Ruta realizada: datos técnicos
- Distancia total: 9,7 km
- Desnivel positivo acumulado: 660 m
- Tiempo total empleado: unas 3h15’ con paradas incluidas (aunque depende del ritmo de cada uno)
- Punto de inicio y final: Aparcamiento de Nogal del Barranco (Guisando, Ávila)
- Tipo de ruta: circular
- Agua: solo la Fuente del Llamaril, poco fiable en verano → lleva agua suficiente
- Dificultad: moderada. Pendiente sostenida en la subida y terreno pedregoso en la parte alta, pero sin pasos técnicos
- Track de Wikiloc: https://loc.wiki/t/230427129?wa=sc
La circular a Cabeza del Covacho es corta, pero intensa. Una buena opción para medio día de montaña en Gredos, con un desnivel suficiente para trabajar piernas y unas vistas espectaculares sin necesidad de afrontar la dureza del Almanzor.
Una cima menos conocida, pero de esas que dejan ganas de volver y explorar más rincones de los Galayos.

De Nogal del Barranco al collado del Yelmo
La ruta arranca fuerte desde el mismo parking. La pendiente se nota ya en los primeros metros, con un sendero bien marcado que sube entre pinos. Enseguida se empieza a ganar altura y aparecen las primeras vistas al circo de los Galayos, con sus agujas tan características. El paisaje impresiona aunque todavía estemos al inicio.
Tras un buen tramo de subida constante llegamos al collado del Yelmo, donde por fin el camino da un respiro. Desde aquí ya se intuye la cima del día y el terreno se abre, con panorámicas más amplias.

Ascenso a Cabeza del Covacho
Desde el collado, la ruta se endurece de nuevo. El terreno se vuelve más rocoso y la pendiente aprieta. Es el tramo más exigente, pero no tiene dificultad técnica: solo requiere piernas y paciencia.
La llegada a la cumbre de Cabeza del Covacho (1.628 m) merece la pena. El mirador hacia los Galayos y la cara sur de Gredos es espectacular (lo de la foto de abajo es Arenas de San Pedro), con el Almanzor dominando la escena y, en días despejados, vistas hasta la Vera de Cáceres. Una cima discreta, pero con mucho carácter.

Descenso por deshaciendo el camino
La vuelta se hace por el mismo camino, lo que permite disfrutar con más calma de las vistas que quizá en la subida pasaron desapercibidas. Ojo en el descenso: el terreno pedregoso puede jugar malas pasadas, sobre todo si está húmedo.