Pueblos de la costa vasca: Zarauz, Getaria y Zumaia

Zarauz

A 20 kilómetros de San Sebastián, se encuentra Zarauz, una pueblo que en su día atrajo a veraneantes de la realeza. Es uno de los destinos de playa más interesantes del País Vasco, y hogar de ensueño de cualquier surfista que se precie.

Gracias a que la aristocracia lo eligió en su momento como villa de verano, destacan por todas partes edificios señoriales que configuran un agradable paseo. Sin ir más lejos, el Palacio de Narros, del siglo XVI, fue la residencia veraniega de la reina Isabel II, aunque hay muchos ejemplos arquitectónicos de épocas antiguas, como la Casa Doratekua o el propio Ayuntamiento en la Casa Portu.

Hablando de playas, la de Zarauz es, apuntad, la más grande de la costa vasca, con más de 2,5km de largo que se dividen en zona de baño y zona de surf (se distinguen por las banderas rojas y las azules). Los edificios aristocráticos de fondo, y los típicos toldos playeros de rayas le confieren un aire único a esta playa, a la que llaman «La reina de las playas«.

En el extremo oriental de la playa se encuentra un campo de golf muy frecuentado durante todo el año, pero lo interesante es que se encuentra rodeado del Biotopo protegido de Iñurritza, un espacio natural de fábula repleto de dunas, marismas y acantilados y con una flora difícil de encontrar en otros lugares. 

No os podéis ir de Zarauz sin probar, claro está, ¡la comida de Arguiñano! Y es que aquí se encuentra su escuela de cocina y su hotel-restaurante.

Getaria

Junto a Zarauz, y considerablemente más pequeño que éste, se encuentra Getaria, un nombre que a mí lo primero que me recuerda es a un buen rape a la brasa. Junto a un puerto pesquero, vio nacer a personajes vascos como Juan Sebastián Elkano y Cristóbal Balenciaga, y muchos afirman que es el mejor destino gastronómico de la comunidad autónoma.

Y no solo por eso, sino también por sus bodegas de Txakoli, sus playas, su historia y la peculiar silueta que forma junto el monte San Antón, una forma, a la que debe el sobrenombre de «el ratón de Getaria». Aunque la zona baja de la localidad reúne la mayoría de los atractivos de Getaria, las vistas obtenidas desde los puntos más altos del municipio, bien merecen una visita.

Este enclave estaba amurallado en el pasado, pero desgraciadamente los repetidos ataques sufridos han hecho que hoy en día no se conserven elementos de sus murallas y torres. Toda visita de Getaria debe empezar en la calle principal (kale Nagusia), recorriendo el entresijo de calles paralelas y desniveladas que nos conducen hasta la Iglesia de San Salvador, lugar donde se encuentra uno de los espacios más llamativos arquitectónicamente hablando, el pasadizo de Katrapona, un sendero bajo la iglesia de San Salvador que une la calle mayor con las escaleras del Puerto.

Zumaia

Seguimos alejándonos de San Sebastián, y un poco más allá de Getaria, se encuentra Zumaia, una localidad que puede que os suene por sus flysch, unos enormes y escarpados acantilados de formas caprichosas y muy curiosas.

Zumaia es también un destino muy cinematográfico: en esos mismos flysch se grabó Juego de Tronos, y en la también conocidísima Ermita de San Telmo se rodó Ocho Apellidos Vascos. Esta ermita data del siglo XVI y, aunque aparentemente no es nada impresionante, la posición privilegiada donde se encuentra, dominando el acantilado, la hacen muy especial.

Los alrededores de la ermita son un perfecto mirador de los flysch, y también de aquí parte un sendero para llegar a ellos, de no más de 15 minutos.

Por supuesto, el propio pueblo y su casco antiguo tienen su encanto. El gran protagonista aquí es la parroquia de San Pedro Apostol, una iglesia gótica del siglo XIII, que más que una iglesia parece una fortaleza. En su interior se alberga un retablo de Juan de Antxieta, declarado monumento nacional.

El centro del casco histórico, por llamarlo de alguna forma, podría ser la placita con la Fuente de San Juan, alrededor de la cual las familias poderosas construyeron sus enormes casas de piedra, como el Palacio Zumaia y el Palacio Olazábal. Otros edificios interesantes en Zumaia son el Convento de San José, el Palacio de Ubillos o el curioso Palacio de Foronda.

Zarauz, Getaria y Zumaia, tres destinos imprescidibles, sin duda, si vienes al País Vasco.

Tolosa (Gipuzkoa)

La pequeña localidad de Tolosa está ubicada a 20km de San Sebastián. Por ella cruza el río Oria y fue la capital de Gipuzkoa durante algunos años del siglo XIX.

Plaza del Ayuntamiento

Se encuentra, a mi parecer, en un lugar privilegiado, aunque muchos pueblos del País Vasco lo están, y es que se encuentra en un valle rodeado de montañas, lo que hace que las panorámicas desde casi cualquier ventana sean preciosas. Estar tan encerrada entre montañas ha impedido que crezca en superficie urbanizada, y eso le da más encanto, porque a pesar de ello, tiene mucha vida, y más ahora con el buen tiempo.

Para variar, al igual que mis últimos viajes, también este fue totalmente express, aunque en Tolosa concretamente no necesitáis mucho tiempo para patearla de arriba a abajo. Aquí os dejo algunas fotos de los lugares más representativos que me fui encontrando:

  • Parroquia de Santa María: que nada tiene que ver con la imagen de «parroquia» que uno tiene en la cabeza, verdad? Es una construcción monumental construida en la Edad Media pero cuyo aspecto actual corresponde a una reforma en el siglo XVI, después de que la original sufriese un incendio, y durante los años posteriores, varias personalidades influyeron en su reconstrucción. Junto a ella se encuentra la oficina de Turismo de Tolosa, donde podéis informaros sobre excursiones que hacer por sus alrededores.
  • El Tinglado: es uno de los mercados más representativos de todo Euskadi, construido en 1899. Los sábados se llena de puestos que ofrecen productos típicos de la zona, algo que también sucede pero con flores en la Plaza Euskal Herria y la Plaza Verdura.
Los arcos del mercado del Tinglado vistos desde la otra orilla del río Oria
  • Centro Internacional del Títere de Tolosa: es único a nivel europeo y es todo un museo dedicado a los títeres que no sólo es capaz de entretener a los peques de la casa.
  • Puerta de Castilla: es un gran arco en lo que era la entrada a la localidad durante la Edad Media, cuando aún había murallas. Por aquí había que pasar cuando se quería ir a Francia o a Castilla.

Mi paseo fue bastante corto debido a que al día siguiente tenía competición, pero también podéis dar una vuelta un poco más larga y admirar el gran número de edificios señoriales que se reparten a lo largo de Tolosa, como el Convento de Santa Clara, el Palacio Idiáquez, el Palacio de Arámburu o el Palacio de la Diputación.

Y, como no probar su gastronimía típica: ¡alubias, chuletón, tejas, cigarros y xaxus!