La realidad es que Vera son dos mundos: Vera Pueblo y Vera Playa. Separados por 7km de campo (cada vez más lleno de urbanizaciones, también es verdad), en Vera Playa se ven pocos veratenses: en verano es un popular destino de sol y playa, muy especial gracias a su familiar zona nudista, y en invierno cada vez vive más gente aquí, pero son en su mayoría extranjeros o españoles de otras zonas de España.
Es Vera Pueblo, de quien venimos a hablar hoy, esa localidad no bañada por el mar, a diferencia de sus vecinas Villaricos o Garrucha, donde se encuentra la esencia y la tradición de esta localidad, y debemos remontarnos a la época romana para hallar el porqué de su nombre. En esta época era era conocida como «Baria» y se convirtió en un importante enclave comercial y agrícola. Los romanos aprovecharon las fértiles tierras de la zona para el cultivo de diversos productos, como olivos y vid, y establecieron una importante industria pesquera en la cercana desembocadura del río Almanzora.
View of an old town street in the picturesque town of Vera, on the Mediterranean coast of Spain.
Tras la caída del Imperio Romano, Vera fue ocupada por diferentes culturas, incluyendo visigodos y árabes. Durante la ocupación árabe, la localidad se llamaba «Bira» y se convirtió en un centro agrícola y comercial próspero.
En el siglo XIII, Vera fue conquistada por los Reyes Católicos y se integró en el Reino de Castilla. Durante este periodo, se construyeron fortificaciones y murallas para proteger la ciudad de los ataques piratas y moriscos.
En el siglo XIX, Vera sufrió las consecuencias de la Guerra de Independencia y más tarde se vio afectada por las Guerras Carlistas y la Guerra Civil Española. A pesar de los conflictos, la localidad logró recuperarse y se desarrolló como un centro agrícola y turístico.
Actualmente es uno de los núcleos urbanos más grandes y referencias del levante almeriense,
¿Qué ver en Vera?
Plaza Mayor: es el centro neurálgico de la ciudad y un lugar encantador para pasear y disfrutar del ambiente local. Está rodeada de edificios históricos, como el Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y cuenta con numerosos bares y terrazas donde puedes relajarte y disfrutar de la auténtica vida de la plaza. Durante las fiestas locales, la Plaza Mayor se llena de color y alegría con eventos culturales, conciertos y celebraciones tradicionales, como la Feria de Vera.
Iglesiade Nuestra Señora de la Encarnación: es un impresionante edificio religioso situado en el corazón de Vera. Su fachada barroca y su interior lleno de detalles artísticos te sorprenderán. Puedes admirar sus retablos, su órgano histórico y su hermoso altar mayor.
Cristo del Espíritu Santo: lo verás casi desde cualquier lado, porque se encuentra en el punto más alto de Vera en lo alto de una colina, blanco e imponente. Se dice que está situado donde la antigua Baria tenía su emplazamiento original, y fue construido como símbolo de fe y de protección para los veratenses. Te animo a subir hasta él y disfrutar de las áridas vistas almerienses.
Garrucha es uno de esos destinos que se transforma absolutamente entre el invierno y en verano. Antaño un pueblo que vivía de la pesca, hoy no son muchos los que permanecen en esta localidad de la costa del levante almeriense.
La historia de Garrucha se remonta a la época fenicia, pero fue durante el periodo romano cuando comenzó a tomar importancia como un puerto de comercio y pesca. A lo largo de los siglos, diferentes culturas, incluyendo árabes y cristianos, dejaron su influencia en la zona.
Durante el siglo XIX, Garrucha experimentó un crecimiento significativo gracias al desarrollo de la minería en la cercana Sierra de Almagrera. La actividad minera atrajo a trabajadores de diferentes partes de España, lo que contribuyó al aumento de la población y al desarrollo económico de la región.
En el siglo XX, Garrucha se consolidó como un importante puerto pesquero, con una flota activa y una industria pesquera próspera. El sector pesquero sigue siendo una parte integral de la economía local hasta el día de hoy.
Pero lo que realmente aporta la importancia a Garrucha hoy es su puerto, desde el que salen enormes barcos que llegan y vienen de países del norte de Europa y otras partes del mundo, para transportar yeso proveniente de las cercanas Cuevas de Sorbas. De hecho, estos barcos son una seña de identidad en el horizonte de las playas de Vera y Garrucha, pues siempre hay varios esperando su turno para atracar en el puerto.
¿Sabías qué?
Garrucha es famosa por su Concurso Nacional de Saltos de Obstáculos, un evento ecuestre que se celebra cada año en el mes de agosto. El concurso atrae a jinetes y aficionados de todo el país, convirtiendo a Garrucha en un punto de encuentro para los amantes de la hípica y una oportunidad para disfrutar de un espectáculo deportivo único en un entorno costero.
Ayer hablábamos de Águilas, y hoy nos desplazamos un poco más al sur, solo unos pocos kilómetros, hasta llegar a Villaricos, una pequeña localidad almeriense cercana a la frontera con Murcia.
Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando era un importante puerto comercial. Durante siglos, Villaricos ha sido testigo de diversas culturas y civilizaciones que han dejado su huella en el lugar.
Una de las características más destacadas de Villaricos es su iglesia, construida en el siglo XVIII. Es un hermoso ejemplo de arquitectura religiosa de la época y se ha convertido en un símbolo del pueblo. Además, el puerto de Villaricos sigue siendo una parte vital de la vida local, con barcos de pesca que salen a diario en busca de capturas frescas.
Pasear por las estrechas calles de Villaricos es un must, con sus casas blancas adornadas con macetas llenas de flores coloridas y callejones empedrados que invitan a explorar cada rincón.
Villaricos también cuenta con playas de arena, pero también con varias calas pequeñas, poco accesibles y con aguas muy transparentes (la más conocida es la Cala Cristal)
Y para terminar… a comer. Aquí, sobre todo, podrás disfrutar de pescado fresco y mariscos capturados localmente. ¡No olvides probar el famoso calamar a la plancha!
Parada obligatoria en Andalucía, Sevilla es una ciudad con una historia rica y diversa. Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando fue fundada como una colonia llamada Hispalis. Durante el dominio romano, la ciudad prosperó y se convirtió en un importante centro comercial.
En el siglo VIII, Sevilla fue conquistada por los árabes y se convirtió en una ciudad destacada del Al-Ándalus. Durante este período, la ciudad experimentó un florecimiento cultural y se convirtió en un importante centro político y económico. La Giralda, un famoso minarete de la Mezquita de Sevilla, es un ejemplo de la arquitectura islámica que todavía se puede apreciar en la ciudad.
En el siglo XIII, Sevilla fue reconquistada por los reinos cristianos y se convirtió en una de las ciudades más importantes de España. La ciudad se convirtió en un puerto vital para el comercio con América durante el período de exploración y colonización. El puerto de Sevilla, llamado El Puerto de Indias, fue un punto de partida crucial para los viajes transatlánticos.
Durante los siglos XVI y XVII, Sevilla disfrutó de un auge económico y cultural. Se construyeron monumentos y edificios impresionantes, como la Catedral de Sevilla, que es la tercera iglesia más grande del mundo y alberga la tumba de Cristóbal Colón. Además, la ciudad se convirtió en un importante centro de las artes, la literatura y la música.
En los siglos siguientes, Sevilla pasó por periodos de declive y revitalización. Sin embargo, conservó su encanto y su importancia cultural. Hoy en día, Sevilla es una ciudad vibrante y cosmopolita, conocida por su arquitectura histórica, sus festivales animados como la Feria de Abril y su deliciosa gastronomía.
Te recomiendo que hagas el Free Tour por Sevilla, donde te contarán un montón de cosas interesantes sobre la ciudad. En mi opinión, ¡es una actividad necesaria allá donde vayas!
Esta impresionante catedral gótica, la más grande del mundo de este estilo, es el edificio más emblemático de la ciudad. Alberga la tumba de Cristóbal Colón y a ella pertenece la famosa Giralda, el antiguo minarete convertido en campanario que es símbolo de la ciudad.
La catedral fue construida sobre los restos de una antigua mezquita, y en su interior se pueden apreciar elementos arquitectónicos islámicos, como los patios y los arcos de herradura.
2. Real Alcázar de Sevilla
Se trata de un palacio fortificado con una arquitectura impresionante que combina estilos mudéjar, gótico y renacentista. Sus exquisitos jardines, patios y salas decoradas con azulejos crean una atmósfera encantadora. Este lugar ha sido utilizado como escenario para la famosa serie de televisión «Juego de Tronos», y es la residencia oficial de la familia real cuando visitan Sevilla.
La Plaza de España es una obra maestra arquitectónica construida para la Exposición Iberoamericana de 1929. Esta gran plaza semicircular cuenta con un canal navegable donde se pueden alquilar barcas para pasear, puentes y azulejos coloridos que representan las provincias españolas. Es un lugar perfecto para dar un tranquilo paseo.
Siguiendo con las curiosidades cinéfilas, esta plaza ha sido utilizada como escenario en varias películas, incluyendo «Lawrence de Arabia» y «Star Wars: El Ataque de los Clones».
4. Barrio de Santa Cruz
Es el antiguo barrio judío de Sevilla y uno de los lugares más pintorescos de la ciudad. Sus estrechas calles empedradas, casas encaladas y encantadoras plazas crean un ambiente auténtico. Aquí puedes encontrar patios tradicionales con flores y fuentes, tiendas pintorescas, bares de tapas acogedores y restaurantes con encanto.
Según la tradición popular, en el Barrio de Santa Cruz se encuentra la Casa de Susona, una antigua casa señorial que se dice que está encantada por el espíritu de una mujer llamada Susona.
5. Las Setas de Sevilla
Así es como se conoce coloquialmente a lo que realmente se llama Metropol Parasol, una estructura moderna ubicada en la Plaza de la Encarnación que presume de ser la estructura de madera más grande del mundo.
Diseñada por el arquitecto alemán Jürgen Mayer, se ha convertido en un símbolo contemporáneo de Sevilla. La estructura cuenta con un mirador en la parte superior que ofrece una buenas vistas panorámicas de la ciudad.
6. Archivo General de Indias
Situado en un imponente edificio junto a la catedral, el Archivo General de Indias alberga documentos históricos relacionados con los territorios españoles en América. Es una verdadera joya para los historiadores y los amantes de la historia, pues alberga más de 43.000 documentos extendidos en nada menos que ¡9km de estanterías! y donde se pueden encontrar cartas, mapas, diarios y otros registros que documentan los primeros encuentros entre Europa y América.
Es uno de los museos de arte más importantes de España. Se encuentra en un antiguo convento y alberga una amplia colección de pinturas y esculturas, destacando obras de reconocidos artistas españoles como Velázquez, Murillo, Zurbarán y Valdés Leal.
El museo cuenta con una importante colección de pinturas del siglo de Oro español, siendo especialmente conocidas las obras de Bartolomé Esteban Murillo.
El otro símbolo de la ciudad, además de la Giralda, una torre de vigilancia situada junto al río Guadalquivir. Fue construida en el siglo XIII como parte de las defensas de la ciudad y debe su nombre a su revestimiento dorado. En la actualidad, alberga un pequeño museo naval donde se exhiben maquetas de barcos y objetos relacionados con la historia marítima de Sevilla.
Durante su historia, la Torre del Oro ha sido utilizada como prisión, capilla, archivo y, en la actualidad, como museo.
9. Casa de Pilatos
Según la leyenda, el nombre de la casa proviene de la similitud que encontró su propietario entre el patio principal y el de la casa de Poncio Pilato en Jerusalén, y es que la Casa de Pilatos es un palacio renacentista con influencias mudéjares. Es conocida por sus patios y jardines exquisitos, así como por su impresionante colección de azulejos y obras de arte. El palacio combina elementos renacentistas y góticos, creando un ambiente encantador y sereno.
10. Calle Betis
Para terminar tu ruta por Sevilla, algo que podrás hacer fácilmente en un día (sin entrar a museos), puedes pasarte por la Calle Betis, la más conocida y animada de la ciudad para disfrutar de sus conocidos montaditos. Se encuentra en el barrio de Triana, justo al otro lado del río Guadalquivir desde el centro histórico de la ciudad.
Además de los montaditos, la Calle Betis también es conocida por sus terrazas al aire libre con vistas al río, lo que la convierte en un lugar ideal para disfrutar de una comida o bebida con vistas panorámicas de la ciudad. Durante las noches, la calle cobra vida con su animado ambiente y es muy popular tanto entre los sevillanos como entre los visitantes.
Desde antes de tener uso de razón, el pueblo onubense de Punta Umbría ha sido elegido por mis padres para pasar la Semana Santa año tras año. Y después de ellos, yo he mantenido esa tradición. Así que no podía faltar este lugar tan especial para mí y que además me parece uno de los mejores para pasar una semanita de relax, gracias a sus enormes playas y a su precioso entorno. Porque Punta Umbría es mucho más que un destino de sol y mar.
Su nombre, que se le puso de forma coloquial y ha sobrevivido al paso de los siglos, nos da una pista de su situación: Punta, por estar en un saliente de esta forma, con el atlántico a un lado y la ría de Punta Umbría al otro, mientras que Umbría hace referencia a la falta de luz solar directa que se genera en la zona debido a la presencia de dunas y vegetación densa, lo cual crea un ambiente más fresco y sombreado en comparación con otras áreas de la costa. Por lo tanto, «Punta Umbría» se traduce literalmente como «punta sombreada».
La localidad tiene sus raíces en la actividad pesquera. Durante siglos, los pescadores locales utilizaron esta zona como punto de partida para sus expediciones en busca de pescado y mariscos en el Atlántico. En el siglo XIX, la localidad comenzó a crecer con la llegada de colonos procedentes principalmente de los Países Bajos y del Reino Unido. Estos colonos, conocidos como «ingleses», influyeron en la arquitectura y en la vida cotidiana de Punta Umbría.
En el siglo XX, Punta Umbría experimentó un desarrollo significativo gracias al turismo. Sus hermosas playas y su ubicación estratégica cerca del Paraje Natural de las Marismas del Odiel atrajeron a visitantes de toda España y Europa. La actividad turística se consolidó y se convirtió en una importante fuente de ingresos para la localidad.
En la actualidad, Punta Umbría sigue siendo un destino turístico popular, especialmente durante los meses de verano. Además de su atractivo natural, la localidad ha desarrollado una infraestructura turística que incluye hoteles, restaurantes y actividades de ocio para satisfacer las demandas de los visitantes.
La tradición pesquera y marinera sigue siendo parte integral de la identidad de Punta Umbría. La pesca y la acuicultura son actividades económicas importantes en la zona, y los productos del mar, como los mariscos y pescados frescos, son apreciados tanto por los locales como por los visitantes.
¿Qué ver en Punta Umbría?
Playa de Punta Umbría: La playa principal de Punta Umbría es una extensa franja de arena dorada bañada por aguas cristalinas. Es perfecta para relajarse, tomar el sol y disfrutar de refrescantes baños en el mar.
Paraje Natural de las Marismas del Odiel: Este impresionante parque natural ofrece un paisaje de marismas, lagunas y bosques de pinos. Es un lugar ideal para observar aves migratorias y disfrutar de la naturaleza a través de senderos y paseos en kayak. Puedes también reservar un paseo en barco por las marismas. Se hace al atardecer, y es precioso.
Casa-Museo de los Ingleses: Este museo histórico ofrece una visión de la influencia de los colonos británicos en la zona. Puedes explorar las exposiciones y conocer más sobre la historia y la cultura de Punta Umbría.
Faro de Punta Umbría: El emblemático faro de Punta Umbría ofrece vistas panorámicas del mar y la costa. Es un lugar perfecto para disfrutar de puestas de sol y tomar fotografías espectaculares.
Paseo Marítimo de Punta Umbría: El paseo marítimo es un lugar popular para pasear y disfrutar del ambiente costero. Está bordeado de restaurantes, bares y tiendas, y ofrece una vista encantadora del mar.
Parque Natural Enebrales de Punta Umbría: Este parque natural es un oasis de tranquilidad con dunas, pinares y una vegetación única. Bordea la costa y es ideal para hacer senderismo, ciclismo y disfrutar de la naturaleza.
Puerto Deportivo de Punta Umbría: Si te gusta el mar y los deportes acuáticos, el puerto deportivo es el lugar para estar. Aquí puedes alquilar barcos, practicar vela o simplemente disfrutar de la animada atmósfera marítima.
Monumento al Marinero: Este monumento rinde homenaje a la tradición marinera de Punta Umbría y a aquellos que se dedican a la pesca. Es un lugar emblemático y un recordatorio de la importancia del mar en la vida local.
Mercado Municipal de Punta Umbría: Este mercado es el lugar perfecto para sumergirte en la vida local y descubrir productos frescos como pescados, mariscos, frutas y verduras de la región.
Calle Ancha: Aquí es dónde debes venir si buscas ambiente para ir de tapas, pasear o tomar algo. Se trata de una calle peatonal llena de restaurantes, bares y tiendas donde podrás probar las famosas y riquísimas coquinas de Punta Umbría.
¿Qué ver en los alrededores de Punta Umbría?
Parque Nacional de Doñana: es uno de los humedales más importantes de Europa. Con una variedad de ecosistemas, como marismas, dunas, bosques y playas, este parque alberga una gran diversidad de flora y fauna, incluyendo aves migratorias, linces ibéricos y ciervos. Puedes realizar recorridos en jeep o a caballo para explorar este impresionante entorno natural protegido.
Huelva: ubicada a poca distancia de Punta Umbría, la capital de la provincia ofrece una rica historia y un encanto colonial. Puedes visitar lugares como la Casa Colón, que conmemora el viaje de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, y el Muelle de las Carabelas, donde se encuentran réplicas de las embarcaciones utilizadas por Colón. También puedes explorar el centro histórico de Huelva, con su hermosa arquitectura, iglesias y plazas.
Palos de la Frontera: esta localidad, justo al otro lado de la Ría de Punta Umbría, es conocida por su conexión con el descubrimiento de América. Aquí puedes visitar el Monasterio de La Rábida, donde Colón buscó apoyo para su viaje, y el Muelle de las Carabelas, donde se encuentran las réplicas de las famosas carabelas Santa María, Pinta y Niña. Es un lugar fascinante para sumergirse en la historia y aprender más sobre los viajes de Colón.
No hace falta irse muy lejos para encontrar lugares únicos. En nuestro propio país, al este de Almería y casi lindando con Murcia, se encuentra la localidad de Vera, en cuya playa (zona denominada Vera-Playa por ubicarse a 7km del núcleo urbano de Vera, el cual no tiene mar) se puede disfrutar de una de las zonas nudistas más populares de Europa, donde cientos de ingleses, alemanes, belgas o neerlandeses (además de muchísimas familias españolas) pasan gran parte de sus veranos e incluso han elegido como residencia principal, lejos del caos de las ciudades y con unas temperaturas agradables todo el año.
Dicen que esta es la playa nudista más grande del mundo, con sus 4km de longitud, aunque la ausencia de bañador predomina sobre todo en la zona norte.
Pero lo que hace especial a este lugar, del que sorprendentemente casi nadie ha escrito hasta ahora a pesar de haberse instaurado hace más de 40 años, es que no se trata simplemente de una playa en la que puedes no llevar bañador: en Vera, el nudismo deja paso al Naturismo, toda una filosofía de vida que nos invita a vivir integrados con la naturaleza, sin complejos y en paz con nosotros mismos, nuestro cuerpo y con los demás, lejos de la importancia material.
Tengo la suerte de haberme criado, verano a verano desde que nací, en este lugar, y la perspectiva que uno toma cuando normaliza la desnudez, condición en la que el 100% de los seres vivos nacemos y que por culpa de las imposiciones culturales y sociales se va rodeando de una connotación sexual y negativa, es algo que todo el mundo debería tratar de interiorizar alguna vez en la vida.
He querido destacar la palabra naturismo para diferenciar Vera-Playa de cualquier otra playa nudista a la que podáis haber ido, lugares normalmente alejados de cualquier núcleo urbano, escondidos y poco frecuentados. Aquí lo normal es ver familias enteras (abuelos, padres e hijos) disfrutando de la playa y el sol, grupos de amigos y amigas, y lo mejor de todo es que el nudismo no solo aparece en la playa, sino que en todas las urbanizaciones, los chiringuitos de alrededor y en consecuencia en las calles que lo conectan, también es común ver a casi todo el mundo sin ropa, paseando, tomando el sol o bebiendo una cerveza.
Hablando de sus características tangibles, pues bien, la playa no tiene mucho que envidiar. No es demasiado ancha (y además el mar se está llevando más arena cada año) y tiene algunas piedras. Las urbanizaciones sí son muy chulas: nada de bloques altos y abarrotados, todo son pequeños pisos de apartamentos de una arquitectura bastante agradable a la vista, con muchas palmeras y otra vegetación, que hace que te sientas como en un oasis.
Existe un paseo marítimo de asfalto que separa la playa de las urbanizaciones, pero no esperéis encontrar tiendas ni ajetreo, aunque sí se anima bastante en los meses de verano (especialmente en agosto) gracias a sus varios chiringuitos y chillouts.
El límite norte de la playa lo marca el Hotel Vera Playa Club, que fuera el primer hotel nudista de España (y por eso uno de los más conocidos de este tipo en toda Europa), un enorme resort de 4 estrellas (que perfectamente pasaría por uno de 5) con todo tipo de servicios y justo a pie de playa.
Si os apetece probar esto de bañarse sin ropa (la cosa más cómoda del mundo) tenéis que venir aquí. Creedme cuando os digo que no os podréis sentir incómodos, pues aquí lo natural es lo más normal del mundo (como debería ser en cualquier parte, más allá de lo que llevemos puesto).
Sé que es difícil de explicar, durante toda la vida llevé amigos allí que no entendieron de qué iba esto hasta que por fin lo probaron. Espero que os haya servido este post. Me encantará saber vuestra opinión en los comentarios 😊
Nueva cima tachada de la lista del reto CIMASxPROVINCIAS. Esta vez nos hemos venido hasta la parte oriental de Sierra Nevada, la cual pertenece a la provincia de Almería y donde se encuentra su pico más alto: el Chullo, a 2611m de altitud.
La ruta clásica es bastante corta, pues partiendo desde el Puerto de la Ragua (cerca del pueblo granadino de La Calahorra) son solo 4km de ida hasta el pico (se vuelve por el mismo sitio), por un sendero bien marcado y completamente despejado de árboles, y desde cuyo inicio (apenas avanzando 300 metros) ya se divisa el Chullo a lo lejos.
Existe una ruta combinada con el sendero que parte también del Puerto y que llega hasta la LagunillaSeca, de unos 7km de ida/vuelta, que mucha gente opta por realizar, pues la ruta al Chullo se convierte entonces en una circular con 15km totales (aproximadamente) en vez de solo 8. Os la dejo por aquí, aunque parece sencillo, simplemente hay que llegar al camino de la Lagunilla una vez lleguéis al Chullo.
Nosotros hemos optado por la versión clásica y corta, ya que íbamos en familia, y además que sea corta no quita que sea fácil: en los 4km de subida se ascienden 600 verticales, pues el inicio está a 2000m. Eso convierte la ruta en un ascenso sin tregua que además no es constante, hay algunos puntos en los que llanea un pelín, y por lo tanto los metros se acumulan en repechos que probablemente superen los 15º de pendiente. Aún así, como el sendero es fácil de transitar, creo que con una mínima forma física, cada uno al ritmo que considere, puede realizar la ruta.
La ruta goza de unas buenas vistas durante todo el camino, pues con todo despejado puede verse Sierra Nevada y el Mulhacén a la derecha, la Sierra de Filabres con Calar Alto a la izquierda, y ya desde la cima, podréis divisar incluso el mar, si la meteorología respeta.
Hemos hecho esta ruta en verano, en pleno agosto y sin madrugar, y la temperatura se ha portado: hemos comenzado con unos 24º y en el pico, con el viento soplando fuerte, hemos usado una sudadera fina durante la parada para comer. En invierno también es posible hacerla, de hecho la mayor parte de las personas que la han hecho en Wikiloc lo han hecho en invierno, y es más, el puerto donde hemos dejado el coche tiene un par de casonas que ahora estaban totalmente cerradas pero tiene pinta de que en invierno sí es un lugar más concurrido, pues alquilan material de nieve. Desde allí parten numerosas rutas a distintos picos, todas señalizadas desde allí con carteles y un gran mapa.
La bajada tiene tela, así que os recomiendo no olvidar unos palos para quitarle peso a las rodillas. Si la hacéis, dejadme un comentario😊
Situado al nordeste de la provincia de Córdoba, quizás algo aislado por su lejanía a cualquier autovía, Pozoblanco se sitúa en el centro y es la capital de la comarca de Los Pedroches, rodeado de los típicos paisajes donde predominan las encinas y los olivos, aunque la mayoría de sus tierras son utilizadas para la ganadería y el cultivo de cereal. Pero es que además, Pozoblanco, a parte de ser lamentablemente conocida porque «ahí murió Paquirri» (yo no sé quién es Paquirri, pero siempre me preguntan los mismo cuando lo menciono) es la casa de mi extensísima familia materna.
¿Y por qué Pozoblanco? Según cuentan, su origen se debe a que había un pozo en el sitio donde se ubicaron las primeras casas que dieron lugar al núcleo de población.
La primera vez que este nombre es mencionado en alguna documentación es en 1425, pero los vestigios encontrados en la Sierra del Águila indican la presencia del hombre del Neolítico, pues en la cercana Venta Velasco o Carboneros se han encontrado restos de la Edad de Bronce. Es posible que el origen del actual municipio se debiese a que en el siglo XIV hubo un brote de peste en el vecino pueblo de Pedroche, lo que provocó que muchas personas huyesen de allí y se instalasen en aldeas cercanas, y Pozoblanco fue una de ellas. Otra posibilidad apunta a que dado que los habitantes de Pedroche tenían que pastorear en tierras cada vez más alejadas de la ciudad, en lugar de acudir cada día al pueblo, formaban núcleos pequeños donde hacían su vida diaria. Así, cuando estos núcleos crecieron formaron los distintos pueblos de la comarca, entre ellos Pozoblanco.
El gentilicio popular por el que se conoce a los habitantes del pueblo es tarugos, que viene por el nombre con que se llamaba a los troncos de madera (tarugos de madera); y es que antiguamente, los vecinos de Pozoblanco comerciaban con leña. La distribuían en un camión y, al llegar al pueblo donde se iba a vender la mercancía, hacían sonar la bocina. Cuando los vecinos los escuchaban, se avisaban unos a otros a grito de «¡Ya vienen los tarugos!» refiriéndose a los troncos de madera, y finalmente todos los habitantes de Pozoblanco se quedaron con dicho nombre.
A día de hoy la capital de los Pedroches no tiene un tamaño pequeño, pues concentra a más de 17.000 habitantes y es un foco económico importante en la región.
Si pasáis por aquí, sea por lo que sea, os animo a que deis un paseo por las calles de Pozoblanco.
Parroquia de Santa Catalina
Fue construida en el siglo XVI, aunque tardó 400 años en finalizarse, por lo que se ve una clara diferencia en la antigüedad de los materiales de construcción. En ella queda el sepulcro de Juan Ginés de Sepúlveda, escritor y personaje histórico de Pozoblanco.
Monasterio de Pedrique
El lugar donde se encuentra fue desde el siglo XIII un destino de meditación y retiro espiritual para ermitaños, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando se construyó el actual monasterio y sus alrededores.
En la actualidad, Pedrique es el lugar de trabajo y descanso del escultor Aurelio Teno, y de hecho aquí se puede disfrutar de una enorme exposición de su obra.
El pozo blanco de Pozoblanco
El que según la leyenda es el lugar más antiguo del pueblo, el origen de Pozoblanco, cuyo nombre real es la Plaza del Pozo Viejo. Además de encontrarse el pozo, en la plaza se ve representado el escudo de la localidad (el edificio donde se observa es la sede de la peña flamenca de Pozoblanco)
Ermita de la Virgen de Luna
No se encuentra en Pozoblanco, sino a 14km de él, en la Dehesa de la Jara, pero tiene una gran importancia por ser la Virgen de Luna la celebración religiosa más importante de la localidad, ya que se trata de la patrona de Pozoblanco.
Se construyó en el siglo XIX, y el domingo de Sexagésima se celebra una gran romería que cuenta que se remonta a varios siglos de antigüedad. Hoy en día esta popular fiesta atrae a todos los habitantes de la zona, que se juntan para comer en el campo y hacer diferentes actividades, además de la celebración religiosa.
Después de inaugurar el verano con 3 viajes internacionales, ya tocaba hacer algo de turismo nacional. Y el destino elegido ha sido Córdoba, donde están mis raíces (mi familia es de Pozoblanco). Una ciudad encantadora que hacía muchísimos años que no visitaba; tenía muchas ganas de redescubrirla y para mi sorpresa me ha encantado muchísimo más de lo que recordaba. El simple hecho de pasear por sus calles es un verdadero placer.
Su tamaño y su belleza son inversamente proporcionales: un fin de semana será suficiente para visitar los lugares más reseñables, a los que podréis llegar caminando sin problema (excepto a Medina Azahara, que se encuentra a unos 8km del centro).
Antes de dejaros la lista de los imprescindibles, repasemos un poco de historia, pues en Córdoba tendréis la suerte de disfrutar de restos muy bien conservados de varias civilizaciones importantes: romanos, visigodos, árabes y cristianos.
El origen de Córdoba se remonta al año 171 a. C., cuando fue fundada por el general romano Marco Claudio Marcelo cerca de un asentamiento prerromano llamado Corduba. Se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Hispania romana, tanto a nivel político como económico.
Tras la caída del Imperio Romano, pasó en el 572 a manos de los visigodos, pero solo hasta 711, cuando fue invadida por los musulmanes. En pocos años se convirtió en la capital de Al Andalus y con Abderramán III vivió el momento más brillante de su historia. En manos de quien fuera, Córdoba, a los pies del Guadalquivir, siempre era una pieza clave.
En 929 Abderramán III proclamó el califato de Córdoba y se nombró a sí mismo Príncipe de los Creyentes. Se transformó así en el primer califa independiente de la Península Ibérica. Bajo su reinado Córdoba se volvió en un polo cultural incomparable, pocas ciudades en el mundo conocido estaban a su altura. Fue en esta época cuando se terminó la Mezquita de Córdoba (que no se construyó de cero, sino sobre un templo pre-cristiano) y se erigió Medina Azahara, de la que se dice que fue la ciudad más hermosa jamás construida.
Con la caída progresiva de los árabes, Córdoba fue de los últimos enclaves en caer, y no fue hasta el siglo XIII cuando Fernando III la reconquistó, transformando después los edificios árabes para darles apariencia cristiana.
Curiosamente, la ciudad nunca volvió a tener el esplendor de años pasados, ni siquiera cuando el siglo XIV su Alcázar se convirtió en residencia de los monarcas de Castilla. Con la llegada de los Reyes Católicos, Córdoba solo recuperó algo de su antiguo esplendor.
El resultado de esta historia es que hoy en día, Córdoba es una ciudad con una riqueza cultural inigualable, designada Patrimonio Mundial por la UNESCO, y que atrae a visitantes del mundo entero cada año.
1. Mezquita – Catedral de Córdoba
La gran protagonista de Córdoba, sin duda, es la Mezquita, también catedral, ya que después de la reconquista Fernando III tuvo el detalle de no derribarla por completo (como si hizo en ciudades como Sevilla o Granada) y construir una catedral en su interior. Y de ahí su extraña forma. Es una preciosa y alta catedral completamente rodeada internamente de una inmensa cantidad de columnas y arcos (para ser exactos, 1300 columnas y 360 arcos).
Pero cabe destacar que los musulmanes construyeron a su vez la mezquita por primera vez sobre un antiguo templo pre-cristiano, y que con el tiempo fueron haciéndose ampliaciones hasta lo que podemos visitar hoy en día.
La entrada cuesta 11€ (sin guía) y 24€ con guía (podéis ver los horarios y reservar aquí).
2. Puente Romano
Construido a principios del siglo I, poco después de la fundación de la ciudad, y también conocido como el Puente Viejo, fue el único puente que tuvo Córdoba durante ¡casi 20 siglos! Es decir, que casi fue ayer cuando construyeron todos los demás.
Es también una de las postales más típicas de la ciudad, y no podéis dejar de venir aquí con la luz fe la puesta del sol, que lo hacen aún más especial.
3. La Judería
Este tipo de zonas tan característicos en casi cualquier ciudad europea no podía faltar en Córdoba. Sus calles se encuentran junto a la mezquita, y es de hecho mi zona favorita para pasear y perderse, con sus callejuelas estrechísimas, blancas y llenas de flores y plantas.
Como su nombre indica, en este barrio vivió la comunidad judía entre los siglos X y XV, aunque sus primeros habitantes se remontan muchos siglos antes.
4. Sinagoga de Córdoba
Está en el barrio judío, fue construida en el año 1315 y estuvo activa hasta que los judíos fueron expulsados en 1492. De hecho es la única sinagoga de Andalucía que se conservó tras su abandono, y una de las solo 3 que se conservan de esa época en España (las otras dos están en Toledo).
La entrada es gratis para ciudadanos de la UE, 0,30€ para los demás.
5. Zoco Municipal
Con él os toparéis también paseando por la judería, y aunque no es un lugar que salga en las típicas listas de «Qué ver en Córdoba», no podéis dejar de entrar, pues su pequeño patio tiene mucho encanto.
En él se promueve la artesanía local, y es que de hecho es también llamado Mercado de la Artesanía.
6. Calleja de las Flores y Calleja del Pañuelo
Justo en el lado opuesto de la Mezquita y ya fuera de la judería se encuentran estas dos calles, muy cerca la una de la otra, que son solo dos ejemplos del encanto de las calles cordobesas.
La Calleja de las flores está llena de macetas con flores, una buena alternativa para sentir una minúscula parte de lo que se siente al entrar en un patio cordobés si no venís en primavera.
La Calleja del Pañuelo es conocida por ser la calle más estrecha de Córdoba y es llamada así popularmente porque se dice que no es más ancha que un pañuelo. Estrecha, sí, pero en el final hay una diminuta placita con 3 portales y una fuente. Uno de mis rincones secretos favoritos de Córdoba.
7. Alcázar de los Reyes Cristianos
Fue construido en 1328 por orden de Alfonso XI, eso sí, sobre el antiguo Alcázar Andalusí y fue
utilizado en varias ocasiones como residencia de los Reyes Católicos.
Como cualquier palacio árabe que se precie, lo más bonito sin duda, son sus jardines, lejos de la belleza de la Alhambra de Granada, pero que bien merecen una visita (la entrada a todo el complejo cuesta 4,50€).
Por las noches hacen espectáculos de luces y conciertos, así que os animo a que os informéis de sus horarios en la web de Turismo de Córdoba o en la misma taquilla.
8. Templo Romano
Sorprendente pero cierto, aún queda en pie (o casi en pie) un templo romano en plena Córdoba, y es que fue descubierto en los años 50 durante unas obras para ampliar el Ayuntamiento de la ciudad. Según las investigaciones, puede datar de los años 40-50 a.C.
9. Plaza de la Corredera
Su nombre le viene por ser el lugar donde antiguamente se celebraban las corridas de toros, y se trata de una plaza mayor (similar a la de otras ciudades como Salamanca o Valladolid) cuadrangular con soportales, que de hecho es la única con estas características en Andalucía.
10. Palacio de Viana
Se trata de una casa-museo que muestra lo que eran los palacios nobles de la Edad Media. De nuevo, la gran cantidad de jardines que tiene se lleva el protagonismo, y es que el calor que protagoniza está ciudad desde tiempos inmemoriales hace que la costumbre árabe de llenar todo de plantas se haya quedado bien arraigada.
El Palacio fue ocupado por diferentes familias hasta el siglo pasado, cuando los marqueses de Viana lo cedieron para convertirlo en museo.
La entrada general a las zonas comunes y los patios cuesta 6€, pero si queréis hacer una visita más en profundidad, hay otra por 10€ que incluye otras zonas interiores del palacio.
11. Medina Azahara
No podéis iros de Córdoba sin visitar Medina Azahara. Y que no os pase como a mí, que no me informé bien del horario y me quede con las ganas: de junio a septiembre solo abre de 9 a 3 por las mañanas.
Medina Azahara es nada menos que el mayor yacimiento arqueológico del país, a solo 8km de Córdoba (por 24€ podéis contratar una visita guiada que os lleva desde el centro y os trae de vuelta).
La que en el pasado fue una ciudad administrativa y residencial del califato, construida en el año 936 y hasta su saqueo e incendio durante las guerras que desmembraron los califatos, hoy en día representa uno de los mejores legados hispanomusulmanes que existen.
Para cerrar este artículo no puedo dejar de recomendaros que realicéis un Free Tourpor el casco antiguo de Córdoba, mi opción favorita siempre allá donde vaya, pues los guías, que suelen ser siempre muy buenos, os desvelarán muchos datos y curiosidades que harán de vuestra visita a la ciudad algo mucho más especial.
Granada (en Andalucía) se sitúa a los pies de Sierra Nevada, la cordillera más alta de la Península Ibérica. Aparte de la espectacular vista que ofrece desde la ciudad, Sierra Nevada cuenta con una de las estaciones de esquí más importantes de España, la más meridional de Europa y la única de Andalucía.
La playa tampoco está muy lejos de la ciudad. A menos de una hora por carretera, se halla la costa mediterránea, en ciudades de la misma provincia como Motril o Almuñécar.
Y unido estas dos cosas que difícilmente se pueden encontrar en una misma región, de lo que vengo a hablaros en este post: la belleza árabe de la ciudad de Granada, una de las más bonitas de Andalucía y de España. El hecho de ser la última ciudad reconquistada por los Reyes Católicos en 1492 dota a Granada de un inconfundible aroma árabe. Su gastronomía, artesanía y urbanismo se ven determinados por su glorioso pasado histórico.
1. La Alhambra
Inconfundible y conocida en el mundo entero, la Alhambra es una fortaleza y palacio cuyo nombre significa «palacio rojo» y fue fundado para alojar al emir y la corte del Reino Nazarí en los siglos XII y XV. Se puede dedicar fácilmente un día entero en este lugar, porque allí se encuentran también el Generalife, el palacio de Carlos V y la fortaleza de la Alcazaba.
El Generalife, conocido en los tiempos nazaríes como Yannat al-arif, es una villa que fue utilizada por los reyes nazaríes como lugar de retiro y descanso. Por el contrario La Alhambra era el espacio oficial. Uno de los espacios que no te puedes perder son sus jardines, en la antigüedad estos jardines ornamentales servían para la manutención de la familia real nazarí.
¡Importante! La Alhambra tiene acceso limitado y a menudo se agotan las entradas con semanas de antelación, por lo que es mejor adquirir las entradas online con algo de tiempo.
2. Catedral de Granada
Es el primer templo renacentista de España, siendo uno de los monumentos más importantes en Granada. Fue encargado por la reina Isabel la Católica en 1505, poco después de la toma de la ciudad, y sobre lo que era una antigua mezquita.
En su interior impresionan los arcos en el techo, las inmensas columnas que separan las naves, las vidrieras, su enorme retablo central y también hay un museo, donde se encuentra un boceto del proyecto inicial de la catedral, la cual tuvo varios arquitectos a su cargo y por eso, diversas ideas de diseño.
imagen de Wikipedia
3. La Capilla Real
Se encuentra entre la Catedral, la antigua Lonja y la iglesia del Sagrario. Fue también encargada por los Reyes Católicos en 1504 y estaba destinado a albergar los restos de la familia real. Sin embargo, la reina murió antes de que culminara la construcción, por lo que sus restos fueron sepultados en el convento de San Francisco de la Alhambra, y no fue hasta 1521 cuando fue trasladada a la capilla.
imagen de cometelmundo.net
Dentro de ella destacan la corona y cetro de la reina Isabel, la espada del rey Fernando.
4. Barrio del Albaicín
Situado frente a la Alhambra y lleno de calles estrechas y laberínticas, el Albaicín es del barrio árabe más antiguo de Granada y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y como no podía ser de otra forma, tras la conquista de la corona española en 1492 todas las mezquitas de este barrio fueron demolidas y fueron reemplazadas por iglesias.
imagen de hola.com
Actualmente cuenta con pocos monumentos árabes, entre ellos destaca el Palacio de Dar al-Horra, el único palacio que se conservó, y el Bañuelo (los baños árabes). Estos baños árabes del siglo XI se conservan excepcionalmente bien bien y además son una de las obras más antiguas de la Granada musulmana.
imagen de salir.com
5. Mezquita Mayor
Este templo islámico fue inaugurado en 2003 y se encuentra en pleno corazón del barrio Albaicín y a muy pocos metros del Mirador de San Nicolás. Es el primer templo musulmán desde la toma en 1492, por lo que representa una restauración de un vínculo perdido.
imagen de Wikipedia
6. Mirador de San Nicolás
Sin duda el más visitado de Granada gracias a su espectacular vista de la Alhambra, el Generalife, la ciudad y Sierra Nevada al fondo. Una postal espectacular.
imagen de expansion.com
7. Barrio del Sacromonte
Con sus casas construidas en cuevas excavadas en el Monte Sacro del Valparaíso, este tradicional barrio granadino es la cuna del flamenco y por la noche hay un ambiente increíble.
También es conocido por ser un barrio gitano, con esta etnia instalada aquí desde el siglo XVIII.
imagen de getyourguide.com
8. Real Monasterio de San Jerónimo
Fue el primero que se construyó en Granada tras la reconquista por los cristianos, de hecho su construcción data de antes de la toma de los Reyes Católicos. Es uno de los iconos más representativos del renacentismo granadino.
Actualmente se puede visitar la planta baja, ya que aún alberga a monjas en la parte superior.
imagen de turgranada.es
9. Madraza de Granada
Madraza en árabe significa escuela o universidad. Esta Madraza fue la primera universidad de Granada fundada por Yusuf I en 1349. Es el único edificio de esa época que queda en pie está situado en lo que era el arrabal de la Mezquita Mayor.
Hoy en día pertenece a la Universidad de Granada y es sede de la Real Academia de Bellas Artes.
imagen de granadatur.es
10. Las tapas granaínas
Las tapas de Granada, de las mejores de España, merecían un punto a parte. Costumbre arraigada entre cualquier lugareño y que todo turista debe practicar para captar la esencia de la ciudad: una cerveza Alhambra y dejar que el camarero te sorprenda con la tapa que la acompaña.
Hay muchas zonas de tapeo, estas son algunas:
El Campo del Príncipe y la Plaza delRealejo y sus inmediaciones, barrio que fue la judería de la ciudad musulmana.
Plaza Nueva y calles adyacentes como Elvira, Colcha y el comienzo de Reyes Católicos, que es el corazón de la ciudad.
Cerca de la Catedral, la Plaza de la Romanilla y la Plaza de la Pescadería son también dos centros neurálgicos del tapeo en la ciudad.
Junto al Ayuntamiento está la calle Navas, una zona peatonal en la que abundan bares y tabernas típicas. La popularidad de esta zona ha propiciado su extensión como lugar de tapeo a la calles Rosario, San Matías y Varela.