La realidad de Cuba en 2026

Hace un par de semanas volví de pasar 16 días recorriendo Cuba (la mitad este de la isla). Desde el 10 hasta el 26 de diciembre. Técnicamente era 2025, pero desgraciadamente no tiene pinta de que 2026 vaya a ser muy diferente para el pueblo cubano.

No escribí este post durante el viaje, ni es un diario ni una guía. Es simplemente una forma de contar cómo es hoy Cuba desde la experiencia de alguien que ha estado allí recientemente.

Edificios desde arriba en Cienfuegos

No es ningún secreto que los cubanos han sufrido lo indecible y que su situación económica, política y social siempre ha sido delicada. Pero lo que no sabíamos antes de viajar es que en los últimos 3–4 años todo ha empeorado de forma drástica, hasta el punto de que ya no les queda casi ni la alegría que siempre les ha caracterizado.

Una serie de acontecimientos que coincidieron en el tiempo entre 2020 y 2022 (pandemia, una política de bloqueo especialmente restrictiva, cambio y devaluación de moneda) ha llevado a que en 2025 el turismo sea mínimo fuera de algunos circuitos muy concretos y controlados. Rara vez nos cruzábamos con alguien no local por la calle, salvo en el centro de La Habana. Tampoco hay electricidad estable, ni medicamentos, ni comida suficiente, ni internet fiable.

Lo básico es un lujo.

Mucha gente conocida me ha hecho el mismo comentario: “Qué bien, estás en Cuba. Tengo un recuerdo precioso del viaje, lo disfruté mucho”. No sé en qué Cuba han estado, pero desde luego no son adjetivos que utilizaría para definir lo que yo viví allí.

Un país que ya no celebra

Pasamos la Navidad en La Habana, y algunas personas nos contaron que ya nadie tiene ganas de celebrar. Que otros años las calles se llenaban de comida, luces y música durante Nochebuena, pero que este año no había ánimo para nada.

Autobús en Cienfuegos

La tristeza y la desesperanza se hacen tangibles en cualquier rincón del país. Y yo me preguntaba constantemente qué había pasado para bajar un escalón más en la miseria. Qué es lo que hace que 2025 no tenga nada que ver con 2015.

A esto se suma algo que atraviesa todas las conversaciones, aunque no siempre se diga de forma directa: la emigración. Muchísima gente se ha ido y muchísima más está pensando en hacerlo. Jóvenes, profesionales, familias enteras. En casi cada charla aparecía alguien que ya no estaba, un hijo en España, un hermano en Miami, un amigo en México.

Da la sensación de que el país se va vaciando poco a poco de futuro, y eso pesa. No es solo la falta de recursos materiales, es la sensación de que no hay horizonte. Que quedarse es resistir, no construir.

La electricidad: el verdadero punto de inflexión

La respuesta es la luz.

En octubre de 2024 hubo un apagón general, y desde entonces los cortes de electricidad han sido continuos a lo largo y ancho de la isla. El motivo es sencillo: las centrales eléctricas no dan abasto. No se produce suficiente electricidad para cubrir las necesidades básicas de la población.

La solución del gobierno es ir cortando la electricidad por zonas.

En algunos lugares, como La Habana, hay días en los que con suerte hay luz casi todo el tiempo, aunque lo normal es que durante 3–4 horas no. Pero fuera de la capital, en ciudades tan importantes como Trinidad (Patrimonio de la Humanidad), Cienfuegos o Viñales, lo raro es que sí haya electricidad.

Vistas desde el Parque Central de La Habana

Pueden pasar más de 24 horas sin corriente, y en ocasiones varios días seguidos, a excepción de algunas horas de madrugada. En Trinidad, por ejemplo, solo tuvimos luz de 3 a 5 de la mañana durante los tres días que estuvimos allí.

¿Por qué no se produce suficiente energía? Porque falta petróleo. Hasta ahora (porque ya sabemos lo que ha sucedido en enero de 2026) era Venezuela quien vendía el petróleo a Cuba, a buen precio. El gobierno se quedaba con un poco, pero el resto lo vendía a otros países a precio más caro.

Y, sin embargo, hay lugares donde la luz nunca se apaga. El Capitolio de La Habana, completamente iluminado a cualquier hora de la noche, funciona como una fachada pulida y ajena a la realidad que lo rodea. Un edificio que apenas se usa, convertido en museo, con su cúpula de oro siempre encendida mientras ciudades enteras pasan días a oscuras.

La Habana Vieja: belleza en ruinas

Cuando paseas por algunas calles de La Habana Vieja, a veces dudas de si ha habido una guerra.

Edificios en La Habana Vieja

No exagero cuando afirmo que, si los edificios de esa zona estuvieran arreglados, La Habana sería posiblemente una de las ciudades más bonitas del mundo. La arquitectura colonial es impresionante. Pero la realidad es otra.

Las casas se caen a trozos. La pintura es casi inexistente. Las cornisas dan miedo. Los balcones parecen a punto de ceder. Hay que mirar bien dónde pisas, porque no es raro encontrar zanjas abiertas o montones de basura.

La ciudad, en general, parece un vertedero gigante, con desperdicios por todas partes y montañas de basura en casi cada esquina. Excepto en la calle Obispo, que es para los turistas y donde hay que mantener las apariencias. Basta alejarse una manzana para que el escenario cambie por completo.

Comida, medicinas y supervivencia diaria

Farmacia en La Habana

Las farmacias parecen trasteros vacíos. Cuando llega algún medicamento, se corre la voz y la gente compra todo lo que puede, porque sabe que, si no lo hace, otros lo revenderán en la calle al doble de precio.

Las bodegas, donde los cubanos canjean sus cartillas de racionamiento, hace años que dejaron de tener productos proteicos. Ni pollo, ni carne, ni huevos. Azúcar, arroz, pan y poco más.

Donde sí hay productos, a precios europeos, es en las tiendas del gobierno. Tiendas en las que solo se puede pagar con tarjeta de crédito y en dólares.

¿Y cómo sobreviven entonces los cubanos?

En gran parte, gracias a las mipymes. Hace unos años se permitió la creación de pequeños negocios privados, donde personas particulares venden productos que consiguen como pueden, muchas veces gracias a familiares o contactos en el extranjero. Estas tiendas, con precios más razonables, son las que permiten que la vida siga adelante.

Bodega en La Habana

Como se suele decir: el pueblo salva al pueblo.

Hay otra cosa que se percibe rápido: la autocensura. Muchas personas hablan con cuidado, bajan la voz o miran alrededor antes de opinar. No hace falta que nadie os diga que hay temas que es mejor no tocar; se nota en los silencios y en las frases a medias.

Eso también explica por qué es tan difícil encontrar información clara desde dentro. No todo lo que ocurre se cuenta, no porque no pase, sino porque no siempre se puede decir.

El remate se llama chikungunya

A todo esto se sumó un problema sanitario del que apenas se hablaba fuera de la isla.

En el verano de 2025 comenzó a extenderse la chikungunya, una enfermedad transmitida por la picadura de un mosquito que provoca fiebres muy altas y fuertes dolores articulares. Fuera de Cuba apenas se sabía nada, pero allí el 100% de las personas locales con las que hablamos la habían pasado, ellos o alguien muy cercano.

No conocimos a nadie que no la hubiera sufrido, muchas veces con secuelas que duran meses.

No fue hasta finales de noviembre cuando el gobierno hizo un comunicado público internacional. Nosotros no nos enteramos. Y al llegar allí, uno de nosotros se contagió. Por suerte, y probablemente gracias a estar fuerte y bien alimentado, fueron dos días muy duros y después dolores persistentes que, tres semanas más tarde, aún no han desaparecido.

Amanecer desde el puerto de La Habana

El turismo y los resorts: dos realidades que no encajan

Viajar por Cuba genera una contradicción constante como turista. Sabes que tienes el privilegio de irte cuando quieras, de encender la luz al volver a casa, de abrir el grifo y que salga agua.

No es culpa, pero tampoco es comodidad. Es una sensación incómoda que te acompaña todo el viaje y que no se parece a la de casi ningún otro destino.

Donde sí queda algún turista, aunque tampoco muchos, es en los resorts de Cayo Santa María o Varadero. Pasamos tres días en el primero y la sensación fue incómoda.

Mientras en muchos lugares del país escasean la electricidad, el agua o la comida, allí se encienden todas las luces de las habitaciones para que no parezca que el hotel está casi vacío, el aire acondicionado funciona a 16 grados y se tira comida a la basura después de cada buffet.

Y, aun así, de resort de cinco estrellas tienen poco. El mantenimiento es lamentable y la sensación general es de decadencia envuelta en una burbuja artificial.

Fachada de los edificios del Resort Valentin Perla Blanca, en Cayo Santa María

¿Volvería a Cuba?

Este texto no pretende decirle a nadie si debe o no viajar a Cuba. Solo intenta contar cómo es hoy el país desde la experiencia de estar allí, sin filtros turísticos y sin nostalgia de una Cuba que ya no existe.

No escribo esto para desanimar a nadie a viajar, pero sí para que quien lo haga sepa dónde se mete, y sobre todo, porque no fueron una ni dos las veces que alguien me pidió: «cuenta esto fuera, que esto se tiene que saber».

Cuba no es un destino fácil. No es un viaje ligero. Y hoy, más que nunca, es un país sostenido por su gente, no por sus estructuras.

Ojalá algún día pueda escribir un texto distinto. Hoy, esta es la realidad que vi.

8 comentarios en “La realidad de Cuba en 2026

  1. Muy cierto todo lo que cuentas, Susana. Un viaje agridulce.

    Y se le pone mucho más negro el futuro, muy triste, su gente no se merece tanta penuria.

    Haces bien en informar al mundo, así nos lo pedían allí con todo el que hablamos.

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  2. Cuba no vende petróleo sobrante de manera regular a un solo país; en realidad, a menudo recibe petróleo de aliados como Venezuela y Rusia, pero ha sido revelado un esquema donde parte del crudo venezolano asignado a Cuba es revendido

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    • Lee de nuevo, yo no he dicho que lo revenda a un país. Sino que Venezuela se lo vende y ellos lo revenden a otros. Es decir, exactamente lo que tú has dicho en tu comentario.

      No sé de dónde eres y por qué escribes con tan mala onda, este post ha sido escrito con el único fin de mostrar la realidad y ayudar. No tengo nada en contra del pueblo cubano (incluso tengo familia allí)

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  3. ¿Y cómo sobreviven entonces los cubanos?

    Con el Invento de mil y una manera, si no das propina ni el medico atiende , al menos des algo las colas en los bancos son gigantes la farmacia se guarda medecinas para revender , cada cual coge lo que puede de su empresa , l hay mucha reventa de cualquier cosa ,,, resolver es un deporte

    el aire acondicionado funciona a 16 grados y se tira comida a la basura después de cada buffet. NO NO PARA NADA , 16 grados alla es muy frio , la comida o la Jama la recuprran los empleados , estan muy atentos para llevarse todo lo que tenga valor , para su familia , no se pierde NADA

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    • Te puedo asegurar que el aire estaba a 16° y al final tuvimos que pedir por favor que no lo volviesen a encender en la habitación porque las limpiadoras lo volvían a encender cada día que limpiaban. Así que sí. 16° el aire. Que es frío allí y aquí, un despropósito

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  4. Hola Susafly: Soy cubano y me ha dado mucho gusto ver tu vídeo. He podido ver Cuba e incluso, ver mi ciudad natal. La realidad cubana es DURA, MUY DURA como bien lo has visto, PERO no sé si sabes que en estos tiempos han asesinado a 700 000 palestinos y no pasa nada. Han secuestrado un presidente y no pasa nada. No sé si estás enterada de lo que está pasando en el mundo. Ya no hay LEY, el mundo es un caos. El fascismo ha regresado. Ahora el nuevo «Emperador» del mundo quiere Groenlandia. ¿Entonces qué esperar para Cuba, una isla que ha intentado escapar de las «maravillas» del capitalismo. Cada vez que un país ha intentado girar a la izquierda, se lo han impedido por la fuerza. Pasó en el Chile de Allende, en el Congo de Patricio Lumumba, en la Guatemala de Jacobo Arbenz, y Cuba desde 1959 ha estado luchando por sobrevivir de la gran batalla contra el gran imperio del norte. Ahora mismo pesan sobre Cuba 244 sanciones encaminadas a destruir la economía, las finanzas y el comercio cubano, aparte de su imagen. 13 000 personas pagadas en las redes se encargan de decir todas esas tonterías como que el gobierno cubano tiene el país a oscuras porque son muy malos y revenden el petróleo. Es más fácil decir eso, a decir la verdad, y es admitir que el petróleo venezolano que iba destino a Cuba, USA lo secuestra y roba en altamar violando una vez más, los tratados Internacionales.

    Cuba es una isla del Caribe que debería vivir del turismo, PERO USA tiene una ley que dice que los ciudadanos norteamericanos no pueden viajar a Cuba como turistas y un ciudadano europeo como tú, por haber viajado a Cuba, ahora deberás esperar 10 años para poder solicitar el visado ESTA para poder entrar a USA. Esto ha hecho que dejen de viajar a la isla 4 millones de turistas anuales. Estamos hablando de una pérdida de 4000 millones de dólares anuales. Esto, por 66 años, implican una pérdida que supera los 240 000 millones de dólares. Pero como el dinero es una mercancía especial que pare más dinero cuando se invierte, y como el dinero se multiplica por 2 en 10 años, en realidad en 6 décadas la isla ha perdido 1,2 millones de millones de dólares. ¿Qué hubiera pasado si Cuba hubiera podido invertir 1,2 millones de millones de dólares en su desarrollo? Pues evidentemente, que la isla sería muy diferente a lo que tú has conocido.

    Otra cosa, no te engañes, en el mundo existen 30 países ricos y 120 países pobres. El capitalismo de por si, no genera riqueza en un país, o vete a Haití para que lo compruebes. La diferencia entre Haití y Cuba es que Coca Cola, por ejemplo, puede inundar Haití con su producto, endeudando al país, PERO no puede hacer lo mismo con Cuba porque USA no permite que sus empresas abran líneas de crédito a Cuba.

    Mientras USA pide prestados 2,5 millones de millones de dólares cada año y España pide prestados 40 000 millones cada mes, Cuba no se puede endeudar. Los bancos de cualquier lugar del mundo son multados por mover dólares cubanos. USA no compra nada que esté fabricado con minerales cubanos. En Cuba no funciona Western Union o PAYPAL, por ejemplo. Poner dinero en Cuba es muy complicado. USA no compra casi nada fabricado en Cuba y no deja a Cuba comprar casi nada. Lo poco que Cuba puede comprar en USA tiene que pagarlo al contado y por adelantado. Cuba no puede hacer negocios con empresas que tengan acciones norteamericanas, los cubanos tienen muchos problemas para salir de la isla, desde la pandemia, el turismo en Cuba no volvió a recuperarse, pero que USA no te deje entrar en su país si viajar a Cuba, eso es un duro golpe. Lo otro es que los precios de los productos en el mercado internacional han aumentado. Lo mismo que los precios del petróleo. Todo esto castiga mucho la isla. Lo otro es que mucha gente, más de 2 millones de cubanos han emigrado, y hay un déficit muy grande de mano de obra y de material humano.

    Tú dijiste que el gobierno en vez de construir centrales eléctricas nuevas….¿Con qué dinero va a construir esas centrales nuevas si no tiene acceso a créditos ni a tecnología norteamericana y si cualquier empresa que haga negocios con Cuba puede ser acusada de terrorista? España no tiene problemas porque cada mes puede pedir prestados 40 000 millones que luego no paga, pero no pasa nada. Cuba no puede hacerlo. Hay una ley que dice que si un barco de cualquier país toca puerto cubano, debe esperar 6 meses para poder tocar puerto norteamericano y los barcos norteamericanos que vienen a Cuba, no pueden cargar mercancías en la isla. Ahora cuando a Trump le dio por poner aranceles al mundo entero, a Cuba no le pudo poner aranceles, porque con Cuba no comercia. Y si los economistas han dicho que con un arancel del 45% a tus productos, en 2 años ya no tendrás economía, ¿qué pasaría si te dicen: Ni te compro ni te vendo? Luego, las redes ocultan esta realidad y culpan a los errores internos del problema, cuando todos los errores internos están estrechamente ligados a esta situación externa. Pero la USAID le paga a 6200 personas para que lancen un discurso que pretende minimizar el impacto de las sanciones y agranda la responsabilidad del gobierno, que es tan loco e injusto como culpar a la mujer violada antes que poner el foco en el violador.

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