Laguardia, el pueblo hueco de La Rioja Alavesa

Aunque parezca que seguimos en La Rioja, lo cierto es que traspasar las murallas de Laguardia significa que nos hallamos en la provincia vasca de Álava. Y es que las fronteras en esta región serpentean a lo largo de los meandros del Ebro y las montañas de la Sierra de Cantabria (que no se llama así por tener nada que ver con Cantabria, ojo. De hecho, también la llaman Sierra del Toloño).

La Rioja Alavesa se caracteriza por tener el típico paisaje vinícola riojano, toda una zona que antaño perteneció al Reino de Navarra y cuya actual capital es precisamente Laguardia, una localidad con mucha historia, la cual es precisamente la responsable de que no sea posible circular con vehículos de motor por su casco antiguo.

Elevado sobre el resto del terreno, de forma alargada y estrecha, la antigua villa de Laguardia es un lugar totalmente amurallado en el siglo XII y cuya posición estratégica la convirtió en un punto importante durante los conflictos bélicos de la Edad Media. Y es que en el siglo XV, prácticamente la totalidad del pueblo fue «agujereado»: se excavaron pequeñas cuevas debajo de los edificios con objetivos puramente defensivos. Pues bien, estas mismas cuevas, 2 siglos después, en el XVII, comenzaron a ser utilizadas como bodegas. El principal sustento de Laguardia desde hace siglos es el del vino, y aquellas cuevas eran perfectas para llevar a cabo todo el proceso de transformación de la uva en vino y también para guardar las barricas y las botellas a una temperatura ambiente perfecta y constante durante todo el año.

A día de hoy solo quedan 3 bodegas en el casco antiguo de Laguardia, por lo que casi todas las cuevas están vacías o sirven como trastero. Y este es el motivo que mencionaba antes por el cual no se permite la circulación dentro de Laguardia (tampoco cualquier coche actual cabría por sus pequeñas callejuelas).

Las 3 bodegas mencionadas que aún se mantienen activas dentro de las murallas son El Fabulista, Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre y Casa Primicia, y las 3 ofrecen visitas guiadas en las que explican el proceso de elaboración del vino y terminan con una pequeña cata. a nosotros nos recomendaron el Fabulista, pero no reservamos, y al llegar todas las horas del día estaban llenas, por lo que terminamos en las Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre, cuya visita dura 40 minutos y cuesta 7€ con cata de 2 vinos elaborados por ellos mismos.

Os dejo también otra opción, que es reservar una visita guiada por Laguardia y visitar una de las 3 bodegas + cata, por 12€. Me parece más interesante esta opción pero hay que decidirlo antes (y nosotros íbamos un poco fluyendo con el día).

Bodegas a parte, pasear por las calles de Laguardia es un must: todo el casco antiguo tiene mucho encanto y buen ambiente. No podéis dejar de visitar la Iglesia de Santa María de los Reyes, en cuyo interior destaca sobre todas las cosas su pórtico policromado, el más grande de Europa. Su construcción, en piedra tallada, corresponde a fines del siglo XIV, aunque su policromía es del siglo XVII.

Otros lugares destacados en Laguardia son la muralla, la Iglesia de San Juan Bautista, la plaza del Gaitero y la Plaza Mayor. Afortunadamente Laguardia cuenta con la posibilidad de hacer un Free Tour, lo cual os recomiendo totalmente.

Si preferís (o queréis también) visitar una bodegas más modernas, os recomiendo visitar las Bodegas Campillo, que cuentan también con viñedos, y en cuya visita guiada os explicarán y mostrarán tanto la parte de las viñas como las bodegas, adem

Vitoria-Gasteiz: qué ver en la capital verde de Europa

Última parada de nuestra ruta por le interior del País Vasco: tras visitar Urkiola, Durango, Gernika, Bilbao, el Gorbea y Mondragón, hemos hecho una última parada ya de camino a Madrid: la preciosa Vitoria, una ciudad que nos faltaba por conocer.

Una mañana nos ha sido suficiente para ver los lugares imprescindibles del casco antiguo, y nos ha encantado:

1. Catedral de María Inmaculada de Vitoria

Nos ha llamado la atención la cantidad de iglesias que hay por toda la zona, sin embargo, esta merece la pena ser mencionada por sus enormes dimensione, todo un despliegue de arte gótico solo al nivel de los grandes templos españoles. Se la denomina comúnmente como la Catedral Nueva, pues no es la primera de la ciudad (lo es la catedral de Santa Maria que veremos a continuación) y su construcción es bastante reciente, siendo inaugurada ya en el siglo XX.

2. Plaza de la Virgen Blanca

Es uno de los lugares más concurridos de Vitoria. Separa el casco viejo del Ensache vitoriano, en el centro de la misma se encuentra un imponente monumento en recuerdo a la Batalla de Vitoria que puso fin a la Guerra de Independencia española. Además, aquí encontraréis las típicas letras con las que echaros una foto. Y no os podéis ir de aquí sin tomar algo en alguna de sus terrazas.

Al findo de la plaza podréis ver otra de las iglesias notables de la ciudad: la de San Miguel Arcángel.

3. Plaza de España

Junto a la plaza de la Virgen Blanca, la Plaza de España alberga el ayuntamiento y posee la típica forma de plaza mayor española, siendo además la inspiración para la construcciones posteriores de las homónimas plazas en las ciudades de Bilbao y San Sebastián.

4. Catedral de Santa María

Caminando por las calles del casco viejo, dejando atrás la plaza de la Virgen Blanca, llegamos a la anteriormente mencionada Catedral de Santa María. Desde que se puso la primera piedra allá por el siglo XIII se convirtió en uno de los símbolos de Vitoria. Es un edificio curioso, bastante alejado del prototipo habitual de templo religioso al que estamos acostumbrado. La intensa reforma que sufrió en 1966 le dio su aspecto actual, mientras que el reconocimiento internacional le vino en el año 2015 cuando fue incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad como parte de los Caminos de Santiago de Compostela.

5. Murallas de Vitoria

Fueron construidas en el siglo XII por el Reino de Navarra, y actualmente queda poco más que lo que veis en la foto.

Nos ha encantado Vitoria, y aunque la mayoría de las veces quede relegada a un segundo plano detrás de Bilbao y San Sebastián, debéis saber que ¡Vitoria es la capital de Euskadi!

Bilbao: el encuentro de lo clásico y lo contemporáneo

Probablemente la ciudad más variada a nivel cultural de Euskadi, Bilbao ya era protagonista en el norte desde me Edad Media, cuando se la comenzó a llamar por este nombre, que tiene su origen en el término Bi Albo, que significa dos lados, gracias a que la ría formada por las desembocaduras del Nervión y el Ibaizábal dividía la localidad en dos partes.

Gracias precisamente a la ría, Bilbao tomó gran importancia en el siglo XIX con la Industrialización, ya que en ella se recibían y enviaban barcos llenos de mercancías.

Y ya en tiempos más recientes, la presencia del Museo Guggenheim ha abierto Bilbao al mundo, recibiendo así visitas de todos los rincones del planeta.

Como siempre, os recomiendo la mejor manera de conocer cualquier ciudad: a través de un Free Tour. Podéis reservarlo aquí.

La versión más clásica de la ciudad es el casco antiguo, donde podréis perderos por sus calles y llegar a los siguientes lugares:

Plaza Nueva

Es el centro neurálgico de la ciudad y del casco viejo y uno de los mejores lugares para ir de pinchos por Bilbao, además de tener una bonita arquitectura. Llama la atención la estructura irregular de las casas de la plaza, y es que en los pisos con las ventanas más grandes antaño vivían los propietarios, en la planta con las ventanas medianas, los alquilados, y en el último piso, de pequeña altura, el servicio.

Catedral de Santiago de Bilbao

Es la iglesia más destacada de la ciudad. Fue construida entre los siglos XIV y XVI, y se trata de la iglesia gótica más monumental de Vizcaya.

Teatro Arriaga

Su impresionante fachada esta considerada como una de las más bonitas de España. De estilo neobarroco de finales del siglo XIX, este edificio está dedicado al compositor bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga, conocido como el Mozart español, y tiene una extensa programación de espectáculos de teatro y música.

Es posible ver el teatro por dentro en visitas guiadas.

Mercado de la Ribera

Con sus 10.000m2, se trata del mercado cubierto más grande de Europa, de estilo Art Decó y grandes vidrieras donde encontraréis los productos más frescos de la huerta y del mar Cantábrico, que han tenido un papel principal en situar la gastronomía vasca como un referente en todo el mundo. Además de disfrutar de los olores, colores y aromas de los puestos de comida, puedes subir al piso de arriba para degustar una cuidada selección de pintxos acompañados de un rico txacoli, un vino blanco un poco ácido típico del País Vasco, en alguno de sus bares y restaurantes.

Museo Guggenheim

Abandonamos el caso viejo de Bilbao para aproximarnos a la zona más contemporánea, el Guggenheim y sus alrededores, construido por el famoso arquitecto Frank Gehry en 1997 y cuyas formas curvilíneas y colores plateados que cambian según la luz de cada momento del día, son mundialmente conocidos.

El museo alberga una importante colección y exposiciones temporales de arte modern que han situado Bilbao en una posición destaca en el panorama cultural a nivel mundial.

Fuera de las puertas del museo, no olvidéis de visitar a Puppy, el perro de flores, y a Mamá, la araña patilarga gigante.

Mirador de Artxanda

Para terminar la visita por Bilbao podéis alejaros un poco de la ría y subir en funicular a este mirador (desde la plaza del Funicular) para disfrutar de la mejores vistas de la ciudad.

Ruta por los pueblos vascos: MONDRAGÓN (Gipuzkoa)

La vasca localidad de Arrasate (Mondragón en castellano) es uno de los pocos núcleos urbanos que tienen a 1 hora o menos las 3 capitales vascas: Vitoria, San Sebastián y Bilbao. A las orillas del río Deba, también es el lugar en el que se creo el movimiento cooperativo, un modelo económico que ha llevado al Grupo Mondragón a convertirse en el mayor grupo empresarial de Euskadi (ejemplo de ello son empresas como Caja Laboral, Eroski, Fagor o Mondragón Unibertsitatea).

Si estáis de paso por aquí, podéis dar una vuelta por el casco antiguo, muy reducido, pero con encanto. En el pasado estuvo amurallado, con 5 puertas que permitían el acceso a esta villa de las cuales se conservan 3.  Como curiosidad, al parecer en caso de incendio se cerraban a cal y canto para que todos los habitantes ayudasen en las tareas de extinción del incendio.

El centro neurálgico de la zona antigua es la plaza del ayuntamiento, una edificación del siglo XVII, y frente a él, la Iglesia de San Juan Bautista, construido durante diferentes épocas: el campanario en el siglo XVI, mientras que el resto de las edificaciones fueron levantadas entre los siglos XII y XIV. 

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Ruta por los pueblos vascos: GERNIKA (Vizcaya)

Famoso nombre donde los haya, aunque no por ninguna buena causa. La localidad vizcaína de Gernika fue la protagonista del bombardeo conocido por el mismo nombre, de la Luftwaffe nazi en 1937. Más del 80% de los edificios fueron calcinados y cientos de vecinos heridos o fallecidos. De aquel atentado quedó el archiconocido cuadro de Picasso, el Gernika, y un pueblo que supo resurgir de entre las cenizas y años después la localidad estaba totalmente reconstruida.

La que hoy se conoce como Ciudad de la Paz nos deja varios lugares que visitar durante un paseo por sus calles:

  • Parque de los Pueblos de Europa: fue nuestra primera parada ya que uno de los parkings gratuitos de las afueras del casco urbano se encontraba justo aquí. Es un gran espacio verde muy agradable, con praderas, un riachuelo, y también una escultura de Eduardo Chillida llamada Gure Aitaren Etxea (La casa de nuestro padre), realizada en 1987 para conmemorar el 50 aniversario del bombardeo de Gernika.
  • Casa de Juntas y Árbol de Gernika: la relevancia de Gernika se remonta siglos antes de aquel 1937. Según la tradición vasca, a la sombra del árbol de Gernika se tomaban las decisiones acerca de la comunidad. De ahí salieron, durante siglos, todas las leyes del territorio de Vizcaya, e incluso pasaban por aquí los reyes para jurar respeto a los Fueros Vizcaínos. Hoy en día la Casa de Juntas es el recinto donde se celebran las Juntas Generales de Vizcaya y frente al Árbol de Gernika los Lehendakaris juran su cargo. El árbol actual no es el original, sino uno que lo simboliza.
  • Museo de la Paz: su sala principal ofrece material de la época del bombardeo y testimonios de supervivientes que sirven mejor para ponerse uno en situación.
  • Iglesia de Santa María: Es una de las más representativas de estilo gótico en el País Vasco. Al parecer se pueden solicitar visitas guiadas a través de la web del ayuntamiento, o bien entrar en horario de misa.
  • Mural del Gernika: el cuadro original se encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid, por lo que esta réplica se colocó aquí para conmemorar el 60 aniversario del bombardeo.
  • Refugios antiaéreos: los principales son el de Pasealekua, en pleno centro, y el de Astra, un pelín más alejado. El primero tiene horario de visitas (cierra al mediodía) y el segundo, que nos pareció más interesante, está cerrado desde que comenzó el COVID (datos de noviembre 2022).

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Ruta por los pueblos vascos: DURANGO (Vizcaya)

Gracias a mi reciente viaje por la zona interior de Euskadi, comienzo una pequeña serie de artículos que tendrán como protagonistas pequeños o grandes pueblos de la zona, que podréis aprovechar para visitar cuando estéis de paso, o bien alojaros en alguno de ellos y hacer excursiones varias por las numerosas montañas de alrededor (algo 100% recomendable).

Nosotros hemos estado alojados en el precioso Parque Natural de Urkiola, en un hotel rural junto al Santuario de Urkiola, y desde ahí hemos estado en Durango, Gernika, Bilbao, Mondragón y Vitoria.

Qué ver en Durango

Durango es uno de los pueblos más grandes de los arriba mencionados, y rodeado de un precioso entorno gracias a su ubicación a las faldas de Urkiola.

  • Casco histórico: está compuesto principalmente por 4 calles paralelas: Barren Kalea, Arte Kalea, Goien Kalea y Kalebarria, atravesadas en el centro por Zehar Kalea y es donde se concentra la vida social de la villa, más concretamente en la plaza de Andra Mari.
  • Basílica de Santa María de Uríbarri, también en el centro histórico, fue construida en el siglo XVI, y su gran pórtico de madera es el más grande del País Vasco.
  • El mercado fue construido en los años 30 y tiene una arquitectura bastante peculiar.
  • Arco de Santa Ana: se trata de la única de las seis puertas de entrada que queda de la antigua muralla que rodeaba Durango, construida en 1566, y cuyo nombre le viene dado por la iglesia con el mismo nombre que se encuentra junto a ella.
  • Museo de Arte e Historia de Durango: emplazado en el antiguo Palacio de Etxezarreta, que fue convertido a museo en 1984. En el interior se encuentra el archivo histórico, el museo de bellas artes, una biblioteca, el museo histórico, y diferentes salas de exposiciones.

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Álava y Vizcaya: Gorbea (1482m) – Reto CIMASxPROVINCIAS 11/50 ☑️

(Descarga y sigue la ruta de Wikiloc aquí)

Cómo mola cuando subes una cima y cuenta por 2 😂. Estamos pasando el puente en Urkiola (Vizcaya) y esta mañana hemos puesto rumbo al punto más alto, no solo de Vizcaya sino también de Álava, pues el Gorbea hace frontera con ambos.

Ya hace años me hablaron de que el Gorbea, centro del Parque Natural con su mismo nombre, es una de las montañas más emblemáticas del montañismo vasco y, palabras textuales, «un monte al que todo vasco que se precie debería subir al menos una vez en la vida».

El día ha amanecido nublado, ventoso y con amenaza de lluvia. Hemos tenido muchísima suerte con la lluvia (han caído un total de cero gotas) pero el viento ha sido otro tema. Os cuento paso a paso:

Hemos elegido una ruta circular de 12km con 790m de desnivel que partía de las presas del Gorbea. Este es el punto exacto donde sale el camino, cuyo inicio está perfectamente señalizado y se puede aparcar sin problemas, a pesar de que se encuentra bastante frecuentado por senderistas y trail runners.

Pero ojo, porque de nuevo nuestro querido Google no tiene ni idea de cómo guiarnos en coche hasta aquí, y al igual que ya ha pasado otras veces, nos pretendía meter por caminos intransitables. Por lo tanto, lo mejor es que pongáis este punto en el GPS (en la pequeña aldea de Murua) y a partir de ahí ya pongáis el que os he dejado antes.

La ruta inicia de manera bastante progresiva: la ida tiene unos 6km y no es hasta el km 4 cuando hay que subir casi con las manos en el suelo de lo inclinado que está el terreno. Aún no es alta montaña, pues la ruta comienza y sigue discurriendo por un bonito bosque hasta bien avanzados los kilómetros.

En el km 5 aproximadamente se abre el bosque y ya se pueden divisar las montañas de alrededor y la cruz del Gorbea al fondo. Bueno. O no. Será así si el día está despejado, algo poco común por aquí y menos en otoño. Hoy además hacía muchísimo viento. Al parecer raro es el día que no corre el viento por la cima del monte, pero lo de hoy yo no lo he vivido nunca antes: el viento continuado, sin parar, era similar al que te pega cuando te montas en una montaña rusa o sacas la cabeza por la ventanilla del coche. A ojo, eso llevaba una velocidad de más de 80km/h sin duda. Chicas, consejo útil: ¡trenza o moño imprescindible si no queréis morir intentando desenredaros el pelo al volver a casa!

A causa del viento el último kilómetro hasta la cima ha sido bastante incómodo. Al principio todo eran risas, pero tras unos minutos estábamos volviéndonos locos.

Lo bueno es que las nubes se iban rápido, y ya en la cima hemos podido disfrutar de algunos minutos de vistas, después de otros minutos en los que ni siquiera se veía la mismísima cruz (gigantesca, como veis en las fotos).

La cima estaba bastante concurrida, y poco después de conseguir hacernos la foto de rigor sin que se nos volase el móvil, hemos tirado para abajo lo más rápido posible, porque el viento hacía que la sensación térmica fuese de casi 10ºC menos que los 12 que hacía, y se nos ha congelado el cuerpo entero.

La vuelta la hemos hecho por el lado derecho del monte que hemos subido, esta vez casi todo el tiempo sin bosque y con una bajada más progresiva al tener unos 500m más de longitud.

Hemos caminado con mucha mucha calma, y finalmente hemos estado caminando unas 3h30. El desnivel total han sido 790m y la longitud exacta, 12,4km.

Una cima y 2 tics ☑️ más que sumamos al reto CIMASxPROVINCIAS, y sumamos, de momento 11. ¡Esto no para!

(Descarga y sigue la ruta de Wikiloc aquí)

San Sebastián, Donosti para los amigos

San Sebastián, esa ciudad gipuzkoana con fuerte personalidad, es una de mis favoritas en el País Vasco (junto a sus hermanos pequeños Zumaia, Getaria y Zarauz).

A solo 20km de la frontera con Francia, San Sebastián es la capital de Gipuzkoa, una de las ciudades más turísticas del norte de España (y también una de mis favoritas), y también una de las mejores para vivir, según las estadísticas. Yo he tenido la suerte de visitarla varias veces en los últimos años, así que hoy os traigo una recopilación de los mejores lugares que visitar en ella, que si tuviera que definirla con una palabra, sería «elegancia».

Playa de la Concha

Probablemente la mejor playa urbana no solo de España, sino de Europa. Tiene 1300 metros hasta su frontera con la Playa de Ondarreta. El paseo marítimo que podemos comenzarlo, por ejemplo, en el consistorio municipal (el viejo casino) o en el propio puerto se caracteriza por su elegancia medida en los blancos de la barandilla y las más de 100 farolas (todas ellas diferentes, por cierto) . Son exponentes del modernismo y la elegancia que a comienzos del siglo XX comenzaba a dibujar una ciudad cuya fama ya traspasaba fronteras.

Gracias a su amplitud y su arena, la playa se usa en todas la épocas del año. En invierno es común ver a deportistas corriendo o incluso surferos soportando las gélidas aguas del Cantábrico.

Palacio de Miramar

En la frontera exacta entre La Concha y Ondarreta surge un montículo completamente verde en el que se ubica este precioso edificio de arquitectura clásica inglesa, el cual sirvió como residencia de verano de la Reina María Cristina desde 1887 y durante casi 100 años para la familia real.

El Peine del Viento

Obra del escultor vasco Eduardo Chillida, esta escultura se trata de un conjunto de 3 grandes piezas ancladas a las rocas, junto al mar, pues según Chillida, «el mar tiene que entrar en San Sebastián ya peinado».

Mirando hacia abajo, en el suelo, hay unos cuantos orificios por los que entra el viento que provocan las olas del mar al romper en la costa, pero ojo, que si hay mucha marejada, ¡ese viento se convierte también en agua!

Monte Igueldo

El Monte Igueldo viene necesariamente de la mano de la palabra funicular, y es que, para llegar a la cima de la estampa más característica que se ve desde la playa de la Concha, podéis hacerlo en un funicular que lleva funcionando desde 1912, y acceder a las panorámicas más fotografiadas de San Sebastián.

Además, hay un parque de atracciones, que muchos catalanes comparan con el Tibidabo de Barcelona.

Catedral del Buen Pastor

Dejando la línea de la costa y adentrándonos ya en el casco antiguo se encuentra esta catedral, construida a finales del siglo XIX, y es el templo más grande e importante de la ciudad. Está inspirada en la catedral de Colonia y en el interior destaca el mobiliario de la Capilla Mayor, la cripta, el enorme órgano y las preciosas vidrieras.

El casco antiguo

Situado a los pies del Monte Urgull y lleno de callejuelas empedradas, es el barrio con más encanto de San Sebastián.
Merece la pena deambular por sus calles, pero apuntad estos nombres para no perderos nada: la Basílica de Santa María del Coro, la Plaza de la Constitución, o la Iglesia de San Vicente, una de las más antiguas.

San Sebastián no se ha conformado con ser una de las ciudades más bonitas de Europa, sino que además es la que más Estrellas Michelín tiene por metro cuadrado. ¡Ahí es nada! Y por supuesto, no podéis iros sin hacer un buen tour de pintxos entre los bares más tradicionales como el Mendaur, Txepetxa, La Espiga, Iturrioz, La Cuchara de San Telmo, Sport o Néstor.

Parque Natural de Urkiola (País Vasco)

Situado cerca de la ciudad de Durango, el Parque Natural de Urkiola agrupa los terrenos de mayor altitud de la Sierra de Aramotz, que separa las cuencas cantábrica y mediterránea. Si os gustan los paisajes abruptos, éste os encantará.

El senderismo es muy típico aquí, y el pico por excelencia es el frecuentado Anboto, que de hecho es su cumbre más alta (1331m), con la cueva de Mari como referente mitológico. Según la leyenda, allí habita la Dama de Anboto, que es la personificación de la madre tierra.

Haciendo click aquí podéis ver las rutas de senderismo que hay por la zona.

El Parque toma su nombre del Santuario de Urkiola edificado en honor a San Antonio Abad y San Antonio de Padua. Está situado prácticamente en el centro de Euskadi y algo muy curioso es que su tejado divide las aguas de la lluvia: ¡si caen por un lado van al Cantábrico, si caen por el otro al Mediterráneo!

Delante del Santuario hay una simbólica piedra (la leyenda dice que es un meteorito) que es lugar de peregrinación para quienes desean encontrar pareja en breve tiempo. Según la leyenda tan sólo hacen falta 7 vueltas a la piedra para lograrlo. También en el exterior encontraréis 3 elementos que simbolizan la vida de Vizcaya: el ancla representa (la vida marinera); la laya (la vida agrícola) y una turbina de ferrería (la vida industrial).

Nosotros, justamente, nos alojamos en el hotel junto al santuario (Hotel Santuario Urkiola) y fue una muy grata experiencia: su dueño, Félix, una persona encantadora que nos trató de maravilla y nos contó un montón de batallitas sobre la región.

Otra de las más comunes y conocidas es la ruta hacia las Tres Cruces, que sale precisamente del santuario, un via crucis que discurre por un hayedo y llega hasta un mirador espectacular desde el que disfrutar de una panorámica de todo Urkiola.

Pueblos de la costa vasca: Zarauz, Getaria y Zumaia

Zarauz

A 20 kilómetros de San Sebastián, se encuentra Zarauz, una pueblo que en su día atrajo a veraneantes de la realeza. Es uno de los destinos de playa más interesantes del País Vasco, y hogar de ensueño de cualquier surfista que se precie.

Gracias a que la aristocracia lo eligió en su momento como villa de verano, destacan por todas partes edificios señoriales que configuran un agradable paseo. Sin ir más lejos, el Palacio de Narros, del siglo XVI, fue la residencia veraniega de la reina Isabel II, aunque hay muchos ejemplos arquitectónicos de épocas antiguas, como la Casa Doratekua o el propio Ayuntamiento en la Casa Portu.

Hablando de playas, la de Zarauz es, apuntad, la más grande de la costa vasca, con más de 2,5km de largo que se dividen en zona de baño y zona de surf (se distinguen por las banderas rojas y las azules). Los edificios aristocráticos de fondo, y los típicos toldos playeros de rayas le confieren un aire único a esta playa, a la que llaman «La reina de las playas«.

En el extremo oriental de la playa se encuentra un campo de golf muy frecuentado durante todo el año, pero lo interesante es que se encuentra rodeado del Biotopo protegido de Iñurritza, un espacio natural de fábula repleto de dunas, marismas y acantilados y con una flora difícil de encontrar en otros lugares. 

No os podéis ir de Zarauz sin probar, claro está, ¡la comida de Arguiñano! Y es que aquí se encuentra su escuela de cocina y su hotel-restaurante.

Getaria

Junto a Zarauz, y considerablemente más pequeño que éste, se encuentra Getaria, un nombre que a mí lo primero que me recuerda es a un buen rape a la brasa. Junto a un puerto pesquero, vio nacer a personajes vascos como Juan Sebastián Elkano y Cristóbal Balenciaga, y muchos afirman que es el mejor destino gastronómico de la comunidad autónoma.

Y no solo por eso, sino también por sus bodegas de Txakoli, sus playas, su historia y la peculiar silueta que forma junto el monte San Antón, una forma, a la que debe el sobrenombre de «el ratón de Getaria». Aunque la zona baja de la localidad reúne la mayoría de los atractivos de Getaria, las vistas obtenidas desde los puntos más altos del municipio, bien merecen una visita.

Este enclave estaba amurallado en el pasado, pero desgraciadamente los repetidos ataques sufridos han hecho que hoy en día no se conserven elementos de sus murallas y torres. Toda visita de Getaria debe empezar en la calle principal (kale Nagusia), recorriendo el entresijo de calles paralelas y desniveladas que nos conducen hasta la Iglesia de San Salvador, lugar donde se encuentra uno de los espacios más llamativos arquitectónicamente hablando, el pasadizo de Katrapona, un sendero bajo la iglesia de San Salvador que une la calle mayor con las escaleras del Puerto.

Zumaia

Seguimos alejándonos de San Sebastián, y un poco más allá de Getaria, se encuentra Zumaia, una localidad que puede que os suene por sus flysch, unos enormes y escarpados acantilados de formas caprichosas y muy curiosas.

Zumaia es también un destino muy cinematográfico: en esos mismos flysch se grabó Juego de Tronos, y en la también conocidísima Ermita de San Telmo se rodó Ocho Apellidos Vascos. Esta ermita data del siglo XVI y, aunque aparentemente no es nada impresionante, la posición privilegiada donde se encuentra, dominando el acantilado, la hacen muy especial.

Los alrededores de la ermita son un perfecto mirador de los flysch, y también de aquí parte un sendero para llegar a ellos, de no más de 15 minutos.

Por supuesto, el propio pueblo y su casco antiguo tienen su encanto. El gran protagonista aquí es la parroquia de San Pedro Apostol, una iglesia gótica del siglo XIII, que más que una iglesia parece una fortaleza. En su interior se alberga un retablo de Juan de Antxieta, declarado monumento nacional.

El centro del casco histórico, por llamarlo de alguna forma, podría ser la placita con la Fuente de San Juan, alrededor de la cual las familias poderosas construyeron sus enormes casas de piedra, como el Palacio Zumaia y el Palacio Olazábal. Otros edificios interesantes en Zumaia son el Convento de San José, el Palacio de Ubillos o el curioso Palacio de Foronda.

Zarauz, Getaria y Zumaia, tres destinos imprescidibles, sin duda, si vienes al País Vasco.