Historia de Córdoba y sus 11 lugares imperdibles

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Después de inaugurar el verano con 3 viajes internacionales, ya tocaba hacer algo de turismo nacional. Y el destino elegido ha sido Córdoba, donde están mis raíces (mi familia es de Pozoblanco). Una ciudad encantadora que hacía muchísimos años que no visitaba; tenía muchas ganas de redescubrirla y para mi sorpresa me ha encantado muchísimo más de lo que recordaba. El simple hecho de pasear por sus calles es un verdadero placer.

Su tamaño y su belleza son inversamente proporcionales: un fin de semana será suficiente para visitar los lugares más reseñables, a los que podréis llegar caminando sin problema (excepto a Medina Azahara, que se encuentra a unos 8km del centro).

Antes de dejaros la lista de los imprescindibles, repasemos un poco de historia, pues en Córdoba tendréis la suerte de disfrutar de restos muy bien conservados de varias civilizaciones importantes: romanos, visigodos, árabes y cristianos.

El origen de Córdoba se remonta al año 171 a. C., cuando fue fundada por el general romano Marco Claudio Marcelo cerca de un asentamiento prerromano llamado Corduba. Se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Hispania romana, tanto a nivel político como económico.

Tras la caída del Imperio Romano, pasó en el 572 a manos de los visigodos, pero solo hasta 711, cuando fue invadida por los musulmanes. En pocos años se convirtió en la capital de Al Andalus y con Abderramán III vivió el momento más brillante de su historia. En manos de quien fuera, Córdoba, a los pies del Guadalquivir, siempre era una pieza clave.

En 929 Abderramán III proclamó el califato de Córdoba y se nombró a sí mismo Príncipe de los Creyentes. Se transformó así en el primer califa independiente de la Península Ibérica. Bajo su reinado Córdoba se volvió en un polo cultural incomparable, pocas ciudades en el mundo conocido estaban a su altura. Fue en esta época cuando se terminó la Mezquita de Córdoba (que no se construyó de cero, sino sobre un templo pre-cristiano) y se erigió Medina Azahara, de la que se dice que fue la ciudad más hermosa jamás construida.

Con la caída progresiva de los árabes, Córdoba fue de los últimos enclaves en caer, y no fue hasta el siglo XIII cuando Fernando III la reconquistó, transformando después los edificios árabes para darles apariencia cristiana.

Curiosamente, la ciudad nunca volvió a tener el esplendor de años pasados, ni siquiera cuando el siglo XIV su Alcázar se convirtió en residencia de los monarcas de Castilla. Con la llegada de los Reyes Católicos, Córdoba solo recuperó algo de su antiguo esplendor.

El resultado de esta historia es que hoy en día, Córdoba es una ciudad con una riqueza cultural inigualable, designada Patrimonio Mundial por la UNESCO, y que atrae a visitantes del mundo entero cada año.

1. Mezquita – Catedral de Córdoba

La gran protagonista de Córdoba, sin duda, es la Mezquita, también catedral, ya que después de la reconquista Fernando III tuvo el detalle de no derribarla por completo (como si hizo en ciudades como Sevilla o Granada) y construir una catedral en su interior. Y de ahí su extraña forma. Es una preciosa y alta catedral completamente rodeada internamente de una inmensa cantidad de columnas y arcos (para ser exactos, 1300 columnas y 360 arcos).

Pero cabe destacar que los musulmanes construyeron a su vez la mezquita por primera vez sobre un antiguo templo pre-cristiano, y que con el tiempo fueron haciéndose ampliaciones hasta lo que podemos visitar hoy en día.

La entrada cuesta 11€ (sin guía) y 24€ con guía (podéis ver los horarios y reservar aquí).

2. Puente Romano

Construido a principios del siglo I, poco después de la fundación de la ciudad, y también conocido como el Puente Viejo, fue el único puente que tuvo Córdoba durante ¡casi 20 siglos! Es decir, que casi fue ayer cuando construyeron todos los demás.

Es también una de las postales más típicas de la ciudad, y no podéis dejar de venir aquí con la luz fe la puesta del sol, que lo hacen aún más especial.

3. La Judería

Este tipo de zonas tan característicos en casi cualquier ciudad europea no podía faltar en Córdoba. Sus calles se encuentran junto a la mezquita, y es de hecho mi zona favorita para pasear y perderse, con sus callejuelas estrechísimas, blancas y llenas de flores y plantas.

Como su nombre indica, en este barrio vivió la comunidad judía entre los siglos X y XV, aunque sus primeros habitantes se remontan muchos siglos antes.

4. Sinagoga de Córdoba

Está en el barrio judío, fue construida en el año 1315 y estuvo activa hasta que los judíos fueron expulsados en 1492. De hecho es la única sinagoga de Andalucía que se conservó tras su abandono, y una de las solo 3 que se conservan de esa época en España (las otras dos están en Toledo).

La entrada es gratis para ciudadanos de la UE, 0,30€ para los demás.

5. Zoco Municipal

Con él os toparéis también paseando por la judería, y aunque no es un lugar que salga en las típicas listas de «Qué ver en Córdoba», no podéis dejar de entrar, pues su pequeño patio tiene mucho encanto.

En él se promueve la artesanía local, y es que de hecho es también llamado Mercado de la Artesanía.

6. Calleja de las Flores y Calleja del Pañuelo

Justo en el lado opuesto de la Mezquita y ya fuera de la judería se encuentran estas dos calles, muy cerca la una de la otra, que son solo dos ejemplos del encanto de las calles cordobesas.

La Calleja de las flores está llena de macetas con flores, una buena alternativa para sentir una minúscula parte de lo que se siente al entrar en un patio cordobés si no venís en primavera.

La Calleja del Pañuelo es conocida por ser la calle más estrecha de Córdoba y es llamada así popularmente porque se dice que no es más ancha que un pañuelo. Estrecha, sí, pero en el final hay una diminuta placita con 3 portales y una fuente. Uno de mis rincones secretos favoritos de Córdoba.

7. Alcázar de los Reyes Cristianos

Fue construido en 1328 por orden de Alfonso XI, eso sí, sobre el antiguo Alcázar Andalusí y fue

utilizado en varias ocasiones como residencia de los Reyes Católicos.

Como cualquier palacio árabe que se precie, lo más bonito sin duda, son sus jardines, lejos de la belleza de la Alhambra de Granada, pero que bien merecen una visita (la entrada a todo el complejo cuesta 4,50€).

Por las noches hacen espectáculos de luces y conciertos, así que os animo a que os informéis de sus horarios en la web de Turismo de Córdoba o en la misma taquilla.

8. Templo Romano

Sorprendente pero cierto, aún queda en pie (o casi en pie) un templo romano en plena Córdoba, y es que fue descubierto en los años 50 durante unas obras para ampliar el Ayuntamiento de la ciudad. Según las investigaciones, puede datar de los años 40-50 a.C.

9. Plaza de la Corredera

Su nombre le viene por ser el lugar donde antiguamente se celebraban las corridas de toros, y se trata de una plaza mayor (similar a la de otras ciudades como Salamanca o Valladolid) cuadrangular con soportales, que de hecho es la única con estas características en Andalucía.

10. Palacio de Viana

Se trata de una casa-museo que muestra lo que eran los palacios nobles de la Edad Media. De nuevo, la gran cantidad de jardines que tiene se lleva el protagonismo, y es que el calor que protagoniza está ciudad desde tiempos inmemoriales hace que la costumbre árabe de llenar todo de plantas se haya quedado bien arraigada.

El Palacio  fue ocupado por diferentes familias hasta el siglo pasado, cuando los marqueses de Viana lo cedieron para convertirlo en museo.

La entrada general a las zonas comunes y los patios cuesta 6€, pero si queréis hacer una visita más en profundidad, hay otra por 10€ que incluye otras zonas interiores del palacio.

11. Medina Azahara

No podéis iros de Córdoba sin visitar Medina Azahara. Y que no os pase como a mí, que no me informé bien del horario y me quede con las ganas: de junio a septiembre solo abre de 9 a 3 por las mañanas.

Medina Azahara es nada menos que el mayor yacimiento arqueológico del país, a solo 8km de Córdoba (por 24€ podéis contratar una visita guiada que os lleva desde el centro y os trae de vuelta).

La que en el pasado fue una ciudad administrativa y residencial del califato, construida en el año 936 y hasta su saqueo e incendio durante las guerras que desmembraron los califatos, hoy en día representa uno de los mejores legados hispanomusulmanes que existen.

Para cerrar este artículo no puedo dejar de recomendaros que realicéis un Free Tour por el casco antiguo de Córdoba, mi opción favorita siempre allá donde vaya, pues los guías, que suelen ser siempre muy buenos, os desvelarán muchos datos y curiosidades que harán de vuestra visita a la ciudad algo mucho más especial.

Los mejores rincones de Granada

Granada (en Andalucía) se sitúa a los pies de Sierra Nevada, la cordillera más alta de la Península Ibérica. Aparte de la espectacular vista que ofrece desde la ciudad, Sierra Nevada cuenta con una de las estaciones de esquí más importantes de España, la más meridional de Europa y la única de Andalucía.

La playa tampoco está muy lejos de la ciudad. A menos de una hora por carretera, se halla la costa mediterránea, en ciudades de la misma provincia como Motril o Almuñécar.

Y unido estas dos cosas que difícilmente se pueden encontrar en una misma región, de lo que vengo a hablaros en este post: la belleza árabe de la ciudad de Granada, una de las más bonitas de Andalucía y de España. El hecho de ser la última ciudad reconquistada por los Reyes Católicos en 1492 dota a Granada de un inconfundible aroma árabe. Su gastronomía, artesanía y urbanismo se ven determinados por su glorioso pasado histórico.

1. La Alhambra

Inconfundible y conocida en el mundo entero, la Alhambra es una fortaleza y palacio cuyo nombre significa «palacio rojo» y fue fundado para alojar al emir y la corte del Reino Nazarí en los siglos XII y XV. Se puede dedicar fácilmente un día entero en este lugar, porque allí se encuentran también el Generalife, el palacio de Carlos V y la fortaleza de la Alcazaba.

generalife granada

El Generalife, conocido en los tiempos nazaríes como Yannat al-arif, es una villa que fue utilizada por los reyes nazaríes como lugar de retiro y descanso. Por el contrario La Alhambra era el espacio oficial. Uno de los espacios que no te puedes perder son sus jardines, en la antigüedad estos jardines ornamentales servían para la manutención de la familia real nazarí.

¡Importante! La Alhambra tiene acceso limitado y a menudo se agotan las entradas con semanas de antelación, por lo que es mejor adquirir las entradas online con algo de tiempo.

Alhambra granada

2. Catedral de Granada

Es el primer templo renacentista de España, siendo uno de los monumentos más importantes en Granada. Fue encargado por la reina Isabel la Católica en 1505, poco después de la toma de la ciudad, y sobre lo que era una antigua mezquita.

En su interior impresionan los arcos en el techo, las inmensas columnas que separan las naves, las vidrieras, su enorme retablo central y también hay un museo, donde se encuentra un boceto del proyecto inicial de la catedral, la cual tuvo varios arquitectos a su cargo y por eso, diversas ideas de diseño.

imagen de Wikipedia

3. La Capilla Real

Se encuentra entre la Catedral, la antigua Lonja y la iglesia del Sagrario. Fue también encargada por los Reyes Católicos en 1504 y estaba destinado a albergar los restos de la familia real. Sin embargo, la reina murió antes de que culminara la construcción, por lo que sus restos fueron sepultados en el convento de San Francisco de la Alhambra, y no fue hasta 1521 cuando fue trasladada a la capilla.

imagen de cometelmundo.net

Dentro de ella destacan la corona y cetro de la reina Isabel, la espada del rey Fernando.

4. Barrio del Albaicín

Situado frente a la Alhambra y lleno de calles estrechas y laberínticas, el Albaicín es del barrio árabe más antiguo de Granada y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y como no podía ser de otra forma, tras la conquista de la corona española en 1492 todas las mezquitas de este barrio fueron demolidas y fueron reemplazadas por iglesias.

imagen de hola.com

Actualmente cuenta con pocos monumentos árabes, entre ellos destaca el Palacio de Dar al-Horra, el único palacio que se conservó, y el Bañuelo (los baños árabes). Estos baños árabes del siglo XI se conservan excepcionalmente bien bien y además son una de las obras más antiguas de la Granada musulmana.

imagen de salir.com

5. Mezquita Mayor

Este templo islámico fue inaugurado en 2003 y se encuentra en pleno corazón del barrio Albaicín y a muy pocos metros del Mirador de San Nicolás. Es el primer templo musulmán desde la toma en 1492, por lo que representa una restauración de un vínculo perdido.

imagen de Wikipedia

6. Mirador de San Nicolás

Sin duda el más visitado de Granada gracias a su espectacular vista de la Alhambra, el Generalife, la ciudad y Sierra Nevada al fondo. Una postal espectacular.

imagen de expansion.com

7. Barrio del Sacromonte

Con sus casas construidas en cuevas excavadas en el Monte Sacro del Valparaíso, este tradicional barrio granadino es la cuna del flamenco y por la noche hay un ambiente increíble.

También es conocido por ser un barrio gitano, con esta etnia instalada aquí desde el siglo XVIII.

imagen de getyourguide.com

8. Real Monasterio de San Jerónimo

Fue el primero que se construyó en Granada tras la reconquista por los cristianos, de hecho su construcción data de antes de la toma de los Reyes Católicos. Es uno de los iconos más representativos del renacentismo granadino.

Actualmente se puede visitar la planta baja, ya que aún alberga a monjas en la parte superior.

imagen de turgranada.es

9. Madraza de Granada

Madraza en árabe significa escuela o universidad. Esta Madraza fue la primera universidad de Granada fundada por Yusuf I en 1349. Es el único edificio de esa época que queda en pie está situado en lo que era el arrabal de la Mezquita Mayor.

Hoy en día pertenece a la Universidad de Granada y es sede de la Real Academia de Bellas Artes.

imagen de granadatur.es

10. Las tapas granaínas

Las tapas de Granada, de las mejores de España, merecían un punto a parte. Costumbre arraigada entre cualquier lugareño y que todo turista debe practicar para captar la esencia de la ciudad: una cerveza Alhambra y dejar que el camarero te sorprenda con la tapa que la acompaña.

Hay muchas zonas de tapeo, estas son algunas:

  • El Campo del Príncipe y la Plaza del Realejo y sus inmediaciones, barrio que fue la judería de la ciudad musulmana.
  • Plaza Nueva y calles adyacentes como Elvira, Colcha y el comienzo de Reyes Católicos, que es el corazón de la ciudad.
  • Cerca de la Catedral, la Plaza de la Romanilla y la Plaza de la Pescadería son también dos centros neurálgicos del tapeo en la ciudad.
  • Junto al Ayuntamiento está la calle Navas, una zona peatonal en la que abundan bares y tabernas típicas. La popularidad de esta zona ha propiciado su extensión como lugar de tapeo a la calles Rosario, San Matías y Varela.
imagen de viator.com

¡Qué aproveche!

Qué ver en Málaga: los imprescindibles

Continúa mi ruta veraniega por la península! Esta semana he estado por Málaga, y entre trabajo, eventos y otros temas, he tenido oportunidad de conocer el centro de esta ciudad a la que nunca antes había venido.

Si me habéis leído más veces, ya podréis adivinar lo que no pudo faltar: un Free Tour. En esta ocasión, lo encontré a través de la plataforma de guías GuruWalk, y di con esta empresa, cuyo guía Nacho lo hizo todo muy ameno, y nos contó bastantes detalles de historia, lo cual me encanta.

Junto con lo que él nos enseñó y algún que otro paseo que di durante la semana, os dejo a continuación los principales lugares que visitar en Málaga:

Calle de la Alcazabilla

El Tour empezaba junto al Teatro Romano, en la Calle Alcazabilla, el lugar perfecto, pues desde aquí se pueden observar las tres épocas históricas y culturales por las que ha pasado la ciudad: en un nivel más bajo, se encuentra el Teatro Romano, de cuando el Imperio dominaba la península, construido en el siglo I a.C.

Justo encima de él, la Alcazaba, de época árabe, concretamente construida en el siglo IX, a instancias del rey de taifas bereber de Granada, Badis. De hecho, y como ha ocurrido tantas veces en la historia, en su construcción se reutilizaron piezas del anexo teatro, como columnas y capiteles.

Justo encima (aunque ya más lejos) se puede observar el Castillo de Gibralfaro. Éste data del siglo XIV, construido por el rey nazarita Yusuf I, pero tomado por los Reyes Católicos solo un siglo después durante la reconquista. Fue considerada, durante muchos años, la fortaleza más inexpugnable de la península ibérica.

Y por último, debemos dejar de mirar a lo alto para ver realmente un edificio de 100% época cristiana: a la derecha del Teatro Romano encontramos lo que hoy en día es el Museo de Málaga, y que originalmente fue el Palacio de la Aduana (del siglo XVIII), la aduana marina. Pero… por qué tan lejos del mar? Resulta que este edificio, unos siglos atrás, lindaba con la orilla del mar. Pero la ciudad se estaba quedando pequeña, por lo que el gobierno decidió ganarle espacio al mar. Por detrás de ella hay muchas montañas, y crear espigones era mucho más sencillo. El resultado fue que se ganaron casi 200 metros de anchura de ciudad, por lo que todo lo que hoy en día vemos que sobresale de la línea del museo, es artificial.

Plaza de la Merced

Es una de las plazas más bonitas de la ciudad. En su centro se encuentra el Monumento a Torrijos, representado por un gran obelisco que caracteriza esta plaza. También es conocida por ser el lugar donde Picasso dio sus primeros pasos, al encontrarse aquí la casa donde nació. Para homenajearlo, hay una estatua de él sentada en uno de los bancos de la plaza.

Hablemos de Picasso… sabíais que su nombre real es Pablo Ruiz Picazo? Este artista, un niño prodigio que a los 4 años ya pintaba mejor que la mayoría de nosotros ahora, tenía un hambre de creatividad infinita. Es por eso que en su juventud, y desmotivado porque el entorno conocido no le proporcionaba inspiración, se mudó a París a aprender de los mejores y a empaparse de los nuevos estilos que nacían en Centroeuropa. Y fue allí donde los franceses empezaron a llamarle «Picasso», y con ese apellido se quedó.

La peculiaridad de sus obras, sobre todo en su edad adulta, se debe a que ya era un maestro en el realismo. En edad adolescente pintaba cuadros tremendamente perfectos, y aún estuvo pintando hasta que murió, con 91 años. No es de extrañar que experimentase de todas las formas posibles, y lo que demuestra en sus cuadros es que, a pesar de lo estrambóticos que pueden llegar a ser, si a uno se lo explican, realmente se entiende lo que quiere expresar, y eso, creo, es lo realmente difícil como artista.

Iglesia de Santiago

Se trata de la iglesia más antigua de Málaga fundada en 1490 sobre el solar de una antigua mezquita. De la fachada primigenia sólo se conserva tapiada la puerta central de estilo mudéjar. Siguiendo con nuestro anterior protagonista, Picasso fue bautizado aquí en 1881.

El Pimpi

Se trata de una reconocida bodega-bar, a pocos metros de la ya mencionada Calle Alcazabilla, que atrae a cientos de personalidades destacadas y que se ha convertido a lo largo de sus 50 años de vida en un emblema para los habitantes locales y visitantes y en uno de los mayores exponentes de la tradición, gastronomía y cultura andaluza.

A él entran cada día cientos de turistas para admirar el Salón de los Barriles –firmados por la baronesa Carmen Thyssen, el actor Antonio Banderas o la cantante Lola Flores- o el pasillo de la barra, en la que se encuentran fotos que demuestran las visitas del actor John Malkovich, la Duquesa de Alba, la cantante Alaska o el grupo Maná, entre otros.

Su historia comienza en 1971, cuando dos empresarios cordobeses, José Cobos y Francisco Campos, se trasladaron a Granada para alquilar un inmueble y seguir ampliando su negocio de bodegas. Sin embargo, no les convenció lo sombría que era la casa, y decidieron, junto a su amigo y poeta Antonio Gala, desviarse hasta Málaga para almorzar.

Una vez allí, un ciudadano se acercó a pedirle una firma a Gala, platicaron y les habló de un caserón del siglo XVIII que cumplía con las características que buscaban. Ese hombre les acercó hasta el lugar, en una céntrica calle de Málaga, justo donde Cobos y Campos habían estacionado su vehículo, lo que fue interpretado como una señal por Cobos.

Durante los primeros años, la bodega contaba con seis empleados y el mismo Cobos actuaba como “pimpi”, el personaje popular que hacía las labores de guía y atraía a los visitantes, en este caso, al establecimiento. Hoy en día cuenta ya con 150 empleados.

De hecho, Antonio Banderas, malagueño cuya casa se encuentra también a pocos metros de este lugar, es de hecho, accionista de El Pimpi e incluso grabó aquí su película ‘El camino de los ingleses’ en 2006.

Museo Picasso

No podía faltar un museo dedicado a uno de los hijos pródigos de la ciudad, por supuesto. En él se exponen más de 250 obras del artista, pero lo que cabe destacar de este museo es que su construcción en el año 2003 fue un punto de inflexión para la ciudad.

Hasta entonces, Málaga era sinónimo de sol y playa, pero no de turismo cultural. El alcalde de la ciudad, que además sigue siendo el mismo actualmente, Francisco de la Torre, quiso darle la vuelta a la tortilla, e inició un proceso de expansión de la cultura malagueña. Este fue el primer museo inaugurado, y después vinieron otros tantos, acompañado de una promoción turística hacia el casco antiguo, y no solo hacia las playas.

Catedral de Málaga

Situada sobre los restos de la primitiva mezquita almohade, su nombre completo es Nuestra Señora de la Encarnación aunque para los malagueños es simplemente “la Catedral”, o más bien «la manguita». Y es que, durante su construcción en el siglo XVIII, faltaban fondos, lo que provocó que una de las torres quedase inacabada. Más tarde, ya siendo patrimonio cultural, se propuso terminar de construirla, pero se decidió dejarla intacta, por ser ya un emblema de la ciudad.

Hablando de su diseño, por su cabecera es hermana de las de Granada y Guadix,  las catedrales andaluzas del XVI, en cambio por su coro hay que relacionarla con los Coros de Toledo y Córdoba, los tres más importantes de España.

En la catedral se encuentra el Museo Catedralicio, actualmente ubicado en las dependencias de la antigua Sala Capitular.

Calle Marqués de Larios

Desde la Alameda Principal hasta la Plaza de la Constitución se extiende la calle más famosa de Málaga. Esta amplia avenida que atraviesa el casco histórico rebosa elegancia en cada esquina e invita a pasear en cualquier momento del año.

La necesidad de una gran avenida que comunicara el Puerto de Málaga con el casco urbano propició la creación de la Calle Larios. La financiación del proyecto corrió a cargo de la familia Larios, una de las más poderosas e influyentes de Málaga en el siglo XIX.

Paseando por la Calle Marqués de Larios es fácil darse cuenta de que todos los edificios siguen un mismo estilo arquitectónico. Se trata de una calle perfectamente simétrica que desprende equilibrio y simetría. Además, las esquinas de todos los edificios son redondeadas, para que fluyera el aire en las calles del centro y evitar la propagación de enfermedades en el siglo XIX.

Plaza de la Constitución

Al final de la Calle Larios se encuentra esta amplísima plaza, cuya historia comienza con la conquista de Málaga a los musulmanes por parte de los Reyes Católicos en 1487. Tras la toma de la ciudad, los cristianos se percataron que en el centro del entramado de calles de la medina de Málaga se hacía necesaria una plaza que se convirtieran en el corazón comercial y político de la nueva ciudad cristiana. Fue así como se erigió la Plaza de las Cuatro Calles, que posteriormente vino en llamarse Plaza Mayor, antesala de la actual Plaza de la Constitución. La planta prácticamente definitiva ya estaba construida a principio del siglo XVI. A lo largo de aquel siglo, la plaza se convirtió en sede de las principales instituciones de la ciudad, incluida la cárcel.

Tras la Constitución de 1812 se la renombre como Plaza de la Constitución. Los vaivenes políticos del país en los convulsos siglos XIX y XX, hicieron que la plaza se rebautizara en numerosas ocasiones. Unas veces como Plaza Real, otras como Plaza de Isabel II, otras veces como Plaza del 14 de Abril y otras como Plaza de José Antonio Primo de Rivera. Finalmente, la vuelta de la Democracia permitió que la plaza recobrara uno de sus antiguos nombres.

La única edificación antigua que ha sobrevivido es el edificio Montepío de Viñeros, en el número 7. El resto de edificios se erigieron entre los siglos XIX y XX.

Puerto de Málaga

Más concretamente os hablaré sobre el Muelle Uno, que alberga un gran número de tiendas, restaurantes, así como actividades para toda la familia. Jornadas de cine al aire libre, mercadillos, exposiciones o concierto. En sus proximidades se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, entre los que destaca la Farola de Málaga, un faro construido en 1817 que a día de hoy es uno de los emblemas de la ciudad.

Al otro lado llama la atención el Centre Pompidou, una sede del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de Francia, ubicado desde 2015 en el espacio denominado El Cubo, que de hecho se trata de la primera sede del Centre Pompidou París en el exterior. 

Playa de la Malagueta

Y para acabar la ruta por Málaga, que si visitáis todos los sitios que os propongo, habréis dado unos cuantos pasos, no puede faltar, más allá de la mencionada Farola, unos espetos en la playa más conocida de la ciudad, y la más concurrida por los turistas, a tan solo 10 minutos del centro.

La Geoda de Pulpí (Almería)

Situada en la Sierra del Aguilón, y aunque su edad sea de miles de años, la Geoda de Pulpí ha sido vista por los ojos humanos por primera vez solo hace 22 años, y en tal momento, solo por unos cuantos pares de ojos, pues no ha sido hasta el año 2019 cuando se ha abierto por fin al público.

Mina Rica, que así se llama la mina donde se encuentra la Geoda, comenzó su actividad en 1840, y hacia 1870 era uno de los lugares más destacados de la zona por su extracción continua de hierro, hasta que fue abandonada después de la Guerra Civil.

Después de décadas de inactividad, en diciembre de 1999, varios miembros del Grupo Mineralogista de Madrid, en una expedición al interior de la mina descubrieron, en un rincón escondido y prácticamente invisible, la Geoda de Pulpí, una cavidad de 8 metros de longitud y 2 metros de altura recubierta de enormes e impresionantes cristales de yeso.

Sin embargo, la Geoda prosiguió oculta a los ojos de las personas corrientes, hasta que, bien avanzada la década de los 10 del siglo XXI, el gobierno almeriense se puso manos a la obra para su adaptación a las visitas.

Por fin, en julio de 2019, la Geoda de Pulpí fue abierta al público. Y no ha sido hasta hace pocas semanas cuando por fin he podido ir a visitarla (primero por listas de espera interminables y luego por nuestra amiga la pandemia).

La visita guiada (no se puede entrar sin guía) dura unas 2 horas, de las cuales la primera hora y media es una ruta por los conductos de la antigua mina, donde se nos explica su historia y formaciones minerales. Antes de salir, y bajando unos cuantos cientos de escalones, podemos bajar a la Geoda. ¿Mi opinión? Se queda un poco corto… La Geoda es una pasada, me quedaría un buen rato observando cada uno de sus detalles. Solo se puede ver de uno en uno porque el orificio para asomarse es muy pequeño, la visita guiada es de máximo 9 personas y entonces se haría interminable, peeeeero entre los 30 minutos que quisiera estar, a los 30 segundos que te dejan… hay un mundo. Yo, que había visto fotos (por cierto, no se puede entrar con móvil ni cámara, las fotos – de bastante mala calidad – te las hace el guía, y luego puedes comprarlas por 1€) y quedé un poco decepcionada.

Aún así, a pesar de esto, por supuesto recomiendo rotundamente ir a verla. Merece totalmente la pena pagar los 22€ de la entrada, y con este nuevo descubrimiento, se confirma lo que siempre digo de «Almería es una joya escondida» 😉.

Macael (Almería)

A orillas Del Río Laroya y en el interior de la provincia de Almería se encuentra la localidad de Macael, mundialmente conocida por su famoso mármol blanco. Se la conoce como «la ciudad del oro blanco», y por este motivo prácticamente todos sus alrededores se han convertido en canteras.

Su mármol lleva siendo explotado ya desde época fenicia, pero fue durante la época musulmana cuando las canteras adquirieron gran fama y se extrajo mármol para grandes edificaciones, tales como la Alcazaba de Almería y los jardines de la ciudad, el Patio de Los Leones en la Alhambra y los Jardines del Generalife de Granada.

El mortero más grande del mundo

Situado en una de las rotondas de entrada al caso urbano, se trata de una monumental pieza de 50.000 kilos que tiene el récord Guiness desde 2015, e imita a la perfección un mortero clásico hecho en mármol.

Fuente de los Leones

Es una réplica exacta de la Fuente del Patio de los Leones de la Alhambra, realizada igualmente en mármol blanco Macael, seguramente uno de los símbolos más relevantes del legado nazarí.

Monumento a la Virgen del Rosario

Compuesto, como no, por mármol blanco Macael y azulejo pintado a mano en Sevilla, conmemora el nombramiento de la Virgen, Patrona del pueblo, como Alcaldesa Perpetua y Honorífica de la Villa de Macael.

Monumento al cantero

Esculpido sobre una masa de mármol blanco, que expresa con orgullo el busto de un trabajador que arranca cada día latidos a la sierra noble y fuerte.

Serón (Almería)

En el interior de la provincia almeriense, Serón se encuentra en la ladera norte de la Sierra de los Filabres, en el llamado Valle del Almanzora. Sus calles estrechas y laberínticas ponen de manifiesto su origen musulmán, y es que de hecho el lugar más llamativo de esta localidad es su castillo Nazarí del siglo XIII, que actualmente está completamente restaurado y es difícil dar con su estructura original.

En primera instancia el castillo, así como el municipio que se fue creado a su alrededor, fueron fundados en el mismo siglo como fortaleza defensiva que jugó un papel importantísimo durante las guerras moriscas del siglo XVI por su situación estratégica, siendo puerta oeste del Reino de Granada al Valle del Almanzora.

Muchos siglos más tardes, en el XIX, la revolución industrial trajo el desarrollo económico al territorio con la explotación de yacimientos mineros de hierro en la Sierra de los Filabres. Compañías de origen inglés explotaron el preciado recurso durante la práctica totalidad del siglo XX, cerrando definitivamente la explotación en 1968.

El castillo está ubicado en la parte más alta de Serón, y desde él se obtienen unas magníficas vistas panorámicas del Valle del Almazora y parte de la provincia de Granada. Junto a él se encuentra el museo de Historia, un pequeño centro que cuenta con una exposición permanente y una sala para exposiciones temporales.

Además de pasear por sus calles estrechas y blancas, podéis visitar el Ayuntamiento, la Ermita de los Remedios, la Iglesia de la Anunciación e incluso visitar las ruinas mineras de Las Menas, donde tuvo lugar la mayor parte de esta industria en la zona en los siglos XIX y XX.

Si os gustan las rutas de montaña, os propongo esta súper asequible a tan solo 20 minutos de Serón: Ruta a Calar Alto.

Ruta a Calar Alto (Sierra de los Filabres, Almería)

Damos la bienvenida a septiembre con una de las actividades que más disfrutamos: las rutas de montaña! En esta ocasión, hemos ido en familia, y optado por una ruta sencilla a la vez que bonita.

En plena Sierra de los Filabres, nos propusimos subir hasta la cima de Calar Alto partiendo de La Merendera (así llamada en Google Maps), un área recreativa junto a la carretera de montaña con numerosas mesas y hasta un campito de fútbol. Este lugar se encuentra ya a unos 1800m de altitud, y Calar Alto son 2168m, por lo que el desnivel es muy reducido para los casi 7km de ascensión, que sumados a que el recorrido transcurre en su totalidad por una pista forestal, lo hace sencillo y ameno, perfecto para disfrutar de las vistas.

Es una ruta bonita en cualquier época del año, ya que se encuentra en una parte de la montaña llena de bosques de pino, así que a pesar del calor sureño de verano, había verde por todas partes.

Ya desde el inicio de la ruta se pueden apreciar buenas vistas, desde Tabernas por la parte este, pasando por la ciudad de Almería, hasta las primeras montañas de la provincia de Granada al oeste.

Se trata de una ruta circular de unos 13km, pues la bajada que proponían en la ruta de wikiloc que seguimos se hacía por la parte de la carretera que sube a Calar Alto. Sí, hay una carretera asfaltada que llega hasta allí, y es que allí en la cima hay nada menos que un observatorio astronómico.

Este observatorio es nada menos que el más grande del continente europeo. Fundado en 1973 por un acuerdo entre Alemania y España, fue al 90% propiedad alemana hasta 2005; entonces pasó a ser 50-50, y desde hace solo 1 año es 100% propiedad española.

Como curiosidad, una de sus estructuras, llamada CARMENES, tiene como objetivo la búsqueda de planetas potencialmente habitables. Podéis leer muchas cosas interesantes en su web www.caha.es.

Y una vez más Almería nos vuelve a sorprender descubriéndonos otro de sus lugares admirables!

Ruta: El Jalí – Sierra Cabrera (Turre, Almería)

Desde la carreterilla que va desde Turre hasta el Pueblo Árabe de Sierra Cabrera salen varios caminos de tierra que se adentran entre las montañas de esta pequeña cordillera.

Nuestra última escapada antes de encerrarnos en casa por la cuarentena del Coronavirus fue una ruta por uno de ellos, concretamente por el PR-A370, el sendero que va desde Turre hasta el pico Jalí.

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No salimos caminando desde el pueblo, sino desde este punto, donde no hay problema para llegar con el coche y se puede dejar en una explanada al lado del camino.

La ruta es muy agradable si optais por hacerla en primavera, pues todo el monte está bien verde, algo bastante poco común de ver en la provincia que cuenta con el único desierto de Europa.

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Hay que estar bastante atento al sendero porque en este punto hay que girar a la izquierda en vez de seguir por lo que parece el camino pero que no lo es. Nosotros no nos dimos cuenta y después tuvimos que atravesar un buen trozo de campo a través porque nos habíamos desviado muchísimo.

Como siempre, Wikiloc haciéndonos la vida más fácil: pinchando aquípodéis ver la ruta completa (puede ser más corta que la que ahí aparece, pues ellos empezaron desde el pueblo).

Las vistas son una pasada: se puede ver desde la Sierra de Filabres hasta incluso la parte almeriense de Sierra Nevada, además de toda la costa, con Mojácar a los pies.

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Sierra Almagrera (Almería)

La Sierra Almagrera se encuentra en el Levante Almeriense, en el municipio de Cuevas del Almanzora y bien pegada al mar, así que aunque no es supera la altura de 370 metros, llama mucho la atención.

Su peculiaridad proviene porque en este lugar, en los siglos XIX y casi todo el XX la minería cambió el paisaje por completo, convirtiéndolo en uno de los centros de minería más importantes de España. De hecho, la Ruta de las Fundiciones de la que os hablo en este post forma parte de los acantilados de esta sierra que dan al mar.

Actualmente se pueden ver restos de construcciones mineras por todas partes, incluídos pozos súper profundos y entradas a las mismas, aunque por supuesto todas cubiertas con rejas para evitar peligro.

Dejando el verano a un lado, por el calor y porque está todo seco, el otoño, invierno o primavera son estaciones perfectas para hacer rutas de senderismo porque son varios los caminos que discurren por la sierra, tanto hacia la cima como hacia el mar. Saliendo desde la aldea de Los Lobos hay varios de ellos y las minas están a pocos kilómetros de él.

Los Vélez (Almería)

Aunque no pensé que fuese tan pronto, dije que volvería… y así fue. Gracias a la información que leí acerca del Indalo en Almería, supe que la cueva donde se encontró este símbolo por primera vez se encuentra en el pueblo de Vélez-Blanco, en la comarca de los Vélez. Así que para aprovechar el viaje hasta allí, aproveché para visitar los dos Vélez:

Vélez-Blanco

El hermano pequeño de Los Vélez, aunque sólo en tamaño, porque es reconocido por todos que es el más bonito, haciendo honor a su nombre, las casas blancas se extienden por todo su territorio y el imponente castillo que vigila el pueblo desde arriba ya pone la guinda.

El Castillo de los Fajardo

Fue construido entre 1506 y 1515 sobre los restos de una alcazaba, por órdenes del Primer Marqués de los Vélez, Pedro Fajardo. Ocupa nada menos que 2300m cuadrados, y varias generaciones de la familia de nobles vivieron en él, hasta que fue abandonado en algún momento del siglo XIX y vendido en 1904 y de hecho muchas de las obras y construcciones que formaban parte de él están ahora expuestos en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, quedando totalmente vacío desde entonces.

No fue hasta 1984 cuando la Consejería de Cultura recuperó la propiedad y desde entonces está en proceso de restauración. A día de hoy, a parte de la sala de exposiciones donde se puede aprender un poco más de la historia de este lugar, sigue siendo un cascarón vacío. Aunque por fuera es una pasada, y las mejores vistas de él son desde la carretera que llega al pueblo.

Cueva de los Letreros

Se encuentra a las afueras, a unos 5 minutos en coche del castillo. Fue en esta cueva donde primero se descubrió (en los tiempos actuales) la figura del Indalo en pinturas rupestres, siendo nombrada Monumento Histórico Nacional ya en 1924 y en la actualidad está protegida por la UNESCO.

Más allá de lo que se piensa, y aunque el Indalo es el símbolo de Almería, no es, ni mucho menos, exclusivo de esta provincia: forma parte de lo que se denomina como Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, ya que se han encontrado pinturas del mismo estilo por todo el Mediterráneo, no sólo de España sino también de Francia, datados en una franja de entre 7000 y 5000 años de antigüedad. Al parecer, una cultura semi-nómada se movió por el litoral en estos 2000 años.

Esta cueva no era un lugar donde habitasen en la prehistoria, ya que no es nada profunda, sino que se trataba de un lugar al que acudían para realizar ritos, casi todos, al parecer, relacionados con la caza.

Lamentablemente, las pinturas se han conservado con una nitidez increíbles teniendo en cuenta los 5 milenios que llevan aquí, y fue a partir de comienzos del siglo XX cuando los habitantes de los alrededores empezaron a subir, y para ver mejor los dibujos los mojaban con agua. Se veían mejor, sí, pero cada vez se borraban un poco más, y actualmente todos los que están al alcance de las manos humanas están prácticamente borrados…

Hice una visita guiada con la empresa Haz y Envés, que también hace visitas al castillo. Duró alrededor de una hora y nos contó cosas muy interesantes. El precio es de 2€ y además actualmente la cueva está vallada, por lo que si no venís con alguien autorizado, no se puede pasar.

Otros lugares en Vélez-Blanco

  • Los Cinco Caños, una fuente acompañada de una leyenda sobre inmortalidad a quien bebe de ella.
  • La Muela, montaña con esta forma que se dibuja en el horizonte de la localidad.
  • La Iglesia de Santiago Apostol, el epicentro de la vida de los velezanos.
  • Los Caños de Caravaca, una fuente también de época medieval que daba la bienvenida a los viajeros que llegaban al pueblo.
  • Convento de San Luis, construido en 1602 y donde en un principio se instaló una comunidad de monjes franciscanos.

Vélez-Rubio

Es la capital de la comarca, y a él pertenece el Parque Natural de Sierra María-Los Vélez, a cuya cima subí el otro día.

Asentado sobre una colina, es un conjunto de varios estilos y orígenes, pero lo más representativo corresponde a los siglos XVIII y XIX cuando se dio el auge económico de la localidad. Paseando por sus calles se pueden ver numerosas casas señoriales y viviendas modernistas.

El más llamativo monumento es, como no, su iglesia: la Iglesia de la Encarnación, del siglo XVIII, que mezcla estilos barroco y neoclásico.

También se puede visitar en el Cerro Castellón, la alcazaba de Vélez-Rubio, aunque sólo se conserva parte de la muralla y un aljibe.