Una mañana en Astorga (León)

A la vuelta de nuestro último viaje a Asturias, nos venía de perlas parar en Astorga, pues bajábamos de los Valles del Oso. A casi cualquiera le suena el nombre de Astorga, como era nuestro caso, pero nunca nos habíamos planteado realmente visitarla, hasta que vimos las fotos de su joya, a lo que apodamos inmediatamente el «mini Howarts».

Astorga fue fundada por un emperador mítico. Nada más y nada menos que Octavio Augusto, que le dio el nombre de Astúrica Augusta. Desde sus orígenes ha sido un cruce de caminos de vías romanas, camino de Santiago y la famosa Vía de la Plata.

Palacio de Gaudí

Es un palacio episcopal diseñado por el arquitecto catalán. Encargado por el obispo Juan Bautista Grau en 1889.

Nunca llegó a ser residencia de dicho obispo, pues éste falleció antes de la finalización de las obras en 1913, que por cierto, no finalizó Gaudí, pues renunció tras un enfrentamiento con la diócesis. De hecho no llegó a ser residencia episcopal en ningún momento, y el palacio sufrió un destino incierto, hasta que en 1963 se convirtió finalmente en el Museo de los Caminos, donde se exponen reliquias de las diferentes diócesis de Astorga, y ha estado abierto al público desde entonces.

Para visitarlo por dentro es necesario reservar la visita (6€) y aunque el exterior es bastante mejor que el interior (en mi opinión) merece la pena entrar. También hay visitas guiadas (palaciodegaudi.es).

Catedral de Astorga

Justo al lado del palacio, lo cierto es que la estampa que dejan estos dos edificios desde lo lejos es espectacular. Data del siglo XVIII, aunque se comenzó a construir en el XV, y es por eso por lo que se pueden distinguir diferentes estilos a lo largo de sus muros. Una de las fachadas es renacentista y la principal, barroca. Por dentro, el estilo predominante es el gótico.

Dentro de ella se encuentra también, desde 1954, el Museo Catedralicio, con numerosas piezas, algunas de ellas del siglo X.

Museo del Chocolate

La elaboración fue una de las industrias más importantes de Astorga y su comarca durante los siglos XVIII y XX, e incluso hoy en día es el medio de vida de muchas familias de la región, y es que, como consecuencia de ello, se crearon también empresas de publicidad y de fabricación de máquinas de elaboración de chocolate.

Toda esta tradición debía quedar reflejada en un museo, y esa es la razón por la que encontramos este curioso lugar en Astorga, donde se puede aprender todo el proceso de elaboración, así como diferentes objetos antiguos (etiquetas, envases, carteles…) y comprar chocolate, claro. Aunque esto también es posible en cualquier pastelería del casco antiguo.

Plaza Mayor

Levantada en el lugar que ocupaba el antiguo foro romano, del que se pueden visitar los restos en el subsuelo, data de finales del siglo XVII, al igual que el edificio del Ayuntamiento. Este edificio es uno de los más importantes ejemplos del barroco civil en León. Se compone de dos torres gemelas, un gran balcón de forja, y se encuentra coronado por un reloj en el que, 2 autómatas vestidos con trajes regionales maragatos, se encargan de dar la hora.

Muralla Medieval

Astorga tuvo tres murallas romanas. La primera tenía un doble foso defensivo con dos trincheras en forma de V. En el siglo I, se construyó sobre la anterior la segunda muralla con 2 torres circulares. A finales del siglo III, se levantó la tercera, que consta de 27 cubos semicirculares y 5 m de espesor. Finalmente fue reaprovechada en época medieval, la que hoy podemos contemplar en el paseo Blanco de Cela.

Museo Romano

Construido sobre una galería aboveda de origen romano, La Ergástula, alberga una interesante exposición permanente. De la que forman partes las piezas obtenidas de las diversas excavaciones realizadas en los últimos años.

Street Art en Astorga

Para terminar este rápido paseo mañanero por Astorga, y para contrastar con tanta antigüedad, os recomendaré que busquéis en sus calles los grandes murales dibujados a mano, espectaculares y súper realistas. Son 3: el dedicado a la IGP Cecina de León, el de la Guerra de la Independencia y el Dadospuntocero.

Y con esto y unos mantecados astorganos, ¡podéis abandonar la ciudad!

Valles del Oso (Asturias): más allá de la famosa senda

(Para leer sobre la Senda del Oso, pincha aquí)

En este maravilloso valle asturiano, al sur de Oviedo, hay mucho más allá de la conocida Senda del Oso. Gracias a ella se ha desarrollado la vida y el turismo alrededor, y si os apetece hacer algo más que recorrer el valle de arriba abajo de todas las formas posibles, aquí os dejo unas cuantas ideas para hacer, por orden geográfico, de norte (es decir, más cerca de Oviedo) a sur (más cerca de la provincia de León)

Desfiladero de las Xanas

La segunda atracción por excelencia del Valle, y es que se le conoce popularmente como el «mini Cares«, pues tiene un aire muy parecido con muchos menos kilómetros de recorrido. Algunos dicen que es incluso más bonito, en mi opinión, no lo es. Lo que sí es mucho mejor es la cantidad de personas en la ruta: infinitas menos. Los caminos son más estrechos, así que se agradece.

Su longitud es de unos fáciles 7km de ida + vuelta (por el mismo sitio), una excursión con muy poca pendiente (salvo el tramos final) ideal para hacer por la mañana, pues al final de la ida se encuentra el pueblo de Pedroveya, que cuenta con un restaurante con mucha y buena fama; eso sí, hay que llamar para reservar si es fin de semana, sí o sí: Casa Generosa (985783046).

Durante el recorrido se atraviesan zonas tan abruptas que a veces estaréis situados a unos 80m por encima del río de las Xanas.¿Y sabéis por que «Xanas»? Es un nombre mitológico: la Xanas es el hada asturiana por excelencia.

Bermiego

Aunque parece un pueblo anclado en el tiempo, la mayoría de los visitantes que se acercan a Bermiego es para contemplar su famoso tejo, con mayúsculas: el Tejo de Bermiego, un árbol milenario (cualquiera de la zona te dirá que es el árbol más viejo de Europa) gracias al cual esta aldea recibe unas cuantas visitas cada semana.

Y pese a esto, lo de que el pueblo parece de otro siglo es literal: no hay ningún restaurante o típica tienda de souvenirs que cualquiera habría aprovechado para abrir. En su lugar, los vecinos siguen sorprendiéndose con las visitas, labrando la tierra y cuidando de sus animales.

Hay una zona para aparcar, y desde ahí, hay que caminar 1km hasta el tejo, atravesando el pueblo y, sorprendentemente, ¡los 32 hórreos que lo decoran!

Bandujo

Con 40 habitantes (y tampoco nada para turistas), éste es otro pueblo donde el tiempo se ha detenido en el interior de Asturias, y es que se trata de una aldea medieval. Está situado a aproximadamente 700 metros de altitud y su ubicación en la loma de una montaña lo convierte en una estampa difícil de olvidar.

Todo el pueblo, que data del siglo VIII, está declarado Bien de Interés Cultural desde el año 2009 y no es para menos ya que alberga uno de los conjuntos medievales mejor conservados de la región.

Algo que llama mucho la atención de Bandujo y de su cementerio es que las tumbas no tienen ni lápidas ni dueño, de manera que cuando alguien muere ocupa el lugar de aquella persona que lleva más tiempo enterrada allí.

Parque de la Prehistoria

Lo cierto es que me sorprendió mucho que este lugar se encunare aquí (concretamente en Teverga), preparado para albergar un montón de turistas en una zona que aparentemente no recibe demasiados.

Esta pinacoteca alberga la colección de arte rupestre de entre 10.000 y 40.000 años de antigüedad más relevante de Europa. Su arquitectura es muy especial, pues han querido impactar lo menos posible en el medio, asemejándolo así con el modo de vida de los hombres de las cavernas, de manera que los edificios están soterrados entre las colinas del recinto. En la superficie se pueden observar diferentes especies de animales, como corzos y caballos.

Hayedo de Montegrande

Al sur de Teverga, este espectacular y frondoso bosque lo es aún más si lo visitáis en otoño. ¡Vaya colores! Por el discurre un sendero de unos 4km muy fácilmente transitable y que termina en la Cascada del Xiblu. Esta combinación hace que sea una visita indispensable si estáis por la zona.

Cueva Huerta

Se encuentra en el desfiladero de Estrechura, a poca distancia del Parque de la Prehistoria y es una de las más grandes cuevas de Asturias, con 14,5km de longitud, y el acceso solo es posible mediante una visita guiada reservando previamente (web o teléfono 666 557 630).

La visita discurre por una pasarela de madera construida totalmente respetuosa e integrada en el paisaje, es de unos 50 minutos de duración y apta para la mayoría de las personas: se recorren unos 300 metros y la única dificultad que tiene es subir y bajar escaleras.

Ahora que sabéis que los Valles del Oso son algo más que la Senda del Oso… ¿os animáis a visitarlos?

Valles del Oso (Asturias): La Senda del Oso

Disfrutando estamos, por primera vez en mucho tiempo, de salir de casa un puente. Parece que la vida vuelve a la normalidad y las restricciones son historia.

Desde hace mucho tiempo, Asturias merece una visita anual, y en este 2021 también hemos cumplido. En esta ocasión, el rincón del paraíso natural elegido ha sido Villanueva, una aldea en la llamada Mancomunidad Valles del Oso (compuesta por Proaza, Quirós, Santo Adriano y Teverga) en el interior de la provincia asturiana y a unos 30km de Oviedo.

Lo cierto es que el entorno es idílico: un valle completamente verde y rodeado de altas montañas, con más senderos que personas por metro cuadrado y mucha, mucha paz.

La principal atracción aquí es la Senda del Oso, y es ahí donde hemos ido hoy (aunque hay muchas más cosas que hacer, que os iré contando en los próximos días).

Se trata de una Vía Verde (una antigua vía de ferrocarril) que recorre todo el valle. Aunque en un principio, hace años, su longitud era más reducida, con el tiempo se ha ido ampliando e incluso bifurcando, y actualmente cuenta con más de 40km lineales. El recorrido tiene forma de Y, con inicio en el pueblo de Tuñón, un extremo en Cueva Huerta (Teverga) y otro extremo de la bifurcación en Ricao (Quirós). Tuñón – Teverga son 29km, mientras que Tuñón – Ricao son 30km. Sabiendo esto, está claro que caminar es una opción no elegible para la mayoría.

La Senda del Oso a pie

La ruta, prácticamente llana, discurre paralela al río Trubia, y también a la carretera. Esto quiere decir que no hay solo un punto de entrada y salida, sino muchos de ellos cada pocos kilómetros, haciendo así que la caminata sea todo lo corta o larga que prefiráis.

Dicho esto, los lugares más interesantes, que os harán decidir dónde parar, son:

  • El cercado del oso: a la altura de Proaza, se encuentra aquello que da nombre a la senda, unos cercados en los que se encuentran dos osos pertenecientes a la Asociación del Oso de Asturias, y que viven aquí porque por circunstancias no pudieron adaptarse a la vida salvaje.
  • El desfiladero de Valdecerezales (Entrago): es la parte más llamativa del recorrido, pues allí se observan las paredes más altas y verticales de toda la ruta.
  • Embalse de Valdemurio (Las Agüeras): una zona mucho más abierta y en la parte contraria de la Y con respecto al desfiladero, pero pertenece a la comarca asturiana con más biodiversidad de fauna y de flora. Y teniendo en cuenta de la Comunidad que estamos hablando, ¡eso es mucho decir!

La mejor opción si hacéis la ruta caminando es elegir un tramo, ir avanzando con el coche hacia los diferentes pueblos, o como tercera opción, hacer toda la ruta pero por etapas, como el Camino de Santiago.

La Senda del Oso en bicicleta

Esta es la segunda opción, y probablemente la más popular. En muchos de los pueblos (sobre todo de los extremos de la ruta) existen empresas de alquiler de bicicletas, y dada la anchura y perfil del camino, hacer una tirada en bici es muy recomendable.

La mayoría de las empresas ofrecen llevarte de un extremo a otro en coche, para hacer solo la bajada. Es una opción, pero no la que elegiríamos nosotros 😉. Los precios oscilan entre los 15€ (alquiler normal) y los 25€ (si te recogen o te llevan a uno de los extremos.

Nosotros elegimos la opción a pie, partiendo de Tuñón, hasta llegar a los osos, que hizo un total de 11,5km muy cómodos y disfrutados, en un entorno espectacular.

¿Queréis más planes en los Valles del Oso? Echad un vistazo a esta otra entrada: Valles del Oso (Asturias): más allá de la famosa senda

San Sebastián, Donosti para los amigos

San Sebastián, esa ciudad gipuzkoana con fuerte personalidad, es una de mis favoritas en el País Vasco (junto a sus hermanos pequeños Zumaia, Getaria y Zarauz).

A solo 20km de la frontera con Francia, San Sebastián es la capital de Gipuzkoa, una de las ciudades más turísticas del norte de España (y también una de mis favoritas), y también una de las mejores para vivir, según las estadísticas. Yo he tenido la suerte de visitarla varias veces en los últimos años, así que hoy os traigo una recopilación de los mejores lugares que visitar en ella, que si tuviera que definirla con una palabra, sería «elegancia».

Playa de la Concha

Probablemente la mejor playa urbana no solo de España, sino de Europa. Tiene 1300 metros hasta su frontera con la Playa de Ondarreta. El paseo marítimo que podemos comenzarlo, por ejemplo, en el consistorio municipal (el viejo casino) o en el propio puerto se caracteriza por su elegancia medida en los blancos de la barandilla y las más de 100 farolas (todas ellas diferentes, por cierto) . Son exponentes del modernismo y la elegancia que a comienzos del siglo XX comenzaba a dibujar una ciudad cuya fama ya traspasaba fronteras.

Gracias a su amplitud y su arena, la playa se usa en todas la épocas del año. En invierno es común ver a deportistas corriendo o incluso surferos soportando las gélidas aguas del Cantábrico.

Palacio de Miramar

En la frontera exacta entre La Concha y Ondarreta surge un montículo completamente verde en el que se ubica este precioso edificio de arquitectura clásica inglesa, el cual sirvió como residencia de verano de la Reina María Cristina desde 1887 y durante casi 100 años para la familia real.

El Peine del Viento

Obra del escultor vasco Eduardo Chillida, esta escultura se trata de un conjunto de 3 grandes piezas ancladas a las rocas, junto al mar, pues según Chillida, «el mar tiene que entrar en San Sebastián ya peinado».

Mirando hacia abajo, en el suelo, hay unos cuantos orificios por los que entra el viento que provocan las olas del mar al romper en la costa, pero ojo, que si hay mucha marejada, ¡ese viento se convierte también en agua!

Monte Igueldo

El Monte Igueldo viene necesariamente de la mano de la palabra funicular, y es que, para llegar a la cima de la estampa más característica que se ve desde la playa de la Concha, podéis hacerlo en un funicular que lleva funcionando desde 1912, y acceder a las panorámicas más fotografiadas de San Sebastián.

Además, hay un parque de atracciones, que muchos catalanes comparan con el Tibidabo de Barcelona.

Catedral del Buen Pastor

Dejando la línea de la costa y adentrándonos ya en el casco antiguo se encuentra esta catedral, construida a finales del siglo XIX, y es el templo más grande e importante de la ciudad. Está inspirada en la catedral de Colonia y en el interior destaca el mobiliario de la Capilla Mayor, la cripta, el enorme órgano y las preciosas vidrieras.

El casco antiguo

Situado a los pies del Monte Urgull y lleno de callejuelas empedradas, es el barrio con más encanto de San Sebastián.
Merece la pena deambular por sus calles, pero apuntad estos nombres para no perderos nada: la Basílica de Santa María del Coro, la Plaza de la Constitución, o la Iglesia de San Vicente, una de las más antiguas.

San Sebastián no se ha conformado con ser una de las ciudades más bonitas de Europa, sino que además es la que más Estrellas Michelín tiene por metro cuadrado. ¡Ahí es nada! Y por supuesto, no podéis iros sin hacer un buen tour de pintxos entre los bares más tradicionales como el Mendaur, Txepetxa, La Espiga, Iturrioz, La Cuchara de San Telmo, Sport o Néstor.

Parque Natural de Urkiola (País Vasco)

Situado cerca de la ciudad de Durango, el Parque Natural de Urkiola agrupa los terrenos de mayor altitud de la Sierra de Aramotz, que separa las cuencas cantábrica y mediterránea. Si os gustan los paisajes abruptos, éste os encantará.

El senderismo es muy típico aquí, y el pico por excelencia es el frecuentado Anboto, que de hecho es su cumbre más alta (1331m), con la cueva de Mari como referente mitológico. Según la leyenda, allí habita la Dama de Anboto, que es la personificación de la madre tierra.

Haciendo click aquí podéis ver las rutas de senderismo que hay por la zona.

El Parque toma su nombre del Santuario de Urkiola edificado en honor a San Antonio Abad y San Antonio de Padua. Está situado prácticamente en el centro de Euskadi y algo muy curioso es que su tejado divide las aguas de la lluvia: ¡si caen por un lado van al Cantábrico, si caen por el otro al Mediterráneo!

Delante del Santuario hay una simbólica piedra (la leyenda dice que es un meteorito) que es lugar de peregrinación para quienes desean encontrar pareja en breve tiempo. Según la leyenda tan sólo hacen falta 7 vueltas a la piedra para lograrlo. También en el exterior encontraréis 3 elementos que simbolizan la vida de Vizcaya: el ancla representa (la vida marinera); la laya (la vida agrícola) y una turbina de ferrería (la vida industrial).

Nosotros, justamente, nos alojamos en el hotel junto al santuario (Hotel Santuario Urkiola) y fue una muy grata experiencia: su dueño, Félix, una persona encantadora que nos trató de maravilla y nos contó un montón de batallitas sobre la región.

Otra de las más comunes y conocidas es la ruta hacia las Tres Cruces, que sale precisamente del santuario, un via crucis que discurre por un hayedo y llega hasta un mirador espectacular desde el que disfrutar de una panorámica de todo Urkiola.

10 lugares que visitar en Valencia

Esta ciudad faltaba todavía en mi blog, y eso no podía ser: durante varios años fue un destino muy transitado por mí por temas deportivos, así que hoy os voy a hacer una recapitulación de aquellos lugares de la famosa ciudad que me parecen imprescindibles:

Ciudad de las Artes y las Ciencias

La lista no podía empezar de otra manera, y es que esta estampa es probablemente la imagen más conocida internacionalmente de la ciudad de Valencia. Este complejo cultural fue diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela, y fue inaugurado en 1998 en el final del viejo cauce del río Turia, convertido en jardines en 1980 tras el desvío de las aguas tras una gran riada en los 50.

Está formado por diferentes edificios, todos con una notable singularidad arquitectónica, que se puede apreciar de forma gratuita ya que el acceso al exterior así lo es:

  • L’Hemisferic: Es el primer edificio que inauguraron, y se trata de una enorme sala de proyecciones decide IMAX.
  • Museo de las Ciencias: muestran el conocimiento científico y tecnológico a través de experimentos divertidos, ideal para venir con niños.
  • L’Umbracle: es un paseo ajardinado con arcos flotantes, que en ocasiones se utiliza de discoteca.
  • Palacio de las Artes: dedicado a la música y artes escénicas, cuenta con cuatro grandes salas de conciertos.
  • Puente de l’Assut de l’Or: un puente atirantado con un pilón de 125m de alto, que por cierto, lo convierten en el punto más alto de la ciudad.
  • El Ágora: es el útimo inaugurado de todo el complejo, y se trata de un espacio preparado para acoger eventos de diversa índole.
  • Oceanogràfic: Con su cubierta en forma de nenúfar, es el acuario oceanográfico más grande de Europa con 110 000 metros cuadrados y 42 millones de litros de agua.

Playa de la Malvarrosa

La playa de la ciudad, la más popular fuera y dentro de ella. Desde 1900 empezó a ganar popularidad por ser el lugar de descanso de la burguesía valenciana, y actualmente accesible a cualquiera gracias a la facilidad de acceso en transporte público.

Es muy muy amplia, tanto de ancho como de largo, y el plan de playa + sol se completa con una buena paella valenciana, si bien hay que tener cuidado con los precios demasiado turísticos y la poca calidad de alguno de los chiringuitos.

Lonja de la Seda

También conocida como la Lonja de los Mercaderes y declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996, fue construida entre 1482 y 1548. Pere Compte, su arquitecto, quiso emular la Lonja de Palma de Mallorca y lo cierto es que sí que lo consiguió..

Tras pasar un pequeño y arbolado patio, se accede al interior del edificio. Su espectacular Sala de Contratación (también llamada Salón Columnario) posee unas bóvedas de crucería y unas poderosas lámparas que impresionan. Aquí se cerraban los tratos del comercio textil valenciano, pieza clave en la economía de la época.

Plaza del Ayuntamiento

El centro político y administrativo de la ciudad, y lo que ahora es una gran plaza, en realidad fue un espacio que se abrió en la década de los años 20 del siglo pasado, tras el incendio del antiguo ayuntamiento gótico.

Plaza de la Virgen

Situada sobre un antiguo foro romano, es la plaza más emblemática de Valencia.
Con un centro impresionante, donde predomina la enorme Fuente del Turia, que rinde tributo al río valenciano, se encuentra rodeada de tres importantes edificios: la Catedral de Santa María, el Palacio de la Generalidad y la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Mercado Central

Lo componen más de 300 puestos. Este mercado, que llevó 18 años su construcción, es una de las grandes joyas del modernismo valenciano de la ciudad en la que además de maravillarse con la arquitectura del edificio que combina metal y vidrio, se pueden comprar todo tipo de productos frescos de alta calidad como pescado, marisco, carne, frutas y embutidos. Por la calidad de sus productos y por el tamaño este mercado está considerado como uno de los mejores de Europa.

Iglesia de San Nicolás

Situada en la comercial calle Caballeros y conocida como la Capilla Sixtina Valenciana, esta iglesia fue reconstruida en el siglo XV en estilo gótico valenciano y posteriormente en el siglo XVII se decoró su interior en estilo barroco. Su última gran reforma terminó en 2016 y corrió a cargo de Gianluigi Colalucci, responsable de la restauración de la Capilla Sixtina del Vaticano.

La entrada cuesta 7 euros e incluye una audioguía que os permitirá conocer la historia de la iglesia y no perderos ningún detalle interesante.

La Catedral y el Miguelete

La Catedral de Santa María de Valencia con su famosa torre campanario del Micalet o Miguelete, es otro de los lugares simbólicos que ver en Valencia.

En el interior de esta iglesia de estilo gótico construida en el siglo XIII se encuentra el Santo Cáliz, datado del siglo I, que se supone, fue el que utilizó Jesús en la última cena. Otra de las maravillas de la catedral son los frescos renacentistas del Altar Mayor del siglo XV y descubiertos hace 10 años.

Merece la pena subir los más de 200 escalones del Miguelete para tener las mejores vistas de la ciudad.

Las Torres de Serranos

Las Torres de Serranos es junto a las Torres de Quart, las dos únicas puertas fortificadas que se conservan de la muralla que rodeaba la ciudad en la época medieval.

Estas puertas construidas a mediados del siglo XV de estilo gótico están muy bien conservadas y se puede subir a la parte alta desde donde se obtienen unas buenas vistas del centro histórico y los alrededores, por solo 2 euros.

La Crida, uno de los actos más importantes de la ciudad que da la bienvenida a la famosa fiesta de las Fallas, se realiza desde las Torres de Serranos por la fallera Mayor de València, el último domingo del mes de febrero.

Estación del Norte

De estilo modernista valenciano e inaugurada en 1917, es obra del arquitecto Demetrio Ribesque, es la que recibe el mayor tráfico de pasajeros de la Comunidad Valenciana, y destaca por una fachada inspirada en la agricultura local.

En el interior de la estación os recomiendo entrar en una pequeña sala, antigua cafetería, que se encuentra a la derecha de la entrada y que combina la decoración en cristal y cerámica.

Esto son solo 10 de los lugares más interesantes que visitar en Valencia, pero la verdad es que hay muchos más, es una ciudad llena de rincones especiales.

Pueblos de la costa vasca: Zarauz, Getaria y Zumaia

Zarauz

A 20 kilómetros de San Sebastián, se encuentra Zarauz, una pueblo que en su día atrajo a veraneantes de la realeza. Es uno de los destinos de playa más interesantes del País Vasco, y hogar de ensueño de cualquier surfista que se precie.

Gracias a que la aristocracia lo eligió en su momento como villa de verano, destacan por todas partes edificios señoriales que configuran un agradable paseo. Sin ir más lejos, el Palacio de Narros, del siglo XVI, fue la residencia veraniega de la reina Isabel II, aunque hay muchos ejemplos arquitectónicos de épocas antiguas, como la Casa Doratekua o el propio Ayuntamiento en la Casa Portu.

Hablando de playas, la de Zarauz es, apuntad, la más grande de la costa vasca, con más de 2,5km de largo que se dividen en zona de baño y zona de surf (se distinguen por las banderas rojas y las azules). Los edificios aristocráticos de fondo, y los típicos toldos playeros de rayas le confieren un aire único a esta playa, a la que llaman «La reina de las playas«.

En el extremo oriental de la playa se encuentra un campo de golf muy frecuentado durante todo el año, pero lo interesante es que se encuentra rodeado del Biotopo protegido de Iñurritza, un espacio natural de fábula repleto de dunas, marismas y acantilados y con una flora difícil de encontrar en otros lugares. 

No os podéis ir de Zarauz sin probar, claro está, ¡la comida de Arguiñano! Y es que aquí se encuentra su escuela de cocina y su hotel-restaurante.

Getaria

Junto a Zarauz, y considerablemente más pequeño que éste, se encuentra Getaria, un nombre que a mí lo primero que me recuerda es a un buen rape a la brasa. Junto a un puerto pesquero, vio nacer a personajes vascos como Juan Sebastián Elkano y Cristóbal Balenciaga, y muchos afirman que es el mejor destino gastronómico de la comunidad autónoma.

Y no solo por eso, sino también por sus bodegas de Txakoli, sus playas, su historia y la peculiar silueta que forma junto el monte San Antón, una forma, a la que debe el sobrenombre de «el ratón de Getaria». Aunque la zona baja de la localidad reúne la mayoría de los atractivos de Getaria, las vistas obtenidas desde los puntos más altos del municipio, bien merecen una visita.

Este enclave estaba amurallado en el pasado, pero desgraciadamente los repetidos ataques sufridos han hecho que hoy en día no se conserven elementos de sus murallas y torres. Toda visita de Getaria debe empezar en la calle principal (kale Nagusia), recorriendo el entresijo de calles paralelas y desniveladas que nos conducen hasta la Iglesia de San Salvador, lugar donde se encuentra uno de los espacios más llamativos arquitectónicamente hablando, el pasadizo de Katrapona, un sendero bajo la iglesia de San Salvador que une la calle mayor con las escaleras del Puerto.

Zumaia

Seguimos alejándonos de San Sebastián, y un poco más allá de Getaria, se encuentra Zumaia, una localidad que puede que os suene por sus flysch, unos enormes y escarpados acantilados de formas caprichosas y muy curiosas.

Zumaia es también un destino muy cinematográfico: en esos mismos flysch se grabó Juego de Tronos, y en la también conocidísima Ermita de San Telmo se rodó Ocho Apellidos Vascos. Esta ermita data del siglo XVI y, aunque aparentemente no es nada impresionante, la posición privilegiada donde se encuentra, dominando el acantilado, la hacen muy especial.

Los alrededores de la ermita son un perfecto mirador de los flysch, y también de aquí parte un sendero para llegar a ellos, de no más de 15 minutos.

Por supuesto, el propio pueblo y su casco antiguo tienen su encanto. El gran protagonista aquí es la parroquia de San Pedro Apostol, una iglesia gótica del siglo XIII, que más que una iglesia parece una fortaleza. En su interior se alberga un retablo de Juan de Antxieta, declarado monumento nacional.

El centro del casco histórico, por llamarlo de alguna forma, podría ser la placita con la Fuente de San Juan, alrededor de la cual las familias poderosas construyeron sus enormes casas de piedra, como el Palacio Zumaia y el Palacio Olazábal. Otros edificios interesantes en Zumaia son el Convento de San José, el Palacio de Ubillos o el curioso Palacio de Foronda.

Zarauz, Getaria y Zumaia, tres destinos imprescidibles, sin duda, si vienes al País Vasco.

Qué ver en Málaga: los imprescindibles

Continúa mi ruta veraniega por la península! Esta semana he estado por Málaga, y entre trabajo, eventos y otros temas, he tenido oportunidad de conocer el centro de esta ciudad a la que nunca antes había venido.

Si me habéis leído más veces, ya podréis adivinar lo que no pudo faltar: un Free Tour. En esta ocasión, lo encontré a través de la plataforma de guías GuruWalk, y di con esta empresa, cuyo guía Nacho lo hizo todo muy ameno, y nos contó bastantes detalles de historia, lo cual me encanta.

Junto con lo que él nos enseñó y algún que otro paseo que di durante la semana, os dejo a continuación los principales lugares que visitar en Málaga:

Calle de la Alcazabilla

El Tour empezaba junto al Teatro Romano, en la Calle Alcazabilla, el lugar perfecto, pues desde aquí se pueden observar las tres épocas históricas y culturales por las que ha pasado la ciudad: en un nivel más bajo, se encuentra el Teatro Romano, de cuando el Imperio dominaba la península, construido en el siglo I a.C.

Justo encima de él, la Alcazaba, de época árabe, concretamente construida en el siglo IX, a instancias del rey de taifas bereber de Granada, Badis. De hecho, y como ha ocurrido tantas veces en la historia, en su construcción se reutilizaron piezas del anexo teatro, como columnas y capiteles.

Justo encima (aunque ya más lejos) se puede observar el Castillo de Gibralfaro. Éste data del siglo XIV, construido por el rey nazarita Yusuf I, pero tomado por los Reyes Católicos solo un siglo después durante la reconquista. Fue considerada, durante muchos años, la fortaleza más inexpugnable de la península ibérica.

Y por último, debemos dejar de mirar a lo alto para ver realmente un edificio de 100% época cristiana: a la derecha del Teatro Romano encontramos lo que hoy en día es el Museo de Málaga, y que originalmente fue el Palacio de la Aduana (del siglo XVIII), la aduana marina. Pero… por qué tan lejos del mar? Resulta que este edificio, unos siglos atrás, lindaba con la orilla del mar. Pero la ciudad se estaba quedando pequeña, por lo que el gobierno decidió ganarle espacio al mar. Por detrás de ella hay muchas montañas, y crear espigones era mucho más sencillo. El resultado fue que se ganaron casi 200 metros de anchura de ciudad, por lo que todo lo que hoy en día vemos que sobresale de la línea del museo, es artificial.

Plaza de la Merced

Es una de las plazas más bonitas de la ciudad. En su centro se encuentra el Monumento a Torrijos, representado por un gran obelisco que caracteriza esta plaza. También es conocida por ser el lugar donde Picasso dio sus primeros pasos, al encontrarse aquí la casa donde nació. Para homenajearlo, hay una estatua de él sentada en uno de los bancos de la plaza.

Hablemos de Picasso… sabíais que su nombre real es Pablo Ruiz Picazo? Este artista, un niño prodigio que a los 4 años ya pintaba mejor que la mayoría de nosotros ahora, tenía un hambre de creatividad infinita. Es por eso que en su juventud, y desmotivado porque el entorno conocido no le proporcionaba inspiración, se mudó a París a aprender de los mejores y a empaparse de los nuevos estilos que nacían en Centroeuropa. Y fue allí donde los franceses empezaron a llamarle «Picasso», y con ese apellido se quedó.

La peculiaridad de sus obras, sobre todo en su edad adulta, se debe a que ya era un maestro en el realismo. En edad adolescente pintaba cuadros tremendamente perfectos, y aún estuvo pintando hasta que murió, con 91 años. No es de extrañar que experimentase de todas las formas posibles, y lo que demuestra en sus cuadros es que, a pesar de lo estrambóticos que pueden llegar a ser, si a uno se lo explican, realmente se entiende lo que quiere expresar, y eso, creo, es lo realmente difícil como artista.

Iglesia de Santiago

Se trata de la iglesia más antigua de Málaga fundada en 1490 sobre el solar de una antigua mezquita. De la fachada primigenia sólo se conserva tapiada la puerta central de estilo mudéjar. Siguiendo con nuestro anterior protagonista, Picasso fue bautizado aquí en 1881.

El Pimpi

Se trata de una reconocida bodega-bar, a pocos metros de la ya mencionada Calle Alcazabilla, que atrae a cientos de personalidades destacadas y que se ha convertido a lo largo de sus 50 años de vida en un emblema para los habitantes locales y visitantes y en uno de los mayores exponentes de la tradición, gastronomía y cultura andaluza.

A él entran cada día cientos de turistas para admirar el Salón de los Barriles –firmados por la baronesa Carmen Thyssen, el actor Antonio Banderas o la cantante Lola Flores- o el pasillo de la barra, en la que se encuentran fotos que demuestran las visitas del actor John Malkovich, la Duquesa de Alba, la cantante Alaska o el grupo Maná, entre otros.

Su historia comienza en 1971, cuando dos empresarios cordobeses, José Cobos y Francisco Campos, se trasladaron a Granada para alquilar un inmueble y seguir ampliando su negocio de bodegas. Sin embargo, no les convenció lo sombría que era la casa, y decidieron, junto a su amigo y poeta Antonio Gala, desviarse hasta Málaga para almorzar.

Una vez allí, un ciudadano se acercó a pedirle una firma a Gala, platicaron y les habló de un caserón del siglo XVIII que cumplía con las características que buscaban. Ese hombre les acercó hasta el lugar, en una céntrica calle de Málaga, justo donde Cobos y Campos habían estacionado su vehículo, lo que fue interpretado como una señal por Cobos.

Durante los primeros años, la bodega contaba con seis empleados y el mismo Cobos actuaba como “pimpi”, el personaje popular que hacía las labores de guía y atraía a los visitantes, en este caso, al establecimiento. Hoy en día cuenta ya con 150 empleados.

De hecho, Antonio Banderas, malagueño cuya casa se encuentra también a pocos metros de este lugar, es de hecho, accionista de El Pimpi e incluso grabó aquí su película ‘El camino de los ingleses’ en 2006.

Museo Picasso

No podía faltar un museo dedicado a uno de los hijos pródigos de la ciudad, por supuesto. En él se exponen más de 250 obras del artista, pero lo que cabe destacar de este museo es que su construcción en el año 2003 fue un punto de inflexión para la ciudad.

Hasta entonces, Málaga era sinónimo de sol y playa, pero no de turismo cultural. El alcalde de la ciudad, que además sigue siendo el mismo actualmente, Francisco de la Torre, quiso darle la vuelta a la tortilla, e inició un proceso de expansión de la cultura malagueña. Este fue el primer museo inaugurado, y después vinieron otros tantos, acompañado de una promoción turística hacia el casco antiguo, y no solo hacia las playas.

Catedral de Málaga

Situada sobre los restos de la primitiva mezquita almohade, su nombre completo es Nuestra Señora de la Encarnación aunque para los malagueños es simplemente “la Catedral”, o más bien «la manguita». Y es que, durante su construcción en el siglo XVIII, faltaban fondos, lo que provocó que una de las torres quedase inacabada. Más tarde, ya siendo patrimonio cultural, se propuso terminar de construirla, pero se decidió dejarla intacta, por ser ya un emblema de la ciudad.

Hablando de su diseño, por su cabecera es hermana de las de Granada y Guadix,  las catedrales andaluzas del XVI, en cambio por su coro hay que relacionarla con los Coros de Toledo y Córdoba, los tres más importantes de España.

En la catedral se encuentra el Museo Catedralicio, actualmente ubicado en las dependencias de la antigua Sala Capitular.

Calle Marqués de Larios

Desde la Alameda Principal hasta la Plaza de la Constitución se extiende la calle más famosa de Málaga. Esta amplia avenida que atraviesa el casco histórico rebosa elegancia en cada esquina e invita a pasear en cualquier momento del año.

La necesidad de una gran avenida que comunicara el Puerto de Málaga con el casco urbano propició la creación de la Calle Larios. La financiación del proyecto corrió a cargo de la familia Larios, una de las más poderosas e influyentes de Málaga en el siglo XIX.

Paseando por la Calle Marqués de Larios es fácil darse cuenta de que todos los edificios siguen un mismo estilo arquitectónico. Se trata de una calle perfectamente simétrica que desprende equilibrio y simetría. Además, las esquinas de todos los edificios son redondeadas, para que fluyera el aire en las calles del centro y evitar la propagación de enfermedades en el siglo XIX.

Plaza de la Constitución

Al final de la Calle Larios se encuentra esta amplísima plaza, cuya historia comienza con la conquista de Málaga a los musulmanes por parte de los Reyes Católicos en 1487. Tras la toma de la ciudad, los cristianos se percataron que en el centro del entramado de calles de la medina de Málaga se hacía necesaria una plaza que se convirtieran en el corazón comercial y político de la nueva ciudad cristiana. Fue así como se erigió la Plaza de las Cuatro Calles, que posteriormente vino en llamarse Plaza Mayor, antesala de la actual Plaza de la Constitución. La planta prácticamente definitiva ya estaba construida a principio del siglo XVI. A lo largo de aquel siglo, la plaza se convirtió en sede de las principales instituciones de la ciudad, incluida la cárcel.

Tras la Constitución de 1812 se la renombre como Plaza de la Constitución. Los vaivenes políticos del país en los convulsos siglos XIX y XX, hicieron que la plaza se rebautizara en numerosas ocasiones. Unas veces como Plaza Real, otras como Plaza de Isabel II, otras veces como Plaza del 14 de Abril y otras como Plaza de José Antonio Primo de Rivera. Finalmente, la vuelta de la Democracia permitió que la plaza recobrara uno de sus antiguos nombres.

La única edificación antigua que ha sobrevivido es el edificio Montepío de Viñeros, en el número 7. El resto de edificios se erigieron entre los siglos XIX y XX.

Puerto de Málaga

Más concretamente os hablaré sobre el Muelle Uno, que alberga un gran número de tiendas, restaurantes, así como actividades para toda la familia. Jornadas de cine al aire libre, mercadillos, exposiciones o concierto. En sus proximidades se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, entre los que destaca la Farola de Málaga, un faro construido en 1817 que a día de hoy es uno de los emblemas de la ciudad.

Al otro lado llama la atención el Centre Pompidou, una sede del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de Francia, ubicado desde 2015 en el espacio denominado El Cubo, que de hecho se trata de la primera sede del Centre Pompidou París en el exterior. 

Playa de la Malagueta

Y para acabar la ruta por Málaga, que si visitáis todos los sitios que os propongo, habréis dado unos cuantos pasos, no puede faltar, más allá de la mencionada Farola, unos espetos en la playa más conocida de la ciudad, y la más concurrida por los turistas, a tan solo 10 minutos del centro.

La ciudad de Alicante

Este verano está siendo un salto de ciudad en ciudad. La última ha sido Alicante, en la que una sola escala de 6 horas me ha permitido pasear por sus calles y ver casi la totalidad de la zona antigua. Con una buena calor, eso sí.

Castillo de Santa Bárbara

En lo alto del Monte Benacantil, emblema de la ciudad a 166 metros de altitud, se encuentra este castillo, a «solo» unos escalones de distancia, aunque también existen otras opciones para subir:

  • Ascensor desde la playa del Postiguet es posible en solo unos minutos gracias a los dos ascensores que atraviesan las entrañas del Monte Benacantil. Para acceder a ellos, basta con recorrer el túnel que se abre paso bajo la antigua muralla de la ciudad en el nº1 de la calle de Jovellanos. El precio es de 2,70€
  • Coche: el castillo dispone de un parking para vehículos particulares a la entrada del mismo en lo alto del Benacantil y el acceso se realiza desde la avenida de Jaime II.

Se trata de una de las fortalezas más grandes de España, y dada su situación estratégica, no es de extrañar que en las laderas de la montaña se hayan encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, si bien el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX con los musulmanes. Su nombre actual lo adquiere porque el día de la festividad de Santa Bárbara, 4 de diciembre de 1248, Alfonso de Castilla (Futuro Rey Alfonso X el Sabio) la tomó a los árabes.

Como curiosidad, la parte de la montaña donde se asienta el castillo es conocida como “la cara del moro” ya que, efectivamente, tiene forma humana.

Barrio de Santa Cruz

Es el barrio que hay que atravesar si uno decide llegar al castillo caminando, uno de los más característicos y con más personalidad de la ciudad. Con un entramado de calles estrechas, bares y edificios blancos llenos de flores, deja una estampa preciosa, que muchos confunden con la vecina Altea.

En él se encuentra la Concatedral de San Nicolás, de estilo renacentista y gótico, y construido sobre lo que fue una antigua mezquita (como pasa en numerosísimas ocasiones en el sur de España). Se considera el templo religioso más famoso de la ciudad.

Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos

Alicante sufrió mucho durante la Guerra Civil. Una buena forma de recordar este triste capítulo de su historia es visitando el Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos. Hacen un tour de 2 horas (vale 5€) que recorre los años más oscuros y durante el cual se visitan dos refugios antiaéreos. Sin dudas es una de las cosas más impactantes que ver en esta ciudad.

Explanada de España

Pasear por la famosa explanada, con sus mosaicos con formas de olas y la bonita Casa Carbonell, es algo que hay que hacer sí o sí. Este paseo está formado por más de 6 millones de mosaicos. Recuerda un poco a la Rambla de Barcelona, gracias sobre todo a los artistas callejeros.

Puerto de Alicante

Otro lugar donde ir a dar un buen paseo es la zona del Puerto. Siempre hay mucho ambiente y gente que curiosea entre yates y barquitos de pescadores. También hay un montón de bares donde tomar algo.

Cap de Creus: Cadaqués y el Faro (Costa Brava, Cataluña)

En este improvisado verano he tenido la oportunidad de visitar uno de los lugares más deseados de España y aquel que todos mis amigos catalanes me han recomendado como «visita obligada».

En la idílica Costa Brava, perteneciente a la provincia de Girona, se encuentra el Cap de Creus (Parque Nacional desde 1998), o lo que es lo mismo, el punto más oriental de la Península Ibérica, la antítesis del Cabo de Finisterre.

Es especialmente famoso, además de por esto, por su abrupta costa rodeada de acantilados y pequeñas calas; sus restos históricos, algunos incluso del año 3000 aC (por su localización, fue de los primeros lugares habitados de Europa, ya desde el paleolítico); su naturaleza y por el precioso pueblo de Cadaqués, que fuera lugar de residencia de Salvador Dalí.

Cadaqués

Tras un sinuoso paso a través de carretera (la manera más recomendable de venir es en coche, y aún así son más de 20 minutos de curvas desde que uno entra en el Cap de Creus) este pueblecito pesquero, blanco y repleto de turistas (sobre todo franceses) en verano es pura fantasía.

Después de dejar el coche en uno de los parkings del exterior del pueblo, a menos de 1km del centro, por el que es prácticamente imposible circular en verano, lo mejor es echar a caminar, pues cada esquina no tiene desperdicio.

Aún así, os recomiendo no perderos una visita a la casa Museo de Dalí, la Iglesia de Santa María en Cadaqués y el paseo marítimo.

En lo referente a su historia, las primeras referencias del pueblo se remontan al siglo IX, si bien en el siglo XI ya se habla de de un pueblo con pescadores, rodeado de calas y de viñas. Se encuentra en una bahía que se convierte en un puerto natural, la cual era con frecuencia atacada por corsarios genoveses y piratas argelinos y turcos. Por ese motivo se construyó una muralla, lo que no impidió que Cadaqués fuera atacada y destruida en 1543 por el conocido pirata Barbarroja.

En la época medieval hubo una comunidad judía en Cadaqués, de forma que ahora podrás pasear por el antiguo barrio judío cuyo principal referente era una sinagoga que desapareció en el siglo XV, y de la que aún queda algún vestigio. Y ya en tiempos más actuales, esta localidad se convirtió en punto de encuentro de artistas españoles y extranjeros.

Casi todo el que visita Cadaqués se queda con la imagen de las casitas blancas, pero es curioso saber que la estructura de los edificios del pueblo se sustenta con piedras de pizarra negra, y es que en la época medieval todas las casas mostraban fachadas de este material, pero como en otros lugares, fueron encaladas para evitar la difusión de la temida peste.

Para endulzar la visita, no pueden faltar los típicos taps dolços, el postre más típico del pueblo: unos bizcochitos con forma de tapón de cava que comenzaron a elaborarse originalmente por la Mallorquina en Cadaqués en el siglo XVIII. Se comen acompañados de rom cremat (ron flameado), tal y como lo tomaban los marineros catalanes que volvían de Cuba hace trescientos años.

Faro del Cap de Creus

En la punta más oriental del Cap de Creus se encuentra su faro, el segundo más antiguo de Cataluña (de 1853), y que actualmente es una oficina de informaición turística de toda la zona del Parque Nacional.

Hasta él llega una carretera, pero desde 2020 en época veraniega está cerrada durante el día, ya que las aglomeraciones de coches eran excesivas. Por ello, para llegar hay 2 formas:

  • Aparcando el coche en el Parking del Faro, a unos 5km de distancia, desde donde sale un autobús (4€) hacia el faro cada pocos minutos.
  • Haciendo una excursión a pie por uno de los llamados Camí de Ronda de la Costa Brava, que bordean todo el litoral. Dejando el coche en el mismo parking, la distancia hasta el faro caminando por senderos rodeados de naturaleza y paisajes de aguas azules es de algo más de 5km. Esta es la opción que elegimos nosotros y nos encantó a pesar del calor. Lo bueno es que hay varias calas por el camino y a la vuelta paramos en una de ellas.

En la zona del faro hay un par de restaurantes, y a pocos metros hay también un par de calas, así que merece la pena venir aquí no solo por las vistas.