Un día en Barcelona (parte 2)

Ya está aquí la segunda parte de la que os hablé sobre Barcelona (la primera aquí). En esta ocasión he vuelto a tener un día completo en la ciudad, así que he aprovechado para moverme por la parte que no me dio tiempo la última vez. Hoy ha sido el turno de la Barcelona más antigua, y es que he podido recorrer durante buena parte del día el Barrio Gótico, y ha sido de la mejor forma, porque he reservado plaza en el Free Tour, que para quien no lo conozca, se trata de tours gratuitos presentes en muchísimas ciudades del mundo y normalmente en varios idiomas. Los guías sólo cobran de las propinas que les dan los asistentes así que suelen ser muy amables y se lo curran muchísimo. Lo ideal es dejarles algo siempre, porque sus condiciones económicas dependen sólo de nosotros y pagan cuotas por cada turista que participa en el tour, por no hablar de que aquí en España además tienen que estar dados de alta en autónomos.

La ruta ha sido la siguiente:

  • Rambla de Canaletes: primera parada, justo al lado de donde empieza el Tour, cuyo punto de encuentro es el Café Zurich de la Plaza Cataluña. En ella se encuentra la fuente de Canaletes, famosa por ser en la que bebían los viajeros que iban y venían a Barcelona cuando las murallas estaban justo en esta zona y fuera sólo había campo. La tradición actual dice que si bebes de ella, volverás a la ciudad.
Plaza de Cataluña
  • Cementerio romano: descubierto hace no mucho cuando se estaban colocando los cimientos de la que iba a ser la plaza de Madrid, las obras quedaron paralizadas dejando lugar a una expedición arqueológica y a día de hoy se conservan bastantes tumbas en buen estado, y todo apunta a que el resto de este barrio está lleno de ruinas también.
  • Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia: más conocida como la Catedral de Barcelona, esta santa fue una niña mártir que murió a manos de los romanos con tan sólo 13 años cuando huyó de su pueblo para protestar contra el gobierno. Muchas historias rondan alrededor de ella y se dice que la torturaron de 13 maneras diferentes por sus 13 años de edad.
  • Plaza de Sant Felip Neri: una pequeña plaza pero con mucha historia, ya que es un símbolo de los bombardeos que sufrió Barcelona en la Guerra Civil, de la cual sólo quedaron dos edificios en pie: la iglesia (la misma a la que venía Gaudí a rezar cada día), y el orfanato junto a ella. Como conmemoración a los actos, se han restaurado los edificios pero se han dejado las marcas que las bombas dejaron en las fachadas, para así recordar los errores del pasado para no volverlos a cometer. Para dar alegría a esta plaza tan, a priori, triste, se ha construido un colegio y entre semana queda cerrada al público porque es el patio de los niños.
En la parte baja se pueden ver los daños provocados por las bombas
  • Puente del Bisbe: todo un icono del Barrio Gótico que no hay que perderse, y que aunque parece muy antiguo, sólo es una apariencia. Fue construido para conectar la casa del obispo con la catedral de Barcelona.
  • Plaza de Sant Jaume: en ella se encuentran el Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.
Palau de la Generalitat, en cuya cúpula hay escamas, rememorando la leyenda de San Jordi y el dragón del pozo.
  • Plaza del Rey: estar en ella es como teletransportarse al Renacimiento, con numerosos edificios que formaban parte del Palacio Real donde vivieron los condes de Barcelona y también los reyes de La Corona de Aragón. Actualmente aquí se encuentra el Museo de Historia de Barcelona, el cual es muy interesante de visitar puesto que en sus sótanos se pueden visitar las ruinas romanas que se hallan debajo del barrio. Además, los domingos a partir de las 3 es gratis.
  • Restos de la muralla medieval: aquí terminaba el tour, en uno de los pocos fragmentos de esta muralla que ya no existe y que rodeaba en su día a Barcino, que es como se llamaba a la antigua ciudad.

Ya por mi cuenta, seguí andando por las zonas cercanas (me salieron unos cuantos km de caminata) y visité bastantes más lugares:

  • Parque de la Ciudadela: construido en el S XIX para des-saturar un poco la ciudad, en la que cada vez vivía más gente. La cascada es la parte más emblemática, y (de nuevo tengo mucha «suerte») se encontraba en obras.
  • Arco del Triunfo: fue construido para la Expo de 1888, y la primera propuesta fue construir la Torre Eiffel aquí, pero el ayuntamiento de entonces decidió que era mejor construir este arco. Si las cosas hubiesen sido de otra forma, tendríamos la icónica Torre Eiffel de París en España.
  • Basílica de Santa María del Mar: también conocida como La Catedral del Mar gracias al libro de Falcones, impresionante por dentro, fue construida en el siglo XIV en tan solo 55 años.
  • Arquitectura de Gaudí: Casa Batlló y Casa Milá, ambas situadas en el Paseo de Gracia. Dignas de visitar, y sobre todo la Casa Batlló merece la pena una visita al interior; de hecho, es Patrimonio Mundial de la UNESCO.
  • Playa de la Barceloneta: no podía faltar la parada en la playa, y es que Barcelona me parece una ciudad genial por el hecho de que la playa está en plena ciudad y hay mucha vida a sus alrededores. El paseo marítimo está lleno de tiendas y restaurantes y se realizan en ella muchas actividades deportivas. El edificio más representativo, el Hotel W del final de la playa.

Y hasta aquí mi día, realmente bastante productivo. Para la próxima, esta vez sin fecha concreta, mi objetivo es subir al Tibidabo y terminar de ver la otra parte del casco antiguo: El Raval.

Un día en Barcelona (parte 1)

Otra de nuestras escapadas de esta Semana Santa ha sido a la ciudad de Barcelona, ya que Calafell se encuentra a una hora de allí.

Como leéis en el título, esta será la primera parte de una serie de posts sobre esta ciudad, ya que en las próximas semanas tengo que viajar allí varias veces por diferentes motivos, y tendré tiempo para seguir descubriendo sus rincones.

En este primer día, teníamos el handicap del coche, y ya se sabe que en este tipo de ciudades es complicado aparcar. Mi consejo con esto es que si es fin de semana, probéis suerte para aparcar por la parte de la ciudad que queráis (siempre que no sea el pleno Barrio Gótico, claro) ya que no estará activo el estacionamiento limitado de pago. Si no es fin de semana, podéis dejar el coche en algún centro comercial de la periferia con aparcamiento gratuito y coger el metro, que funciona bastante bien. Eso sí, el metro cierra bastante pronto (sobre las 12am).

Pues bien, nuestro recorrido comenzó en el barrio de El Carmel: tuvimos muuuucha suerte y encontramos un sitio para aparcar (y digo mucha suerte porque muchas calles allí están reservadas para residentes únicamente), y a partir de entonces, nos moveríamos andando todo el tiempo (fue una buena caminata!). El lugar que queríamos visitar aquí eran los Búnkers de El Carmel, que es un mirador desde el que se pueden observar unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Se llaman así porque durante la Guerra Civil hubo aquí una batería antiaérea, pero nunca ha habido búnkers realmente. Después de la guerra, se instalaron varias familias y construyeron barracas, pero a principios de los 90 se les ofrecieron casas de protección oficial y se derribaron las barracas, y aún a día de hoy aún se conservan los suelos de estas casas. El contraste es enorme: mirando hacia el mar se puede ver la Barcelona más ordenada y moderna, y hacia atrás se encuentran los barrios con las calles más pequeñas e irregulares.

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A partir de aquí empieza nuestra caminata: la segunda parada fue el Parque Güell, a 1,5km de los Búnkers, y cuesta abajo. El que fuese domingo no ayudó, y estaba a reventar de turistas; aún así dimos un paseo para admirar la forma de las famosas arquitecturas de Gaudí. Eso sí, la plazoleta central, el Teatro Griego, famosa por sus coloridos bancos y por la escalera del dragón, ahora es de pago (10€) y hay pases cada media hora… Así que tocó verlo desde la barandilla! Este parque es una de las principales obras de Gaudí y uno de los iconos de Barcelona, que además se encuentra en una de sus colinas y tiene unas vistas excelentes de la ciudad.

Continuamos caminando, a otros 1,5km aproximadamente, hasta, como no, la basílica de la Sagrada Familia. No era la primera vez que la veía pero sigo pensando que tiene ese algo especial que hace que no puedas parar de observarla. Debido a que era domingo, no entramos porque estaba abarrotadísima, me lo dejo apuntado para la próxima. Esta iglesia es, no solo el símbolo de Barcelona sino un referente en todo el mundo. Lleva en construcción más de 100 años, iniciada por Gaudí y actualmente se sigue construyendo acorde a sus instrucciones, a pesar de que las indicaciones que él dejó se quemaron en un incendio. El principal motivo de esta lentitud es que, a parte de su complejidad arquitectónica, económicamente se sustentan únicamente de donaciones y de las entradas que se cobran a los que quieren verla por dentro (lo cual es altamente recomendable porque, entre otras cosas, no existe la línea recta en ninguna parte!). A parte de las fotos, os dejo aquí un enlace en el que podéis leer unas cuantas curiosidades sobre la basílica muy entretenidas.

La comida la hicimos en un italiano cercano a la Sagrada Familia, llamado Il Capriccio, muy recomendable, con nada menos que 101 pizzas diferentes y (las dos que nosotros probamos) muy ricas. Además, tenéis descuento reservando con El Tenedor.

Después de recuperar fuerzas, volvimos hacia el coche y condujimos hacia Montjuïc (aparcamos junto al Estadi Joan Serrahima) y dimos el último paseo del día, pasando por el Museo Nacional de Arte de Cataluña, un edificio imponente a cuyos pies tiene la Fuente Mágica de Montjuïc, y continuando hacia abajo, las Torres Venecianas y la Plaza de España. Nos faltó la visita al Castillo de Montjuïc, pero ya era tarde y estaba cerrado; si os da tiempo, os lo recomiendo.

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Y para la próxima me reservo, por un lado, La Rambla y sus alrededores, y también el Barrio Gótico, El Raval y la zona de la playa… pronto más y mejor!