Aitxuri (1551m): techo de Gipuzkoa pasando por Aizkorri y Aketegi

¡Un nuevo techo provincial más en el saco! Esta vez tocaba Gipuzkoa, con uno de esos picos que todo amante de la montaña en Euskadi sueña con coronar al menos una vez en la vida: el Aitxuri (1.551 m). Y aunque el Aitxuri es oficialmente el techo provincial, lo cierto es que aquí no se entiende subir solo a esta cumbre, porque está pegada a otros dos colosos: el Aizkorri (el más famoso de los tres, aunque 5 metros más bajo) y el Akategi. Así que, como no podía ser de otra manera, hicimos el recorrido clásico que pasa por los tres.

Con este sumamos ya 26 cimas dentro del reto CIMASxPROVINCIAS y cada vez me gusta más cómo va quedando el mapa.

Ruta realizada: datos técnicos

  • Distancia total: 12km
  • Desnivel positivo acumulado: 930 m
  • Tiempo total empleado: depende de cada uno, pero nosotros lo hicimos en unas 5h con paradas incluidas
  • Punto de inicio y final: Parking Aldaola-Ubier (Zegama, Gipúzkoa)
  • Tipo de ruta: circular (en sentido antihorario)
  • Agua: no hay fuentes durante la ruta. Lleva agua suficiente.

Es un recorrido exigente (pero 100% senderismo), con bastante pendiente, zonas rocosas en las que hay que usar las manos y algunos tramos algo resbaladizos porque como la famosa Zegama-Aizkorri pasa por aquí, miles y miles de personas pisan cada año estos caminos. Pero a cambio, es una de esas rutas que no se olvidan: un espectáculo de vistas, praderas, crestas y esa atmósfera tan especial que tiene toda la Sierra de Aizkorri.

Del parking de Aldaola a las primeras praderas

Comenzamos en el Parking de Aldaola, perteneciente a Zegama. Desde aquí, la ruta arranca por pista cómoda y enseguida nos adentra en un bosque precioso que se abre poco a poco en praderas. Es una subida progresiva que, aunque tiene algún repecho, se hace bastante llevadera en esta primera parte.

Enseguida pasamos junto a varias txabolas y bordas pastoriles (Arbelar, Oltzantzurri Txabolak…) y atravesamos la zona de Perusaroi, donde empiezas a sentir ese ambiente de montaña tan característico de Aizkorri: rocas calizas, vacas pastando y un sendero que va endureciéndose con cada metro.

Ascenso al Aizkorri: el primer gran objetivo

La subida se pone seria a partir de Perusaroi: la pendiente se mantiene constante y el terreno se vuelve más pedregoso. Después de atravesar la zona de Aldasbarrenela y el collado de Zulonpo, entramos de lleno en la parte más exigente antes de la cresta. En esta zona hay una parte con mucha caída a la izquierda, y por ello hay unas cadenas en la pared para mayor seguridad, aunque realmente el camino es lo suficientemente ancho. Eso sí, no muy apto para personas con vértigo.

Al llegar a la parte alta, el paisaje se abre de golpe y aparecen las vistas amplias de toda la sierra. Un último esfuerzo y… primera cima: el Aizkorri (1.528 m).

Aquí se encuentra también la famosa ermita del Sancti Spriritu, uno de los puntos más emblemáticos de toda la ruta (más si eres seguidor de la mítica carrera de trail Zegama-Aizkorri), escoltada maravillosamente por decenas de cabras pastando a sus anchas (o esperando a que algún humano les de comida…).

De Aizkorri al techo de Gipuzkoa: el Aitxuri

Desde el Aizkorri seguimos el sendero cresteando hacia el objetivo principal: el Aitxuri. Este tramo es, sin duda, el más espectacular de la ruta: un sendero entre rocas calizas, con subidas y bajadas cortas, vistas infinitas a ambos lados y esa sensación de estar en plena alta montaña aunque estés a menos de una hora de la costa.

Llegar al Aitxuri (1.551 m), aunque no sea la cima más bonita de la sierra, se siente especial. Es una cima pequeña, rocosa y discreta, pero tiene ese aura de “lo he conseguido, estoy en el punto más alto de toda Gipuzkoa”. Nos quedamos unos minutos disfrutando de las vistas antes de continuar al tercer pico.

Última parada: el Aketegi

Desde el Aitxuri continuamos por la cresta hasta el Aketegi (1.548 m), la tercera y última cima del día. Menos llamativa que las anteriores, pero igualmente merece la pena, sobre todo porque el sendero hasta ella sigue siendo precioso y no supone apenas esfuerzo extra desde el Aitxuri.

Con las tres cumbres coronadas, solo quedaba disfrutar del descenso.

El regreso por el túnel de San Adrián

El descenso lo hicimos por la vertiente opuesta a la subida, completando así la circular. Aquí hay que prestar atención: las pendientes son pronunciadas y en ocasiones resbaladizas.

La sorpresa final es el túnel de San Adrián, un paso natural en la roca con una pequeña ermita en su interior. Pasar por aquí casi al final de la ruta es espectacular: un lugar cargado de historia que, durante siglos, fue la principal vía comercial entre Castilla y Gipuzkoa. Merece la pena pararse un minuto antes de seguir hasta el parking.

El Aitxuri es uno de esos techos provinciales que justifican por sí solos el reto CIMASxPROVINCIAS. La circular que pasa por Aizkorri, Aitxuri y Aketegi lo tiene todo: historia (el túnel de San Adrián), paisajes espectaculares, un ambiente que se siente de alta montaña y la satisfacción de pisar el punto más alto de toda Gipuzkoa.

Ruta por los pueblos vascos: MONDRAGÓN (Gipuzkoa)

La vasca localidad de Arrasate (Mondragón en castellano) es uno de los pocos núcleos urbanos que tienen a 1 hora o menos las 3 capitales vascas: Vitoria, San Sebastián y Bilbao. A las orillas del río Deba, también es el lugar en el que se creo el movimiento cooperativo, un modelo económico que ha llevado al Grupo Mondragón a convertirse en el mayor grupo empresarial de Euskadi (ejemplo de ello son empresas como Caja Laboral, Eroski, Fagor o Mondragón Unibertsitatea).

Si estáis de paso por aquí, podéis dar una vuelta por el casco antiguo, muy reducido, pero con encanto. En el pasado estuvo amurallado, con 5 puertas que permitían el acceso a esta villa de las cuales se conservan 3.  Como curiosidad, al parecer en caso de incendio se cerraban a cal y canto para que todos los habitantes ayudasen en las tareas de extinción del incendio.

El centro neurálgico de la zona antigua es la plaza del ayuntamiento, una edificación del siglo XVII, y frente a él, la Iglesia de San Juan Bautista, construido durante diferentes épocas: el campanario en el siglo XVI, mientras que el resto de las edificaciones fueron levantadas entre los siglos XII y XIV. 

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San Sebastián, Donosti para los amigos

San Sebastián, esa ciudad gipuzkoana con fuerte personalidad, es una de mis favoritas en el País Vasco (junto a sus hermanos pequeños Zumaia, Getaria y Zarauz).

A solo 20km de la frontera con Francia, San Sebastián es la capital de Gipuzkoa, una de las ciudades más turísticas del norte de España (y también una de mis favoritas), y también una de las mejores para vivir, según las estadísticas. Yo he tenido la suerte de visitarla varias veces en los últimos años, así que hoy os traigo una recopilación de los mejores lugares que visitar en ella, que si tuviera que definirla con una palabra, sería «elegancia».

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Playa de la Concha

Probablemente la mejor playa urbana no solo de España, sino de Europa. Tiene 1300 metros hasta su frontera con la Playa de Ondarreta. El paseo marítimo que podemos comenzarlo, por ejemplo, en el consistorio municipal (el viejo casino) o en el propio puerto se caracteriza por su elegancia medida en los blancos de la barandilla y las más de 100 farolas (todas ellas diferentes, por cierto) . Son exponentes del modernismo y la elegancia que a comienzos del siglo XX comenzaba a dibujar una ciudad cuya fama ya traspasaba fronteras.

Gracias a su amplitud y su arena, la playa se usa en todas la épocas del año. En invierno es común ver a deportistas corriendo o incluso surferos soportando las gélidas aguas del Cantábrico.

Palacio de Miramar

En la frontera exacta entre La Concha y Ondarreta surge un montículo completamente verde en el que se ubica este precioso edificio de arquitectura clásica inglesa, el cual sirvió como residencia de verano de la Reina María Cristina desde 1887 y durante casi 100 años para la familia real.

El Peine del Viento

Obra del escultor vasco Eduardo Chillida, esta escultura se trata de un conjunto de 3 grandes piezas ancladas a las rocas, junto al mar, pues según Chillida, «el mar tiene que entrar en San Sebastián ya peinado».

Mirando hacia abajo, en el suelo, hay unos cuantos orificios por los que entra el viento que provocan las olas del mar al romper en la costa, pero ojo, que si hay mucha marejada, ¡ese viento se convierte también en agua!

Monte Igueldo

El Monte Igueldo viene necesariamente de la mano de la palabra funicular, y es que, para llegar a la cima de la estampa más característica que se ve desde la playa de la Concha, podéis hacerlo en un funicular que lleva funcionando desde 1912, y acceder a las panorámicas más fotografiadas de San Sebastián.

Además, hay un parque de atracciones, que muchos catalanes comparan con el Tibidabo de Barcelona.

Catedral del Buen Pastor

Dejando la línea de la costa y adentrándonos ya en el casco antiguo se encuentra esta catedral, construida a finales del siglo XIX, y es el templo más grande e importante de la ciudad. Está inspirada en la catedral de Colonia y en el interior destaca el mobiliario de la Capilla Mayor, la cripta, el enorme órgano y las preciosas vidrieras.

El casco antiguo

Situado a los pies del Monte Urgull y lleno de callejuelas empedradas, es el barrio con más encanto de San Sebastián.
Merece la pena deambular por sus calles, pero apuntad estos nombres para no perderos nada: la Basílica de Santa María del Coro, la Plaza de la Constitución, o la Iglesia de San Vicente, una de las más antiguas.

San Sebastián no se ha conformado con ser una de las ciudades más bonitas de Europa, sino que además es la que más Estrellas Michelín tiene por metro cuadrado. ¡Ahí es nada! Y por supuesto, no podéis iros sin hacer un buen tour de pintxos entre los bares más tradicionales como el Mendaur, Txepetxa, La Espiga, Iturrioz, La Cuchara de San Telmo, Sport o Néstor.

Pueblos de la costa vasca: Zarauz, Getaria y Zumaia

Zarauz

A 20 kilómetros de San Sebastián, se encuentra Zarauz, una pueblo que en su día atrajo a veraneantes de la realeza. Es uno de los destinos de playa más interesantes del País Vasco, y hogar de ensueño de cualquier surfista que se precie.

Gracias a que la aristocracia lo eligió en su momento como villa de verano, destacan por todas partes edificios señoriales que configuran un agradable paseo. Sin ir más lejos, el Palacio de Narros, del siglo XVI, fue la residencia veraniega de la reina Isabel II, aunque hay muchos ejemplos arquitectónicos de épocas antiguas, como la Casa Doratekua o el propio Ayuntamiento en la Casa Portu.

Hablando de playas, la de Zarauz es, apuntad, la más grande de la costa vasca, con más de 2,5km de largo que se dividen en zona de baño y zona de surf (se distinguen por las banderas rojas y las azules). Los edificios aristocráticos de fondo, y los típicos toldos playeros de rayas le confieren un aire único a esta playa, a la que llaman «La reina de las playas«.

En el extremo oriental de la playa se encuentra un campo de golf muy frecuentado durante todo el año, pero lo interesante es que se encuentra rodeado del Biotopo protegido de Iñurritza, un espacio natural de fábula repleto de dunas, marismas y acantilados y con una flora difícil de encontrar en otros lugares. 

No os podéis ir de Zarauz sin probar, claro está, ¡la comida de Arguiñano! Y es que aquí se encuentra su escuela de cocina y su hotel-restaurante.

Getaria

Junto a Zarauz, y considerablemente más pequeño que éste, se encuentra Getaria, un nombre que a mí lo primero que me recuerda es a un buen rape a la brasa. Junto a un puerto pesquero, vio nacer a personajes vascos como Juan Sebastián Elkano y Cristóbal Balenciaga, y muchos afirman que es el mejor destino gastronómico de la comunidad autónoma.

Y no solo por eso, sino también por sus bodegas de Txakoli, sus playas, su historia y la peculiar silueta que forma junto el monte San Antón, una forma, a la que debe el sobrenombre de «el ratón de Getaria». Aunque la zona baja de la localidad reúne la mayoría de los atractivos de Getaria, las vistas obtenidas desde los puntos más altos del municipio, bien merecen una visita.

Este enclave estaba amurallado en el pasado, pero desgraciadamente los repetidos ataques sufridos han hecho que hoy en día no se conserven elementos de sus murallas y torres. Toda visita de Getaria debe empezar en la calle principal (kale Nagusia), recorriendo el entresijo de calles paralelas y desniveladas que nos conducen hasta la Iglesia de San Salvador, lugar donde se encuentra uno de los espacios más llamativos arquitectónicamente hablando, el pasadizo de Katrapona, un sendero bajo la iglesia de San Salvador que une la calle mayor con las escaleras del Puerto.

Zumaia

Seguimos alejándonos de San Sebastián, y un poco más allá de Getaria, se encuentra Zumaia, una localidad que puede que os suene por sus flysch, unos enormes y escarpados acantilados de formas caprichosas y muy curiosas.

Zumaia es también un destino muy cinematográfico: en esos mismos flysch se grabó Juego de Tronos, y en la también conocidísima Ermita de San Telmo se rodó Ocho Apellidos Vascos. Esta ermita data del siglo XVI y, aunque aparentemente no es nada impresionante, la posición privilegiada donde se encuentra, dominando el acantilado, la hacen muy especial.

Los alrededores de la ermita son un perfecto mirador de los flysch, y también de aquí parte un sendero para llegar a ellos, de no más de 15 minutos.

Por supuesto, el propio pueblo y su casco antiguo tienen su encanto. El gran protagonista aquí es la parroquia de San Pedro Apostol, una iglesia gótica del siglo XIII, que más que una iglesia parece una fortaleza. En su interior se alberga un retablo de Juan de Antxieta, declarado monumento nacional.

El centro del casco histórico, por llamarlo de alguna forma, podría ser la placita con la Fuente de San Juan, alrededor de la cual las familias poderosas construyeron sus enormes casas de piedra, como el Palacio Zumaia y el Palacio Olazábal. Otros edificios interesantes en Zumaia son el Convento de San José, el Palacio de Ubillos o el curioso Palacio de Foronda.

Zarauz, Getaria y Zumaia, tres destinos imprescidibles, sin duda, si vienes al País Vasco.

Tolosa (Gipuzkoa)

La pequeña localidad de Tolosa está ubicada a 20km de San Sebastián. Por ella cruza el río Oria y fue la capital de Gipuzkoa durante algunos años del siglo XIX.

Plaza del Ayuntamiento

Se encuentra, a mi parecer, en un lugar privilegiado, aunque muchos pueblos del País Vasco lo están, y es que se encuentra en un valle rodeado de montañas, lo que hace que las panorámicas desde casi cualquier ventana sean preciosas. Estar tan encerrada entre montañas ha impedido que crezca en superficie urbanizada, y eso le da más encanto, porque a pesar de ello, tiene mucha vida, y más ahora con el buen tiempo.

Para variar, al igual que mis últimos viajes, también este fue totalmente express, aunque en Tolosa concretamente no necesitáis mucho tiempo para patearla de arriba a abajo. Aquí os dejo algunas fotos de los lugares más representativos que me fui encontrando:

  • Parroquia de Santa María: que nada tiene que ver con la imagen de «parroquia» que uno tiene en la cabeza, verdad? Es una construcción monumental construida en la Edad Media pero cuyo aspecto actual corresponde a una reforma en el siglo XVI, después de que la original sufriese un incendio, y durante los años posteriores, varias personalidades influyeron en su reconstrucción. Junto a ella se encuentra la oficina de Turismo de Tolosa, donde podéis informaros sobre excursiones que hacer por sus alrededores.
  • El Tinglado: es uno de los mercados más representativos de todo Euskadi, construido en 1899. Los sábados se llena de puestos que ofrecen productos típicos de la zona, algo que también sucede pero con flores en la Plaza Euskal Herria y la Plaza Verdura.
Los arcos del mercado del Tinglado vistos desde la otra orilla del río Oria
  • Centro Internacional del Títere de Tolosa: es único a nivel europeo y es todo un museo dedicado a los títeres que no sólo es capaz de entretener a los peques de la casa.
  • Puerta de Castilla: es un gran arco en lo que era la entrada a la localidad durante la Edad Media, cuando aún había murallas. Por aquí había que pasar cuando se quería ir a Francia o a Castilla.

Mi paseo fue bastante corto debido a que al día siguiente tenía competición, pero también podéis dar una vuelta un poco más larga y admirar el gran número de edificios señoriales que se reparten a lo largo de Tolosa, como el Convento de Santa Clara, el Palacio Idiáquez, el Palacio de Arámburu o el Palacio de la Diputación.

Y, como no probar su gastronimía típica: ¡alubias, chuletón, tejas, cigarros y xaxus!