Damos la bienvenida a septiembre con una de las actividades que más disfrutamos: las rutas de montaña! En esta ocasión, hemos ido en familia, y optado por una rutasencilla a la vez que bonita.
En plena Sierra de los Filabres, nos propusimos subir hasta la cima de Calar Alto partiendo de La Merendera (así llamada en Google Maps), un área recreativa junto a la carretera de montaña con numerosas mesas y hasta un campito de fútbol. Este lugar se encuentra ya a unos 1800m de altitud, y Calar Alto son 2168m, por lo que el desnivel es muy reducido para los casi 7km de ascensión, que sumados a que el recorrido transcurre en su totalidad por una pista forestal, lo hace sencillo y ameno, perfecto para disfrutar de las vistas.
Es una ruta bonita en cualquier época del año, ya que se encuentra en una parte de la montaña llena de bosques de pino, así que a pesar del calor sureño de verano, había verde por todas partes.
Ya desde el inicio de la ruta se pueden apreciar buenas vistas, desde Tabernas por la parte este, pasando por la ciudad de Almería, hasta las primeras montañas de la provincia de Granada al oeste.
Se trata de una ruta circular de unos13km, pues la bajada que proponían en la ruta de wikiloc que seguimos se hacía por la parte de la carretera que sube a Calar Alto. Sí, hay una carretera asfaltada que llega hasta allí, y es que allí en la cima hay nada menos que un observatorio astronómico.
Este observatorio es nada menos que el más grande del continente europeo. Fundado en 1973 por un acuerdo entre Alemania y España, fue al 90% propiedad alemana hasta 2005; entonces pasó a ser 50-50, y desde hace solo 1 año es 100% propiedad española.
Como curiosidad, una de sus estructuras, llamada CARMENES, tiene como objetivo la búsqueda de planetas potencialmente habitables. Podéis leer muchas cosas interesantes en su web www.caha.es.
Y una vez más Almería nos vuelve a sorprender descubriéndonos otro de sus lugares admirables!
Desde la carreterilla que va desde Turre hasta el Pueblo Árabe de Sierra Cabrera salen varios caminos de tierra que se adentran entre las montañas de esta pequeña cordillera.
Nuestra última escapada antes de encerrarnos en casa por la cuarentena del Coronavirus fue una ruta por uno de ellos, concretamente por el PR-A370, el sendero que va desde Turre hasta el pico Jalí.
No salimos caminando desde el pueblo, sino desde este punto, donde no hay problema para llegar con el coche y se puede dejar en una explanada al lado del camino.
La ruta es muy agradable si optais por hacerla en primavera, pues todo el monte está bien verde, algo bastante poco común de ver en la provincia que cuenta con el único desierto de Europa.
Hay que estar bastante atento al sendero porque en este punto hay que girar a la izquierda en vez de seguir por lo que parece el camino pero que no lo es. Nosotros no nos dimos cuenta y después tuvimos que atravesar un buen trozo de campo a través porque nos habíamos desviado muchísimo.
Como siempre, Wikiloc haciéndonos la vida más fácil: pinchando aquípodéis ver la ruta completa (puede ser más corta que la que ahí aparece, pues ellos empezaron desde el pueblo).
Las vistas son una pasada: se puede ver desde la Sierra de Filabres hasta incluso la parte almeriense de Sierra Nevada, además de toda la costa, con Mojácar a los pies.
La Sierra Almagrera se encuentra en el Levante Almeriense, en el municipio de Cuevas del Almanzora y bien pegada al mar, así que aunque no es supera la altura de 370 metros, llama mucho la atención.
Su peculiaridad proviene porque en este lugar, en los siglos XIX y casi todo el XX la minería cambió el paisaje por completo, convirtiéndolo en uno de los centros de minería más importantes de España. De hecho, la Ruta de las Fundiciones de la que os hablo en este post forma parte de los acantilados de esta sierra que dan al mar.
Actualmente se pueden ver restos de construcciones mineras por todas partes, incluídos pozos súper profundos y entradas a las mismas, aunque por supuesto todas cubiertas con rejas para evitar peligro.
Dejando el verano a un lado, por el calor y porque está todo seco, el otoño, invierno o primavera son estaciones perfectas para hacer rutas de senderismo porque son varios los caminos que discurren por la sierra, tanto hacia la cima como hacia el mar. Saliendo desde la aldea de Los Lobos hay varios de ellos y las minas están a pocos kilómetros de él.
Aunque no pensé que fuese tan pronto, dije que volvería… y así fue. Gracias a la información que leí acerca del Indalo en Almería, supe que la cueva donde se encontró este símbolo por primera vez se encuentra en el pueblo de Vélez-Blanco, en la comarca de los Vélez. Así que para aprovechar el viaje hasta allí, aproveché para visitar los dos Vélez:
Vélez-Blanco
El hermano pequeño de Los Vélez, aunque sólo en tamaño, porque es reconocido por todos que es el más bonito, haciendo honor a su nombre, las casas blancas se extienden por todo su territorio y el imponente castillo que vigila el pueblo desde arriba ya pone la guinda.
El Castillo de los Fajardo
Fue construido entre 1506 y 1515 sobre los restos de una alcazaba, por órdenes del Primer Marqués de los Vélez, Pedro Fajardo. Ocupa nada menos que 2300m cuadrados, y varias generaciones de la familia de nobles vivieron en él, hasta que fue abandonado en algún momento del siglo XIX y vendido en 1904 y de hecho muchas de las obras y construcciones que formaban parte de él están ahora expuestos en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, quedando totalmente vacío desde entonces.
No fue hasta 1984 cuando la Consejería de Cultura recuperó la propiedad y desde entonces está en proceso de restauración. A día de hoy, a parte de la sala de exposiciones donde se puede aprender un poco más de la historia de este lugar, sigue siendo un cascarón vacío. Aunque por fuera es una pasada, y las mejores vistas de él son desde la carretera que llega al pueblo.
Cueva de los Letreros
Se encuentra a las afueras, a unos 5 minutos en coche del castillo. Fue en esta cueva donde primero se descubrió (en los tiempos actuales) la figura del Indalo en pinturas rupestres, siendo nombrada Monumento Histórico Nacional ya en 1924 y en la actualidad está protegida por la UNESCO.
Más allá de lo que se piensa, y aunque el Indalo es el símbolo de Almería, no es, ni mucho menos, exclusivo de esta provincia: forma parte de lo que se denomina como Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, ya que se han encontrado pinturas del mismo estilo por todo el Mediterráneo, no sólo de España sino también de Francia, datados en una franja de entre 7000 y 5000 años de antigüedad. Al parecer, una cultura semi-nómada se movió por el litoral en estos 2000 años.
Esta cueva no era un lugar donde habitasen en la prehistoria, ya que no es nada profunda, sino que se trataba de un lugar al que acudían para realizar ritos, casi todos, al parecer, relacionados con la caza.
Lamentablemente, las pinturas se han conservado con una nitidez increíbles teniendo en cuenta los 5 milenios que llevan aquí, y fue a partir de comienzos del siglo XX cuando los habitantes de los alrededores empezaron a subir, y para ver mejor los dibujos los mojaban con agua. Se veían mejor, sí, pero cada vez se borraban un poco más, y actualmente todos los que están al alcance de las manos humanas están prácticamente borrados…
Hice una visita guiada con la empresa Haz y Envés, que también hace visitas al castillo. Duró alrededor de una hora y nos contó cosas muy interesantes. El precio es de 2€ y además actualmente la cueva está vallada, por lo que si no venís con alguien autorizado, no se puede pasar.
Otros lugares en Vélez-Blanco
Los Cinco Caños, una fuente acompañada de una leyenda sobre inmortalidad a quien bebe de ella.
La Muela, montaña con esta forma que se dibuja en el horizonte de la localidad.
La Iglesia de Santiago Apostol, el epicentro de la vida de los velezanos.
Los Caños de Caravaca, una fuente también de época medieval que daba la bienvenida a los viajeros que llegaban al pueblo.
Convento de San Luis, construido en 1602 y donde en un principio se instaló una comunidad de monjes franciscanos.
Vélez-Rubio
Es la capital de la comarca, y a él pertenece el Parque Natural de Sierra María-Los Vélez, a cuya cima subí el otro día.
Asentado sobre una colina, es un conjunto de varios estilos y orígenes, pero lo más representativo corresponde a los siglos XVIII y XIX cuando se dio el auge económico de la localidad. Paseando por sus calles se pueden ver numerosas casas señoriales y viviendas modernistas.
El más llamativo monumento es, como no, su iglesia: la Iglesia de la Encarnación, del siglo XVIII, que mezcla estilos barroco y neoclásico.
También se puede visitar en el Cerro Castellón, la alcazaba de Vélez-Rubio, aunque sólo se conserva parte de la muralla y un aljibe.
Ya empiezan a respetar un poquito las temperaturas por el sur, y me ha faltado tiempo para salir a hacer senderismo. En esta ocasión me adentré en el interior de Almería, más concretamente a la zona de Los Vélez (de la que os hablaré en el próximo post), la cual puede que os suene porque dicen que tiene los pueblos más bonitos de la provincia, en el extremo norte de la misma. Llegué a un pueblo a 1300m de altitud llamado María, y me llamó la atención la cantidad de señales de nieve que había, no me hago a la idea de que en la desértica Almería haya lugares donde pasan el invierno entre nieve.
En esta zona se encuentra el Parque Natural de Sierra María – Los Vélez, y su punto más elevado es el Alto de la Burrica, a 2.045msnm. Y yo… para allá que fui. Afortunadamente la ruta esta bien señalizada (estoy harta de perderme) saliendo desde María.
Aparqué el coche en la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, cuyo parking es enorme. La ruta comienza en dirección al Jardín Botánico Umbría de la Virgen, que está al lado, y ya desde ahí sale un sendero de tierra por la derecha del edificio que no tiene pérdida: es ancho y bien marcado, y además cuenta con señales rojas de cuando en cuando que re-confirman que vas por buen camino.
El recorrido al principio corresponde al que en los carteles informativos llaman Sendero de la Umbría de la Virgen, pero para subir hasta el Alto de la Burrica hay que desviarse de él en este punto para empezar a subir por un zigzag un poco matador. A partir de dicho punto (la referencia es el cartel de la foto que os dejo abajo, que dice que no se puede pasar, pero en Wikiloc mucha gente indica esta ruta) ya no hay señales rojas, sino por los típicos montículos de piedras que van dejando los senderistas, así que tampoco tiene pérdida, aunque el camino ya es bastante estrecho y poco marcado.
Después de atravesar una valla caída y hacer un par de curvas más, se llega a un collado, desde donde se ve tanto el norte (que se ha ido viendo todo el camino) como el sur. En este momento hay que empezar a caminar hacia la derecha (según se mira al sur) y aunque sigue habiendo montículos, ya es bastante campo a través, porque los 1800m de altitud alcanzados ya hacen que haya muy poca vegetación.
Y después de unos 2km caminando con muy poca pendiente… Llegada al vértice geodésico que marca el Alto de la Burrica, a 2.045m de altitud y desde donde las vistas son magníficas, aunque desde allí se ve demasiado bien lo seca y marrón que es Almería.
Hice la vuelta por el mismo sitio. Había gente en Wikiloc que baja por otro sitio más en línea recta, pero no hay camino y han sido varias veces las que he acabado con rasguños de arbustos por haber querido atajar, así que simplemente deshice la ruta que había traído.
En total, 14km: 7 de ida con 750m de desnivel (se empieza a unos 1300) para coronar Sierra María, en un paisaje del que la vegetación verde quiere hacerse dueña y con paredes de piedra verticales en lo alto. 100% recomendable!
Llevo, literalmente, toda la vida pasando los veranos en Vera, un pueblo situado en lo que se conoce como Levante Almeriense. 25 años más tarde, he recorrido los 100km que me separan de Almería Ciudad para conocer por fin la capital de la provincia. Y he de decir que me ha encantado, no sólo por su valor arquitectónico, sino por todo lo que he aprendido del lugar que considero mi segunda casa.
Historia de Almería
La ciudad de Almería, originalmente llamada Al-Mariyya, tiene su origen como tal en el siglo IX, cuando unos marineros muladíes (cristianos convertidos al islam) instalados en un énclave llamado Bayyana y que comerciaban con el norte de África, levantaron un barrio junto al puerto para facilitar su actividad.
A mediados del siglo X, y gracias a la posición estratégica de este puerto en el Mediterráneo, el califa de Córdoba la proclamó oficialmente Medina (ciudad), pasando a llamarse Al-Mariyat Bayyana (La Atalaya de Bayyana). Se amuralló, se construyó la Alcazaba y una Mezquita Mayor y con el paso de los años se convirtió en el principal y más importante puerto del Califato.
En el siglo XI, con la disolución del Califato de Córdoba, se crearon los Reinos de Taifas, y más tarde, con el reinado de Al-Mutasim, la ciudad vivió una época de grandísimo esplendor, el cual duró hasta la toma cristiana de Almería en el 1147 por parte de Alfonso VII, que además de conquistarla, arrasó y destruyó gran parte de la ciudad. Hasta entonces, Almería era la tercera ciudad más poblada de la península después de Córdoba y Toledo, con 35.000 habitantes.
A este período le siguió otro de enorme decadencia, porque aunque sólo 10 años después fue reconquistada por los Almohades, nunca se llegó a recuperar totalmente debido principalmente a epidemias y a disputas internas, y finalmente la cultura árabe empezó a desaparecer definitivamente con la conquista de los Reyes Católicos en 1489.
Aunque en las llamadas Capitulaciones se reguló la convivencia entre cristianos y musulmanes, pronto éstos últimos fueron expulsados y la ciudad fue repoblada con cristianos viejos venidos de fuera. Sólo quedaron los convertidos al cristianismo, que pasaron a llamarse moriscos.
El puerto dejó de tener la importancia de antaño, y los ataques piratas, diversos terremotos y epidemias hicieron que la ciudad no parase de decaer y despoblarse, y no fue hasta el siglo XVII cuando comenzó a recuperarse muy lentamente.
Fue en el siglo XIX cuando empezó a fraguarse la actual Ciudad de Almería. Se abrió al exterior derribando por fin sus murallas y comunicándola mejor por mar y por tierra mediante el ferrocarril.
El origen del Indalo
El símbolo del indalo es conocido por muchos y el emblema más representativo de toda la provincia de Almería. Su forma originaria se retrae a una pintura prehistórica del Neolítico tardío que fue encontrada en la Cueva de los Letreros (en Vélez-Blanco) y representa esquemáticamente una figura humana con los brazos abiertos y soportando un arco.
Como emblema de protección y buena suerte, se pintaba en las casa del levante de la provincia, especialmente en Mojácar, y no fue hasta mucho tiempo más tarde, cuando se retocó su forma hasta la que conocemos hoy y se le dio el nombre de Indalo, basado en San Indalecio, patrón de la diócesis almeriense. Los indalianos lo tomaron como emblema de un movimiento artístico fundado por Jesús de Perceval, y con el paso de tiempo se convirtió en el símbolo más conocido de Almería.
Para mi sorpresa, al parecer la imponente Alcazaba de Almería es la segunda construcción musulmana más grande de España, después de la Alhambra de Granada. Desde sus orígenes fue siempre el centro de poder independientemente de quien gobernase, y en su parte más alta se han ido construyendo diferentes castillos o palacios según ordenaba el rey de turno.
Cuenta con 1430m de perímetro amurallado y también era donde vivía toda la población hasta que ésta fue demasiado numerosa.
Dentro se puede ver que todavía algunas zonas están bajo excavaciones arqueológicas, y se pueden visitar varios jardines restaurados, el castillo de los Reyes Católicos y un enorme aljibe, que servía para almacenar agua.
La Catedral
La actual Catedral de Almería comenzó su construcción en el 1525 después de que la anterior quedase completamente destrozada por un terremoto en 1522. Al desplazar la catedral a otro sitio, también lo hizo toda la actividad y en consecuencia el centro urbano de la ciudad.
Es una catedral-fortaleza, para defenderse de los piratas y de los moriscos, así que su decoración exterior no es demasiada y tampoco su altura, para facilitar la defensa.
El Cable Inglés
Este no es un lugar especialmente bonito, pero sí imponente. Se trata de un cargadero de mineral que unía la estación de ferrocarril con el puerto, y medía unos 900m. Se construyó con la finalidad de dar mejor salida al mineral que llegaba desde las importantes Minas de Alquife, en Granada.
Fue toda una revolución, ya que antes de su construcción, cargar un buque con hierro era una tarea de casi 10 días, y con el invento, la tarea pasó a ser de sólo 10 horas.
Su nombre viene dado por la empresa inglesa responsable de su construcción, allá por el año 1902, y a día de hoy se puede ver toda la estructura conservada por completo.
Museos y más
Os he contado un poco la historia de estos tres lugares, los dos primeros por ser los más importantes y representativos de la ciudad, y el tercero porque me ha parecido curioso, pero por supuesto hay más sitios que visitar aquí, empezando por dos museos:
Centro de Interpretación Patrimonial: es el lugar donde he aprendido casi todo lo que os he contado, ya que hace un repaso bastante detallado por la historia de Almería, dedicando un piso a cada época (musulmana, cristiana, contemporánea y actual). La entrada es gratis y os recomiendo totalmente visitarlo.
Museo Arqueológico: además de haber exposiciones temporales, en él se puede aprender mucho sobre la Prehistoria en el mundo en general, y en la zona de Almería en particular.
Para ver el resto de monumentos y lugares reseñables de la ciudad, lo mejor es acercarse a la Oficina de Turismo, que está en la Plaza de la Constitución (junto al Centro de Interpretación Patrimonial), y obtener un mapa para no perderos nada: la Muralla de Jayrán y el Cerro de San Cristobal, la Iglesia de San Juan (antigua Mezquita Mayor), el Sol de Portocarro, el Mercado Central y una lista de 50 cosas más que ver y hacer por aquí.
Una cosa más tachada de la lista… ha sido un placer!
¡Día de ruta! Y la elegida fue ésta, de longitud lineal 5,2km cuyo inicio se encuentra muy cerca del pueblo almeriense de Villaricos.
Se encuentra bien señalizada y cuenta con varios paneles informativos a lo largo de todo el trayecto, ya que forma parte de la Red Natura 2000 y es un espacio protegido.
Esta ruta, que discurre entre las montañas de las montañas y el mar, recibe su nombre debido a que antiguamente toda esta línea de costa contaba con numerosas fábricas dedicadas a la extracción y fundición de minerales.
El paisaje es muy curioso porque no sólo es posible admirar las vistas de los acantilados y del mar, sino también varios fragmentos en ruinas de lo que fueron aquellas fábricas.
Entre las ruinas mejor conservadas se encuentran la Fundición Esperanza II y la de la Cala del Mal Paso.
El recorrido es bastante sencillo y mayoritariamente llano; está señalizado con postes pequeños de madera, exceptuando este punto, en el que debéis abandonar el camino y subir por la izquierda por lo que parece campo a través. Aunque no parezca que ahí haya un camino, lo hay. Yo me equivoqué y seguí recto por el camino, el cual acaba al final de una cala y no tiene salida. Fue a la vuelta cuando me di cuenta, y de hecho en el camino en dirección Villaricos se ve mucho mejor que en dirección contraria.
La distancia de Ida y vuelta es de lo más asequible, haciendo un total de 10,4km, y toda esta zona está repleta de calas preciosas, como la de La Invencible, el Mal Paso o La Concha, así que una ruta y un bañito en aguas cristalinas puede ser la opción perfecta.
En verano es imposible hacer nada por el sur que no sea estar a remojo, así que las rutas cortas para hacer en media tarde y pillando la puesta de sol en el camino, son perfectas. Es el caso de la ruta desde Las Menas hasta Macenas, señalada en su inicio con este nombre.
Se trata de un estrecho camino que bordea la línea del mar encima de los acantilados de la costa oeste de Mojácar y que discurre también junto a las montañas que marcan en inicio del Parque Natural del Cabo de Gata.
Es lineal, y discurre entre la Playa Puerto Marina y el Castillo de Macenas. Su distancia de ida y vuelta es sólo de unos 5km y es mayoritariamente llano salvo alguna subida pronunciada pero corta.
Ideal para venir a dar un paseo a última hora de la tarde y admirar las vistas con la luz de la «golden hour» y sus colores anaranjados, y además en esta zona el agua ya es muy transparente y azul.
Aprovechando una mañana lluviosa y ventosa de agosto, decidimos cambiar la playa por algún plan más original, ¿y qué mejor elección que refugiarnos bajo tierra?
Características de las Cuevas de Sorbas
Las Cuevas de Sorbas están ubicadas en el pueblo almeriense con el mismo nombre (también digno de visitar, por cierto -es como una Cuenca en pequeñito-), muy cerca de Tabernas y su desierto. Pertenecen al Karst en Yesos de Sorbas, y están actualmente muy protegidas por el gobierno provincial, ya que durante el siglo pasado fueron ampliamente explotadas para la extracción de yeso. De hecho, salvo este reducto, el resto del territorio es testigo de la extracción de yeso constante. Aquí va un dato que impresiona: ¡1/4 del yeso total del mundo sale de aquí! Y otro dato un poquito más cabreante, es que la explotación no pertenece a España, ya que justo después del fin de la dictadura de Franco, fue vendida a los países nórdicos, y desde entonces el yeso extraído viaja hasta allí en barcos que salen de los puertos de Garrucha y Almería, allí es tratado y transformado para su venta… Y vuelve a España para ser vendido. Desde luego, tenemos mucho que aprender sobre cómo gestionar nuestros recursos.
Pero volvamos a las cuevas. Es un lugar muy especial, ya que no sólo se trata del sistema subterráneo más grande de España, sino que es una de las pocas cuevas de yeso visitables en el mundo, y podría decirse que la que tiene mejores condiciones para ello. Esto se debe a que el yeso es un mineral que se disuelve con el agua (de aquí la palabra Karst), por lo que es considerada una cueva viva, en constante cambio. Cada vez que llueve en grandes cantidades (que en Almería es una vez al año o ninguna), el agua entra en los niveles superiores de la cueva y va disolviendo poco a poco el yeso. El futuro de este lugar es destruirse: dentro de muchos años (millones, tal vez) el techo no aguantará más y se hundirá, dando fin a las cuevas.
Visitar las Cuevas de Sorbas
Las excursiones al interior de las cuevas están muy bien organizadas, hay bastantes pases al día (en verano uno cada hora de la ruta básica) y siempre con monitor (puedes reservar aquí). Son muy vírgenes: no hay pasarelas, barandillas ni luces, así que todo visitante es provisto de un casco con linterna.
Hay tres rutas:
Ruta básica – de 800 metros de longitud y unas 2 horas de duración (desde que entregan el material fuera hasta que se sale de la cueva). Es muy sencilla de hacer y de hecho en mi visita había varios niños pequeños (uno con brazo roto incluido). Se camina normalmente todo el tiempo, salvo por alguna zona concreta que hay que subir alguna roca o agacharse unos metros, pero el monitor siempre indica como hacerlo y donde apoyarse. La visita es bastante detenida porque el monitor va explicando un montón de cosas, entre ellas varias de las que os he contado antes.
Ruta combinada – es más compleja y larga (4 horas), hay que tener cierta capacidad física y sólo hay un pase al día a las 16:00. Cada participante debe ponerse un mono además del casco. Está entretenida porque la dificultad sube y también se llegan a zonas más profundas donde se ven formaciones más grandes y hasta fósiles.
Ruta técnica – es la más complicada. De esta os puedo contar poco porque ni siquiera me informaron de que existía cuando llamé para informarme; me enteré una vez allí cuando vi los carteles. Al parecer se utiliza también material de escalada para algunos tramos.
Nosotros hicimos la ruta básica y nos encantó, sencilla pero muy entretenida, sobre todo gracias a Rocío, nuestra simpática guía, que lo hizo súper ameno. Esta es la web oficial con tota la información: www.cuevasdesorbas.com.
Probablemente no os las imaginéis como realmente son, porque además de su singularidad, cuando escuchamos la palabra yeso, nos viene a la cabeza ese color blanco tan característico. Pero ese no es más que una parte de su composición cuando se encuentra sin procesar. En estado natural es cristalino y se parece mucho al cuarzo. Nos contaron un truco para distinguir cuarzo de yeso si alguna vez queremos comprar el primero, que es más caro que el segundo: el yeso se raya con una uña, ya que es mucho más blando.
Un lugar más de esta maravillosa provincia desmenuzado, y es que como os contaba el otro día en mi cuenta de Instagram, Almería esconde un montón de joyas, y no mucha gente lo valora.
Siempre que estoy por estos páramos y salimos «de excursión» me hace especial ilusión porque la playa en el Sur, sencillamente atrapa, y no somos capaces de hacer nada más que ir del mar a la piscina y de la piscina al mar.
Hace poco nos llegó una recomendación para visitar en Sierra Cabrera, que es la cordillera que separa la zona de Mojácar de la de Cabo de Gata. Se trata nada menos que del punto más alto, lugar que está marcado en Google literalmente como «Punto más alto de Sierra Cabrera«, y en el cual hay una antenas muy aparatosas que parecen pertenecer al ejército. Se trata de una cima de nada menos que 900m de altitud, lo cual es bastante teniendo en cuenta de que partimos de 0m junto al mar.
Se puede llegar aquí de varias formas:
En coche
Hay una carretera que sube hasta arriba del todo, lo mejor es que está asfaltada por completo, y menos mal, porque hay pendientes considerables y en ocasiones de hasta el 30%.
Las indicaciones para llegar aquí son sencillas: en Turre hay que tomar el desvío para subir a Pueblo Cabrera (el pueblo árabe del que os hablo en este post y que recomiendo encarecidamente visitar). Una vez en él, hay que seguir subiendo por una carreterita cada vez más estrecha. En determinado punto, Google Maps os va a indicar mal, ya que al llegar a este punto os va a mandar hacia la izquierda por el camino de tierra, ¡pero no! hay que seguir por la carretera asfaltada de la derecha. Unos pocos metros después, hay un giro bastante brusco a la izquierda que lleva hasta la cima. En las antenas hay espacio de sobra para dejar el coche.
Venir en coche es la opción más rápida y cómoda, y compatible con el disfrutar de una increíble puesta de sol aquí. Fue la elegida por nosotros en esta ocasión y el clima nos regaló un mar de nubes a nuestros pies que nos dejó fascinados.
En bici
La incluyo aquí porque la persona que nos descubrió este lugar practica ciclismo, y por lo visto es una ruta bastante conocida entre el gremio. Pero eso sí, no apta para cualquiera, y no tanto por su longitud sino por el desnivel. Las cuestas de esa carretera son palabras mayores, y además viniendo en bici desde el nivel del mar aún hay que subir la carretera desde Turre hasta Pueblo Cabrera. Si os gustan los puertos o sois ciclistas asiduos… ¡desde luego que es un caramelito!
Caminando
Esta forma es la que me queda pendiente, apuntado queda. En toda Sierra Cabrera hay un montón de senderos de tierra, y uno hasta el punto más alto no podría faltar.
Por supuesto se puede subir por la misma carretera que antes mencionaba, que aunque estrecha, tampoco pasan apenas coches y no hay peligro. Una opción es dejar el coche en el parking de Pueblo Cabrera y subir con las mismas indicaciones que en el coche. Son unos 7km de ida, que con ese desnivel, suficientes son.
Otra opción es elegir caminos de tierra, aunque la última parte correspondiente a la subida asfaltada hasta las antenas es siempre la misma.
Dependiendo de en qué parte de Almería os encontréis, os dejo varias opciones de comienzo de ruta:
Si estáis más cerca de Almería capital, comenzar desde aquí. El pueblo más cercano es Gafarillos. Distancia de ida: 7,5km.
Si estáis por la zona de Carboneras, o si os apetece hacer una ruta más larga, comenzar desde aquí. Distancia de ida: 12,5km. Se puede hacer más corta si avanzáis más con el coche.
Además de las antenas, aquí arriba hay un punto geodésico que marca exactamente el punto más alto. Las vistas son 360º, desde la costa de Mojacar, el Cabo de Gata hasta las Alpujarras almerienses. ¡Una pasada!
¿El plan perfecto para mí? Subir caminando desde Pueblo Cabrera, disfrutar un buen rato de las vistas arriba, y tras bajar, celebrarlo con una deliciosa comida árabe en el Riad Fátima (os hablé de él en el post del pueblo árabe de Sierra Cabrera).