Cuevas de Sorbas (Almería)

Aprovechando una mañana lluviosa y ventosa de agosto, decidimos cambiar la playa por algún plan más original, ¿y qué mejor elección que refugiarnos bajo tierra?

Características de las Cuevas de Sorbas

Las Cuevas de Sorbas están ubicadas en el pueblo almeriense con el mismo nombre (también digno de visitar, por cierto -es como una Cuenca en pequeñito-), muy cerca de Tabernas y su desierto. Pertenecen al Karst en Yesos de Sorbas, y están actualmente muy protegidas por el gobierno provincial, ya que durante el siglo pasado fueron ampliamente explotadas para la extracción de yeso. De hecho, salvo este reducto, el resto del territorio es testigo de la extracción de yeso constante. Aquí va un dato que impresiona: ¡1/4 del yeso total del mundo sale de aquí! Y otro dato un poquito más cabreante, es que la explotación no pertenece a España, ya que justo después del fin de la dictadura de Franco, fue vendida a los países nórdicos, y desde entonces el yeso extraído viaja hasta allí en barcos que salen de los puertos de Garrucha y Almería, allí es tratado y transformado para su venta… Y vuelve a España para ser vendido. Desde luego, tenemos mucho que aprender sobre cómo gestionar nuestros recursos.

Pero volvamos a las cuevas. Es un lugar muy especial, ya que no sólo se trata del sistema subterráneo más grande de España, sino que es una de las pocas cuevas de yeso visitables en el mundo, y podría decirse que la que tiene mejores condiciones para ello. Esto se debe a que el yeso es un mineral que se disuelve con el agua (de aquí la palabra Karst), por lo que es considerada una cueva viva, en constante cambio. Cada vez que llueve en grandes cantidades (que en Almería es una vez al año o ninguna), el agua entra en los niveles superiores de la cueva y va disolviendo poco a poco el yeso. El futuro de este lugar es destruirse: dentro de muchos años (millones, tal vez) el techo no aguantará más y se hundirá, dando fin a las cuevas.

Visitar las Cuevas de Sorbas

Las excursiones al interior de las cuevas están muy bien organizadas, hay bastantes pases al día (en verano uno cada hora de la ruta básica) y siempre con monitor (puedes reservar aquí). Son muy vírgenes: no hay pasarelas, barandillas ni luces, así que todo visitante es provisto de un casco con linterna.

Hay tres rutas:

  • Ruta básica – de 800 metros de longitud y unas 2 horas de duración (desde que entregan el material fuera hasta que se sale de la cueva). Es muy sencilla de hacer y de hecho en mi visita había varios niños pequeños (uno con brazo roto incluido). Se camina normalmente todo el tiempo, salvo por alguna zona concreta que hay que subir alguna roca o agacharse unos metros, pero el monitor siempre indica como hacerlo y donde apoyarse. La visita es bastante detenida porque el monitor va explicando un montón de cosas, entre ellas varias de las que os he contado antes.
  • Ruta combinada – es más compleja y larga (4 horas), hay que tener cierta capacidad física y sólo hay un pase al día a las 16:00. Cada participante debe ponerse un mono además del casco. Está entretenida porque la dificultad sube y también se llegan a zonas más profundas donde se ven formaciones más grandes y hasta fósiles.
  • Ruta técnica – es la más complicada. De esta os puedo contar poco porque ni siquiera me informaron de que existía cuando llamé para informarme; me enteré una vez allí cuando vi los carteles. Al parecer se utiliza también material de escalada para algunos tramos.

Nosotros hicimos la ruta básica y nos encantó, sencilla pero muy entretenida, sobre todo gracias a Rocío, nuestra simpática guía, que lo hizo súper ameno. Esta es la web oficial con tota la información: www.cuevasdesorbas.com.

Probablemente no os las imaginéis como realmente son, porque además de su singularidad, cuando escuchamos la palabra yeso, nos viene a la cabeza ese color blanco tan característico. Pero ese no es más que una parte de su composición cuando se encuentra sin procesar. En estado natural es cristalino y se parece mucho al cuarzo. Nos contaron un truco para distinguir cuarzo de yeso si alguna vez queremos comprar el primero, que es más caro que el segundo: el yeso se raya con una uña, ya que es mucho más blando.

Un lugar más de esta maravillosa provincia desmenuzado, y es que como os contaba el otro día en mi cuenta de Instagram, Almería esconde un montón de joyas, y no mucha gente lo valora.

El punto más alto de Sierra Cabrera (Turre, Almería)

Siempre que estoy por estos páramos y salimos «de excursión» me hace especial ilusión porque la playa en el Sur, sencillamente atrapa, y no somos capaces de hacer nada más que ir del mar a la piscina y de la piscina al mar.

Hace poco nos llegó una recomendación para visitar en Sierra Cabrera, que es la cordillera que separa la zona de Mojácar de la de Cabo de Gata. Se trata nada menos que del punto más alto, lugar que está marcado en Google literalmente como «Punto más alto de Sierra Cabrera«, y en el cual hay una antenas muy aparatosas que parecen pertenecer al ejército. Se trata de una cima de nada menos que 900m de altitud, lo cual es bastante teniendo en cuenta de que partimos de 0m junto al mar.

Se puede llegar aquí de varias formas:

En coche

Hay una carretera que sube hasta arriba del todo, lo mejor es que está asfaltada por completo, y menos mal, porque hay pendientes considerables y en ocasiones de hasta el 30%.

Las indicaciones para llegar aquí son sencillas: en Turre hay que tomar el desvío para subir a Pueblo Cabrera (el pueblo árabe del que os hablo en este post y que recomiendo encarecidamente visitar). Una vez en él, hay que seguir subiendo por una carreterita cada vez más estrecha. En determinado punto, Google Maps os va a indicar mal, ya que al llegar a este punto os va a mandar hacia la izquierda por el camino de tierra, ¡pero no! hay que seguir por la carretera asfaltada de la derecha. Unos pocos metros después, hay un giro bastante brusco a la izquierda que lleva hasta la cima. En las antenas hay espacio de sobra para dejar el coche.

Venir en coche es la opción más rápida y cómoda, y compatible con el disfrutar de una increíble puesta de sol aquí. Fue la elegida por nosotros en esta ocasión y el clima nos regaló un mar de nubes a nuestros pies que nos dejó fascinados.

En bici

La incluyo aquí porque la persona que nos descubrió este lugar practica ciclismo, y por lo visto es una ruta bastante conocida entre el gremio. Pero eso sí, no apta para cualquiera, y no tanto por su longitud sino por el desnivel. Las cuestas de esa carretera son palabras mayores, y además viniendo en bici desde el nivel del mar aún hay que subir la carretera desde Turre hasta Pueblo Cabrera. Si os gustan los puertos o sois ciclistas asiduos… ¡desde luego que es un caramelito!

Caminando

Esta forma es la que me queda pendiente, apuntado queda. En toda Sierra Cabrera hay un montón de senderos de tierra, y uno hasta el punto más alto no podría faltar.

Por supuesto se puede subir por la misma carretera que antes mencionaba, que aunque estrecha, tampoco pasan apenas coches y no hay peligro. Una opción es dejar el coche en el parking de Pueblo Cabrera y subir con las mismas indicaciones que en el coche. Son unos 7km de ida, que con ese desnivel, suficientes son.

Otra opción es elegir caminos de tierra, aunque la última parte correspondiente a la subida asfaltada hasta las antenas es siempre la misma.

Dependiendo de en qué parte de Almería os encontréis, os dejo varias opciones de comienzo de ruta:

  • Si estáis más cerca de Almería capital, comenzar desde aquí. El pueblo más cercano es Gafarillos. Distancia de ida: 7,5km.
  • Si estáis por la zona de Carboneras, o si os apetece hacer una ruta más larga, comenzar desde aquí. Distancia de ida: 12,5km. Se puede hacer más corta si avanzáis más con el coche.

Además de las antenas, aquí arriba hay un punto geodésico que marca exactamente el punto más alto. Las vistas son 360º, desde la costa de Mojacar, el Cabo de Gata hasta las Alpujarras almerienses. ¡Una pasada!

¿El plan perfecto para mí? Subir caminando desde Pueblo Cabrera, disfrutar un buen rato de las vistas arriba, y tras bajar, celebrarlo con una deliciosa comida árabe en el Riad Fátima (os hablé de él en el post del pueblo árabe de Sierra Cabrera).

El Palmeral de Elche (Alicante)

También llamado Huertos de Palmeras de Elche, se trata de una gran extensión de palmeras dentro del pueblo. Cuenta con más de 200.000 palmeras y no sólo es el más grande de Europa, sino también uno de los más grandes del mundo.

El Palmeral junto al río Vinalopó

Su origen se remonta a los árabes (de hecho, los únicos palmerales que le superan en tamaño a día de hoy, son árabes), cuando éstos ocuparon la Península Ibérica, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2000. Sorprendentemente se ha mantenido en pie desde su origen a pesar de que se quiso derribar durante la Reconquista por ser asociadas con la cultura islámica, pero fue Jaime I quien lo evitó, y desde la Edad Media se dictaron leyes que lo protegían. El beneficio económico que se le atribuye a la palma y al dátil seguro que tienen que ver.

Eso sí, aunque fueron los árabes los que lo fundaron, se ha comprobado mediante dibujos en cerámicas íberas del siglo III a.C. que ya había palmeras en esta zona y que el dátil ya era muy importante por entonces.

Parque Municipal

Hay muchos conjuntos de palmeras, algunos privados y otros públicos, es decir, no se trata de un sólo recinto bien delimitado. Los más conocidos son el Parque Municipal, el Huerto de Abajo, el Huerto del Chocolatero y el Huerto del Cura. Este último es particularmente conocido por contener los ejemplares más antiguos (algunos con más de 300 años, tened en cuenta que la vida media de una palmera es de 250-300 años). En este huerto se puede visitar también la Palmera Imperial, que recibió el nombre en homenaje a la Princesa Sissi, que visitó el huerto en 1894, y su peculiaridad es que tiene 7 vástagos enormes en forma de candelabro, algo que llamó la atención de esta noble.

La Palmera Imperial

Actualmente, aunque se sigue sacando provecho económico de este curioso lugar, su función es más bien paisajística y cultural. Desde aquí, por ejemplo, se envía palma blanca a toda España (e incluso al extranjero) para el Domingo de Ramos, y también se producen dátiles, pero sobre todo para comercialización local.

Si queréis dar un paseo entre palmeras, una buena opción es hacerlo por el Huerto de San Plácido, conocido también como el Museo del Palmeral. Se puede hacer una caminata de hasta 2,5km tanto andando como en bici. Pero ojo, su horario es de martes a sábado de 10 a 14h y de 15 a 18h, y los domingos y festivos de 10 a 14h.

Yo quedé maravillada con las vistas, que ya desde antes de llegar a Elche se puede distinguir perfectamente lo que a priori parece un inmenso bosque de palmeras, y desde luego, una vez dentro, ¡no diría que me encontrase en España!

Ruta de los Castillos del Vinalopó (Alicante)

Aprovechando mi estancia en Novelda, he podido visitar varios castillos que pertenecen a la que llaman la Ruta de los Castillos del Vinalopó, la mayoría de ellos radicados en el Valle del Vinalopó, nombre que recibe por el río con el mismo nombre que discurre por él. Es curioso cómo se encuentran tantos castillos cerca unos de otros, y en parte es porque esta zona fue frontera de la Corona de Aragón con la Corona de Castilla, por lo que su función era básicamente defensiva.

La ruta mide aproximadamente 75km y está compuesta por 11 castillos. Este sería el orden de visita, y si pincháis en los títulos, podréis acceder a más información sobre cada uno de ellos:

1. Castillo de la Atalaya (Villena)

Es el más grande de todos, data del siglo XI y es de construcción almohade. Se encuentra en lo alto de Villena, fue protagonista de muchos episodios bélicos durante la Edad Media, y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

En Villena también podéis visitar el Castillo de Salvatierra, que por cierto se ve desde el de la Atalaya.

2. Castillo de Bañeres (Bañeres de Mariola)

También es almohade, pero construido en el siglo XIII, y está situado en el centro del pueblo a 830m de altitud. En la actualidad, también alberga el Museo Festero de Bañeres.

3. Castillo de Biar (Biar)

Data del siglo XII y jugó un papel muy importante durante el reinado de Jaime I al ser asignado como castillo fronterizo en el Tratado de Almizra. Este tratado convirtió la zona en escenario de batallas constantes, de conquistas y de asedios. Todo un territorio fronterizo, linde de pueblos y culturas.

4. Castillo de la Mola (Novelda)

Fue construido en el siglo XII sobre los restos de una fortificación romana, y junto a él se encuentra el Santuario de Santa María Magdalena, que tuve la oportunidad de visitar, y que me fascinó por estar inspirado en Gaudí y en la Sagrada Familia.

5. Castillo de Elda (Elda)

Éste es un alcázar almohade del siglo XII cuya función era proteger a la comunidad islámica de Elda.

6. Palacio de Altamira (Elche)

Es algo más reciente que los demás, data del siglo XV, pero probablemente fue construido sobre otra edificación del siglo XII también. Actualmente esta totalmente restaurado y en uso, pues es la sede del Museo Arqueológico y de Historia de Elche. Algo que no os puede faltar sin venís, es dar un paseo por el famoso Palmeral de Elche, justo al lado del Palacio.

7. Castillo de Castalla (Castalla)

En muy buen estado de conservación, data del siglo XI aunque fue reformado por los cristianos en el XVI. Le da al pueblo mucho encanto al estar situado sobre un cerro que le permite ser visto desde muchos kilómetros a la redonda.

8. Castillo de Sax (Sax)

También elevado sobre el pueblo, su origen es andalusí, de la misma época aproximada que los demás, y se encuentra totalmente restaurado.

9. Castillo de Petrel (Petrel)

Desde él se puede ver todo el Valle del Vinalopó, data del siglo XII y es de origen musulmán. Tiene forma poligonal y es Conjunto Histórico-Artístico desde 1983. A día de hoy, se puede visitar varias exposiciones temporales que van cambiando continuamente.

Estos son quizás los más característicos, pero hay otros tantos por la zona (en realidad, España es el paraíso de todo amante de los castillos medievales):

Os dejo por aquí una imagen que traza el recorrido de todos estos lugares, pero, como ya sabéis, soy amante del Google Maps y poniendo cualquiera de los nombres, os saldrá su localización exacta.

Ruta a la cima del Maigmó (Alicante)

Cambio de aires totalmente, y literalmente, porque ¡qué calor! La ruta de este fin de semana ha tocado en la provincia de Alicante, y tras investigar un poco qué es lo que había por la zona en la que estaba alojada, decidí adentrarme en el Parque Natural del Maigmó y Sierra de Sit. Depende de a qué punto vayáis, pero este lugar se encuentra a unos 30km de Alicante, y además se llega muy fácilmente porque la autovía A7 pasa al lado.

Inicio de la ruta

Hay varias rutas que se pueden hacer por aquí, y de hecho hay incluso una Vía Verde, que comienza en este punto, y parece bastante chula para hacer alguna ruta en bici o caminata sencilla. También encontré una ruta circular de 10km a la que llaman «Las Antenas del Maigmó«, que os dejo por aquí.

La que yo elegí fue la que más me motivaba, y es, como siempre… ¡subir a lo más alto! Así que decidí subir a la cima del Maigmó, a 1272m. Hay dos formas de subir, pero una de ellas, la de la cara norte, leí que era bastante complicada y requería material al ser casi vertical en algunos puntos, así que decidí optar por el camino de El Balcón de Alicante. En total, algo menos de 8km (ida y vuelta) con 500m de desnivel, y dificultad alta en la última parte.

El Maigmó visto desde El Balcón de Alicante

Hasta este famoso punto, llamado así por las vistas magníficas que tiene, se puede llegar en coche, pero de esta forma la ruta sería demasiado corta, ya que desde aquí hasta la cima hay poco más de 1km, eso sí, con 300 de desnivel y terreno de piedras y tierra suelta, lo que la hace bastante dura. Aún así, me parecía poca cosa, y decidí dejar el coche en este punto, que cuenta con una pequeña explanada para dejarlo sin problema. Realmente no es más que la mitad de la carretera, así que si os apetece andar más, podéis dejar el coche al incio de la misma, o bien más adelante. El final es el mismo Balcón de Alicante.

Comienza la ruta: primero 2,5km de subida (de 800 a 980m aprox.) pero muy cómodos por la carretera y disfrutando de las primeras vistas del Maigmó desde abajo. Parada reglamentaria en el Balcón de Alicante, cuyas vistas dejaron mucho que desear ya que hacía tanto calor que la bruma cubría todo el horizonte y ni hablar de ver Alicante ni el mar.

Al fondo debería verse Alicante y el mar

Y continuamos con la segunda parte: la más divertida y complicada. Está perfectamente señalizado el inicio del camino de ascenso a la cima del Maigmó, y salvo al final, que opté por trepar por unas rocas porque no veía cómo continuaba el sendero, está siempre bastante claro. La vuelta se hace también por aquí (no me atreví a hacerla por la cara norte porque no tenía ni idea de por dónde era, allí no hay señalizaciones más allá de alguna línea verde pero nada clara), y bueno, en cierto modo… me perdí. Para la bajada, al no ser un sendero claro y marcado, sino el creado por los propios excursionistas, todo lo claro que parecía estar en la subida, no lo estaba en la bajada. No hay demasiado problema porque el Balcón de Alicante se ve a lo lejos en casi todo momento y tampoco hay demasiada maleza como para no poder avanzar, ¡pero el caso es que no fui capaz de dar con el camino! Más tarde revisando la ruta que trackeé con el Polar, comprobé que fui todo el tiempo casi paralela al camino pero unos metros más abajo. Así que ya sabéis, ¡hay que tener mucho ojo en esta parte!

Alcanzando la cima

En cualquier caso, mereció la pena la aventura: llegar arriba fue súper satisfactorio y las vistas de literalmente 360º (a pesar de la bruma) eran imponentes. Estas son las vistas hacia ambos lados de la montaña:

¡Una más para la colección!

Burgos, ¿ciudad de paso?

No sé cuántas veces he pasado (e incluso parado a comer en los alrededores) por Burgos. Ciudad al pie de la autovía A1 que conecta Madrid con el norte de la península, y desde donde se bifurcan los caminos: tanto si vas a San Sebastián como a Santander, hay que pasar por aquí, viendo por la ventanilla la imponente Catedral de Burgos.

Y seguro que no soy la única, verdad? Pues esta vez, volviendo de mi viaje a Cantabria, y sin prisa, decidí que era el momento de parar. Es una ciudad muy asequible para hacer una visita express, y un buen lugar para hacer un alto en el camino, ya que se encuentra a unas 2h30 de Madrid.

Depende del día, supongo, pero para no encontrar problemas de aparcamiento, decidí dejar el coche en este parking gratuito. Desde aquí, el casco antiguo se encuentra a menos de 10 minutos caminando.

¿Y qué se puede visitar en Burgos? Aquí os dejo una ruta súper sencilla para seguir y no perderos ningún punto de interés (también podéis descargar la ruta aquí).

Otra opción es hacer el Free Tour, para que además de ver los principales sitios de la ciudad, os cuenten cosas interesantes sobre ellos.

  • Puente del Bessón y Paseo de la Audiencia: una buena forma de iniciar la ruta, cruzando por este puente que cruza el río Arlanzón y llega al agradable paseo cubierto por un túnel de árboles.
  • Arco de Santa María: emblemático de la ciudad, es una de las 12 puertas por las que se entraba a la ciudad cuando estuvo amurallada en la Edad Media. Es del siglo XIV, pero antes debió haber alguna puerta más sencilla porque aparece mencionado en el Poema del Cid. Actualmente es el Centro Cultural Histórico Artístico, y se pueden visitar varias exposiciones.
  • Casa del Cordón: llamada así popularmente, fue el palacio de los Condestables de Castilla, originario del siglo XV, pero hoy su aspecto es muy diferente al que fuera el original. El nombre coloquial le viene porque hay un cordón colgado tallado sobre la puerta, que indica que allí durmió un rey. Actualmente es, en parte un centro cultural, y por otro lado, la sede de un banco.
  • Arco de San Gil: otra de las puertas de la ciudad, y a su lado se encuentra la Iglesia de San Gil. Pasear por estas calles tiene su encanto.
  • Castillo de Burgos: se encuentra en el Cerro de San Miguel, a 75m por encima del resto de la ciudad, y la primera torre data nada menos que del año 884. El horario de visitas es de 10:00 a 19:00.
  • Mirador del Castillo: no sé por qué se llama así, porque precisamente el castillo no se ve, pero sí unas magníficas vistas de Burgos, catedral incluida.
  • Mausoleo al empecinado: lo añado aquí porque pilla más o menos de paso para cerrar la ruta circular, y porque en varios viajes que he hecho últimamente este personaje protagonista en la Guerra de la Independencia ha salido mencionado (Torija, Hoz del Riaza), por lo que tenía curiosidad por verlo. Aquí yacen sus restos.
  • Catedral de Burgos: el punto final, y para mí el mejor y el imprescindible. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su origen se remonta al siglo XI, y tras dos grandes ampliaciones en los siglos XV y XVIII, se convirtió en el gigante que es hoy. La entrada cuesta 7€ (excepto los martes por la tarde, que es gratis) y abre de 10:00 a 19:00.

Yo estaba muy de paso en Burgos, pero busqué y vi que hay Free Tour por la ciudad, qué pena que no me cuadrasen los horarios!

Un paseo por Potes (Cantabria)

Los fines de semana pueden dar mucho de sí! Aún con fuerzas después de la ruta por Picos de Europa, me acerqué al famoso pueblo de Potes, en el corazón del Valle de Liébana, para comprobar si es tan bonito como cuentan. Y bueno, puedo afirmar que así es, tiene mucho encanto, en parte gracias a sus peculiaridades geográficas, rodeado de montañas por todas partes.

El nombre de potes le viene por ser «La Villa de los Puentes» y el casco antiguo conserva intactas sus callejuelas y caserones; mucha historia ha pasado por aquí ya que debido a su localización estratégica ha sido protagonista de numerosas luchas ya desde la Edad Media. Aquí os dejo esta galería con unas cuantas imágenes, para que juzguéis vosotros mismos:

Y qué ruta seguir? Pues bien, veréis que el pueblo no es demasiado extenso, pero aún así os dejo aquí un mapa con una ruta marcada siguiendo ciertos puntos de interés. Este mismo mapa es el que hay en la entrada del pueblo, junto al aparcamiento.

Muy cerca del pueblo, a menos de 10 minutos en coche (e incluso con posibilidad de ir andando, aunque se trate de una fuerte subida por carretera tiene camino para peatones), se encuentra el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, construido a finales del siglo XIII, aunque reformado a mediados del siglo pasado, excepto la iglesia. Es famoso por albergar en él el Lignum Crucis (trozo de cruz de Jesucristo) más grande conocido, y lugar de peregrinación de muchos creyentes.

Y claro, estando en el norte, hay que hablar de gastronomía, porque aunque en toda España se come muy bien, aquí mejor… no?

El plato típico por excelencia de esta zona es el cocido lebaniego, podréis probarlo en casi cualquiera de los restaurantes del pueblo, y se compone de garbanzos típicos de la zona (pequeños y tiernos), cecina o carne, berza y relleno.

Y de postre, podéis probar los también típicos Sequillos de Potes, y también es tradicional en El Valle de Liébana la elaboración de orujo, hay incluso visitas organizadas a presenciar cómo se hace.

Ruta: El Cable – Collado Horcados Rojos (Picos de Europa, Cantabria)

El pasado fin de semana hice una visita al norte para participar en una competición de atletismo, y aprovechando el domingo libre, decidí hacer una ruta chula. Teniendo tan cerca los Picos de Europa casi ni me lo pensé, pero en ellos hay muchas rutas diferentes y me costó decidirme. Finalmente, opté por subir en el teleférico de Fuente Dé hasta los 1823m de altitud, y comenzar desde allí a caminar. Y desde luego que no me equivoqué: resultó ser una de las rutas mas espectaculares que he hecho nunca (por no decir la mejor).

Iniciando la ruta

La aventura comenzó al pie del teleférico. Subir cuesta 11€, y 17€ el pase de ida y vuelta. La primera cabina sube a las 10:00 y la última baja a las 17:55 (algo pronto ahora para ser verano). Hay opción de comprar sólo un trayecto, ya que una de las rutas que salen desde arriba es la de los Puertos de Áliva, de 14km de longitud lineal que discurren hacia abajo y tienen como punto final el inicio inferior del teleférico. Es la elegida por muchos ya que es bastante sencilla y las vistas desde arriba ya son espectaculares, pero yo personalmente, quería algo más exigente.

Vistas desde abajo del teleférico de Fuente Dé

Mi elegida fue la otra ruta que dan como opción en la página web de turismo de Cantabria: la que llega hasta los Horcados Rojos. Realmente una vez en Horcados se puede seguir hacia el Pico Tesorero y más allá, pero esta es la más razonable. Tiene una longitud de ida de unos 5,5km, dependiendo de donde detengáis la marcha, ya que llegar al Collado es una cosa y subir al Pico es otra muy diferente. Yo no llegué a subir del todo, así que no sé que distancia hay pero la pendiente era ya súper pronunciada desde el Collado, así que decidí dar media vuelta porque las vistas iban a ser las mismas desde arriba. Desde el propio Collado se puede ver al fondo el Naranjo de Bulnes, uno de los picos más famosos de la cordillera con 2519m de altitud.

Vistas desde Horcados Rojos, con el Naranjo de Bulnes al fondo

La ruta es sencilla en el inicio, con un camino rocoso bastante llano y cómodo, que posteriormente se va empinando y la cosa cambia, pero aún así, creo que es asequible. Son como 600m de desnivel en los poco mas de 5km de ruta lineal, y hay que volver por el mismo sitio, aunque esta vez importó poco, porque se disfruta el paisaje igualmente.

Llegados a este punto, hay una bifurcación: hacia la derecha se va a Horcados Rojos y hacia la izquierda hacia el Refugio Cabaña Verónica. Ambos están cerca, por lo que ir a los dos sí es una opción. Este punto es bastante espectacular porque desde él hay unas vistas increíbles de una hendidura enorme llena de nieve. Fue mi lugar elegido para parar a comer y descansar.

En cuanto a la duración, es algo bastante relativo y depende de cada persona, yo tardé como 1h30 en subir y algo menos en bajar, pero subí a buen ritmo hasta algo más allá del Collado, y luego bajé tranquilamente parando a hacer fotos varias veces.

El punto de inicio y de regreso, que no es otro que el teleférico, ya es de por sí espectacular. Las vistas son admirables, y bastante diferentes a las de la ruta, ya que sí se puede ver más «verde» que en ella, donde predomina el color rocoso y la nieve.

Vistas desde la zona del teleférico

Muy importante! Para subir en el teleférico suele haber cola, depende del día que elijáis, pero en fin de semana se pone hasta arriba. Contad con ello o llamad antes, yo tuve que esperar 45 minutos, así que informaos bien para no ir con la hora pegada a la hora de llegar al último que baje, no vaya a ser que os toque hacer la ruta de 14km de bajada andando como extra!

En resumen, un lugar y una ruta increíbles, me lo pasé muy bien y aunque estaba transitada, no había demasiada gente. En cualquier caso, os recomiendo ir entre semana si os es posible. Y que la nieve no os engañe… hacía mucho calor!

En mi parada para comer y descansar

Picos de Europa… volveré!

Ruta: Mataelpino – Cancho Porrón (Cuenca Alta del Manzanares, Madrid)

Hoy os traigo una ruta cortita que hicimos el fin de semana pasado casi de imprevisto. Estábamos en una casa rural a las afueras de Mataelpino, un pequeño pueblo al lado de Becerril de la Sierra, y rodeados de montaña no pudimos evitar echar a andar hacia lo alto.

La ruta elegida fue desde el pueblo hasta un alto llamado Cancho Porrón, situado en la Sierra de Los Porrones. Hicimos la subida por un camino estrecho y con bastante inclinación, alcanzando el pico a los 2,5km aproximadamente. Subimos unos 400m de desnivel en ese trayecto, así que no la consideraría como una ruta fácil, y la vuelta fue por el mismo lado.

Si pincháis aquí, podéis acceder al inicio del camino, ya que no tiene una buena señalización. En esa explanada, tenéis que avanzar hacia el camino que sale a la izquierda, y unos 500m después hay otra bifurcación, una hacia la izquierda que está señalizada como ruta, y otra que sigue recto y hacia arriba y que es la que os llevará a la cima. Es más o menos por aquí.

Esta es la ruta que seguimos para subir, y por donde también bajamos.

El Cancho Porrón se encuentra a una altura de 1679m, y las vistas desde allí son preciosas, tanto de la montaña como de Madrid a lo lejos.

Echando un vistazo por Wikiloc, he encontrado una ruta circular más larga (14km) que es circular, por si queréis echar el día y disfrutar un poco más del entorno, ya que a nosotros no nos llevó más de 2 horas. Os la dejo por aquí.

Mataelpino visto desde las alturas

Ruta: Plataforma de Gredos – Laguna Grande (Sierra de Gredos, Ávila)

Aprovechando que ya ha llegado el calor al centro de la península, nos hemos escapado a las alturas a hacer un poco de senderismo.

Teníamos pendiente subir a lo alto de Gredos por la parte norte, ya que la última vez lo hicimos por el sur, que es el que tenemos más a mano (ver Ruta: Guisando – Los Galayos (Gredos, Ávila)).

La ruta elegida es una de más más típicas y comienza en el parking de la Plataforma de Gredos, al que se llega por una carretera de 12km que sale de Hoyos del Espino. El punto final es la Laguna Grande de Gredos.

La distancia hasta la Laguna Grande es de unos 6km, un poco más si queréis llegar hasta el Refugio Elola, al final de la Laguna. Curiosamente en este refugio venden menús del día, platos combinados, bocadillos, bebidas, y también es un albergue (desconozco como suben todas las provisiones hasta aquí).

El nivel de exigencia no es alto, ya que el desnivel es de unos 400m, que se suben en los primeros 3,5km. En torno al km 3 hay una fuente normalmente frecuentada por cabras, que son muy listas y saben dónde paran los humanos a tomar un tentempié.

Sobre el km 4 se llega al Alto de los Barrerones, a 1160m de altura. Desde aquí se pueden ver unas vistas espectaculares del Circo de Gredos, con el Almanzor (2592m) a lo lejos, y a partir de este punto comienza una bajada de 2km y 200m de desnivel hasta llegar a la Laguna Grande de Gredos.

El paisaje es completamente diferente en invierno y en verano, pudiéndose hacer en ambas épocas y creo que bastante recomendable, porque hacerlo con nieve tiene que ser interesante y bonito cuanto menos.

La duración depende del ritmo que llevéis, nosotros tardamos como 1h45 en llegar a la Laguna, a buen ritmo pero parando de vez en cuando a admirar las vistas, y las cabras!

El camino es casi todo el tiempo de piedras, no muy cómodo realmente, y obviamente no espero otra cosa en montaña pero me hubiese gustado ir mirando hacia arriba más tiempo.

Desde luego, ruta totalmente recomendable, muy asequible para hacerla en un día sin acabar reventado, pues son 12km en total y los de vuelta no se hacen muy duros. Eso sí, es lineal, no circular, y personalmente me gustan más las segundas por ser más amenas para mí. Mas o menos, en total unas 4 horas sin contar con las paradas.

Qué os parece? Contadme si la habéis hecho o pensáis hacerlo!