Todo lo que debes saber para viajar a Cuba en 2026

Si has llegado hasta aquí después de mis dos posts (la realidad de Cuba y la ruta de 15 días), este tercero es el que yo habría querido leer antes de ir: un mapa mental de lo que cambia el viaje en 2026 y qué decisiones te conviene tomar para no ir a ciegas.

Si quieres verlo en vídeo, en estos 50 minutos te muestro todo mi viaje y te cuento muchas cosas:

1) Documentación para entrar en Cuba (2026)

E-visa y D’Viajeros

Desde 2025 se ha reforzado la entrada con visa electrónica y el formulario D’Viajeros (te genera un QR). La “tarjeta de turista” física ha quedado en retirada y, si te quedaba alguna antigua, se ha informado de su validez hasta el 31 de diciembre de 2025 (a partir de ahí, no cuentes con ella).

Qué haría yo:

  • E-visa (con margen, no el día antes)
  • D’Viajeros (cuando toque según el sistema, con captura del QR por si no hay datos

Seguro médico (sí o sí)

Cuba exige seguro médico para entrar, y pueden pedirte prueba.

2) La electricidad (esto cambia el viaje)

No es un detalle. En la actualidad, la luz es un tema central.

Hay cortes largos diarios y, desde octubre de 2024, se han reportado apagones nacionales prolongados y cortes programados y no programados (en La Habana y más fuera).

Y ojo con esto: muchos hoteles y negocios tiran de generadores, pero el combustible es inconsistente. O sea, “tengo generador” no siempre significa “tengo servicios normales”.

Qué llevar:

  • power bank bueno
  • linterna pequeña
  • frontal si te gusta ir a lo práctico
  • paciencia

3) Dinero y pagos

En Cuba hay una realidad de pagos muy particular y cambiante. Con escasez, doble economía y tiendas en divisas, es importante ir con plan.

Lo que suele funcionar mejor para no sufrir:

  • Efectivo como base (y bajo ningún concepto dependas de sacar dinero de cajeros)
  • Tener un colchón para imprevistos

Hay mucha escasez de necesidades básicas (comida, medicinas, combustible) y eso se traduce también en servicios menos predecibles.

4) Salud

En 2025 hubo una situación epidemiológica relevante en Cuba relacionada con enfermedades transmitidas por mosquitos, especialmente dengue y chikungunya, con cobertura internacional y alertas (nosotros mismos lo vivimos en primera persona porque nos contagiamos con el Chikungunya).

Qué significa esto:

  • repelente de verdad (no el “agradable”)
  • manga larga ligera por la tarde si eres carne de mosquito
  • revisa si tu alojamiento tiene mosquiteras o aire
  • lleva un mini botiquín decente (en Cuba puede faltar de todo, y no es exageración) en el que es imprescindible que lleves paracetamol de sobra. Es lo único que puedes tomar si enfermas (NO ibuprofeno) porque también hay posibilidades de contraer dengue, y un antiinflamatorio es algo extremadamente contraindicado para esta enfermedad.

Y por supuesto, el seguro de salud en viajes. Nosotros viajamos con el Seguro Estrella de Iati. Os lo dejo aquí con un 5% de descuento.

5) Internet y SIM (cómo estar conectada sin volverte loca)

Con apagones, el internet también va muy mal, tanto el wifi como los datos.

Aún así, siempre es útil contar con datos en el móvil aunque ni de lejos funcionarán como en Europa.La vía más común es la SIM turística de ETECSA (CubacelTur) y paquetes para visitantes. Podéis comprarla por internet y recogerla en el aeropuerto, o si no os fiais, comprarla directamente en el ETECSA de la calle Obispo en La Habana. Cuesta 35$ por 10GB, y una duración de un mes

Consejos prácticos:

  • Instala una VPN antes de viajar a Cuba en tu móvil y/u ordenador. Casi todas las páginas que usamos en Europa y EEUU están bloqueadas (y allí mismo no vas a poder instalar una VPN porque también están bloqueadas)
  • La conexión es muuuuuy lenta. Paciencia.
  • Todo el ecosistema Apple está bloqueado (se solucionaría con la VPN)
  • Descarga mapas offline
  • Guarda capturas de QR, reservas y direcciones

6) Transporte

En Cuba no hay servicio de trenes (el que hay es anecdótico) y tampoco es común el de autobuses. Lo mejor para moverse por la isla es en taxi colectivo o privado.

Si vais en grupo, os sale a cuenta utilizar el taxi privado, ya que llenáis un coche vosotros solos. En nuestro caso, siendo 3, y después de sufrir la incomodidad de compartir coche o furgoneta, cambiamos siempre a privados. Para orientaros con los precios, un trayecto de más de 500km en taxi privado (Cayo Santa María – La Habana) solo nos costó 200€ en total.

El combustible aparece como uno de los grandes condicionantes del país y afecta al transporte.

  • Si vas justo de días, prioriza los traslados cortos
  • Contrata conductores con margen (y confirmad el día anterior). Lo más fiable es preguntar a vuestros anfitriones en los hostales, ellos siempre conocen gente de confianza.

7) Seguridad

Cuba no es un destino inseguro, especialmente fuera de La Habana (allí sí deberías ir con algo más de cuidado). Aún así, lo básico: no exhibas móvil y cámara en zonas poco iluminadas por la noche y lleva copias de documentos, no el documento original.

8) Turismo y ética

Esto no es una norma moral, es una reflexión práctica: en 2026 el contraste entre “burbuja turística” y vida cotidiana es muy fuerte (sobre todo en resorts).

Si vas a un resort, ve sabiendo lo que es (no la Cuba real, desde luego, y tampoco lujo de verdad) y si lo que buscas es entender Cuba, sal de la burbuja (con respeto).

Viajar a Cuba en 2026 no es “ir al Caribe” en el sentido típico. Es un viaje con contexto, y ese contexto se nota en la luz, en la salud pública, en la escasez y en la calle. Los vídeos tipo Luisito o Dalmau han puesto imágenes a eso, pero cuando lo vives allí, lo entiendes de otra forma.

Recorriendo Cuba por libre en 15 días · 2026

Después de escribir La realidad de Cuba en 2026, tenía sentido contar también cómo fue nuestro recorrido por la isla y qué ruta hicimos exactamente durante esos 16 días.

Esta no es una ruta pensada desde la comodidad ni desde el “todo funciona como en casa”, pero tampoco fue un viaje caótico ni lleno de problemas logísticos. Pudimos movernos según lo previsto, llegar a los sitios que queríamos y completar el itinerario sin grandes contratiempos (salvo porque uno de nosotros se contagió de chikungunya, pero por suerte no duró más de 3 días).

Aun así, el contexto actual de Cuba condiciona la forma de viajar, los ritmos y las expectativas, y eso influye inevitablemente en cómo se vive cada etapa, sobre todo si, como nosotros, preferís dejar el dinero a los locales en vez de al gobierno. Así no solo ayudarás a quien más lo necesita y lo merece, sino que vivirás una experiencia más real.

Esta fue nuestra ruta de 15 noches pasando por La Habana, Viñales, Cienfuegos, Trinidad, Cayo Santa María (con parada en Santa Clara) y vuelta a La Habana. Os cuento cómo encajamos cada lugar, cuántas noches dedicamos, qué ver en cada zona y qué conviene tener en cuenta si alguien quiere hacer algo parecido hoy.

Resumen de la ruta (noche a noche)

  • La Habana: 2 noches
  • Viñales: 3 noches
  • Cienfuegos: 2 noches
  • Trinidad: 3 noches
  • Cayo Santa María (Resort Valentín Perla Blanca): 3 noches (con parada en Santa Clara de camino)
  • La Habana: 2 noches

Total: 15 noches/16 días (el día que llegamos a la Habana lo hicimos casi a media noche, y no lo cuento).

Lo más importante antes de empezar

1) La luz manda

Desde octubre de 2024 se reportan apagones prolongados y cortes programados y no programados. Fuera de La Habana pueden ser mucho más largos. Alojamientos y negocios tiran de generadores, pero el combustible también escasea y no siempre es garantía. Y aunque sí haya luz gracias a esos generadores, lo que no suele haber si hay corte por parte del gobierno, es internet. Así que, planifica traslados y check-ins con margen y lleva batería externa y linterna pequeña.

2) Lleva efectivo y mentalidad flexible

La falta de bienes básicos (incluyendo combustible, comida y medicinas) aparece incluso en avisos oficiales de viaje.
Es imprescindible que llevéis dinero en efectivo, ya sean dólares, euros o pesos cubanos. No se puede pagar con tarjeta en casi ningún sitio. En los sitios del gobierno casi sí, pero sinceramente son lugares que evitaría siempre que pudiese.

3) Salud: mosquitos en serio

Actualmente (2025-2026) Cuba sufre una epidemia de Chikungunya. Si decidís viajar, repelente bueno y constancia, sobre todo al amanecer y al atardecer. Y mucho paracetamol, por si hace falta usarlo, ya que es lo único que se puede hacer para paliar los síntomas en caso de contagiarse.

Día a día por zonas

1) La Habana (2 noches)

Qué hacer:

  • Pasear La Habana Vieja sin agenda cerrada (Catedral, plazas, portales, Obispo)
  • Malecón al atardecer
  • Pasear más allá de las zonas turísticas (solo así veréis la realidad)

Alojamiento: Hostal Ceja de Luna, en Habana Vieja (25€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

2) Viñales (3 noches)

Qué hacer:

  • Ruta en bici por el valle parando en la Cueva del Indio, el Palenque de los Cimarrones y el Mural de la Prehistoria.
  • Si tenéis muchas ganas de playa, pasar el día en Cayo Jutías. Solo si tenéis muchas ganas, ya que aunque solo son 50km, las carreteras están tan mal que la duración del trayecto es de 2h30.

Alojamiento: Jardín Botánico de Viñales (20€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

3) Cienfuegos (2 noches)

Qué hacer:

  • Paseo por el centro histórico
  • Malecón de Cienfuegos
  • Paseo por punta Gorda
  • Un día para el Parque Natural de El Nicho

Alojamiento: Hostal San Fernando (25€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

4) Trinidad (3 noches)

Qué hacer:

  • Free Tour por el centro histórico
  • Atardecer en la Casa de la Música
  • Hay muchos museos
  • Excursión al Parque Natural Topes de Collantes

Alojamiento: Casa Damarys (20€/noche en habitación triple, desayunos 5€/persona)

5) Trinidad → Santa Clara (parada) → Cayo Santa María (3 noches)

Santa Clara (parada en ruta):

  • No hace falta dormir. Puede ser una parada de unas horas para estirar piernas y ver lo principal, y seguir.

Cayo Santa María (3 noches):
Aquí el viaje cambia. Pasas a “burbuja resort”. Prescindible, pero no viene mal un poco de relajación de un viaje difícil.

Lo que yo tendría claro:

  • Los cayos suelen estar más orientados a sostener el turismo, a veces con generadores y funcionamiento más estable que en ciudades, pero eso no convierte la experiencia en lujo real. En 2025 hay cientos de reportes de turistas que mencionan problemas de mantenimiento e infraestructura también en zonas turísticas.
  • Si la situación del país te está removiendo, el resort puede generarte choque moral (a mí me pasó). No es un motivo para no ir, pero sí para saber dónde te metes.

Alojamiento: Hotel Valentín Perla Blanca (120€/noche en habitación triple de adultos y todo incluido, no admiten niños)

6) Cayo Santa María → La Habana (2 noches)

Objetivo: cerrar el viaje con margen, sin jugarte el vuelo al milímetro.

Si puedes, las dos últimas noches en La Habana son buena idea por:

  • tráfico
  • tiempos imprevisibles
  • logística general del país (y el factor electricidad)

Qué haría en esos 2 días finales:

  • lo que no te dio tiempo al principio
  • visitar el museo de arte cubano
  • hacer el free tour

Para completar este post, no os perdáis el último sobre Todo lo que debes saber antes de viajar a Cuba en 2026.

La realidad de Cuba en 2026

Hace un par de semanas volví de pasar 16 días recorriendo Cuba (la mitad este de la isla). Desde el 10 hasta el 26 de diciembre. Técnicamente era 2025, pero desgraciadamente no tiene pinta de que 2026 vaya a ser muy diferente para el pueblo cubano.

No escribí este post durante el viaje, ni es un diario ni una guía. Es simplemente una forma de contar cómo es hoy Cuba desde la experiencia de alguien que ha estado allí recientemente.

Edificios desde arriba en Cienfuegos

No es ningún secreto que los cubanos han sufrido lo indecible y que su situación económica, política y social siempre ha sido delicada. Pero lo que no sabíamos antes de viajar es que en los últimos 3–4 años todo ha empeorado de forma drástica, hasta el punto de que ya no les queda casi ni la alegría que siempre les ha caracterizado.

Una serie de acontecimientos que coincidieron en el tiempo entre 2020 y 2022 (pandemia, una política de bloqueo especialmente restrictiva, cambio y devaluación de moneda) ha llevado a que en 2025 el turismo sea mínimo fuera de algunos circuitos muy concretos y controlados. Rara vez nos cruzábamos con alguien no local por la calle, salvo en el centro de La Habana. Tampoco hay electricidad estable, ni medicamentos, ni comida suficiente, ni internet fiable.

Lo básico es un lujo.

Mucha gente conocida me ha hecho el mismo comentario: “Qué bien, estás en Cuba. Tengo un recuerdo precioso del viaje, lo disfruté mucho”. No sé en qué Cuba han estado, pero desde luego no son adjetivos que utilizaría para definir lo que yo viví allí.

Un país que ya no celebra

Pasamos la Navidad en La Habana, y algunas personas nos contaron que ya nadie tiene ganas de celebrar. Que otros años las calles se llenaban de comida, luces y música durante Nochebuena, pero que este año no había ánimo para nada.

Autobús en Cienfuegos

La tristeza y la desesperanza se hacen tangibles en cualquier rincón del país. Y yo me preguntaba constantemente qué había pasado para bajar un escalón más en la miseria. Qué es lo que hace que 2025 no tenga nada que ver con 2015.

A esto se suma algo que atraviesa todas las conversaciones, aunque no siempre se diga de forma directa: la emigración. Muchísima gente se ha ido y muchísima más está pensando en hacerlo. Jóvenes, profesionales, familias enteras. En casi cada charla aparecía alguien que ya no estaba, un hijo en España, un hermano en Miami, un amigo en México.

Da la sensación de que el país se va vaciando poco a poco de futuro, y eso pesa. No es solo la falta de recursos materiales, es la sensación de que no hay horizonte. Que quedarse es resistir, no construir.

La electricidad: el verdadero punto de inflexión

La respuesta es la luz.

En octubre de 2024 hubo un apagón general, y desde entonces los cortes de electricidad han sido continuos a lo largo y ancho de la isla. El motivo es sencillo: las centrales eléctricas no dan abasto. No se produce suficiente electricidad para cubrir las necesidades básicas de la población.

La solución del gobierno es ir cortando la electricidad por zonas.

En algunos lugares, como La Habana, hay días en los que con suerte hay luz casi todo el tiempo, aunque lo normal es que durante 3–4 horas no. Pero fuera de la capital, en ciudades tan importantes como Trinidad (Patrimonio de la Humanidad), Cienfuegos o Viñales, lo raro es que sí haya electricidad.

Vistas desde el Parque Central de La Habana

Pueden pasar más de 24 horas sin corriente, y en ocasiones varios días seguidos, a excepción de algunas horas de madrugada. En Trinidad, por ejemplo, solo tuvimos luz de 3 a 5 de la mañana durante los tres días que estuvimos allí.

¿Por qué no se produce suficiente energía? Porque falta petróleo. Hasta ahora (porque ya sabemos lo que ha sucedido en enero de 2026) era Venezuela quien vendía el petróleo a Cuba, a buen precio. El gobierno se quedaba con un poco, pero el resto lo vendía a otros países a precio más caro.

Y, sin embargo, hay lugares donde la luz nunca se apaga. El Capitolio de La Habana, completamente iluminado a cualquier hora de la noche, funciona como una fachada pulida y ajena a la realidad que lo rodea. Un edificio que apenas se usa, convertido en museo, con su cúpula de oro siempre encendida mientras ciudades enteras pasan días a oscuras.

La Habana Vieja: belleza en ruinas

Cuando paseas por algunas calles de La Habana Vieja, a veces dudas de si ha habido una guerra.

Edificios en La Habana Vieja

No exagero cuando afirmo que, si los edificios de esa zona estuvieran arreglados, La Habana sería posiblemente una de las ciudades más bonitas del mundo. La arquitectura colonial es impresionante. Pero la realidad es otra.

Las casas se caen a trozos. La pintura es casi inexistente. Las cornisas dan miedo. Los balcones parecen a punto de ceder. Hay que mirar bien dónde pisas, porque no es raro encontrar zanjas abiertas o montones de basura.

La ciudad, en general, parece un vertedero gigante, con desperdicios por todas partes y montañas de basura en casi cada esquina. Excepto en la calle Obispo, que es para los turistas y donde hay que mantener las apariencias. Basta alejarse una manzana para que el escenario cambie por completo.

Comida, medicinas y supervivencia diaria

Farmacia en La Habana

Las farmacias parecen trasteros vacíos. Cuando llega algún medicamento, se corre la voz y la gente compra todo lo que puede, porque sabe que, si no lo hace, otros lo revenderán en la calle al doble de precio.

Las bodegas, donde los cubanos canjean sus cartillas de racionamiento, hace años que dejaron de tener productos proteicos. Ni pollo, ni carne, ni huevos. Azúcar, arroz, pan y poco más.

Donde sí hay productos, a precios europeos, es en las tiendas del gobierno. Tiendas en las que solo se puede pagar con tarjeta de crédito y en dólares.

¿Y cómo sobreviven entonces los cubanos?

En gran parte, gracias a las mipymes. Hace unos años se permitió la creación de pequeños negocios privados, donde personas particulares venden productos que consiguen como pueden, muchas veces gracias a familiares o contactos en el extranjero. Estas tiendas, con precios más razonables, son las que permiten que la vida siga adelante.

Bodega en La Habana

Como se suele decir: el pueblo salva al pueblo.

Hay otra cosa que se percibe rápido: la autocensura. Muchas personas hablan con cuidado, bajan la voz o miran alrededor antes de opinar. No hace falta que nadie os diga que hay temas que es mejor no tocar; se nota en los silencios y en las frases a medias.

Eso también explica por qué es tan difícil encontrar información clara desde dentro. No todo lo que ocurre se cuenta, no porque no pase, sino porque no siempre se puede decir.

El remate se llama chikungunya

A todo esto se sumó un problema sanitario del que apenas se hablaba fuera de la isla.

En el verano de 2025 comenzó a extenderse la chikungunya, una enfermedad transmitida por la picadura de un mosquito que provoca fiebres muy altas y fuertes dolores articulares. Fuera de Cuba apenas se sabía nada, pero allí el 100% de las personas locales con las que hablamos la habían pasado, ellos o alguien muy cercano.

No conocimos a nadie que no la hubiera sufrido, muchas veces con secuelas que duran meses.

No fue hasta finales de noviembre cuando el gobierno hizo un comunicado público internacional. Nosotros no nos enteramos. Y al llegar allí, uno de nosotros se contagió. Por suerte, y probablemente gracias a estar fuerte y bien alimentado, fueron dos días muy duros y después dolores persistentes que, tres semanas más tarde, aún no han desaparecido.

Amanecer desde el puerto de La Habana

El turismo y los resorts: dos realidades que no encajan

Viajar por Cuba genera una contradicción constante como turista. Sabes que tienes el privilegio de irte cuando quieras, de encender la luz al volver a casa, de abrir el grifo y que salga agua.

No es culpa, pero tampoco es comodidad. Es una sensación incómoda que te acompaña todo el viaje y que no se parece a la de casi ningún otro destino.

Donde sí queda algún turista, aunque tampoco muchos, es en los resorts de Cayo Santa María o Varadero. Pasamos tres días en el primero y la sensación fue incómoda.

Mientras en muchos lugares del país escasean la electricidad, el agua o la comida, allí se encienden todas las luces de las habitaciones para que no parezca que el hotel está casi vacío, el aire acondicionado funciona a 16 grados y se tira comida a la basura después de cada buffet.

Y, aun así, de resort de cinco estrellas tienen poco. El mantenimiento es lamentable y la sensación general es de decadencia envuelta en una burbuja artificial.

Fachada de los edificios del Resort Valentin Perla Blanca, en Cayo Santa María

¿Volvería a Cuba?

Este texto no pretende decirle a nadie si debe o no viajar a Cuba. Solo intenta contar cómo es hoy el país desde la experiencia de estar allí, sin filtros turísticos y sin nostalgia de una Cuba que ya no existe.

No escribo esto para desanimar a nadie a viajar, pero sí para que quien lo haga sepa dónde se mete, y sobre todo, porque no fueron una ni dos las veces que alguien me pidió: «cuenta esto fuera, que esto se tiene que saber».

Cuba no es un destino fácil. No es un viaje ligero. Y hoy, más que nunca, es un país sostenido por su gente, no por sus estructuras.

Ojalá algún día pueda escribir un texto distinto. Hoy, esta es la realidad que vi.

Mesa de los Tres Reyes (2454m): el techo de Navarra

Cima número ¡30! del Reto CIMASxPROVINCIAS completada. Y vaya cima.

La ruta parte desde el Refugio de Linza, en el valle de Ansó (Huesca), un clásico del Pirineo occidental. Recomendable madrugar, sobre todo en verano. A parte de por el calor, porque el parking se llena rápido.

Desde los primeros metros, la senda (marcada como GRT-13) empieza a ganar altura entre pinos y pastos. No hay descanso. La subida es constante y el terreno alterna zonas de tierra compacta con piedra suelta. Se avanza bien, pero con respeto: sabes que te queda un día largo.

El Collado de Linza es el primer punto de respiro. Desde allí se abre la vista a los gigantes del entorno: Petrechema, Acherito, Sobarcal… y, al fondo, la protagonista del día.
La Mesa de los Tres Reyes aparece recortada contra el cielo, con esa forma inconfundible que parece esculpida para recordar quién manda aquí.

Dejas la GRT-13 y tomas el desvío a la Mesa de los Tres Reyes / Hiru Erregeen Mahaia. A partir de aquí el paisaje cambia por completo: roca caliza, silencio y ese tipo de terreno donde cada paso se gana. Y debes tener mucho mucho ojo, porque hay varios no-caminos (rutas marcadas por hitos de piedras pero que van a otras cimas). No pierdas de vista el track porque en determinado momento hay que girar 90º a la izquierda.

Seguimos entre rocas afiladas y el sendero se retuerce y asciende hacia una cresta que marca el tramo final. No hay pasos técnicos, pero la subida exige piernas, equilibrio y mucha concentración.

En el último tramo, alguna pequeña trepada te obliga a usar las manos, nada serio, pero suficiente para recordarte que estás en alta montaña.

Y entonces, el vértice geodésico.
2.454 metros. Tres reinos (Navarra, Aragón y Francia) y un solo pico.
A pocos metros, la estatua de San Francisco Javier, con su pañuelo ondeando al viento, y una pequeña maqueta del castillo de Javier que se ha convertido ya en símbolo de esta cima.

El panorama desde arriba corta la respiración: el Petrechema se impone al norte, el Pic d’Anie aparece en la distancia, y más abajo, el Ibón de Lhurs refleja el cielo como un espejo.

El descenso se hace por el mismo camino, y la bajada entre esas puntiagudas rocas pide atención, especialmente en los tramos más descompuestos.

En total, 18km, 1800m de desnivel positivo y una jornada de las que dejan huella.

Aquí te dejo el track (descárgalo, porque pasarás el día sin cobertura, incluido parking y refugio).

Cómo llegar al Refugio de Linza

Se encuentra en el valle de Ansó (Huesca), dentro del Pirineo occidental. Desde el pueblo de Ansó se accede por una carretera estrecha pero asfaltada hasta el refugio, donde hay aparcamiento amplio y una fuente (la única en toda la ruta, por cierto).

Subida al Moncayo: la cima más alta de Zaragoza y Soria

¡Otro pico más (dos, de hecho) del Reto CIMASxPROVINCIAS tachado!

Datos técnicos de la ruta

  • Tipo de actividad: senderismo
  • Dificultad: moderada
  • Distancia: 9,3 km
  • Desnivel: 800m
  • Altitud máxima: 2314m
  • Altitud mínima: 1571m
  • Tipo de ruta: ida y vuelta por el mismo sendero (aunque también hay una opción de hacerla circular)
  • Inicio y fin: Aparcamiento de Haya Seca (a menos de 1km del Santuario del Moncayo, al que solo se puede acceder si eres cliente del restaurante).
  • Track de Wikiloc: https://loc.wiki/t/233366921?wa=sc

El Moncayo impone desde lejos. Lo ves y entiendes por qué tantas veces lo llaman la montaña sagrada del viento. Subirlo no tiene misterio técnico (aunque sí una buena subida llena de piedras sueltas, todo hay que decirlo), pero sí una energía especial.

La ruta comienza en el parking previo al Santuario del Moncayo, a unos 1.570 m. El acceso más habitual es desde el parking del Santuario del Moncayo, dentro del Parque Natural del Moncayo, al que se llega desde San Martín de la Virgen del Moncayo (Zaragoza). La carretera está asfaltada hasta arriba, aunque los últimos kilómetros son estrechos y con curvas.

Desde el aparcamiento, el sendero está perfectamente señalizado con marcas blancas y amarillas (PR-Z 79). Desde el primer paso el desnivel se hace notar. No hay tregua: el sendero se empina rápido entre pinos y piedras sueltas, y pronto el bosque se abre dejando ver la ladera pelada de rocas afiladas que lleva hasta la cima. Es una subida constante, de esas que te piden paciencia y piernas.

A mitad de camino, el paisaje cambia por completo. La vegetación desaparece y el terreno se vuelve de roca y viento. Es el Moncayo en su versión más pura: sobrio, duro y espectacular. Giré un momento para mirar atrás y la vista era brutal: ni una nube ese día cubriendo el valle, arriba el aire cortaba y todo parecía en silencio.

La última parte hasta la cumbre es más amable, una cresta ancha que invita a disfrutar el tramo final. Y al llegar al vértice geodésico, el clásico bloque de cemento con la placa de 2314 m y la Virgen del Moncayo.
Desde arriba, se ve todo: el Moncayo aragonés, el Moncayo soriano, y la sensación de estar justo entre dos provincias que comparten una misma montaña.

El descenso es rápido, todo por la misma senda, y con mucho cuidado en la zona de piedra suelta. En total, unos 9,3 km y 800 m de desnivel positivo, que se disfrutan de principio a fin si el día acompaña, como fue en mi caso. Recordad que sopla un fortísimo viento siempre, así que sea la época que sea, allí arriba suele hacer bastante frío.

Piornedo: un viaje al pasado en los Ancares (Lugo)

En pleno corazón de los Ancares lucenses se esconde Piornedo, una aldea que parece detenida en el tiempo y que se cruzó en mi camino por casualidad cuando buscaba coronar el punto más alto de la provincia de Lugo. A casi 1.200 metros de altitud, este pequeño pueblo de montaña es uno de los lugares más especiales de Galicia, no solo por su ubicación, sino por lo que conserva: las pallozas.

Piornedo fue, durante siglos, una aldea aislada. Sus habitantes vivían de la ganadería y la agricultura en condiciones muy duras, lo que les obligó a construir casas adaptadas al clima extremo de la zona: inviernos largos, nieve abundante y veranos cortos.

De ahí nacen las famosas pallozas, viviendas prerromanas de planta circular u ovalada, con muros de piedra y cubiertas de paja de centeno. En ellas convivían las familias con los animales, lo que ayudaba a mantener el calor durante el invierno. Su origen se remonta a tiempos celtas y, sorprendentemente, se mantuvieron habitadas hasta bien entrado el siglo XX.

Muchas de estas construcciones siguen en pie y algunas pueden visitarse, como el Museo Palloza de Piornedo, que conserva el interior tal y como vivían las familias hace unas décadas. Entrar allí es como hacer un viaje al pasado: hogar, cocina, cuadras y herramientas tradicionales, todo bajo el mismo techo de paja.

Lo bonito de Piornedo es que no es solo un museo al aire libre. Es un pueblo vivo, rodeado de montañas espectaculares, con casas de piedra, hórreos, iglesias pequeñas y esa atmósfera tranquila que invita a quedarse unos días. Pasear por sus calles empedradas, con las pallozas asomando entre la niebla o la nieve, es de esos recuerdos que se quedan grabados.

Además, como mencionaba al principio, es punto de partida para ascensiones míticas de los Ancares, como el Mustallar o el Cuiña, lo que lo convierte en lugar de peregrinaje tanto para senderistas como para quienes buscan turismo rural auténtico.

Piornedo es mucho más que una aldea bonita: es un pedazo de historia viva, testimonio de cómo se las ingeniaban los gallegos de montaña para sobrevivir en condiciones durísimas. Y al mismo tiempo, es uno de los pueblos más pintorescos de Galicia, perfecto para descubrir sin prisa, saborear la calma y dejarse envolver por su magia.

Y aunque es el más famoso en la parte lucense de los Ancares, no está solo. Os dejo otros que merecen ser visitados, y así podéis completar la visita de fin de semana:

  • Balouta (León): al otro lado de la sierra, conserva también pallozas habitadas y un ambiente muy parecido.
  • Campo del Agua (León): un conjunto de pallozas más abandonadas, con un aire casi arqueológico, donde la naturaleza se mezcla con las construcciones.
  • Cervantes (Lugo): el concello al que pertenece Piornedo está lleno de pequeñas aldeas con hórreos y casas de piedra que mantienen la esencia tradicional.
  • O Cebreiro (Lugo): el más turístico de todos, al estar en el Camino de Santiago Francés. También conserva pallozas, pero con mucho más movimiento de visitantes.

Todos ellos forman parte de un mismo legado cultural y arquitectónico que hace de esta zona uno de los rincones más auténticos de la montaña del noroeste peninsular.

Ruta a O Mustallar (1934m), el techo de Lugo, desde Piornedo

Nueva cima del Reto CIMASxPROVINCIAS conquistada, esta vez la número 27, el techo de Lugo.

  • Distancia total: 14km (ida y vuelta)
  • Desnivel positivo acumulado: 900m
  • Tiempo total empleado: unas 5 h con paradas incluidas
  • Punto de inicio y final: Piornedo (pedanía de Cervantes, Lugo)
  • Tipo de ruta: lineal (ida y vuelta por el mismo camino)
  • Agua: hay dos fuentes a lo largo de la ruta (km 3 y km 12 aprox.)
  • Dificultad: moderada. Sencilla hasta los dos últimos km, que se inclina mucho, y los últimos 500m, criminales, con pendientes de hasta el 40%.

La subida hacia el Mustallar

La ruta empieza en la preciosa aldea de Piornedo, que os recomiendo visitar independientemente de si hacéis la ascensión o no. Se parece mucho a O Cebreiro, también en la provincia de Lugo, pero está mucho más inaccesible y por tanto conserva una paz y calma que invitan a quedarse unos días.

La ruta discurre en todo momento por una pista forestal (a ratos en mejor o peor estado) la mayor parte del tiempo por praderas, pero también bosques en alguna ocasión. Los primeros kilómetros son en ascenso progresivo, con un ambiente muy gallego: verde intenso, vacas y mucha calma.

Poco a poco el sendero gana pendiente y se hace más exigente hasta alcanzar la Campa da Lucenza, un collado abierto que marca el inicio del terreno de alta montaña. Desde aquí ya se distinguen las laderas que conducen al Mustallar.

Tramo final y cima del Mustallar

Desde la Campa da Lucenza, la subida se pone muy seria. El sendero atraviesa canchales y laderas herbosas con pendiente fuerte (30-40% de pendiente durante 500m) . Es la parte más dura de la ruta, pero también la más espectacular: a medida que se gana altura, las vistas se abren hacia los Ancares, con montañas infinitas en todas direcciones.

En la cima del Mustallar (1.934 m), el punto más alto de Lugo, la recompensa es total: panorámica sobre los valles de Cervantes, las sierras vecinas y, en días claros como el que nos tocó, hasta los Picos de Europa. Es una cima amplia y venteada, de esas que invitan a sentarse un rato y disfrutar del silencio.

El regreso

La bajada se hace por el mismo camino. Ojo con las rodillas: los tramos de pendiente y piedra suelta pueden castigar un poco.

Ruta a Cabeza del Covacho desde Nogal del Barranco (Guisando, Sierra de Gredos)

Ruta realizada: datos técnicos

  • Distancia total: 9,7 km
  • Desnivel positivo acumulado: 660 m
  • Tiempo total empleado: unas 3h15’ con paradas incluidas (aunque depende del ritmo de cada uno)
  • Punto de inicio y final: Aparcamiento de Nogal del Barranco (Guisando, Ávila)
  • Tipo de ruta: circular
  • Agua: solo la Fuente del Llamaril, poco fiable en verano → lleva agua suficiente
  • Dificultad: moderada. Pendiente sostenida en la subida y terreno pedregoso en la parte alta, pero sin pasos técnicos
  • Track de Wikiloc: https://loc.wiki/t/230427129?wa=sc

La circular a Cabeza del Covacho es corta, pero intensa. Una buena opción para medio día de montaña en Gredos, con un desnivel suficiente para trabajar piernas y unas vistas espectaculares sin necesidad de afrontar la dureza del Almanzor.

Una cima menos conocida, pero de esas que dejan ganas de volver y explorar más rincones de los Galayos.

De Nogal del Barranco al collado del Yelmo

La ruta arranca fuerte desde el mismo parking. La pendiente se nota ya en los primeros metros, con un sendero bien marcado que sube entre pinos. Enseguida se empieza a ganar altura y aparecen las primeras vistas al circo de los Galayos, con sus agujas tan características. El paisaje impresiona aunque todavía estemos al inicio.

Tras un buen tramo de subida constante llegamos al collado del Yelmo, donde por fin el camino da un respiro. Desde aquí ya se intuye la cima del día y el terreno se abre, con panorámicas más amplias.

Ascenso a Cabeza del Covacho

Desde el collado, la ruta se endurece de nuevo. El terreno se vuelve más rocoso y la pendiente aprieta. Es el tramo más exigente, pero no tiene dificultad técnica: solo requiere piernas y paciencia.

La llegada a la cumbre de Cabeza del Covacho (1.628 m) merece la pena. El mirador hacia los Galayos y la cara sur de Gredos es espectacular (lo de la foto de abajo es Arenas de San Pedro), con el Almanzor dominando la escena y, en días despejados, vistas hasta la Vera de Cáceres. Una cima discreta, pero con mucho carácter.

Descenso por deshaciendo el camino

La vuelta se hace por el mismo camino, lo que permite disfrutar con más calma de las vistas que quizá en la subida pasaron desapercibidas. Ojo en el descenso: el terreno pedregoso puede jugar malas pasadas, sobre todo si está húmedo.

Qué ver y hacer en Padrón: la cuna de la literatura gallega y de los pimientos más famosos

Padrón no es un pueblo cualquiera. Su nombre viene del Pedrón, la piedra que, según la tradición, sirvió de amarre a la barca que trajo el cuerpo del Apóstol Santiago desde Palestina. Ese mito lo conecta directamente con el origen del Camino de Santiago.

Pero Padrón también es cuna literaria: aquí nació Rosalía de Castro, la gran poeta gallega, y también Camilo José Cela, premio Nobel. A esa mezcla de historia jacobea y tradición literaria se suma su fama gastronómica: los pimientos de Padrón, que han hecho mundialmente conocido este rincón de Galicia.

Qué ver en Padrón

1. Iglesia de Santiago y el Pedrón
Dentro encontrarás la piedra que da nombre al pueblo, símbolo jacobeo y parada obligatoria para peregrinos.

2. Casa-Museo Rosalía de Castro
Situada en A Matanza, a las afueras, conserva objetos personales, manuscritos y recuerdos de la autora. Una visita imprescindible para los amantes de la literatura.

3. Fundación Camilo José Cela
Un museo dedicado al Nobel, con manuscritos, primeras ediciones y una colección de arte.

4. Jardín Botánico-Artístico
Un parque declarado monumento histórico-artístico, con especies exóticas y árboles centenarios. Ideal para pasear y desconectar.

5. Paseo del Espolón
Centro de la vida social de Padrón, con estatuas de Rosalía y Cela, terrazas y sombra bajo los plátanos.

6. Iria Flavia
A las afueras, fue sede episcopal y lugar de enterramiento de Rosalía. Su colegiata y cementerio son parte de la historia local.

La “Pedronía”: el diploma jacobeo de Padrón

En Padrón también existe un reconocimiento especial para los visitantes: la Pedronía. Es un diploma parecido a la Compostela de Santiago, pero con un matiz importante: aquí no se certifica que hayas completado un camino, sino que hayas recorrido y conocido los lugares más emblemáticos de la villa.

¿Por qué se da? Porque Padrón está considerado el origen de la tradición jacobea. Según la leyenda, fue aquí donde llegó la barca con el cuerpo del Apóstol Santiago y donde se amarró al famoso Pedrón, la piedra que se conserva bajo el altar mayor de la iglesia de Santiago. Si Compostela es la meta, Padrón es el inicio.

Para conseguir la Pedronía hay que completar un recorrido urbano que pasa por varios enclaves vinculados a la historia del pueblo: la iglesia de Santiago con el Pedrón, la colegiata de Iria Flavia, la Casa-Museo Rosalía de Castro, el convento del Carmen y otros puntos señalados. En cada uno se sella una credencial, y al final, en la oficina de turismo, se expide el diploma.

Más allá del papel, la Pedronía es un recuerdo simbólico: acredita que has estado en el lugar donde, según la tradición, comenzó todo el mito jacobeo. Una manera de darle valor al papel de Padrón en la historia y de que te lleves contigo un pedacito de esa herencia.

Escapada a Santiago: rincones, comida y planes imprescindibles

Santiago no es solo el final del Camino, es una ciudad que mezcla historia, espiritualidad, vida universitaria y muy buen ambiente gastronómico. Aunque se puede recorrer en un día, lo ideal es dedicarle un fin de semana para disfrutarla con calma.

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1. La Catedral de Santiago

El corazón de la ciudad. Visitarla por fuera ya impresiona, pero merece la pena entrar, ver el Pórtico de la Gloria, el botafumeiro (cuando funciona en las misas solemnes) y, por supuesto, abrazar al Apóstol. La plaza del Obradoiro, justo enfrente, es el lugar más emblemático: peregrinos llegando, música callejera y una energía única.

2. El casco histórico

Un laberinto de calles empedradas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Tiendas de artesanía, bares con terraza, soportales para resguardarse de la lluvia y plazas con mucho encanto (como la de Quintana o la de Platerías). Pasear sin rumbo es lo mejor.

3. Museos y cultura

  • Museo do Pobo Galego, en el antiguo convento de Bonaval, para entender la historia y cultura gallega.
  • Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), enfrente, si quieres algo más moderno.
  • Museo de la Catedral, para profundizar en la historia del templo.

4. Parques y miradores

  • Parque de la Alameda: el más famoso, con vistas preciosas a la Catedral (y el lugar donde todo compostelano pasea).
  • Monte Pedroso: a las afueras, ofrece la panorámica más completa de la ciudad.
  • Belvís y Bonaval: parques tranquilos, ideales para desconectar un rato del bullicio.

5. Gastronomía compostelana

En Santiago se come muy bien, y no solo marisco. Apunta:

  • Tarta de Santiago: imprescindible, con almendra y azúcar glas.
  • Pulpo a feira, lacón con grelos o caldo gallego en cualquier taberna.
  • Raxo (lomo de cerdo adobado) o zorza, muy típicos en bares universitarios.
    Consejo: prueba los menús del día en restaurantes locales, suelen ser abundantes y económicos.

6. Vida universitaria y ambiente

Santiago es ciudad universitaria, así que el ambiente está asegurado. La zona de vinos (Rúa do Franco y Rúa da Raíña) está llena de bares donde pedir tapas y raciones. Por la noche, encontrarás desde pubs tranquilos hasta locales con música en directo.

7. Excursiones desde Santiago

  • Finisterre y Muxía, para prolongar el Camino hasta la Costa da Morte.
  • Rías Baixas, a menos de una hora, con playas y bodegas de albariño.
  • Padrón, tierra natal de Rosalía de Castro y parada literaria e histórica.

8. Eventos destacados

Las Fiestas del Apóstol, en julio, son las más grandes: conciertos, fuegos artificiales en la fachada de la Catedral y ambiente festivo en toda la ciudad.

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