7 días en Irlanda | Día 1: Dublín

Día 2: Dublín

Día 3: Irlanda del Norte

Día 4: Dublín

Día 5: Galway

Día 6: Acantilados de Moher y Castillo de Dunguaire

Día 7: Connemara y Kylemore Abbey

¡Comenzamos nuestra ruta de una semana por Irlanda! Y es que aunque tendremos 2 “campamentos base” (Dublín y Galway) y no alquilaremos coche (aquí se conduce por la derecha y no nos da confianza) vamos a visitar varios lugares a parte de estas dos ciudades.

De momento, hoy hemos llegado en avión a Dublín sobre las 12:30 y hemos cogido un taxi hasta nuestro hotel, por aquello de ir más rápido, pero lo cierto es que merece más la pena usar el autobús Dublin Express, que cuesta 8€ por persona y no tarda mucho, pues el aeropuerto está a menos de 15km del centro. El taxi han sido 34€, sólo compensa si sois 4.

Nos alojamos en el hotel The Samuel, a apenas 1km del centro de la ciudad, a 50 metros del río Leffey y ubicado en la zona financiera de Dublín, radicalmente diferente a las casitas bajas típicas de Irlanda. Es un hotel muy nuevo (de hecho, aún huele a nuevo jaja), cómodo, con un buen buffet de desayuno y está muy bien en relación calidad-precio comparado con otros hoteles. La noche en habitación doble, en agosto, sale a 165€ con desayuno incluido.

Después de dejar las cosas y correr unos cuantos kilómetros junto al río (que ha servido para hacer un repaso rápido de la zona) hemos buscado un sitio para comer, nada irlandés, eso sí. Irlanda sí tiene algún plato típico pero la gastronomía no es su fuerte. Os hablaré de ello en cuanto la probemos.

Dublin Docklands

Cerca del hotel hay una zona llamada Dublin Docklands, un área bastante residencial, amplia y muy animada, que cuenta con varios sitios para comer y beber. Pasear junto al río es muy agradable, y el sitio elegido para comer ha sido Nutbutter, donde se pueden pedir bowls de arroz con diferentes ingredientes, es bastante sano y está todo muy rico. Es algo así como estilo mexicano, por lo que también hay tacos en la carta.

Temple Bar

Las atracciones turísticas en Irlanda suelen cerrar bastante pronto (alrededor de las 17h) así que íbamos un poco justos de tiempo para entrar en sitios como el Trinity College o la Catedral de San Patricio, así que hemos optado por ir a un lugar que tiene vida casi 24/7: Temple Bar.

Al contrario de lo que podáis pensar, Temple Bar no es un bar, sino todo un barrio donde predominan los bares y donde la gente viene a beber cerveza o whisky, principalmente.

Su nombre viene de cuando hace mucho tiempo, esta zona aún eran los muelles del río Leffey (que está justo detrás). Muelle en irlandés se dice barr, y concretamente esta parte pertenecía a un hombre llamado William Temple. Por los muelles de Temple ya solían venir los marineros a beber, y con el tiempo se convirtió en el lugar más transitado por aquellos que deseaban curtirse bajo los efectos del alcohol. Poco a poco, el barrio fue llamándose coloquialmente Temple Bar (eliminándole la segunda R a la palabra irlandesa para hacer el juego con la palabra bar, que significa lo mismo que en español). Muchos locales empezaron a llamarse a sí mismos Temple Bar, para así atraer más visitas, y el primero en hacerlo fue el tan fotografiado actualmente Temple Bar, ese de la fachada roja. Se autoproclama el más antiguo de la zona, y entre eso y su nombre, es el más visitado, eso sí, por turistas: el precio de una pinta aquí ronda los 9€, algo que ningún irlandés va a pagar, pues lo que encontraréis en su carta no tiene nada de especial con respecto a otros bares. Pero nosotros, como buenos turistas, allá que hemos ido, y a pesar de no ser muy fans de la cerveza, hemos pedido un par de ellas irlandesas para probarlas.

Algo que tiene Temple Bar y otros muchos es música en directo, y es algo que tenéis que hacer sí o sí, ya sea mientras cenáis o simplemente tomando algo.

Catedral de Christ Church

La última parada del día ha sido la Catedral de Christ Church, o Catedral de la Santísima Trinidad en español. Se trata de la más antigua de las dos protestantes que hay en Dublín, y lo gracioso es que, junto con San Patricio (que visitaremos mañana) es la más importante, pero Irlanda es un país mayoritariamente católico. Gran culpa de que ambas catedrales sean protestantes la tienen los ingleses, que tuvieron a Irlanda bajo su dominio durante 700 años, y se fueron de aquí hace exactamente 102 años.

También a causa de ser protestante, queda fuera del paraguas de Estado, y por ello, entrar tiene un coste, concretamente de 11€.

Fue construida en 1038 y originalmente era de madera, pero en 1172 la reconstruyeron en piedra, que era mucho más seguro ante posibles incendios. La que hoy podemos observar dista bastante de la original, pues en 1871 se restauró, y aunque trataron de conservar su aspecto, finalmente el cambio fue sustancia.

Eso es todo por hoy. Hemos cerrado el día cenando en un italiano llamado Il Fornaio, cerca del inconfundible Samuel Beckett Bridge (construido, por cierto, por Santiago Calatrava) y hemos acertado de lleno: los dueños eran italianos y las pizzas estaban exquisitas.

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7 comentarios en “7 días en Irlanda | Día 1: Dublín

  1. […] Tras 3 noches en el Hotel The Samuel de Dublín (hemos estado súper a gusto, os lo recomiendo 100%), hoy ponemos rumbo a Galway, al otro lado de Irlanda en la costa oeste. Pero como es una ciudad con infinitamente menos cosas que ver, hemos decidido pasar el día en Dublín visitando lo que nos quedaba pendiente (al final sólo hemos pasado un día completo en la ciudad, más el medio día del día en que aterrizamos). […]

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