25 de marzo: Benidorm y Fonts del Algar (Alicante)

Domingo, día de descanso, así que teníamos todo el día por delante para descubrir sitios nuevos.

Por la mañana nos acercamos al mercadillo de Benidorm, que pone sus puestos los domingos (como cualquier típico mercadillo de pueblo). Aprovechamos para comprar verduras de primera calidad, que nos encanta, y después de dejar la comida en casa empezamos a caminar en dirección norte (tenemos la casa en el norte de la playa de Levante, así que nos pilla muy cerca la «salida de la jungla»). Nos aproximamos al Parque Natural de Serra Gelada, a su inicio en Benidorm. Desde la Punta del Pinet se puede hacer una caminata no muy larga y con preciosas vistas, pues se puede caminar junto a los acantilados. En este camino hay dos calas: primero la Cala Almadraba y más adelante la Cala Tío Ximo. Nosotros llegamos hasta aquí, pero se puede continuar mucho más, por ejemplo hasta la Punta de L’Escaleta, donde está el mirador de Serra Gelada. Y todo esto sin coger el coche! Parece mentira que mirando hacia atrás tengamos los horribles rascacielos de esta extraña ciudad.

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Vistas desde la Punta del Pinet
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Cala Almadraba

Para comer elegimos un lugar recomendado por un amigo de Benidorm: Los Marianos. Es un restaurante abierto 24 horas y casi siempre lleno de gente. Se caracteriza porque las raciones son bastante grandes y muy, muy baratas (por 6-7€ comes hasta llenarte), además, hay bastante donde elegir, no es la típica comida basura. Se puede comer sano, sí.

Después de comer nos fuimos directamente con el coche a visitar otro lugar que nos prometieron espectacular, y así fue: se trata de Les Fonts de L’Algar (en Callosa de Ensarriá). Es el nacimiento del río Algar, donde se encuentran numerosas cascadas y piscinas naturales de agua cristalina. En verano siempre está bastante lleno, pero en esta ocasión (porque además llovía) lo teníamos todo para nosotros solos. Normalmente hay que pagar y el cierre es a las 20:00.

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Cascadas a la entrada del recinto

*Tip* si caminas hasta el final del recinto, encontrarás un cartel que dice «fin del recorrido, no pasar». Puedes pasar sin problema y continuar caminando hasta el final, donde hay otra poza más y donde realmente está el nacimiento el río (al que sólo se puede acceder nadando). Incluso en verano, aquí nunca suele haber gente, y es un lugar mágico.

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Poza justo antes del nacimiento del río

24 de marzo: Guadalest y Altea (Alicante)

Estamos de concentración-vacaciones de Semana Santa, durmiendo en la locura de pueblo que es Benidorm (porque uno de nuestros amigos es de aquí) y entrenando en la pista de atletismo de Alfas del Pi.

Después de entrenar y comer, hemos ido a visitar un pueblo en el interior de la provincia, llamado Guadalest. A pesar del fortísimo viento y el frío que hacía, hemos disfrutado de unas vistas espectaculares del pantano de Guadalest y paseado por su casco antiguo. No ha sido muy agradable el paseo pero por suerte no había que caminar mucho para dar con esta impresionante panorámica:En lo alto del pueblo de encuentra el Castillo de Guadalest, al que no hemos podido entrar porque estaba cerrado (eran las 6 de la tarde, quizás estuviese cerrado por el viento).

Aunque no hemos entrado, en este pueblo se encuentra un museo de esculturas en miniatura: es muy curioso porque son figuras esculpidas es objetos sumamente pequeños y la verdad que es bastante impresionante (tenían algunos expuestos en la entrada): muñecos tallados en puntas de lápiz, en cabezas de alfileres, en pelos…

Después hemos vuelto a la costa a ver si subía un poquito la temperatura, y así era. Nos hemos acercado a dar un paseo por el casco antiguo de Altea, donde ya era noche cerrada y las calles de casas blancas y suelos adoquinados estaban iluminadas. No había estado antes en este pueblo pero según parece, en verano está abarrotado de gente, y por el contrario, hoy se podía disfrutar de un agradable paseo sin aglomeraciones, eso sí, con unos cuantos (bastantes) grados de menos.

Hemos subido a lo alto del pueblo desde donde se podía ver toda la línea de costa iluminada con Benidorm a lo lejos:

Y para terminar y entrar en calor, hemos tomado unos chocolates en la chocolatería Valor, junto al mar. Tienen un montón de cosas para elegir (casi todas con chocolate) y también se pueden comprar tabletas y más dulces para llevar.

Vuelo en túnel de viento (Windobona – Madrid)

Como se nota que han acabado las competiciones y los findes se puede hacer algo más que estar en una pista de atletismo!

La aventura de este fin de semana pasó por Windobona Madrid (Calle Calderilla 16 – frente al centro comercial Islazul en Carabanchel). Tuve la oportunidad de probar el túnel de viento, una simulación de caída libre sin prácticamente «quitar los pies de la tierra».

Siempre me ha atraído mucho eso de tirarme en paracaídas, y esto está bien como primer paso. Os cuento como fue:

Hay que llamar con días de antelación para reservar. A mi me dieron hora el sábado a las 20:00, pero me citaron una hora antes para firmar el documento de exención de responsabilidad, dar la clase teórica y vestirme.

Nada más llegar, después de rellenar los datos y firmar, nos juntan a todo un grupo de unas 12 personas, nos dan el mono, casco, gafas y tapones y un instructor que estará con nosotros todo el rato nos da la clase teórica. En mi opinión esta fue un poco pobre. El chico no nos explicó nada más que como ponernos en posición neutral y nos enseñó los símbolos que nos haría cuando estuviésemos dentro del túnel (no se puede hablar, o más bien no se escucha nada) pero no nos explicó como funciona nuestro cuerpo en contacto con el aire: cómo se sube, se baja, se avanza, se gira… Y una vez en el túnel mi cuerpo se movía a su bola y yo no sabía que estaba haciendo mal.

Cuando fue nuestro turno de volar, entramos todos juntos en la cabina que está aislada junto al túnel. Mi regalo (fue un regalo de reyes) era la opción de 2 vuelos de 2 minutos (90€), pero lo que casi todo el mundo coge es 2 vuelos de 1 minuto (50€).

Va todo muy seguido: nos colocan en orden y debemos estar preparados porque en cuanto sale uno, entra el siguiente. Los vuelos se hacen separados, primero todos un vuelo y después todos el siguiente. El instructor siempre está dentro del túnel guiándonos y no dejando que nos choquemos, caigamos o vayamos hacia arriba. Según ve que se te da mejor o peor te va soltando más o menos. Y es en el segundo vuelo cuando te da la opción taxi (que es la subida y bajada que podéis ver en el video de abajo) y que cuesta 5€ extra (para hacer caja, porque esfuerzo para el chaval poco).

Me gustó mucho, es una experiencia muy diferente, pero me lo había imaginado mejor. La verdad es que estando tan pendiente de lo que te va indicando el instructor todo el rato no eres realmente consciente de dónde estás y qué sensaciones estás teniendo, y de repente el tiempo se ha acabado y tienes que salir. Tampoco se siente una sensación de adrenalina exagerada como supongo que sí se sentirá en un paracaídas real (lo más parecido que he hecho es puenting en Costa Rica y no tiene nada que ver), pero en cualquier caso me encantó y mi conclusión es que merece la pena probarlo. Eso sí, si luego quieres fotos, son 3€ en digital por foto y 6€ en papel. También te pasan varios videos grabados con GoPro por 15€. A mí me lo dieron gratis y supongo que es porque estaba incluido en el regalo…

Una experiencia más al bolsillo!

Parque de la Cuña Verde de O’Donell (Madrid)

Y un fin de semana después, nos vamos a la otra punta de Madrid, desde donde las vistas no tienen nada que envidiar al Volvoreta (y son gratis).

Ha estado lloviendo toda la semana, y hoy por fin ha salido el sol. Consecuencia? El aire se ha quedado limpísimo y la bruma grisácea habitual que mancha la ciudad ha desaparecido, dejándonos esta espectacular postal de la ciudad y la sierra.

Estamos en el Parque de la Cuña Verde de O’Donell, en el barrio de Moratalaz, por donde es muy agradable pasear ya que en los últimos años ha pasado de ser un descampado sin nada, a un parque precioso perfectamente acondicionado para actividades al aire libre (aunque aún tiene las partes exteriores sin arreglar, sigue siendo bastante amplio).

La foto está tomada desde su parte más alta, el mirador, junto al anfiteatro. A la derecha podemos ver donde estuvimos comiendo el finde pasado, las Tres Kio y a la izquierda el famoso Pirulí. A falta de los edificios de plaza España, tenemos en una misma foto el skyline más famoso de Madrid.

Restaurante Volvoreta (Cuatro Torres Bussines Area – Madrid)

Hasta ahora no había visto el momento de escribir sobre lugares de mi propia ciudad, y eso que Madrid tiene para rato.

El fin de semana pasado quise averiguar si había alguna forma de subir a las 4 torres más altas (y con muchísima diferencia) de la ciudad, las Cuatro Torres Business Area. Por desgracia, descubrí que sólo se puede subir al edificio del Hotel Eurostars Madrid Tower, y única y exclusivamente si uno está hospedado en el hotel (habitaciones desde 200€) o reservando para comer en su restaurante. Los demás rascacielos son inaccesibles para gente que no trabaje en ellos.

Decidí investigar un poco sobre la carta y precios del restaurante Volvoreta (ubicado en el piso 30 del hotel), y vi que podía ser un buen momento para probar comida de primera y disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

La carta y los precios son estos: Carta Restaurante Volvoreta

Es imprescindible llamar para reservar, y sobre todo si se quiere una mesa pegada a la ventana (para esto hay que llamar con mucha antelación). Nosotros tuvimos suerte, ya que llamamos la tarde anterior (para comer al día siguiente) y aunque nos dieron el turno de las 13:30, nos pusieron en una mesa desde la que se veía todo muy bien (aunque no era de primera línea) pero nada más llegar nos dijeron que había una cancelación y nos podríamos sentar en los ventanales (eso es tener mucha suerte).

Vistas desde nuestra mesa

Mi consejo es ir a comer en vez de a cenar (en verano se puede cenar pronto ya que anochece más tarde y seguro que hay una puesta de sol increíble), ya que las vistas son hacia las afueras de Madrid (como se puede ver en la foto) y de noche no se puede ver nada más que luces de barrio en vez de la sierra (que como ahora está nevada es una vista preciosa). La pena es que en dirección al centro de Madrid (vistas a la Castellana, Torres Kio…) están tapadas por las paredes del restaurante, y aunque hubiese ventanales tampoco se vería porque una de las torres está justo delante.

En cuanto a la comida, para mi gusto estaba deliciosa. Obviamente era poca cantidad para el precio que costaba, pero ya se sabe como es este tipo de cocina y teniendo esto en cuenta creo que las cantidades eran aceptables. Pedimos un entrante, dos principales y un postre para dos y no nos quedamos con hambre, y repito que estaba todo espectacularmente bueno. Además, al final traen unos dulces que son una sorpresa para los sentidos y fue muy gracioso!

Después de comer nos colamos en algún pasillo de habitaciones para comprobar las vistas desde ahí, pero no se ve nada de nada, está todo tapado.

Para rematar la comida, dimos una vuelta por Plaza Castilla y sus peculiares Torres Kio.

La mejor vista para mí, sin duda, desde la mediana de la calzada del Paseo de la Castellana.

Más pueblos de Cantabria

Segunda visita a Cantabria en menos de dos meses. Esta vez estuvimos en la zona sur, entre Reinosa y Torrelavega, y el frío nos acompañó todos los días.

Nos alojamos en Molledo, y todos los siguientes lugares no quedan lejos de allí:

  • San Miguel de Aguayo: a pocos kilómetros de Reinosa pero que parecen más debido a la pronunciada y curvada carretera, se encuentra en la cara norte de la montaña y de ahí que haya tantísima nieve. El pueblo en sí no tiene mucha cosa, pero el Embalse de Alsa se encuentra muy cerca de allí y es precioso, y además, para los que somos más del sur, ver tanta nieve junta nos encanta.

  • Iglesia de San Jorge (Arenas de Iguña): uno de los nobles del pueblo, decidió hace algo más de 100 años que quería construir un Partenón en medio de Cantabria… y fue dicho y hecho. Paseando después de comer, nuestra sorpresa al encontrar esta iglesia fue enorme, parecía que nos habíamos teletransportado!

  • Palacio de los Hornillos: Se encuentra justo en frente de la Iglesia de San Jorge, y es antigua residencia de los condes dueños de dicha iglesia, un palacio precioso rodeado de un recinto enorme de praderas y lagos. Actualmente no vive nadie en él y tampoco se puede entrar. Curiosidad: esta es la casa que aparece en la famosa película de «Los Otros» de Amenábar.

  • Puente Viesgo: Un pueblecito al sur de Torrelavega, muy pequeño pero con mucho encanto. Fuimos a comer allí, al Restaurante El Marqués, y después de bajar la comida paseando junto al río, subimos a la Cueva del Castillo, junto al pueblo en lo alto de un monte. Tuvimos mala suerte ya que en temporada baja el último pase es a las 16:30, así que nos conformamos con dar una vuelta por los alrededores. La cueva es de pinturas rupestres y la entrada cuesta 3€.

Belalcázar (Córdoba)

Belalcázar es un pueblo del norte de la provincia de Córdoba (de hecho está a pocos kilómetros de badajoz) que cuenta con un gran patrimonio en comparación con su pequeño tamaño.

Hoy hemos visitado el Castillo de los Sotomayor y Zúñiga, más conocido como simplemente Castillo de Belalcázar. Lleva muchísimos años en ruinas, pero hace dos años el Ayuntamiento confirmó que se estaban llevando a cabo los trámites para su restauración. A día de hoy sigue en ruinas y no se puede entrar, desconozco si tienen fecha para el comienzo de las obras, pero como podéis comprobar en las fotos es digno de ver por fuera.

No tuve la oportunidad de visitar el resto de sus monumentos interesantes, pero os dejo aquí una web que habla sobre el pueblo para que podáis echar un ojo a todo lo demás: el puente romano, el convento de Santa Clara, el Ayuntamiento, la Ermita de Alcantarilla…

Más rincones especiales en Asturias

Dado que he visitado Asturias (sobre todo la parte oriental) varias veces, os voy a dejar una lista de lugares que podéis visitar, junto con los de los posts anteriores (12 de octubre: Puertas de Vidiago (Asturias)13 de octubre: Llanes, Poó y Celorio14 de octubre: San Vicente de la Barquera y Herrerías (Cantabria) y 15 de octubre: Peña Tú (Asturias), Cóbreces, Toñanes y Santillana del Mar (Cantabria)). Estos que os dejo (si hacéis click podéis ver su localización en el mapa) creo que merecen realmente la pena, aunque todo el norte es precioso:

  • Playa de Gulpiyuri: Una de las más curiosas de Asturias. Es una playa en el interior de los acantilados, muy pequeña y sólo tiene agua cuando la marea está alta, así que aseguraos de que la hora a la que vais es la correcta! Lo que no me gusta es que cada vez es más turística y siempre está llenísima de gente. El coche se aparca al principio del camino, poco después de dejar la autovía.

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  • Cobijeru: Para mi gusto, muchísimo mejor que Gulpiyuri y mucho menos conocida. Es también una playa interior, pero además tiene un puente de piedra creado de forma natural, y a su lado hay una abertura en el suelo que es la entrada a una cueva subterránea que acaba en el mar. El acceso es libre y en mi opinión me parece espectacular. Eso sí, necesitaréis linternas. Para llegar a esta playa hay que andar unos 10 minutos desde el pueblo mas cercano, Buelna, donde podréis dejar el coche sin problema.

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  • Cueva del Pindal: no es la típica cueva de estalactitas y estalagmitas, sino que es especial porque contiene pinturas rupestres. Es importante que llaméis para reservar (608 17 52 84) porque no está abierta siempre, tiene unos horarios concretos.
  • Cangas de Onís y su puente romano para sortear el Sella.
  • Covadonga, la imponente Santina y los Lagos (a los que no se puede subir en coche, sino pagando una excursión en autobús por 8€ más los 3€ de dejar el coche aparcado abajo).
  • Playa de la Franca, muy alargada y muy cambiante debido a las mareas.
  • Lastres, un pueblo con mucho encanto (y muchas cuestas). El restaurante El Mirador se encuentra en lo más alto del pueblo y a parte de tener una vistas geniales, se come muy bien.
  • Nacimiento del Río Purón: un paseo llano y fácil hasta el nacimiento del río.
  • Nacimiento del Río Cabra: mucho mejor excursión que al nacimiento del Purón, en mi opinión. Ruta preciosa, fácil y el nacimiento tiene mucho encanto.
  • Antena de Alevia: Desde Alevia, donde podéis aparcar el coche, comienza una ruta bastante empinada hasta la antena, en lo alto de la montaña. Hay dos caminos: el empinado y «corto» (aproximadamente 1 hora, depende de lo rápido que vayáis), o el menos empinado y largo. En cualquier caso, es recomendable subir en un día despejado porque las vistas desde la antena son de lo mejor que vais a encontrar en Asturias. Vistas 360º hacia el mar por un lado y Picos de Europa por otro. Simplemente espectacular.

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Como última recomendación, si sois de los que preferís camping, en esta zona de Asturias está mi camping favorito: el Camping La Paz. Se encuentra en dos colinas completamente verdes y justo al lado del mar, las vistas son increíbles y la zona de sólo tiendas de campaña es muy tranquila y bonita. Es como plantar la tienda en medio de la explanada de la pradera de Windows!

15 de octubre: Peña Tú (Asturias), Cóbreces, Toñanes y Santillana del Mar (Cantabria)

Último día por tierras norteñas. Después de dejar el hotel subimos al Ídolo de Peña Tú (en Puertas de Vidiago), una caminata de sólo 1km hacia arriba que termina en una gran roca que tiene pinturas rupestres datadas del neolítico (4000-3000 a.C.). Se cree que fue una tumba de algún guerrero debido a los grabados que hay en la roca y una cavidad en la que pudo estar enterrado.

En la roca, las pinturas rupestres
La roca

Las vistas de las montañas desde allí son espectaculares y también se alcanza a ver el mar.

El paisaje que se ve desde la roca

Después de pasar de nuevo por la Quesería los Cuetos para comprar unos cuantos quesos de Vidiago (hay de vaca, oveja y cabra pasa elegir) y unas botellas de sidra (la hay normal y ecológica), aprovechamos para comer también allí (hacen unas hamburguesas de carne ecológica con pan recién horneado buenísimas), nos fuimos tranquilamente en dirección Torrelavega.

Paramos en Cóbreces, un pueblo pequeño pero con dos grandes iglesias neogóticas que chocaban bastante con el paisaje.

Una de las dos iglesias

Después continuamos hasta Toñanes, el siguiente pueblo, donde acercándonos a la costa descubrimos una pradera desde la que se veían unos acantilados impresionantes.

Los acantilados de Toñanes

Para terminar la ruta y poner rumbo a Madrid, dimos un paseo por la famosa Santillana del Mar, cuyo casco antiguo es súper auténtico y donde parece que no pasa el tiempo. No visitamos ningún lugar en concreto, simplemente caminamos por sus calles. El único pero es que es demasiado turístico, todo está orientado al turista y a parte de estar algo masificado, los precios son bastante altos, por no hablar de que no se puede aparcar si no es en zona de pago.


Y hasta aquí nuestro viaje del año al norte! Ya deseando que llegue el próximo para seguir descubriendo sus rincones.

14 de octubre: San Vicente de la Barquera y Herrerías (Cantabria)

Después del entrenamiento mañanero (en el mismo sitio que ayer), fuimos a comer a San Vicente de la Barquera, a menos de media hora en coche de donde nos alojamos. Fuimos a lo seguro, a nuestro restaurante favorito del pueblo, llamando El Barquereño, a comer nuestro plato por excelencia, un buen arroz con bogavante. El sitio lo descubrimos por casualidad: es el primer restaurante después de cruzar el puente hacia el lado del castillo. En su día, hace dos años, no nos dio muy buena espina porque era el típico restaurante con un camarero en la puerta atrayendo público y que además tenía fotos de los platos en las paredes de fuera, lo típico de un restaurante malillo, pensamos. Pero nada más lejos de la realidad. La comida está buenísima y además los precios son muy asequibles: 35€ por un arroz con bogavante para dos, con bebida y postre incluido.

Después de comer y de tomar un helado en Regma (la heladería – artesana – de Cantabria y Asturias por excelencia, tiene varias tiendas por ambas comunidades), fuimos a pasear en dirección al rompeolas, donde nunca Antea habíamos estado. Las vistas desde allí son preciosas, se ve el pueblo y la zona de la playa por un lado, y el mar abierto por otro, y además mirar las olas chocando contra las rocas es hipnotizante.

Vistas del faro desde las rocas más altas del rompeolas (subimos escalando, no hay camino para subir)

En la segunda mitad del rompeolas hay una señal de prohibido el paso salvo a personas autorizadas, pero nadie hace caso y todo el mundo pasa. Suponemos que es porque cuando hay mal tiempo estar aquí es bastante peligroso y así el ayuntamiento se quita de responsabilidades. Así que, si venís en invierno, con lluvia o mucho viento, debéis tener mucho cuidado y quizás sea mejor no pasar.

Vista del mar abierto

Después nos fuimos con el coche montaña adentro hacia la zona de Herrerías, que está dividida en varios barrios o pueblos pequeños. Concretamente nos acercamos a Bielva, y aparcamos el coche en una explanada a unos 5km del pueblo (Km 13 de la carretera CA850), desde donde empezaba una ruta de sólo 700m pero 100 de desnivel (la ruta está marcada con pintura azul y blanca cada ciertos metros), hasta un lugar llamado Mirador de Lleno. Es una de las cimas más altas de Herrerías y desde ahí se ve desde el mar por un lado hasta los Picos de Europa por el otro. Las vistas son impresionantes, y además hoy era un día de calina que hacía que el paisaje luciese muy diferente a normalmente. Llegamos arriba justo cuando estaba poniéndose el sol, y he de decir que merece la pena subir para contemplar la puesta de sol desde allí.

Puesta de sol desde Los Pigüezos

Las formaciones rocosas tan peculiares que hay al llegar arriba se llaman Los Pigüezos.

Ya de vuelta en el nivel del mar, fuimos a dar una vuelta por Colombres (ya en Asturias), pues nos habían hablado muy bien de este pueblo. Justo estaban celebrando un encuentro internacional de motos antiguas y estaba el lugar patas arriba. Además, llegamos a las 20:30 y no pudimos entrar al Museo de Emigración, que es lo más interesante de allí. Así que decidimos volver y dar por finalizado el día.

Casa del Museo de Emigración (desde fuera del recinto)