Ruta a la cima del Maigmó (Alicante)

Cambio de aires totalmente, y literalmente, porque ¡qué calor! La ruta de este fin de semana ha tocado en la provincia de Alicante, y tras investigar un poco qué es lo que había por la zona en la que estaba alojada, decidí adentrarme en el Parque Natural del Maigmó y Sierra de Sit. Depende de a qué punto vayáis, pero este lugar se encuentra a unos 30km de Alicante, y además se llega muy fácilmente porque la autovía A7 pasa al lado.

Inicio de la ruta

Hay varias rutas que se pueden hacer por aquí, y de hecho hay incluso una Vía Verde, que comienza en este punto, y parece bastante chula para hacer alguna ruta en bici o caminata sencilla. También encontré una ruta circular de 10km a la que llaman «Las Antenas del Maigmó«, que os dejo por aquí.

La que yo elegí fue la que más me motivaba, y es, como siempre… ¡subir a lo más alto! Así que decidí subir a la cima del Maigmó, a 1272m. Hay dos formas de subir, pero una de ellas, la de la cara norte, leí que era bastante complicada y requería material al ser casi vertical en algunos puntos, así que decidí optar por el camino de El Balcón de Alicante. En total, algo menos de 8km (ida y vuelta) con 500m de desnivel, y dificultad alta en la última parte.

El Maigmó visto desde El Balcón de Alicante

Hasta este famoso punto, llamado así por las vistas magníficas que tiene, se puede llegar en coche, pero de esta forma la ruta sería demasiado corta, ya que desde aquí hasta la cima hay poco más de 1km, eso sí, con 300 de desnivel y terreno de piedras y tierra suelta, lo que la hace bastante dura. Aún así, me parecía poca cosa, y decidí dejar el coche en este punto, que cuenta con una pequeña explanada para dejarlo sin problema. Realmente no es más que la mitad de la carretera, así que si os apetece andar más, podéis dejar el coche al incio de la misma, o bien más adelante. El final es el mismo Balcón de Alicante.

Comienza la ruta: primero 2,5km de subida (de 800 a 980m aprox.) pero muy cómodos por la carretera y disfrutando de las primeras vistas del Maigmó desde abajo. Parada reglamentaria en el Balcón de Alicante, cuyas vistas dejaron mucho que desear ya que hacía tanto calor que la bruma cubría todo el horizonte y ni hablar de ver Alicante ni el mar.

Al fondo debería verse Alicante y el mar

Y continuamos con la segunda parte: la más divertida y complicada. Está perfectamente señalizado el inicio del camino de ascenso a la cima del Maigmó, y salvo al final, que opté por trepar por unas rocas porque no veía cómo continuaba el sendero, está siempre bastante claro. La vuelta se hace también por aquí (no me atreví a hacerla por la cara norte porque no tenía ni idea de por dónde era, allí no hay señalizaciones más allá de alguna línea verde pero nada clara), y bueno, en cierto modo… me perdí. Para la bajada, al no ser un sendero claro y marcado, sino el creado por los propios excursionistas, todo lo claro que parecía estar en la subida, no lo estaba en la bajada. No hay demasiado problema porque el Balcón de Alicante se ve a lo lejos en casi todo momento y tampoco hay demasiada maleza como para no poder avanzar, ¡pero el caso es que no fui capaz de dar con el camino! Más tarde revisando la ruta que trackeé con el Polar, comprobé que fui todo el tiempo casi paralela al camino pero unos metros más abajo. Así que ya sabéis, ¡hay que tener mucho ojo en esta parte!

Alcanzando la cima

En cualquier caso, mereció la pena la aventura: llegar arriba fue súper satisfactorio y las vistas de literalmente 360º (a pesar de la bruma) eran imponentes. Estas son las vistas hacia ambos lados de la montaña:

¡Una más para la colección!

Burgos, ¿ciudad de paso?

No sé cuántas veces he pasado (e incluso parado a comer en los alrededores) por Burgos. Ciudad al pie de la autovía A1 que conecta Madrid con el norte de la península, y desde donde se bifurcan los caminos: tanto si vas a San Sebastián como a Santander, hay que pasar por aquí, viendo por la ventanilla la imponente Catedral de Burgos.

Y seguro que no soy la única, verdad? Pues esta vez, volviendo de mi viaje a Cantabria, y sin prisa, decidí que era el momento de parar. Es una ciudad muy asequible para hacer una visita express, y un buen lugar para hacer un alto en el camino, ya que se encuentra a unas 2h30 de Madrid.

Depende del día, supongo, pero para no encontrar problemas de aparcamiento, decidí dejar el coche en este parking gratuito. Desde aquí, el casco antiguo se encuentra a menos de 10 minutos caminando.

¿Y qué se puede visitar en Burgos? Aquí os dejo una ruta súper sencilla para seguir y no perderos ningún punto de interés (también podéis descargar la ruta aquí).

Otra opción es hacer el Free Tour, para que además de ver los principales sitios de la ciudad, os cuenten cosas interesantes sobre ellos.

  • Puente del Bessón y Paseo de la Audiencia: una buena forma de iniciar la ruta, cruzando por este puente que cruza el río Arlanzón y llega al agradable paseo cubierto por un túnel de árboles.
  • Arco de Santa María: emblemático de la ciudad, es una de las 12 puertas por las que se entraba a la ciudad cuando estuvo amurallada en la Edad Media. Es del siglo XIV, pero antes debió haber alguna puerta más sencilla porque aparece mencionado en el Poema del Cid. Actualmente es el Centro Cultural Histórico Artístico, y se pueden visitar varias exposiciones.
  • Casa del Cordón: llamada así popularmente, fue el palacio de los Condestables de Castilla, originario del siglo XV, pero hoy su aspecto es muy diferente al que fuera el original. El nombre coloquial le viene porque hay un cordón colgado tallado sobre la puerta, que indica que allí durmió un rey. Actualmente es, en parte un centro cultural, y por otro lado, la sede de un banco.
  • Arco de San Gil: otra de las puertas de la ciudad, y a su lado se encuentra la Iglesia de San Gil. Pasear por estas calles tiene su encanto.
  • Castillo de Burgos: se encuentra en el Cerro de San Miguel, a 75m por encima del resto de la ciudad, y la primera torre data nada menos que del año 884. El horario de visitas es de 10:00 a 19:00.
  • Mirador del Castillo: no sé por qué se llama así, porque precisamente el castillo no se ve, pero sí unas magníficas vistas de Burgos, catedral incluida.
  • Mausoleo al empecinado: lo añado aquí porque pilla más o menos de paso para cerrar la ruta circular, y porque en varios viajes que he hecho últimamente este personaje protagonista en la Guerra de la Independencia ha salido mencionado (Torija, Hoz del Riaza), por lo que tenía curiosidad por verlo. Aquí yacen sus restos.
  • Catedral de Burgos: el punto final, y para mí el mejor y el imprescindible. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su origen se remonta al siglo XI, y tras dos grandes ampliaciones en los siglos XV y XVIII, se convirtió en el gigante que es hoy. La entrada cuesta 7€ (excepto los martes por la tarde, que es gratis) y abre de 10:00 a 19:00.

Yo estaba muy de paso en Burgos, pero busqué y vi que hay Free Tour por la ciudad, qué pena que no me cuadrasen los horarios!

Un paseo por Potes (Cantabria)

Los fines de semana pueden dar mucho de sí! Aún con fuerzas después de la ruta por Picos de Europa, me acerqué al famoso pueblo de Potes, en el corazón del Valle de Liébana, para comprobar si es tan bonito como cuentan. Y bueno, puedo afirmar que así es, tiene mucho encanto, en parte gracias a sus peculiaridades geográficas, rodeado de montañas por todas partes.

El nombre de potes le viene por ser «La Villa de los Puentes» y el casco antiguo conserva intactas sus callejuelas y caserones; mucha historia ha pasado por aquí ya que debido a su localización estratégica ha sido protagonista de numerosas luchas ya desde la Edad Media. Aquí os dejo esta galería con unas cuantas imágenes, para que juzguéis vosotros mismos:

Y qué ruta seguir? Pues bien, veréis que el pueblo no es demasiado extenso, pero aún así os dejo aquí un mapa con una ruta marcada siguiendo ciertos puntos de interés. Este mismo mapa es el que hay en la entrada del pueblo, junto al aparcamiento.

Muy cerca del pueblo, a menos de 10 minutos en coche (e incluso con posibilidad de ir andando, aunque se trate de una fuerte subida por carretera tiene camino para peatones), se encuentra el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, construido a finales del siglo XIII, aunque reformado a mediados del siglo pasado, excepto la iglesia. Es famoso por albergar en él el Lignum Crucis (trozo de cruz de Jesucristo) más grande conocido, y lugar de peregrinación de muchos creyentes.

Y claro, estando en el norte, hay que hablar de gastronomía, porque aunque en toda España se come muy bien, aquí mejor… no?

El plato típico por excelencia de esta zona es el cocido lebaniego, podréis probarlo en casi cualquiera de los restaurantes del pueblo, y se compone de garbanzos típicos de la zona (pequeños y tiernos), cecina o carne, berza y relleno.

Y de postre, podéis probar los también típicos Sequillos de Potes, y también es tradicional en El Valle de Liébana la elaboración de orujo, hay incluso visitas organizadas a presenciar cómo se hace.

Ruta: El Cable – Collado Horcados Rojos (Picos de Europa, Cantabria)

El pasado fin de semana hice una visita al norte para participar en una competición de atletismo, y aprovechando el domingo libre, decidí hacer una ruta chula. Teniendo tan cerca los Picos de Europa casi ni me lo pensé, pero en ellos hay muchas rutas diferentes y me costó decidirme. Finalmente, opté por subir en el teleférico de Fuente Dé hasta los 1823m de altitud, y comenzar desde allí a caminar. Y desde luego que no me equivoqué: resultó ser una de las rutas mas espectaculares que he hecho nunca (por no decir la mejor).

Iniciando la ruta

La aventura comenzó al pie del teleférico. Subir cuesta 11€, y 17€ el pase de ida y vuelta. La primera cabina sube a las 10:00 y la última baja a las 17:55 (algo pronto ahora para ser verano). Hay opción de comprar sólo un trayecto, ya que una de las rutas que salen desde arriba es la de los Puertos de Áliva, de 14km de longitud lineal que discurren hacia abajo y tienen como punto final el inicio inferior del teleférico. Es la elegida por muchos ya que es bastante sencilla y las vistas desde arriba ya son espectaculares, pero yo personalmente, quería algo más exigente.

Vistas desde abajo del teleférico de Fuente Dé

Mi elegida fue la otra ruta que dan como opción en la página web de turismo de Cantabria: la que llega hasta los Horcados Rojos. Realmente una vez en Horcados se puede seguir hacia el Pico Tesorero y más allá, pero esta es la más razonable. Tiene una longitud de ida de unos 5,5km, dependiendo de donde detengáis la marcha, ya que llegar al Collado es una cosa y subir al Pico es otra muy diferente. Yo no llegué a subir del todo, así que no sé que distancia hay pero la pendiente era ya súper pronunciada desde el Collado, así que decidí dar media vuelta porque las vistas iban a ser las mismas desde arriba. Desde el propio Collado se puede ver al fondo el Naranjo de Bulnes, uno de los picos más famosos de la cordillera con 2519m de altitud.

Vistas desde Horcados Rojos, con el Naranjo de Bulnes al fondo

La ruta es sencilla en el inicio, con un camino rocoso bastante llano y cómodo, que posteriormente se va empinando y la cosa cambia, pero aún así, creo que es asequible. Son como 600m de desnivel en los poco mas de 5km de ruta lineal, y hay que volver por el mismo sitio, aunque esta vez importó poco, porque se disfruta el paisaje igualmente.

Llegados a este punto, hay una bifurcación: hacia la derecha se va a Horcados Rojos y hacia la izquierda hacia el Refugio Cabaña Verónica. Ambos están cerca, por lo que ir a los dos sí es una opción. Este punto es bastante espectacular porque desde él hay unas vistas increíbles de una hendidura enorme llena de nieve. Fue mi lugar elegido para parar a comer y descansar.

En cuanto a la duración, es algo bastante relativo y depende de cada persona, yo tardé como 1h30 en subir y algo menos en bajar, pero subí a buen ritmo hasta algo más allá del Collado, y luego bajé tranquilamente parando a hacer fotos varias veces.

El punto de inicio y de regreso, que no es otro que el teleférico, ya es de por sí espectacular. Las vistas son admirables, y bastante diferentes a las de la ruta, ya que sí se puede ver más «verde» que en ella, donde predomina el color rocoso y la nieve.

Vistas desde la zona del teleférico

Muy importante! Para subir en el teleférico suele haber cola, depende del día que elijáis, pero en fin de semana se pone hasta arriba. Contad con ello o llamad antes, yo tuve que esperar 45 minutos, así que informaos bien para no ir con la hora pegada a la hora de llegar al último que baje, no vaya a ser que os toque hacer la ruta de 14km de bajada andando como extra!

En resumen, un lugar y una ruta increíbles, me lo pasé muy bien y aunque estaba transitada, no había demasiada gente. En cualquier caso, os recomiendo ir entre semana si os es posible. Y que la nieve no os engañe… hacía mucho calor!

En mi parada para comer y descansar

Picos de Europa… volveré!

10 comidas típicas en Suecia

Como española que soy, amante de la dieta mediterránea y acostumbrada a su calidad, mi pensamiento estereotipado sobre Suecia (y en general sobre todos los países escandinavos) es que por aquí no se come especialmente bien. Y oye, nada más lejos de la realidad. Durante mi viaje a Estocolmo pude descubrir varios platos típicos y, he de decir, ¡muy buenos!

1. Köttbullar

Significa literalmente «bollos de carne», y es uno de los platos más populares y que podréis encontrar fácilmente en casi cualquier restaurante de Estocolmo, sobre todo del centro de la ciudad. Se trata de albóndigas de carne picada que pueden ser de diferentes animales (las que yo probé eran de alce) acompañadas de una salsa hecha con la propia carne, puré de patata y arándanos rojos, enteros o en mermelada. Personalmente, no me gusta el sabor de los arándanos, pero mezclaros con el resto de ingredientes a la hora de comer este plato me parece totalmente acertado y le da mucho sabor.

2. Strömming

Si habéis leído mi post sobre el Midsommar, sabréis qué es esto. Son arenques en lata, pero con la peculiaridad de estar fermentados y oler horriblemente mal. Se dice que el sabor es bueno, y se suele tomar en una tostada con tomate y cebolla picada por encima. Si no os atrevéis, también es típico comer arenques «en buen estado», tanto en guisos como en tostadas o fritos, y en Estocolmo se pueden encontrar puestos callejeros donde los venden.

3. Kroppkakor

Son unas albóndigas de patata rellenas de cerdo, o también de cebolla o setas. Se cocinan hirviéndolas y se parecen a las köttbullar porque también se acompañan de arándanos. En el norte de Suecia se las llama Palt o Kams.

4. Raggmunk

Es una especia de crepe pero hecho (una vez más) de patatas, y se fríe en vez de estar hecho a la plancha. Se suele acompañar de algún tipo de bacon y de arándanos.

5. Salmón marinado

Al igual que en el resto de países escadinavos, el salmón es de los pescados más comunes, ya que éste se puede encontrar en lagos, y debido a que Suecia está bañado por el mar báltico, el cual apenas tiene vida, no se suele tener acceso habitual a otro tipo de pescados. Sí los hay en el mercado, pero a precios muy altos.

6. Smörgåstårta

Significa «tarcha sandwich», es como una quiche o tarta salada con muchas capas de pan de molde con rellenos de huevo, mayonesa como base, y después gambas, jamón, fiambres, caviar, quesos… un poco de todo, vaya. No tuve la oportunidad de probarlo, pero supongo que no mezclarán carne con pescado… ¿o sí?

7. Quesos

Los más típicos son el Västerbotten, el Svecia y el Kyrddost.

Queso Västerbotten

8. Panes

Tienen muchas variedades, pero lo más comunes y que no faltan en ninguna comida tradicional son el Kavring (de centeno) y el Knäckebröd (de centeno pero muy crujiente y fino). Lo bueno de ambos panes es que se pueden conservar por varios días y que sigan siendo comestibles, al contrario que lo que nos suele pasar en España.

Knäckebröd

9. Kanellbulle

Mi favorito sin duda, y uno de los dulces más típicos de Suecia. Significa «bollo de canela», y básicamente es eso, como una especie de caracola con canela y azúcar. También lo hay con otros ingredientes, por ejemplo el de cardamomo está muy bueno.

10. Pepparkakor

Si habéis ido a IKEA, seguro que os suena el nombre, porque es el que aparece en las típicas cajas de latón de las galletas que venden allí, y es que no es otra cosa que las famosas galletas de jengibre que tan ricas están. Son muy típicas en Navidad.

30 cosas que hacer en Estocolmo (Suecia)

La ciudad de Estocolmo es la capital de Suecia y la más grande del país. Muchas veces se le apoda como «La Venecia del Norte«, ya que está compuesto por un total de 14 islas. La costa sueca no es nada regular y todo el país tiene estas formaciones, pero Estocolmo es la única ciudad grande que se encuentra junto al mar. Fue fundada en el año 1252 y se reducía entonces a lo que ahora es el casco antiguo, llamado Gamla Stan, del que ya os hablé en este post.

Panorámica de Gamla Stan desde el puente Skeppsholmsbron

No es una ciudad demasiado extensa, pero al estar formada por islas rodeadas de agua, y tantos, tantos puentes, la hacen un poco complicada para visitar caminando, ya que hay que dar muchos rodeos para ir de determinados sitios a otros. Pero eso no es problema, porque hay un buen sistema de transporte público (algo caro, eso sí): bus, tranvía, metro y ferries, y además hay también una red de patinetes eléctricos que funciona estupendamente y encuentras uno en cada esquina.

Como ya se sabe, Suecia no es un país barato, así que, como seguramente cada lector de este blog tengáis un poder adquisitivo diferente, he optado por hacer el post en un formato muy mítico: un listado de cosas que ver y hacer en la ciudad. Así, independientemente del hotel en el que estéis alojados, podéis construiros vuestra ruta al gusto. ¡Allá vamos!

1. Hacer un Free Tour por Gamla Stan: es la mejor opción para ver de un tirón esta pequeña isla. Los tours salen de Sergels Torg, el centro neurálgico de Estocolmo, una plaza que se encuentra en Norrmalm. Yo hice este, que duró menos de 2 horas y fueron como 2km caminando. Bastante asequible, y pude conocer todos los lugares representativos del casco antiguo así como sus historias. Ojo, recordad dejar siempre propina! (Si quieres leer qué ver en Gamla Stan, pincha aquí)

2. Visitar el interior del Kungliga Slottet, el Palacio Real de Estocolmo. Es uno de los más grandes de Europa y en su interior también hay un museo de antiguedades. Todos los días a las 12:15 hay cambio de guardia, es muy curioso de ver.

3. Pedir un deseo mientras atraviesas la calle más estrecha de Estocolmo, Märten Trotzigs Gränd, tocando ambas paredes con las manos.

4. Visitar el Stadshuset, el Ayuntamiento, y/o subir a la torre si es primavera o verano. Desde allí hay unas muy buenas vistas de la ciudad vieja. Subir cuesta unos 6€.

Vistas desde lo alto de la torre

5. Pasear por Djurgarden, la isla más verde de la ciudad. Es como una Casa Campo de Madrid, o un Central Park de Nueva York. No está apenas edificada y cuenta con muchos senderos para caminar o montar en bici. Muy agradable.

6. Visitar el museo Skansen, al aire libre y también en Djurgarden. Es un museo que muestra la vida tradicional sueca y también tiene muchos animales. La entrada cuesta unos 22€.

7. Visitar el museo Vasa: está dedicado a un galeón del siglo XVII que naufragó en 1628 y permaneció hundido durante más de 300 años, momento en el que fue rescatado en casi perfectas condiciones, es el barco de este tipo mejor conservado del mundo, con un 98% de sus piezas originales. La entrada cuesta unos 15€.

8. Hartarte viendo el resto de museos de la isla de los museos (Djurgarcen y Skeppsholhem). Recibe este nombre por una buena razón: en estas zonas podréis encontrar el Museo Nórdico, el ABBA Museum, el Morderna Museet, el Ostasiastiska, y cerca de éstos, pero fuera de la isla, el Museo Nacional.

Museo Nórdico

9. Buscar un poco de adrenalina o rescatar tu niñez en Gröna Lund, un parque de atracciones en Djurgarden de lo más «cuqui». La entrada cuesta unos 12€ pero luego hay que pagar por cada atracción, dependiendo de cuál, entre 6 y 10€. El propio parque ya tiene su encanto porque se encuentra junto al agua y es más bonito que uno de los modernos que podamos tener en España. Además, todas las semanas hay conciertos, que se pueden ver con la entrada normal, y muchas veces vienen artistas muy famosos.

10. Comprar delicatessen en el mercado Östermalms Saluhall. Podréis encontrar salmón, anchoas, panes, postres, mermeladas y mucho más.

11. Admirar la ciudad desde lo alto subiendo por el ascensor de Katarina. Allí arriba, además, hay un restaurante, aunque bastante caro. Subir es gratis, pero he de decir que a día de hoy (junio 2019) no merece, para mí, mucho la pena, ya que todos los alrededores están de obras y es bastante feo todo. Mejor ir a algún otro mirador.

12. Comprar ropa barata y de segunda mano en Bruno Vintage o en Hornstulls Marknad.

13. Comprar un souvenir en la calle Drottninggatan.

14. Visitar alguna de las exposiciones de la Kultuhuset, la Casa de la Cultura, que se encuentra en Sergels Torg (donde empieza el free tour)

15. Salir de fiesta (si te gusta este plan) por el barrio de Östermalm.

16. Darse un baño (si es verano y os gusta el agua fría) en la playa de Langholmen, a menos de 4km del centro de Estocolmo.

17. Y si es invierno, patinar sobre hielo en Kungsträdgarden. Si tienes patines propios (cosa poco probable) es gratis.

18. Hacer un paseo en barco entre las islas de la ciudad. Cuestan unos 20€ y realiza paradas en varios lugares, así que no tienes por qué empezar en un sitio concreto, y suelen durar como 1 hora.

Vistas desde Nybroviken

19. Como puede que sepáis, el origen de los premiso Nobel es sueco, así que podéis visitar el Museo Nobel, situado en la mítica plaza de Stortorget.

20. Como no, hacerse una foto con las casitas de la plaza de Stortorget. ¡Ay si las fotos borrasen edificios…!

21. Pedir un deseo al frotarle la cabecita a la escultura más pequeña de la ciudad (y seguro que una de las más pequeñas del mundo): el Järnpojken.

22. Hacer un picnic (o simplemente disfrutar de las vistas) desde las rocas de Skinnarviksberget, un mirador muy frecuentado por los jóvenes holmienses.

23. O si no te quieres dar el paseo, admirar casi las mismas vistas desde el mirador de Monteliusvägen.

24. Si es invierno, calentarte las manos con la estatua caliente en el exterior del Teatro Dramaten. Se cuenta que la actriz Margaret Krook dijo que nunca le hiciesen una escultura para recordarla tras su muerte porque era algo muy frío, así que cuando falleció, construyeron una pero con un circuito de agua caliente en su interior. ¡Creedme que en invierno pasar por aquí y coger algo de calor os da la vida!

25. Visitar la Biblioteca Municipal, cuya curiosa forma circular con miles de libros la hace súper especial

26. Pasear por el barrio de Ostermalm, cuya elegante y amplia arquitectura contrasta mucho con Gamla Stan.

27. Visitar las paradas del metro de Estocolmo, transformadas en grandes obras de arte y muy muy curiosas de ver. La mejor es la línea azul.

28. Creerte hipster en la isla de Södermalm, el barrio de los modernitos, algo así como un Malasaña sueco, y donde se inspiró también el autor de los libros de Millenium.

29. Comer una de las muchas comidas típicas suecas, que no son pocas. Por ejemplo, un Kanellbulle o unas Kötbullar. Pero este tema da bastante de sí, así que aquí tenéis un post completo sobre platos típicos en Suecia.

30. ¿Me dejo algo? Seguro. ¿Me ayudáis a completar la lista? ¡Dejadme en los comentarios qué cosas añadiríais vosotros!

El Midsommar sueco

En Suecia existe una festividad que va a la par en importancia con la Navidad: se trata del Midsommar. Su traducción literal es «mitad del verano», aunque se celebra en su inicio, en el viernes y el sábado más próximos al solsticio de verano, que es el momento en el que más horas de luz hay y apartir del cual los días empiezan a hacerse más cortos poco a poco.

Realmente aquí en verano no van justos de luz, ya que incluso en Estocolmo, que se encuentra al sur del país, no llega a ser noche cerrada en ningún momento. Aunque el sol se pone sobre las 22:30 y sale sobre las 3:30, realmente se queda muy cerca del horizonte, tiñendo el cielo de un azul oscuro que va cambiando de tono durante la noche.

Como estuve alojada en casa de unos amigos, tuve la gran suerte de participar de lleno en la celebración del Midsommar, algo que me encantó, pues aún más importante que ver otros lugares, me parece que es el sumergirse en nuevas culturas y formas de vivir.

Comenzamos: se suele celebrar en casas de campo; mucha gente tiene casas de este tipo y como se juntan miembros de la familia o grupos de amigos, siempre hay alguien que pueda proporcionarla, porque tener una segunda residencia para el verano es algo bastante típico aquí. Se suele vestir de blanco, y se decoran las casas con banderitas de Suecia y flores, se hacen coronas de florecitas para que las chicas se pongan en el pelo (aunque en mi caso no tuve suerte de poder hacer una) y ¡que comience la celebración!

Entre las 12 y las 13 empieza la comida: se colocan platos tradicionales en el centro de la mesa y cada uno se sirve lo que prefiere. A mí todo me encantó, lo cual me sorprendió gratamente ya que se habla de que en estas tierras la comida no es muy buena. Había huevos rellenos, patatas hervidas, pasteles de queso y de carne, varios tipos de queso, pan de ajo, salmón… y algo que es exclusivamente típico de este día, son los arenques. Pero no unos cualquiera, sino algo llamado Surströmming, que es básicamente un tipo de arenque enlatado y fermentado. Huele exageradamente mal, pero supuestamente sabe bien, y se suele tomar en una tostada con tomate y cebolla triturados por encima. Hay quien dice que si es el responsable de abrir la lata, no se los come ni en broma. Por suerte, en la casa donde pasé el día optaron por una variedad de arenques en lata normales, los cuales estaban bastante ricos, aunque me quedé con la curiosidad de descubrir por mi misma el Surströmming… ¿me habría atrevido?

Toda la comida se acompaña con un vodka sueco llamado Nubbe, que se suele tomar muy muy frío. En el momento de brindar, se canta una canción llamada Nubbe Visa, que yo pensé que era algo de las películas pero que realmente se cantó en la casa en la que estuve, aunque muy entre risas.

Y después de la comida, las actividades comienzan. Algo que nosotros no hicimos pero que sí que es bastante común es bailar alrededor de una especie de palo decorado con flores llamado Maypole, una danza tradicional llamada Sma Grodorna, que significa «la ranita» así que ¡imaginaos cómo es el baile!

Y algo que sí hicimos es lo que viene después, que lo llamaron de alguna manera en sueco y soy incapaz de acordarme, pero era algo así como «Los 5 Juegos«. Es algo que siempre se hace y siempre son 5, pero cuáles, ya es algo que queda más a elección de los anfitriones (ya que dudo que los que hiciésemos nosotros se hagan en familia con niños). Se hacen equipos, y uno compite contra otro. El primer juego era de beber un vaso (a priori, de alcohol) rápido y voltear el vaso con el dedo dándole golpecitos desde abajo, después nos pusimos globos en la cintura y teníamos que explotar los del otro sin tocarlos con las manos, en tercer lugar teníamos que dar 10 vueltas mirando al suelo y meter un boli atado a una cuerda a nuestra cintura en un botellín, y el cuarto juego sí parecía más típico: jugamos a la petanca sueca. Por último, competimos a ver quién disparaba con una escopeta de perdigones más veces a unas latas.

Morland Knuut, la petanca sueca

Para «recuperar» después de los juegos, no hay mejor forma: merienda con tarta de fresas (casera, por supuesto) con nata casera y fresas enteras por encima. Ya estábamos para explotar, ¡pero había que probarla!

Para la cena, la celebración continúa: la comida típica en esta ocasión es la barbacoa, sobre todo de carne, y acompañada de lo que seguramente haya sobrado al mediodía, claro.

Mi plato de la comida con un poco de todo lo que fui cogiendo

Aunque casi todo gira en torno a la comida (como en casi cualquier acto socail) me gustó mucho porque se realizan otro tipo de actividades, y además la connotación de esta festividad no tiene nada que ver con ningún aspecto religioso, sino con reconectarse con la naturaleza, celebrar el inicio del verano y disfrutar de la luz del sol que en otras épocas del año tantísimo echan en falta.

Isla de Gräso, donde pasé el Midsommar

Os dejo un vídeo que explica el Midsommar para Dummies, un poco parodiado pero está genial, a mí me lo enseñaron los propios suecos.

Gamla Stan, el casco antiguo de Estocolmo (Suecia)

Nueva aventura fuera de España! Estaré unos días descubriendo Estocolmo, y esta vez vengo a hablaros de una de sus islas.

Estocolmo está compuesto por 14 islas, y una de ellas, la más céntrica, de llama Gamla Stan y corresponde a la zona más antigua de la capital sueca.

Panorámica de Gamla Stan vista desde el puente Skeppsholmsbron

El tamaño de esta isla es totalmente asequible para visitarla caminando, y como no, la mejor forma (para mí) de conocerla, fue participar en un Free Tour.

La idea de hacer un tour de este tipo me parece muy buena, no sólo por ser gratis (además lo suyo es dejar una propina al guía) sino porque se hace una ruta por los lugares más representativos conociendo también su historia, y se hace relativamente rápido, por lo que después ya tendréis varias ideas de a dónde volver más tarde y disfrutarlo más detenidamente.

El tour duró 1h30 y estos son los lugares que visité (y en este orden, aunque realmente todo está cerca y la caminata fueron menos de 2km):

Gustav Adolfs Torg

    : se encuentra justo antes de entrar en Gamla Stan, es una plaza donde se encuentra la ópera de la ciudad y cuyo nombre viene debido a que en ella asesinaron al rey con este nombre, un personaje no tan preocupado por conquistas y guerras como por el arte y la música, y así acabó por sus ideas..

  • Riksbron: uno de los puentes que conectan con Gamla Stan. Desde él se puede ver la zona nueva y la zona vuela del Parlamento, en uno de los lados, y mirando hacia el agua de puede observar el ayuntamiento a lo lejos. Es curioso, porque aquí también se encuentras casa del Presidente, y no os imaginéis una mansión súper protegida u oculta! Es una casa a pie de calle a la cual podríais llamar al telefonillo (si tuviese, porque en Suecia no se lleva eso de los telefonillos, ni de las persianas). Los suecos se consideran todos iguales unos a otros y piensan que nadie tiene que recibir un trato especial por tener una profesión u otra.

Parte antigua del parlamento a la izquierda, y la nueva a la derecha

  • Catedral de Estocolmo: en cuyo interior hay una escultura en honor a San Jorge y el dragón. Aquí no entramos porque en los Free Tours no se entra a lugares y mucho menos si son de pago, como lo era esta iglesia, pero a un par de manzanas puede verse una réplica de la escultura en plena calle, con la diferencia de que la interior es de madera y la exterior de hierro.

  • Palacio Real: a mis ojos se da un aire al de Madrid, y es uno de los más grandes del mundo con 609 habitaciones. Es la residencia oficial de los reyes de Suecia, pero realmente no viven allí sino en un palacio a las afueras más pequeños, y vienen aquí sólo para actos oficiales. Algo muy típico (como turista) es venir a ver el cambio de guardia, que se produce cada día a las 12:15.

  • Järnpojke: habéis estado en el Manneken Pis de Bruselas o en La Sirenita de Copenhague? Algo ridículos para la fama que tienen, verdad? Pues no habéis visto todo. El Järnpojke es una mini estatuita en pleno Gamla Stan, y es muy típico tocarle la cabeza para que se cumplan los deseos.

  • Stortorget: diría que la plaza más emblemática de la ciudad, con las casas más fotografiadas del país. Es la más antigua de la ciudad, desde donde se produjo toda la expansión urbana medieval.

  • Runas Vikingas: caminando entre la casa verde y la roja en la foto de arriba, unos metros más adelante llegaréis a una pared en la que hay incrustada una runa, pues se trata de una 100% original que recibe miles de visitas al día, y aunque no es gran cosa, como española me llama mucho la atención que algo de tal calo se pueda tener así al descubierto sin que sufra los efectos del vandalismo!

  • Prätsgatan: es una pequeña calle llamada así porque en ella viven muchos curas (Prat significa cura), y lo que la hace especial son sus casitas amarillas que las hacen de lo más fotogénica, y otro de los puntos más «instagrameables» de la ciudad (yo ya lo hice😏).

  • Tyska Kyrkan: es una iglesia alemana que entre otras cosas representa la buena relación de suecos y alemanes.

  • Marten Trotzigs Grand: la calle más pequeña de Estocolmo (me recordó mucho a la de Praga, pero esta vez la calle sí es más real y comunica dos calles transitables). La tradición dice que da buena suerte atravesarla tocando con las manos ambas paredes.

  • El tour acabó aquí, pero os dejo un extra, ya que se encuentra bastante cerca de todo esto: el Ayuntamiento, el cual está abierto y también tiene buenas vistas de Gamla Stan, y lo mejor es que en los meses de verano si torre está abierta al público y desde arriba hay unas vistas magníficas de la ciudad, eso sí, después de subir los 365 escalones que la componen!

Ruta: Mataelpino – Cancho Porrón (Cuenca Alta del Manzanares, Madrid)

Hoy os traigo una ruta cortita que hicimos el fin de semana pasado casi de imprevisto. Estábamos en una casa rural a las afueras de Mataelpino, un pequeño pueblo al lado de Becerril de la Sierra, y rodeados de montaña no pudimos evitar echar a andar hacia lo alto.

La ruta elegida fue desde el pueblo hasta un alto llamado Cancho Porrón, situado en la Sierra de Los Porrones. Hicimos la subida por un camino estrecho y con bastante inclinación, alcanzando el pico a los 2,5km aproximadamente. Subimos unos 400m de desnivel en ese trayecto, así que no la consideraría como una ruta fácil, y la vuelta fue por el mismo lado.

Si pincháis aquí, podéis acceder al inicio del camino, ya que no tiene una buena señalización. En esa explanada, tenéis que avanzar hacia el camino que sale a la izquierda, y unos 500m después hay otra bifurcación, una hacia la izquierda que está señalizada como ruta, y otra que sigue recto y hacia arriba y que es la que os llevará a la cima. Es más o menos por aquí.

Esta es la ruta que seguimos para subir, y por donde también bajamos.

El Cancho Porrón se encuentra a una altura de 1679m, y las vistas desde allí son preciosas, tanto de la montaña como de Madrid a lo lejos.

Echando un vistazo por Wikiloc, he encontrado una ruta circular más larga (14km) que es circular, por si queréis echar el día y disfrutar un poco más del entorno, ya que a nosotros no nos llevó más de 2 horas. Os la dejo por aquí.

Mataelpino visto desde las alturas

Ruta: Plataforma de Gredos – Laguna Grande (Sierra de Gredos, Ávila)

Aprovechando que ya ha llegado el calor al centro de la península, nos hemos escapado a las alturas a hacer un poco de senderismo.

Teníamos pendiente subir a lo alto de Gredos por la parte norte, ya que la última vez lo hicimos por el sur, que es el que tenemos más a mano (ver Ruta: Guisando – Los Galayos (Gredos, Ávila)).

La ruta elegida es una de más más típicas y comienza en el parking de la Plataforma de Gredos, al que se llega por una carretera de 12km que sale de Hoyos del Espino. El punto final es la Laguna Grande de Gredos.

La distancia hasta la Laguna Grande es de unos 6km, un poco más si queréis llegar hasta el Refugio Elola, al final de la Laguna. Curiosamente en este refugio venden menús del día, platos combinados, bocadillos, bebidas, y también es un albergue (desconozco como suben todas las provisiones hasta aquí).

El nivel de exigencia no es alto, ya que el desnivel es de unos 400m, que se suben en los primeros 3,5km. En torno al km 3 hay una fuente normalmente frecuentada por cabras, que son muy listas y saben dónde paran los humanos a tomar un tentempié.

Sobre el km 4 se llega al Alto de los Barrerones, a 1160m de altura. Desde aquí se pueden ver unas vistas espectaculares del Circo de Gredos, con el Almanzor (2592m) a lo lejos, y a partir de este punto comienza una bajada de 2km y 200m de desnivel hasta llegar a la Laguna Grande de Gredos.

El paisaje es completamente diferente en invierno y en verano, pudiéndose hacer en ambas épocas y creo que bastante recomendable, porque hacerlo con nieve tiene que ser interesante y bonito cuanto menos.

La duración depende del ritmo que llevéis, nosotros tardamos como 1h45 en llegar a la Laguna, a buen ritmo pero parando de vez en cuando a admirar las vistas, y las cabras!

El camino es casi todo el tiempo de piedras, no muy cómodo realmente, y obviamente no espero otra cosa en montaña pero me hubiese gustado ir mirando hacia arriba más tiempo.

Desde luego, ruta totalmente recomendable, muy asequible para hacerla en un día sin acabar reventado, pues son 12km en total y los de vuelta no se hacen muy duros. Eso sí, es lineal, no circular, y personalmente me gustan más las segundas por ser más amenas para mí. Mas o menos, en total unas 4 horas sin contar con las paradas.

Qué os parece? Contadme si la habéis hecho o pensáis hacerlo!