5 de septiembre: Flåm

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

Esta vez teníamos desde las 9 hasta las 7 para visitar Flåm. Es un pueblo muy pequeño, pero es el fiordo más estrecho de Noruega, de ahí su encanto.

Por la mañana cogimos un bus hasta Gudvangen, donde realmente no había nada, pero servía para coger un barco de vuelta que navegaba por todo el fiordo hasta Flåm, pudiendo así ver las altas paredes desde el agua. Llovía bastante pero como el barco tenía cristaleras muy grandes pudimos disfrutar bien del paisaje. La duración del viaje en autobús fue sólo de 20 minutos, mientras que en el barco estuvimos casi 1h30.

Esta excursión combinada de bus-barco se compra tal cual en las ventanillas del puerto de Flåm, pero sí es totalmente recomendable comprar los tickets por internet, y más si estáis viajando en crucero y vais a hacer esta excursión junto con otros cuantos cientos de personas. De esta manera os ahorrareis las horribles colas que se forman en las ventanillas y además os asegurareis de que tenéis plaza a la hora que queréis. Además es conveniente hacerlo con bastante antelación porque los cruceros reservan casi la totalidad de los horarios para así venderlo desde el barco (y comprárselo a ellos supone pagar más de la mitad de lo que cuesta realmente).

Nosotros tuvimos la suerte de tener hueco en esta excursión en el bus que salía dos horas después de que atracase el crucero, pero los tickets del barco normal estaban agotados, así que tuvimos que comprar los del barco premium, que era bastante más caro, aunque de mucha más calidad, sobre todo porque el interior estaba completamente rodeado de grandes ventanales, cosa que se agradeció ya que estuvo lloviendo todo el trayecto.


Por la tarde cogimos un tren hasta la estación de Myrdal (866 metros sobre el nivel del mar, y el recorrido parte desde el mar) que va por un recorrido rodeado de cascadas en las montañas. Para bajar de vuelta a Flåm, alquilamos unas bicis (nos costaron un ojo de la cara, pero como todo en este país) e hicimos un recorrido de 20km por un camino al principio empinadísimo hacia abajo y con curvas muy cerradas, y después menos pronunciado pero más o menos recto donde pudimos darle bien a los pedales. El único inconveniente es que estuvo lloviendo toooodo el día y llegamos al barco después de la ruta calados y llenos de barro hasta las orejas. Pero nos mereció la pena.

El tren no es un tren estándar, sino que conserva su estilo antiguo, y como el trayecto es bastante largo, por megafonía van explicando un montón de cosas interesantes sobre su trayecto y sobre el paisaje.

A la hora de elegir asiento, lo ideal sería sentarse más o menos por los vagones 5-7, que son los que están justo en frente de la cascada en el momento de la parada del tren en este alto. Como en el tren viajan muchas personas, así os aseguraréis bajar los primeros y poder hacer una foto sin gente, aunque sólo tendréis unos pocos segundos!


Ese camino de curvas tan cerradas y empinadas era el comienzo de nuestra ruta en bici

Y después de un día movidito de excursiones en bus, barco, tren y bici, con lluvia y frío incluidos… llegó la hora de descansar!

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