
Padrón no es un pueblo cualquiera. Su nombre viene del Pedrón, la piedra que, según la tradición, sirvió de amarre a la barca que trajo el cuerpo del Apóstol Santiago desde Palestina. Ese mito lo conecta directamente con el origen del Camino de Santiago.
Pero Padrón también es cuna literaria: aquí nació Rosalía de Castro, la gran poeta gallega, y también Camilo José Cela, premio Nobel. A esa mezcla de historia jacobea y tradición literaria se suma su fama gastronómica: los pimientos de Padrón, que han hecho mundialmente conocido este rincón de Galicia.
Qué ver en Padrón
1. Iglesia de Santiago y el Pedrón
Dentro encontrarás la piedra que da nombre al pueblo, símbolo jacobeo y parada obligatoria para peregrinos.

2. Casa-Museo Rosalía de Castro
Situada en A Matanza, a las afueras, conserva objetos personales, manuscritos y recuerdos de la autora. Una visita imprescindible para los amantes de la literatura.

3. Fundación Camilo José Cela
Un museo dedicado al Nobel, con manuscritos, primeras ediciones y una colección de arte.

4. Jardín Botánico-Artístico
Un parque declarado monumento histórico-artístico, con especies exóticas y árboles centenarios. Ideal para pasear y desconectar.

5. Paseo del Espolón
Centro de la vida social de Padrón, con estatuas de Rosalía y Cela, terrazas y sombra bajo los plátanos.

6. Iria Flavia
A las afueras, fue sede episcopal y lugar de enterramiento de Rosalía. Su colegiata y cementerio son parte de la historia local.

La “Pedronía”: el diploma jacobeo de Padrón
En Padrón también existe un reconocimiento especial para los visitantes: la Pedronía. Es un diploma parecido a la Compostela de Santiago, pero con un matiz importante: aquí no se certifica que hayas completado un camino, sino que hayas recorrido y conocido los lugares más emblemáticos de la villa.
¿Por qué se da? Porque Padrón está considerado el origen de la tradición jacobea. Según la leyenda, fue aquí donde llegó la barca con el cuerpo del Apóstol Santiago y donde se amarró al famoso Pedrón, la piedra que se conserva bajo el altar mayor de la iglesia de Santiago. Si Compostela es la meta, Padrón es el inicio.
Para conseguir la Pedronía hay que completar un recorrido urbano que pasa por varios enclaves vinculados a la historia del pueblo: la iglesia de Santiago con el Pedrón, la colegiata de Iria Flavia, la Casa-Museo Rosalía de Castro, el convento del Carmen y otros puntos señalados. En cada uno se sella una credencial, y al final, en la oficina de turismo, se expide el diploma.
Más allá del papel, la Pedronía es un recuerdo simbólico: acredita que has estado en el lugar donde, según la tradición, comenzó todo el mito jacobeo. Una manera de darle valor al papel de Padrón en la historia y de que te lleves contigo un pedacito de esa herencia.
