Tercera visita express turística a Barcelona, y completando todos aquellos «sitios típicos» que uno no se puede perder de esta ciudad. Para ver los que no están en esta lista, os recomiendo ver los dos post anteriores, que os he dejado arriba.
Mercado de la Boquería
Ubicado junto a Las Ramblas, se trata de un recinto de 2.500 metros cuadrados a lo largo de los cuáles se ubican más de 300 puestos de comida tanto para comprar como para comer allí mismo.
Es toda una explosión de colores, olores y sabores, aunque un poco agobiante debido a su popularidad y el volumen de turistas que recibe cada día.
Palacio Güell
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, construido por Gaudí entre 1885 y 1890 como residencia particular para la familia Güell, se conserva prácticamente tal y como el artista lo completó.
Se puede visitar por dentro, y el extravagante edificio hace que te sumerjas en el universo de Gaudí a través de sus originales estancias. La azotea, al igual que ocurre en La Pedrera, es una de las partes más originales e importantes del edificio, con una superficie de más de 400 metros cuadrados decorada con curiosas chimeneas recubiertas con cerámica de colores.
Mirador de Colón
Con 60 metros de altura, el monumento a Colón es uno de los miradores más popular que visitar en Barcelona. Ubicado junto al puerto, justo al final de las Ramblas, este bello mirador fue inaugurado en 1888 con motivo de la celebración de las ceremonias de la Exposición Mundial que tuvo lugar en la ciudad, y únicamente con dinero de donaciones de nobles de la ciudad.
Curiosamente, desde su construcción, solo es posible subir en un minúsculo ascensor, pues no tiene escaleras.
Museo Picasso
Ubicado en 5 palacetes de estilo gótico catalá, y con más de 3.500 obras del artista malagueño, posee la colección más completa del mundo de las obras de la juventud del artista.
Este museo fue inaugurado en 1963 como un regalo de Picasso a la ciudad y posee una extensa colección de obras del afamado pintor.
Pueblo Español
Fue construido para la EXPO de 1929. Se trata de uno de los lugares más singulares de Barcelona, pues es un espacio de 49.000 metros cuadrados en el que se reproducen 117 edificios, calles y plazas representado los más bellos rincones de algunos pueblos de la geografía española.
El Tibidabo
El Parque Tibidabo es la cima más alta de la Sierra de Collserola. Con 512 metros de altura, también conocida como la Montaña Mágica, es uno de los mejores miradores para contemplar la ciudad.
El Tibidabo destaca sobre todo por su Parque de Atracciones que fue inaugurado en 1899 siendo el más antiguo de España y que conserva algunas de sus atracciones originales.
Además en el Parque Tibidabo encontraréis justo al lado del parque de atracciones, el Templo del Sagrado Corazón, un bello edificio monumental de estilo neogótico coronado por una estatua de bronce del SagradoCorazón.
Os debía un post con esta temática desde hace tiempo, cuando os lo pregunté por mi cuenta de Instagram. Por supuesto, no soy una experta en ello, pero sí he hecho varios viajes cortos sola por España y también uno de una semana por Croacia, y ha sido este último el que me ha supuesto un disfrute que no había experimentado antes. Hoy os quiero contar cómo me sentí en esta experiencia y por qué pienso que viajar solo es algo que todos deberíamos probar alguna vez.
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Flexibilidad
Para mí, esta es la clave de todo. Disfruté muchísimo de mi ruta por la costa croata porque tenía total flexibilidad para decidir qué hacer en cada momento, qué comer, que horario seguir… Y el resultado fue que exprimí el viaje al máximo porque estuve en todos los lugares que me apetecía visitar.
Percepción
Al viajar sola, parece como que los sentidos se agudizan: el resultado es fijarse más en cada cosa, en cada detalle, en cada situación. Empleas más tiempo en, por ejemplo, hablar con algún viajero desconocido, quizás simplemente porque cuando viajas acompañado ni siquiera te planteas hacer nuevas amistades, y estos encuentros suelen aportar visiones de la vida diferente a la tuya que, cuanto menos, te harán reflexionar y plantearte ciertas cosas. En Croacia hice amigos de China, Alemania, Austria y Finlandia.
Autoconocimiento
Esta mayor percepción, además, implica que también lo eres contigo mismo, y la consecuencia de eso es que conoces facetas de ti que puede que no conocieses. Compruebas cómo eres, pero cómo eres de verdad: ya que siempre que estás acompañado modificas (aunque sea solo un poquito) tu manera de ser según las personas con las que estés. Y no te das cuenta de que lo haces, hasta que pasas mucho tiempo solo.
Fuera miedos
Esos temores infundados de comer solos en un restaurante, dar un paseo solos, pedir ayuda a desconocidos… Todo fuera, porque si no, no sobrevives! Es básicamente lo que se conoce como salir de la zona de comfort para darte cuenta de que son tonterías.
No hay que esperar a encontrar compañeros de viaje
Parece una tontería, pero a veces dejamos de hacer cierto viaje porque nadie nos quiere acompañar (por trabajo, por dinero, porque el destino no le convence…), lo vamos posponiendo y la vida pasa entre frases como «ya encontraré a alguien que me acompañe». Si te decides a viajar solo, esto no será un inconveniente, porque el viaje estará hecho a tu medida.
Presupuesto más controlado
Esto está directamente relacionado con la flexibilidad. Como eres tú y solo tú quien decidirá qué hacer, puedes elegir unos u otros restaurantes, por ejemplo, en base al presupuesto diario que te hayas marcado.
Viajar solo no es sinónimo de sentirse solo
Hay muchas personas que no saben estar solas, y personalmente pienso que es algo que hay que aprender, por todo el crecimiento personal que eso supone. Para cualquier aspecto de la vida, debemos estar bien con nosotros mismos antes de estar bien con otras personas. Quizás no saber estar solo es sinónimo de que hay cosas de nosotros que no nos gustan, o situaciones en las que no queremos pensar… Entonces mayor motivo para aventurarse a salir de la zona de confort en modo viaje!
Por supuesto, no es necesario (si no quieres) estar solo durante toddo el viaje. Alojarse en un hostel (que además es una buena forma de ahorrar como te cuento en este post sobre viajar barato) es la manera perfecta de conocer otras personas de cualquier rincón del mundo que también viajan solas. Mola mucho, porque empezar una relación desde cero y sin etiquetas hace que seas mucho más tú, mucho más libre.
Me preguntaban algunas personas si no es aburrido viajar solo: os puedo confirmar que no me aburrí ni un solo minuto de todo mi viaje. Espero haber podido esclarecer un poco por qué es tan guay viajar solo, espero que os animéis a hacerlo alguna vez y que si ya lo habéis hecho, me deis vuestra opinión, ya que tengo pensado hacerlo más veces y seguro que tengo mucho más que aprender. Y ojo, que todo esto no quiere decir que viajar acompañada no me guste! 🙂
La Sierra Almagrera se encuentra en el Levante Almeriense, en el municipio de Cuevas del Almanzora y bien pegada al mar, así que aunque no es supera la altura de 370 metros, llama mucho la atención.
Su peculiaridad proviene porque en este lugar, en los siglos XIX y casi todo el XX la minería cambió el paisaje por completo, convirtiéndolo en uno de los centros de minería más importantes de España. De hecho, la Ruta de las Fundiciones de la que os hablo en este post forma parte de los acantilados de esta sierra que dan al mar.
Actualmente se pueden ver restos de construcciones mineras por todas partes, incluídos pozos súper profundos y entradas a las mismas, aunque por supuesto todas cubiertas con rejas para evitar peligro.
Dejando el verano a un lado, por el calor y porque está todo seco, el otoño, invierno o primavera son estaciones perfectas para hacer rutas de senderismo porque son varios los caminos que discurren por la sierra, tanto hacia la cima como hacia el mar. Saliendo desde la aldea de Los Lobos hay varios de ellos y las minas están a pocos kilómetros de él.
Hace unas semanas estuvimos alojados en Villanueva De la Peña (una aldea cercana a Cabezón de la Sal, en Cantabria), y aunque las visitas a nuestros lugares favoritos no pudieron faltar (Llanes y comer en Casa Poli en Puertas de Vidiago son un obligado), tuvimos tiempo de sobra para aumentar la lista de sitios chulos descubiertos:
Arenas de Cabrales
Un conocido pueblo de Asturias, gracias a que se encuentra a pocos kilómetros del final de la Ruta del Cares, y está rodeado de montañas. Es por esto que desde aquí salen varias rutas de senderismo, y a pesar del mal día de lluvia que nos hizo, pudimos recorrer parte de la Ruta de la Calzada Romana de Caoru, que sube hasta el pico de La Polvorosa (a más de 1200msnm).
Seguimos esta ruta de Wikiloc de 14km de longitud circular, pero la lluvia hacía que las piedras de la calzada resbalasen mucho, así que decidimos hacer sólo un tramo, y finalmente nos salieron 7km; suficientes, aunque nos quedamos con las ganas de tener una panorámica de todo El valle, ya que fuimos casi todo el tiempo por bosque, precioso, eso sí.
Cascadas de Lamiña
Llamadas así por encontrarse en el pueblo cántabro con el mismo nombre, es un paseo bastante famoso entre los lugareños porque son unos 3km de ida hasta la cascada, por un camino más bien llano, ancho y cómodo. Muy agradable y con unas vistas preciosas de la montaña.
El sendero está señalizado y se puede llegar a ellas tanto desde Lamiña como desde Barcenillas, el pueblo vecino.
El Ayuntamiento de Ruente da más información sobre la ruta aquí.
Dunas de Liencres
Este lugar de la costa cántabra lo dejamos para el domingo, día en el que hubo un temporal de viento espectacular que derribó incluso árboles.
Así que, a parte de dar un paseo por el bosque de pinos y eucaliptos que también forma parte del Parque Natural (y que, por cierto, nos encantó), a las dunas no pudimos nada más que asomarnos. El viento era insoportable y la arena nos llegaba a la cara en forma de pinchos. ¡Una pena!
Para conocer más rincones de Asturias y Cantabria, puedes leer también:
La ciudad murciana de Lorca, situada casi en el linde de la provincia, muy próxima a Almería, es conocida por su castillo, el cual vigila todo el valle del río Guadalentín, mientras miles de coches pasan por debajo de él en la autovía que atraviesa la montaña.
Su casco antiguo esconde varios lugares interesantes:
El Castillo de Lorca
También llamado Fortaleza del Sol, es uno de los más grandes de España con 640 metros de largo. Fue construido entre los siglos IX y XV y fue un lugar clave en las batallas entre musulmanes y cristianos por encontrarse en un límite estratégico. Fue el lugar de paso de los ejércitos castellanos en la reconquista.
Es una fortaleza puramente defensiva, por lo que no destaca por su belleza, pero cuenta con dos torres de piedra maciza, desde donde se pueden admirar las vistas de toda la ciudad.
El fuerte terremoto que hubo en Lorca en el año 2011 dejó huella en el castillo, y sobre todo en la Torre del Espolón se pueden ver las consecuencias: las paredes están desplazadas y de hecho una parte de ella se derrumbó a causa del suceso.
A día de hoy se puede visitar a diario por 10€ y con un audioguía bastante completa que hace que la visita dure alrededor de 1 hora, y también se hacen espectáculos en el patio central, y talleres todos los fines de semana.
Plaza de España
Es el centro de la vida social de la localidad, de hecho cuando la visité coincidió con la Feria de Lorca, y había un concierto, numerosos puestos para tomar tapas y por supuesto estaba a rebosar.
En el subsuelo de la plaza hay restos de talleres y viviendas almohades, y junto a ella se encuentra la Colegiata de San Patricio, el Ayuntamiento, la Casa del Corregidor y las Salas Capitulares.
Columna Miliaria
Data de la época del Emperador Augusto, en el siglo 8 d.C. y perteneció a la conocida Vía Augusta, que se extendía desde los Pirineros hasta Cádiz.
Museo Arqueológico Municipal
En una vivienda que perteneció desde el siglo XVI a Salazar-Rosso se halla hoy este museo, que alberga objetos de la antigua judería, del Imperio Romano y de la época de dominio islámico
Parque Arqueológico de los Cipreses
Es un pequeño asentamiento rural a las afueras de la ciudad, uno de los pocos encontrados en esta zona, donde se han encontrado elementos de entre 2000 y 3000 años de antigüedad, pertenecientes a la cultura argárica.
Consta actualmente de 6 casas con todas sus dependencias y también se ha hecho una recreación de cómo era la típica vivienda argárica.
Más lugares que visitar en Lorca
Almedas: el pulmón verde de la ciudad.
Capilla del Rosario: que conmemora la victoria de la armada cristiana en la batalla de Lepanto.
Cejo de los Enamorados: al que se llega por una ruta a pie que sale desde el castillo.
Convento de las Mercedarias: fundado en 1515 por el Papa León XI.
Aunque no pensé que fuese tan pronto, dije que volvería… y así fue. Gracias a la información que leí acerca del Indalo en Almería, supe que la cueva donde se encontró este símbolo por primera vez se encuentra en el pueblo de Vélez-Blanco, en la comarca de los Vélez. Así que para aprovechar el viaje hasta allí, aproveché para visitar los dos Vélez:
Vélez-Blanco
El hermano pequeño de Los Vélez, aunque sólo en tamaño, porque es reconocido por todos que es el más bonito, haciendo honor a su nombre, las casas blancas se extienden por todo su territorio y el imponente castillo que vigila el pueblo desde arriba ya pone la guinda.
El Castillo de los Fajardo
Fue construido entre 1506 y 1515 sobre los restos de una alcazaba, por órdenes del Primer Marqués de los Vélez, Pedro Fajardo. Ocupa nada menos que 2300m cuadrados, y varias generaciones de la familia de nobles vivieron en él, hasta que fue abandonado en algún momento del siglo XIX y vendido en 1904 y de hecho muchas de las obras y construcciones que formaban parte de él están ahora expuestos en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, quedando totalmente vacío desde entonces.
No fue hasta 1984 cuando la Consejería de Cultura recuperó la propiedad y desde entonces está en proceso de restauración. A día de hoy, a parte de la sala de exposiciones donde se puede aprender un poco más de la historia de este lugar, sigue siendo un cascarón vacío. Aunque por fuera es una pasada, y las mejores vistas de él son desde la carretera que llega al pueblo.
Cueva de los Letreros
Se encuentra a las afueras, a unos 5 minutos en coche del castillo. Fue en esta cueva donde primero se descubrió (en los tiempos actuales) la figura del Indalo en pinturas rupestres, siendo nombrada Monumento Histórico Nacional ya en 1924 y en la actualidad está protegida por la UNESCO.
Más allá de lo que se piensa, y aunque el Indalo es el símbolo de Almería, no es, ni mucho menos, exclusivo de esta provincia: forma parte de lo que se denomina como Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, ya que se han encontrado pinturas del mismo estilo por todo el Mediterráneo, no sólo de España sino también de Francia, datados en una franja de entre 7000 y 5000 años de antigüedad. Al parecer, una cultura semi-nómada se movió por el litoral en estos 2000 años.
Esta cueva no era un lugar donde habitasen en la prehistoria, ya que no es nada profunda, sino que se trataba de un lugar al que acudían para realizar ritos, casi todos, al parecer, relacionados con la caza.
Lamentablemente, las pinturas se han conservado con una nitidez increíbles teniendo en cuenta los 5 milenios que llevan aquí, y fue a partir de comienzos del siglo XX cuando los habitantes de los alrededores empezaron a subir, y para ver mejor los dibujos los mojaban con agua. Se veían mejor, sí, pero cada vez se borraban un poco más, y actualmente todos los que están al alcance de las manos humanas están prácticamente borrados…
Hice una visita guiada con la empresa Haz y Envés, que también hace visitas al castillo. Duró alrededor de una hora y nos contó cosas muy interesantes. El precio es de 2€ y además actualmente la cueva está vallada, por lo que si no venís con alguien autorizado, no se puede pasar.
Otros lugares en Vélez-Blanco
Los Cinco Caños, una fuente acompañada de una leyenda sobre inmortalidad a quien bebe de ella.
La Muela, montaña con esta forma que se dibuja en el horizonte de la localidad.
La Iglesia de Santiago Apostol, el epicentro de la vida de los velezanos.
Los Caños de Caravaca, una fuente también de época medieval que daba la bienvenida a los viajeros que llegaban al pueblo.
Convento de San Luis, construido en 1602 y donde en un principio se instaló una comunidad de monjes franciscanos.
Vélez-Rubio
Es la capital de la comarca, y a él pertenece el Parque Natural de Sierra María-Los Vélez, a cuya cima subí el otro día.
Asentado sobre una colina, es un conjunto de varios estilos y orígenes, pero lo más representativo corresponde a los siglos XVIII y XIX cuando se dio el auge económico de la localidad. Paseando por sus calles se pueden ver numerosas casas señoriales y viviendas modernistas.
El más llamativo monumento es, como no, su iglesia: la Iglesia de la Encarnación, del siglo XVIII, que mezcla estilos barroco y neoclásico.
También se puede visitar en el Cerro Castellón, la alcazaba de Vélez-Rubio, aunque sólo se conserva parte de la muralla y un aljibe.
Ya empiezan a respetar un poquito las temperaturas por el sur, y me ha faltado tiempo para salir a hacer senderismo. En esta ocasión me adentré en el interior de Almería, más concretamente a la zona de Los Vélez (de la que os hablaré en el próximo post), la cual puede que os suene porque dicen que tiene los pueblos más bonitos de la provincia, en el extremo norte de la misma. Llegué a un pueblo a 1300m de altitud llamado María, y me llamó la atención la cantidad de señales de nieve que había, no me hago a la idea de que en la desértica Almería haya lugares donde pasan el invierno entre nieve.
En esta zona se encuentra el Parque Natural de Sierra María – Los Vélez, y su punto más elevado es el Alto de la Burrica, a 2.045msnm. Y yo… para allá que fui. Afortunadamente la ruta esta bien señalizada (estoy harta de perderme) saliendo desde María.
Aparqué el coche en la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, cuyo parking es enorme. La ruta comienza en dirección al Jardín Botánico Umbría de la Virgen, que está al lado, y ya desde ahí sale un sendero de tierra por la derecha del edificio que no tiene pérdida: es ancho y bien marcado, y además cuenta con señales rojas de cuando en cuando que re-confirman que vas por buen camino.
El recorrido al principio corresponde al que en los carteles informativos llaman Sendero de la Umbría de la Virgen, pero para subir hasta el Alto de la Burrica hay que desviarse de él en este punto para empezar a subir por un zigzag un poco matador. A partir de dicho punto (la referencia es el cartel de la foto que os dejo abajo, que dice que no se puede pasar, pero en Wikiloc mucha gente indica esta ruta) ya no hay señales rojas, sino por los típicos montículos de piedras que van dejando los senderistas, así que tampoco tiene pérdida, aunque el camino ya es bastante estrecho y poco marcado.
Después de atravesar una valla caída y hacer un par de curvas más, se llega a un collado, desde donde se ve tanto el norte (que se ha ido viendo todo el camino) como el sur. En este momento hay que empezar a caminar hacia la derecha (según se mira al sur) y aunque sigue habiendo montículos, ya es bastante campo a través, porque los 1800m de altitud alcanzados ya hacen que haya muy poca vegetación.
Y después de unos 2km caminando con muy poca pendiente… Llegada al vértice geodésico que marca el Alto de la Burrica, a 2.045m de altitud y desde donde las vistas son magníficas, aunque desde allí se ve demasiado bien lo seca y marrón que es Almería.
Hice la vuelta por el mismo sitio. Había gente en Wikiloc que baja por otro sitio más en línea recta, pero no hay camino y han sido varias veces las que he acabado con rasguños de arbustos por haber querido atajar, así que simplemente deshice la ruta que había traído.
En total, 14km: 7 de ida con 750m de desnivel (se empieza a unos 1300) para coronar Sierra María, en un paisaje del que la vegetación verde quiere hacerse dueña y con paredes de piedra verticales en lo alto. 100% recomendable!
Llevo, literalmente, toda la vida pasando los veranos en Vera, un pueblo situado en lo que se conoce como Levante Almeriense. 25 años más tarde, he recorrido los 100km que me separan de Almería Ciudad para conocer por fin la capital de la provincia. Y he de decir que me ha encantado, no sólo por su valor arquitectónico, sino por todo lo que he aprendido del lugar que considero mi segunda casa.
Historia de Almería
La ciudad de Almería, originalmente llamada Al-Mariyya, tiene su origen como tal en el siglo IX, cuando unos marineros muladíes (cristianos convertidos al islam) instalados en un énclave llamado Bayyana y que comerciaban con el norte de África, levantaron un barrio junto al puerto para facilitar su actividad.
A mediados del siglo X, y gracias a la posición estratégica de este puerto en el Mediterráneo, el califa de Córdoba la proclamó oficialmente Medina (ciudad), pasando a llamarse Al-Mariyat Bayyana (La Atalaya de Bayyana). Se amuralló, se construyó la Alcazaba y una Mezquita Mayor y con el paso de los años se convirtió en el principal y más importante puerto del Califato.
En el siglo XI, con la disolución del Califato de Córdoba, se crearon los Reinos de Taifas, y más tarde, con el reinado de Al-Mutasim, la ciudad vivió una época de grandísimo esplendor, el cual duró hasta la toma cristiana de Almería en el 1147 por parte de Alfonso VII, que además de conquistarla, arrasó y destruyó gran parte de la ciudad. Hasta entonces, Almería era la tercera ciudad más poblada de la península después de Córdoba y Toledo, con 35.000 habitantes.
A este período le siguió otro de enorme decadencia, porque aunque sólo 10 años después fue reconquistada por los Almohades, nunca se llegó a recuperar totalmente debido principalmente a epidemias y a disputas internas, y finalmente la cultura árabe empezó a desaparecer definitivamente con la conquista de los Reyes Católicos en 1489.
Aunque en las llamadas Capitulaciones se reguló la convivencia entre cristianos y musulmanes, pronto éstos últimos fueron expulsados y la ciudad fue repoblada con cristianos viejos venidos de fuera. Sólo quedaron los convertidos al cristianismo, que pasaron a llamarse moriscos.
El puerto dejó de tener la importancia de antaño, y los ataques piratas, diversos terremotos y epidemias hicieron que la ciudad no parase de decaer y despoblarse, y no fue hasta el siglo XVII cuando comenzó a recuperarse muy lentamente.
Fue en el siglo XIX cuando empezó a fraguarse la actual Ciudad de Almería. Se abrió al exterior derribando por fin sus murallas y comunicándola mejor por mar y por tierra mediante el ferrocarril.
El origen del Indalo
El símbolo del indalo es conocido por muchos y el emblema más representativo de toda la provincia de Almería. Su forma originaria se retrae a una pintura prehistórica del Neolítico tardío que fue encontrada en la Cueva de los Letreros (en Vélez-Blanco) y representa esquemáticamente una figura humana con los brazos abiertos y soportando un arco.
Como emblema de protección y buena suerte, se pintaba en las casa del levante de la provincia, especialmente en Mojácar, y no fue hasta mucho tiempo más tarde, cuando se retocó su forma hasta la que conocemos hoy y se le dio el nombre de Indalo, basado en San Indalecio, patrón de la diócesis almeriense. Los indalianos lo tomaron como emblema de un movimiento artístico fundado por Jesús de Perceval, y con el paso de tiempo se convirtió en el símbolo más conocido de Almería.
Para mi sorpresa, al parecer la imponente Alcazaba de Almería es la segunda construcción musulmana más grande de España, después de la Alhambra de Granada. Desde sus orígenes fue siempre el centro de poder independientemente de quien gobernase, y en su parte más alta se han ido construyendo diferentes castillos o palacios según ordenaba el rey de turno.
Cuenta con 1430m de perímetro amurallado y también era donde vivía toda la población hasta que ésta fue demasiado numerosa.
Dentro se puede ver que todavía algunas zonas están bajo excavaciones arqueológicas, y se pueden visitar varios jardines restaurados, el castillo de los Reyes Católicos y un enorme aljibe, que servía para almacenar agua.
La Catedral
La actual Catedral de Almería comenzó su construcción en el 1525 después de que la anterior quedase completamente destrozada por un terremoto en 1522. Al desplazar la catedral a otro sitio, también lo hizo toda la actividad y en consecuencia el centro urbano de la ciudad.
Es una catedral-fortaleza, para defenderse de los piratas y de los moriscos, así que su decoración exterior no es demasiada y tampoco su altura, para facilitar la defensa.
El Cable Inglés
Este no es un lugar especialmente bonito, pero sí imponente. Se trata de un cargadero de mineral que unía la estación de ferrocarril con el puerto, y medía unos 900m. Se construyó con la finalidad de dar mejor salida al mineral que llegaba desde las importantes Minas de Alquife, en Granada.
Fue toda una revolución, ya que antes de su construcción, cargar un buque con hierro era una tarea de casi 10 días, y con el invento, la tarea pasó a ser de sólo 10 horas.
Su nombre viene dado por la empresa inglesa responsable de su construcción, allá por el año 1902, y a día de hoy se puede ver toda la estructura conservada por completo.
Museos y más
Os he contado un poco la historia de estos tres lugares, los dos primeros por ser los más importantes y representativos de la ciudad, y el tercero porque me ha parecido curioso, pero por supuesto hay más sitios que visitar aquí, empezando por dos museos:
Centro de Interpretación Patrimonial: es el lugar donde he aprendido casi todo lo que os he contado, ya que hace un repaso bastante detallado por la historia de Almería, dedicando un piso a cada época (musulmana, cristiana, contemporánea y actual). La entrada es gratis y os recomiendo totalmente visitarlo.
Museo Arqueológico: además de haber exposiciones temporales, en él se puede aprender mucho sobre la Prehistoria en el mundo en general, y en la zona de Almería en particular.
Para ver el resto de monumentos y lugares reseñables de la ciudad, lo mejor es acercarse a la Oficina de Turismo, que está en la Plaza de la Constitución (junto al Centro de Interpretación Patrimonial), y obtener un mapa para no perderos nada: la Muralla de Jayrán y el Cerro de San Cristobal, la Iglesia de San Juan (antigua Mezquita Mayor), el Sol de Portocarro, el Mercado Central y una lista de 50 cosas más que ver y hacer por aquí.
Una cosa más tachada de la lista… ha sido un placer!
¡Día de ruta! Y la elegida fue ésta, de longitud lineal 5,2km cuyo inicio se encuentra muy cerca del pueblo almeriense de Villaricos.
Se encuentra bien señalizada y cuenta con varios paneles informativos a lo largo de todo el trayecto, ya que forma parte de la Red Natura 2000 y es un espacio protegido.
Esta ruta, que discurre entre las montañas de las montañas y el mar, recibe su nombre debido a que antiguamente toda esta línea de costa contaba con numerosas fábricas dedicadas a la extracción y fundición de minerales.
El paisaje es muy curioso porque no sólo es posible admirar las vistas de los acantilados y del mar, sino también varios fragmentos en ruinas de lo que fueron aquellas fábricas.
Entre las ruinas mejor conservadas se encuentran la Fundición Esperanza II y la de la Cala del Mal Paso.
El recorrido es bastante sencillo y mayoritariamente llano; está señalizado con postes pequeños de madera, exceptuando este punto, en el que debéis abandonar el camino y subir por la izquierda por lo que parece campo a través. Aunque no parezca que ahí haya un camino, lo hay. Yo me equivoqué y seguí recto por el camino, el cual acaba al final de una cala y no tiene salida. Fue a la vuelta cuando me di cuenta, y de hecho en el camino en dirección Villaricos se ve mucho mejor que en dirección contraria.
La distancia de Ida y vuelta es de lo más asequible, haciendo un total de 10,4km, y toda esta zona está repleta de calas preciosas, como la de La Invencible, el Mal Paso o La Concha, así que una ruta y un bañito en aguas cristalinas puede ser la opción perfecta.
En verano es imposible hacer nada por el sur que no sea estar a remojo, así que las rutas cortas para hacer en media tarde y pillando la puesta de sol en el camino, son perfectas. Es el caso de la ruta desde Las Menas hasta Macenas, señalada en su inicio con este nombre.
Se trata de un estrecho camino que bordea la línea del mar encima de los acantilados de la costa oeste de Mojácar y que discurre también junto a las montañas que marcan en inicio del Parque Natural del Cabo de Gata.
Es lineal, y discurre entre la Playa Puerto Marina y el Castillo de Macenas. Su distancia de ida y vuelta es sólo de unos 5km y es mayoritariamente llano salvo alguna subida pronunciada pero corta.
Ideal para venir a dar un paseo a última hora de la tarde y admirar las vistas con la luz de la «golden hour» y sus colores anaranjados, y además en esta zona el agua ya es muy transparente y azul.