Bilbao: el encuentro de lo clásico y lo contemporáneo

Probablemente la ciudad más variada a nivel cultural de Euskadi, Bilbao ya era protagonista en el norte desde me Edad Media, cuando se la comenzó a llamar por este nombre, que tiene su origen en el término Bi Albo, que significa dos lados, gracias a que la ría formada por las desembocaduras del Nervión y el Ibaizábal dividía la localidad en dos partes.

Gracias precisamente a la ría, Bilbao tomó gran importancia en el siglo XIX con la Industrialización, ya que en ella se recibían y enviaban barcos llenos de mercancías.

Y ya en tiempos más recientes, la presencia del Museo Guggenheim ha abierto Bilbao al mundo, recibiendo así visitas de todos los rincones del planeta.

Como siempre, os recomiendo la mejor manera de conocer cualquier ciudad: a través de un Free Tour. Podéis reservarlo aquí.

La versión más clásica de la ciudad es el casco antiguo, donde podréis perderos por sus calles y llegar a los siguientes lugares:

Plaza Nueva

Es el centro neurálgico de la ciudad y del casco viejo y uno de los mejores lugares para ir de pinchos por Bilbao, además de tener una bonita arquitectura. Llama la atención la estructura irregular de las casas de la plaza, y es que en los pisos con las ventanas más grandes antaño vivían los propietarios, en la planta con las ventanas medianas, los alquilados, y en el último piso, de pequeña altura, el servicio.

Catedral de Santiago de Bilbao

Es la iglesia más destacada de la ciudad. Fue construida entre los siglos XIV y XVI, y se trata de la iglesia gótica más monumental de Vizcaya.

Teatro Arriaga

Su impresionante fachada esta considerada como una de las más bonitas de España. De estilo neobarroco de finales del siglo XIX, este edificio está dedicado al compositor bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga, conocido como el Mozart español, y tiene una extensa programación de espectáculos de teatro y música.

Es posible ver el teatro por dentro en visitas guiadas.

Mercado de la Ribera

Con sus 10.000m2, se trata del mercado cubierto más grande de Europa, de estilo Art Decó y grandes vidrieras donde encontraréis los productos más frescos de la huerta y del mar Cantábrico, que han tenido un papel principal en situar la gastronomía vasca como un referente en todo el mundo. Además de disfrutar de los olores, colores y aromas de los puestos de comida, puedes subir al piso de arriba para degustar una cuidada selección de pintxos acompañados de un rico txacoli, un vino blanco un poco ácido típico del País Vasco, en alguno de sus bares y restaurantes.

Museo Guggenheim

Abandonamos el caso viejo de Bilbao para aproximarnos a la zona más contemporánea, el Guggenheim y sus alrededores, construido por el famoso arquitecto Frank Gehry en 1997 y cuyas formas curvilíneas y colores plateados que cambian según la luz de cada momento del día, son mundialmente conocidos.

El museo alberga una importante colección y exposiciones temporales de arte modern que han situado Bilbao en una posición destaca en el panorama cultural a nivel mundial.

Fuera de las puertas del museo, no olvidéis de visitar a Puppy, el perro de flores, y a Mamá, la araña patilarga gigante.

Mirador de Artxanda

Para terminar la visita por Bilbao podéis alejaros un poco de la ría y subir en funicular a este mirador (desde la plaza del Funicular) para disfrutar de la mejores vistas de la ciudad.

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