20 de julio: Atenas – Epidauro – Nauplia

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

Comienza la ruta por carretera: hoy dejamos Atenas para adentrarnos en el Peloponeso, pero antes teníamos pendientes las últimas visitas en la capital (todas ellas incluidas en el pase de 30€ del que os hablé ayer):

  • Biblioteca de Adriano – cuya creación fue ordenada por el emperador Adriano en el 132 d.C. para albergar su extensa colección de libros y también como sala de lectura y centro de convenciones.
  • Ágora Antigua – fue el centro de la vida pública de Atenas. Por estos parajes pasearon los filósofos Sócrates, Aristóteles y Platón, y aquí mismo se creó literalmente la Democracia. Nuestro mundo es lo que es gracias a este lugar. Dicen que es un también un obligado de Atenas, no sólo por la carga simbólica que tiene, sino porque dentro se encuentra el Hefestión, un templo que es exactamente igual que el Partenón (aunque más pequeño) y este sí está conservado por dentro.
  • Monastiraki Flea Market – es un mercadillo en varias callejuelas que salen de la Plaza Monastiraki, y que me han recordado mucho a Camden Market de Londres.

Nos ha faltado por visitar una zona por la que luego hemos pasado con el coche, y nos hemos arrepentido mucho de no haber ido: el edificio de la Universidad, la Academia y la Biblioteca, tres edificios modernos pero de arquitectura griega clásica y muy, muy bonitos. Os recomiendo no pasarlos por alto.

A las 2 hemos ido a por el coche, la compañía elegida ha sido Avis. No por nada en concreto, sino porque fue la primera que nos dio un precio razonable y que nos dejaba devolver el coche en una ciudad diferente a Atenas, cosa que reducía muchísimo nuestras posibilidades (y aumentaba el precio). Aquí un consejo muy útil: aunque penséis que perdéis tiempo teniendo que volver a Atenas a coger el vuelo de vuelta, es la mejor opción igualmente, porque la cuota por dejar el coche en otra ciudad ronda (e insulso supera) los 200€ en todas las compañías.

¡Y comienza la ruta! Pero antes había que llenar el buche: hemos probado un mítico souvlaki, algo parecido al kebab pero aquí no es considerado comida basura como en España lo es el kebab. Toda una bomba pero muy rico: carne, lechuga, tomate, salsa y ¿patatas fritas? dentro de un pan de pita enrollado.

Y ahora sí, primera parada…

Epidauro

Una antigua ciudad griega de la que hoy sólo quedan ruinas, quizás os suene el nombre porque aquí se encuentra el famoso Teatro de Epidauro, que fue encontrado en el siglo XIX bajo la montaña, en perfecto estado. Es por ello que hoy se puede admirar toda su estructura, con capacidad para 15.000 personas. Recordad que el más grande de la Antigua Grecia fue el Teatro de Dionisio de la Acrópolis con espacio para 17.000 pero está casi todo destruido, y este sí está entero. Simplemente impresionante.

Desde el punto central del escenario hay una proyección del sonido perfecta y cualquier persona en cualquier punto de la grada puede escuchar lo que ahí se dice.

A día de hoy se hacen espectáculos aquí durante las noches de verano. Tiene que ser digno de ver.

En este recinto no hay mucho más en buen estado, casi todo son rocas esparcidas por el terreno: hay que tener mucha imaginación para apreciar algo. Hay un pequeño museo que también se puede visitar.

La entrada cuesta 12€ (gratis para universitarios) y abre de 8 a 20h.

Nauplia

Un pueblo costero a 30 minutos de Epidauro, con un ambientado increíble, aún más siendo sábado y verano.

Primero hemos subido los 1000 escalones hasta la Fortaleza de Palamidi, en lo alto de los acantilados. Entrar cuesta 6€ (gratis para universitarios) y abre también de 8 a 20h. Pero más que el castillo en sí, de arquitectura veneciana del siglo XVII, lo bonito son las vistas. Por un lado el interior de la península y por otro el mar. Hemos disfrutado de un atardecer precioso.

En realidad hay una forma de subir en coche, por el lado contrario al mar, y con parking incluido. Pero ya sabéis que nosotros somos unos valientes.

Para terminar el día, hemos dado un paseo por el centro de Nauplia, callecitas estrechas llenas de tiendas y restaurantes, con mucha vida, y hemos cenado en To Paleo Archontiko, muy económico y buenísimo (para variar). Nos faltaba por probar un plato típico: la Mussaka, una lasaña hecha con patata, bechamel, berenjena y carne picada… ¡riquísima!

Antes de irnos, hemos rematado la visita viendo cómo se hacían bailes folclóricos griegos en plena plaza del pueblo.

Fin del día, que ha dado mucho de sí, y ahora estamos de camino a Esparta, que es donde nos alojaremos las próximas dos noches. Nos han dicho que no hay nada más que el nombre y una estatua de Leónidas. ¿Será cierto? Mañana lo comprobaremos.

Ruta de los Castillos del Vinalopó (Alicante)

Aprovechando mi estancia en Novelda, he podido visitar varios castillos que pertenecen a la que llaman la Ruta de los Castillos del Vinalopó, la mayoría de ellos radicados en el Valle del Vinalopó, nombre que recibe por el río con el mismo nombre que discurre por él. Es curioso cómo se encuentran tantos castillos cerca unos de otros, y en parte es porque esta zona fue frontera de la Corona de Aragón con la Corona de Castilla, por lo que su función era básicamente defensiva.

La ruta mide aproximadamente 75km y está compuesta por 11 castillos. Este sería el orden de visita, y si pincháis en los títulos, podréis acceder a más información sobre cada uno de ellos:

1. Castillo de la Atalaya (Villena)

Es el más grande de todos, data del siglo XI y es de construcción almohade. Se encuentra en lo alto de Villena, fue protagonista de muchos episodios bélicos durante la Edad Media, y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

En Villena también podéis visitar el Castillo de Salvatierra, que por cierto se ve desde el de la Atalaya.

2. Castillo de Bañeres (Bañeres de Mariola)

También es almohade, pero construido en el siglo XIII, y está situado en el centro del pueblo a 830m de altitud. En la actualidad, también alberga el Museo Festero de Bañeres.

3. Castillo de Biar (Biar)

Data del siglo XII y jugó un papel muy importante durante el reinado de Jaime I al ser asignado como castillo fronterizo en el Tratado de Almizra. Este tratado convirtió la zona en escenario de batallas constantes, de conquistas y de asedios. Todo un territorio fronterizo, linde de pueblos y culturas.

4. Castillo de la Mola (Novelda)

Fue construido en el siglo XII sobre los restos de una fortificación romana, y junto a él se encuentra el Santuario de Santa María Magdalena, que tuve la oportunidad de visitar, y que me fascinó por estar inspirado en Gaudí y en la Sagrada Familia.

5. Castillo de Elda (Elda)

Éste es un alcázar almohade del siglo XII cuya función era proteger a la comunidad islámica de Elda.

6. Palacio de Altamira (Elche)

Es algo más reciente que los demás, data del siglo XV, pero probablemente fue construido sobre otra edificación del siglo XII también. Actualmente esta totalmente restaurado y en uso, pues es la sede del Museo Arqueológico y de Historia de Elche. Algo que no os puede faltar sin venís, es dar un paseo por el famoso Palmeral de Elche, justo al lado del Palacio.

7. Castillo de Castalla (Castalla)

En muy buen estado de conservación, data del siglo XI aunque fue reformado por los cristianos en el XVI. Le da al pueblo mucho encanto al estar situado sobre un cerro que le permite ser visto desde muchos kilómetros a la redonda.

8. Castillo de Sax (Sax)

También elevado sobre el pueblo, su origen es andalusí, de la misma época aproximada que los demás, y se encuentra totalmente restaurado.

9. Castillo de Petrel (Petrel)

Desde él se puede ver todo el Valle del Vinalopó, data del siglo XII y es de origen musulmán. Tiene forma poligonal y es Conjunto Histórico-Artístico desde 1983. A día de hoy, se puede visitar varias exposiciones temporales que van cambiando continuamente.

Estos son quizás los más característicos, pero hay otros tantos por la zona (en realidad, España es el paraíso de todo amante de los castillos medievales):

Os dejo por aquí una imagen que traza el recorrido de todos estos lugares, pero, como ya sabéis, soy amante del Google Maps y poniendo cualquiera de los nombres, os saldrá su localización exacta.

Burgos, ¿ciudad de paso?

No sé cuántas veces he pasado (e incluso parado a comer en los alrededores) por Burgos. Ciudad al pie de la autovía A1 que conecta Madrid con el norte de la península, y desde donde se bifurcan los caminos: tanto si vas a San Sebastián como a Santander, hay que pasar por aquí, viendo por la ventanilla la imponente Catedral de Burgos.

Y seguro que no soy la única, verdad? Pues esta vez, volviendo de mi viaje a Cantabria, y sin prisa, decidí que era el momento de parar. Es una ciudad muy asequible para hacer una visita express, y un buen lugar para hacer un alto en el camino, ya que se encuentra a unas 2h30 de Madrid.

Depende del día, supongo, pero para no encontrar problemas de aparcamiento, decidí dejar el coche en este parking gratuito. Desde aquí, el casco antiguo se encuentra a menos de 10 minutos caminando.

¿Y qué se puede visitar en Burgos? Aquí os dejo una ruta súper sencilla para seguir y no perderos ningún punto de interés (también podéis descargar la ruta aquí)

  • Puente del Bessón y Paseo de la Audiencia: una buena forma de iniciar la ruta, cruzando por este puente que cruza el río Arlanzón y llega al agradable paseo cubierto por un túnel de árboles.
  • Arco de Santa María: emblemático de la ciudad, es una de las 12 puertas por las que se entraba a la ciudad cuando estuvo amurallada en la Edad Media. Es del siglo XIV, pero antes debió haber alguna puerta más sencilla porque aparece mencionado en el Poema del Cid. Actualmente es el Centro Cultural Histórico Artístico, y se pueden visitar varias exposiciones.
  • Casa del Cordón: llamada así popularmente, fue el palacio de los Condestables de Castilla, originario del siglo XV, pero hoy su aspecto es muy diferente al que fuera el original. El nombre coloquial le viene porque hay un cordón colgado tallado sobre la puerta, que indica que allí durmió un rey. Actualmente es, en parte un centro cultural, y por otro lado, la sede de un banco.
  • Arco de San Gil: otra de las puertas de la ciudad, y a su lado se encuentra la Iglesia de San Gil. Pasear por estas calles tiene su encanto.
  • Castillo de Burgos: se encuentra en el Cerro de San Miguel, a 75m por encima del resto de la ciudad, y la primera torre data nada menos que del año 884. El horario de visitas es de 10:00 a 19:00.
  • Mirador del Castillo: no sé por qué se llama así, porque precisamente el castillo no se ve, pero sí unas magníficas vistas de Burgos, catedral incluida.
  • Mausoleo al empecinado: lo añado aquí porque pilla más o menos de paso para cerrar la ruta circular, y porque en varios viajes que he hecho últimamente este personaje protagonista en la Guerra de la Independencia ha salido mencionado (Torija, Hoz del Riaza), por lo que tenía curiosidad por verlo. Aquí yacen sus restos.
  • Catedral de Burgos: el punto final, y para mí el mejor y el imprescindible. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su origen se remonta al siglo XI, y tras dos grandes ampliaciones en los siglos XV y XVIII, se convirtió en el gigante que es hoy. La entrada cuesta 7€ (excepto los martes por la tarde, que es gratis) y abre de 10:00 a 19:00.

Yo estaba muy de paso en Burgos, pero busqué y vi que hay Free Tour por la ciudad, qué pena que no me cuadrasen los horarios!

30 cosas que hacer en Estocolmo (Suecia)

La ciudad de Estocolmo es la capital de Suecia y la más grande del país. Muchas veces se le apoda como “La Venecia del Norte“, ya que está compuesto por un total de 14 islas. La costa sueca no es nada regular y todo el país tiene estas formaciones, pero Estocolmo es la única ciudad grande que se encuentra junto al mar. Fue fundada en el año 1252 y se reducía entonces a lo que ahora es el casco antiguo, llamado Gamla Stan, del que ya os hablé en este post.

Panorámica de Gamla Stan desde el puente Skeppsholmsbron

No es una ciudad demasiado extensa, pero al estar formada por islas rodeadas de agua, y tantos, tantos puentes, la hacen un poco complicada para visitar caminando, ya que hay que dar muchos rodeos para ir de determinados sitios a otros. Pero eso no es problema, porque hay un buen sistema de transporte público (algo caro, eso sí): bus, tranvía, metro y ferries, y además hay también una red de patinetes eléctricos que funciona estupendamente y encuentras uno en cada esquina.

Como ya se sabe, Suecia no es un país barato, así que, como seguramente cada lector de este blog tengáis un poder adquisitivo diferente, he optado por hacer el post en un formato muy mítico: un listado de cosas que ver y hacer en la ciudad. Así, independientemente del hotel en el que estéis alojados, podéis construiros vuestra ruta al gusto. ¡Allá vamos!

1. Hacer un Free Tour por Gamla Stan: es la mejor opción para ver de un tirón esta pequeña isla. Los tours salen de Sergels Torg, el centro neurálgico de Estocolmo, una plaza que se encuentra en Norrmalm. Yo hice este, que duró menos de 2 horas y fueron como 2km caminando. Bastante asequible, y pude conocer todos los lugares representativos del casco antiguo así como sus historias. Ojo, recordad dejar siempre propina! (Si quieres leer qué ver en Gamla Stan, pincha aquí)

2. Visitar el interior del Kungliga Slottet, el Palacio Real de Estocolmo. Es uno de los más grandes de Europa y en su interior también hay un museo de antiguedades. Todos los días a las 12:15 hay cambio de guardia, es muy curioso de ver.

3. Pedir un deseo mientras atraviesas la calle más estrecha de Estocolmo, Märten Trotzigs Gränd, tocando ambas paredes con las manos.

4. Visitar el Stadshuset, el Ayuntamiento, y/o subir a la torre si es primavera o verano. Desde allí hay unas muy buenas vistas de la ciudad vieja. Subir cuesta unos 6€.

Vistas desde lo alto de la torre

5. Pasear por Djurgarden, la isla más verde de la ciudad. Es como una Casa Campo de Madrid, o un Central Park de Nueva York. No está apenas edificada y cuenta con muchos senderos para caminar o montar en bici. Muy agradable.

6. Visitar el museo Skansen, al aire libre y también en Djurgarden. Es un museo que muestra la vida tradicional sueca y también tiene muchos animales. La entrada cuesta unos 22€.

7. Visitar el museo Vasa: está dedicado a un galeón del siglo XVII que naufragó en 1628 y permaneció hundido durante más de 300 años, momento en el que fue rescatado en casi perfectas condiciones, es el barco de este tipo mejor conservado del mundo, con un 98% de sus piezas originales. La entrada cuesta unos 15€.

8. Hartarte viendo el resto de museos de la isla de los museos (Djurgarcen y Skeppsholhem). Recibe este nombre por una buena razón: en estas zonas podréis encontrar el Museo Nórdico, el ABBA Museum, el Morderna Museet, el Ostasiastiska, y cerca de éstos, pero fuera de la isla, el Museo Nacional.

Museo Nórdico

9. Buscar un poco de adrenalina o rescatar tu niñez en Gröna Lund, un parque de atracciones en Djurgarden de lo más “cuqui”. La entrada cuesta unos 12€ pero luego hay que pagar por cada atracción, dependiendo de cuál, entre 6 y 10€. El propio parque ya tiene su encanto porque se encuentra junto al agua y es más bonito que uno de los modernos que podamos tener en España. Además, todas las semanas hay conciertos, que se pueden ver con la entrada normal, y muchas veces vienen artistas muy famosos.

10. Comprar delicatessen en el mercado Östermalms Saluhall. Podréis encontrar salmón, anchoas, panes, postres, mermeladas y mucho más.

11. Admirar la ciudad desde lo alto subiendo por el ascensor de Katarina. Allí arriba, además, hay un restaurante, aunque bastante caro. Subir es gratis, pero he de decir que a día de hoy (junio 2019) no merece, para mí, mucho la pena, ya que todos los alrededores están de obras y es bastante feo todo. Mejor ir a algún otro mirador.

12. Comprar ropa barata y de segunda mano en Bruno Vintage o en Hornstulls Marknad.

13. Comprar un souvenir en la calle Drottninggatan.

14. Visitar alguna de las exposiciones de la Kultuhuset, la Casa de la Cultura, que se encuentra en Sergels Torg (donde empieza el free tour)

15. Salir de fiesta (si te gusta este plan) por el barrio de Östermalm.

16. Darse un baño (si es verano y os gusta el agua fría) en la playa de Langholmen, a menos de 4km del centro de Estocolmo.

17. Y si es invierno, patinar sobre hielo en Kungsträdgarden. Si tienes patines propios (cosa poco probable) es gratis.

18. Hacer un paseo en barco entre las islas de la ciudad. Cuestan unos 20€ y realiza paradas en varios lugares, así que no tienes por qué empezar en un sitio concreto, y suelen durar como 1 hora.

Vistas desde Nybroviken

19. Como puede que sepáis, el origen de los premiso Nobel es sueco, así que podéis visitar el Museo Nobel, situado en la mítica plaza de Stortorget.

20. Como no, hacerse una foto con las casitas de la plaza de Stortorget. ¡Ay si las fotos borrasen edificios…!

21. Pedir un deseo al frotarle la cabecita a la escultura más pequeña de la ciudad (y seguro que una de las más pequeñas del mundo): el Järnpojken.

22. Hacer un picnic (o simplemente disfrutar de las vistas) desde las rocas de Skinnarviksberget, un mirador muy frecuentado por los jóvenes holmienses.

23. O si no te quieres dar el paseo, admirar casi las mismas vistas desde el mirador de Monteliusvägen.

24. Si es invierno, calentarte las manos con la estatua caliente en el exterior del Teatro Dramaten. Se cuenta que la actriz Margaret Krook dijo que nunca le hiciesen una escultura para recordarla tras su muerte porque era algo muy frío, así que cuando falleció, construyeron una pero con un circuito de agua caliente en su interior. ¡Creedme que en invierno pasar por aquí y coger algo de calor os da la vida!

25. Visitar la Biblioteca Municipal, cuya curiosa forma circular con miles de libros la hace súper especial

26. Pasear por el barrio de Ostermalm, cuya elegante y amplia arquitectura contrasta mucho con Gamla Stan.

27. Visitar las paradas del metro de Estocolmo, transformadas en grandes obras de arte y muy muy curiosas de ver. La mejor es la línea azul.

28. Creerte hipster en la isla de Södermalm, el barrio de los modernitos, algo así como un Malasaña sueco, y donde se inspiró también el autor de los libros de Millenium.

29. Comer una de las muchas comidas típicas suecas, que no son pocas. Por ejemplo, un Kanellbulle o unas Kötbullar. Pero este tema da bastante de sí, así que aquí tenéis un post completo sobre platos típicos en Suecia.

30. ¿Me dejo algo? Seguro. ¿Me ayudáis a completar la lista? ¡Dejadme en los comentarios qué cosas añadiríais vosotros!

Gamla Stan, el casco antiguo de Estocolmo (Suecia)

Nueva aventura fuera de España! Estaré unos días descubriendo Estocolmo, y esta vez vengo a hablaros de una de sus islas.

Estocolmo está compuesto por 14 islas, y una de ellas, la más céntrica, de llama Gamla Stan y corresponde a la zona más antigua de la capital sueca.

Panorámica de Gamla Stan vista desde el puente Skeppsholmsbron

El tamaño de esta isla es totalmente asequible para visitarla caminando, y como no, la mejor forma (para mí) de conocerla, fue participar en un Free Tour.

La idea de hacer un tour de este tipo me parece muy buena, no sólo por ser gratis (además lo suyo es dejar una propina al guía) sino porque se hace una ruta por los lugares más representativos conociendo también su historia, y se hace relativamente rápido, por lo que después ya tendréis varias ideas de a dónde volver más tarde y disfrutarlo más detenidamente.

El tour duró 1h30 y estos son los lugares que visité (y en este orden, aunque realmente todo está cerca y la caminata fueron menos de 2km):

    Gustav Adolfs Torg: se encuentra justo antes de entrar en Gamla Stan, es una plaza donde se encuentra la ópera de la ciudad y cuyo nombre viene debido a que en ella asesinaron al rey con este nombre, un personaje no tan preocupado por conquistas y guerras como por el arte y la música, y así acabó por sus ideas..

  • Riksbron: uno de los puentes que conectan con Gamla Stan. Desde él se puede ver la zona nueva y la zona vuela del Parlamento, en uno de los lados, y mirando hacia el agua de puede observar el ayuntamiento a lo lejos. Es curioso, porque aquí también se encuentras casa del Presidente, y no os imaginéis una mansión súper protegida u oculta! Es una casa a pie de calle a la cual podríais llamar al telefonillo (si tuviese, porque en Suecia no se lleva eso de los telefonillos, ni de las persianas). Los suecos se consideran todos iguales unos a otros y piensan que nadie tiene que recibir un trato especial por tener una profesión u otra.

Parte antigua del parlamento a la izquierda, y la nueva a la derecha

  • Catedral de Estocolmo: en cuyo interior hay una escultura en honor a San Jorge y el dragón. Aquí no entramos porque en los Free Tours no se entra a lugares y mucho menos si son de pago, como lo era esta iglesia, pero a un par de manzanas puede verse una réplica de la escultura en plena calle, con la diferencia de que la interior es de madera y la exterior de hierro.

  • Palacio Real: a mis ojos se da un aire al de Madrid, y es uno de los más grandes del mundo con 609 habitaciones. Es la residencia oficial de los reyes de Suecia, pero realmente no viven allí sino en un palacio a las afueras más pequeños, y vienen aquí sólo para actos oficiales. Algo muy típico (como turista) es venir a ver el cambio de guardia, que se produce cada día a las 12:15.

  • Järnpojke: habéis estado en el Manneken Pis de Bruselas o en La Sirenita de Copenhague? Algo ridículos para la fama que tienen, verdad? Pues no habéis visto todo. El Järnpojke es una mini estatuita en pleno Gamla Stan, y es muy típico tocarle la cabeza para que se cumplan los deseos.

  • Stortorget: diría que la plaza más emblemática de la ciudad, con las casas más fotografiadas del país. Es la más antigua de la ciudad, desde donde se produjo toda la expansión urbana medieval.

  • Runas Vikingas: caminando entre la casa verde y la roja en la foto de arriba, unos metros más adelante llegaréis a una pared en la que hay incrustada una runa, pues se trata de una 100% original que recibe miles de visitas al día, y aunque no es gran cosa, como española me llama mucho la atención que algo de tal calo se pueda tener así al descubierto sin que sufra los efectos del vandalismo!

  • Prätsgatan: es una pequeña calle llamada así porque en ella viven muchos curas (Prat significa cura), y lo que la hace especial son sus casitas amarillas que las hacen de lo más fotogénica, y otro de los puntos más “instagrameables” de la ciudad (yo ya lo hice😏).

  • Tyska Kyrkan: es una iglesia alemana que entre otras cosas representa la buena relación de suecos y alemanes.

  • Marten Trotzigs Grand: la calle más pequeña de Estocolmo (me recordó mucho a la de Praga, pero esta vez la calle sí es más real y comunica dos calles transitables). La tradición dice que da buena suerte atravesarla tocando con las manos ambas paredes.

  • El tour acabó aquí, pero os dejo un extra, ya que se encuentra bastante cerca de todo esto: el Ayuntamiento, el cual está abierto y también tiene buenas vistas de Gamla Stan, y lo mejor es que en los meses de verano si torre está abierta al público y desde arriba hay unas vistas magníficas de la ciudad, eso sí, después de subir los 365 escalones que la componen!
  • Ruta: Plataforma de Gredos – Laguna Grande (Sierra de Gredos, Ávila)

    Aprovechando que ya ha llegado el calor al centro de la península, nos hemos escapado a las alturas a hacer un poco de senderismo.

    Teníamos pendiente subir a lo alto de Gredos por la parte norte, ya que la última vez lo hicimos por el sur, que es el que tenemos más a mano (ver Ruta: Guisando – Los Galayos (Gredos, Ávila)).

    La ruta elegida es una de más más típicas y comienza en el parking de la Plataforma de Gredos, al que se llega por una carretera de 12km que sale de Hoyos del Espino. El punto final es la Laguna Grande de Gredos.

    La distancia hasta la Laguna Grande es de unos 6km, un poco más si queréis llegar hasta el Refugio Elola, al final de la Laguna. Curiosamente en este refugio venden menús del día, platos combinados, bocadillos, bebidas, y también es un albergue (desconozco como suben todas las provisiones hasta aquí).

    El nivel de exigencia no es alto, ya que el desnivel es de unos 400m, que se suben en los primeros 3,5km. En torno al km 3 hay una fuente normalmente frecuentada por cabras, que son muy listas y saben dónde paran los humanos a tomar un tentempié.

    Sobre el km 4 se llega al Alto de los Barrerones, a 1160m de altura. Desde aquí se pueden ver unas vistas espectaculares del Circo de Gredos, con el Almanzor (2592m) a lo lejos, y a partir de este punto comienza una bajada de 2km y 200m de desnivel hasta llegar a la Laguna Grande de Gredos.

    El paisaje es completamente diferente en invierno y en verano, pudiéndose hacer en ambas épocas y creo que bastante recomendable, porque hacerlo con nieve tiene que ser interesante y bonito cuanto menos.

    La duración depende del ritmo que llevéis, nosotros tardamos como 1h45 en llegar a la Laguna, a buen ritmo pero parando de vez en cuando a admirar las vistas, y las cabras!

    El camino es casi todo el tiempo de piedras, no muy cómodo realmente, y obviamente no espero otra cosa en montaña pero me hubiese gustado ir mirando hacia arriba más tiempo.

    Desde luego, ruta totalmente recomendable, muy asequible para hacerla en un día sin acabar reventado, pues son 12km en total y los de vuelta no se hacen muy duros. Eso sí, es lineal, no circular, y personalmente me gustan más las segundas por ser más amenas para mí. Mas o menos, en total unas 4 horas sin contar con las paradas.

    Qué os parece? Contadme si la habéis hecho o pensáis hacerlo!

    Un día en Barcelona (parte 2)

    Ya está aquí la segunda parte de la que os hablé sobre Barcelona (la primera aquí). En esta ocasión he vuelto a tener un día completo en la ciudad, así que he aprovechado para moverme por la parte que no me dio tiempo la última vez. Hoy ha sido el turno de la Barcelona más antigua, y es que he podido recorrer durante buena parte del día el Barrio Gótico, y ha sido de la mejor forma, porque he reservado plaza en el Free Tour, que para quien no lo conozca, se trata de tours gratuitos presentes en muchísimas ciudades del mundo y normalmente en varios idiomas. Los guías sólo cobran de las propinas que les dan los asistentes así que suelen ser muy amables y se lo curran muchísimo. Lo ideal es dejarles algo siempre, porque sus condiciones económicas dependen sólo de nosotros y pagan cuotas por cada turista que participa en el tour, por no hablar de que aquí en España además tienen que estar dados de alta en autónomos.

    La ruta ha sido la siguiente:

    • Rambla de Canaletes: primera parada, justo al lado de donde empieza el Tour, cuyo punto de encuentro es el Café Zurich de la Plaza Cataluña. En ella se encuentra la fuente de Canaletes, famosa por ser en la que bebían los viajeros que iban y venían a Barcelona cuando las murallas estaban justo en esta zona y fuera sólo había campo. La tradición actual dice que si bebes de ella, volverás a la ciudad.
    Plaza de Cataluña
    • Cementerio romano: descubierto hace no mucho cuando se estaban colocando los cimientos de la que iba a ser la plaza de Madrid, las obras quedaron paralizadas dejando lugar a una expedición arqueológica y a día de hoy se conservan bastantes tumbas en buen estado, y todo apunta a que el resto de este barrio está lleno de ruinas también.
    • Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia: más conocida como la Catedral de Barcelona, esta santa fue una niña mártir que murió a manos de los romanos con tan sólo 13 años cuando huyó de su pueblo para protestar contra el gobierno. Muchas historias rondan alrededor de ella y se dice que la torturaron de 13 maneras diferentes por sus 13 años de edad.
    • Plaza de Sant Felip Neri: una pequeña plaza pero con mucha historia, ya que es un símbolo de los bombardeos que sufrió Barcelona en la Guerra Civil, de la cual sólo quedaron dos edificios en pie: la iglesia (la misma a la que venía Gaudí a rezar cada día), y el orfanato junto a ella. Como conmemoración a los actos, se han restaurado los edificios pero se han dejado las marcas que las bombas dejaron en las fachadas, para así recordar los errores del pasado para no volverlos a cometer. Para dar alegría a esta plaza tan, a priori, triste, se ha construido un colegio y entre semana queda cerrada al público porque es el patio de los niños.
    En la parte baja se pueden ver los daños provocados por las bombas
    • Puente del Bisbe: todo un icono del Barrio Gótico que no hay que perderse, y que aunque parece muy antiguo, sólo es una apariencia. Fue construido para conectar la casa del obispo con la catedral de Barcelona.
    • Plaza de Sant Jaume: en ella se encuentran el Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.
    Palau de la Generalitat, en cuya cúpula hay escamas, rememorando la leyenda de San Jordi y el dragón del pozo.
    • Plaza del Rey: estar en ella es como teletransportarse al Renacimiento, con numerosos edificios que formaban parte del Palacio Real donde vivieron los condes de Barcelona y también los reyes de La Corona de Aragón. Actualmente aquí se encuentra el Museo de Historia de Barcelona, el cual es muy interesante de visitar puesto que en sus sótanos se pueden visitar las ruinas romanas que se hallan debajo del barrio. Además, los domingos a partir de las 3 es gratis.
    • Restos de la muralla medieval: aquí terminaba el tour, en uno de los pocos fragmentos de esta muralla que ya no existe y que rodeaba en su día a Barcino, que es como se llamaba a la antigua ciudad.

    Ya por mi cuenta, seguí andando por las zonas cercanas (me salieron unos cuantos km de caminata) y visité bastantes más lugares:

    • Parque de la Ciudadela: construido en el S XIX para des-saturar un poco la ciudad, en la que cada vez vivía más gente. La cascada es la parte más emblemática, y (de nuevo tengo mucha “suerte”) se encontraba en obras.
    • Arco del Triunfo: fue construido para la Expo de 1888, y la primera propuesta fue construir la Torre Eiffel aquí, pero el ayuntamiento de entonces decidió que era mejor construir este arco. Si las cosas hubiesen sido de otra forma, tendríamos la icónica Torre Eiffel de París en España.
    • Basílica de Santa María del Mar: también conocida como La Catedral del Mar gracias al libro de Falcones, impresionante por dentro, fue construida en el siglo XIV en tan solo 55 años.
    • Arquitectura de Gaudí: Casa Batlló y Casa Milá, ambas situadas en el Paseo de Gracia. Dignas de visitar, y sobre todo la Casa Batlló merece la pena una visita al interior; de hecho, es Patrimonio Mundial de la UNESCO.
    • Playa de la Barceloneta: no podía faltar la parada en la playa, y es que Barcelona me parece una ciudad genial por el hecho de que la playa está en plena ciudad y hay mucha vida a sus alrededores. El paseo marítimo está lleno de tiendas y restaurantes y se realizan en ella muchas actividades deportivas. El edificio más representativo, el Hotel W del final de la playa.

    Y hasta aquí mi día, realmente bastante productivo. Para la próxima, esta vez sin fecha concreta, mi objetivo es subir al Tibidabo y terminar de ver la otra parte del casco antiguo: El Raval.

    Un día en Barcelona (parte 1)

    Otra de nuestras escapadas de esta Semana Santa ha sido a la ciudad de Barcelona, ya que Calafell se encuentra a una hora de allí.

    Como leéis en el título, esta será la primera parte de una serie de posts sobre esta ciudad, ya que en las próximas semanas tengo que viajar allí varias veces por diferentes motivos, y tendré tiempo para seguir descubriendo sus rincones.

    En este primer día, teníamos el handicap del coche, y ya se sabe que en este tipo de ciudades es complicado aparcar. Mi consejo con esto es que si es fin de semana, probéis suerte para aparcar por la parte de la ciudad que queráis (siempre que no sea el pleno Barrio Gótico, claro) ya que no estará activo el estacionamiento limitado de pago. Si no es fin de semana, podéis dejar el coche en algún centro comercial de la periferia con aparcamiento gratuito y coger el metro, que funciona bastante bien. Eso sí, el metro cierra bastante pronto (sobre las 12am).

    Pues bien, nuestro recorrido comenzó en el barrio de El Carmel: tuvimos muuuucha suerte y encontramos un sitio para aparcar (y digo mucha suerte porque muchas calles allí están reservadas para residentes únicamente), y a partir de entonces, nos moveríamos andando todo el tiempo (fue una buena caminata!). El lugar que queríamos visitar aquí eran los Búnkers de El Carmel, que es un mirador desde el que se pueden observar unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Se llaman así porque durante la Guerra Civil hubo aquí una batería antiaérea, pero nunca ha habido búnkers realmente. Después de la guerra, se instalaron varias familias y construyeron barracas, pero a principios de los 90 se les ofrecieron casas de protección oficial y se derribaron las barracas, y aún a día de hoy aún se conservan los suelos de estas casas. El contraste es enorme: mirando hacia el mar se puede ver la Barcelona más ordenada y moderna, y hacia atrás se encuentran los barrios con las calles más pequeñas e irregulares.

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    A partir de aquí empieza nuestra caminata: la segunda parada fue el Parque Güell, a 1,5km de los Búnkers, y cuesta abajo. El que fuese domingo no ayudó, y estaba a reventar de turistas; aún así dimos un paseo para admirar la forma de las famosas arquitecturas de Gaudí. Eso sí, la plazoleta central, el Teatro Griego, famosa por sus coloridos bancos y por la escalera del dragón, ahora es de pago (10€) y hay pases cada media hora… Así que tocó verlo desde la barandilla! Este parque es una de las principales obras de Gaudí y uno de los iconos de Barcelona, que además se encuentra en una de sus colinas y tiene unas vistas excelentes de la ciudad.

    Continuamos caminando, a otros 1,5km aproximadamente, hasta, como no, la basílica de la Sagrada Familia. No era la primera vez que la veía pero sigo pensando que tiene ese algo especial que hace que no puedas parar de observarla. Debido a que era domingo, no entramos porque estaba abarrotadísima, me lo dejo apuntado para la próxima. Esta iglesia es, no solo el símbolo de Barcelona sino un referente en todo el mundo. Lleva en construcción más de 100 años, iniciada por Gaudí y actualmente se sigue construyendo acorde a sus instrucciones, a pesar de que las indicaciones que él dejó se quemaron en un incendio. El principal motivo de esta lentitud es que, a parte de su complejidad arquitectónica, económicamente se sustentan únicamente de donaciones y de las entradas que se cobran a los que quieren verla por dentro (lo cual es altamente recomendable porque, entre otras cosas, no existe la línea recta en ninguna parte!). A parte de las fotos, os dejo aquí un enlace en el que podéis leer unas cuantas curiosidades sobre la basílica muy entretenidas.

    La comida la hicimos en un italiano cercano a la Sagrada Familia, llamado Il Capriccio, muy recomendable, con nada menos que 101 pizzas diferentes y (las dos que nosotros probamos) muy ricas. Además, tenéis descuento reservando con El Tenedor.

    Después de recuperar fuerzas, volvimos hacia el coche y condujimos hacia Montjuïc (aparcamos junto al Estadi Joan Serrahima) y dimos el último paseo del día, pasando por el Museo Nacional de Arte de Cataluña, un edificio imponente a cuyos pies tiene la Fuente Mágica de Montjuïc, y continuando hacia abajo, las Torres Venecianas y la Plaza de España. Nos faltó la visita al Castillo de Montjuïc, pero ya era tarde y estaba cerrado; si os da tiempo, os lo recomiendo.

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    Y para la próxima me reservo, por un lado, La Rambla y sus alrededores, y también el Barrio Gótico, El Raval y la zona de la playa… pronto más y mejor!

     

    Rincones en el Bajo Penedès (Tarragona)

    El Bajo Penedès es una comarca en la provincia de Tarragona, al este de la propia ciudad de Tarragona. En uno de los pueblos que forman parte de él es donde tuvimos esta Semana Santa nuestro “campamento base”: en Calafell, y es por ello que pudimos descubrir varios lugares curiosos que se encuentran en esta zona (nuestro medio de transporte, para más comodidad, fue el coche):

    • Castillo de la Muga (Bellvei): es un castillo abandonado que encontramos por casualidad cuando salíamos de nuestra urbanización (Baronía de Mar) y que nos encantó. Se encuentra en bastantes malas condiciones y es una pena porque tuvo que ser muy bonito. Aparece documentado por primera vez en el siglo XI, pero se sabe que antes de eso hubo construcciones allí porque se encontraron restos de cerámica ibérica. En el siglo XIX fue utilizado de nuevo como casa señorial, pero fue abandonado hasta quedar en lo que es ahora.

    • Castillo de Castellet (Castellet): este sí está reconstruido y tiene uso – es la sede de la Fundació Albertis, y se encuentra en el pueblo medieval de Castellet y Gornal, un lugar anclado en la Edad Media y digno de visitar. El castillo se levantó en siglo X y desde entonces y debido a todos los movimientos producidos de las diferentes civilizaciones que han pasado por la zona, ha pertenecido a muchas familias (44 documentadas). Desde su localización se puede ver una panorámica del pantano de Foix, que os cuento en el siguiente punto, y que podéis aprovechar y visitar a la vez.

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    • Pantano de Foix (Castellet): un embalse que pertenece al río con el mismo nombre, rodeado de naturaleza frondosa y muy agradable para hacer una ruta por sus alrededores. Tomando el sendero GR92, que sale del propio castillo, hay una ruta de 15km que da la vuelta al pantano y es bastante sencilla de hacer.

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    • La Giralda de Arbós (Arbós): llamada así por ser muy parecida a la de Sevilla, nos llamó la atención de casualidad mientras volvíamos a casa por la carretera, y nos acercamos a verla. La pena es que por dentro no pudimos verla, y las imágenes prometían mucho, y es que sólo hay visitas guiadas a las 12 de la mañana. Esta torre tiene poco más de un siglo de antigüedad y fue construido como regalo por una familia adinerada después de un largo viaje por Andalucía, y de hecho dentro se puede admirar una réplica del patio de los leones de la Alhambra de Granada y un salón construido a semejanza del Salón de los Embajadores del Real Alcázar de Sevilla.

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    • Iglesia de Sant Julià (Arbós): aprovechando la parada en este pueblo, dimos una vuelta por sus calles y entramos en la enorme e imponente iglesia gótica de Sant Julià.

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    • Ermita de San Antoni de Padua (Albiñana): Albiñana es un pueblo rodeado de montañas (Sierra del Quadrell, Sierra de Pedregosa y Quatre Termes) así que es un lugar genial para los amantes del senderismo. Nosotros acudimos a él una tarde, así que elegimos la ruta que iba hacia la Ermita de San Antoni de Padua, bastante corta pero con desnivel. Desde allí se puede apreciar toda la comarca desde lo alto, las vistas son preciosas. Antes de llegar a la ermita podréis ver que hay un camino que continúa recto, este lleva a una ruta algo más larga que termina en la Cueva de Vallmajor. Pasando por el Puig de Sant Antoni (el pico más alto de la zona con 408 metros) y acabando en la cueva, la ruta son unos 8km, aunque con bastante desnivel.

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    Seguro que hay más lugares visitables por esta zona, pero en los días que estuvimos por allí esto fue lo que nos dio tiempo a visitar con tranquilidad y disfrutando del entorno. Si sabéis de algún lugar más, podéis dejarlo en los comentarios y así aumentaremos la lista para que os pueda ser aún de más ayuda!

     

    Tarragona

    Esta Semana Santa hemos tenido la oportunidad de visitar Tarragona, y aunque el tiempo no acompañó, quisimos visitar sus lugares más emblemáticos aunque fuese con el paraguas en la mano. Es una ciudad muy cómoda de visitar, ya que es bastante pequeña y casi todos los monumentos más interesantes están cerca, por lo que caminar es la mejor opción y en un día podéis ver todo.

    Existe un pase para visitar las 5 ruinas romanas más características de la ciudad, cuyo precio es de 7,40€, y se puede adquirir en cualquiera de las 5, que son las siguientes:

    • Anfiteatro romano: para mí la más espectacular, por sus dimensiones y su estado de conservación. Se puede observar que en centro del anfiteatro está por otra edificación; se trata de una iglesia que construyeron los cristianos después de la caída del imperio romano. Además, el anfiteatro se encuentra junto al mar y eso le da un toque especial. Es el monumento que hizo que Tarragona fuese planteada y finalmente consiguiese ser Patrimonio Mundial.

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    • Circo romano: en la época romana debió de ser espectacular, debido a sus dimensiones enormes y a que se componía, no sólo del circo (que era donde se hacían las carreras de caballos) sino también de muchos otros edificios y templos. Lamentablemente casi todo ha desaparecido, quedando únicamente una pequeñísima parte de las gradas y varias galerías subterráneas, donde se puede ver una representación en vídeo de cómo era originalmente este lugar, y es muy interesante.

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    • Torre Pretori: se visita accediendo por el mismo lugar que al circo, ya que es una parte de los edificios que lo componían. En el siglo XII fue palacio de La Corona de Aragón y más tarde fue utilizada como cárcel, llegando incluso a usarse durante la post-guerra.

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    • Murallas: es uno de los lugares a los que, si no cogéis el abono, u os falta tiempo, no iría. Se trata simplemente de un paseo de 800m paralelo a las murallas romanas (y posteriormente medievales).

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    • Forum de la Colonia: de este monumento también quedan muy pocos restos. Se trata del que fue el centro de la vida social y política de Tarraco.

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    Además de estos monumentos, podéis también visitar la Catedral de Tarragona, cuya fachada es muy bonita, digna casi de un capítulo de Juego de Tronos, y si tenéis tiempo podéis pasaros por el Teatro romano, que está muy cerca del Forum, pero del que no queda prácticamente nada. Se ve desde el exterior de las vallas que lo cierran y sólo hay andamios de hierro que representan parte de cómo fue en su día. Y por supuesto, no puede faltar el Balcón del Mediterráneo, las vistas al mar al final de la Rambla.

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    Por último, si tenéis coche, os recomiendo totalmente que visitéis el Acueducto de les Ferreres, también conocido como Puente del Diablo. Se encuentra en las afueras de la ciudad y es un fragmento de la canalización que se usaba para traer agua a Tarraco desde el río Francolí. Actualmente se conservan 217 metros de largo y 27 de alto, y merece la pena visitarlo. De allí salen varias rutas para hacer a pie por el monte.

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