Suiza en 8 días · día 6: Aareschlucht y Lucerna

Hoy nos despedimos del encantador pueblo de Zermatt para poner rumbo a la zona este del país. En las próximas 2 noches nos alojaremos a 30km al sur de Zúrich, a orillas del Zurichsee.

Hemos elegido esta ubicación porque vamos a visitar varios lugares que están muy dispersos, como son Liechtenstein o las Cataratas del Rhin, así que hemos preferido un lugar menos urbano para movernos en coche más fácilmente.

La distancia que separa Täsch (el pueblo donde teníamos nuestro coche en los días que hemos estado en Zermatt) de Pfäffikon (la localidad donde estaremos alojados hoy y mañana) es de 187km, pero dado que la gran mayoría de kilómetros se hacen por carreteras de montaña y/o de doble sentido, hemos tardado 3 horas y media en llegar, así que el día de hoy lo hemos dedicado a visitar lugares interesantes que se encontrasen en el camino entre nuestro origen y nuestro destino.

Aareschlucht

Se trata de un impresionante desfiladero producido por las aguas del río Aar, en el que han construido pasarelas a lo largo de 1,5km que pueden visitarse en un paseo muy agradable, previo pago de la entrada de 12CHF que podéis comprar allí mismo sin necesidad de reservar previamente.

La formación del desfiladero comenzó hace más de 10.000 años, al final de la última glaciación. El agua del deshielo glaciar comenzó a erosionar la roca caliza, creando el desfiladero que vemos hoy. Esta área ha sido de interés turístico ya desde finales del siglo XIX, las primeras pasarelas fueron construidas en 1888 y en la II Guerra Mundial sus cuevas fueron utilizadas como búnkers para los soldados.

Lucerna

De todas las ciudades que hemos visitado en estos días (Lausana, Interlaken y Berna) creo que mi favorita es Lucerna. Una localidad súper animada, donde no solo vemos turistas, sino también mucha vida local. Y estéticamente me parece un lugar donde cada esquina parece una postal.

¿Qué Ver en Lucerna?

  1. Puente de la Capilla (Kapellbrücke): Este puente de madera del siglo XIV es como un viaje al pasado. Con sus pinturas históricas, cada paso es una lección de historia.
  2. Torre del Agua (Wasserturm): Junto al Puente de la Capilla, esta torre imponente ha sido de todo: prisión, archivo, tesorería.
  3. Casco Antiguo: Un laberinto de calles empedradas y plazas encantadoras. Cada rincón tiene su propio encanto, con tiendas pintorescas y cafés acogedores.
  4. Monumento al León (Löwendenkmal): Tallado en roca, este conmovedor monumento conmemora a los valientes guardias suizos que murieron durante la Revolución Francesa. Mark Twain lo llamó «el trozo de piedra más triste y conmovedor del mundo».
  5. Muro de Musegg (Museggmauer): Parte de las antiguas fortificaciones de la ciudad, este muro medieval y sus torres ofrecen vistas panorámicas de Lucerna.
  6. Lago de los Cuatro Cantones: Se encuentra a los pies del casco antiguo de la ciudad y se llama así porque está rodeado por 4 cantones (así es como llaman aquí a lo que en España serían provincias).
  7. Monte Pilatus: Se encuentra más alejado del centro de la ciudad, pero sin duda es el complemento perfecto a una visita a Lucerna, ya que, como no podía ser de otra forma tratándose de una montaña suiza, se puede subir en teleférico o en el tren de cremallera más empinado del mundo para disfrutar de vistas espectaculares desde la cima. En esta ocasión no lo hemos hecho porque en mi anterior viaje a Suiza ya subí. Su precio es de 80€ (ida y vuelta) y podéis reservar las entradas aquí. Una vez arriba, existe la posibilidad de hacer varias rutas de senderismo, para todos los gustos y niveles.

Y por fin, después de casi 11 horas desde que salimos de Zermatt, estamos en nuestro nuevo «campamento base». ¡Seguimos mañana!

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Suiza en 8 días · día 5: Ruta de los 5 Lagos (Zermatt)

El día de hoy ha sido tan espectacular que no sé ni por dónde empezar. Tenía las expectativas altas con esta zona, me habían dicho que Zermatt era el mejor lugar en Suiza para sentir los Alpes, y ahora entiendo por qué.

El pueblo, a «solo» 1600m de altitud (digo solo porque a su alrededor abundan los picos de +3000m), está gobernado por el imponente, impactante y emblemático Cervino (Matterhorn en alemán), que se eleva a 4478m de altitud, destacando muy por encima de todo lo que se ve a su alrededor, cima que además es frontera entre Suiza e Italia.

El Monte Cervino

El Cervino es toda una eminencia entre las montañas, entre otras cosas, por la dificultad que implica ascender hasta su cumbre, cosa que no muchos consiguen, ya que es todo un reto de alpinismo. Esta montaña emblemática es, de hecho, el símbolo de los chocolates Toblerone: el logo de la marca es el Cervino, y la forma picuda de las onzas hace alusión a su forma.

Pero es que además, se dice que el alpinismo moderno nació del deseo de querer culminar su cima (aquí un artículo muy chulo de National Geographic que lo cuenta). El primer ascenso exitoso al Cervino tuvo lugar el 14 de julio de 1865, dirigido por Edward Whymper. Sin embargo, la expedición terminó en tragedia con la muerte de cuatro de los siete miembros durante el descenso.

Para aclarar la dificultad que entraña, desde ese primer ascenso en 1865, más de 500 escaladores han perdido la vida intentando conquistarla. Esto le ha ganado el sobrenombre de “la montaña de los sueños rotos”.

Aunque para nada es lo mismo, en Zermatt se puede experimentar una simulación virtual del ascenso al Cervino. La atracción “Matterhorn Glacier Paradise” ofrece una experiencia inmersiva que permite “subir” la montaña sin moverte del lugar.

Senderismo con vistas: Ruta de los 5 Lagos

Suiza es, entre otras cosas, el paraíso del senderismo. No sabría deciros cuantas opciones de rutas salen desde Zermatt y desde lo alto de los funiculares o trenes que parten de aquí. Para todos los gustos y niveles.

En nuestro caso, ya que estaremos aquí solo 2 días (mañana nos vamos), hemos optado por hacer la más tradicional y conocida: la ruta de los 5 Lagos (Stellisee, Grindjisee, Grünsee, Mosjesee y Leisee).

Y al contrario que la mayoría de la gente, la hemos hecho saliendo directamente andando desde Zermatt, y no subiendo en tren cremallera. Os explico:

Opción fácil/corta

Existe una forma de superar casi 900 metros de desnivel, partiendo de los 1600 de Zermatt y llegando a los 2600 de Blauherd, y allí comenzar la ruta de los lagos, que dura unos 8km y es casi totalmente en bajada (160m positivos frente a 490 negativos), discurriendo además por senderos y pistas forestales magníficamente señalizados y sin pérdida alguna.

¿Cómo hacer esta ruta? Muy sencillo:

  1. Deberéis coger el tren cremallera Zermatt – Sunnega (en esta estación) que en solo 5 minutos os subirá hasta la estación de Sunnega, a 2280m de altitud. El precio es de 40CHF ida-vuelta.
  2. Una vez allí, y en el mismo lugar, coger el teleférico Sunnega – Blauherd (36CHF, solo ida, que es lo que necesitaréis).
  3. Una vez en Blauherd, seguir este track que os llevará a los 5 lagos, aunque está perfectamente bien señalizado y solo tendréis que seguir la flecha amarilla que dice «5-seenweg».
  4. El final de esta ruta es, no Blauherd, sino Sunnega (de ahí a que sea desnivel negativo). En Sunnega tendréis que coger de nuevo el tren hasta Zermatt, y fin de la ruta.

Opción difícil/larga

Esta opción es la que prescinde de trenes y teleféricos. Sale y llega a Zermatt y se va a pie en todo momento. La subida hasta Blauherd es de casi 6km y 900m de desnivel. Es decir, bastante dura (técnicamente sencilla, es 100% sendero).

E igualmente, una vez en Blauherd la ruta es la misma que en la anterior opción, 8km más hasta Sunnega, y de ahí para abajo de nuevo (5km con 600 de desnivel negativo). En total, 20km con 1100 de desnivel acumulado.

Pero nosotros hemos hecho una pequeña modificación: hemos subido caminando, pero una vez llegados al lago Stellisee, el más famoso de los 5 (el de la típica foto con el Cervino al fondo) hemos continuado hasta el refugio Fluhalp, y aún un poco más allá hasta la cresta del glaciar Findel. Y menos mal que lo hemos hecho, porque nos ha parecido espectacular, una vistas inigualables, sin duda.

Como la ruta se nos ha alargado, hemos decidido volver a Sunnega y allí bajar en tren hasta Zermatt, por lo que finalmente nos ha salido una ruta de 17km con 1300m de desnivel. Dura, pero preciosísima. Cada metro ha merecido la pena. Aquí os dejo nuestro track para seguirlo si os apetece.

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Suiza en 8 días · día 4: Lauterbrunnen + camino a Zermatt

El día de hoy ha sido mucho más tranquilo que el de ayer, si bien más largo, ya que hoy ha tocado cambiar de campamento base.

Por la mañana, después de desayunar y dejar la habitación, hemos puesto rumbo a otro de los pueblos más turísticos de la zona: Lauterbrunnen, en el valle con el mismo nombre.

Ruta de las cascadas de Lauterbrunnen

Desde Lauterbrunnen comienza un sendero peatonal de unos 6km totalmente llano y asfaltado en el 90% del trayecto que recorre parte del que llaman «valle de las 72 cascadas» porque tiene nada menos que 72 caídas de agua altísimas. Y es que el valle de Lauterbrunnen es de origen glaciar, haciendo que tenga forma de U en vez de V (como los valles fluviales que estamos acostumbrados a ver). Lo cual hace que la nieve de lo alto de las montañas que lo forman caiga en forma de cascada fina y alta.

Hoy además ha amanecido soleado, y hemos podido disfrutar de una espectaculares vistas de los Alpes que se erigen al fondo del valle. Una pasada de ruta 100% recomendable para cualquier persona, ya que no es necesario hacer los 6km de camino (que haciendo ida-vuelta serían 12) sino que podéis daros la vuelta donde queráis.

Nosotros hemos llegado hasta el km 4,5: la cascada de Mürren (Mürrenbachfall), que recibe su nombre del pueblo ubicado justo en lo alto de ella. En esa misma ubicación, a los pies de la cascada, hay también un gran parking y de allí parte un teleférico hasta Murren, que discurre junto a la cascada y promete una experiencia preciosa. No era nuestra idea subir, pero además en este momento (julio 2024) se encuentra en mantenimiento y no funcionaba.

Después de comer junto a la cascada y volver hacia Lauterbrunnen, donde teníamos aparcado el coche (en este parking, por 10€/5h), hemos emprendido el largo viaje que nos esperaba hasta nuestro siguiente destino: Zermatt, el epicentro de los alpes suizos (mañana os hablaré de él).

La distancia era de solo 160km, pero una gran parte de ellos se hacen por carreteras de montaña, y casi en su totalidad por carretera de doble sentido, por lo que el trayecto se ha alargado hasta las 3 horas.

Qué ver entre Interlaken y Zermatt

Por el camino hemos parado en un par de sitios:

  • El puente colgante de Handeckfallbrücke, un puente de 70m de longitud que cruza de un lado a otro del río Aar, y donde también se puede coger el funicular Gelmerbahn, uno de los más verticales del país, y nada caro en comparación con otros (32CHF subir y bajar).
  • La presa del pantano Glemmersee, una inmensa superficie de agua que contiene una infinidad de litros de agua del deshielo. Existe un sendero que lo rodea, así que podéis optar por hacer una rutita fácil si tenéis tiempo (nosotros ya íbamos justos).
  • Murmeltierpark Grimselpass: es el puerto de montaña que pasa de un lado a otro de esta franja montañosa. Hay algunos restaurantes y hoteles, y también buenas vistas.

Cómo llegar a Zermatt

Parece una tontería, pero no es simplemente seguir una carretera y ya.

La forma más rápida es venir a este destino desde Lausana (2 horas). Nosotros hemos tardado 3 horas porque nos encontrábamos en la zona de Interlaken y había que rodear un buen puñado de montañas.

Pero lo más importante es que a Zermatt no se puede llegar en coche. Se trata de un pueblo libre de vehículos (solo se puede ven algunos carricoches eléctricos que hacen las funciones de taxi y son privados de los hoteles).

El pueblo más cercano es Täsch, a 7km de Zermatt. Si tenéis coche, como es nuestro caso, deberéis llegar hasta aquí, aparcar (lo mejor es dejarlo en el parking de la estación de tren, por 16CHF/día) ya que desde aquí parten los trenes hacia Zermatt.

Se trata de un trayecto de 12 minutos de duración, y la frecuencia de los trenes es estupenda: cada 20 minutos exactos desde las 6 de la mañana hasta la 1 de la madrugada, cada día. El coste es de 18CHF ida y vuelta (se puede comprar también solo la ida).

Una vez en Zermatt, depende de dónde tengáis el hotel pero es un pueblo súper pequeño, lo normal es que podáis llegar caminando en menos de 10 minutos. En nuestro caso, a 200 metros estamos de la estación.

Hemos llegado ya cerca de la hora de cenar (hemos cenado en el Restaurant Vieux-Valais da Nico, un italiano muy rico pero caro, como todo por aquí), así que mañana os sigo contando acerca de este lugar y los planes que haremos.

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Suiza en 8 días · día 3: Grindelwald

Tenía muchísimas ganas de venir a Grindelwald. Hace años lo vi en fotos y vídeos y me enamoró. Y por fin llegó el día.

Grindelwald es una pequeña localidad dedicada casi enteramente al turismo, y es que este lugar se encuentra a los pies de montañas tan renombradas como el Eiger o el Jungfrau, ambas por encima de los 4000m, pero no son las únicas de esta zona. Podéis imaginaros la impresionantes vistas que hay mirando en cualquier dirección.

Pues eso es lo que hemos hecho nosotros hoy, imaginarlo. Y es que aunque estamos en pleno julio, zonas tan montañosas tienen el riesgo de acumular capas y capas de nubes, justo lo que nos ha pasado hoy. El resto de los días que estaríamos por aquí pinta igual la cosa, así que no hemos podido posponer nuestra visita. El resultado: no hemos visto absolutamente nada por encima de los 2000m, altitud aproximada en la que estaban estancadas nubes.

Bueno, miento, sí hemos podido ver durante unos minutos la cima del mismísimo Eiger (4107m) porque justo se ha abierto un pequeño espacio entre las nubes. Bonita casualidad que nos ha permitido hacer un fotón (aquí debajo, fijaos en la parte superior de la imagen):

Esa foto ha sido tomada, no desde Grindelwald, sino desde bastante más arriba, y es que nuestro plan para hoy era prescindir de cualquiera de los muchos teleféricos y trenes cremallera que parten del pueblo, y hacer una ruta de senderismo hasta el Lago Bachalpsee.

Pero antes de contaros nuestra ruta, os dejo información de todos los teleféricos y trenes cremallera que salen desde Grindelwald hasta lo alto de las montañas (para arriba dar un paseo, admirar las vistas o hacer alguna ruta de senderismo, que hay decenas de ellas):

Teleféricos:

  • Firstbahn: lleva desde Grindelwald hasta First, y desde allí es posible caminar 2km hasta el lago Bachalpsee (es decir, el que nosotros habríamos cogido de no haber subido caminando). Es el único teleférico que sube hacia el lado contrario de los Alpes, de forma que se pueden admirar de frente como si de un croma se tratase. El viaje de ida y vuelta cuesta 70€ y podéis comprar las entradas aquí.
  • Männlichenbahn: leva desde Grindelwald hasta Männlichen, para acceder también a pistas de esquí y rutas de senderismo.
  • Eiger Express: conecta Grindelwald con el glaciar de Eiger. Este teleférico es mucho más moderno, una de las incorporaciones más recientes y de las más populares.

Trenes cremallera:

  • Wengernalpbahn: conecta Grindelwald con Kleine Scheidegg, pasando por Wengen. Es una de las líneas de tren de cremallera más largas del mundo y ofrece vistas espectaculares del Eiger, Mönch y Jungfrau.
  • Jungfraubahn: desde Kleine Scheidegg, este tren cremallera lleva hasta la estación Jungfraujoch, la estación de tren más alta de Europa, a 3,454 metros sobre el nivel del mar.

Jungfraujoch o Top of Europe

La actividad sin duda más popular es la que sube al conocido como Top of Europe: la estación del Jungfraujoch, que tiene el honor de ser la más alta de Europa. Y como no podía ser de otra forma, es también la más cara, y con mucha diferente, aunque realmente abarca 2 transportes: el Eiger Express y el Jungfraubahn (es decir, se coge un teleférico y un tren cremallera). El precio total es de 218€ y podéis comprar los tickets aquí.

En nuestro caso, no hemos subido porque yo ya subí en el pasado. Y os puedo decir que merece la pena. Es una auténtica pasada. Os dejo aquí debajo una foto de cuando subí hace unos años.

Aprovecho para mencionar la Swiss Travel Pass, un pase que cuesta 250€ y que permite entrada gratuita a muchos museos en todo el país, así como utilizar todo tipo de transportes de forma gratuita y tener grandes descuentos en prácticamente todos los funiculares, trenes cremallera y teleféricos. Nosotros no la hemos comprado porque tenemos pensado subir solo a 2, y tenemos coche para desplazarnos. Pero podéis echar cuentas y ver si os compensa (normalmente casi siempre es así). Podéis comprar el pase aquí.

Senderismo al Lago Bachalpsee

Ahora sí os cuento acerca de nuestra excursión a lo alto de las montañas suizas, una larga ruta de 21km con +1360m de desnivel que no es recomendable si no estáis en muy buena forma y con ganas. 1000 de los 1360m se suben en tan solo 5km. Subir y subir sin parar, una inclinación importante.

El sendero no tiene ningún tipo de pérdida, imposible, ya que está todo fantásticamente señalizado y cada vez que hay un cruce de caminos hay también varias señales que indican dónde va cada uno. En nuestro caso, debíamos seguir las señales de Bachsee / Bachalpsee (a veces lo escribían de una o de otra forma).

Hemos partido de Grindelwald, a 950m de altitud, y el lago se encuentra a 2265m. Cuando hemos llegado a los 1800-2000, hemos tocado esas nubes estancadas y desde ese momento no veíamos más que niebla y unos pocos metros hacia delante. Nada de vistas a los Alpes, y nada de las impresionantes cascadas que acompañan el sendero en casi todo momento, y que sonaban con mucha fuerza.

Por suerte en la bajada (después de tener que esperar un buen rato dentro de un refugio que hay en el lago a que parase de llover) se ha despejado ligeramente y hemos podido ver algo de paisaje.

Una opción que eligen muchos (ya que 21km es una distancia considerable) es subir caminando, como nosotros, y después continuar desde el lago hasta la estación de First (unos 2km más) y bajar en teleférico. Eso dejaría una ruta de unos 12-13km (depende de dónde aparquéis el coche en Grindelwald) con mucho desnivel, pero ya más asequible de distancia.

En nuestro caso, subida y bajada por el mismo sitio, aunque para ahorrarnos la parte con más desnivel (los primeros km de subida) en ese punto bajando nos hemos desviado por uno de los caminos grandes que daba más vuelta (6km en vez de 4) pero era más cómodo y con unas bajadas más llevaderas.

Por aquí os dejo el track de nuestra ruta (la completa): Grindelwald – Lago Bachalpsee – Grindelwald

Y aquí os dejo el track de solo la subida y hasta First: Grindelwald – Bachalpsee – First

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Suiza en 8 días · día 2: Interlaken y Berna

El plan de hoy se ha chafado apenas comenzaba el día. La idea era hacer una ruta de montaña, pero el cielo estaba totalmente cubierto y justo antes de salir del hotel se ha puesto a llover, así que hemos optado por cambiar, y hacer hoy lo que teníamos pensado hacer mañana (y mañana haremos lo de hoy, espero).

Así que, por delante, otro día de turismo urbano y alguna otra cosa chula.

Interlaken

La ciudad literalmente entre lagos (el lago Thun en el oeste y el lago Brienz en el este) es más bien un punto de partida para diversas actividades y excursiones alrededor de ella. Es, de hecho, donde estamos alojados nosotros (no en la ciudad, pero sí en las afueras), porque se encuentra cerca de muchos puntos turísticos interesantes.

Pero hoy veníamos a pasear por sus calles y subir a lo que se conoce como el Top of Interlaken: el Harderkulm.

Y es que las montañas suizas están mucho menos protegidas que las españolas, y por ello, para aprovechar el tirón que puede haber entre los turistas, Suiza cuenta con la friolera de ¡120 funiculares, 50 trenes cremallera y 240 teleféricos! Todos ellos con objetivo de subir a lo alto de alguna montaña.

Hoy, como el día no acompañaba, hemos optado por un plan de «personas normales» y hemos subido en funicular hasta Harderkulm, una montaña que se erige sobre el núcleo de Interlaken y que alberga un restaurante y un mirador con unas vistas es-pec-ta-cu-la-res.

Se sube desde la estación de Harderbahn, muy cerca de la estación de tren y de ferris de Interlaken, y su precio es de 44€ ida-vuelta. Se pueden comprar por separado por si queréis subir andando (es posible por un sendero de 4,5km con +750 de desnivel y que sale justo al lado izquierdo de la estación – está perfectamente señalizado y no tiene pérdida).

Pese a su precio, creo que merece la pena. Una vez allí arriba podéis, además de disfrutar de las vistas desde el mirador, hacer alguna ruta. Por ejemplo, el pico Wannichnubel está apenas a 1,5km desde el mirador, por el único sendero que sale desde allí. Pero incluso podéis hacer rutas más largas, ya que se puede crestear toda esa cordillera.

Una vez abajo, hemos comido en un restaurante tailandés (Sri Manee Isaan) al final de la calle principal de Interlaken, y a pesar de la lluvia que caía después de comer, hemos dado un paseo por el centro, que se limita a esa bonita calle principal y poco más.

Berna

Por la tarde ha sido el turno de visitar la capital de Suiza, a 60km de Interlaken. Berna fue fundada en 1191 por el duque Berchtold V de Zähringen. Según la leyenda, el duque prometió nombrar la ciudad en honor al primer animal que cazara, que resultó ser un oso («Bär» en alemán).

A día de hoy, su casco antiguo (muy reconocible porque esta totalmente rodeado por el río Aar) es súper sencillo de visitar, ya que su forma alargada y su calle principal situada justo en el centro, hacen que todo esté muy cerca.

Hemos aparcado en este parking a pocos metros del inicio del casco antiguo, muy bien ubicado pero algo caro (17CHF por menos de 3h). Y desde ahí hemos comenzado a caminar en línea recta, con algún desvío, para ver las principales edificaciones y monumentos de la ciudad:

  • Palacio Federal: es uno de los edificios más emblemáticos del país y alberga la sede del Parlamento suizo y el Consejo Federal.
  • Kramgasse: se trata de la calle principal de la ciudad, abarrotada de comercios y restaurantes. Esta larga calle llega hasta el final del casco antiguo, y llama la atención por sus estupendamente conservados edificios medievales.
  • Torre del Rejoj: conocida como Zytglogge en alemán, fue construida a principios del siglo XIII como parte de la primera muralla occidental de la ciudad de Berna. Tenía funciones únicamente de vigilancia, pero en 1405, después de un gran incendio que devastó Berna, fue reconstruida y se le añadió el reloj astronómico en 1530, que es el que le da el nombre.
  • Catedral de Berna: Su construcción comenzó en 1421 y se extendió por varios siglos. De hecho, lo que más llama la atención, la torre, no se completó hasta 1893. En la entrada principal, se puede admirar un impresionante portal que representa el Juicio Final. Esta obra de arte esculpida en piedra data del siglo XV y es una de las pocas representaciones medievales del Juicio Final que aún conservan su policromía original. 
  • Bärenpark: llegando ya al final del casco antiguo, y cruzando el río Aar, encontramos aquello que simboliza la ciudad, un recinto arbolado junto al río donde viven tres osos pardos. Las «mascotas» de Berna. El antiguo foso de los osos, conocido como Bärengraben, fue inaugurado en 1857 y durante más de 150 años albergó a osos en un espacio que, aunque icónico, no cumplía con los estándares modernos de bienestar animal. Así que en 2009 se inauguró el Bärenpark, mucho más espacioso diseñado para proporcionar un ambiente más natural y adecuado para los osos.
  • Rosengarten: como última parada del día, un jardín de rosas en lo alto de una colina fuera ya del casco antiguo, a donde merece la pena subir, no tanto por ver las rosas (que no nos ha parecido muy llamativo) sino por disfrutar de unas buenas vistas panorámicas del casco antiguo de la ciudad.

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Suiza en 8 días · Día 1: Lausana

Comenzó nuestro gran viaje del Verano, y como cada año, os iré contando en vivo lo que vamos haciendo cada día, para, al final, escribir un gran post con toda la información útil necesaria para hacer una ruta por Suiza, tanto lo que aprendimos previamente, como lo que nos tocó averiguar durante el viaje.

En esta ocasión estamos comenzando un viaje en coche de 9 días recorriendo Suiza, pero el noveno día será simplemente de vuelta a España, por lo que no lo vamos a contar. Hoy, primer día, sí, porque hemos aterrizado en Ginebra a las 13:00.

Dicho esto… ¡vamos allá!

Como os decía, hemos llegado a las 13h al aeropuerto de Ginebra, ubicado en un emplazamiento muy curioso porque el propio aeropuerto hace frontera con Francia. De hecho, la salida hacia Francia está señalizada para aquellos pasajeros que se dirijan allí y no a Ginebra (Suiza).

Durante estos 8 días nos alojaremos en 3 hoteles diferentes: 3 noches en Interlaken, 2 noches en Zermatt y 2 noches cerca de Zúrich, y nos desplazaremos en un coche de alquiler. Dejar claro que es posible moverse bastante bien por Suiza con trenes, pero preferimos la libertad que aporta un vehículo propio, ya que como veréis nuestros planes no se limitan a visitar pueblos y ciudades.

Desde Ginebra hasta Interlaken hay unos 200km (2h) de viaje en coche, debiendo pasar necesariamente por la ciudad de Lausana, así que ese ha sido nuestro plan de hoy.

Lago Leman

Hemos aparcado en un gran parking que hay muy cerca del centro de la ciudad, a los pies del Lago Leman, que no es nada caro: 2,50CHF/hora pero 8CHF por el día completo, algo súper asequible para los precios que se manejan en este país.

Por cierto, a julio de 2024 el cambio de euro a franco suizo es casi de 1=1 (1CHF=1,03€) así que es súper fácil echar cuentas para ver lo que cuesta cualquier cosa.

Una vez dejado el coche, hemos dado un paseo por la orilla de este precioso lago lleno de vida ahora en verano, con un montón de barquitos, gente tomando el sol y bañándose (la playa de Suiza sin duda). Pero es que las vistas son una pasada: rodeando el lago todo son altas montañas, y al fondo se pueden admirar los Alpes, con el inconfundible Cervino (Matterhorn en alemán) al fondo, una montaña de la que os hablaré unos días más adelante.

Teníamos pocas opciones para comer, ya que entre la hora de aterrizaje e ir a por el coche de alquiler, eran las 15h, y ya sabemos todos qué horarios se gastan por Europa fuera de España. Pero hemos encontrado un restaurante a los pies del lago, con unas vistas excelentes, llamado The Lacustre, que a estas horas solo tenía disponible la carta de pizzas, pero eso no es un problema para nosotros. Ya probaremos algo más «auténtico» en otro momento.

Museo Olímpico

Después de comer hemos seguido caminando en la misma dirección, hasta llegar a las puertas del Museo Olímpico de Lausana, también a los pies del lago.

Impresionante lugar, aunque es una opinión sesgada por alguien (yo) extremadamente amante del deporte (y del atletismo en particular) y también atleta en activo. Todo lo que tiene que ver con los Juegos Olímpicos, la máxima expresión del deporte y sus valores, es siempre especial. Y esta vez más aún porque estamos a 6 días de que comiencen los JJOO de París 2024.

Lausana es la sede del Comité Olímpico Internacional, y por ello el Museo Olímpico fue erigido aquí, concretamente el 23 de junio de 1993 y bajo la iniciativa de Juan Antonio Samaranch, quien fuera presidente del COI.

En la entrada se puede observar una réplica de la llama olímpica, que simboliza el espíritu de los Juegos Olímpicos y la continuidad del legado olímpico. La original es encendida en Olimpia, en Grecia (ciudad que tuve el placer de visitar hace años, y eso sí que es magia), y luego es transportada a través de una serie de relevos hasta el lugar en el que se desarrollen los Juegos Olímpicos. En esta ocasión pilla cerca, París.

Ya dentro del museo, éste se divide en 3 pisos, y en él es posible leer acerca de la historia de los Juegos Olímpicos, tanto los antiguos como los modernos, y alberga miles de objetos relacionados con los JJOO, como todas las antorchas de los JJOO modernos, todas las medallas, y de todo tipo de material deportivo original que muchos deportistas han donado al museo.

Si os gusta el deporte, os recomiendo la visita 100%. La entrada cuesta 20€ y podéis comprarla allí mismo o bien por adelantado en internet aquí.

Casco antiguo de Lausana

Aquí os voy a contar lo que habríamos hecho, ya que finalmente, como teníamos 1h30 de coche hasta Interlaken, y de haberlo hecho no hubiésemos llegado a hacer el checkin en el hotel, hemos optado por dejarlo pasar. Quizás lo visitemos a la vuelta, si nos da tiempo.

Os cuento los puntos más importantes que visitar en el núcleo antiguo de la ciudad, que se encuentra a unos 2km en subida del museo:

  • Catedral de Lausana, que además de entrar, se puede subir a la torre para unas buenas vistas de la ciudad).
  • Palacio de Rumine, una de las joyas arquitectónicas del casco antiguo y que también alberga exposiciones en su interior.
  • Place de la Palud, la principal plaza de Lausana, donde también se encuentra en ayuntamiento.
  • Escaliers du Marché, unos pintorescos escalones cubiertos que conectan la Place de la Palud con la Catedral de Lausana.
  • Castillo de Saint-Marie, situado en la cima de una colina, actualmente alberga la sede del gobierno cantonal de Vaud, por lo que no se puede visitar por dentro.
  • Rue de Bourg, una de las calles comerciales más antiguas y elegantes de Lausana, donde se mezclan tiendas de lujo, boutiques, y cafeterías, todo en un ambiente histórico.

Ahora ya estamos asentados en nuestro primer «campamento base» un hotel a las afueras de Interlaken y a orillas del Lago Thunersee, el que está al oeste de Interlaken (ciudad «entre lagos»).

Ha sido un gran día para abrir este viaje, y mañana: primera ruta de montaña.

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Ruta al Canchal de la Ceja, el techo de Salamanca en la Sierra de Béjar

3 meses después de la última, llegó el momento de sumar no una, sino dos cimas más al Reto CIMASxPROVINCIAS, y es que tenemos la suerte de que existe una ruta en la Sierra de Béjar que pasa por 2 de los picos que nos interesan: el Calvitero (el techo de Cáceres) y el Canchal de la Ceja (el techo de Salamanca).

En lo que no tengo suerte es en enterarme bien de las cosas. Hoy podría haber sumado 2 cimas en apenas 14km de ruta…. pero no ha sido así. Y lo peor de todo es que no me he dado cuenta hasta hace 5 minutos, 10 horas después de bajar de la montaña.

Acompañadme en esta triste historia:

El track elegido para seguir la ruta de hoy ha sido este, una ruta circular de unos 15km con 900m de desnivel. Es una ruta sencilla en cuanto a terreno, exceptuando el llamado Paso del Diablo , un paso vertical entre rocas al que han añadido una cadena y unos peldaños de hierro que ayudan a superarlo. No es peligroso, pero hay que ir con ojo.

Total, que he comenzado la ruta, y apenas 3,5km más tarde llegaba al Calvitero, el techo de Cáceres. Me ha extrañado porque recordaba haber leído que el primer pico al que se llegaba era al de Salamanca, ya que la ruta partía de esta provincia (más concretamente de la Plataforma El Travieso, en la localidad de Candelario). Pero bueno, debía haberlo leído mal porque allí (y en el track) claramente ponía Calvitero (abajo la imagen del buzón en el pico).

Tras coronar el primer objetivo, seguí avanzado hacia el segundo, y 2km más tarde alcanzaba la cima del Canchal de la Ceja, el techo de Salamanca con sus 2428m. Allí no había rastro de vértice geodésico, buzón, ni nada de nada, tan solo un gran montículo de piedras. Pero tanto el track como un grupo de excursionistas de la zona me han confirmado que esa era la cima.

Segundo objetivo del día cumplido, ¡y tan solo llevaba 5,5km! Y sobre todo, no había tenido que subir por el Paso del Diablo, que aunque no iba a tener ningún problema, hoy caminaba en solitario y me gusta ser más prudente de la cuenta cuando no llevo compañía.

Si seguía hacia delante para bajar por el otro lado y hacer la ruta circular, iba a tener que pasar por allí y además iba a subir 3-4km que no eran necesarios, pues si bajaba por donde había subido, me saldrían unos 11km. Así que no me lo pensé mucho y deshice el camino de ida.

En poco menos de 3h en movimiento (3h30 aprox con las paradas), 11km y 600m de desnivel, estaba de vuelta en el coche con mis 2 cimas sumadas al reto. Todo bien.

Todo bien… hasta que he llegado a Madrid, me he sentado a escribir este post para tener los pormenores de la ruta bien frescos y contaros con todo detalle, y mirando el mapa para ir escribiendo datos más concretos…

…

…

…he visto que algún ingenioso topógrafo decidió nombrar a 2 picos separados por 4km con el mismo nombre. En la Sierra de Béjar hay 2 Calviteros. No estoy mirando un mapa cualquiera. Estoy comprobándolo en el mapa del Instituto Geográfico Nacional.

A diferencia del mapa satélite, el mapa del IGN tiene marcado el nombre de las provincias que separa una frontera, es decir, que no solo dibuja la línea, sino que pone a cada lado qué región es. Y en ese mapa he podido comprobar que:

  • El Calvitero visitado no es el que hace frontera entre Cáceres y Salamanca, sino entre Salamanca y Ávila. O sea, que aquello no es Cáceres.
  • Y que hay 2 montañas con el mismo nombre. De verdad. 2 sitios donde pone «Calvitero» (podéis verlo en la imagen de abajo). Y que el segundo de ellos, aquel que estaba solo 2km más allá del Canchal de la Ceja, que mide 2 metros más que el primero, sí que pertenece a Cáceres.

En resumen: que me he quedado, sin saberlo, a tan solo 2km del techo de Cáceres. No os digo lo tonta que me siento ahora mismo. Pero tampoco entiendo por qué hay 2 montañas que se llaman igual 🥲

La última vez que salí de viaje en busca de techos de provincias conseguí 2 de los 3 objetivos (la nieve me impidió llegar siquiera al inicio de uno de ellos). Esta vez, por querer ser también precavida, y por no haber memorizado bien la ruta, también me quedo con un resultado del 50%. ¡Qué rabia!

Así que nada, con el punto más alto de Salamanca, oficialmente sumamos 22/50 cimas al reto CIMASxPROVINCIAS. Nos tocará volver a Béjar (cosa que tampoco me importa, porque me ha parecido una zona muy chula) y completar la misión.

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Visita al Campo de concentración Sachsenhausen (Berlín)

Llegamos al último día de nuestro viaje express a Berlín, y también a la visita más difícil: la del Campo de Concentración de Sachsenhausen, ubicado en la localidad de Oranienburg, a 40km de la capital alemana (se llega en la línea S1 de tren), y podríamos decir que uno de los más relevantes del régimen nazi, pues todo lo que sucedía en el resto de campos de concentración y exterminio (miles de ellos) era decidido y ordenado desde aquí.

No se trata de una excursión bonita ni agradable, pero sí recomiendo realizarla para aprender y reflexionar. De hecho, visitar los campos de concentración es una tarea obligatoria para todo estudiante alemán en la actualidad.

Lo que sí me parece imprescindible es hacerlo acompañado de un guía. Allí mismo ofrecen audioguías, pero es infinitamente mejor que una persona vaya contándoos todo lo que allí aconteció. Nosotros contratamos un tour que nos encantó, y además nos llevaron en transporte público desde Berlín, una buena opción si no estáis muy familiarizados con las líneas de trenes alemanas. Os lo dejo por aquí.

Estuvo operativo entre 1936 y 1950, y aunque estaba calificado de campo de concentración, no de exterminio (los de exterminio estaban todos en Polonia y la Checoslovaquia) también murieron miles de presos aquí debido a las inhumanas condiciones de vida y a los castigos a los que se veían sometidos.

Originalmente, el campo estaba destinado principalmente a presos políticos, incluidos comunistas, socialdemócratas y otros opositores al régimen nazi, y fue construido con una disposición triangular y rodeado por una cerca electrificada y torres de vigilancia, lo que permitía un control eficiente y una vigilancia continua.

Con el tiempo, Sachsenhausen se expandió y su propósito se diversificó. Se utilizó para internar a grupos considerados «indeseables» por los nazis, como judíos, gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová y prisioneros de guerra soviéticos. Además, se convirtió en un centro de entrenamiento para oficiales de las SS, quienes posteriormente serían desplegados en otros campos de concentración y exterminio.

También fue escenario de experimentos médicos inhumanos realizados en los prisioneros. Los médicos de las SS llevaban a cabo pruebas con vacunas y otros experimentos que a menudo resultaban en la muerte o en graves secuelas para los sujetos.

En 1945, con la llegada del Ejército Rojo, Sachsenhausen fue liberado. Sin embargo, antes de la llegada de las fuerzas soviéticas, las SS evacuaron el campo, forzando a los prisioneros a realizar las llamadas «marchas de la muerte», durante las cuales muchos murieron debido a las condiciones extremas y a la brutalidad de las SS.

Tales atrocidades pudieron haber terminado ahí, pero después de la guerra, Sachsenhausen fue utilizado por la NKVD soviética como un campo especial para prisioneros políticos hasta 1950, donde continuaron muriendo personas, y no fue hasta 1961 cuando finalmente se convirtió en un lugar conmemorativo y museo dedicado a la memoria de las víctimas del régimen nazi y de la opresión soviética.

Sachsenhausen, como otros campos de concentración, representa uno de los capítulos más oscuros de la historia humana, recordándonos la necesidad constante de defender los derechos humanos y la dignidad de todas las personas.

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Qué ver Potsdam (Alemania) en un día

Seguimos desgranando nuestra escapada a Berlín, y es que los pocos días que estuve por allí dieron mucho de sí. Tanto como para hacer esta excursión de día que tooooodo el mundo me recomendó.

Ubicado a 40 minutos en tren desde Berlín (tomando la línea S7 de lo que sería el cercanías alemán), es un imprescindible cuando visitas la ciudad germana, ya que Potsdam fue durante muchos años la capital de lo que fue el Estado de Brandeburgo, y la grandeza que hoy respira se debe a que fue elegida como la población de residencia de reyes prusianos y kaisers alemanes durante mucho tiempo, entre los que destaca Guillermo I, que residió allí en el siglo XVII. Incluso cuando la capital del imperio prusiano pasó a ser Berlín, la corte mantuvo sus residencias en Potsdam, y muchos de sus palacios son visitables hoy.

Por desgracia también es protagonista de uno de los hechos que determinaron el siglo XX, ya que en 1914 Guillermo II firmó en el Neues Palais la declaración que dio comienzo a la I Guerra Mundial.

También, unos años más tarde, en 1933 en la Iglesia de la Guarnición de Potsdam, el Presidente Hindenburg estrechaba la mano la mano de un joven Adolf Hitler en su nombramiento como canciller de Alemania.

Finalmente, terminada la II Guerra Mundial, en 1945 tuvo lugar la Conferencia de Potsdam que dejó la famosa foto del trío del momento: Truman, Churchill y Stalin. Los tres líderes discutieron largo y tendido en el Palacio de Cecilienhof cómo sería administrada Alemania por los aliados.

¿Cómo visitar Potsdam?

Actualmente Potsdam es considerado Patrimonio Mundial de la UNESCO, una zona que abarca 2000 hectáreas en la que se pueden ver (algunos por dentro) 150 edificaciones palaciegas.

Mi elección para visitar tanto el bonito casco antiguo como la zona de los palacios fue en bici: en total recorrí 12km por las calles de la ciudad, los parques y los palacios. Una distancia que, de haber recorrido caminando, me habría llevado el día completo. Es posible alquilar bicis en la parte exterior de la estación de tren de Potsdam. En mi caso, fueron 12€ por la tarde completa.

Si, al contrario que yo, disponéis del día entero para visitar la ciudad, lo mejor sin duda es hacerlo con un guía. Podéis hacer el Free Tour, que comienza a las 10 de la mañana y dura 3:30h, y dedicar la tarde a ver otros palacios que no se recorren en el tour, además de entrar a algunos de ellos.

Estos son los palacios «obligatorios» que creo que tenéis que ver de la antigua capital:

  • Neues Palais
  • Palacio de Sanssouci. Es donde acaba el Free Tour y si habéis estado en Versalles, veréis muchas similitudes.
  • Palacio de Babelsberg, que fue la residencia de verano de Guillermo I.
  • Palacio de Cecilienhof

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Los 14 imprescindibles de Berlín y dónde comer

El blog está un poco parado, y es que hace mucho que no viajo a lugares nuevos. Pero por fin he puesto el ✅ a una ciudad que tenía pendiente desde hace años: Berlín.

He de decir que tengo que volver, porque es mucho lo que hay que ver. En mi caso, esta vez mi viaje duró 3 días completos (con 3 noches) de las cuales dediqué 1 día y medio a la ciudad, y el resto fue para hacer excursiones a Potsdam y a Sachenhausen, de las que os hablo en otros posts.

Como tenía el tiempo justo, preferí ponerme en manos de los mejores: los guías de Free Tours. En Berlín me parece especialmente importante hacer este tipo de visitas, ya que la ciudad en sí, sin contexto ni explicación, no tiene «nada». Todos sabemos lo que sucedió por aquí en la II Guerra mundial y en los años posteriores, por lo que las edificaciones que hoy vemos, salvo excepciones, son todas reconstrucciones, y por tanto, el 95% de la ciudad tiene un aspecto moderno y poco artístico, digamos.

Lo especial de Berlín es pasear por sus calles entendiendo qué pasó en cada lugar, eventos que determinaron el devenir de Europa durante mucho tiempo, y donde, desgraciadamente, sufrió mucha gente.

Y es que es precisamente este el motivo por el que la reconstrucción de Berlín tiene un aspecto «normal». Alemania no ha querido, bajo ningún concepto, ensalzar las figuras de los responsables de una de las peores guerras y masacres de la historia, por lo que lo que en su día fueron lugares importantes, hoy se han convertido en edificios de apartamentos, parkings o simples calles.

Todo lo que queda de aquella época son memoriales en homenaje a los colectivos que más sufrieron, como los judíos, los homosexuales o los gitanos.

Os dejo por aquí los free tour que realicé, totalmente recomendables ambos:

Free Tour de Berlín (general, para ver lo más relevante)

Free Tour del III Reich y Barrio Judío

Dicho esto, os dejo una lista de esas que os gustan de las principales cosas que visitar en Berlín:

1. Puerta de Brandeburgo

Cómo no, la primera tenía que ser el símbolo de la ciudad. Esta es una de las 18 puertas por las que se podía acceder a la ciudad, pagando los correspondientes impuestos en el siglo XVIII.

Numerosos eventos han tenido lugar en la Plaza de París, que es donde se sitúa la Puerta, con protagonistas que van desde Napoleón hasta Hitler. Pero es que además, la emblemática puerta quedó encerrada en el muro que dividía las 2 Alemanias tras la II Guerra Mundial.

2. Reichtag

El Reichtag o Parlamento de Berlín, situado a pocos metros de la Puerta de Brandeburgo es un imponente edificio de estilo clásico pero con una moderna (y visitable) cúpula de cristal en lo alto.

Ha sido testigo de los momentos más trágicos de la historia reciente de Alemania, como por ejemplo, el incendió que sufrió en 1933, del cual fue responsabilizado un joven comunista (a pesar de que fueron los nazis, confirmado por ellos más adelante) y que sirvió como pretexto para la primera persecución y asesinato de políticos en Alemania antes de la II Guerra Mundial.

Como os decía, es posible visitar la cúpula de forma gratuita, pero hay que reservar las entradas. No suele haber problema para hacerlo de un día para otro allí mismo, pero si queréis aseguraros, podéis hacerlo por internet para la fecha y hora deseadas, en esta web.

3. Tiergarten

El parque de la ciudad, por excelencia. Es el Central Park de Berlín, y es una auténtica maravilla de lugar, aunque en sus orígenes era el coto de caza privado de la aristocracia alemana allá por el siglo XVIII. A

Tiene una carretera que lo cruza de este a oeste, y algunas otras que lo cruzan de norte a sur, pero el resto es un frondoso bosque lleno de caminos súper agradable para pasear, correr o montar en bici.

El parque comienza justo detrás de la Puerta de Brandeburgo y es en ese extremo donde se encuentran varios de los memoriales mencionados al principio del artículo, como el Memorial a los Homosexuales, a los Gitanos, o incluso también uno a los soldados soviéticos.

4. Monumento al Holocausto

Seguimos cerca de Tiergarten y la Puerta de Brandeburgo. Esta vez, un poco más al sur encontramos el imponente memorial a los judíos asesinados durante el Holocausto, una obra de arte que se extiende en una inmensa plaza y que está compuesto de más de 2.000 columnas negras separadas por angostos pasillos.

Este memorial, inaugurado en 2005, no se libró de la polémica, ya que se utilizó un producto para recubrir las columnas con el objetivo de poder limpiarlas muy fácilmente si alguien cometía algún acto de vandalismo, y resultó que este producto estaba fabricado por la misma empresa que en su día fabricó el gas con el que miles de judíos fueron asesinados. Es por ello que los propios judíos no reconocen este monumento como un memorial hacia ellos.

Aún así, y aprovecho este apartado para comentarlo, debemos entender que prácticamente todas las empresas alemanas que hoy conocemos colaboraron con el régimen nazi durante aquellos años (hablamos de Adidas, Calvin Klein, Hugo Boss, Volkswagen…) ya que, como muchos opinan, no tenían otra opción.

5. Checkpoint Charlie

No busquéis a ningún tal Charlie por aquí, porque no es una persona. El Checkpoint Charlie es el único puesto de paso que queda hoy en pie de las que servían de frontera entre la Alemania del Este y del Oeste, y se llama así porque los puestos estaban nombrados por el alfabeto internacional (Alpha, Bravo, Charlie, Delta, Echo…) y éste era el tercero de ellos.

A día de hoy podemos ver todavía el cartel que anunciaba que estabas cambiando de zona y la caseta del control de pasaportes, aunque no es la original.

Este punto es especial porque en el pudo desatarse la IV Guerra Mundial, a causa de una fuerte discusión entre un diplomático americano y un oficial de la URSS, que acabo con más de 20 tanques de ambos bandos apostados en la frontera. Finalmente, y menos mal, todo quedó en nada.

6. Gendarmenmarkt

La plaza Gendarmenmarkt es un amplio espacio flanqueado por las iglesias gemelas Deutscher Dom (Catedral Alemana) y Franzosischer Dom (Catedral Francesa), separadas por la Konzerthaus (Sala de Conciertos), y después de recorrer Berlín podría decir que es una de las plazas más bonitas que ver en la ciudad, aunque, y aprovecho este apartado para comentarlo, en este momento y desde hace un año se encuentra en obras, como otros muchísimos rincones de Berlín.

Y es que la ciudad germana se encuentra edificada sobre terreno pantanoso, lo cual hace que el deterioro de cualquier estructura avance mucho más rápido que en otros lugares, dando lugar a una ciudad en obras infinitas.

Otra curiosidad que es fácil observar en esta plaza pero que sucede a lo largo de todo Berlín es que las estatuas de lo alto de las iglesias son de un color mucho más oscuro, casi negro, que el resto del edificio.

Esto deriva de la guerra, y se trata de restos de metralla, cenizas y otros derivados. Aunque se han restaurado todos los edificios, se han querido dejar así las estatuas como recuerdo a lo que pasó y no debe pasar de nuevo.

7. Bebelplatz

Esta plaza quizás compita en belleza con la anterior, y es que aquí también os veréis rodeados de numerosos edificios emblemáticos, tales como la Universidad Humboldt, la Catedral de Santa Eduvigis y la Antigua Biblioteca. De hecho, fue esta plaza la protagonista en 1933 de la quema de miles de libros de algunos autores censurados por los nazis, como Karl Marx o Sigmund Freud.

En recuerdo de este suceso, que fue el preludio de lo que sucedería años después con el régimen nazi, se realizó un memorial, que se encuentra bajo el suelo, aunque tapado con un cristal que no permite verlo muy bien, donde se pueden observar hileras de estanterías vacías.

8. Catedral de Berlín

Ubicada en la Isla de los Museos, de la cual hablaremos a continuación, muy cerca de Bebelplatz, es una de las edificaciones más antiguas de la actual ciudad, construida a finales de siglo XIX sustituyendo a otra que había en el mismo lugar que databa de 1747.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el templo quedó seriamente dañado por los bombardeos. No fue hasta 1975 cuando comenzaron los trabajos de reconstrucción, y fue finalizada en su totalidad en 1993.

9. Isla de los Museos

Recibe este nombre por encontrarse rodeada de 2 vertientes del berlinés Río Spree, y porque en ella se encuentran un gran número de museos importantes: el Museo de Pérgamo, el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Antigua Galería Nacional y el Museo Bode.

Sin duda, el más importante de todos ellos es el Museo del Pérgamo, que se construyó según la medida de las obras de arte que iba a albergar y está formado por el Museo del Antiguo Oriente Próximo, el Museo de Arte Islámico y la Colección de antigüedades clásicas, y cuyas obras más interesantes son la reconstrucción de la Puerta de Istar (una de las 8 puertas monumentales de la antigua ciudad de Babilonia), el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo (de más de 2.000 años, y de aquí viene el nombre del museo), la puerta del mercado romano de Mileto y la Fachada de Mushatta y el salón de Alepo.

Pero lamentablemente este museo cerró en 2023 para realizar una restauración de varias obras, y se espera que abra, en el mejor de los casos… ¡en 2037! Si bien es cierto que se dice que para 2027 se abrirá un ala del museo y se podrá visitar el Altar de Zeus.

10. Alexanderplatz

Sin duda otro de los emblemas de la ciudad de Berlín, ya que en ella se encuentra la mítica Torre de Televisión, que con sus 368m es la construcción más alta de toda Alemania. Por favor, que os os pase como a mí, tenéis que subir a lo alto. Las vistas son absolutamente impresionantes, como podéis imaginar. Aquí podéis reservar las entradas.

Entre otras cosas, en Alexanderplatz también encontraréis el Ayuntamiento Rojo o Rotes Rathaus, un bonito edificio que podréis también visitar por dentro de forma gratuita.

11. Barrio Judío

Si seguimos caminando hacia el norte desde la isla de los museos, llegamos a la zona que fue el Barrio Judío de Berlín y que a día de hoy es una de las zonas más animadas y bonitas de la ciudad. Por todas partes se pueden encontrar señales de las familias que vivieron aquí, y es que si miráis al suelo veréis frecuentemente placas doradas con nombres de personas que fueron detenidas y que hasta entonces vivían en esas casas.

Otra de las características de este barrio es que cuenta con numerosos patios interiores, muchos de ellos muy decorados, y desde luego es un planazo pasar unas cuantas horas visitándolos todos. Uno de los más originales Dead Chicken Alley, lleno de graffitis en el que te también se puede subir a la casa que se encuentra al fondo, con un interesante aire alternativo.

12. Barrio Nikolaiviertel

Se trata de la zona residencial más antigua de Berlín y que a pesar de quedar prácticamente destruido durante la II Guerra Mundial, fue reconstruido de la forma más exacta al original para así recordar la vieja ciudad, y es por eso por lo que es la única zona en la que se puede pasear por callejuelas empedradas y edificios bajos de estilo medieval. Es, como nos dijo nuestro guía, la única zona de Berlín que se parece a la Alemania «de verdad».

13. Barrio de Kreuzberg

Se trata del barrio turco, uno de los más alternativos y auténticos de Berlín. Los turcos forman una enorme comunidad en la ciudad, habiendo miles de ellos, y de hecho comer deliciosos kebabs es algo muy común en cualquier parte de Berlín.

Además de mucho ambiente (las mejores discotecas de tecno de Berlín se encuentran aquí), podréis encontrar tiendas de ropa alternativa y alguno de los graffitis más famosos de la ciudad como el Astronaut Cosmonaut y el Nature Morte.

Los martes y los viernes de 11:00 a 18:30 montan un mercadillo al lado de la parada de metro Schönleinstrasse y del río.

14. Muro de Berlín

Aunque el original muro rodeaba por completo la zona soviética de Berlín, afortunadamente y como todos sabemos, dicha barrera es historia, y a día de hoy, a modo recordatorio, solo queda una línea de ladrillos en el suelo y algunos fragmentos de muro por aquí y por allá.

El más importante de ellos mide algo más de 1km y es en realidad un museo al aire libre, al que llaman East Side Gallery, y el cual está completamente lleno de pinturas de diferentes artistas actuales, en los que se representan temas de actualidad y donde, sobre todo, se envían mensajes de paz.

He de decir que fue mi parte favorita de toda la ciudad. Me quedé con ganas de que alguien me explicase más a fondo cada uno de los graffitis. Os dejo por aquí un Free Tour del Muro de Berlín y la Guerra Fría que tiene muy buena pinta.

Dónde comer en Berlin

Con estos 14 lugares tenéis más que de sobra para llenar 2 o incluso 3 días por la ciudad de Berlín, y termino con una lista de restaurantes probados en primera persona que me gustaron mucho, por si queréis idea de dónde comer en Berlín (de todos los países, por cierto):

🇹🇷 Baba Pirzola: un restaurante muy bien puesto para probar comida turca de calidad, así como diferentes kebabs servidos de una forma muy poco habitual.

🇩🇪 Erdinger: uno de los mejores restaurantes de la ciudad donde comer el típico codillo alemán. Lo cocinan muy bien. Se encuentra en la plaza Gendarmenmarkt.

🇬🇷 Ja! Niko Ja!: comida griega de la buena. Si eres fan de esta gastronomía, es tu lugar, aunque está alejado de las zonas que mencionábamos arriba.

🇹🇷 Kebap With Attitude: en pleno barrio judío, hacen unos kebabs buenísimos. Ingredientes de mucha calidad, ¡y también opción de kebab vegano!

🇻🇳 Cây Tre Quán: volamos hasta Vietnam, en este restaurante regentado por vietnamitas. Me gustó mucho, pero también algo lejos de la zona central, ya que mi hotel estaba por aquí.

🇮🇹 Marea: está junto a Potsdamer Platz y es un italiano de los muchísimos que hay en la ciudad, pero bastante rico y sobre todo, son rápidos en servir, algo no muy común en los restaurantes de Berlín.

🇩🇪 Burgermeister: es la cadena de hamburgueserías más famosa de Berlín, recomendada por cualquiera al que preguntes. Porque todo sea dicho, sí, las hamburguesas son originarias de Alemania, más concretamente de Hamburgo. Tiene sentido, ¿no?

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