Crucero por las Capitales Bálticas con MSC: guía completa puerto a puerto

En agosto de 2026 hice con mi familia y mi pareja el crucero Capitales Bálticas de MSC a bordo del MSC Magnifica: 8 días y 7 noches, saliendo y volviendo a Copenhague, con escalas en Alemania, Polonia, Lituania, Letonia y Suecia. En este post te cuento cómo es cada parada, qué opciones tienes en cada puerto, lo que hicimos nosotros (todo por libre, sin una sola excursión de MSC) y todos los trucos que me habría gustado saber antes de embarcar.

Antes de nada, una pena: este itinerario antes incluía San Petersburgo, que era la joya del Báltico. Desde la guerra de Ucrania las navieras dejaron de parar en Rusia. Aun así, el recorrido que queda merece mucho la pena.

El itinerario día a día

Estos son los horarios de la salida del 15 de agosto de 2026. Cambian un poco según la fecha, así que revisa siempre los de tu reserva.

DíaPuertoLlegadaSalidaTiempo en tierra
1Copenhague (Dinamarca)Embarque17:00La tarde del embarque
2Warnemünde (Alemania)07:0017:0010 h
3Gdynia (Polonia)10:0019:009 h
4Klaipeda (Lituania)07:0015:308 h 30 min
5Riga (Letonia)07:0014:307 h 30 min
6Estocolmo (Suecia)09:0017:008 h
7Navegación
8Copenhague (Dinamarca)09:00DesembarqueLa mañana del desembarque

Fuente de horarios: Veltra, MSC Magnifica 15/08/2026 y Logitravel.

Fíjate en una cosa: en cinco días cambias cuatro veces de moneda. Dinamarca usa la corona danesa (DKK), Polonia el esloti (PLN) y Suecia la corona sueca (SEK), mientras que Alemania, Lituania y Letonia usan el euro. Nosotros pagamos todo con tarjeta y no cambiamos dinero en ningún momento.

Antes de embarcar: cómo llegar a Copenhague

Mi consejo número uno: compra los vuelos por tu cuenta y llega a Copenhague el día antes del embarque.

Nosotros cogimos el paquete con vuelos y traslado incluido. El traslado del aeropuerto al barco fue cómodo, porque nos recogieron directamente, pero los vuelos que nos asignaron tenían horarios malos y salieron bastante más caros que si los hubiéramos buscado nosotros. Además, llegando el mismo día vas con el tiempo justo y no ves la ciudad. Copenhague es de las mejores paradas del viaje, y con la llegada del primer día y un par de horas el último te quedas con las ganas.

Venir la víspera tiene dos ventajas:

  • Seguridad: si tu vuelo se retrasa, el barco no te espera. Llegando el día anterior te quitas ese riesgo.
  • Tiempo: tienes una tarde y la mañana siguiente para ver Copenhague con calma antes de ir a la terminal.

La terminal de cruceros: Oceankaj

Copenhague tiene tres terminales de cruceros: Oceankaj, Langelinie y Nordre Toldbod. MSC atraca en la terminal de Oceankaj (Ocean Quay), al noreste del centro, en la zona de Nordhavn. Es la más grande y la que más lejos queda del centro, así que no cuentes con ir andando.

DesdeOpciónTiempo aprox.Precio aprox.
AeropuertoMetro M2 hasta Kongens Nytorv, M4 hasta Orientkaj y bus o lanzadera hasta la terminal45 a 50 min30 DKK
AeropuertoTaxiunos 30 min425 DKK entre semana, 520 DKK tardes y fines de semana
Centro (Kongens Nytorv)Metro M4 hasta Orientkaj y bus 25 o 164unos 20 min24 DKK
Centro (Kongens Nytorv)Taxi15 a 20 minunos 175 DKK entre semana

En Orientkaj, la última parada de la línea M4, salen el bus 164 (unas tres veces por hora en temporada de cruceros) y, según la web de MSC, una lanzadera gratuita cada 30 minutos hasta la terminal. Un truco que dan otros viajeros: si vas cargada de maletas, coge el metro hasta el centro y el taxi desde allí, porque te ahorras más o menos la mitad del taxi. Si usas Uber o Bolt, como hicimos nosotros en todo el viaje, compara precio antes de pedirlo.

El embarque

El barco sale a las 17:00, así que tienes que estar a bordo bastante antes. Haz el check-in online en la web o la app de MSC antes de viajar: ahí subes la documentación, eliges hora de embarque y descargas la tarjeta. La hora límite que manda es la que te indique MSC en tu reserva.

Copenhague: la salida y la vuelta

Copenhague es el principio y el final del crucero, y para mí una de las mejores paradas. El problema es que, si no añades días por tu cuenta, apenas la ves.

Lo que hicimos nosotros: el primer día solo llegamos y embarcamos. El día del desembarque tuvimos un par de horas antes de ir al aeropuerto y dimos un paseo rápido por el centro. Da para hacerte una idea, pero poco más. Por eso insisto en venir el día antes.

Si tienes una tarde o una mañana: free tour

La forma más eficiente de ver Copenhague en poco tiempo es un free tour en español. En GuruWalk hay varios todos los días, entre las 9:30 y las 18:00, con salida desde Rådhuspladsen (la plaza del Ayuntamiento) o Højbro Plads. Duran entre 2 horas y media y 3 horas, y la ruta clásica va del Ayuntamiento a Amalienborg pasando por el centro medieval y Nyhavn. Se paga la voluntad, pero hay que reservar porque los grupos son limitados.

Qué ver en Copenhague

  • Nyhavn: el canal de las casas de colores. Es la foto de Copenhague y está siempre lleno, pero hay que ir.
  • Palacio de Amalienborg: la residencia de la familia real, con cuatro palacios alrededor de una plaza octogonal. A mediodía hay cambio de guardia.
  • La Sirenita: está en el paseo de Langelinie, entre el centro y la zona de cruceros. Es pequeña y siempre está rodeada de gente, así que ajusta expectativas.
  • Kastellet: la fortaleza con forma de estrella, al lado de la Sirenita. Se pasea gratis.
  • Strøget: la calle peatonal comercial que une el Ayuntamiento con Kongens Nytorv.
  • Rundetårn (Torre Redonda): torre del siglo XVII que se sube por una rampa en espiral, con vistas al casco antiguo. Entrada de adulto: 60 DKK. En verano abre de 10:00 a 20:00 (web oficial).
  • Christiansborg: el palacio del Parlamento. Su torre tiene un mirador.
  • Christianshavn y Christiania: Christianshavn es el barrio de canales con barcos amarrados; Christiania, la «ciudad libre» alternativa. En la zona de Pusher Street no se pueden hacer fotos.
  • Jardines de Tivoli: el parque de atracciones del siglo XIX, en pleno centro. La entrada de adulto cuesta 200 DKK en taquilla en 2026 (180 DKK comprando en su web, y 10 DKK más en fin de semana). Las atracciones se pagan aparte: la pulsera ilimitada sale por 379 DKK (Freizeitpark-Welt).

Paseo en barco por los canales

Si solo tienes un par de horas, un paseo en barco te enseña Nyhavn, la Ópera, la Sirenita, Christiansborg y Christianshavn desde el agua. Duran entre 1 hora y 1 hora y 45 minutos y salen sobre todo de Nyhavn y de Gammel Strand (StoryHunt).

CompañíaPrecio adulto aprox.Detalle
Netto-Bådene (barcos azules)60 DKKLa opción barata
Stromma (barcos verdes)129 DKKGuía en directo o audioguía
Hey Captaindesde 250 DKKBarcos de 12 personas que entran en canales más estrechos

Plan para el día del desembarque

El barco llega a las 9:00 y el desembarque va por turnos, así que en la práctica tendrás unas pocas horas. Si tu vuelo sale por la tarde, deja las maletas en consigna o llévalas primero al aeropuerto, y luego haz el paseo Nyhavn, Amalienborg, Strøget y Ayuntamiento, que se hace andando en un par de horas.

Warnemünde: Rostock, el tren de vapor Molli o Berlín

Warnemünde es un pueblo costero alemán que pertenece a Rostock, y en los folletos aparece como «Warnemünde (Berlín)». Con 10 horas en puerto (de 7:00 a 17:00) tienes tres opciones: quedarte en Warnemünde, ir a Rostock o lanzarte a por Berlín.

Opción 1: Warnemünde y Rostock (la más completa sin agobios)

Para mí, Rostock es la mejor opción de esta parada. Nosotros no fuimos esta vez porque ya la conocíamos de otro crucero, y lo tienes todo contado en mi post sobre Rostock.

  • Warnemünde: el barco atraca al lado del canal Alter Strom, con casitas de pescadores, el faro y una playa enorme de arena blanca. Se recorre andando en un rato.
  • Rostock: desde la estación de Warnemünde, a 5 minutos andando del muelle, el S-Bahn te deja en la estación central de Rostock en unos 21 minutos. El casco antiguo, la Marienkirche y la calle peatonal Kröpeliner Straße se ven en una mañana.

Opción 2: el tren de vapor Molli (lo que hicimos nosotros)

Como Rostock ya lo habíamos visto, nos fuimos a montar en el Molli, un tren de vapor de vía estrecha que funciona desde 1886 por la costa de Mecklemburgo. Une Bad Doberan con el balneario de Heiligendamm y con Kühlungsborn, a lo largo de 15,4 km, en unos 40 minutos por trayecto. Las locomotoras son de vapor de verdad, alimentadas con carbón, y el tren es monumento histórico desde 1976 (Wandern und mehr). Al salir de Bad Doberan, el tren pasa por mitad de las calles del pueblo, entre tiendas y coches.

Cómo llegar a Bad Doberan desde el puerto:

  • Tren: S-Bahn de Warnemünde a Rostock y cambio al tren regional hasta Bad Doberan. Mira bien los enlaces, porque si pierdes la conexión te toca esperar.
  • Bus 119: directo, unos 30 minutos, sale cada hora. La parada está a 10 o 15 minutos andando del puerto.
  • Uber, Bolt o taxi: lo más rápido si vais varios.

Los horarios del Molli están pensados para enlazar con el transporte público en Bad Doberan, y en verano sale cada hora (Cruise Critic).

Precios del Molli (adulto, tarifa desde febrero de 2026): 7 € el trayecto corto, 9 € dos zonas y 13 € tres zonas. Hay billetes de ida y vuelta y tarjetas familiares, y los menores de 6 años viajan gratis (tarifas oficiales del Molli, PDF).

Ideas para completar el día: la catedral gótica (Münster) de Bad Doberan, el paseo marítimo blanco de Heiligendamm y la playa y el muelle de Kühlungsborn.

Opción 3: Berlín (solo si lo tienes muy claro)

Berlín está lejos. Por libre son unas 3 horas y 10 minutos por trayecto (S-Bahn a Rostock y tren regional RE5 o Intercity hasta Berlín). Con 10 horas en puerto y el margen de seguridad que conviene dejar a la vuelta (al menos 90 minutos antes de la hora de embarque), te quedan unas 3 horas en Berlín. Da para la Puerta de Brandeburgo, el Reichstag y poco más (Walk of Berlin).

Si vas por libre, recuerda que el barco no espera a nadie. La excursión de MSC a Berlín te garantiza volver a tiempo, pero es carísima. Mi opinión: Berlín merece un viaje propio, y en esta parada aprovechas mucho más el día con Rostock o con el Molli.

Gdynia y Gdansk (Polonia)

El barco atraca en Gdynia, pero lo que todo el mundo quiere ver es Gdansk, que está al lado. Tienes 9 horas (de 10:00 a 19:00), tiempo de sobra para Gdansk con calma.

Lo que hicimos nosotros: Gdansk por libre, con free tour.

Cómo ir de Gdynia a Gdansk

  • Transporte público: desde la parada de la terminal (Publiczny Terminal Promowy), los buses 133 o 119 te llevan en menos de 15 minutos a la estación Gdynia Główna. Allí coges el tren SKM, azul y amarillo, hasta Gdańsk Główny o Gdańsk Śródmieście: pasa cada 7 a 15 minutos y tarda entre 30 y 40 minutos. El billete metropolitano de 24 horas, válido en bus y tren, cuesta 34 PLN (Explore Gdansk).
  • Uber o Bolt: lo que hicimos nosotros. Es la opción más cómoda si vais varios, porque os deja directamente en el casco antiguo.

El free tour de Gdansk

En GuruWalk hay free tour en español: «¡Descubre Gdansk!», que sale de la Puerta Dorada (Targ Węglowy 1), con el guía identificado por un paraguas amarillo. Dura unas 2 horas y media y pasa por la Torre de la Prisión, la Basílica de Santa María, la Corte de Arturo, la Grúa medieval y la orilla del río Motława. Hay pases a las 9:00, a las 11:00 y más tarde: con la llegada a las 10:00, mira bien qué hora te encaja.

Qué ver en Gdansk

  • La Vía Real (Długa y Długi Targ): la calle principal, con las fachadas de colores, el Ayuntamiento y la fuente de Neptuno.
  • Basílica de Santa María: una de las iglesias de ladrillo más grandes del mundo. Se puede subir a la torre.
  • Calle Mariacka: la calle del ámbar, con escalinatas en las fachadas y tiendas de joyería.
  • La Grúa (Żuraw): grúa portuaria medieval en la orilla del Motława, símbolo de la ciudad.
  • Centro Europeo de la Solidaridad: el museo sobre el sindicato Solidaridad y los astilleros, para los que os guste la historia reciente.
  • Westerplatte: donde empezó la Segunda Guerra Mundial. Está fuera del centro, así que solo si te sobra tiempo.

Otras opciones en esta parada

  • Sopot: el balneario entre Gdynia y Gdansk, famoso por su muelle de madera, de los más largos de Europa. Está en la misma línea del tren SKM, así que se puede combinar con Gdansk si vas con tiempo.
  • Gdynia: si no quieres moverte, al lado de la terminal está el Museo de la Emigración.

Klaipeda y el istmo de Curlandia (Lituania)

Klaipeda es la ciudad portuaria de Lituania, y lo mejor de la parada está enfrente: el istmo de Curlandia (Curonian Spit), una lengua de arena y bosque de casi 100 km entre el mar Báltico y la laguna de Curlandia, Patrimonio de la Humanidad, con dunas enormes. Tienes 8 horas y media (de 7:00 a 15:30).

Lo que hicimos nosotros: contratamos una excursión privada en coche que nos llevó a Nida y al casco antiguo de Klaipeda. Con el horario de esta parada, el coche privado es la forma más cómoda de ver las dos cosas, y yendo varios sale mucho más a cuenta que la excursión de MSC.

Nida y el istmo de Curlandia

El istmo no tiene puente: se cruza en ferry desde Klaipeda hasta Smiltynė. El ferry de pasajeros (Old Ferry) tarda 5 minutos y sale cada 30, y los coches cruzan por el New Ferry. Nida está unos 50 km al sur (Nida Art Colony, True Lithuania).

Qué ver:

  • Duna de Parnidis: la gran duna junto a Nida, con un reloj de sol en lo alto y vistas a la laguna, al mar y al desierto de arena. Es la parada obligatoria.
  • Nida: el pueblo de casas de pescadores de madera, con las veletas tradicionales y la casa de verano de Thomas Mann.
  • Colina de las Brujas (Raganų kalnas): un sendero por el bosque de Juodkrantė lleno de esculturas de madera de brujas, diablos y personajes del folclore lituano. Está de camino a Nida.
  • Dunas muertas: cerca de Pervalka, otra zona de dunas espectacular.

Ojo: para entrar en coche en el Parque Nacional hay que pagar una tasa por vehículo, que cambia según la temporada. Si vas con excursión privada, pregunta si va incluida.

Por libre y en transporte público

Se puede, pero con este horario es justo: hay un bus directo de unas 2 horas desde la estación de autobuses de Klaipeda a Nida, con dos o tres salidas al día. Con Bolt o un taxi local se habla de 80 a 140 € según temporada (Nida Art Colony). Si solo quieres probar el istmo sin ir a Nida, en Smiltynė, nada más cruzar, tienes playas y el Museo del Mar.

El casco antiguo de Klaipeda

Pequeño y bonito, se ve en poco tiempo: la plaza del Teatro con la estatua de Ännchen von Tharau, las calles de entramado de madera de influencia alemana (la ciudad fue la Memel prusiana), los restos del castillo y el velero Meridianas amarrado en el río Danė. Hay también esculturas curiosas repartidas por el centro, así que ve con los ojos abiertos.

Riga (Letonia)

Riga es la parada más corta del viaje (de 7:00 a 14:30), pero también la más cómoda, porque la terminal de pasajeros está a unos 500 metros del casco antiguo: en 7 a 10 minutos andando estás dentro. Si no te apetece andar, un Bolt cuesta unos 4 a 8 € (App Savvy Traveller).

Lo que hicimos nosotros: free tour.

Free tours en español

En GuruWalk hay varios de 2 horas por el casco antiguo, con pases a las 10:30, 11:00 y más tarde. También hay uno de modernismo (Art Nouveau) por la tarde y otro de la Riga alternativa a las 12:00. Con la salida del barco a las 14:30, el de las 10:30 o el de las 11:00 te encaja perfecto y te deja tiempo para comer.

Qué ver en Riga

  • Casa de las Cabezas Negras: la fachada más famosa de Riga, en la plaza del Ayuntamiento.
  • Iglesia de San Pedro: tiene ascensor a la torre, con las mejores vistas del casco antiguo.
  • Catedral de Riga (Doms): la catedral luterana, con uno de los órganos más famosos de Europa.
  • Las Tres Hermanas y la Torre de la Pólvora: casas medievales y un resto de la muralla, a pocos pasos una de otra.
  • Monumento a la Libertad: el símbolo de la independencia letona, entre el casco antiguo y el parque del canal.
  • Barrio Art Nouveau (calle Alberta iela): Riga tiene una de las mayores concentraciones de edificios modernistas del mundo. Está a unos 20 minutos andando del centro.
  • Mercado Central: dentro de unos antiguos hangares de zepelines. Ideal para probar comida local.

Estocolmo (Suecia)

La llegada a Estocolmo merece que madrugues: el barco entra atravesando el archipiélago, entre cientos de islas con casitas de madera. Sal a cubierta o al balcón y disfrútalo. Tienes de 9:00 a 17:00.

Lo que hicimos nosotros: free tour por Gamla Stan y Museo Vasa.

MSC atraca normalmente en la terminal de Frihamnen, al noreste del centro. Desde allí, lo más práctico es un Uber o Bolt hasta Gamla Stan o Djurgården.

El free tour de Gamla Stan

En GuruWalk hay unos 20 free tours, varios en español. El clásico recorre Gamla Stan, la ciudad vieja, en unas 2 horas y media, con salidas a las 10:00 desde la zona de Gustav Adolfs torg o desde Benny Fredrikssons Torg. Hay también uno de Södermalm y miradores, y otro de temática vikinga. En Gamla Stan verás el Palacio Real, la plaza Stortorget con sus casas de colores, la catedral (Storkyrkan) y la calle más estrecha de la ciudad, Mårten Trotzigs gränd.

El Museo Vasa

Si solo vas a entrar en un museo en todo el crucero, que sea este. Dentro está el Vasa, un buque de guerra que se hundió en su viaje inaugural en 1628, nada más zarpar, y que se rescató más de 300 años después casi entero. Verlo en directo impresiona.

  • Dónde: en la isla de Djurgården.
  • Horario: de junio a agosto, de 8:30 a 18:00.
  • Precio adulto 2026: 240 SEK en temporada alta (del 1 de mayo al 30 de septiembre) y 195 SEK el resto del año. Los menores de 18 años entran gratis.

Fuente: Museo Vasa, información 2026 (PDF).

Compra la entrada online para no hacer cola, y si te sobra tiempo, al lado tienes Skansen (museo al aire libre) y el museo de ABBA.

Plan para el día

Free tour de mañana en Gamla Stan, comida rápida por la zona, Uber o Bolt a Djurgården para el Museo Vasa y vuelta al barco con margen.

El día de navegación y el MSC Magnifica por dentro

Después de cinco días de puerto en puerto, el día de navegación entre Estocolmo y Copenhague viene genial. Nosotros lo pasamos de chill total en el barco.

El MSC Magnifica es un barco de 2010, de tamaño medio para lo que se ve hoy (unas 3.000 personas y 12 cubiertas), y pasó por una reforma importante en Malta que terminó en diciembre de 2025 (nota de prensa de MSC). Lo que tiene:

Comer

  • Restaurantes principales (incluidos): Quattro Venti y L’Edera, con cena servida de varios platos y turno asignado.
  • Bufé (incluido): L’Oasi y Sahara, abiertos buena parte del día.
  • Restaurantes de pago: tras la reforma se añadieron Butcher’s Cut, de carnes, y Kaito Sushi Bar. También está el Oriental Plaza, de cocina asiática (Cruise1st).

Piscinas y relax

  • Piscina cubierta con techo retráctil, muy útil en el Báltico, donde el tiempo cambia rápido.
  • Piscinas exteriores y jacuzzis.
  • MSC Aurea Spa, renovado en la reforma, con sauna panorámica, sala de vapor, sala de sal, circuito Kneipp y piscina de vitalidad. El spa es de pago.

Deporte

  • Gimnasio Technogym, renovado en la reforma, con estudios de yoga y spinning. Si quieres seguir entrenando durante el viaje, lo tienes a bordo.
  • Pista de footing en cubierta, cancha de tenis y baloncesto.

Ocio

  • Royal Theatre: el teatro, con espectáculos por la noche incluidos en el precio.
  • Cine 4D, casino y bares con música en directo.
  • Club infantil para los peques.

Precios, paquetes, wifi, propinas y consejos prácticos

¿Cuánto cuesta el crucero?

Depende muchísimo de la fecha, el tipo de camarote y cuánta antelación tengas. Como referencia, en Logitravel una de las salidas de 8 días aparecía desde 2.133 € por persona, con tasas y propinas incluidas, y ya agotada cuando lo consulté (Logitravel). Agosto es temporada alta, así que mayo, junio o septiembre suelen salir más baratos.

Nosotros fuimos en camarote con balcón y lo recomiendo en este itinerario: la entrada a Estocolmo por el archipiélago desde tu balcón es de lo mejor del viaje.

Propinas (cuota de servicio)

MSC cobra una cuota de servicio obligatoria por persona y noche. En cruceros por el norte de Europa, desde el 2 de julio de 2026, son 12 € por adulto y noche, 10 € por niño de 2 a 17 años y nada para menores de 2. En el Yacht Club, 16 € y 13 € (MSC, cuotas de servicio). En muchas reservas ya viene incluida en el precio: compruébalo en la tuya.

Paquete de bebidas

Nosotros cogimos paquete de bebidas y lo cubría todo menos las bebidas especiales. Las opciones actuales (precio por persona y día en cruceros de 7 noches o más, según Cruise Mummy):

PaqueteQué incluyePrepagoA bordo
EasyCerveza de barril, vinos de la casa, cócteles clásicos, licores de la casa, cafés básicos39 €45 €
Premium ExtraBebidas de hasta 14 € cada una, con cócteles y licores premium74 €85 €
Sin alcoholRefrescos, zumos, cócteles sin alcohol, cafés y helado24 €28 €

Reglas importantes: todos los adultos del camarote tienen que coger el mismo paquete, hay un límite de 15 bebidas alcohólicas al día y no incluye restaurantes de especialidad, servicio de habitaciones ni minibar. Comprarlo antes de embarcar sale más o menos un 15 % más barato.

Wifi

En el barco no hay cobertura ni conexión si no pagas el wifi. Nosotros lo cogimos y nos salió carísimo: unos 20 € al día. MSC tiene dos niveles, Browse (navegar y mensajería) y Browse & Stream (con vídeo), y comprado antes del viaje sale bastante más barato que a bordo. Ojo con un detalle: el primer dispositivo que conectas queda vinculado al paquete para todo el crucero (Cruzely). La app de MSC funciona sin pagar internet, así que puedes consultar el programa del día y tus reservas igualmente.

En tierra, todos los países del itinerario están en la Unión Europea, así que con tu tarifa móvil española tienes roaming normal en cada puerto.

Excursiones: MSC o por libre

Nosotros fuimos siempre por libre, porque las excursiones de MSC son carísimas. Todas las paradas de este crucero se pueden hacer por tu cuenta sin problema. Lo que nos funcionó:

  • Uber y Bolt en todas las ciudades. Son baratos, cómodos y te ahorras pelearte con billetes de transporte en cuatro monedas diferentes.
  • Free tours en español en Gdansk, Riga y Estocolmo. Son la mejor forma de entender cada ciudad en dos o tres horas.
  • Excursión privada en coche en Klaipeda, para llegar a Nida sin depender de buses.

La única pega de ir por libre: si llegas tarde, el barco se va sin ti. Calcula siempre volver con al menos una hora de margen sobre la hora de embarque.

Más consejos

  • Ropa: incluso en agosto, el Báltico puede estar fresco y lluvioso. Lleva capas, un chubasquero y calzado cómodo para andar mucho.
  • Cambio de hora: Lituania y Letonia van una hora por delante de España, Dinamarca, Alemania, Polonia y Suecia. Guíate siempre por la hora de vuelta que marca el programa del barco y confirma a bordo qué hora sigue el barco en esas dos paradas.
  • Llega el día antes a Copenhague y, si puedes, quédate algún día extra al final.
  • Reserva los free tours con antelación, sobre todo en agosto.

¿Merece la pena el crucero por las Capitales Bálticas?

Sí. En una semana ves cinco países y ciudades muy distintas sin hacer y deshacer la maleta, y todas las paradas se pueden hacer por libre. Es una pena que ya no esté San Petersburgo, pero el itinerario sigue siendo muy completo. Si te lo estás planteando, mis tres consejos: vuelos por tu cuenta y llegada a Copenhague el día antes, balcón para disfrutar de la navegación y Uber, Bolt y free tours en cada puerto.

Visita al Campo de concentración Sachsenhausen (Berlín)

Llegamos al último día de nuestro viaje express a Berlín, y también a la visita más difícil: la del Campo de Concentración de Sachsenhausen, ubicado en la localidad de Oranienburg, a 40km de la capital alemana (se llega en la línea S1 de tren), y podríamos decir que uno de los más relevantes del régimen nazi, pues todo lo que sucedía en el resto de campos de concentración y exterminio (miles de ellos) era decidido y ordenado desde aquí.

No se trata de una excursión bonita ni agradable, pero sí recomiendo realizarla para aprender y reflexionar. De hecho, visitar los campos de concentración es una tarea obligatoria para todo estudiante alemán en la actualidad.

Lo que sí me parece imprescindible es hacerlo acompañado de un guía. Allí mismo ofrecen audioguías, pero es infinitamente mejor que una persona vaya contándoos todo lo que allí aconteció. Nosotros contratamos un tour que nos encantó, y además nos llevaron en transporte público desde Berlín, una buena opción si no estáis muy familiarizados con las líneas de trenes alemanas. Os lo dejo por aquí.

Estuvo operativo entre 1936 y 1950, y aunque estaba calificado de campo de concentración, no de exterminio (los de exterminio estaban todos en Polonia y la Checoslovaquia) también murieron miles de presos aquí debido a las inhumanas condiciones de vida y a los castigos a los que se veían sometidos.

Originalmente, el campo estaba destinado principalmente a presos políticos, incluidos comunistas, socialdemócratas y otros opositores al régimen nazi, y fue construido con una disposición triangular y rodeado por una cerca electrificada y torres de vigilancia, lo que permitía un control eficiente y una vigilancia continua.

Con el tiempo, Sachsenhausen se expandió y su propósito se diversificó. Se utilizó para internar a grupos considerados «indeseables» por los nazis, como judíos, gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová y prisioneros de guerra soviéticos. Además, se convirtió en un centro de entrenamiento para oficiales de las SS, quienes posteriormente serían desplegados en otros campos de concentración y exterminio.

También fue escenario de experimentos médicos inhumanos realizados en los prisioneros. Los médicos de las SS llevaban a cabo pruebas con vacunas y otros experimentos que a menudo resultaban en la muerte o en graves secuelas para los sujetos.

En 1945, con la llegada del Ejército Rojo, Sachsenhausen fue liberado. Sin embargo, antes de la llegada de las fuerzas soviéticas, las SS evacuaron el campo, forzando a los prisioneros a realizar las llamadas «marchas de la muerte», durante las cuales muchos murieron debido a las condiciones extremas y a la brutalidad de las SS.

Tales atrocidades pudieron haber terminado ahí, pero después de la guerra, Sachsenhausen fue utilizado por la NKVD soviética como un campo especial para prisioneros políticos hasta 1950, donde continuaron muriendo personas, y no fue hasta 1961 cuando finalmente se convirtió en un lugar conmemorativo y museo dedicado a la memoria de las víctimas del régimen nazi y de la opresión soviética.

Sachsenhausen, como otros campos de concentración, representa uno de los capítulos más oscuros de la historia humana, recordándonos la necesidad constante de defender los derechos humanos y la dignidad de todas las personas.

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Qué ver Potsdam (Alemania) en un día

Seguimos desgranando nuestra escapada a Berlín, y es que los pocos días que estuve por allí dieron mucho de sí. Tanto como para hacer esta excursión de día que tooooodo el mundo me recomendó.

Ubicado a 40 minutos en tren desde Berlín (tomando la línea S7 de lo que sería el cercanías alemán), es un imprescindible cuando visitas la ciudad germana, ya que Potsdam fue durante muchos años la capital de lo que fue el Estado de Brandeburgo, y la grandeza que hoy respira se debe a que fue elegida como la población de residencia de reyes prusianos y kaisers alemanes durante mucho tiempo, entre los que destaca Guillermo I, que residió allí en el siglo XVII. Incluso cuando la capital del imperio prusiano pasó a ser Berlín, la corte mantuvo sus residencias en Potsdam, y muchos de sus palacios son visitables hoy.

Por desgracia también es protagonista de uno de los hechos que determinaron el siglo XX, ya que en 1914 Guillermo II firmó en el Neues Palais la declaración que dio comienzo a la I Guerra Mundial.

También, unos años más tarde, en 1933 en la Iglesia de la Guarnición de Potsdam, el Presidente Hindenburg estrechaba la mano la mano de un joven Adolf Hitler en su nombramiento como canciller de Alemania.

Finalmente, terminada la II Guerra Mundial, en 1945 tuvo lugar la Conferencia de Potsdam que dejó la famosa foto del trío del momento: Truman, Churchill y Stalin. Los tres líderes discutieron largo y tendido en el Palacio de Cecilienhof cómo sería administrada Alemania por los aliados.

¿Cómo visitar Potsdam?

Actualmente Potsdam es considerado Patrimonio Mundial de la UNESCO, una zona que abarca 2000 hectáreas en la que se pueden ver (algunos por dentro) 150 edificaciones palaciegas.

Mi elección para visitar tanto el bonito casco antiguo como la zona de los palacios fue en bici: en total recorrí 12km por las calles de la ciudad, los parques y los palacios. Una distancia que, de haber recorrido caminando, me habría llevado el día completo. Es posible alquilar bicis en la parte exterior de la estación de tren de Potsdam. En mi caso, fueron 12€ por la tarde completa.

Si, al contrario que yo, disponéis del día entero para visitar la ciudad, lo mejor sin duda es hacerlo con un guía. Podéis hacer el Free Tour, que comienza a las 10 de la mañana y dura 3:30h, y dedicar la tarde a ver otros palacios que no se recorren en el tour, además de entrar a algunos de ellos.

Estos son los palacios «obligatorios» que creo que tenéis que ver de la antigua capital:

  • Neues Palais
  • Palacio de Sanssouci. Es donde acaba el Free Tour y si habéis estado en Versalles, veréis muchas similitudes.
  • Palacio de Babelsberg, que fue la residencia de verano de Guillermo I.
  • Palacio de Cecilienhof

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Los 14 imprescindibles de Berlín y dónde comer

El blog está un poco parado, y es que hace mucho que no viajo a lugares nuevos. Pero por fin he puesto el ✅ a una ciudad que tenía pendiente desde hace años: Berlín.

He de decir que tengo que volver, porque es mucho lo que hay que ver. En mi caso, esta vez mi viaje duró 3 días completos (con 3 noches) de las cuales dediqué 1 día y medio a la ciudad, y el resto fue para hacer excursiones a Potsdam y a Sachenhausen, de las que os hablo en otros posts.

Como tenía el tiempo justo, preferí ponerme en manos de los mejores: los guías de Free Tours. En Berlín me parece especialmente importante hacer este tipo de visitas, ya que la ciudad en sí, sin contexto ni explicación, no tiene «nada». Todos sabemos lo que sucedió por aquí en la II Guerra mundial y en los años posteriores, por lo que las edificaciones que hoy vemos, salvo excepciones, son todas reconstrucciones, y por tanto, el 95% de la ciudad tiene un aspecto moderno y poco artístico, digamos.

Lo especial de Berlín es pasear por sus calles entendiendo qué pasó en cada lugar, eventos que determinaron el devenir de Europa durante mucho tiempo, y donde, desgraciadamente, sufrió mucha gente.

Y es que es precisamente este el motivo por el que la reconstrucción de Berlín tiene un aspecto «normal». Alemania no ha querido, bajo ningún concepto, ensalzar las figuras de los responsables de una de las peores guerras y masacres de la historia, por lo que lo que en su día fueron lugares importantes, hoy se han convertido en edificios de apartamentos, parkings o simples calles.

Todo lo que queda de aquella época son memoriales en homenaje a los colectivos que más sufrieron, como los judíos, los homosexuales o los gitanos.

Os dejo por aquí los free tour que realicé, totalmente recomendables ambos:

Free Tour de Berlín (general, para ver lo más relevante)

Free Tour del III Reich y Barrio Judío

Dicho esto, os dejo una lista de esas que os gustan de las principales cosas que visitar en Berlín:

1. Puerta de Brandeburgo

Cómo no, la primera tenía que ser el símbolo de la ciudad. Esta es una de las 18 puertas por las que se podía acceder a la ciudad, pagando los correspondientes impuestos en el siglo XVIII.

Numerosos eventos han tenido lugar en la Plaza de París, que es donde se sitúa la Puerta, con protagonistas que van desde Napoleón hasta Hitler. Pero es que además, la emblemática puerta quedó encerrada en el muro que dividía las 2 Alemanias tras la II Guerra Mundial.

2. Reichtag

El Reichtag o Parlamento de Berlín, situado a pocos metros de la Puerta de Brandeburgo es un imponente edificio de estilo clásico pero con una moderna (y visitable) cúpula de cristal en lo alto.

Ha sido testigo de los momentos más trágicos de la historia reciente de Alemania, como por ejemplo, el incendió que sufrió en 1933, del cual fue responsabilizado un joven comunista (a pesar de que fueron los nazis, confirmado por ellos más adelante) y que sirvió como pretexto para la primera persecución y asesinato de políticos en Alemania antes de la II Guerra Mundial.

Como os decía, es posible visitar la cúpula de forma gratuita, pero hay que reservar las entradas. No suele haber problema para hacerlo de un día para otro allí mismo, pero si queréis aseguraros, podéis hacerlo por internet para la fecha y hora deseadas, en esta web.

3. Tiergarten

El parque de la ciudad, por excelencia. Es el Central Park de Berlín, y es una auténtica maravilla de lugar, aunque en sus orígenes era el coto de caza privado de la aristocracia alemana allá por el siglo XVIII. A

Tiene una carretera que lo cruza de este a oeste, y algunas otras que lo cruzan de norte a sur, pero el resto es un frondoso bosque lleno de caminos súper agradable para pasear, correr o montar en bici.

El parque comienza justo detrás de la Puerta de Brandeburgo y es en ese extremo donde se encuentran varios de los memoriales mencionados al principio del artículo, como el Memorial a los Homosexuales, a los Gitanos, o incluso también uno a los soldados soviéticos.

4. Monumento al Holocausto

Seguimos cerca de Tiergarten y la Puerta de Brandeburgo. Esta vez, un poco más al sur encontramos el imponente memorial a los judíos asesinados durante el Holocausto, una obra de arte que se extiende en una inmensa plaza y que está compuesto de más de 2.000 columnas negras separadas por angostos pasillos.

Este memorial, inaugurado en 2005, no se libró de la polémica, ya que se utilizó un producto para recubrir las columnas con el objetivo de poder limpiarlas muy fácilmente si alguien cometía algún acto de vandalismo, y resultó que este producto estaba fabricado por la misma empresa que en su día fabricó el gas con el que miles de judíos fueron asesinados. Es por ello que los propios judíos no reconocen este monumento como un memorial hacia ellos.

Aún así, y aprovecho este apartado para comentarlo, debemos entender que prácticamente todas las empresas alemanas que hoy conocemos colaboraron con el régimen nazi durante aquellos años (hablamos de Adidas, Calvin Klein, Hugo Boss, Volkswagen…) ya que, como muchos opinan, no tenían otra opción.

5. Checkpoint Charlie

No busquéis a ningún tal Charlie por aquí, porque no es una persona. El Checkpoint Charlie es el único puesto de paso que queda hoy en pie de las que servían de frontera entre la Alemania del Este y del Oeste, y se llama así porque los puestos estaban nombrados por el alfabeto internacional (Alpha, Bravo, Charlie, Delta, Echo…) y éste era el tercero de ellos.

A día de hoy podemos ver todavía el cartel que anunciaba que estabas cambiando de zona y la caseta del control de pasaportes, aunque no es la original.

Este punto es especial porque en el pudo desatarse la IV Guerra Mundial, a causa de una fuerte discusión entre un diplomático americano y un oficial de la URSS, que acabo con más de 20 tanques de ambos bandos apostados en la frontera. Finalmente, y menos mal, todo quedó en nada.

6. Gendarmenmarkt

La plaza Gendarmenmarkt es un amplio espacio flanqueado por las iglesias gemelas Deutscher Dom (Catedral Alemana) y Franzosischer Dom (Catedral Francesa), separadas por la Konzerthaus (Sala de Conciertos), y después de recorrer Berlín podría decir que es una de las plazas más bonitas que ver en la ciudad, aunque, y aprovecho este apartado para comentarlo, en este momento y desde hace un año se encuentra en obras, como otros muchísimos rincones de Berlín.

Y es que la ciudad germana se encuentra edificada sobre terreno pantanoso, lo cual hace que el deterioro de cualquier estructura avance mucho más rápido que en otros lugares, dando lugar a una ciudad en obras infinitas.

Otra curiosidad que es fácil observar en esta plaza pero que sucede a lo largo de todo Berlín es que las estatuas de lo alto de las iglesias son de un color mucho más oscuro, casi negro, que el resto del edificio.

Esto deriva de la guerra, y se trata de restos de metralla, cenizas y otros derivados. Aunque se han restaurado todos los edificios, se han querido dejar así las estatuas como recuerdo a lo que pasó y no debe pasar de nuevo.

7. Bebelplatz

Esta plaza quizás compita en belleza con la anterior, y es que aquí también os veréis rodeados de numerosos edificios emblemáticos, tales como la Universidad Humboldt, la Catedral de Santa Eduvigis y la Antigua Biblioteca. De hecho, fue esta plaza la protagonista en 1933 de la quema de miles de libros de algunos autores censurados por los nazis, como Karl Marx o Sigmund Freud.

En recuerdo de este suceso, que fue el preludio de lo que sucedería años después con el régimen nazi, se realizó un memorial, que se encuentra bajo el suelo, aunque tapado con un cristal que no permite verlo muy bien, donde se pueden observar hileras de estanterías vacías.

8. Catedral de Berlín

Ubicada en la Isla de los Museos, de la cual hablaremos a continuación, muy cerca de Bebelplatz, es una de las edificaciones más antiguas de la actual ciudad, construida a finales de siglo XIX sustituyendo a otra que había en el mismo lugar que databa de 1747.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el templo quedó seriamente dañado por los bombardeos. No fue hasta 1975 cuando comenzaron los trabajos de reconstrucción, y fue finalizada en su totalidad en 1993.

9. Isla de los Museos

Recibe este nombre por encontrarse rodeada de 2 vertientes del berlinés Río Spree, y porque en ella se encuentran un gran número de museos importantes: el Museo de Pérgamo, el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Antigua Galería Nacional y el Museo Bode.

Sin duda, el más importante de todos ellos es el Museo del Pérgamo, que se construyó según la medida de las obras de arte que iba a albergar y está formado por el Museo del Antiguo Oriente Próximo, el Museo de Arte Islámico y la Colección de antigüedades clásicas, y cuyas obras más interesantes son la reconstrucción de la Puerta de Istar (una de las 8 puertas monumentales de la antigua ciudad de Babilonia), el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo (de más de 2.000 años, y de aquí viene el nombre del museo), la puerta del mercado romano de Mileto y la Fachada de Mushatta y el salón de Alepo.

Pero lamentablemente este museo cerró en 2023 para realizar una restauración de varias obras, y se espera que abra, en el mejor de los casos… ¡en 2037! Si bien es cierto que se dice que para 2027 se abrirá un ala del museo y se podrá visitar el Altar de Zeus.

10. Alexanderplatz

Sin duda otro de los emblemas de la ciudad de Berlín, ya que en ella se encuentra la mítica Torre de Televisión, que con sus 368m es la construcción más alta de toda Alemania. Por favor, que os os pase como a mí, tenéis que subir a lo alto. Las vistas son absolutamente impresionantes, como podéis imaginar. Aquí podéis reservar las entradas.

Entre otras cosas, en Alexanderplatz también encontraréis el Ayuntamiento Rojo o Rotes Rathaus, un bonito edificio que podréis también visitar por dentro de forma gratuita.

11. Barrio Judío

Si seguimos caminando hacia el norte desde la isla de los museos, llegamos a la zona que fue el Barrio Judío de Berlín y que a día de hoy es una de las zonas más animadas y bonitas de la ciudad. Por todas partes se pueden encontrar señales de las familias que vivieron aquí, y es que si miráis al suelo veréis frecuentemente placas doradas con nombres de personas que fueron detenidas y que hasta entonces vivían en esas casas.

Otra de las características de este barrio es que cuenta con numerosos patios interiores, muchos de ellos muy decorados, y desde luego es un planazo pasar unas cuantas horas visitándolos todos. Uno de los más originales Dead Chicken Alley, lleno de graffitis en el que te también se puede subir a la casa que se encuentra al fondo, con un interesante aire alternativo.

12. Barrio Nikolaiviertel

Se trata de la zona residencial más antigua de Berlín y que a pesar de quedar prácticamente destruido durante la II Guerra Mundial, fue reconstruido de la forma más exacta al original para así recordar la vieja ciudad, y es por eso por lo que es la única zona en la que se puede pasear por callejuelas empedradas y edificios bajos de estilo medieval. Es, como nos dijo nuestro guía, la única zona de Berlín que se parece a la Alemania «de verdad».

13. Barrio de Kreuzberg

Se trata del barrio turco, uno de los más alternativos y auténticos de Berlín. Los turcos forman una enorme comunidad en la ciudad, habiendo miles de ellos, y de hecho comer deliciosos kebabs es algo muy común en cualquier parte de Berlín.

Además de mucho ambiente (las mejores discotecas de tecno de Berlín se encuentran aquí), podréis encontrar tiendas de ropa alternativa y alguno de los graffitis más famosos de la ciudad como el Astronaut Cosmonaut y el Nature Morte.

Los martes y los viernes de 11:00 a 18:30 montan un mercadillo al lado de la parada de metro Schönleinstrasse y del río.

14. Muro de Berlín

Aunque el original muro rodeaba por completo la zona soviética de Berlín, afortunadamente y como todos sabemos, dicha barrera es historia, y a día de hoy, a modo recordatorio, solo queda una línea de ladrillos en el suelo y algunos fragmentos de muro por aquí y por allá.

El más importante de ellos mide algo más de 1km y es en realidad un museo al aire libre, al que llaman East Side Gallery, y el cual está completamente lleno de pinturas de diferentes artistas actuales, en los que se representan temas de actualidad y donde, sobre todo, se envían mensajes de paz.

He de decir que fue mi parte favorita de toda la ciudad. Me quedé con ganas de que alguien me explicase más a fondo cada uno de los graffitis. Os dejo por aquí un Free Tour del Muro de Berlín y la Guerra Fría que tiene muy buena pinta.

Dónde comer en Berlin

Con estos 14 lugares tenéis más que de sobra para llenar 2 o incluso 3 días por la ciudad de Berlín, y termino con una lista de restaurantes probados en primera persona que me gustaron mucho, por si queréis idea de dónde comer en Berlín (de todos los países, por cierto):

🇹🇷 Baba Pirzola: un restaurante muy bien puesto para probar comida turca de calidad, así como diferentes kebabs servidos de una forma muy poco habitual.

🇩🇪 Erdinger: uno de los mejores restaurantes de la ciudad donde comer el típico codillo alemán. Lo cocinan muy bien. Se encuentra en la plaza Gendarmenmarkt.

🇬🇷 Ja! Niko Ja!: comida griega de la buena. Si eres fan de esta gastronomía, es tu lugar, aunque está alejado de las zonas que mencionábamos arriba.

🇹🇷 Kebap With Attitude: en pleno barrio judío, hacen unos kebabs buenísimos. Ingredientes de mucha calidad, ¡y también opción de kebab vegano!

🇻🇳 Cây Tre Quán: volamos hasta Vietnam, en este restaurante regentado por vietnamitas. Me gustó mucho, pero también algo lejos de la zona central, ya que mi hotel estaba por aquí.

🇮🇹 Marea: está junto a Potsdamer Platz y es un italiano de los muchísimos que hay en la ciudad, pero bastante rico y sobre todo, son rápidos en servir, algo no muy común en los restaurantes de Berlín.

🇩🇪 Burgermeister: es la cadena de hamburgueserías más famosa de Berlín, recomendada por cualquiera al que preguntes. Porque todo sea dicho, sí, las hamburguesas son originarias de Alemania, más concretamente de Hamburgo. Tiene sentido, ¿no?

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Trier y Castillo de Eltz (Alemania)

Visitamos esta ciudad, en español llamada Tréveris, porque está a pocos kilómetros de Luxemburgo, donde nos alojábamos (1 hora en coche). Lo que sí está algo más lejos (2 horas desde Luxemburgo y 1 hora desde Trier) es el Castillo del Eltz, pero si andáis por la zona os lo recomiendo 100% y confirmo que merece la pena el viaje, porque es precioso.

De Trier podemos decir lo mismo que de Luxemburgo Ciudad: es una ciudad bonita para pasear y disfrutar de sus calles. Según cuentan, es la ciudad más antigua de Alemania, fue fundada por los romanos en el año 12 a.C. y de hecho aún conserva estructuras de la época. Otro dato curioso es que es la ciudad natal de Karl Marx, donde se puede visitar su casa y un museo (actualmente, hasta junio de 2018, la casa está cerrada por reformas).

Aquí alguna de las fotos que hice en la tarde que pasamos allí:

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Previamente, por la mañana, visitamos el Castillo de Eltz: un castillo de película de Disney! Actualmente pertenece a tres familias y dos de ellas tienen abiertas sus zonas al público. Es gratis entrar, exceptuando la iglesia y algún museo más. Os dejo una de las muchas fotos que tomamos, pero no hace nada de justicia porque la luz aquel día no era muy buena y además estaba a contraluz. Por no decir que, una de las fachadas del castillo estaba en obras (parece que las obras me persiguen…).

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9 de septiembre: Rostock (Alemania)

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

No busquéis el post de ayer, porque no lo hay… Estuvimos el día entero en navegación, en total 519 millas náuticas!

Atracamos a las 8 de la mañana en el puerto de Rostock. Es un puerto industrial y está alejado de la ciudad, y la ciudad en sí no es nada turística (este es el segundo año que llegan cruceros aquí) y realmente creemos que Pullmantur en este caso tiene un acuerdo con el pueblo, si no, no tiene sentido venir aquí en lugar de alguna otra ciudad de Noruega, haciendo que además perdamos un día de excursiones.

La ciudad está a unos 20 minutos en coche del puerto, y hay varias formas de ir: teníamos opción de coger un transfer de Pullmantur que costaba 15€ por persona ida y vuelta (la vuelta porque el transfer gratis hacia el aeropuerto salía desde el puerto). También se puede ir en tren, ya que hay una estación al lado del puerto, pero nosotros elegimos la opción de taxi: por 30-35€ nos llevaron al centro de Rostock, y además cogimos uno de 8 plazas y lo compartimos con otra familia del barco que también iba.  Evitad coger los taxis que os digan un precio cerrado desde el principio, y mucho menos si es más alto de estos 35€. Nos llamó la atención que no había taxis cuando atracamos, me da que este lugar no está todavía acostumbrado a la presencia de cruceros. Había una cola de mas de 30 personas esperando taxis, y éstos llegaban de uno en uno cada pocos minutos. Eso pasa en España y tienes 50 taxis esperando en la puerta!

Ya en Rostock decidimos simplemente caminar por el centro a ver qué encontramos, y para nuestra sorpresa, en la iglesia de Santa María encontramos que tienen el reloj astronómico medieval más antiguo del mundo. Es bastante impresionante, como veréis ahora en la foto. Fue construido en 1472 y estuvo funcionando 500 años seguidos hasta que una piedra del techo de la iglesia le cayó encima y hubo que repararlo. Tardaron 40 años, y desde entonces ha estado funcionando sin parar. No logramos entender del todo cómo funcionaba, ya que observamos que los meses sólo tienen 19 días, pero curiosamente sí marcaba la fecha de hoy, pero del año 1985. Había una guía explicándolo a un grupo en alemán, y además era bastante borde y no nos dirigió ni una palabra en inglés cuando nos dirijimos a ella.

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Otra curiosidad es que en la placa de los años sólo caben unos 140, así que hay que ir cambiándola conforme pasa el tiempo, y la que hay colocada ahora acaba justo este año! Ya tienen preparada la siguiente, que va de 2018 hasta 2150.

Después estuvimos paseando por la calle principal de la ciudad, Kröpeliner St., formada por casitas típicas de madera de colores, y llena de tiendas de todo tipo: es donde vienen los lugareños a comprar. Al final de la calle se encuentra la torre Kröpeliner, a la que se puede subir por 3€ y ver la ciudad desde arriba. Nosotros no subimos; preferimos hacerlo en la iglesia Petrikirche, más alejada del centro y más alta que esta torre. Se encuentra en un barrio residencial que a pesar de encontrarse a pocos minutos del centro, estaba completamente desierto.

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De camino a esta iglesia pasamos por otra, llamada Nikolaikirche, que, para nuestra sorpresa, no era ya una iglesia, sino que había sido reformada por dentro y ahora eran viviendas!

Después de patearnos todo el centro bajo la lluvia y de probar la cerveza Rostocker, creada en Rostock como su propio nombre indica, nos fuimos en taxi al aeropuerto.

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Fuimos en taxi por pura comodidad, pero realmente deberíamos haber buscado alguna forma de ir en transporte público, que seguro que la hay, y así nos habríamos ahorrado los 65€ que nos costó llegar hasta allí…

El aeropuerto de Rostock tiene vida gracias a los cruceros. Es un aeropuerto originalmente militar (de hecho aun tiene hangares camuflados bajo colinas de tierra y vegetación) y es muy muy pequeño. A pesar de que desde hace un año reciben vuelos charter de los cruceros, siguen sin adaptarlo a ello: sólo hay una cafetería minúscula en la que se acabó el pan al poco rato de llegar los pasajeros, y una también pequeña tienda de souvenirs. En resumen, si tenéis que comer, no lo dejéis para el aeropuerto, porque os vais a quedar con hambre.

Y hasta aquí nuestro viaje en crucero a los fiordos noruegos… Se acabaron las vacaciones, vuelta a la realidad!

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