La Sierra de la Muela se encuentra en la provincia de Murcia, muy cerca de Cartagena, y es una pasada porque se encuentra junto al mar, lo que la dota de unas vistas increíbles ya desde los primeros metros de ascensión.
La ruta que vine a hacer aquí es de tipo circular y de una longitud aproximada de 10km. No es especialmente fácil de hacer, ya que en una de las partes el sendero es confuso y hay que ir muy pendiente de las señales que marcan el PR, además de ser un terreno muy irregular donde en ocasiones hay que ir de roca en roca y la pendiente se vuelve compleja para las piernas y los pulmones. Más o menos corresponde a los primeros 4km si se empieza la ruta en el sentido de las agujas del reloj según se mira el mapa, es decir, comenzando por el camino que va paralelo al mar.
Al llegar al Collado de la Aguja, la ruta cambia de dirección para alzarse ya hasta la cima por un camino perfectamente visible y en zigzag. Tras superarlo, le sigue una parte llana y muy cómoda, hasta las escaleras, tras las cuales se encuentra a unos cuantos cientos de metros llanos, por fin, el vértice geodésico que marca el pico de la Muela: el Cabezo de la Aguja, a 551m sobre el nivel del mar.
La vuelta se hace por un sendero cómodo y ancho hasta tomar una desviación donde se vuelve más estrecho, pero sin dificultad comparado con la subida.
Inicié la ruta en El Portús, un pequeño pueblecito costero, así que el nesnivel fue de esos 551m hasta la cima.
Ruta muy recomendable, entretenida y con muy buenas vistas, aunque sí que es cierto que las vistas menos bonitas son las de justo la cima, por ser muy amplia y aplanada.
Ya empiezan a respetar un poquito las temperaturas por el sur, y me ha faltado tiempo para salir a hacer senderismo. En esta ocasión me adentré en el interior de Almería, más concretamente a la zona de Los Vélez (de la que os hablaré en el próximo post), la cual puede que os suene porque dicen que tiene los pueblos más bonitos de la provincia, en el extremo norte de la misma. Llegué a un pueblo a 1300m de altitud llamado María, y me llamó la atención la cantidad de señales de nieve que había, no me hago a la idea de que en la desértica Almería haya lugares donde pasan el invierno entre nieve.
En esta zona se encuentra el Parque Natural de Sierra María – Los Vélez, y su punto más elevado es el Alto de la Burrica, a 2.045msnm. Y yo… para allá que fui. Afortunadamente la ruta esta bien señalizada (estoy harta de perderme) saliendo desde María.
Aparqué el coche en la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, cuyo parking es enorme. La ruta comienza en dirección al Jardín Botánico Umbría de la Virgen, que está al lado, y ya desde ahí sale un sendero de tierra por la derecha del edificio que no tiene pérdida: es ancho y bien marcado, y además cuenta con señales rojas de cuando en cuando que re-confirman que vas por buen camino.
El recorrido al principio corresponde al que en los carteles informativos llaman Sendero de la Umbría de la Virgen, pero para subir hasta el Alto de la Burrica hay que desviarse de él en este punto para empezar a subir por un zigzag un poco matador. A partir de dicho punto (la referencia es el cartel de la foto que os dejo abajo, que dice que no se puede pasar, pero en Wikiloc mucha gente indica esta ruta) ya no hay señales rojas, sino por los típicos montículos de piedras que van dejando los senderistas, así que tampoco tiene pérdida, aunque el camino ya es bastante estrecho y poco marcado.
Después de atravesar una valla caída y hacer un par de curvas más, se llega a un collado, desde donde se ve tanto el norte (que se ha ido viendo todo el camino) como el sur. En este momento hay que empezar a caminar hacia la derecha (según se mira al sur) y aunque sigue habiendo montículos, ya es bastante campo a través, porque los 1800m de altitud alcanzados ya hacen que haya muy poca vegetación.
Y después de unos 2km caminando con muy poca pendiente… Llegada al vértice geodésico que marca el Alto de la Burrica, a 2.045m de altitud y desde donde las vistas son magníficas, aunque desde allí se ve demasiado bien lo seca y marrón que es Almería.
Hice la vuelta por el mismo sitio. Había gente en Wikiloc que baja por otro sitio más en línea recta, pero no hay camino y han sido varias veces las que he acabado con rasguños de arbustos por haber querido atajar, así que simplemente deshice la ruta que había traído.
En total, 14km: 7 de ida con 750m de desnivel (se empieza a unos 1300) para coronar Sierra María, en un paisaje del que la vegetación verde quiere hacerse dueña y con paredes de piedra verticales en lo alto. 100% recomendable!
Termina otro día súper activo y entretenido, muy feliz! El plan de hoy era hacer una ruta. En Brac se encuentra la montaña más alta de todas las islas del Mar Adriático, así que no quedaba opción, había que subirla. Para ello, me he desplazado en autobús hasta Bol, un pueblo en la costa contraria a Supetar, donde me encuentro, y es desde allí desde donde parte la ruta. Al final no he alquilado coche en todos los días que llevo por Croacia, y es que el transporte público aquí, especialmente ferrys y autobuses, da gusto: muchos horarios y destinos hacen facilísimo encontrar maneras de llegar a todas partes.
Vidova Gora
Tiene una altura de 778msnm., y como os decía, es el pico más elevado del Adriático. En toda la isla hay un montón de caminos perfectamente señalizados, y es que parece ser que el senderismo es una de las ofertas de turismo activo más comunes de por aquí, algo que me sorprende y me alegra a la vez. En otros lugares a los que he viajado, incluído España, me cuesta encontar senderos bien marcados y me da rabia porque la mitad e las veces acabo perdiéndome por un rato (como por ejemplo en el Maigmó de Alicante).
La ruta entera me ha fascinado: son, desde la que indica el inicio del camino (que incluso está marcado en Google Maps aquí) unos 5km de subida y los mismos de bajada, ya que la vuelta se hace por el mismo lado. El desnivel es de 650 metros aproximadamente, ya que este camino empieza un poco más arriba de Bol. Aunque yo me bajé en la parada de bus del puerto, así que he comenzado desde los 0 metros.
Dado el desnivel en sólo 5km, la ruta es cosstantemente hacia arriba, porque además el último km es ya por la altuta de la cima más o menos, así que los 650m se acumulan en 4km. En resumen: hay que estar un poquito en forma para subir. En internet hablan de que se tarda unas 2 horas en subir. Yo debo de haber puesto el turbo sin querer porque he tardado 1h20.
Durante el trayecto me he cruzado con algunas personas, y al llegar arriba toda la cima estaba bastante concurrida porque llega una carretera hasta allí. Esta vez no me pilló por sorpresa como aquella vez en el Pantokrator de Corfú, porque había leído por internet que hacen excursiones en bici a la cima, y comprobé en el mapa que desde Supetar hay 16km hasta ella por carretera. Sube hasta un autobús de línea, pero claro… perdería la gracia, no? Además, el entorno por el que discurre el sendero es precioso.
Las vistas desde arriba son, sencillamente, espectaculares. Se aprecia toda la costa occidental de Brac, y también todas las islas vecinas, sobre todo Hvar, que es la más cercana. Y por supuesto, puede admirarse la pecular forma de la playa de Zlatni Rat, una de las más famosas y bonitas de Croacia, gracias a su figura picuda.
Después de ver todo eso desde arriba y comer, la recompensa del día estaba claro donde iba a ser: en la playa! Así que otros 5km de bajada, y 3 más hasta llegar a Zlatni Rat.
Zlatni Rat
Esta famosa playa, también situada en Bol, se traduce en español como Cuerno de Oro. Esta atestada de turistas, incluso a estas alturas del verano y a pesar de ser un día nublado y las 4 de la tarde. Pero merece la pena una visita y un baño (o unos cuantos) en ese agua tan extremadamente cristalina que me ha cautivado. Al tener esa forma, uno de los lados frena el oleaje y el otro parece una piscina, y además cubre bastante a pocos pasos de la orilla, y es un gustazo nadar.
Hay quienes dicen que decepciona. Obviamente, si vas con la idea de ver una playa en forma de triángulo, así sera, porque desde la altura del mar no puede apenas apreciarse. Pero ese agua, con el añadido de que las piedrecitas de toda la playa no pinchan los pies y son blancas (lo cual hace que el color sea aún mejor) para mí, la hacen de las mejores en las que he estado.
Y para acabar el intenso día, un paseo por el bonito puerto de Bol antes de coger el bus de vuelta, que tarda aproximadamente 1 hora a pesar de que sólo hay 30km entre ambos pueblos, pero las carreteras aquí son estrechas y con muchas curvas.
El Parque Nacional de Krka ocupa 50km a lo largo del río con el mismo nombre. La peculiaridad de este lugar es que está formado por minerales solubles en agua, o lo que se conoce como formaciones kársticas, como las cuevas de Sorbas, pero esta vez el mineral es el travertino, una especie de piedra caliza.
Este fenómeno ha hecho que se formen varias cascadas a lo largo del río, y la más impresionante de todas ellas se encuentra a pocos kilómetros de Sibenik, la ciudad en la que me encuentro. Su nombre es Skradinski Buk (buk significa cascada en croata), y hasta ella es la ruta que he elegido para hoy, como buen domingo… día de ruta!
El día ha comenzado en la estación de autobuses, muy cerca del casco antiguo, desde donde sale el bus a Skradin, el pueblo más cercano a la cascada. Los horarios de los buses varían cada día y en temporada alta o baja, pero en la oficina de turismo lo saben indicar. También es posible llegar a la cascada bajando en el pueblo de antes, llamado Lozovac, que de hecho está bastante más cerca, pero suelen recomendar Skradin porque la entrada al Parque Nacional en cualquier caso incluye el desplazamiento hasta la misma cascada, y desde Skradin es mejor ya que se llega a ella mediante un recorrido en barco por el río Krka de unos 5km. Por el contrario, desde Lozovac es un bus el que hace el recorrido de 1km hasta ella.
Para mi sorpresa, en la recepción del Parque me han dicho de que el único sendero para caminar en esta zona es uno que mide 2km… Y yo había venido a hacer senderismo! Así que me han dado la opción de hacer el camino del barco caminando. Existe un sendero que va paralelo al río y no tiene ningún tipo de pérdida, que mide unos 5km también. Así que sin pensarlo, por ahí me he ido.
Las vistas son preciosas y además no había ni un alma: la zona de Skradinski Buk permite el baño y todo el mundo va sólo a eso. Al ir solísima todo el camino, al llegar me he llevado un buen chasco: aquello parecía Benidorm. Decenas de puestos de comida, restaurantes, mesas de picnic, tiendas de souvenirs… y miles de personas por todas partes. Hasta el agua estaba menos transparente!
Por supuesto que la cascada y las lagunas que la rodean son espectaculares y dignas de visitar, pero incluso el camino de madera de 2km que discurre por la zona y que es el único que los turistas hacen (o ni eso) es estrecho y parecía la cola del súper (me ha recordado al Preikestolen de Noruega…).
Una vez allí, he visto un mapa que indicaba otros senderos, pero es cierto que el siguiente punto de interés estaba bastante lejos, si no me equivoco, a 14km, y se trata de otra de las cascadas más grandes, llamada Roski Slap. Ésta se puede visitar partiendo desde el pueblo de Rupe.
Curiosamente, en la cascada Skradinski Buk fue construida la primera central hidroeléctrica del mundo a manos de, por supuesto, Nikola Tesla, cuya nacionalidad era croata. Realmente no fue la primera, ya que entró en funcionamiento en 1895 sólo 2 días después de que lo hiciese la de las Cataratas del Niágara. Aún hoy se puede ver el edifició que la constituyó.
En total, 12km de ruta muy muy sencilla y cómoda porque ha sido llana casi todo el tiempo, y mi opinión final sobre este lugar es… que me lo esperaba mejor. Lo realmente impactante es la cascada, y aunque las Lagunas de Plitvice se encuentran más lejos de esta zona, sí están mucho más próximas a Zagreb o Zadar, y son mil veces mejor (no he estado, pero es uno de los lugares más famosos de Croacia y varios conocidos han estado). Lo único es que en Skradinski sí se permite el baño, pero es bastante incómodo entrar y salir del agua, y mucho más sin sandalias de agua.
Al volver a Skradin tenía que esperar al bus de vuelta, que hoy domingo sólo lo hay a las 17:00, así que he subido a la Fortaleza de Skradin, que está en ruinas pero las vistas de todo el valle y el río desde allí son una pasada.
¡Día de ruta! Y la elegida fue ésta, de longitud lineal 5,2km cuyo inicio se encuentra muy cerca del pueblo almeriense de Villaricos.
Se encuentra bien señalizada y cuenta con varios paneles informativos a lo largo de todo el trayecto, ya que forma parte de la Red Natura 2000 y es un espacio protegido.
Esta ruta, que discurre entre las montañas de las montañas y el mar, recibe su nombre debido a que antiguamente toda esta línea de costa contaba con numerosas fábricas dedicadas a la extracción y fundición de minerales.
El paisaje es muy curioso porque no sólo es posible admirar las vistas de los acantilados y del mar, sino también varios fragmentos en ruinas de lo que fueron aquellas fábricas.
Entre las ruinas mejor conservadas se encuentran la Fundición Esperanza II y la de la Cala del Mal Paso.
El recorrido es bastante sencillo y mayoritariamente llano; está señalizado con postes pequeños de madera, exceptuando este punto, en el que debéis abandonar el camino y subir por la izquierda por lo que parece campo a través. Aunque no parezca que ahí haya un camino, lo hay. Yo me equivoqué y seguí recto por el camino, el cual acaba al final de una cala y no tiene salida. Fue a la vuelta cuando me di cuenta, y de hecho en el camino en dirección Villaricos se ve mucho mejor que en dirección contraria.
La distancia de Ida y vuelta es de lo más asequible, haciendo un total de 10,4km, y toda esta zona está repleta de calas preciosas, como la de La Invencible, el Mal Paso o La Concha, así que una ruta y un bañito en aguas cristalinas puede ser la opción perfecta.
En verano es imposible hacer nada por el sur que no sea estar a remojo, así que las rutas cortas para hacer en media tarde y pillando la puesta de sol en el camino, son perfectas. Es el caso de la ruta desde Las Menas hasta Macenas, señalada en su inicio con este nombre.
Se trata de un estrecho camino que bordea la línea del mar encima de los acantilados de la costa oeste de Mojácar y que discurre también junto a las montañas que marcan en inicio del Parque Natural del Cabo de Gata.
Es lineal, y discurre entre la Playa Puerto Marina y el Castillo de Macenas. Su distancia de ida y vuelta es sólo de unos 5km y es mayoritariamente llano salvo alguna subida pronunciada pero corta.
Ideal para venir a dar un paseo a última hora de la tarde y admirar las vistas con la luz de la «golden hour» y sus colores anaranjados, y además en esta zona el agua ya es muy transparente y azul.
Siempre que estoy por estos páramos y salimos «de excursión» me hace especial ilusión porque la playa en el Sur, sencillamente atrapa, y no somos capaces de hacer nada más que ir del mar a la piscina y de la piscina al mar.
Hace poco nos llegó una recomendación para visitar en Sierra Cabrera, que es la cordillera que separa la zona de Mojácar de la de Cabo de Gata. Se trata nada menos que del punto más alto, lugar que está marcado en Google literalmente como «Punto más alto de Sierra Cabrera«, y en el cual hay una antenas muy aparatosas que parecen pertenecer al ejército. Se trata de una cima de nada menos que 900m de altitud, lo cual es bastante teniendo en cuenta de que partimos de 0m junto al mar.
Se puede llegar aquí de varias formas:
En coche
Hay una carretera que sube hasta arriba del todo, lo mejor es que está asfaltada por completo, y menos mal, porque hay pendientes considerables y en ocasiones de hasta el 30%.
Las indicaciones para llegar aquí son sencillas: en Turre hay que tomar el desvío para subir a Pueblo Cabrera (el pueblo árabe del que os hablo en este post y que recomiendo encarecidamente visitar). Una vez en él, hay que seguir subiendo por una carreterita cada vez más estrecha. En determinado punto, Google Maps os va a indicar mal, ya que al llegar a este punto os va a mandar hacia la izquierda por el camino de tierra, ¡pero no! hay que seguir por la carretera asfaltada de la derecha. Unos pocos metros después, hay un giro bastante brusco a la izquierda que lleva hasta la cima. En las antenas hay espacio de sobra para dejar el coche.
Venir en coche es la opción más rápida y cómoda, y compatible con el disfrutar de una increíble puesta de sol aquí. Fue la elegida por nosotros en esta ocasión y el clima nos regaló un mar de nubes a nuestros pies que nos dejó fascinados.
En bici
La incluyo aquí porque la persona que nos descubrió este lugar practica ciclismo, y por lo visto es una ruta bastante conocida entre el gremio. Pero eso sí, no apta para cualquiera, y no tanto por su longitud sino por el desnivel. Las cuestas de esa carretera son palabras mayores, y además viniendo en bici desde el nivel del mar aún hay que subir la carretera desde Turre hasta Pueblo Cabrera. Si os gustan los puertos o sois ciclistas asiduos… ¡desde luego que es un caramelito!
Caminando
Esta forma es la que me queda pendiente, apuntado queda. En toda Sierra Cabrera hay un montón de senderos de tierra, y uno hasta el punto más alto no podría faltar.
Por supuesto se puede subir por la misma carretera que antes mencionaba, que aunque estrecha, tampoco pasan apenas coches y no hay peligro. Una opción es dejar el coche en el parking de Pueblo Cabrera y subir con las mismas indicaciones que en el coche. Son unos 7km de ida, que con ese desnivel, suficientes son.
Otra opción es elegir caminos de tierra, aunque la última parte correspondiente a la subida asfaltada hasta las antenas es siempre la misma.
Dependiendo de en qué parte de Almería os encontréis, os dejo varias opciones de comienzo de ruta:
Si estáis más cerca de Almería capital, comenzar desde aquí. El pueblo más cercano es Gafarillos. Distancia de ida: 7,5km.
Si estáis por la zona de Carboneras, o si os apetece hacer una ruta más larga, comenzar desde aquí. Distancia de ida: 12,5km. Se puede hacer más corta si avanzáis más con el coche.
Además de las antenas, aquí arriba hay un punto geodésico que marca exactamente el punto más alto. Las vistas son 360º, desde la costa de Mojacar, el Cabo de Gata hasta las Alpujarras almerienses. ¡Una pasada!
¿El plan perfecto para mí? Subir caminando desde Pueblo Cabrera, disfrutar un buen rato de las vistas arriba, y tras bajar, celebrarlo con una deliciosa comida árabe en el Riad Fátima (os hablé de él en el post del pueblo árabe de Sierra Cabrera).
Bueno, pues no penséis que estar en una bonita isla de aguas azules va a hacer que nos la pasemos en la playa, al parecer ya tuvimos suficiente con Zante. Corfú es mucho más grande y tiene bastante más variedad, así que el plan elegido para hoy ha sido una ruta de montaña.
Para saber que camino tomar, echamos un vistazo en Wikiloc y vimos una circular de 13km empezando desde los 300m de altitud que habían hecho varios usuarios, así que nos ha parecido una buena opción. Wikiloc es la aplicación que utilizo normalmente para checkear o descubrir rutas, y la verdad es que es todo un invento, porque además se puede seguir cualquier ruta en directo para comprobar si vamos por el camino correcto. Os dejo aquí el enlace a la ruta de hoy, de todas formas, toda ella está señalizada con flechas rojas a lo largo del camino.
Esta es la ruta que hemos seguido, variando la vuelta, como os explicaré más adelante
La senda comienza en el pueblo de Spartilas, y los primeros metros resultan bastante sencillos y confiadores, hasta que, menos de 1km después hay que ir de roca en roca porque el camino está sellado por una propiedad privada. Ya pensábamos que habría que dar la vuelta, pero después de hacer unos cuantos metros de campo a través, hemos llegado al camino de nuevo.
Los siguientes 3km discurren por un camino estrecho pero fácil de seguir, eso sí, desplazándonos casi más en vertical que en horizontal… Ha sido bastante duro, con más de 100m subidos por cada km recorrido, pero después viene lo mejor: llegamos a un camino de tierra que asciende los 200m restantes de una manera mucho más progresiva, y desde éste ya hay unas vistas espectaculares, con la costa de Corfú y Corfú Town a la espalda, y la costa de Albania al frente. Esto sí ha sido un paseo más que agradable, y 5km después… ¡llegamos a la cima!
Y aquí viene lo gracioso: subiendo por la cara sur, todo era montaña virgen, rocas y arbustos. Aquello parecía la Luna. Cuando hemos alcanzado a divisar la cima a lo lejos, hemos visto que había en ella un montón de antenas de telecomunicación, y un poco después hemos confirmado nuestras sospechas: hasta la mismísima cima sube una carretera de asfalto, que no es únicamente para el mantenimiento de las antenas, sino que un gran número de turistas suben en coche a disfrutar de las vistas, y para colmo, además de un pequeño monasterio, ¡hay allí mismo un restaurante y una tienda de souvenirs! Nosotros que esperábamos encontrar una «cima inaccesible…», unas buenas risas nos hemos echado.
Desde luego no habríamos cambiado de idea de haber sabido que podíamos subir sobre ruedas, está claro, pero la vuelta hemos decidido hacerla por la carretera: una opción mucho más fácil y suave que la que dan en Wikiloc, sin pasar por rocas y bosques, pero más larga: 11km de vuelta, por lo que en total nos han salido 18km muy amenos y poco sufridos.
Las vistas desde arriba son un buen premio, así que, aunque sea en coche, es una visita que recomiendo hacer.
Cambio de aires totalmente, y literalmente, porque ¡qué calor! La ruta de este fin de semana ha tocado en la provincia de Alicante, y tras investigar un poco qué es lo que había por la zona en la que estaba alojada, decidí adentrarme en el Parque Natural del Maigmó y Sierra de Sit. Depende de a qué punto vayáis, pero este lugar se encuentra a unos 30km de Alicante, y además se llega muy fácilmente porque la autovía A7 pasa al lado.
Inicio de la ruta
Hay varias rutas que se pueden hacer por aquí, y de hecho hay incluso una Vía Verde, que comienza en este punto, y parece bastante chula para hacer alguna ruta en bici o caminata sencilla. También encontré una ruta circular de 10km a la que llaman «Las Antenas del Maigmó«, que os dejo por aquí.
La que yo elegí fue la que más me motivaba, y es, como siempre… ¡subir a lo más alto! Así que decidí subir a la cima del Maigmó, a 1272m. Hay dos formas de subir, pero una de ellas, la de la cara norte, leí que era bastante complicada y requería material al ser casi vertical en algunos puntos, así que decidí optar por el camino de El Balcón de Alicante. En total, algo menos de 8km (ida y vuelta) con 500m de desnivel, y dificultad alta en la última parte.
El Maigmó visto desde El Balcón de Alicante
Hasta este famoso punto, llamado así por las vistas magníficas que tiene, se puede llegar en coche, pero de esta forma la ruta sería demasiado corta, ya que desde aquí hasta la cima hay poco más de 1km, eso sí, con 300 de desnivel y terreno de piedras y tierra suelta, lo que la hace bastante dura. Aún así, me parecía poca cosa, y decidí dejar el coche en este punto, que cuenta con una pequeña explanada para dejarlo sin problema. Realmente no es más que la mitad de la carretera, así que si os apetece andar más, podéis dejar el coche al incio de la misma, o bien más adelante. El final es el mismo Balcón de Alicante.
Comienza la ruta: primero 2,5km de subida (de 800 a 980m aprox.) pero muy cómodos por la carretera y disfrutando de las primeras vistas del Maigmó desde abajo. Parada reglamentaria en el Balcón de Alicante, cuyas vistas dejaron mucho que desear ya que hacía tanto calor que la bruma cubría todo el horizonte y ni hablar de ver Alicante ni el mar.
Al fondo debería verse Alicante y el mar
Y continuamos con la segunda parte: la más divertida y complicada. Está perfectamente señalizado el inicio del camino de ascenso a la cima del Maigmó, y salvo al final, que opté por trepar por unas rocas porque no veía cómo continuaba el sendero, está siempre bastante claro. La vuelta se hace también por aquí (no me atreví a hacerla por la cara norte porque no tenía ni idea de por dónde era, allí no hay señalizaciones más allá de alguna línea verde pero nada clara), y bueno, en cierto modo… me perdí. Para la bajada, al no ser un sendero claro y marcado, sino el creado por los propios excursionistas, todo lo claro que parecía estar en la subida, no lo estaba en la bajada. No hay demasiado problema porque el Balcón de Alicante se ve a lo lejos en casi todo momento y tampoco hay demasiada maleza como para no poder avanzar, ¡pero el caso es que no fui capaz de dar con el camino! Más tarde revisando la ruta que trackeé con el Polar, comprobé que fui todo el tiempo casi paralela al camino pero unos metros más abajo. Así que ya sabéis, ¡hay que tener mucho ojo en esta parte!
Alcanzando la cima
En cualquier caso, mereció la pena la aventura: llegar arriba fue súper satisfactorio y las vistas de literalmente 360º (a pesar de la bruma) eran imponentes. Estas son las vistas hacia ambos lados de la montaña:
El pasado fin de semana hice una visita al norte para participar en una competición de atletismo, y aprovechando el domingo libre, decidí hacer una ruta chula. Teniendo tan cerca los Picos de Europa casi ni me lo pensé, pero en ellos hay muchas rutas diferentes y me costó decidirme. Finalmente, opté por subir en el teleférico de Fuente Dé hasta los 1823m de altitud, y comenzar desde allí a caminar. Y desde luego que no me equivoqué: resultó ser una de las rutas mas espectaculares que he hecho nunca (por no decir la mejor).
Iniciando la ruta
La aventura comenzó al pie del teleférico. Subir cuesta 11€, y 17€ el pase de ida y vuelta. La primera cabina sube a las 10:00 y la última baja a las 17:55 (algo pronto ahora para ser verano). Hay opción de comprar sólo un trayecto, ya que una de las rutas que salen desde arriba es la de los Puertos de Áliva, de 14km de longitud lineal que discurren hacia abajo y tienen como punto final el inicio inferior del teleférico. Es la elegida por muchos ya que es bastante sencilla y las vistas desde arriba ya son espectaculares, pero yo personalmente, quería algo más exigente.
Vistas desde abajo del teleférico de Fuente Dé
Mi elegida fue la otra ruta que dan como opción en la página web de turismo de Cantabria: la que llega hasta los Horcados Rojos. Realmente una vez en Horcados se puede seguir hacia el Pico Tesorero y más allá, pero esta es la más razonable. Tiene una longitud de ida de unos 5,5km, dependiendo de donde detengáis la marcha, ya que llegar al Collado es una cosa y subir al Pico es otra muy diferente. Yo no llegué a subir del todo, así que no sé que distancia hay pero la pendiente era ya súper pronunciada desde el Collado, así que decidí dar media vuelta porque las vistas iban a ser las mismas desde arriba. Desde el propio Collado se puede ver al fondo el Naranjo de Bulnes, uno de los picos más famosos de la cordillera con 2519m de altitud.
Vistas desde Horcados Rojos, con el Naranjo de Bulnes al fondo
La ruta es sencilla en el inicio, con un camino rocoso bastante llano y cómodo, que posteriormente se va empinando y la cosa cambia, pero aún así, creo que es asequible. Son como 600m de desnivel en los poco mas de 5km de ruta lineal, y hay que volver por el mismo sitio, aunque esta vez importó poco, porque se disfruta el paisaje igualmente.
Llegados a este punto, hay una bifurcación: hacia la derecha se va a Horcados Rojos y hacia la izquierda hacia el Refugio Cabaña Verónica. Ambos están cerca, por lo que ir a los dos sí es una opción. Este punto es bastante espectacular porque desde él hay unas vistas increíbles de una hendidura enorme llena de nieve. Fue mi lugar elegido para parar a comer y descansar.
En cuanto a la duración, es algo bastante relativo y depende de cada persona, yo tardé como 1h30 en subir y algo menos en bajar, pero subí a buen ritmo hasta algo más allá del Collado, y luego bajé tranquilamente parando a hacer fotos varias veces.
El punto de inicio y de regreso, que no es otro que el teleférico, ya es de por sí espectacular. Las vistas son admirables, y bastante diferentes a las de la ruta, ya que sí se puede ver más «verde» que en ella, donde predomina el color rocoso y la nieve.
Vistas desde la zona del teleférico
Muy importante! Para subir en el teleférico suele haber cola, depende del día que elijáis, pero en fin de semana se pone hasta arriba. Contad con ello o llamad antes, yo tuve que esperar 45 minutos, así que informaos bien para no ir con la hora pegada a la hora de llegar al último que baje, no vaya a ser que os toque hacer la ruta de 14km de bajada andando como extra!
En resumen, un lugar y una ruta increíbles, me lo pasé muy bien y aunque estaba transitada, no había demasiada gente. En cualquier caso, os recomiendo ir entre semana si os es posible. Y que la nieve no os engañe… hacía mucho calor!