Nueva York día 5: Bronx, Memorial de John Lennon y el MET

Ya nos van quedando menos lugares que visitar en la ciudad, pero aún los hay, y muchos. A diferencia de los primeros días, que íbamos visitando las diferentes áreas de la ciudad en visitas bastante más típicas o comunes, los días que nos quedan utilizaremos más el metro. Aún así, os iré informando en qué día podríais añadir cada cosa o de qué lugares está cerca, por si queréis hacer la ruta de otra forma.

El Bronx

Este barrio, archiconocido por su peligrosidad (cosa que ha cambiado sustancialmente) se encuentra al norte de Nueva York, ya fuera de la isla de Manhattan. A pesar de seguir siendo el distrito más peligroso de la ciudad, se puede visitar sin problema (si bien tratando de evitar ciertas zonas que de cualquier manera tampoco aportan nada) y creo que es bastante recomendable, pues es aquí donde realmente no existe nada de turismo y donde se puede ver cómo viven los habitantes menos pudientes de la región.

Básicamente no se puede afirmar que «El Bronx» es peligroso, porque para que os hagáis una idea de su tamaño, es más extenso que la ciudad de Barcelona. Tiene tres zonas bien diferenciadas: la parte norte, donde hay viviendas residenciales que seguramente os sorprenderán (porque contrastan con la idea del Bronx que tenemos todos antes de conocerlo), la parte media, donde se encuentran el famoso estadio de los yankees, el zoológico y el Jardín Botánico, y la parte suroeste, que es la que es mejor evitar.

Es en esta zona al sur del Bronx donde se registran todavía altos índices de criminalidad y donde se ubican algunas de las barriadas más conflictivas, por lo que en este caso es mejor pasarse de prudente y no aventurarse por estas calles como turistas. De todas formas, hay que decir que comparando la delincuencia actual con la de los años 70 y 80, esta se ha reducido considerablemente, conviviendo, más bien, con una pobreza que afecta a buena parte de los habitantes al sur del Bronx, donde el reparto de comida es algo cotidiano desde hace años.

El 50% de la población es latina, por lo que la mitad de sus habitantes habla español perfectamente. La población afroamericana también ocupa un altísimo porcentaje, y de hecho en todos los trayectos en metro hemos sido los únicos blancos a la vista. Realmente es asombroso el contraste con Manhattan, en el que llevamos inmersos 4 días, y junto con el nivel de vida más bajo en esta zona, parece que hayamos cambiado de país.

Culturalmente hablando, el Bronx es la cuna del rap y del hip hop y también un «museo» al aire libre de arte callejero en ciertas zonas.

¿Cómo visitar el Bronx? Nosotros lo hemos hecho por libre, pero la verdad es que no es lo más eficiente. Hay varios puntos que ver (os los dejaré a continuación) bastante alejados unos de otros y mal comunicados en transporte público. Existe una excursión típica llamada Tour de Contrastes, que hacen varias empresas (os dejo aquí la de Civitatis, que me parece que está genial) que, como su propio nombre indica, discurre en autobús (y bajando en los sitios, claro) por diferentes áreas de Nueva York, muy distintas entre sí: el Bronx, Queens, Harlem y Brooklyn (donde se llega también al barrio judío ultraortodoxo de Williamsburg, que intentaremos visitar el miércoles). Todos estos sitios están lejos en transporte público y fatal comunicados entre sí, por lo que ir con un tour así es la única forma de visitarlos en un mismo día asegurándoos de que veis aquello que merece la pena en cada lugar. Cuesta 43€ y ahora me arrepiento un poco de no haberlo cogido.

¿Y qué ver en el Bronx? Nosotros hemos visitado los 2 primeros lugares que os mencionaré, a los que se llega fácil en metro de uno a otro.

  • Estadio de los Yankees: Aunque no te guste el béisbol, es una visita imprescindible. Los New York Yankees el el equipo más laureado en la historia del deporte norteamericano. Ningún equipo de ningún deporte ha ganado tantos títulos como ellos.
  • Graffiti de I ❤️ Bronx: El hip hop siempre ha ido unido a los grafitis, por eso se pueden ver tantos murales en el Bronx que representan a los personajes más célebres del barrio. Nosotros hemos llegado a este y caminado unas manzanas alrededor a ver si había más, pero no es así. Todo el mundo que visita los graffitis lo hace con el Tour de Contrastes.
  • New York Botanical Garden: Con unas 100 hectáreas de amplitud, cuenta con bosques tropicales con vegetación exuberante, una recreación de un bosque nativo americano, prados, cascadas e incluso un río.
  • Edgar Allan Poe Cottage: Es la casa del escritor estadounidense, y es que el Bronx fue el hogar de diversos personajes célebres, tanto antaño como actualmente (Jennifer López, por ejemplo, también creció aquí).
  • Comisaría Fort Apache: famosa por la película con el mismo nombre, lo recibe porque este término se da, en el ámbito policial o militar, para referirse a un sitio asediado. En los 80, trabajar en esa comisaría era como estar en una zona de guerra. Aunque los índices de criminalidad todavía siguen siendo altos en el barrio, en los 80 y 90 el panorama era mucho peor, especialmente en el sur del barrio, donde está la comisaría.
  • Hall of Fame for Great Americans: este paseo de la fama, anterior al famosos de Hollywood, rinde tributo a personajes célebres americanos como Washington, Edison o Roosevelt.
  • City Island: es una isla con arquitectura victoriana y una gran tradición marinera. De hecho, allí se han construido embarcaciones ganadoras de regatas.

John Lennon Memorial

*Esto es algo que nos faltó en nuestra visita a Central Park, se nos pasó completamente*

El famoso mosaico en el suelo con la palabra Imagine, en honor a John Lennon, se encuentra en Central PArk (junto al extremo oeste, en la parte central, a la altura de la calle 72).

Este memorial, construido tras el asesinato de John Lennon en 1980 por parte de un enfermo mental que lo asesinó junto a su casa, a pocos metros de este lugar, para «entrar en la historia» y que yo lo sacaré no nombrándolo aquí, no se compone únicamente del mosaico, sino de toda un área de 1 hectárea de terreno en forma de gota a la que se ha bautizado como Strawberry Fields (por la canción de los Beatles Strawberry Fields Forever). Su esposa, Yoko Ono, donó 1 millón de dólares para la construcción de este memorial.

El nombre del mosaico fue en honor a una de las canciones más famosas de John Lennon, Imagine, que evoca esperanza para un mundo sin conflictos y sin guerras. También hay una placa de bronce que enumera los más de 120 países que plantaron flores y donaron dinero para el mantenimiento del área. 

Normalmente está rodeado de gente tratando de hacerse la foto con el Imagine, pero también suele haber cantantes callejeros tocando música. Hoy era así, y ha sido una pasada: a pesar del frío nos hemos quedado un buen rato escuchando absortos.

Museo de Arte Metropolitano

El más conocido como MET es el segundo y último museo que teníamos pensado visitar en este viaje (mucha gente también recomienda el del memorial de 11S, junto al que pasamos el primer día, pero no nos llamaba mucho la atención). Situado en el adinerado barrio del Upper East Side, se trata del más grande de todos los que hay en Nueva York, y también del más visitado.

De nuevo se nos ha echado el tiempo un poco encima y no hemos visto el museo entero, aunque tampoco nos apetecía porque no somos mucho de arte, pero si vosotros queréis hacerlo, os recomiendo reservar al menos 4 horas.

Cuenta con más de 2 millones de objetos y está dividido en grandes salas de diferentes épocas: Egipto, Grecia, Roma, la Edad Media, Asia, el Islam, arte moderno y contemporáneo y otra serie de salas con exposiciones temporales.

Nuestra favorita, como siempre, ha sido Egipto, donde se puede disfrutar, en una de las salas, del Templo de Dendur, muy similar al de Debod de Madrid y que de igual forma que éste, fue regalado por los Egipcios a EEUU en agradecimiento a su colaboración en la salvación de Abu Simbel.

Entrar el museo cuesta 25$, y suele haber bastante cola fuera. No es para comprar las entradas, sino simplemente para entrar, a modo control de aforo (y a día de hoy, diciembre de 2021, para comprobar el certificado de vacunación, cosa que piden en cualquier atracción turística junto con el DNI o pasaporte). Una vez dentro, hay más cola para comprar la entrada, pero esto sí se puede evitar: hay máquinas para comprarlas sin tener que pasar por el mostrador, e incluso podéis comprarlas por internet el día de antes (no permite comprar entradas para el mismo día).

🍔Cena en Shake Shack

Nos quedan solo 2 noches en tierras americanas, así que hoy hemos decidido probar la famosa hamburguesería Shake Shack. Actualmente es una cadena con decenas de restaurantes por todo el país e incluso fuera de él, pero en sus inicios en el año 2000 solo era un pequeño local en Madison Square Park.

Irónicamente su especialidad inicial fueron los perritos calientes, y por otro lado, su nombre viene de lo ricos que están sus batidos… ¡pero es famoso por sus hamburguesas!

Ahora bien ¿están ricas? Claro que sí. Puro sabor. No esperábamos otra cosa, y la respuesta es que sí, las recomendamos, pero he de decir que nos gustaron más las de The Counter el primer día. Eso sí, ha sido la comida/cena más barata que hemos hecho hasta el momento, y eso es un punto muy a favor: 38$ por 3 hamburguesas y 2 patatas (la hamburguesa extra era para Jorge, que tiene que crecer🤣). En The Counter, muy similar, fueron más de 50$ por 2 hamburguesas y 2 patatas.

Nueva York día 4: Central Park, Museo de Historia Natural y Harlem

Hoy ha amanecido muy soleado en la Gran Manzana, así que hemos puesto rumbo hacia el enorme Central Park. Después hemos seguido caminando hacia el norte hasta el barrio de Harlem, y hemos finalizado el día en el American Museo of Natural History (que está junto a Central Park, por lo que se podría visitarlo antes de Harlem).

Central Park

Este gigantesco parque urbano es, con sus 4km de largo por 800m de ancho es uno de los más grandes y también famosos del mundo (sino el que más), y un indiscutible símbolo de Nueva York.

En las 340 hectáreas que ocupa hay espacio para praderas, lagos, cascadas y zonas boscosas que parece imposible que estén en pleno centro de la ciudad, salvo porque en ningún momento se dejan de divisar los altísimos rascacielos.

Un par de curiosidades que ponen de manifiesto su tamaño: la suma total de sus caminos es de unos 45km, y la medida total del parque es mayor que el Principado de Mónaco.Un par de curiosidades

Es también el paraíso runner: cada pocos metros nos cruzábamos con personas corriendo, y la zona más típica para esto es el perímetro del lago, que tiene casi 3km llanos (por todo el parque hay muchas y bastante empinadas cuestas).

Su historia empieza en el siglo XIX, cuando el diseño cuadriculado de la ciudad de Nueva York no dejaba mucho espacio para áreas verdes. Alrededor de 1840, los neoyorquinos empezaron a cansarse de tener que visitar cementerios y otros lugares extraños para escapar de la vida urbana. Así, tras años de descontentos, nació Central Park. El terreno elegido para el parque estaba ocupado por pequeñas aldeas e instituciones como Pigtown, la escuela de Mount St. Vincent Academy, y Seneca Village. Todas estas tierras fueron expropiadas para dar cabida al diseño conocido como “Plan Greensward” de Frederick Law Olmstead y Calvert Vaux para Central Park.

Caminar sin rumbo dejando que los pies os guíen es lo mejor que podéis hacer, pero aquí os dejo un mapa de los lugares destacados de Central Park.

Para mí, lo imperdible es el lago grande, el homenaje a John Lennon y el Castillo de Belvedere.

American Museum of Natural History

Este museo de historia natural, que muestra desde la creación de los planetas y de La Tierra hasta la evolución humana, los dinosaurios y los animales, concretando más en los especímenes americanos, está compuesto por una colección de de más de 35 millones de objetos y se considera la más amplia del mundo, aunque no todos ellos se exponen al mismo tiempo.

Si os gusta la naturaleza, este es vuestro lugar, y aún más si se levanta un día lluvioso o muy frío: es el plan perfecto. Nosotros aún tenemos pendiente el MET, por lo que no queríamos dejarlo pasar más días.

La entrada cuesta 23$ y el museo se divide en 4 plantas. Para verlo al detalle harían falta unas 4 horas. Nosotros hemos estado 2 y solo hemos podido ver 2 pisos detenidamente, y los otros dos a matacaballo. Cierran a las 17:30, pero aproximadamente 20 minutos antes empiezan a cerrar salas.

Aquí es donde se grabó la película de Noche en el Museo, y lo cierto es que por dentro algunas salas son especialmente bonitas.

Harlem

Caminando hacia el norte desde Central Park hemos llegado a Harlem, el barrio que hace frontera con el parque al sur, y con el Bronx (que visitaremos mañana) al norte.

Harlem es el mayor núcleo de habitantes afroamericanos de la ciudad, y esto se remonta a finales del siglo XIX tras la Guerra Civil americana (1861-1865), que se dio entre los Estados esclavistas y los Estados Libres de EEUU y la cual ganaron los libres. Este hecho implicó que la esclavitud fuese prohibida en todo el país, y muchos afroamericanos decidieron emigrar a Nueva York en busca de oportunidades.

Por aquel entonces, al norte de Central Park no había más que campo y granjas; era una zona olvidada, toda la ciudad miraba hacia Midtown y Downtown. La comunidad negra fue creciendo hasta fusionarse con el resto de Nueva York, y hoy Harlem es la cuna de la cultura afroamericana en EEUU.

Antaño fue un barrio algo peligroso, pero hoy en día, poco queda de eso y puede visitarse sin ningún tipo de problema.

Nuestras paradas han empezado por la pastelería Levain, autora de, según afirman por ahí, las mejores galletas de Nueva York. Efectivamente, estaban riquísimas pero muy dulces. ¡Nos han empachado tanto que no hemos comido nada más hasta la cena!

Caminando hacia el norte hemos llegado al Apollo Theater, el mítico teatro en el que dieron sus primeros conciertos estrellas como Michael Jackson, Aretha Franklin o Stevie Wonder. Aún hoy sigue habiendo numerosos espectáculos, e incluso uno llamado Amateur Night, en el que artistas noveles tienen la oportunidad de actuar, y quien sabe si convertirse en el próximo éxito mundial.

Cambiando de dirección hacia el este, llegamos a la Avenida Malcom X, el eje principal del barrio y el lugar favorito de muchos para encontrar gangas. El personaje que le da nombre, Malcom X, fue un ferviente defensor de los derechos de los afroamericanos que fue asesinado el 21 de febrero de 1965 (podéis leer el porqué de su nombre y su biografía resumida aquí).

Para terminar el paseo, antes de coger el metro hacia el ya mencionado Museo de Historia Natural, hemos pasado por el vecindario de Mount Morris, compuesto por la típicas casas de dos pisos con entradas de escalinatas, unos aires muy americanos.

Algo que nos ha faltado por hacer y os recomendamos, es asistir a una misa gospel. Son gratis y muy especiales, aunque hay que tener en cuenta, según nos han dicho, que los hombres deben acudir en camisa.

Nueva York día 3: Chelsea, Greenwich Village, SoHo, Little Italy y Chinatown

Hoy ha amanecido un día lluvioso, pero lo que habíamos planeado y no podía faltar, para inaugurarlo, ha sido una carrerita por Central Park (del que os hablaré mañana, pues será cuando lo visitaremos a fondo) a las 7:30am, con todas las calles vacías por ser 25 de diciembre (¡Feliz Navidad!).

Después de una ducha y un buen desayuno, teníamos por delante muchos, muchos pasos. La zona a patear ha sido la zona sur-oeste de Manhattan, donde se encuentran, unos lindando con otros, los barrios mencionados en el título (de norte a sur, Chelsea, Greenwich Village, el SoHo, Little Italy y Chinatown).

Por un lado, hemos elegido un buen día para visitar esta parte, pues se trata casi únicamente de pasear por las calles de estos barrios, cada uno tan diferente del otro, y con menos gente se hacía más ameno. Pero sí es cierto que el ambientillo de las tiendas abiertas les dan cierto encanto, y salvo en Little Italy y Chinatown, todo estaba cerrado.

High Line

En el barrio de Chelsea, High Line es un parque lineal de algo más de 2km de largo que discurre varios metros por encima del suelo, y es que se trata de una antigua vía de tren que fue suprimida y convertida en esta bonita pasarela verde elevada, uno de los más famosos paseos de la ciudad.

Todo el mundo nos había recomendado venir aquí, pero lo cierto es que en inverno (y encima con lluvia) pierde mucho encanto: no había nada de verde, todo estaba pelado o marrón. En primavera tiene que ser otro asunto, porque además hay varias zonas para sentarse a comer al aire libre o pasar el rato.

Chelsea Market

Un mercado cubierto de lo más pintoresco, donde encontraréis todo tipo de comidas (aunque la especialidad aquí es el marisco, concretamente el bogavante) y también tiendas de ropa o de libros. De todo, vaya. Uno de los mejores lugares para disfrutar de un día lluvioso en Nueva York. Pero aquí ha llegado el segundo fail del día, y es que estaba cerrado por Navidad. Por lo que no hemos podido ver nada.

Ni siquiera tomar unas Oreo, y es que este lugar es donde se fabricaron por primera vez estas galletas, en 1912. El mercado de Chelsea abrió en 1997, y en dos décadas se ha convertido en un referente de Nueva York. Pero detrás de un concepto moderno se esconde un edificio con historia: Lo construyó en 1890 la fábrica de galletas Nabisco, la marca que elabora Chips Ahoy, Oreo o las galletitas saladas Ritz.

Por aquel entonces, esta era la zona de los mataderos y el suministro de carne, y, de ese modo, Nabisco tenía acceso directo a la manteca para sus galletas. La fábrica estuvo operativa hasta 1958, cuando la compañía se trasladó.

Apartamento de Friends

Abandonamos Chelsea para adentrarnos en Greenwich Village, que en sus orígenes en 1712 fue un pueblo separado de Nueva York, donde la gente se mudaba para respirar aire fresco. Por ello, se puede ver que es totalmente diferente al resto de la ciudad: sus calles no tienen nombre de números, tampoco son cuadriculadas y los rascacielos brillan por su ausencia. En su lugar, las típicas casitas de 2-3 pisos con pequeñas escaleras en la entrada.

En este barrio se encuentra la casa de la archiconocida serie de Friends (que nosotros, por cierto, no hemos visto), en 90 Bedford Street en la esquina de Grove Street. Como curiosidad, para vivir aquí haría falta pagar la friolera de unos 5000$ mensuales. Si sois muy frikis de la serie, sabed que hace un par de años abrieron cerca del Flatiron una Pop Up de Friends que podéis visitar por 35$.

SoHo

Su nombre viene de South Houston, y es que este barrio se encuentra al sur de la Calle Houston. Conocido por su arquitectura industrial y esas típicas estampas de las escaleras exteriores de metal en todas las casas (los edificios así son llamados Cast-iron buildings), el SoHo también es famoso por su amplia variedad de tiendas (las cuales estaban todas cerradas hoy, y seguro que hemos perdido la esencia de este lugar).

Es uno de los barrios de moda entre la gente con dinero y las celebrities de la ciudad, que ha sido escenario de múltiples películas y series, por lo que la estampa que deja ya nos sonaba y cuyos edificios son de los más antiguos de NY, no dejando espacio tampoco a los rascacielos.

La arquitectura Cast-iron debe su nombre a los edificios construidos con acero fundido que tomaron esta parte de la ciudad en la época de la revolución industrial. Este material fue el que permitió construir edificios más altos y estables y se considera que abrió las puertas a la proliferación de rascacielos. Además, al ser un material de construcción económico, se extendió rápidamente por toda la ciudad.

Little Italy

Seguimos avanzando hasta llegar a Little Italy, el barrio al que fueron a parar la mayoría de los inmigrantes italianos que llegaban a Nueva York entre finales del siglo XIX y principios del XX. Una zona en la que conservaron sus costumbres y sus tradiciones, incluida la mafia que se ha reconvertido al turismo al 100% y ahora está plagado de trattorias y pizzerías.

Antiguamente era mucho más grande, pro conforme los descendientes de italianos fueron mudándose a otras zonas de la ciudad, sus vecinos de Chinatown fueron apropiándose de los edificios colindantes.

¡Por cierto! Esta no es la única Little Italy de Nueva York: en el barrio del Bronx (que visitaremos más adelante) hay otro similar.

Chinatown

Este barrio, que hace frontera con el anterior, es el lugar de residencia de gran parte de los asiáticos que viven en Nueva York. Los inmigrantes chinos fueron agrupándose para defender sus derechos y protegerse del racismo. Actualmente es un barrio que asiste a nuevos inmigrantes y los prepara para comenzar a poder subsistir en Nueva York.

Su calle más importante es Mott Street, pero realmente caminando por cualquiera de sus calles parece literalmente que uno se ha teletransportado a China: todos los carteles en chinos, tiendas de productos chinos y cientos de restaurantes de comida china de la de verdad. El sitio ideal para comer o cenar si os gusta este tipo de comida.

🍕Cena en Bella Ciao

Después de tanta caminata hemos vuelto al hotel a descansar, pero para la cena no ha podido faltar una buena pizza en Little Italy, así que allí que hemos vuelto (hay una línea de metro que conecta el sur con el norte de Manhattan – la amarilla – y la verdad es que llegamos a cualquier parte súper rápido).

El restaurante elegido aleatoriamente entre las decenas de ellos que hay ha sido Bella Ciao, y nos ha encantado. El precio está dentro de la media (platos de entre 20 y 30$) y las pizzas estaban muy ricas y tanto los ingredientes como la masa tenían muy buena calidad.

Nueva York día 2: Midtown

Segundo día por New York, y hoy lo hemos dedicado a ver la parte medial de la isla de Manhattan: el Midtown. Lo cierto es que orientarse es súper fácil, pues las calles que cruzan Manhattan de oeste a este están numeradas (los número más bajos al sur, los más altos al norte) y llevan la coletilla de «west» o «east» dependiendo de si se encuentran al oeste o al este de la Quinta Avenida, que es la avenida principal de la ciudad.

Union Square Park

El nombre de esta plaza le viene dado porque se la considera el nexo de unión entre la zona sur y la norte de Manhattan, aunque en sus inicios fue un campo de agricultura y también un cementerio.

Hoy en día el ambiente es mucho más local que en otras zonas de la ciudad, y suele haber diferentes eventos: ahora en diciembre hay un mercado navideño, y hoy mismo había un mercadillo de productos de alimentación lleno de autóctonos haciendo sus compras.

Harry Potter New York

De camino a nuestro siguiente desntino nos hemos topado con esta tienda de merchandising de Harry Potter, enorme y que tenía de todo: desde camisetas y jerseys hasta ¡varitas y capas! Y no solo hay de todo, sino que la decoración es una pasada, cuidada al detalle.

Abierta recientemente, se trata de la tienda más grande del mundo de entre todas las oficiales (también es cierto que solo hay 3).

The Lego Store

Otra friki-tienda, esta vez de Lego. Merece la pena entrar solo por ver las enormes piezas de Lego que están construidas dentro. ¡Vaya currazo!

Flatiron Building

Es uno de los edificios más emblemáticos de la Gran Manzana, llamado así por su forma similar a una plancha. Y para nuestra «suerte»… está de obras, todo cubierto por andamios (no es la primera vez que nos pasa, ya corrimos la misma fortuna en Praga y en Chiang Rai hace unos años).

Con sus 87 metros de altura, no es ni de lejos uno que destaque por su altura, lejos de los cientos de metros de los rascacielos colindantes, pero su peculiar forma lo hacen del todo especial.

También recibe su fama porque se dice que fue el primer rascacielos de Nueva York, construido en 1902. La realidad es que el primero fue el Tower Building en 1889 (tenía 11 pisos), pero éste fue demolido en 1913, así que realmente el Flatiron es el más antiguo a día de hoy.

Empire State

Y de un edificio icónico a otro, esto es un no parar. Uno de los musts en Nueva York es subir al Empire State, y eso hemos hecho. La entrada cuesta 45$, y normalmente hay que comprarla por adelantado, pero como os explicaba ayer, a pesar de que hay mucha gente por todas partes, debe ser que no es nada comparado como en tiempos pre-pandemia, y hemos podido subir nada más llegar y comprar los tickets.

La visita empieza por una exposición en la que se explica cómo construyeron este edificio de 387 metros de altura, inaugurado en 1931 tras solo 11 meses de construcción.

Después se toma un veloz ascensor que sube hasta el piso 80, donde resguardados del frío se pueden ver vistas 360º de la ciudad, y finalmente, en el piso 86, las míticas panorámicas de todos los rincones de Nueva York.

Bryant Park

Este parque en pleno centro de Nueva York es conocido por ser un oasis de paz en medio de la jungla de cemento, gracias a su amplio y verde césped. Pero lo cierto es que en invierno cambia totalmente, y hoy en su lugar había una pista de patinaje sobre hielo y un enorme mercado navideño de puestos de comida y de regalos. Ha sido nuestro lugar elegido para comer, pues no hacía tanto frío como ayer y se podía estar medio bien en la calle.

La parte de Bryant Park que linda con la 5ª Avenida la ocupa la New York Public Library, la conocidísima biblioteca pública de la ciudad, de estilo Beaux Arts y custodiada por dos grandes leones. Merece totalmente la pena entrar en ella para observar su espectacular sala de lectura, pero debe ser que como buen día de Nochebuena que es, tocaba no abrir, así que nos hemos quedado con las ganas.

Grand Central Station

La estación central de Nueva York, en pleno Midtown, es sencillamente espectacular. Ha aparecido en muchas películas, y no es para menos: su inmenso hall es tan enorme como precioso. Una de las joyas arquitectónicas de la ciudad.

Fue inaugurada en 1913 gracias al mecenazgo de los magnates Vanderbilt. Pero antes ya había existido otra estación en el mismo sitio, construida en 1871 como Grand Central Depot, y rebautizada más adelante como Grand Central Station. En los años 50, la estación cayó en decliveYa no era la terminal moderna de 1913, y la gente comenzaba a preferir los automóviles y el avión al tren.

Para salvar la estación del cierre inminente, vendieron la parte norte para la construcción de un rascacielos. Así, en 1963 nació el Pan Am Building, el famoso MetLife Building que hoy se alza aún en el extremo de Park Avenue.

St. Patrick’s Cathedral

También conocida como la Catedral de Nueva York, y sorprende muchísimo el contraste que hace al estar absolutamente rodeada de rascacielos, esta iglesia gótica fue en el momento de su construcción (1879) y lo cierto es que es bastante alta, aunque mirando a su alrededor no lo parezca.

Fue construida gracias a los donativos de los inmigrantes irlandeses, quienes la dedicaron a su patrono, queriendo rememorar las catedrales góticas que dejaron atrás en Europa.

La entrada es gratuita, y merece la pena verla por dentro porque es bastante chula. Su órgano de 10.000 tubos es espectacular, y justo hoy estaban sonando villancicos, así que hemos podido disfrutar de su sonido.

Rockefeller Center

Es un complejo de más de 20 edificios comerciales construido por la familia Rockefeller, en el que se encuentran las tiendas más lujosas de la ciudad.

La vista más conocida es la del edificio GE, el más alto de la zona y que se encuentra frente a la famosa plaza donde en invierno ponen una pista de patinaje sobre hielo, un árbol de Navidad gigantesco y muchas luces.

Quinta Avenida

Aunque la 5th Avenue es muy, muy larga (recorre Manhattan de norte a sur), la zona más concurrida es la que se encuentra en las cercanías de Central Park hasta el Rockefeller Center.

Aquí se encuentran las tiendas más conocidas de moda, complementos, joyería… algo así como una Gran Vía madrileña a lo bestia (y en la que andar también se antoja complicado).

Nuestro día de turismo ha terminado aquí, mañana (si la lluvia lo permite) seguiremos con Central Park.

🇰🇷Cena de Nochebuena en Baek Jeong

Hoy es un día especial, así que queríamos celebrarlo. Después de mucho bichear por Google, hemos dado con un restaurante coreano cerca del hotel, y es que la zona en la que nos encontramos (los alrededores del Empire State) resulta que es llamada Koreatown.

Se llama Baek Jeong, una barbacoa coreana, y es de lo más auténtico con lo que podíamos habernos topado: rara era la persona que no era al menos asiática. Estaba a rebosar de gente, y al conseguir una mesa hemos visto que ya estaba llena de pequeños platos con ingredientes desconocidos. ¡Pensábamos que no habían recogido la mesa de los anteriores comensales! Pero qué va, es algo que ponen a todo el mundo como acompañamiento a las carnes que se pidan.

En el centro de la mesa, la cual tiene un agujero, hay una pequeña barbacoa con brasas. Hemos pedido dos tipos de carne de ternera y nos los han traído crudos para cocinar in situ, no por nosotros mismos sino el propio camarero lo hacía.

Nos ha parecido una manera genial de celebrar la Nochebuena, todo un acierto. Ha sido bastante caro, pero contábamos con ello. Cada vez somos más conscientes de eso que dicen de que comer en Nueva York es caro. Si un bocadillo te cuesta 10-15$, no nos ha sorprendido que esta cena para 2 haya costado 120$.

Por cierto, aquí siempre se deja propina. Habíamos leído que al menos el 15% del valor de la cuenta, pero hoy en el ticket indicaba una propina recomendada de entre 20 y 25$. ¡Qué pasada!

Nueva York día 1: Financial District, Estatua de la Libertad y Puente de Brooklyn

¡Comienza la aventura por la gran manzana! Nueva York está claramente dividida en zonas, así que hemos comprado un metro pass de 7 días (viajes ilimitados en metro y autobús por 34$) y hemos conseguido llegar sin confundirnos de andén (cosa complicada porque las estaciones son un poco caóticas y mal señalizadas) hasta la parada Chambers St. Os cuento todo lo que hemos visto en el mismo orden que hemos seguido, pues todo se puede hacer andando y no hemos montado en el metro hasta el momento de volver al hotel.

City Park Hall

Primera parada de nuestra ruta. Es un pequeño parque frente al ayuntamiento de la ciudad, sede del mismo desde siempre, y de hecho es en este espacio donde se han producido numerosas manifestaciones por parte del pueblo, ya incluso antes de que EEUU consiguiese su independencia allá por 1776.

En uno de sus lados se encuentra el Woolworth Building, uno de los rascacielos de estilo neogótico más emblemáticos de Nueva York y el más alto de Estados Unidos cuando se construyó en 1913.

A pocos metros de la plaza se alza la St. Paul’s Chapel, desde el 11 de septiembre también llamada la iglesia del milagro, pues no sufrió ningún daño a pesar de estar tan cerca de las torres gemelas.

World Trade Center

Llegamos a uno de los lugares más impactantes, donde hasta hace ahora 20 años se alzaron las imponentes Torres Gemelas. Todos recordamos qué estábamos haciendo en el momento en que vimos las imágenes en la tele de cómo impactaban los aviones contra ellas ese 11 de septiembre de 2001.

Hoy se puede visitar el museo del memorial del 11S, situado justo aquí, junto a dos grandes agujeros cuadrados negros construidos justo en el recinto de cada una de las dos torres. Ambos son una gran fuente en la que parece que el agua cae hacia un agujero infinito. En las barandillas que lo rodean están escritos los nombres de todas las víctimas de aquel atentado.

Curiosamente existe un árbol, el único que sobrevivió a la tragedia, que hoy en día es un símbolo de esperanza y recuperación.

Mirando hacia arriba veréis el One World Trade Center, el rascacielos que desde 2014 sustituye a las torres y que a día de hoy es el más alto de Nueva York.

Trinity Church

Construida en 1698, fue, sorprendentemente, el edificio más alto, no solo de Nueva York, sino de todo el país, en el momento de su construcción y durante los 2 siglos posteriores.

Nos ha impactado mucho el cementerio que hay en sus jardines, con lápidas que marcaban fallecimientos del siglo XVIII, ¡cuando Nueva York era aún una colonia inglesa! Y resulta que aquí yacen varios personajes ilustres de la historia del país, como Robert Fulton (inventor del barco de vapor), John Watts (famoso político y abogado) o Alexander Hamilton (uno de los Padres Fundadores de Estados Unidos y primer Secretario del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos).

Wall Street

El nombre de esta calle viene dado porque aquí se encontraba el muro que los holandeses construyeron para proteger Nueva Amsterdam de las agresiones exteriores. Y es que sí, Nueva York no fue una colonia inicialmente inglesa, sino holandesa, que tras una serie de disputas pasó a manos anglosajonas en 1665 (después de solo 40 años de su fundación).

Pero esto no es por lo que se la visita, sino por ser el centro financiero más famoso del mundo. Aquí se encuentran la Bolsa de Nueva York (el mayor mercado de valores del mundo) y el Federal Hall.

Y cerca de ella, en el parque Bowling Green, el también famoso Toro de Wall Street, al que se dice que hay que tocarle los huevos porque da buena suerte.

Esta escultura de bronce fue creada por el escultor Arturo di Modica, con el objetivo principal de recordar la caída del mercado de valores en el año 1987, en referencia a la fuerza y poder de la población estadounidense. Al parecer se colocó sin ningún permiso delante de Wall Street como símbolo del poder del pueblo estadounidense. Ese mismo día se retiró pero a los neoyorquinos le gustó tanto que acabaron colocándolo donde se encuentra hoy en día.

Estatua de la Libertad

Para llegar hasta ella hay que ir caminando primero a Battery Park, y más concretamente al Castle Clinton, lugar donde se pueden comprar los tickets para el Ferry hacia la isla donde se encuentra. Actualmente, parece que dada la situación de la pandemia, hay menos turistas y lo nuestro ha sido llegar y topar: comprar el ticket (por 32$) y montar en el Ferry. Pero en ocasiones normales dicen que suele haber colas larguísimas y que compensa comprar el New York Pass que incluye varias visitas a lugares turísticos y puedes entrar sin hacer cola.

El ferry a Liberty Island desde Battery Park tarda apenas unos 20 minutos. La excursión incluye el ferry a Liberty Island donde dan unas audioguías en un puesto al llegar. Al acabar en Liberty Island se coge otro ferry hasta Ellis Island, donde hay un museo y vuelven a dar otras audioguías. Nosotros no hemos ido a Ellis Island porque escuchamos que no merece mucho la pena.

La Estatua de la Libertad es el emblema por excelencia, no solo de Nueva York, sino de EEUU y de la libertad. Con sus 47 metros de altura, elevada hasta los 99 gracias a un enorme pedestal, es lo primero que los viajeros que llegaban en busca de una mejor vida a Nueva York veían desde los barcos que llegaban de Europa. De hecho, la estatua mira precisamente en esa dirección. Hacia París, ¿quizás? Puede ser, pues este monumento fue un regalo de los franceses por la amistad entre ambos países, diseñada por, entre otros, Gustav Eiffel. El proyecto tardó años en ver la luz, por diversos motivos, entre ellos, que se construyó en Francia y tuvo que traerse desmontada hasta EEUU. Se inauguró por fin en 1886.

Brookfield Place

Momento de pausa y de entrar un poco en calor. Hemos llegado a parar a este elegante centro comercial, lugar perfecto pues había un montón de restaurantes y puestos donde elegir qué tentempié tomar.

También está aquí el llamado Winter Garden, que parece un invernadero con palmeras y pertenece al propio centro comercial.

New York County Court

Son los famosos tribunales de Nueva York, que habréis visto más de una vez en infinidad de películas. alberga el palacio de justicia y el Tribunal de Apelación, de la Corte Suprema del Estado de Nueva York del Primer Distrito Judicial del Estado.

Puente de Brooklyn

Llegamos a las últimas ubicaciones del día. Muy cerca de los tribunales se encuentra uno de los extremos del icónico puente de Brooklyn, que cruza el río East desde Manhattan hasta Brooklyn. Cruzarlo caminando es un must en la visita a Nueva York.

A finales del siglo XIX, tomar un ferry era la única forma de cruzar el río entre Nueva York y Brooklyn, por entonces dos ciudades independientes. Las heladas, lluvias y otros problemas hacían que esta ruta se cancelase con frecuencia, así que el ingeniero John Augustus Roebling propuso construir un puente. Su construcción terminó finalmente en 1883. El puente alcanzó gran fama mundial de forma inmediata, pues se trataba del primero suspendido mediante cables de acero. Durante 20 años fue el puente colgante más largo del planeta, con 1825m de longitud.

Una vez en Brooklyn, dejando este también conocido barrio neoyorquino para otro día, hemos pasado por Washington Street, esa calle típica de las películas de Spiderman con el Puente de Manhattan al fondo (muy similar al de Brooklyn), y finalizado la ruta en Pebble Beach, junto al río, donde la estampa del puente y de todo el Skyline de Lower Manhattan es espectacular. Un lugar perfecto para ver la puesta de sol.

🌯Cena en Toast

No es ningún lugar especial, pero dado que tampoco EEUU tiene comidas espectaculares que probar (ya lo hacemos en España siempre que queremos) y que aquí la verdura brilla por su ausencia, hemos dado con este restaurante self service, que es una especie de buffet con bastante variedad de platos (desde ensaladas hasta carnes) que se sirven en una bandeja y se pagan al peso. Tiene pinta de ser de lo más barato que hay por aquí (ya estábamos de vuelta en nuestro hotel, cerca del Empire State) y aún así han sido unos 40$ para cenar 2.

22 diciembre: Madrid – Nueva York (EEUU)

Pues contra todo pronóstico, ¡aquí estamos! Superadas las pruebas y papeleos, hemos cumplido la misión de llegar a Nueva York en una época en la que el COVID está dando bastante guerra. Os iré contando diariamente nuestro paso a paso de este viaje de 7 días.

Hoy ha sido día casi completo de viaje. A las 5:00 ya estábamos en el aeropuerto para coger el vuelo de TAP hacia Lisboa a las 6:50. Para subir al avión nos han pedido una PCR negativa y el certificado de vacunación. Al no facturar maleta, nos lo han pedido en la puerta de embarque, así que en caso de pasar antes por el mostrador, os lo pedirán allí.

Después de 1h15, ya en Lisboa, nos ha tocado hacer una escala de casi 5 horas, puesto que el vuelo a Nueva York salía a las 12:00. En este embarque, más papeles: de nuevo la PCR (máximo de 1 día) y el certificado de vacunación, y además un impreso de 5 páginas que había que daban allí mismo y que los azafatos revisaban minuciosamente junto a la documentación antes de dejarnos subir.

Después del infinito embarque, nos esperaban 8h30 de vuelo hasta nuestro destino final, en el que nos han dado otro papel para rellenar, esta vez a cargo del gobierno americano: se trata de la declaración de aduanas, y hay que entregarlo al llegar a EEUU en el control de pasaportes.

A las 15:30 (hora de NY, que son 6h menos que en España) hemos aterrizado en el aeropuerto de Newark (al este de New Jersey y el mejor comunicado con Manhattan a día de hoy) y aún nos quedaban unos 30 minutos de cola en el control de pasaportes, donde no hemos tenido que mostrar el visado ESTA puesto que ya está todo informatizado. ESTA es el visado de turismo que hay que hacer para poder viajar, cuesta 14$ y podéis adquirirlo en la página oficial del gobierno rellenando un formulario larguísimo pero sencillo. La aprobación del visado suele darse en unas pocas horas o máximo 2 días (así que es algo que hay que hacer con tiempo).

16:30 y por fin libres… para averiguar cómo llegar a Manhattan. Nos hemos decidido por el tren, ya que los NY es famoso por sus atascos y queríamos ahorrarnos algo de tiempo. Siguiendo las indicaciones de Air Train hemos llegado hasta este monorail que «sobrevuela» las terminales del aeropuerto y hace una última parada en la línea de tren que va de Newark a Nueva York. En la misma entrada es posible comprar, por 15$, los tickets hasta Penn Station, en pleno centro de la ciudad y muy cerca de nuestro hotel.

Después de 25 minutos de viaje y de recorrer a pie unas pocas manzanas, hemos llegado por fin al hotel, sobre las 18:00. Nos alojamos en el Holiday Inn Express Times Square South, súper bien situado a muy poca distancia del Empire State y de Times Square, entre otras.

¡Y fin del trayecto! Las energías no nos han dado para mucho, así que hemos ido a lo fácil: paseo hasta Times Square y cena en una hamburguesería.

Times Square

La plaza de Times Square es el corazón de Nueva York y con los años se ha transformado en un símbolo de esta ciudad cosmopolita, gracias a sus luces y sus llamativos carteles publicitarios. El centro neurálgico de la zona es la plaza, en el cruce de Broadway con la 7ª Avenida. Aquí se amontonan bares, restaurantes, teatros, museos y ambiente, mucho ambiente a todas horas.

Times Square tiene una historia relativamente reciente ya que, hasta finales de los 90, la zona era sinónimo de crimen y drogas, pero durante el mandato del alcalde Rudolph Giuliani durante esos años, Times Square fue reciclado para pasar a convertirse en una de las mejores zonas de Nueva York.

Aviso a navegantes (por si acaso): en la se agolpa tanta gente que a más de uno le podrá resultar agobiante pero realmente es que ese es el propio encanto del lugar, junto con los carteles luminosos en cada esquina.

🍔 Cena en The Counter

Hace mucho frío y no estábamos por la labor de comernos mucho la cabeza, así que hemos ido a parar a The Counter, de camino al hotel, una hamburgesería en la que puedes elegir todos los ingredientes de la hamburguesa (tipo de pan, de carne, toppings, quesos, salsas, patatas…) y nos ha gustado mucho, aunque en la foto parezca que no tiene muy buena pinta. Eso sí, muy cara para lo que es: dos hamburguesas con patatas y agua del grifo han sido 52$. Aquí las propinas están incluidas en la carta casi siempre, y suelen rondar el 15%. A ello hay que sumarle un 7% de tasas que nunca están incluidas en los precios de la carta, así que sí: comer de restaurante en NY es muy caro.

De Klagenfurt a Villach, pasando por el lago Worthersee (Austria)

Parece mucho, pero no es tanto, y es que en una de nuestras escapadas erasmusiles desde Ljubljana, allá por 2014, decidimos sumar un país más a nuestra lista y atravesar la frontera hacia Austria.

Klagenfurt y Villach son dos ciudades del sur de Austria, separadas entre ellas por el inmenso lago Worthersee. Estos tres lugares y un cuarto, Pyramidenkogel, fueron los elegidos para una excursión de día, que tampoco fue muy largo, pues en pleno invierno las horas de sol escasean.

Klagenfurt

Es una de las ciudades más grandes de la región. Aunque está a escasos 400m sobre el nivel del mar, a su alrededor se elevan montañas de hasta 1000m, por lo que las vistas son bastante impresionantes.

Su arquitectura exhibe señales de la época medieval que todavía se conservan intactas. Hay castillos, pequeñas construcciones y monumentos emplazados en plena vía pública que datan del siglo XIV.

  • Neuer Platz: se trata de la plaza central, ubicada justo frente al Ayuntamiento. En el centro se alza la Fuente de Lindwurm, conocida como el símbolo de la ciudad. Fue cincelada en el siglo XVI en una sola pieza de piedra que fue extraída de la colina de Kreuzbergl, ubicada a pocos kilómetros del ingreso a la ciudad. La figura del dragón hace referencia a una antigua leyenda local; al parecer este pequeño monstruo vivía en la zona en la época de la fundación de Klagenfurt y se alimentaba de las muchachas que encontraba por los alrededores.
  • Catedral de Klagenfurt: Construida en 1591, la catedral de Klagenfurt ha sido desde 1787 la catedral del príncipe-obispo de Gurk, que reside en la ciudad.
  • Landhaus: es el edificio del parlamento, uno de los más bonitos de la ciudad y que sin duda merece una visita, por dentro y por fuera.
  • Minimundus: Se trata de una ciudad en miniatura formada por modelos de algunos de los edificios más reconocibles de todo el mundo. La colección incluye más de 150 modelos construidos a escala 1:25 y distribuidos en un parque, entre los que destacan la Estatua de la Libertad, la Torre de Londres o un modelo del sitio de lanzamiento del Transbordador Espacial de la NASA.

Lago Wörthersee

Sus 20 kilómetros de largo (por solo dos de ancho) conectan Klagenfurt con la ciudad de Velden. Rodeado de empinadas colinas alpinas densamente boscosas con impresionantes vistas de los lejanos Alpes nevados, este lago es famoso por sus cálidas aguas color turquesa, el que es perfectamente factible bañarse en verano, así como patinar sobre sus aguas congeladas en invierno.

Es posible hacer un tour en barco por el lago, aunque le sacaréis más provecho si sabéis alemán, pues al capitán va contando cosas interesantes sobre la zona, pero en la lengua germana.

El lago está rodeado de una leyenda: Cuentan que mientras vivían allí los primeros cristianos, esa misma zona era fértil para sembrar, la gente había construido un pueblo donde se vivía en tranquilidad y sin pasar necesidades. Era tanta la comodidad que de a poco los habitantes se alejaron de la iglesia y de la fe. Nadie rezaba ni se le guardaba respeto al dios que antes veneraban.

Una noche, durante la celebración de las Pascuas, apareció un hombre de muy baja estatura que les advirtió la necesidad de regresar lo más pronto posible a la iglesia. Cargaba un barril de madera y hablaba con un tono enfático.

Lógicamente, nadie le llevó el apunte, el pueblo continuó con su rutina como si nada hubiese sucedido. El hombrecito insistió. Y cuando se cansó de ser ignorado destapó su barril y dejó escapar una tormenta feroz que dejó a toda la población, con sus casas y sus cultivos, debajo del agua. Fueron varios días de violentas tormentas. Llovió copiosamente hasta que todo quedó sumergido. Nadie volvió a saber nada del hombre del barril, se dice que desapareció junto con el diluvio.

De hecho, este hombre de pequeña estatura, que se llamaba Mandl, tiene una pequeña estatua en su honor, en la mencionada ciudad de Klagenfurt.

Pyramidenkogel

A orillas del Worthersee se alza el mirador Pyramidenkogel, el observatorio construido en madera más alto del mundo. En conjunto, incluida la antena, la torre se eleva a una altura de 100 metros, pero lo más curioso es su forma en espiral.

El precio por subir son 8€, y desde arriba las impresionantes vistas de 360º dejan a uno sin aliento, con Austria a un lado, y Eslovenia al otro. Si os apetece diversión extra, por 4€ más podéis bajar por ¡un tobogán! en lugar de por las escaleras o el ascensor.

Villach

Al otro lado del lago y pasando más allá de Velden, la última parada del día fue Villach, que más que una ciudad parece un pueblo, pero que en realidad es la 7ª ciudad más grande de Austria. Se encuentra también cerca de la frontera de Italia y Eslovenia, y por ello es una pieza importante en las comunicaciones por tierra entre estos países.

Lo que más llama la atención de Villach, aparte de que está en plena naturaleza, rodeada de montañas y lagos, es el río Drava, que divide la ciudad, y su encantador y pequeño casco antiguo con casitas de colores. 

Toda la ciudad se puede recorrer tranquilamente a pie y hay muchas zonas verdes. Destacan la Iglesia de San Jacobo, la plaza del Ayuntamiento y el Museo Municipal.

Y si venís más tiempo, merece la pena disfrutar de unos baños en Warmbad, un balneario con 6 fuentes de agua caliente que cuenta con spa y piscinas.

11 lugares que ver en Montenegro

Sigo repasando antiguos viajes que tuve la suerte de disfrutar antes de la creación de este blog en 2017. Mi estancia Erasmus en Eslovenia me acercó la oportunidad de visitar Montenegro, uno de los países de la antigua Yugoslavia más olvidados por los turistas.

Es muy común hacer excursiones de un día desde Dubrovnik, por encontrarse al sur de la alargada Croacia, pero lo cierto es que Montenegro bien merece unos cuantos días solo para él. Hoy os traigo una recopilación resumida de los mejores lugares que visitar en este pequeño y aún poco desarrollado país.

1. Podgorica

No es lo más llamativo, pero la capital del país tenía que ser la primera en esta lista. No hay demasiado que ver, así que no dedicaría más de un día para visitarla. La Catedral de la Resurrección de Cristo es de los pocos puntos de interés de la ciudad. Vale mucho la pena entrar en ella, pues es bastante más bonita por dentro que por fuera. La Plaza de la República es el centro de la ciudad, y si buscáis tomar algo por las noches, hacerlo por las calles colindantes es la mejor opción.

2. Kotor

Nuestra primera parada es un pequeño pueblo medieval a orillas del mar. Destaca la fortificación que bordea el casco antiguo, sus iglesias románicas y la iglesia ortodoxa de San Nicolás. Con su casco antiguo similar a los croatas, es una ciudad que no decepciona. Tiene unas murallas enormes que suben por la montaña y desde donde tendréis vistas espectaculares de la ciudad.

En las bocas de la bahía de Kotor se divisa la isla de Mamula y su fortificación del siglo XIX que durante la segunda guerra mundial fue un campo de concentración.

3. Rijeka Crnojevića

Se trata de una pequeña villa situada junto al Lago Skadar. El paisaje hasta llegar hasta allí es espectacular, y está a solo 40 minutos de Podgorica.

La casa modesta de Pedro I Petrović sigue en pie, reconocible por sus arcos de la planta baja y las habitaciones de la planta superior que sobresalen del edificio. En torno al pueblo hay restos de antiguas fortalezas engullidos por la vegetación y casi olvidados.

4. Cañón del río Tara

Es el cañón más largo de Europa y el segundo del mundo (144km), con un agua tan clara y cristalina que, en según qué zonas, no tienen nada que envidiar al caribe. Su longitud hace que dicho cañón también entre en Bosnia y Herzegovina.

Por supuesto, el Tara es un río de rafting así que puedes sumarte a algún tour y salir de paseo. El más popular insume todo un día ya que recorre 18 km y toma entre 2 y 3 horas yendo desde Brstnovica hasta Scepan Polje. Aquí es donde el río tiene su salto mas alto y hay numerosos rápidos (21 de los 50 de todo el río).

5. Budva

Budva es la ciudad costera por excelencia, y donde van todos los turistas locales a disfrutar de la playa. La ciudad presenta un contraste entre la antigüedad y la modernidad, ya que, aunque el casco histórico es muy antiguo (la ciudad tiene 2500 años de antigüedad) y curioso, pero actualmente es muy comercial y está llena de grandes edificios que contrastan con este centro histórico.

6. Sveti Stefan

Situado a 8 km de Budva, se trata de una pequeña isla conectada por sus dos playas con la costa de Montenegro. Hoy en día es una playa de alto lujo donde no solo las celebrities de Montenegro sino que vienen famosos de todo el mundo debido a su exclusividad. Se trata de un pueblo ocupado por un complejo hotelero al que solo puedes acceder si tienes una reserva en él, y como podéis imaginar, no entra dentro del presupuesto de un estudiante de Erasmus este tipo de actividades.

7. Perast

En la misma hermosa bahía que Kotor, pero ubicada justo al noroeste, Perast es una pequeña ciudad pintoresca notable por sus múltiples iglesias y villas hechas de piedra. En la ciudad, la iglesia de San Nikola tiene excelentes vistas de la ciudad y la bahía de Kotor desde su torre del campanario.

Dos de las iglesias más encantadoras de Perast, Nuestra Señora de las Rocas y St. George, sin embargo, está en pequeños islotes en la bahía.

8. Cueva de Lipa

Una de las cuevas más grandes de Montenegro, la Cueva de Lipa se encuentra en las montañas al norte y al este de Budva.

La visita comienza con un paseo en un tren en miniatura por el campo salvaje, lleno de granadas e higueras salvajes, hasta la entrada de la cueva. Desde aquí, se pasa a una visita guiada a través de algunos de los 3.5 kilómetros de pasajes y grandes salas talladas por miles de años de goteo de agua y su río subterráneo.

9. Zabljak

Zabljak es la ciudad en la altitud más alta de los Balcanes. Se encuentra a una altitud de1456 metros. Ubicado en el centro de la enorme montaña de Durmitor, y en medio del Parque Nacional Durmitor, está también muy cerca del ya mencionado cañón del Tara.

10. Monasterio de Ostrog

Construido durante el siglo XVII como refugio contra los invasores del Imperio Otomano, el Monasterio Ostrog es ahora un importante destino de peregrinación cristiana. Ubicado sobre un gran afloramiento de granito, todo el monasterio fue tallado en una cueva en un acantilado casi vertical.

Es un sitio bastante impresionante, con dos iglesias rupestres interiores que se pueden visitar. Están adornadas con frescos pintados directamente en las paredes de roca. El monasterio también alberga los restos de su fundador, Sveti Vasilje, quien se convirtió en santo después de su muerte en 1671.

11. Ulcinj

Cerramos este post hablando de la ciudad más meridional de Montenegro, cerca de la frontera con Albania, que ofrece una sensación oriental única debido a su antiguo control otomano. En la caída de la armada otomana, Ulcinj se convirtió en una guarida. Hoy, la ciudad es una curiosa mezcla de mezquitas, minaretes y una gran playa nudista.

Dubrovnik, la ciudad más visitada de Croacia

Llegamos a la joya de la corona croata: Drubrovnik, o lo que para los fans de Juego de Tronos es Desembarco del Rey, una espectacular ciudad que tuve el privilegio de visitar hace ya 7 años durante uno de los viajes de mi Erasmus en Eslovenia. De hecho, estaba totalmente decorada para la ocasión, pues tuve la suerte de acudir cuando estaban grabando escenas para la popular serie.

Apodada la Perla del Adriático es Patrimonio de la Humanidad desde 1979. Es imposible no mencionar a los griegos y los romanos como los primeros moradores de la ciudad, pero las civilizaciones que más influyeron en Dubrovnik fueron los bizantinos, los húngaros y los turcos. Sin embargo, alcanzó su máximo esplendor en el siglo XIII, cuando se convirtió en ciudad comercial. Desde ella viajaba oro y plata hacia toda Europa.

No obstante, la historia de la ciudad se torna más oscura, ya que desde en el siglo XX fue un terreno de disputas contra Serbia, famoso por aquel desafortunado día en que cayeron más de 1000 bombas en la ciudad. Como resultado, sufrió graves destrozos de los que todavía quedan restos visibles.

Pero la guerra de los Balcanes terminó en 1995. Desde entonces el Gobierno ha trabajado duro para devolverle su esplendor. Y desde luego, lo ha conseguido.

Las murallas

Ningún otro punto de referencia domina el paisaje urbano de Dubrovnik tanto como las que son el sistema de fortificación mejor conservado de toda Europa.

La muralla medieval, que data del siglo VIII, se conserva completamente e incluso sobrevivió al asedio de las tropas serbias en 1991 y 1992. Mide 1940 metros de longitud y tiene hasta seis metros de ancho en algunos puntos.

Stradun

En pleno casco antiguo de la ciudad, esta calle data de 1468, aunque muchos de los edificios circundantes fueron construidos en el siglo XVII tras un devastador terremoto en 1667. Se caracteriza por sus pavimentos de piedra caliza blanca, y sus casas con sus puertas y ventanas principales bajo el mismo arco.

Las puertas de la ciudad

Son 2: la famosa Puerta Pile durante siglos fue la entrada principal, y sigue siendo el punto de acceso más interesante a la ciudad antigua, y la puerta Ploce situada detrás de la Torre Asimov y diseñada como un sistema de «doble defensa» que demostró ser muy eficaz en tiempos difíciles. El camino más corto entre ellas es la ya mencionada calle Stradun.

Fuerte Lovrijenac

Situado en un promontorio rocoso justo fuera de la muralla oeste de la ciudad, fue durante mucho tiempo la clave de la defensa de Dubrovnik.

Esta impresionante fortaleza que data del S.XI resultó inexpugnable durante los numerosos asedios emprendidos por los venecianos. Se caracteriza por su inusual disposición triangular y por sus impresionantes murallas que tienen un grosor de hasta 12 metros.

Plaza de la Loggia

Esta bonita plaza que fue el mercado central aún sigue siendo el punto de encuentro de autóctonos y forasteros.

En el centro se yergue la columna de Rolando, el héroe que según la tradición salvó a Dubrovnik de los árabes. Su estatua (de 1418) servía como patrón de medida: la longitud de su antebrazo (51,20 cm) constituía el «codo raguseo», mientras que las muescas practicadas en la piedra, en la base de la columna, servían para calibrar la mercancía.

También se encuentran aquí la famosa Logia de las Campanas que data de 1480 y que se utilizaba como sistema de alerta temprana por los residentes en tiempos de disturbios, la Iglesia de San Blas, con fachada barroca y una valiosa colección de obras de arte, y la Torre del Reloj del siglo XV.

Catedral de Dubrovnik

Conocida como la Catedral de la Asunción, se construyó sobre el emplazamiento de una antigua catedral del siglo VI, destruida por los terremotos.

El tesoro de la catedral contiene muchas reliquias importantes, entre las que destaca un trozo de la cruz sobre la que se cree que Jesús fue crucificado. Otras reliquias famosas incluyen la cabeza, la pierna y el brazo de San Blas, que datan del siglo XIII.

Iglesia de San Salvador

Esta pequeña y bella iglesia de factura gótica y renacentista fue construida a principios del s. XVI. Es uno de los pocos edificios que sobrevivió al devastador terremoto de 1667 sin apenas sufrir daños.

Gran Fuente de Onofrio

Situada justo enfrente de la iglesia de San Salvador y construida entre 1438 y 1444, la famosa Gran Fuente de Onofrio, que data del 1444 es uno de los monumentos históricos de la ciudad más conocidos y simbólicos.

La ciudad de Drubrovnik alberga muchos otros lugares imperdibles, que os invito a descubrir caminando por sus calles, pues de manera parecida (pero de otro estilo) a Roma o Venecia, el simple hecho de pasear por cualquier rincón merece la pena.

Más sobre Crocia…

Zadar y el atardecer más bonito de Croacia

No es la primera vez que hablo de Croacia en este blog, pero es que antes del diario de viaje que os compartí hace un par de años cuando visité Split y alrededores, ya había pisado tierras croatas.

Fue, de nuevo, durante mi Erasmus en Ljubljana (Eslovenia), país que se encuentra justo al norte de Croacia. Hicimos una ruta por Zadar, Split, Duvrovnik e incluso bajamos hasta Montenegro. Y en este post quiero recoger aquellos lugares que ver en Zadar, la más al norte de las mencionadas.

Esta ciudad situada en la costa Dálmata cuenta con más de 3000 años de antigüedad, y su legado romano conserva aún su identidad. Cuenta con restos de murallas de origen romano, estas, fueron declaradas en el 2017 patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tuvieron casi 30 puertas o accesos, actualmente solo hay seis.

1. Porta Terraferma

Llamada también Puerta de Zara, es la entrada principal al interior de la muralla, y está considerado como el monumento renacentista más bonito de Zadar.

2. Plaza de los Cinco Pozos

Como su propio nombre indica, es una plaza con cinco pozos, y estos fueron los encargados de abastecer de agua a la ciudad hasta mediados del Siglo XIX.

3. Plaza Narodni

Significa Plaza del Pueblo, y se trata también de la más animada actualmente. Es la única plaza medieval que, a pesar de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, ha conservado su valioso patrimonio. En ella podréis encontrar edificios señalados como la Torre del Reloj, la Logia Municipal, el Ayuntamiento de Zadar, o la iglesia de San Lorenzo del Siglo XI, el edificio más antiguo que se conserva en Zadar.

4. Catedral de Santa Anastasia

Es la Catedral de Zadar. Fue construida en el del Siglo XIII y se trata de la más grande de Dalmacia. Desde su campanario, al cual es posible subir por 2€, podréis disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad.

5. Iglesia de San Donato

Esta iglesia, de principios del siglo IX, es considerada el símbolo de la ciudad, por ser, además, el templo más importante de su periodo que se conserva en Dalmacia.

Más que por sus 27 metros de alto, llama la atención su planta en forma circular. Gracias a su buena acústica, a día de hoy se utiliza como sala de conciertos.

6. Foro Romano

Aunque solo queden restos (y pocos), este antiguo foro del siglo I es el más grande de toda Croacia.

7. El órgano de mar

Aunque parecen unos simples escalones de mármol ideales para sentarse y descansar, es un enorme instrumento musical diseñado por el arquitecto Nikola Basic en 2005. En el interior de este órgano en forma de escalera, hay un sistema de tubos, que gracias al aire que entra por el empuje de las olas del mar, produce diferentes y relajantes sonidos.

8. El Saludo al Sol

De nuevo el artista Nikola Basic, una vez acabó con el órgano de mar, empezó con esta obra de 22 metros de diámetro y más de 300 paneles de vidrio. Bajo el vidrio, instaló unas placas fotovoltaicas que acumulan la luz del Sol durante el día, y al anochecer se convierte en un espectáculo de luces y colores.

9. Atardeceres en Zadar

De este último «lugar» viene el título del post. Y es que no son pocos quienes dicen que las puestas de sol más bonitas de Europa e incluso del mundo tienen lugar en Zadar (¡no sé si es mucho decir!).

En cualquier caso, merece la pena disfrutar de uno, y mucho mejor si es junto al órgano de mar. Mejor combinación, imposible.