21 de agosto: Ribadavia

Aunque llevamos alojados aquí casi una semana, no hemos explorado el pueblo hasta hoy, y es que este lugar tiene para rato.

Perteneciente a la provincia de Ourense, Ribadavia es la capital de la comarca O Ribeiro, y en la antigüedad lo fue durante un tiempo incluso del mismo Reino de Galicia, situada en la confluencia de los ríos Avia (del que recibe su nombre) y Miño. Es famosa desde siempre gracias al vino, y ya en 1947 fue declarado conjunto monumental histórico artístico.

Lo mejor para hacer una visita (toda a pie fácilmente) por la localidad, es acudir primero a la Oficina de Turismo, que se encuentra en la Plaza Mayor. Allí explican todo lo que se puede ver, tanto en el mismo pueblo como en los alrededores, y además es la entrada al castillo, el monumento más imponente de todos.

Castillo de Rivabavia

Fue construido en el siglo XV, pero parece ser que hubo una necrópolis antes, original del siglo IX, y perteneció en primera instancia al primer Conde de Ribadavia, Pedro Ruiz Sarmiento.

Actualmente se encuentra bastante deteriorado, pero desde el año 2007 (van con la calma) se está restaurando y excavando nuevas zonas.

Entrar cuesta 3,50€ e incluye una audioguía que explica la historia del Castillo y de la villa con todo lujo de detalles, así que os recomiendo que la hagáis.

Judería

Ribadavia tuvo una de las comunidades judías más grandes de Galicia, e incluso de España. En la Edad Media la villa fue una ciudad rica, con peso político y económico al que no fueron ajenos los comerciantes judíos, que apoyó su economía en el comercio del vino de Ribeiro abasteciendo los reinos peninsulares y exportándolo a otros países europeos.

De aquel pasado perviven los prestigiosos vinos y una conciencia local de recuperar su pasado judío que se refleja en sus bodegas, tabernas y tahonas. En la rúa da Xudería está documentada la existencia de la Sinagoga de la Aljama.

Hay varios lugares donde hoy se pueden probar dulces típicos hebreos. El más famoso es la Tahona de Herminia. Aunque a decir verdad, cuando estuve en Israel no probé nada parecido.

Plaza Mayor

Este es el centro neurálgico de la población. Llaman la atención los soportales, el edificio del Ayuntamiento y el Pazo de los Condes de Ribadavia.

Iglesia de San Juan

Construida a finales del siglo XII, es un claro ejemplo de la sencillez del románico rural gallego. Fue levantada por la Orden de Malta en estilo románico con una sola nave con bóveda de cañón.

Paseo Fluvial del Avia

Y para terminar la ruta, saliendo fuera de la Rúa Extramuros, al nivel del río, hay un paseo llano muy agradable que se extiende varios kilómetros a lo largo del Avia y del Miño.

20 de agosto: Isla de Arosa

Hoy ha tocado un poquito más de coche, aproximadamente 1h40 desde donde estamos alojados (Ribadavia) para visitar la Isla de Arosa, al norte de Pontevedra.

Dice la leyenda que, «cuando el Creador después de crear el mundo, se sentó apoyando una mano en la Tierra, para descansar, de modo que sus dedos quedaron marcados en la costa gallega en forma de 5 profundas rías.»  La mayor de todas, separando (o conectando) las provincias de Coruña y Pontevedra, es la de Arousa, que guarda en el interior una preciosa isla bautizada con su mismo nombre. En realidad (popularmente) es el apellido, ya que el sustantivo evolucionó en propio y se le suele llamar sencillamente con el topónimo gallego ‘A Illa’.

Está unida a Vilanova por un puente de casi dos kilómetros (uno de los más largos de Galicia) que fue construido en 1985, para acabar así con el aislamiento que sufría hasta entonces cuando los viajes a la isla tenían que realizarse en pequeños barcos regulares. Ello conllevó un gran aumento del desarrollo económico y a un aumento de la población residente que asciende actualmente a unas 5000 personas, que viven del marisqueo, la pesca y el turismo. Es el Ayuntamiento más joven de Galicia, y el único insular, que se independizó de Vilanova de Arousa en 1997.

Mirador O Con do Forno

También conocido popularmente O Santo, ya a que en el lugar se sitúa una escultura del Corazón de Jesús, desde 1962. De hecho, sus piedras fueron trasladadas hasta allí por el primer vehículo a motor que había en toda la isla, conocido por «A Cachonda». Desde aquí, que es el punto más alto (a 66m de altitud) se puede disfrutar de una impresionante panorámica de la isla y de la Ría de Arusa.

Faro de Punta Cabalo

De 1852, ha sufrido muchas reformas, y ya no cumple la función para la que fue construido, hoy alberga un restaurante. Es preferible encargar la comida por anticipado, que puede ser una degustación de mariscos y pescados del día, sin olvidar los escabeches y las empanadas, y, si el tiempo lo permite, con la mesa preparada en la terraza, que en realidad es una plataforma en prolongación del peñasco, con la mejor panorámica de la zona y vistas hacia la provincia limítrofe de Coruña: Cabo de Cruz, al norte; Ribeira, al oeste; y en medio, a Pobra do Caramiñal. 

Playa de A Secada

Una de las más populares de toda la isla y también la más concurrida ya que cuenta con bandera azul, 420 metros de longitud, todo tipo de servicios incluido chiringuito y un gran pinar en su parte trasera con abundantes sombras.

Desde ella parte un paseo peatonal con pasarelas de madera que lleva hasta Niño do Corvo por toda la costa. 

Parque Natural de O Carreirón

Comprende toda la parte sur de la isla. En su parte exterior hay más de diez pequeñas calas, alguna de ellas nudistas. Pero lo realmente bonito del lugar no está solo en la periferia, sino también en su interior, donde uno puede perderse por sus caminos rodeados de pinares y de aves, catalogado como zona de especial protección de estas, donde hay varios ejemplares de garza real.

En sus 1,3 kilómetros cuadrados de extensión, hay varios senderos para adentrarnos en su bosque como el «Sendeiro dos Pilros» que pasa por la laguna que está situada en el centro del parque. 

Isla Areoso

Es un paraíso escondido a pocos metros de la isla. Se trata de un islote de playas blancas y agua cristalina que nada tienen que envidiar al Caribe, de verdad (bueno, igual la temperatura del agua sí…).

Solo se puede llegar a ella en barco privado (no hay barcos que hagan la ruta allí) o bien alquilando piraguas y remando uno mismo, algo muy recomendable.

19 de agosto: Cañón del Sil

Hoy ha tocado día de ruta, aunque la lluvia nos la ha jugado un poquito y hemos tenido que acortarla para no acabar calados hasta las cejas.

El destino elegido ha sido el Cañón del río Sil, uno de los lugares más importantes de la Ribeira Sacra. Seguro que ya sonará este nombre por salir de aquí el vino con Denominación de Origen con el mismo nombre. Y además, el otro día lo mencioné cuando hablaba de la viticultura heroica de Cangas del Narcea. El Cañón es una profunda garganta de pareces rocosas que siguen siendo hoy en día el sustento de muchos habitantes de la zona, pues sobre ellas se produce una uva de excelente calidad.

Entre las provincias de Lugo y Ourense, a poco más de doscientos metros de altura, se encuentra el tramo final del río Sil. A sus laterales, y a lo largo de más de treinta y cinco kilómetros se levantan dos paredes que en algunas zonas se elevan hasta casi quinientos metros en vertical sobre sus aguas. Estas laderas guían al río a través de amplias curvas y meandros, que forman algunos de los rincones más mágicos de toda Galicia.

A parte de visitar bodegas, admirar las vistas desde miradores o dar paseos en barco, las rutas son también protagonistas en la zona, y la elegida por nosotros partía, al parecer, del lugar más típico para ello: el pueblo de Parada de Sil.

Hay varias para elegir, explicadas por el propio Concello del municipio. Podéis ver todas en esta web; la que hemos hecho (no completa por la lluvia) ha sido la que nos iba a proporcionar mejores vistas de las paredes del Cañón, que en dicha web se llama Ruta da Fábrica da Luz. Lo más chulo son las vistas, pero las zonas de la ruta que discurren por los frondosos bosques no tienen nada que envidiarles y también tienen mucho encanto.

Lo que hemos hecho es acortarla a la mitad izquierda del mapa, pues queríamos pasar por el Mirador Los Balcones de Madrid, un punto estratégico a 500m de altitud que ofrece unas vistas espectaculares.

Por si os resulta más cómodo, os dejo una ruta de Wikiloc para seguir en vivo y en directo.

18 de agosto: Termas de Prexigueiro

Hoy ha sido un día tranquilito. Nos hemos levantado tarde, llovía, y nos hemos bajado al paseo fluvial junto al Avia y al Miño, aquí mismo en Ribadavia.

Después de comer en el Restaurante Plaza, en la misma Plaza Mayor del pueblo (un menú del día por 10€ y bastante decente) y descansar un rato, hemos puesto rumbo a las Termas de Prexigueiro.

A rasgos generales, unas termas son baños públicos de aguas minerales que brotan de la tierra a una temperatura bastante superior a la que hay en el ambiente, que fueron muy típicos en la antigua la civilización romana.

El mero hecho de darse un baño con agua a una temperatura más elevada de la de nuestro cuerpo tiene varios beneficios. Por ejemplo: mejora la circulación sanguínea, estimula la oxigenación del organismo y también ayuda a eliminar gérmenes y toxinas del organismo. Pero bueno, lo que se dice es que las aguas termales son buenas para a tratar diversas dolencias, problemas circulatorios, enfermedades crónicas de la piel… Pero sobre todo, te dejan nuevo, relajado y en paz, al menos a mí.

En la provincia de Ourense, concretamente en los márgenes que discurren a lo largo del Río Miño, se puede disfrutar de una mayor concentración de pozas termales naturales y de acceso gratuito en comparación con el resto de España.

Termas de Prexigueiro

A orillas del río Cerves, y a solo 4km de Ribadavia, se encuentran estas termas, que cuentan tanto con instalaciones privadas como con pozas públicas. Según algún amigo que vive por la zona, son las mejores de por aquí.

Las aguas del manantial son sulfurosas, bicarbonatadas y sódicas, y totalmente naturales, por supuesto. En las instalaciones privadas, todo es más cómodo, desde contar con vestuarios (a los que ahora, en tiempos de COVID, se puede entrar pero no hacer uso de las duchas) hasta entrar más fácilmente al agua, y el precio es de 5€ por 1h y media. Hay piscinas de diferentes temperaturas, pero en temporada de verano suele haber tiempo de espera. Hoy, un martes a las 7 de la tarde era de más de 1 hora.

Así que hemos decidido ir a las pozas públicas que hay detrás, junto al río, que no tienen preparación alguna, pero que creo que eso es lo que las hace aún más especiales. Una poza a 40º junto a un río de agua fría, rodeados de bosque y con los sonidos de los pajarillos… una pasada! Menuda sensación.

Lo cierto es que hoy no hacía ni un poco de fresco y en seguida el agua caliente se nos subía a la cabeza, así que tenemos pendiente ir algún día que esté lloviendo o incluso un día por la noche.

Si quieres leer todos los detalles de las Termas, echa un vistazo a este post de SpaRelajarse.

17 de agosto: Vigo

Primer día por tierras gallegas. Estamos alojados en Ribadavia (Ourense), pero teníamos que ir al aeropuerto de Vigo a recoger a unos amigos, así que hemos aprovechado para patear la ciudad, por suerte sin lluvia.

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Concatedral de Santa María de Vigo

En pleno Casco Viejo (o Casco Vello), justo al lado del Mercado de A Pedra, está la Concatedral de Santa María de Vigo, un templo de principios del siglo XIX de estilo neoclásico, pero con torres barrocas.

Pese a que esta construcción no tenga tantos siglos de antigüedad, existen registros confirmando la existencia de una iglesia dedicada a Santa María que se situaba justo en el lugar en donde hoy encontramos la Concatedral. Estos registros datan del siglo XII.

 

Como curiosidad, se cuenta que a finales del siglo XVI, el pirata Francis Drake saqueó la iglesia. Varios siglos más tarde, en 1809, explotó un polvorín cerca, y sufrió grandes daños por lo que tuvo que proyectarse una nueva.

El Puerto

De época romana, hoy en día es uno de los más grandes del mundo. La ciudad de Vigo, y en especial el puerto, creció de manera notable tras la derrota de 1898, con la pérdida española de Cuba y el resto de colonias de ultramar. Esto supuso la repatriación de españoles: muchos de ellos entraron a través de Vigo (y otros puertos gallegos), aumentando de forma sustancial la población viguesa.

Museo MARCO

El Museo de Arte Contemporáneo de Vigo es un museo de arte contemporáneo que se inauguró en el año 2002. Hoy en día atrae mucho turismo de gente con ganas de ver exposiciones artísticas. Un lugar imprescindible que ver en Vigo si te gustan las artes, por supuesto.

EL MARCO está en un edificio panóptico (cuyo interior se ve completo desde un mismo punto, como muchas cárceles antiguas) en plena Rúa del Príncipe, centro de comercio de la ciudad.

Castelo do Castro

También conocido como Castillo de San Sebastián. Se encuentra en el Monte del Castro, lugar que eligieron los primeros pobladores de Vigo en el siglo III a.C para asentarse. Obviamente es el punto más elevado y desde donde mejor controlaban la ría, por eso hoy en día es también el mejor punto para disfrutar de las vistas panorámicas tanto de la ciudad, la ría, como las islas Cíes (nosotros no tuvimos esa suerte gracias a una buena niebla que protagonizó el día). El castillo se construyó en 1656 para defenderse  en plena Guerra de Independencia de Portugal.

Dentro no puedes irte sin beber de la fuente de las dos manos. Dicen los lugareños que trae suerte.

En la falda del monte se puede hacer un pequeño recorrido que lleva a descubrir el castro celta original, ese primer asentamiento habitado entre el siglo II a.C y el III d.C, que posiblemente abandonaron para irse a la zona del Areal (barrio donde esta Salinae), el origen de Vigo.

16 de agosto: Las Médulas

Como os conté ayer, hoy cambiamos de destino, de provincia y de comunidad: nos vamos a Galicia!

Aunque parezca que estamos cerca, la comarca de Cangas del Narcea está tan aislada que teníamos por delante casi 4 horas de coche hasta nuestro nuevo alojamiento, en Ribadavia (provincia de Ourense), así que hemos decidido parar por el camino a visitar algo interesante. La idea inicial era conocer Ponferrada, pero los carteles nos han dado una idea mejor: ir a Las Médulas. Y ha sido un acierto total.

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Situadas en la provincia castellana de León y calificadas como Paisaje Cultural, Las Médulas no son algo natural: en época romana, es decir, hace más de 2000 años, había una mina de oro. Se encontraba en el interior de unas montañas que ya no existen, pues para extraerlo, los romanos utilizaban el método conocido como Ruina Montium, con el cual literalmente las montañas se reventaban a base de introducirles agua y así facilitar la recogida final del polvo de oro.

Para introducir el agua, se creaban túneles sin salida de más de 100 kilómetros donde ésta era introducida después. Cuando el agua se introducía en tromba, la compresión del aire atrapado hacía explotar la montaña. Finalmente, la masa de arcilla y agua que salía tras la explosión se lavaba en canales de madera, y se filtraba con ramas de brezo para retener el oro.

Este proceso de explotación del oro se llevó a cabo durante 200 años, y se tiene conocimiento de que durante todo el periodo se recuperaron más 5000kg de oro, con un volumen estimado de tierra removida de más de 100 millones de metros cúbicos.

De hecho, fue tan grande el volumen de materiales removidos que su acumulación al final del valle llegó a taponar las salidas naturales de agua y propició la formación del actual Lago de Carucedo, zona que también se puede visitar.

Las formaciones picudas de arcilla actuales, llamadas picachos, son el resultado de este proceso, y son las que han hecho tan famosa la región.

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¿Cómo visitar Las Médulas?

Para llegar, hay que conducir hasta el pueblo de Las Médulas. Es necesario dejar el coche a la entrada del pueblo, pues hay carteles que indican que está prohibido aparcar en todo el núcleo urbano, salvo si eres residente.

Una vez aparcados, comienza la caminata, y la hay para todos los gustos: existe el recorrido corto, de tan solo 3km de longitud, pero como hay numerosos senderos por todas partes, podéis hacer rutas de hasta 20km. Para informaros de todo, podéis ir a la oficina de información turística, que se encuentra al final del pueblo, justo antes de entrar a los senderos del parque. Al principio del pueblo hay un aula arqueológica, que es donde mucha gente para a preguntar, pero la otra está mucho menos saturada.

Donde hay que subir sí o sí es al Mirador de Orellán, al que se llega por el sendero corto de 3km, pero hay que desviarse y caminar otros 900m muy muy inclinados. Si por algún motivo no podéis, existe la posibilidad de llegar en coche (en la oficina de turismo os explican cómo), pero el paseo, aunque costoso, entre una infinidad de castaños, merece la pena, y las vistas panorámicas son la foto por excelencia de Las Médulas (la foto de arriba es desde allí).

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Junto al mirador se pueden visitar las Galerías de Orellán, y ver cómo eran éstas por dentro. Se trata de un recorrido guiado que cuesta unos 4€.

Nosotros hemos optado por hacer la vuelta corta más el mirador, en total unos 6km, perfectos para una visita de paso en un día de viaje, como era nuestro caso. Y nos han encantado. Un sitio muy especial, que personalmente me ha recordado a Meteora en Grecia (nada que ver en cuanto a materiales, pero me inspiraba el mismo ambiente «mágico»).

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15 de agosto: Valle del Naviego, Museo del Vino y Monasterio de Corias

Valle del Naviego

Último día de desconexión máxima (o conexión, según se mire) por estos lares asturianos. Para terminar nuestras andadas por aquí, y nunca mejor dicho, hemos optado por hacer una ruta sin planificar, simplemente a donde nos llevasen nuestros pies en los alrededores de nuestro alojamiento (Apartamentos Sierra, del que os hablé ayer).

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Hemos tratado de seguir el cauce del río Naviego, el denominador común de todas las aldeas de esta zona. Así que, tratando de ir lo más pegados posibles a él, misión difícil porque todo esto está lleno de campos de cultivo y tierras de pasto, hemos conseguido hacer una rutita bastante llana de unos 8km, pasando por las aldeas de Naviego, Palacio de Naviego, Regla de Naviego y Pontarás; un paseo muy agradable, sencillo y que muestra la esencia más profunda de la vida de campo.

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Museo del Vino

Ya lo mencioné el otro día en el post sobre qué hacer en Cangas del Narcea, y hoy después de comer hemos encontrado el hueco perfecto para visitarlo. No somos muy de vino, pero sí nos encanta aprender cosas nuevas y como hay visitas guiadas en el museo, no lo hemos dudado.

Lo cierto es que ha sido muy interesante: la entrada al pequeño museo cuesta 1,30€, y con visita guiada (unos 30 minutos de duración) son 2,35€. Hay visitas cada hora, en las que una guía nos ha contado la historia del vino en esta región y la manera en que tradicionalmente lo elaboraban aquí.

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Al parecer, lo primero que se construyó en la zona fue un monasterio (el de Corias, del que os hablaré después), y como todo esto se encuentra rodeado de montañas y es bastante inaccesible, los monjes, que necesitaban vino para sus liturgias, decidieron producir su propio vino y así no depender de comprarlo a terceros. Es decir, que nunca fue con objetivo de venderlo. Poco a poco, según crecía el pueblo, sus habitantes fueron copiando el sistema de los religiosos y produciendo también vino para consumo propio, y no fue hasta casi el siglo XX cuando se empezó a comercializar el vino de Cangas.

A día de hoy, y gracias al trabajo de dar a conocer el vino de Cangas que han hecho los propietarios de varias bodegas, éste cuenta con Denominación de Origen, y además existe un concepto llamado «Viticultura Heroica«, con el que cuenta también: la orografía del viñedo, que se asienta sobre las montañas con una fuerte pendiente, hace imposible la mecanización. Por otro lado y por el mismo motivo, las parcelas son pequeñas y están muy dispersas; y por ello, junto al clima adverso de la zona, hacen de la producción de este vino un acto «heroico». Más allá del reconocimiento, los vinos catalogados con esta categoría tienen «permiso» para ser algo más caros que otros, pues su producción es más lenta, difícil y requiere más personal.

Solo hay, a parte de Cangas, tres zonas más con esta denominación: la Ribeira Sacra en Galicia, el vino de Canarias y el vino del Priorat de Cataluña.

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Monasterio de Corias

La última parada de la tarde ha sido el Monasterio San Juan Bautista de Corias, el que fue el primer asentamiento en Cangas y que actualmente es un hotel de lujo de la famosa cadena Paradores.

Conocido como «el Escorial asturiano», fue fundado en 1032 por los condes Piniolo y Aldonza, ocupado por monjes benedictinos y su mayor época de esplendor se desarrolló en los siglos XII y XIII, llegando a poseer tierras en la mayor parte del occidente de Asturias e incluso de la vecina provincia de León.

En 1773 tuvo que ser reconstruido en su mayor parte debido a que sufrió un grave incendio en el que solo quedó en pie la iglesia, y más tarde, en 1835 pasó a ser escuela y cárcel a la vez. En 1860 fue cedido a los dominicos, que lo utilizaron como colegio para formar a los misioneros. Finalmente, en 1982, fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional y no fue restaurado y convertido en parador hasta el año 2013.

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Se pueden reservar también visitas guiadas (solo en verano) de lunes a sábado a las 10:00, 11:00, y 19:00 y el domingo a las 10:00 y a las 11:00 por 4,50€. Esta no la hemos hecho, sino que hemos tomado algo en la cafetería del monasterio, en uno de sus patios interiores, y luego hemos visitado algunas de las salas abiertas al público.

 

 

14 de agosto: El Acebo

Hoy queríamos algo tranquilo y llano, ya que llevamos varios días metiéndole caña a las piernas, así que hemos investigado un poco y hemos decidido subir al Santuario de la Virgen del Acebo, en lo alto de un monte con el mismo nombre que se encuentra a unos pocos kilómetros de Cangas y al que se puede subir en coche.

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Si, al contrario que nosotros, tenéis ganas y fuerzas, podéis optar por subir caminando: la distancia desde el pueblo hasta la cima es de unos 12km, y el desnivel es de nada menos que 800m, puesto que se encuentra a una altura de 1180m. Aunque larga, es bastante cómoda, pues el camino está asfaltado. De hecho, es una subida que ha sido protagonista en muchas ocasiones de La Vuelta Ciclista a España y a Asturias, una etapa con una pendiente media del 8,7%. No obstante, también hay senderos de tierra que en ocasiones se pueden coger para acortar algunos kilómetros.

El Santuario construido en lo alto se debe a que en el siglo XVI, cuenta la leyenda, hubo una serie de milagros, y desde entonces este lugar es importante para los devotos y en las festividades de Cangas muchos de ellos suben caminando a modo de penitencia o en honor a la Virgen.

En nuestro caso, que ni somos devotos ni teníamos muchas ganas, hemos optado por la segunda opción: subir en coche y hacer una ruta por arriba, siendo esta bastante más llana (aunque alguna cuestecina nos hemos comido).

Las opciones son múltiples, ya que hay dispersas varias aldeas y todas ellas están comunicadas por una rudimentaria carreterilla asfaltada. Nuestra elección han sido los 8km de ida y vuelta que separan el Santuario de una aldea llamada Bornazal. Una ruta cómoda y sin pérdida que hemos elegido porque la dueña del alojamiento en el que nos encontramos, Ángela, nos ha recomendado por tener allí la chacinería de su familia. De hecho, cuando hemos llegado nos ha enseñado las instalaciones y nos ha explicado cómo elaboran los productos.

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En el mismo pueblo, y antes de volver, hemos bajado hasta este punto, un mirador donde disfrutar de las fantásticas vistas de todo el valle y las montañas de la comarca.

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Apartamentos Sierra

Y como es una pregunta que me está llegando por Instagram a todas horas, os voy a contar dónde estamos alojados: se trata de una casa rural de tan solo 3 habitaciones en una aldea súper aislada llamada Palacio de Naviego, a unos 14km de Cangas del Narcea.

Cada habitación es realmente un estudio, pues cuentan con cocina. Está dentro de una casa de pueblo antigua pero restaurada recientemente, en perfecto estado y cuidando todos los detalles, y la mejor parte es el jardín, desde donde os escribo ahora: una explanada de césped con mesas y hamacas con vistas a las montañas.

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La dueña, Ángela, es súper atenta y amable; nos explicó un montón de cosas que hacer desde el primer día, y cada mañana nos deja un regalito en la puerta: sidra, magdalenas, verduras de su huerta…

Me parece un lugar encantador más que perfecto para desconectar y tomarse unas vacaciones «de las de verdad»: sin cobertura, sin turistas y sin mucho que hacer salvo caminar entre montañas y relajarse.

13 de agosto: Ruta por el Bosque de Moal

Le estamos dando caña a las piernas estos días, y es que menos mal que nos encanta el senderismo porque aquí poco más se puede hacer.

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En la comarca de Fuentes del Narcea se encuentra la Reserva Natural Integral de Muniellos, una zona súper protegida por su alto valor de fauna y flora. De hecho, solo puede ser visitada por 20 personas al día, requiere cita previa y además con tiempo, así que no nos va a ser posible visitarla estos días. Pero una buena alternativa es la ruta que hemos hecho hoy, por el Bosque de Moal, al que de hecho llaman la puerta a Muniellos.

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Como siempre, os dejo aquí la ruta de Wikiloc para que os hagáis una idea, pero si vais a la oficina de turismo de Cangas del Narcea podéis pedir un folleto que explica la ruta parte por parte, además de una breve descripción de qué encontraréis allí. Por otro lado, el camino corresponde al PR.AS-132, y está perfectamente señalizado. El lugar de inicio y fin de la misma es el pueblo de Moal, al que se llega desde Cangas en unos 20 minutos siguiendo las señales de la Reserva de Muniellos.

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La distancia total, en un circuito circular, es de unos 9km, llegando como punto más alto a los 1007m del Mirador del Montecín (que de «-cín» no tiene nada porque vaya cuestecitas) y con un desnivel positivo total de 430m.

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La ruta discurre por senderos más o menos anchos pero siempre 100% visibles, y siempre rodeados de una explosión de verde en todas sus tonalidades. Hay tramos en los que incluso los árboles han hecho el típico túnel, y es una pasada.

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12 de agosto: Cangas del Narcea

Ayer por la tarde se puso a llover, y hasta hoy. No ha parado hasta las 9 de la noche, así que el día de hoy ha sido tranquilo por necesidad.

Hemos aprovechado para visitar Cangas del Narcea, el pueblo más grande de la zona y el principal de la comarca Fuentes del Narcea. El pueblo en sí no es muy grande pero curiosamente es el municipio más grande de todo Asturias y uno de los más grandes de España. Tiene bastante ambiente, y al ser toda esta región un lugar bastante aislado (las autovías e incluso las carreteras nacionales quedan bastante lejos), tiene casi de todo. Una única carretera principal une todos los pueblos de la comarca, a la que llaman el Corredor del Narcea.

El paisaje que lo rodea es una pasada, ya que el núcleo urbano se encuentra en el valle, junto al río Narcea, y todo lo que tiene alrededor son montañas altas y muuuuy verdes. Si bien se la conoce también como la capital del suroeste asturiano, es mucho menos frecuentada por el turismo que otras regiones del Principado, pero desde ya os digo que merece totalmente la pena. Ahora os contaré qué ver en el pueblo, pero más que por eso, es por el precioso entorno de toda la comarca y la tranquilidad que se respira. Buscáis unas vacaciones de desconexión y relax? Este es vuestro sitio sin duda (de hecho en gran parte de las aldeas no hay ni cobertura, así que desconectaréis de verdad).

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Palacio de Omaña

Data del siglo XVI y es la actual Casa de la Cultura. Se encuentra justo al lado de la oficina de turismo, por la que podéis pasar a por un mapa en información sobre actividades en el pueblo y también en otros lugares.

Basilica de Santa María Magdalena

Justo en la puerta del Palacio, es la iglesia más importante de Cangas, y se encuentra en la Plaza Mayor; en su interior lo más destacable son los retablos y las dos tumbas de alabastro del s. XVII pertenecientes a la familia Queipo de Llano, una de las más importantes en la historia de Cangas.

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Puente Colgante

A las espaldas de la Basílica, una curiosa obra de ingeniería inaugurada en 1972 y uno de los emblemas de la localidad, que desde luego desentona totalmente con la arquitectura del casco antiguo donde se sitúa.

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Palacio de Pambley

Situado en la calle La Fuente, fue construido en el siglo XVI, siendo el más antiguo de la villa. Conserva su patio central con columnas toscanas.

Palacio de Los Llano

Una construcción de finales del siglo XVIII de proporciones propias del último barroco.

Puente Romano

Como suele pasar en casi todas partes, al puente medieval lo llaman puente romano, pero de romano no tiene nada. Y aquí pasa lo mismo. Se sitúa en la confluencia de los ríos Narcea y Naviegu, en el tradicional barrio de Entrambasauguas.

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Capilla del Carmen

Todo el caserío del barrio de Entrambasauguas se organiza en torno a este templo. Se construyó en la primera mitad del siglo XVIII, siendo costeada por los devotos de la Virgen del Carmen.

Palacio de los Condes de Toreno

Monumento Histórico Artístico, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil asturiana y actual sede del Ayuntamiento. Construido en el año 1701, según reza en una inscripción grabada en una de las columnas del patio, por el arquitecto avilesino Juan García de la Barrera.

Museo del Vino

Se encuentra un poco más alejado del centro, pero se puede llegar por un agradable paseo de 1km paralelo al río Naviego, afluente del Narcea. Se puede hacer una visita guiada, que requiere reserva, o verlo por cuenta propia en cualquier momento. Esta última opción tiene un coste de 1,30€.

Más lugares en el pueblo

  • La Fuente
  • Palacio de Uría
  • Casa de Llano-Florez
  • Monumento a La Descarga
  • Monumento al Minero
  • Chalet del Soliso
  • Capilla del Santo Cristo del Hospital
  • Teatro Toreno
  • Palacio de Justicia
  • Escultura de Fernando Alba