Consejos para hacer una ruta por Grecia

Durante los últimos 15 días os he ido contando mis andaduras por el país heleno: he hecho una ruta, principalmente por la Grecia continental, además de dos islas.

El Partenón, en la Acrópilis de Atenas

Si estáis planificando un circuito, probablemente os esté pasando lo que me pasó a mí en su momento: viajar a Grecia es como decir que viajar a España: ¿qué visitar? ¿qué ruta seguir? ¿cómo desplazarse? ¿qué dejar de ver? Está claro que depende de cuántos días vayáis, pero obviamente hay que dejar lugares de lado para no morir en el intento o pasar las vacaciones metidos en el transporte.

Qué ruta seguir

Una vez analizado a fondo el mapa de Grecia y las posibilidades de desplazamiento, creo que hay varios viajes totalmente diferentes que se pueden hacer:

  • Islas griegas – una de las rutas más típicas y famosas es ir a las islas Cícladas. Aunque se conocen como islas griegas en general, éstas son solo uno de los archipiélagos del país. Están también las islas jónicas y las del Dodecaneso, entre otras. En las Cícladas, las más cercanas a Atenas, se encuentran Santorini, Mykonos y otras islas menores. Creo que este es un viaje en sí, al que se le podría añadir Atenas dependiendo de los días, pero que para hacer de paso no compensa. Santorini, por ejemplo, se encuentra a 6 horas en ferry de Atenas y el precio por el ticket de ida y vuelta es de 100€. Esta zona tiene demasiado encanto como para ir con prisas y por eso considero que hay que reservar un viaje entero para ellas.
  • Grecia continental – la ruta que llaman clásica, porque los lugares más míticos del mundo antiguo se encuentran aquí. Se puede partir de Atenas en coche, recorrer la península del Peloponeso, subir al norte hasta Tesalónica y después volver a Atenas pasando por Meteora y Delfos, cerrando el círculo.
  • Creta – una isla enorme y con bastante que ver, por no hablar de lo lejos que se encuentra del continente, es en sí misma un viaje único.
  • Rodas y las islas del Dodecaneso – también se encuentran bastante lejos del continente, de hecho están bastante cerca de Turquía.
Acantilados del cabo Drastis en el norte de Corfú

Si bien claramente hay mil combinaciones, podéis optar por elegir, por ejemplo, la ruta continental y visitar alguna isla como extra, que de hecho es lo que hicimos nosotros. A continuación os enseño cuál fue exactamente nuestra ruta, que aunque creo que fue muy buena elección, ahora a posteriori cambiaria algunas cosas, que dejaré también aquí reflejadas por si os sirven.

Nuestra ruta por Grecia

La que nosotros elegimos finalmente fue la vista a la Grecia continental. No somos muy de tirarnos en la playa, y teníamos muchas ganas de ir a ciertos lugares de la Grecia Antigua porque nos gusta la historia y además somos deportistas. Pero no hicimos la ruta tradicional, sino que elegimos dos de las islas jónicas para visitar también. Os cuento las paradas y después los pros y los contras:

  1. Atenas. Volamos a Atenas desde Madrid, y estuvimos 1 día completo más medio día, suficiente para ver lo importante.
  2. Corinto – Epidauro – Micenas – Esparta. Cuatro lugares que son demasiado pequeños como para pasar un día entero pero que merece la pena visitar. En el orden en el que os lo he puesto se pasa saliendo de Atenas, así que podéis ir haciendo paradas. Nosotros la noche la hicimos en la última parada – Esparta, donde pasamos todo el día siguiente.
  3. Olimpia. Visita obligada, en un día se puede ver todo.
  4. Zante. Elegimos esta isla jónica porque el puerto de Killini está a 1 hora de Olimpia, y desde allí sale el ferry a Zante (podéis buscar Ferrys y precios en esta página)
  5. Delfos – TermópilasMeteora. En el camino de Zante a Meteora (el único de todos los que hicimos que duraba más de 4 horas) eligiendo la ruta sin peajes, se pasa muy cerca de Delfos, así que es una parada ideal e imprescindible. Tras emprender el camino desde Delfos, pasamos directamente por las Termópilas, donde no hay más que un monumento pero está justo en el camino. Hicimos noche en Meteora y en el día siguiente visitamos los famosos monasterios.
  6. Corfú. La más importante de las islas jónicas. Desde aquí volvía nuestro vuelo a Madrid, y pasamos aquí los últimos 3 días.
Teatro griego de Epidauro

Ahora bien…

Pros

Contras

  • Que los vuelos de ida y de vuelta sean desde ciudades diferentes es un contra muy grande a evitar si quieres hacer un viaje económico. La manera de hacer esta ruta de forma eficiente es alquilando un coche, y la tasa extra por devolver el coche en una ciudad diferente a la de origen supera los 300€. A esto hay que sumarle que las compañías locales, que son las más baratas, no tienen este servicio, y por lo tanto hay que alquilar el coche en una multinacional (AVIS, Europcar, Sixt o Hertz), lo cual es mucho más caro. Así que la “broma” del coche puede salir muy muy cara. Nosotros al comprobarlo allí mismo en Atenas, alquilamos el coche a tramos, y en todos los días de las islas no lo tuvimos, y aún así nos salió un total de 6 días de coche por 800€ aprox., una pasada.
  • Habiendo hecho ya esta ruta, cambiaría la isla de Corfú por otro destino, ya que aunque me gustó, fue lo que menos, y la verdad es que me decepcionó un poco; no es para nada la típica isla griega que uno espera (puedes leer aquí la realidad de Corfú). En su lugar me habría alojado directamente en Paxos (una isla cercana) o habría visitado Tesalónica en el norte del continente, o Lefkada, una isla cerca de Zante a la que se puede llegar cruzando un puente, lo que la hace más cómoda.
Navagio Beach en Zante

Datos y consejos útiles

  • La moneda utilizada en Grecia es el euro.
  • El nivel de vida es bastante más bajo que en España, y en consecuencia todo es bastante más barato. Sin buscar demasiado puedes encontrar restaurantes de carta en los que comer por menos de 15€ por persona en plena zona turística de cualquier ciudad.
  • Para saber la calidad y si un restaurante es barato o caro, una buena referencia es mirar el perfil de la mousaka: si cuesta más de 8-9€, es caro. Si cuesta menos de 7€, igual es que no es muy bueno.
  • El plato nacional por excelencia es el souvlaki, que hay que pedirlo diciendo “pita”. Se trata de un pan de pita enrollado con carne, tomate, cebolla, patatas fritas y salsa tzatziki. Da igual el restaurante al que vayas, es tan “sagrado” para los griegos que siempre cuesta entre 2 y 3€, nunca más. Si veis que cuesta más, seguramente sea una zona turística y os estén intentando timar.
  • Alojarse también es barato: si bien hay que leer atentamente las opiniones de otros viajeros en los buscadores, porque algunos hoteles están en condiciones regulares, nosotros dormimos por 25€ o menos por persona y noche en habitaciones privadas siempre, y en muchas ocasiones con cocina incluida. En los posts de cada uno de los días tenéis los hoteles detallados.
  • La mejor forma de desplazarse, como ya he comentado, es alquilando un coche, y lo ideal es alquilarlo en compañías locales, mucho más baratas. En Atenas hay una calle llamada Syggirou, junto al Arco de Adriano, repleta de ellas, es el lugar perfecto para ir a preguntar y alquilarlo en el momento.
  • Para desplazarse entre islas y hacia ellas, lo mejor es buscar en algún comparador de Ferrys, es lo más sencillo y te aseguras el mejor precio (esta es la web de Ferryscanner)
  • Para moverse dentro de las islas, por contra, lo mejor es alquilar una moto. En Grecia, al contrario que en España y otros países, el carnet de conducir coche no sirve para conducir motos de 125cc, así que si no tenéis el carnet específico de moto tendréis que conformaros con una de 50cc. Nosotros así hicimos y nos valió.
  • La entrada a todos los monumentos y museos es de pago. No recuerdo ningún sitio emblemático que fuese gratis, y además creo que los precios son bastante altos (entrar a la Acrópolis, por ejemplo, son 20€). Si sois estudiantes universitarios, presentando el carnet, todos los lugares son gratuitos, así que no olvidéis vuestro carnet si lo sois, nosotros ahorramos más de 100€ en entradas.
  • El transporte público, aunque lo probamos poco, no es demasiado bueno ni frecuente. En Zante un autobús que tenía que pasar, no pasó (no es que llegase tarde, sino que directamente no pasó, de hecho nos devolvieron el dinero del taxi que tuvimos que coger cuando reclamamos en la estación de autobuses). También estudiamos la posibilidad de movernos en transporte público cuando vimos lo caro que era el coche, y lo vimos muy complicado, cosa que nos corroboraron los lugareños. Y en último lugar, el “metro” del aeropuerto a Atenas costaba 7€ y pasaba cada 30 minutos…
  • En cuanto al clima, en Grecia hace bastante calor, lo compararía con Andalucía en España. Por ello, creo que es más recomendable viajar allí fuera del verano, en octubre o en mayo, por ejemplo.
Estadio Panathinaikó en Atenas

Nuestro viaje detallado día a día

Día 1: Madrid – Atenas

Día 2: Atenas

Día 3: Atenas – Epidauro – Nauplia – Esparta

Día 4: Esparta, Mystras y Gythio

Día 5: Esparta – Cascadas de Polylimnio – Olimpia

Día 6: Olimpia

Día 7: Olimpia – Zante

Días 8 y 9: Zante

Día 10: Zante – Delfos – Termópilas – Meteora

Día 11: Meteora – Igoumenitsa

Día 12: Igoumenitsa – Corfú

Día 13: Corfú

Día 14: Corfú

Día 15: Corfú – Madrid

Meteora

Espero que estos consejos y ruta propuesta os sean de utilidad, y también que disfrutéis de Grecia tantísimo como yo lo hice, uno de los mejores viajes que he hecho nunca, y sin duda el más enriquecedor.

EXTRA: Si sois de los que, como a mí, os gusta leer, recomiendo haceros con un libro llamado “Los Griegos” de Isaac Asimov. Es un repaso rápido a la historia completa de Grecia en tan solo 380 páginas. Se para mucho más en la época dorada de la Grecia Antigua, que es la más interesante y donde se originó lo que hace el mundo tal y como es hoy, pero en los últimos capítulos tambien habla de la historia más reciente y casi hasta nuestros días. 100% recomendable, me encantó y aprendí muchísimo, y me parece todo un lujo leer sobre acontecimientos ocurridos en determinados lugares, mientras estoy pisando el suelo ded ese lugar concreto. ¡Mágico!

Templo de Niké en la Acrópolis de Atenas

20 de julio: Atenas – Epidauro – Nauplia

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

Comienza la ruta por carretera: hoy dejamos Atenas para adentrarnos en el Peloponeso, pero antes teníamos pendientes las últimas visitas en la capital (todas ellas incluidas en el pase de 30€ del que os hablé ayer):

  • Biblioteca de Adriano – cuya creación fue ordenada por el emperador Adriano en el 132 d.C. para albergar su extensa colección de libros y también como sala de lectura y centro de convenciones.
  • Ágora Antigua – fue el centro de la vida pública de Atenas. Por estos parajes pasearon los filósofos Sócrates, Aristóteles y Platón, y aquí mismo se creó literalmente la Democracia. Nuestro mundo es lo que es gracias a este lugar. Dicen que es un también un obligado de Atenas, no sólo por la carga simbólica que tiene, sino porque dentro se encuentra el Hefestión, un templo que es exactamente igual que el Partenón (aunque más pequeño) y este sí está conservado por dentro.
  • Monastiraki Flea Market – es un mercadillo en varias callejuelas que salen de la Plaza Monastiraki, y que me han recordado mucho a Camden Market de Londres.

Nos ha faltado por visitar una zona por la que luego hemos pasado con el coche, y nos hemos arrepentido mucho de no haber ido: el edificio de la Universidad, la Academia y la Biblioteca, tres edificios modernos pero de arquitectura griega clásica y muy, muy bonitos. Os recomiendo no pasarlos por alto.

A las 2 hemos ido a por el coche, la compañía elegida ha sido Avis. No por nada en concreto, sino porque fue la primera que nos dio un precio razonable y que nos dejaba devolver el coche en una ciudad diferente a Atenas, cosa que reducía muchísimo nuestras posibilidades (y aumentaba el precio). Aquí un consejo muy útil: aunque penséis que perdéis tiempo teniendo que volver a Atenas a coger el vuelo de vuelta, es la mejor opción igualmente, porque la cuota por dejar el coche en otra ciudad ronda (e insulso supera) los 200€ en todas las compañías.

¡Y comienza la ruta! Pero antes había que llenar el buche: hemos probado un mítico souvlaki, algo parecido al kebab pero aquí no es considerado comida basura como en España lo es el kebab. Toda una bomba pero muy rico: carne, lechuga, tomate, salsa y ¿patatas fritas? dentro de un pan de pita enrollado.

Y ahora sí, primera parada…

Epidauro

Una antigua ciudad griega de la que hoy sólo quedan ruinas, quizás os suene el nombre porque aquí se encuentra el famoso Teatro de Epidauro, que fue encontrado en el siglo XIX bajo la montaña, en perfecto estado. Es por ello que hoy se puede admirar toda su estructura, con capacidad para 15.000 personas. Recordad que el más grande de la Antigua Grecia fue el Teatro de Dionisio de la Acrópolis con espacio para 17.000 pero está casi todo destruido, y este sí está entero. Simplemente impresionante.

Desde el punto central del escenario hay una proyección del sonido perfecta y cualquier persona en cualquier punto de la grada puede escuchar lo que ahí se dice.

A día de hoy se hacen espectáculos aquí durante las noches de verano. Tiene que ser digno de ver.

En este recinto no hay mucho más en buen estado, casi todo son rocas esparcidas por el terreno: hay que tener mucha imaginación para apreciar algo. Hay un pequeño museo que también se puede visitar.

La entrada cuesta 12€ (gratis para universitarios) y abre de 8 a 20h.

Nauplia

Un pueblo costero a 30 minutos de Epidauro, con un ambientado increíble, aún más siendo sábado y verano.

Primero hemos subido los 1000 escalones hasta la Fortaleza de Palamidi, en lo alto de los acantilados. Entrar cuesta 6€ (gratis para universitarios) y abre también de 8 a 20h. Pero más que el castillo en sí, de arquitectura veneciana del siglo XVII, lo bonito son las vistas. Por un lado el interior de la península y por otro el mar. Hemos disfrutado de un atardecer precioso.

En realidad hay una forma de subir en coche, por el lado contrario al mar, y con parking incluido. Pero ya sabéis que nosotros somos unos valientes.

Para terminar el día, hemos dado un paseo por el centro de Nauplia, callecitas estrechas llenas de tiendas y restaurantes, con mucha vida, y hemos cenado en To Paleo Archontiko, muy económico y buenísimo (para variar). Nos faltaba por probar un plato típico: la Mussaka, una lasaña hecha con patata, bechamel, berenjena y carne picada… ¡riquísima!

Antes de irnos, hemos rematado la visita viendo cómo se hacían bailes folclóricos griegos en plena plaza del pueblo.

Fin del día, que ha dado mucho de sí, y ahora estamos de camino a Esparta, que es donde nos alojaremos las próximas dos noches. Nos han dicho que no hay nada más que el nombre y una estatua de Leónidas. ¿Será cierto? Mañana lo comprobaremos.

19 de julio: Atenas

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

Día completísimo pateando Atenas de arriba abajo, como no podía ser de otra manera, no sin antes encender los motores probando el tradicional café griego (que es lo mismo que el turco, egipcio, armenio… café otomano, vaya): no soy muy fan del café y eso ha influido, pero eso de poder masticar literalmente los posos ¡no me ha gustado nada! Y el sabor era bastante fuerte así que creo que a los fans del café sí os gustaría.

Café en mano y pilas cargadas, hemos ido directamente al grano. Primera parada, la Acrópolis. Entrar cuesta 20€ (o 30€ si cogéis el pase para entrar en otros 5 monumentos más – y merece la pena) pero es gratis para estudiantes universitarios, presentando el carnet. El horario de apertura es de 8 a 20h; para no sufrir el calor y admirar este lugar con bastante menos gente, he de decir que sí merece la pena madrugar más para venir a primera hora.

Antes de entrar hay unas rocas a las que se puede subir y son un excelente mirador de la ciudad y que ofrece una buena panorámica de la Acrópolis.

¿Y qué significa Acrópolis? Literalmente “la cima de la ciudad” y es que se encuentra, efectivamente, en lo alto de un peñón en medio de Atenas, visible desde casi cualquier lugar. Es donde se originó la ciudad y donde, a pesar de ésta ir ampliándose, quedaron los edificios más importantes debido a que podían ser protegidos con más facilidad.

Los monumentos que hoy en día se conservan datan de la “Edad de Oro” griega, del 480 al 404 a.C.:

  • Teatro de Dionisio – considerado el teatro más antiguo del mundo y el más grande de la Antigua Grecia (tenía capacidad para albergar a 17.000 personas). En este histórico lugar se estrenaron las primeras obras de Eurípides, Sófocles, Esquilo o Aristófanes, entre otros.

  • Odeón de Herodes Ático – hoy luce mucho más impresionante que el Teatro de Dionisio, es por las restauraciones que han realizado en él durante los últimos tiempos. Data del 161 d.C., época romana, mucho más “moderno”, donde va a parar, y en su día estaba destinado a hacer espectáculos musicales. Actualmente también se realizan representaciones asiduamente.

  • Propileos – este es el nombre que se le daba a las entradas a las acrópolis, y es por donde se accede a lo más alto de la Acrópolis, previo a los monumentos más famosos. Comenzó a construirse en el 431 a.C. pero nunca llegó a terminarse debido a la llegada de las Guerras del Peloponeso.
  • Templo de Atenea Niké – subiendo por las escaleras del Propileos, si miráis a la derecha, veréis un pequeño templo totalmente restaurado, de época jónica, que conmemora la victoria de Atenea en la Batalla de Salamina.

  • Partenón – el más deseado, y también ¡el más cubierto por andamios! Famoso en el mundo entero, con sus 70 metros de largo y sus perfectas proporciones, no decepciona para nada. Ha sobrevivido a lo largo de los años, aunque no todo lo bien que hubiese podido: en épocas posteriores a los griegos, una iglesia Cristiana fue construida en su interior, y después, durante la ocupación otomana, fue utilizado como almacén de pólvora… hasta que ésta explotó por accidente y lo destruyó, por eso hoy podemos ver que no queda ni rastro de su interior.

  • Erecteion – el otro gran templo de la Acrópolis, situado junto al Partenón. El elemento más destacado del Erecteón esl famoso Pórtico de las Cariátides, con 6 estatuas de mujeres haciendo de columnas. Estas mujeres representan a esclavas de Karys, pueblo griego que había colaborado con los persas y había sido castigado por ello. Detrás de él se encuentra, supuestamente, el primer olivo, aquel que, según la leyenda, la diosa Atenea regaló a la ciudad de Atenas y el motivo por el cual el pueblo la eligió como su protectora y por lo que hoy está ciudad tiene dicho nombre.

La visita a la Acrópolis puede hacerse en unas 2 horas, depende de lo que os entretengáis, y desde luego pienso que es un obligadísimo de Atenas. La primera opción si venís a esta ciudad con poco tiempo o de paso.

Una vez fuera, nos hemos encaminado al que era un obligado para nosotros, un lugar que teníamos infinitas ganas de visitar: el Estadio Panathinaikó, el estadio de los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna en el año 1896. Todo un icono del deporte y más para nosotros que practicamos atletismo.

Fue construido en el mismo lugar al que llegó Filípides a anunciar la victoria de Atenas sobre los Persas en la ciudad de Marathona. Historia mítica donde las haya: se dice que recorrió corriendo los 41km que hay entre estas dos ciudades y que cuando llegó, gritó “¡Hemos vencido!” y cayó muerto a causa del esfuerzo. Sí, habéis leído bien. 41 y no 42,195 como mide ahora la carrera de maratón. Esta modificación se debe a que hace unos cuantos años, la Reina de Inglaterra (la anterior, no la de ahora) quiso que la Maratón de Londres acabase frente al balcón de su casa, por lo que la organización tuvo que añadir a la carrera ese 1,195 metros extras… y desde entonces así quedó la distancia oficial.

Otra curiosidad más antes de retomar la visita donde la he dejado: ¿Por qué tuvo que correr Filípides? Al parecer, los persas eran unos soldados muy crueles, y triplicaban en número a los atenienses, por lo que éstos últimos pensaban que perderían la guerra seguro, así que dieron órdenes de matar a todas las mujeres y los niños de Atenas para que no cayesen como esclavos y prostitutas de los persas cuando les invadiesen, preferían morir antes que perder su libertad. Pero la derrota no sucedió: al parecer los persas estaban bastante mal organizados y la derrota fue para ellos. A toda prisa, mandaron a Filípides a avisar rápidamente a Atenas para frenar aquella masacre. Lo consiguió, pero a costa de su propia vida.

Ahora sí, seguimos. Los primeros JJOO modernos fueron celebrados aquí y en ellos participaron 14 países. En los antiguos, que comenzaron en el 775 a.C., sólo participaban griegos y era un evento tan importante que toda disputa entre Polis (que siempre había) quedaba pausada y estaba prohibido luchar. Participar en los JJOO antiguos significaba que una población era griega y la localización siempre era la ciudad de Olimpia (que visitaremos en unos días).

En el estadio también hay un museo donde se pueden ver las diversas antorchas olímpicas, todas originales excepto una: la de Sydney 2000. Todos los países deben devolver las antorchas a Atenas una vez terminados los JJOO, y los australianos dicen que la devolvieron, pero el caso es que nunca apareció, y como dejar el hueco quedaba un poco feo, fabricaron una réplica.

La entrada cuesta 5€ (2,5€ con carnet universitario) y en la entrada es posible coger una audioguía en español gratis.

La tercera parada ha sido el Templo de Zeus, del que apenas quedan unas cuantas columnas en pie, y que se encuentra junto al Arco de Adriano, construido como regalo de los atenienses a este emperador romano, que aunque les ocupó, hizo muchas cosas buenas por la ciudad y cuya forma representa una fusión entre culturas: un arco romano anexado a una estructura griega.

Por la tarde hemos hecho un Free Tour (lo hay a las 9:45, 17:00 y 18:00) en el que nos han contado muchas de las cosas que os he descrito, así que ha sido muy interesante. Ya sabéis que siempre lo recomiendo porque se aprende muchísimo, no sólo se trata de observar monumentos.

La guía nos ha llevado a muchos de los lugares en los que ya habíamos estado y además:

  • Zappeion – la residencia donde se alojaron los deportistas participantes de los JJOO de 1896.

  • Plaza Syntagma – la plaza de la Constitución, que probablemente os suene porque es aquí donde se hacen todas ls protestas y manifestaciones que siempre nos enseñan en la tele.

  • Agios Eleftherios: la iglesia ortodoxa más importante de Atenas. Aquí celebraron los antiguos Reyes de España su boda ortodoxa.

  • Jardín Nacional – es como el Retiro de Madrid, un oasis para huir del calor de hacer turismo en Grecia en pleno julio.

Finalizado el tour, hemos pasado por la calle Syggirou, está llena de compañías de alquiler de coches y necesitamos uno para adentrarnos en la península del Peloponeso. Si necesitáis un coche, no dudéis en venir a este lugar porque está lleno, tanto de compañías grandes como locales.

Hora de la cena, y hemos repetido en Karamanlidika. En esta ocasión hemos pedido platos diferentes a los de ayer, y por supuesto, todo exquisito:

  • Rollitos de pasta filo rellenos de una especie de jamón

  • Ensalada griega

  • De postre: Künefe. Son como fideos de pasta filo con mantequilla y queso, con pistachos por encima. Una delicia, eso sí, tardan en elaborarla 30′ así que hay que pedirla junto con los platos principales.

Mañana veremos algún lugar más que nos queda de la ciudad, y a las 14:00 cogemos el coche para empezar a recorrer el Peloponeso.

¡GRECIA 2019! 18 de julio: Atenas a la luz de la luna

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

Llegó el viaje del año, ¡por fin! Nos apetecía un montón pero disponemos de menos tiempo que otros veranos, así que esta vez hemos tenido que decidirnos por un viaje mucho más cerca que otros años. Aún así, una gran elección: Grecia, “el origen del mundo“, ¡tenemos muuuchas ganas de descubrir todos sus rincones!

Hemos llegado a Atenas a las 19:30, y para venir al centro hemos optado por coger el metro, que es más económico que un taxi. Es bastante sencillo pero nada rápido, ya que los trenes pasan cada 30 minutos… El billete cuesta 10€ (5 si tienes el carnet universitario y eres menor de 25 años) y tan solo hay que coger la línea azul en dirección a Aghia Marina. Nuestra parada era Monastiraki, y se encuentra en todo el meollo de la ciudad. Otra opción algo más barata es coger un autobús por 6€ que lleva también al centro.

La misión de lo que nos quedaba de día ha sido buscar un buen restaurante para probar la gastronomía griega por primera vez. Y de pura casualidad buscando en Google Maps hemos encontrado uno de los mejores restaurantes de Atenas: el Karamanlidika. Está regentado por una española llamada María, súper amable y que se ha sentado a hablar con nosotros nada más enterarse de que éramos españoles. La comida es una auténtica delicia, todo estaba buenísimo y los precios son de risa: hemos comido 3 platos y 2 postres (todo compartido) ¡por 24€! Hemos comido:

  • Unos huevos estrellados revueltos con cecina, tomate y especias.
  • “Ensalada” de patatas: era un revuelto de patatas, tomate y carne deshilachada.
  • Albóndigas con tomate, salsa de yogur y pan de pita.
  • De postre: yogur griego con calabaza en almíbar y la tradicional baklava, un poco empalagosa porque llevaba demasiadísimo azúcar, pero muy rica también.

Mañana vamos a repetir, así que ya os contaré qué tal el resto de manjares.

Había que bajar todo esto, y encontrándonos además en tan buena localización como es la zona de Monastiraki, una de las más animadas de Atenas, hemos dado un paseo por sus calles. ¡Vaya ambiantazo!

Me habían hablado fatal de esta ciudad: que es fea, decepcionante, sucia… Quizás me había hecho una idea demasiado negativa, pero el caso es que me ha fascinado: hemos podido ver el Ágora Romana, la Acrópolis a lo lejos y varios otros monumentos iluminados, y desde luego me ha parecido de todo menos feo. He leído mucho últimamente sobre la cultura griega y cada piedra me trasladaba a ese mundo antiguo del que tantísimos aspectos hemos heredado y gracias al que, a día de hoy, somos como somos.

Mañana comienza la aventura de verdad y ahora tengo aún más ganas de conocer todo lo que este lugar tiene para enseñar. ¡Buenas noches!

Alojamiento – Sparta Team Hotel (25€/habitación doble con baño compartido/noche): el hotel en sí está bastante bien para lo que cuesta. Somos de ahorrar todo lo que se pueda en el tema de alojamientos porque casi no pisamos el hotel y nos parece una tontería pagar de más por algo que no vamos a usar (obviamente dentro de unos mínimos). El único “pero” es que aunque se encuentra a 200 metros del barrio de Monastiraki, está en una zona nada cuidada y muy sucia.