente a Guadalajara de gran peculiaridad: se trata de unas Médulas de tamaño reducido. Sí! Así de espectaculares y a solo 50 minutos de la capital.

O bueno… eso creemos😫 porque la niebla, que a menor nivel no parecía tanta, tapaba absolutamente toooodo el paisaje. No se veía nada, na-da. Vaya chasco! Sobra decir que por supuesto volveremos en otra ocasión.

Esta fue la ruta que seguimos, de algo más de 12km (el inicio tuvimos que modificarlo porque el terreno estaba intratable). Optamos por la circular: la ida muy corta (2,5km) y muy empinada (y con el barro que había en el suelo, fue todo un reto, ya que el suelo es de arcilla, como las Cárcavas) y la vuelta es el doble de larga (10km) pero muy cómoda, por un sendero amplio y sin pérdida. Ya dependiendo de los gustos y niveles, podéis optar por ir y volver por el mismo sitio, y os saldrá una ruta larga y fácil, o corta y difícil (cuidado porque bajar por la parte empinada puede ser un buen reto).

En la parte larga (nuestra vuelta) el paisaje que queda a mano derecha del cañón del Lozoya es una auténtica pasada: unas paredes verticales imponentes y una explosión de verde que hipnotizaba.

Un buen descubrimiento al que habrá que volver, porque todo lo que os he contado de las Cárcavas ha sido gracias a Internet (igual que la última foto, para no dejaros con la intriga).

Ruta: Puerto del Pico – Pico La Fría (Sierra de Gredos)

Hoy me he subido al cercano Puerto del Pico, que separa el Valle del Tiétar, el el sur de Ávila, con el Valle del Alberche (en la cara norte de la Sierra de Gredos).

Tenía dos opciones: tirar a la derecha, a coronar el último dosmil del Macizo Oriental (el Torozo), o a la izquierda, adentrándome en el Macizo Central hasta La Fría y divisando las grandes cumbres a lo lejos.

Esta segunda fue la elegida. Y como prefería hacer una ruta circular, opté por subir al pico por el Risco del Duque, y luego ya bajar por la Senda de La Rubía, que es el camino más típico.

Si bien es cierto que es mucho más corto (10km frente a los 15-16 que salen haciendo todo por La Rubía), la subida es tremendamente inclinada, y no hay ningún sendero: hay que ir de piedra en piedra siguiendo los hitos que marcan la dirección (eso sí, muy bien colocados). Aquí os dejo la ruta que llevé, y si queréis hacer la opción larga y más sencilla, simplemente hay que subir y bajar por el tramo que yo hice la vuelta (aunque hay un tramo de piedra en piedra innegociable de cualquiera de las maneras).

No es un recorrido apto para todos, ya que el suelo no es cómodo y el desnivel es agresivo en ocasiones.

Las vistas ya desde el inicio son espectaculares, pues el Puerto del Pico se encuentra ya a 1395m. Desde arriba, el Pico La Fría, a 1983m, se puede observar todo el Valle del Tiétar y del Alberche, con sus muchos pueblecitos desperdigados.

También, a lo lejos, se llega a ver La Mira, uno de los picos más altos de todo Gredos, con 2343m.

El próximo destino está claro: El Torozo!

Macael (Almería)

A orillas Del Río Laroya y en el interior de la provincia de Almería se encuentra la localidad de Macael, mundialmente conocida por su famoso mármol blanco. Se la conoce como “la ciudad del oro blanco”, y por este motivo prácticamente todos sus alrededores se han convertido en canteras.

Su mármol lleva siendo explotado ya desde época fenicia, pero fue durante la época musulmana cuando las canteras adquirieron gran fama y se extrajo mármol para grandes edificaciones, tales como la Alcazaba de Almería y los jardines de la ciudad, el Patio de Los Leones en la Alhambra y los Jardines del Generalife de Granada.

El mortero más grande del mundo

Situado en una de las rotondas de entrada al caso urbano, se trata de una monumental pieza de 50.000 kilos que tiene el récord Guiness desde 2015, e imita a la perfección un mortero clásico hecho en mármol.

Fuente de los Leones

Es una réplica exacta de la Fuente del Patio de los Leones de la Alhambra, realizada igualmente en mármol blanco Macael, seguramente uno de los símbolos más relevantes del legado nazarí.

Monumento a la Virgen del Rosario

Compuesto, como no, por mármol blanco Macael y azulejo pintado a mano en Sevilla, conmemora el nombramiento de la Virgen, Patrona del pueblo, como Alcaldesa Perpetua y Honorífica de la Villa de Macael.

Monumento al cantero

Esculpido sobre una masa de mármol blanco, que expresa con orgullo el busto de un trabajador que arranca cada día latidos a la sierra noble y fuerte.

Serón (Almería)

En el interior de la provincia almeriense, Serón se encuentra en la ladera norte de la Sierra de los Filabres, en el llamado Valle del Almanzora. Sus calles estrechas y laberínticas ponen de manifiesto su origen musulmán, y es que de hecho el lugar más llamativo de esta localidad es su castillo Nazarí del siglo XIII, que actualmente está completamente restaurado y es difícil dar con su estructura original.

En primera instancia el castillo, así como el municipio que se fue creado a su alrededor, fueron fundados en el mismo siglo como fortaleza defensiva que jugó un papel importantísimo durante las guerras moriscas del siglo XVI por su situación estratégica, siendo puerta oeste del Reino de Granada al Valle del Almanzora.

Muchos siglos más tardes, en el XIX, la revolución industrial trajo el desarrollo económico al territorio con la explotación de yacimientos mineros de hierro en la Sierra de los Filabres. Compañías de origen inglés explotaron el preciado recurso durante la práctica totalidad del siglo XX, cerrando definitivamente la explotación en 1968.

El castillo está ubicado en la parte más alta de Serón, y desde él se obtienen unas magníficas vistas panorámicas del Valle del Almazora y parte de la provincia de Granada. Junto a él se encuentra el museo de Historia, un pequeño centro que cuenta con una exposición permanente y una sala para exposiciones temporales.

Además de pasear por sus calles estrechas y blancas, podéis visitar el Ayuntamiento, la Ermita de los Remedios, la Iglesia de la Anunciación e incluso visitar las ruinas mineras de Las Menas, donde tuvo lugar la mayor parte de esta industria en la zona en los siglos XIX y XX.

Si os gustan las rutas de montaña, os propongo esta súper asequible a tan solo 20 minutos de Serón: Ruta a Calar Alto.

Ruta a Calar Alto (Sierra de los Filabres, Almería)

Damos la bienvenida a septiembre con una de las actividades que más disfrutamos: las rutas de montaña! En esta ocasión, hemos ido en familia, y optado por una ruta sencilla a la vez que bonita.

En plena Sierra de los Filabres, nos propusimos subir hasta la cima de Calar Alto partiendo de La Merendera (así llamada en Google Maps), un área recreativa junto a la carretera de montaña con numerosas mesas y hasta un campito de fútbol. Este lugar se encuentra ya a unos 1800m de altitud, y Calar Alto son 2168m, por lo que el desnivel es muy reducido para los casi 7km de ascensión, que sumados a que el recorrido transcurre en su totalidad por una pista forestal, lo hace sencillo y ameno, perfecto para disfrutar de las vistas.

Es una ruta bonita en cualquier época del año, ya que se encuentra en una parte de la montaña llena de bosques de pino, así que a pesar del calor sureño de verano, había verde por todas partes.

Ya desde el inicio de la ruta se pueden apreciar buenas vistas, desde Tabernas por la parte este, pasando por la ciudad de Almería, hasta las primeras montañas de la provincia de Granada al oeste.

Se trata de una ruta circular de unos 13km, pues la bajada que proponían en la ruta de wikiloc que seguimos se hacía por la parte de la carretera que sube a Calar Alto. Sí, hay una carretera asfaltada que llega hasta allí, y es que allí en la cima hay nada menos que un observatorio astronómico.

Este observatorio es nada menos que el más grande del continente europeo. Fundado en 1973 por un acuerdo entre Alemania y España, fue al 90% propiedad alemana hasta 2005; entonces pasó a ser 50-50, y desde hace solo 1 año es 100% propiedad española.

Como curiosidad, una de sus estructuras, llamada CARMENES, tiene como objetivo la búsqueda de planetas potencialmente habitables. Podéis leer muchas cosas interesantes en su web www.caha.es.

Y una vez más Almería nos vuelve a sorprender descubriéndonos otro de sus lugares admirables!