Filomena: la nevada histórica que colapsó Madrid

Hace unos días cayó una que no tiene nombre. Bueno, en realidad sí lo tiene: Filomena, un temporal de frío y nieve que, después de 72 horas nevando, dejó Madrid (y media España más) sepultado bajo la nieve.

Más de medio metro de nieve en pleno centro de la capital dejó, a parte de la ciudad en stand by, unas fotos únicas, de postal, que ninguno imaginamos que veríamos nunca. Todo ello sumado al uso del último complemento de moda en estos tiempos, la mascarilla, creó un escenario que te lo dicen en 2019 y no te lo crees.

Las instantáneas tomadas durante esos días son una pasada, así que aprovecho estos meses en el dique seco en el blog por falta de viajes, para dejaros unas cuantas y tener un recuerdo para la posteridad.

¿Cuál es su coche, señora?
Ahí detrás debería verse el Palacio Real
El Paseo Extremadura. Una semana después no estaba todavía operativo

Ruta a La Maliciosa y La Bola del Mundo (Sierra de Guadarrama, Madrid)

Pateando la Sierra de mi ciudad natal, algo que no suelo hacer y que me he propuesto hacer más, pues Madrid tiene rincones muy especiales (ver qué hacer en la Comunidad de Madrid aquí).

El domingo me acerqué a la Sierra de Guadarrama, que marca el límite entre Madrid y Segovia, y la ruta elegida fue la ascensión a La Maliciosa y a La Bola del Mundo, dos de los picos más altos de esta zona.

Hay varias formas de subir. Las más conocidas son desde Mataelpino, desde el Puerto de Navacerrada y desde el aparcamiento de La Barranca. Esta última fue la elegida por mí, y la verdad es que me encantó.

Os cuento un poco sobre la ruta, pero también os dejo aquí la guía de Wikiloc que seguí para subir, que está bien clara, no da lugar a dudas ni se sale en ningún momento de los senderos.

Nada más dejar el parking, comienza la ruta por un fácil y ancho sendero de tierra de poca inclinación.

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Algo menos de 3km después, en la Fuente de Mingo, hay que abandonar esa pista y tomar el sendero de la derecha, mucho más estrecho y cada vez más escarpado. De hecho, desde allí hasta lo alto de La Maliciosa hay “solo” 2,9km, pero el desnivel es matador: llega un punto en que son todo piedras, no se distingue muy bien el camino pero no tiene pérdida, y en unos 2km se acumula un desnivel de casi 500m.

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Tardé 1 hora en hacer los 2km hasta el Collado del Piornal, lugar en el que se divisa La Bola del Mundo a la Izquierda y La Maliciosa a la derecha.

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Primero subí a la La Maliciosa (1km más) por un terreno de también dudoso sendero (pero sin pérdida, pues no hay apenas vegetación), y llegué a mi primera parada, a 2227m de altitud.

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Tras una pausa, bajé por el mismo lugar, deshaciendo el camino hasta el Collado y allí siguiendo hasta La Bola del Mundo, que tampoco tiene pérdida, puesto que se ve en todo momento y el camino es 100% visible en todo momento. Y con 975m de desnivel acumulado en unos 7km, llegué al segundo objetivo del día: La Bola del Mundo, a 2257m de altitud.

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Lo mejor de esta ruta es que puede ser circular, y menos mal, porque esa subida desde la Fuente hasta el Collado no me hubiese hecho ninguna gracia para bajar. Después de comer y reponer fuerzas, me dirigí hacia abajo por el camino asfaltado tan conocido gracias a La Vuelta Ciclista, empinado pero nada que ver con lo anterior, por lo que se me hizo bastante cómodo.

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Siguiendo esta carretera se llegaría al Puerto de Navacerrada, así que tuve que desviarme en este punto, cambiando el asfalto por un pequeño sendero de tierra, que tampoco tiene ninguna pérdida.

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A partir de aquí si que hay que ir unos kilómetros más pendiente de la ruta de Wikiloc que os he dejado arriba, puesto que el sendero se bifurca en un par de ocasiones.

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Y con un total de 16km (la vuelta es más larga que la ida) y 975m de desnivel positivo total, completé esta estupenda y entretenida ruta por la sierra madrileña. En total, unas 4 horas en movimiento, más la hora de parada en los dos picos. 100% recomendable, incluso en agosto. 19 graditos de temperatura me esperaban en lo alto de La Bola del Mundo, que fueron recibidos con los brazos abiertos después de la ola de calor que había en Madrid ciudad esos días.

Ruta: Mataelpino – Cancho Porrón (Cuenca Alta del Manzanares, Madrid)

Hoy os traigo una ruta cortita que hicimos el fin de semana pasado casi de imprevisto. Estábamos en una casa rural a las afueras de Mataelpino, un pequeño pueblo al lado de Becerril de la Sierra, y rodeados de montaña no pudimos evitar echar a andar hacia lo alto.

La ruta elegida fue desde el pueblo hasta un alto llamado Cancho Porrón, situado en la Sierra de Los Porrones. Hicimos la subida por un camino estrecho y con bastante inclinación, alcanzando el pico a los 2,5km aproximadamente. Subimos unos 400m de desnivel en ese trayecto, así que no la consideraría como una ruta fácil, y la vuelta fue por el mismo lado.

Si pincháis aquí, podéis acceder al inicio del camino, ya que no tiene una buena señalización. En esa explanada, tenéis que avanzar hacia el camino que sale a la izquierda, y unos 500m después hay otra bifurcación, una hacia la izquierda que está señalizada como ruta, y otra que sigue recto y hacia arriba y que es la que os llevará a la cima. Es más o menos por aquí.

Esta es la ruta que seguimos para subir, y por donde también bajamos.

El Cancho Porrón se encuentra a una altura de 1679m, y las vistas desde allí son preciosas, tanto de la montaña como de Madrid a lo lejos.

Echando un vistazo por Wikiloc, he encontrado una ruta circular más larga (14km) que es circular, por si queréis echar el día y disfrutar un poco más del entorno, ya que a nosotros no nos llevó más de 2 horas. Os la dejo por aquí.

Mataelpino visto desde las alturas

Un día en Ávila

Después de pasar el sábado en Salamanca, y ya que la tenemos tan vista, el domingo decidimos que en lugar de volver a Madrid directamente, pasaríamos el día en Ávila.

Es una ciudad muy pequeña, y en un par de horas puedes ver el casco antiguo de cabo a rabo. De hecho, después de dar una vuelta por el interior de las murallas, decidimos dar un paseo nada menos que rodeando la ciudad entera: tan simple como salir de las murallas y empezar a caminar por su lado. Un paseo muy bonito ya que están muy bien cuidadas y junto a unas praderas de césped verde precioso, en el que dan ganas de echarse una buena siesta!

También existe la opción de dar un paseo por encima de la muralla, para ello debes ir a la taquilla y comprar la entrada que te permitirá subir (desconozco el precio).

Aquí unas cuantas fotos de los mejores lugares de la ciudad:

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Las murallas desde fuera, una vista preciosa

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La plaza del Ayuntamiento

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La Catedral de Ávila

Fuera ya del centro de la ciudad, merece la pena sin ninguna duda visitar Los Cuatro Postes. Es una construcción en las afuera que está elevada sobre unas rocas y desde donde se puede ver una vista panorámica de la ciudad, como esta:

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Y no podía acabar este post sin recomendaros un restaurante en el que caímos de rebote y que como siempre que esto nos pasa, acertamos de lleno. Se llama el Molino de la Losa y está muy cerca de Los Cuatro Postes. La comida es tradicional y tiene, como no puede ser de otra manera, un buenísimo chuletón de Ávila. Los precios no son exagerados, por unos 30€ puedes comer perfectamente (sin vino). Y tengo que decir que lo mejor que probé fue el postre! Lo vi en la carta de pasada y me llamó la atención por su nombre: Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal. Decidimos pedirlo y… menos mal que lo pedimos! Estaba espectacular, y de hecho el camarero nos dijo que hace 2 años había ganado el premio el mejor postre de Castilla y León. Mmm!

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Vuelo en túnel de viento (Windobona – Madrid)

Como se nota que han acabado las competiciones y los findes se puede hacer algo más que estar en una pista de atletismo!

La aventura de este fin de semana pasó por Windobona Madrid (Calle Calderilla 16 – frente al centro comercial Islazul en Carabanchel). Tuve la oportunidad de probar el túnel de viento, una simulación de caída libre sin prácticamente “quitar los pies de la tierra”.

Siempre me ha atraído mucho eso de tirarme en paracaídas, y esto está bien como primer paso. Os cuento como fue:

Hay que llamar con días de antelación para reservar. A mi me dieron hora el sábado a las 20:00, pero me citaron una hora antes para firmar el documento de exención de responsabilidad, dar la clase teórica y vestirme.

Nada más llegar, después de rellenar los datos y firmar, nos juntan a todo un grupo de unas 12 personas, nos dan el mono, casco, gafas y tapones y un instructor que estará con nosotros todo el rato nos da la clase teórica. En mi opinión esta fue un poco pobre. El chico no nos explicó nada más que como ponernos en posición neutral y nos enseñó los símbolos que nos haría cuando estuviésemos dentro del túnel (no se puede hablar, o más bien no se escucha nada) pero no nos explicó como funciona nuestro cuerpo en contacto con el aire: cómo se sube, se baja, se avanza, se gira… Y una vez en el túnel mi cuerpo se movía a su bola y yo no sabía que estaba haciendo mal.

Cuando fue nuestro turno de volar, entramos todos juntos en la cabina que está aislada junto al túnel. Mi regalo (fue un regalo de reyes) era la opción de 2 vuelos de 2 minutos (90€), pero lo que casi todo el mundo coge es 2 vuelos de 1 minuto (50€).

Va todo muy seguido: nos colocan en orden y debemos estar preparados porque en cuanto sale uno, entra el siguiente. Los vuelos se hacen separados, primero todos un vuelo y después todos el siguiente. El instructor siempre está dentro del túnel guiándonos y no dejando que nos choquemos, caigamos o vayamos hacia arriba. Según ve que se te da mejor o peor te va soltando más o menos. Y es en el segundo vuelo cuando te da la opción taxi (que es la subida y bajada que podéis ver en el video de abajo) y que cuesta 5€ extra (para hacer caja, porque esfuerzo para el chaval poco).

Me gustó mucho, es una experiencia muy diferente, pero me lo había imaginado mejor. La verdad es que estando tan pendiente de lo que te va indicando el instructor todo el rato no eres realmente consciente de dónde estás y qué sensaciones estás teniendo, y de repente el tiempo se ha acabado y tienes que salir. Tampoco se siente una sensación de adrenalina exagerada como supongo que sí se sentirá en un paracaídas real (lo más parecido que he hecho es puenting en Costa Rica y no tiene nada que ver), pero en cualquier caso me encantó y mi conclusión es que merece la pena probarlo. Eso sí, si luego quieres fotos, son 3€ en digital por foto y 6€ en papel. También te pasan varios videos grabados con GoPro por 15€. A mí me lo dieron gratis y supongo que es porque estaba incluido en el regalo…

Una experiencia más al bolsillo!

Parque de la Cuña Verde de O’Donell (Madrid)

Y un fin de semana después, nos vamos a la otra punta de Madrid, desde donde las vistas no tienen nada que envidiar al Volvoreta (y son gratis).

Ha estado lloviendo toda la semana, y hoy por fin ha salido el sol. Consecuencia? El aire se ha quedado limpísimo y la bruma grisácea habitual que mancha la ciudad ha desaparecido, dejándonos esta espectacular postal de la ciudad y la sierra.

Estamos en el Parque de la Cuña Verde de O’Donell, en el barrio de Moratalaz, por donde es muy agradable pasear ya que en los últimos años ha pasado de ser un descampado sin nada, a un parque precioso perfectamente acondicionado para actividades al aire libre (aunque aún tiene las partes exteriores sin arreglar, sigue siendo bastante amplio).

La foto está tomada desde su parte más alta, el mirador, junto al anfiteatro. A la derecha podemos ver donde estuvimos comiendo el finde pasado, las Tres Kio y a la izquierda el famoso Pirulí. A falta de los edificios de plaza España, tenemos en una misma foto el skyline más famoso de Madrid.

Restaurante Volvoreta (Cuatro Torres Bussines Area – Madrid)

Hasta ahora no había visto el momento de escribir sobre lugares de mi propia ciudad, y eso que Madrid tiene para rato.

El fin de semana pasado quise averiguar si había alguna forma de subir a las 4 torres más altas (y con muchísima diferencia) de la ciudad, las Cuatro Torres Business Area. Por desgracia, descubrí que sólo se puede subir al edificio del Hotel Eurostars Madrid Tower, y única y exclusivamente si uno está hospedado en el hotel (habitaciones desde 200€) o reservando para comer en su restaurante. Los demás rascacielos son inaccesibles para gente que no trabaje en ellos.

Decidí investigar un poco sobre la carta y precios del restaurante Volvoreta (ubicado en el piso 30 del hotel), y vi que podía ser un buen momento para probar comida de primera y disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

La carta y los precios son estos: Carta Restaurante Volvoreta

Es imprescindible llamar para reservar, y sobre todo si se quiere una mesa pegada a la ventana (para esto hay que llamar con mucha antelación). Nosotros tuvimos suerte, ya que llamamos la tarde anterior (para comer al día siguiente) y aunque nos dieron el turno de las 13:30, nos pusieron en una mesa desde la que se veía todo muy bien (aunque no era de primera línea) pero nada más llegar nos dijeron que había una cancelación y nos podríamos sentar en los ventanales (eso es tener mucha suerte).

Vistas desde nuestra mesa

Mi consejo es ir a comer en vez de a cenar (en verano se puede cenar pronto ya que anochece más tarde y seguro que hay una puesta de sol increíble), ya que las vistas son hacia las afueras de Madrid (como se puede ver en la foto) y de noche no se puede ver nada más que luces de barrio en vez de la sierra (que como ahora está nevada es una vista preciosa). La pena es que en dirección al centro de Madrid (vistas a la Castellana, Torres Kio…) están tapadas por las paredes del restaurante, y aunque hubiese ventanales tampoco se vería porque una de las torres está justo delante.

En cuanto a la comida, para mi gusto estaba deliciosa. Obviamente era poca cantidad para el precio que costaba, pero ya se sabe como es este tipo de cocina y teniendo esto en cuenta creo que las cantidades eran aceptables. Pedimos un entrante, dos principales y un postre para dos y no nos quedamos con hambre, y repito que estaba todo espectacularmente bueno. Además, al final traen unos dulces que son una sorpresa para los sentidos y fue muy gracioso!

Después de comer nos colamos en algún pasillo de habitaciones para comprobar las vistas desde ahí, pero no se ve nada de nada, está todo tapado.

Para rematar la comida, dimos una vuelta por Plaza Castilla y sus peculiares Torres Kio.

La mejor vista para mí, sin duda, desde la mediana de la calzada del Paseo de la Castellana.