9 de septiembre: Rostock (Alemania)

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

No busquéis el post de ayer, porque no lo hay… Estuvimos el día entero en navegación, en total 519 millas náuticas!

Atracamos a las 8 de la mañana en el puerto de Rostock. Es un puerto industrial y está alejado de la ciudad, y la ciudad en sí no es nada turística (este es el segundo año que llegan cruceros aquí) y realmente creemos que Pullmantur en este caso tiene un acuerdo con el pueblo, si no, no tiene sentido venir aquí en lugar de alguna otra ciudad de Noruega, haciendo que además perdamos un día de excursiones.

La ciudad está a unos 20 minutos en coche del puerto, y hay varias formas de ir: teníamos opción de coger un transfer de Pullmantur que costaba 15€ por persona ida y vuelta (la vuelta porque el transfer gratis hacia el aeropuerto salía desde el puerto). También se puede ir en tren, ya que hay una estación al lado del puerto, pero nosotros elegimos la opción de taxi: por 30-35€ nos llevaron al centro de Rostock, y además cogimos uno de 8 plazas y lo compartimos con otra familia del barco que también iba.  Evitad coger los taxis que os digan un precio cerrado desde el principio, y mucho menos si es más alto de estos 35€. Nos llamó la atención que no había taxis cuando atracamos, me da que este lugar no está todavía acostumbrado a la presencia de cruceros. Había una cola de mas de 30 personas esperando taxis, y éstos llegaban de uno en uno cada pocos minutos. Eso pasa en España y tienes 50 taxis esperando en la puerta!

Ya en Rostock decidimos simplemente caminar por el centro a ver qué encontramos, y para nuestra sorpresa, en la iglesia de Santa María encontramos que tienen el reloj astronómico medieval más antiguo del mundo. Es bastante impresionante, como veréis ahora en la foto. Fue construido en 1472 y estuvo funcionando 500 años seguidos hasta que una piedra del techo de la iglesia le cayó encima y hubo que repararlo. Tardaron 40 años, y desde entonces ha estado funcionando sin parar. No logramos entender del todo cómo funcionaba, ya que observamos que los meses sólo tienen 19 días, pero curiosamente sí marcaba la fecha de hoy, pero del año 1985. Había una guía explicándolo a un grupo en alemán, y además era bastante borde y no nos dirigió ni una palabra en inglés cuando nos dirijimos a ella.

Otra curiosidad es que en la placa de los años sólo caben unos 140, así que hay que ir cambiándola conforme pasa el tiempo, y la que hay colocada ahora acaba justo este año! Ya tienen preparada la siguiente, que va de 2018 hasta 2150.

Después estuvimos paseando por la calle principal de la ciudad, Kröpeliner St., formada por casitas típicas de madera de colores, y llena de tiendas de todo tipo: es donde vienen los lugareños a comprar. Al final de la calle se encuentra la torre Kröpeliner, a la que se puede subir por 3€ y ver la ciudad desde arriba. Nosotros no subimos; preferimos hacerlo en la iglesia Petrikirche, más alejada del centro y más alta que esta torre. Se encuentra en un barrio residencial que a pesar de encontrarse a pocos minutos del centro, estaba completamente desierto.

De camino a esta iglesia pasamos por otra, llamada Nikolaikirche, que, para nuestra sorpresa, no era ya una iglesia, sino que había sido reformada por dentro y ahora eran viviendas!

Después de patearnos todo el centro bajo la lluvia y de probar la cerveza Rostocker, creada en Rostock como su propio nombre indica, nos fuimos en taxi al aeropuerto.

Fuimos en taxi por pura comodidad, pero realmente deberíamos haber buscado alguna forma de ir en transporte público, que seguro que la hay, y así nos habríamos ahorrado los 65€ que nos costó llegar hasta allí…

El aeropuerto de Rostock tiene vida gracias a los cruceros. Es un aeropuerto originalmente militar (de hecho aun tiene hangares camuflados bajo colinas de tierra y vegetación) y es muy muy pequeño. A pesar de que desde hace un año reciben vuelos charter de los cruceros, siguen sin adaptarlo a ello: sólo hay una cafetería minúscula en la que se acabó el pan al poco rato de llegar los pasajeros, y una también pequeña tienda de souvenirs. En resumen, si tenéis que comer, no lo dejéis para el aeropuerto, porque os vais a quedar con hambre.

Y hasta aquí nuestro viaje en crucero a los fiordos noruegos… Se acabaron las vacaciones, vuelta a la realidad!

7 de septiembre: Stavanger

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

Ha llegado nuestro último día en Noruega, ya que mañana no saldremos del barco en todo el día porque estaremos rumbo a Rostock (Alemania) donde atracaremos el sábado por la mañana.

El barco atracó a las 8 de la mañana, y nosotros estábamos preparados para salir a esa hora porque la excursión de hoy era larga: la subida al famoso púlpito (Preikestolen). Para llegar al inicio del sendero hay que, por supuesto, salir de la ciudad, conducir hasta un ferry que lleva a Tou, y después otra vez en coche o autobús hasta el parking de Preikestolen.

Nosotros, para quitarnos de líos y no perder tiempo, teníamos contratado el viaje con Shore2Shore otra vez, y a pesar de que mucha gente que ha leído mi anterior entrada sobre nuestra mala experiencia con ellos en Geiranger, esta vez volvió a haber problemas. Si bien los problemas no nos afectaron a nosotros, quiero contarlo porque para algunos puede ser de utilidad: Había un matrimonio con un bebé de unos 6 meses. Estaban preparados para subir con el niño a la espalda. Subieron al bus en Stavanger y ya llegando a Preikestolen les dijo la guía que con un bebé no era recomendable subir. Más allá de no ser recomendable, lo que sucedió al final fue que la compañía Shore2Shore no les dejó subir, ya que NO se podía subir con bebés (yo durante el camino vi a uno). Desconozco los detalles de la conversación que mantuvieron pero sé que el matrimonio reservó y pagó la excursión por internet con antelación, y en ella aparecía claramente “2 adultos y 1 BEBÉ”, por no hablar de que, si realmente no les iban a dejar subir, se lo podrían haber dicho en la ciudad en lugar de hacerles ir hasta Preikestolen para luego tenerles 4 horas en el parking esperando a que el resto de gente subiese y bajase…

Y dicho esto, os cuento cómo fue la excursión: el trayecto en sí no es un sendero llano y no es fácil, pero teniendo en cuenta esto, no consideró que sea un recorrido difícil. La mayoría de él está formado por rocas que hacen las veces de escalones, y hay varios tramos bastante empinados. La distancia hasta la cima es de 4km y lo que no me gustó nada fue la aglomeración de personas, pero está claro que viniendo con un crucero de 2500 personas no puedo esperar otra cosa. Lo que si aconsejo es que si viajáis por vuestra cuenta, intentéis enteraros de cuándo hay cruceros en Stavanger y evitar a toda costa esos días. La verdad es que la subida, como en su mayor parte el camino es estrecho, parecía la cola del supermercado. Cientos de personas que le quitaban encanto al asunto, pero que al llegar arriba y ver lo espectacular que era el paisaje, mereció totalmente la pena. Si no podéis enteraros de cuándo hay cruceros (imagino que no será fácil), intentad subir temprano, antes de las 10 de la mañana, ya que nosotros atracamos a las 8 y hasta las 10:30 no empezamos a subir. Por otro lado, si decidís subir más tarde, sobre la 1 o las 2, encontraréis a todo el mundo bajando y será imposible caminar fluidamente.



En cuanto al tiempo que se tarda en subir, nosotros tardamos 1h10 caminando rápido en la medida de lo posible y adelantando gente siempre que el camino nos lo permitía.


Las vistas arriba son sencillamente impresionantes, y el púlpito es asombroso. Hoy el día estaba nublado y las nubes quedaron debajo de nosotros, dando un toque genial al paisaje.

La bajada fue lentísima, tardamos media hora más que en subir, porque ya no teníamos prisa en llegar de los primeros para hacer la foto con poca gente, y porque con la gente que subía no podíamos sortear a casi nadie.

Ya de vuelta en Stavanger, como nos sobraba tiempo antes de que el barco zarpase, estuvimos paseando por las calles del centro de la ciudad. No fuimos a ningún lugar en concreto, ya que todo eran calles de adoquines y casas de madera pintadas de colores típicas de la zona.

6 de septiembre: Haugesund

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

Y llegamos a otra ciudad de Noruega, nuestra penúltima parada antes de volver a España.

Teníamos 6 horas aquí, y dado que en la ciudad no hay mucho que ver, contratamos una excursión en autobús (con la empresa española Fiordos Noruega – muy recomendable) que nos llevó a Langfoss, una de las cascadas más altas del país con más de 600m de altura, y una de las más bonitas del mundo según la CNN. Y la verdad es que sí que es bastante impresionante.


El único inconveniente es que está a 1h30 de Haugesund, y junto a la cascada no hay nada más que ver salvo montañas y el fiordo, por lo que el viaje duró mucho más que lo que estuvimos en tierra.

Para completar la excursión, nos llevaron a ver el Ayuntamiento, donde pudimos entrar a ver la sala de juntas, y después visitamos un obelisco construido en 1872 que conmemora la unificación de Noruega 1000 años antes (en el año 933) gracias a Harald Haarfacre, quien fuera rey de una de las regiones de Noruega, pero quería serlo de toda Noruega y por ello luchó para unificarla.

Cada uno de las columnas de abajo (son 27) representa las regiones que fueron unificadas en un único país

Esta excursión es ofrecida por bastantes compañías, pero nosotros no hicimos la que sería la completa por falta de tiempo del barco en el puerto. Por lo visto se hace una parada en una granja de un particular desde donde se puede ver la cascada de lejos y el paisaje es bastante impresionante, y además te dan de comer. Pero no os puedo dar más detalles de esto porque no tuve el placer de hacerlo.

Si vais por vuestra cuenta, sin un bus que os diga cuánto tiempo tenéis en la cascada, podéis hacer una ruta de senderismo que sale justo al lado y que tiene unos 3km de recorrido por los alrededores de la misma, y por lo que vimos en el mapa, parece que llegas a una parte en la que se puede disfrutar de la cascada desde arriba. Creo que también merece la pena, ya que el trayecto desde Haugesund es demasiado largo para sólo estar viendo únicamente la cascada.

5 de septiembre: Flåm

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

Esta vez teníamos desde las 9 hasta las 7 para visitar Flåm. Es un pueblo muy pequeño, pero es el fiordo más estrecho de Noruega, de ahí su encanto.

Por la mañana cogimos un bus hasta Gudvangen, donde realmente no había nada, pero servía para coger un barco de vuelta que navegaba por todo el fiordo hasta Flåm, pudiendo así ver las altas paredes desde el agua. Llovía bastante pero como el barco tenía cristaleras muy grandes pudimos disfrutar bien del paisaje. La duración del viaje en autobús fue sólo de 20 minutos, mientras que en el barco estuvimos casi 1h30.

Esta excursión combinada de bus-barco se compra tal cual en las ventanillas del puerto de Flåm, pero sí es totalmente recomendable comprar los tickets por internet, y más si estáis viajando en crucero y vais a hacer esta excursión junto con otros cuantos cientos de personas. De esta manera os ahorrareis las horribles colas que se forman en las ventanillas y además os asegurareis de que tenéis plaza a la hora que queréis. Además es conveniente hacerlo con bastante antelación porque los cruceros reservan casi la totalidad de los horarios para así venderlo desde el barco (y comprárselo a ellos supone pagar más de la mitad de lo que cuesta realmente).

Nosotros tuvimos la suerte de tener hueco en esta excursión en el bus que salía dos horas después de que atracase el crucero, pero los tickets del barco normal estaban agotados, así que tuvimos que comprar los del barco premium, que era bastante más caro, aunque de mucha más calidad, sobre todo porque el interior estaba completamente rodeado de grandes ventanales, cosa que se agradeció ya que estuvo lloviendo todo el trayecto.


Por la tarde cogimos un tren hasta la estación de Myrdal (866 metros sobre el nivel del mar, y el recorrido parte desde el mar) que va por un recorrido rodeado de cascadas en las montañas. Para bajar de vuelta a Flåm, alquilamos unas bicis (nos costaron un ojo de la cara, pero como todo en este país) e hicimos un recorrido de 20km por un camino al principio empinadísimo hacia abajo y con curvas muy cerradas, y después menos pronunciado pero más o menos recto donde pudimos darle bien a los pedales. El único inconveniente es que estuvo lloviendo toooodo el día y llegamos al barco después de la ruta calados y llenos de barro hasta las orejas. Pero nos mereció la pena.

El tren no es un tren estándar, sino que conserva su estilo antiguo, y como el trayecto es bastante largo, por megafonía van explicando un montón de cosas interesantes sobre su trayecto y sobre el paisaje.

A la hora de elegir asiento, lo ideal sería sentarse más o menos por los vagones 5-7, que son los que están justo en frente de la cascada en el momento de la parada del tren en este alto. Como en el tren viajan muchas personas, así os aseguraréis bajar los primeros y poder hacer una foto sin gente, aunque sólo tendréis unos pocos segundos!


Ese camino de curvas tan cerradas y empinadas era el comienzo de nuestra ruta en bici

Y después de un día movidito de excursiones en bus, barco, tren y bici, con lluvia y frío incluidos… llegó la hora de descansar!

3 de septiembre: Geiranger – Hellesylt

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

Durante la mañana continuamos navegando hacia Geiranger, donde atracamos a las 14:30 y comenzamos la excursión por tierra. Se trataba de una ruta en autobús desde Geiranger hasta Hellesylt haciendo paradas en distintos puntos del camino, que podríamos decir más destacables, porque aquí mires donde mires ves una foto de postal.

La empresa con la que contratamos la excursión se llama Shore2Shore (es una compañía española), y la verdad que nos defraudó bastante porque, ya de entrada, retrasó casi una hora la salida del bus, mientras nos tenían esperando de pie en medio de un parking sin ni siquiera darnos una explicación. A parte de esto, en el parking de donde salían todos sus buses había un caos tremendo de personas que no sabían dónde tenían que ir, nadie explicaba nada, en los buses sobraban sitios y en otros faltaban (cuando se supone que cada persona tenía en su reserva el número de autobús que le correspondía)… Un desastre todo vamos.

La ruta en bus fue preciosa. Paramos en varios sitios, todos increíbles excepto el último pueblo en el que pasamos, Stryn, donde estuvimos 1h20, más que en ningún otro lugar, y no tenía nada de especial: un pueblo comercial donde, al ser domingo, todas las tiendas estaban cerradas. Pero por el resto de paradas, ninguna queja. Os dejo fotos de cada una de ellas, porque una imagen vale más que mil palabras:

Mirador de Geiranger: en este pueblo viven tan solo unas 180 personas, y sobreviven en su mayorías gracias al turismo. Hace tiempo era un pueblo aislado con único acceso por mar, pero debido al creciente interés turístico, se construyó una carretera que atravesaba las montañas y lo comunicaba con el resto del país vía terrestre.

Dalsnibba: Es el mirador más alto de las montañas de esta región. Hay una carretera privada que sube hasta él, permitiendo así que lleguen los autobuses. Tanto esta carretera como la de Geiranger están cerradas en invierno, así que sólo pueden usarse unos pocos meses al año debido a la gran cantidad de nieve. Cada año en Geiranger se celebra una media maratón, y el recorrido es desde el puerto hasta este mirador, que está a nada menos que 1500m de altura!

 

El crucero atracó en Hellesylt para recoger a los que habíamos hecho la excursión, y de nuevo a bordo hasta mañana por la mañana.

Un alto en el camino para ver la puesta de sol en Hornindal