Garrucha (Almería): pueblo de pescadores

Garrucha es uno de esos destinos que se transforma absolutamente entre el invierno y en verano. Antaño un pueblo que vivía de la pesca, hoy no son muchos los que permanecen en esta localidad de la costa del levante almeriense.

La historia de Garrucha se remonta a la época fenicia, pero fue durante el periodo romano cuando comenzó a tomar importancia como un puerto de comercio y pesca. A lo largo de los siglos, diferentes culturas, incluyendo árabes y cristianos, dejaron su influencia en la zona.

Durante el siglo XIX, Garrucha experimentó un crecimiento significativo gracias al desarrollo de la minería en la cercana Sierra de Almagrera. La actividad minera atrajo a trabajadores de diferentes partes de España, lo que contribuyó al aumento de la población y al desarrollo económico de la región.

En el siglo XX, Garrucha se consolidó como un importante puerto pesquero, con una flota activa y una industria pesquera próspera. El sector pesquero sigue siendo una parte integral de la economía local hasta el día de hoy.

Pero lo que realmente aporta la importancia a Garrucha hoy es su puerto, desde el que salen enormes barcos que llegan y vienen de países del norte de Europa y otras partes del mundo, para transportar yeso proveniente de las cercanas Cuevas de Sorbas. De hecho, estos barcos son una seña de identidad en el horizonte de las playas de Vera y Garrucha, pues siempre hay varios esperando su turno para atracar en el puerto.

¿Sabías qué?

Garrucha es famosa por su Concurso Nacional de Saltos de Obstáculos, un evento ecuestre que se celebra cada año en el mes de agosto. El concurso atrae a jinetes y aficionados de todo el país, convirtiendo a Garrucha en un punto de encuentro para los amantes de la hípica y una oportunidad para disfrutar de un espectáculo deportivo único en un entorno costero.

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Un paseo por Villaricos (Almería)

Ayer hablábamos de Águilas, y hoy nos desplazamos un poco más al sur, solo unos pocos kilómetros, hasta llegar a Villaricos, una pequeña localidad almeriense cercana a la frontera con Murcia.

Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando era un importante puerto comercial. Durante siglos, Villaricos ha sido testigo de diversas culturas y civilizaciones que han dejado su huella en el lugar.

Una de las características más destacadas de Villaricos es su iglesia, construida en el siglo XVIII. Es un hermoso ejemplo de arquitectura religiosa de la época y se ha convertido en un símbolo del pueblo. Además, el puerto de Villaricos sigue siendo una parte vital de la vida local, con barcos de pesca que salen a diario en busca de capturas frescas.

Pasear por las estrechas calles de Villaricos es un must, con sus casas blancas adornadas con macetas llenas de flores coloridas y callejones empedrados que invitan a explorar cada rincón.

Villaricos también cuenta con playas de arena, pero también con varias calas pequeñas, poco accesibles y con aguas muy transparentes (la más conocida es la Cala Cristal)

Y para terminar… a comer. Aquí, sobre todo, podrás disfrutar de pescado fresco y mariscos capturados localmente. ¡No olvides probar el famoso calamar a la plancha!

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Qué ver en Águilas, Murcia

En el post de hoy, donde sigo rescatando lugares que he visitado en el pasado y que por unos u otros motivos no están en este blog que ya se acerca a los 400 destinos, te hablaré de Águilas, un pueblo costero perteneciente a Murcia pero muy cerca de la frontera con la provincia andaluza de Almería.

Águilas tiene una historia que se remonta a la antigüedad, y su nombre proviene, como quizás has adivinado, de la abundante presencia de águilas en la zona. Durante siglos, este lugar fue testigo de la ocupación romana y árabe, que dejaron huellas en su arquitectura y cultura. De hecho, tiene tanta historia a sus espaldas que hay 2 visitas guiadas que puedes hacer (y bastante económicas, sólo 5€ por persona):

En el siglo XIX, Águilas experimentó un florecimiento económico gracias a la industria minera y al comercio marítimo. La minería del hierro fue particularmente importante, convirtiendo a Águilas en uno de los principales puertos de la costa mediterránea española. Este auge se refleja en muchos de los edificios históricos que aún se conservan en la ciudad, como la Casa de la Cultura o el emblemático Casino.

Sin embargo, no todo fue prosperidad. Durante la Guerra Civil española, Águilas sufrió los horrores del conflicto y fue bombardeada en varias ocasiones. Estos episodios trágicos dejaron una profunda huella en la memoria colectiva de sus habitantes.

Hoy en día, Águilas es conocida por su costa y sus playas de aguas claras. Sus calas y acantilados ofrecen paisajes de una belleza sobrecogedora. Además, cuenta con el Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, un entorno natural protegido que alberga una rica biodiversidad que te recomiendo totalmente visitar.

Pero Águilas no es solo sol y playa, también es un destino culturalmente enriquecedor. Durante el Carnaval de Águilas, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, las calles se llenan de música, color y alegría. Esta festividad, con más de 200 años de historia, es un espectáculo único que atrae a visitantes de todo el mundo.

Además, el Castillo de San Juan de las Águilas, construido en el siglo XVIII, es un símbolo emblemático de la ciudad. Desde su posición privilegiada en la cima de una colina, ofrece impresionantes vistas panorámicas del mar Mediterráneo y los alrededores.

5 lugares que visitar en Águilas

  • Playa de Calarreona: Esta bonita playa de aguas cristalinas y arena fina es perfecta para relajarse y disfrutar del sol. Además de su belleza natural, la playa cuenta con servicios como restaurantes y chiringuitos. Si eres de los que no puede parar quieto, en los acantilados cercanos a la playa se pueden encontrar fósiles marinos que datan de millones de años atrás.
  • Castillo de San Juan de las Águilas: Situado en lo alto de una colina, este impresionante castillo del siglo XVIII fue construido para proteger la ciudad de los ataques piratas que asolaban la región en ese entonces, y hoy ofrece unas vistas panorámicas espectaculares del mar y la ciudad. Explorar sus murallas y torres te transportará a tiempos pasados.
  • Museo Arqueológico de Águilas: Ubicado en un antiguo edificio modernista, el museo alberga una fascinante colección de artefactos arqueológicos que revelan la historia de la región. Desde restos romanos hasta cerámicas árabes, este lugar te sumergirá en el pasado de Águilas. El edificio que alberga el museo fue construido originalmente como un mercado de abastos a principios del siglo XX.
  • Plaza de España: Este es el corazón de Águilas y el lugar perfecto para disfrutar del ambiente local. Rodeada de elegantes edificios, la plaza es el punto de encuentro de residentes y visitantes. Además, alberga la Casa Consistorial, un hermoso ejemplo de arquitectura neomudéjar. Y además, en el subsuelo de la plaza se encuentra un aparcamiento subterráneo que alberga restos arqueológicos que se pueden visitar.
  • Museo del Ferrocarril de Águilas: Para los amantes de los trenes y la historia ferroviaria, este museo es una visita obligada. A través de exposiciones y antiguas locomotoras restauradas, se muestra la importancia del ferrocarril en la historia de la ciudad. ¿Sabías que Águilas fue uno de los primeros puertos españoles en contar con una línea de ferrocarril en el siglo XIX?

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Plazas de Madrid: la Plaza Mayor

La más famosa plaza de Madrid (o quizás la segunda, después de la Puerta del Sol) no podía faltar en este especial «Plazas de Madrid», en el que recorremos las plazas más especiales del casco antiguo de la capital.

Su historia se remonta al siglo XV, por lo que hay mucho que contar: fue construida en el año 1617 bajo el reinado de Felipe III. En ese momento, la plaza era conocida como la «Plaza del Arrabal«, y se encontraba fuera de los límites de la ciudad amurallada de Madrid.

Inicialmente, la Plaza Mayor tenía un aspecto diferente al actual. Tenía un carácter más abierto y amplio, con dos niveles de galerías porticadas que rodeaban el espacio central. Estas galerías se utilizaron como tiendas y viviendas para los comerciantes y artesanos que se establecieron en la plaza.

Durante los primeros años de su existencia, la Plaza Mayor fue testigo de una variedad de eventos, como corridas de toros, fiestas populares, celebraciones religiosas y mercados, aunque también lo fue de algunos de los castigos que llevaba a cabo la inquisición española (en este tour te cuentan todo acerca de la temida institución).

A lo largo de los siglos, la Plaza Mayor ha sufrido varias transformaciones y renovaciones. En 1790, se añadieron las estatuas de los reyes españoles que se pueden ver en la parte superior de la Casa de la Panadería, uno de los edificios emblemáticos de la plaza. Estas estatuas fueron esculpidas por Roberto Michel.

Como comentaba, uno de los momentos más oscuros en la historia de la Plaza Mayor ocurrió durante la Inquisición española. La plaza fue utilizada como escenario para la quema de herejes y personas acusadas de brujería. Estas trágicas ejecuciones tuvieron lugar en la parte sur de la plaza, donde se encuentra la estatua de Felipe III.

En el siglo XIX, la Plaza Mayor sufrió un gran incendio que destruyó gran parte de sus edificios. Fue reconstruida y restaurada en estilo neoclásico, manteniendo su diseño original pero con algunas modificaciones. Durante este periodo, se convirtió en un lugar popular para celebrar ferias y mercados.

En la actualidad, la Plaza Mayor es un punto de encuentro animado para turistas y madrileños por igual (aunque como madrileña, diría que más para turistas). Está rodeada de cafés, restaurantes y tiendas, y es un lugar popular para disfrutar de tapas y bebidas al aire libre.

La Plaza Mayor ha sido testigo de la historia de Madrid a lo largo de los siglos y ha sido escenario de celebraciones, tragedias y transformaciones urbanas. Su belleza arquitectónica y su ambiente vibrante la convierten en un lugar imprescindible para visitar cuando estés en Madrid.

Una historia de superstición en la Plaza Mayor de Madrid

Cuenta la leyenda que, tras una de las remodelaciones de la plaza y durante mucho tiempo la plaza emanaba un desagradable olor que desconcertaba a sus habitantes. Muchos eran supersticiosos y aseguraban que era una señal de que el lugar estaba maldito o que era un castigo de Dios. Sin embargo, la verdadera causa del mal olor en la Plaza Mayor se descubrió más tarde. Se descubrió que la estatua ecuestre en el centro de la plaza, que representa al rey Felipe III, estaba hueca y se había convertido en un refugio para una gran cantidad de pájaros.

Los pájaros habían encontrado un lugar seguro y protegido para anidar dentro de la estatua, lo que generaba excrementos y olores desagradables. La acumulación de estos desechos en el interior de la estatua era la fuente del mal olor que afectaba a la plaza.

Cuando se reveló esta información, se tomaron medidas para solucionar el problema. Se limpió y desinfectó la estatua, y se instalaron dispositivos para evitar que los pájaros volvieran a anidar en su interior. A partir de entonces, el mal olor en la Plaza Mayor desapareció gradualmente.

Plazas de Madrid: Antón Martín

Seguimos indagando en la historia, las curiosidades y las leyendas que rodean a las plazas más especiales de la capital en esta serie especial «Plazas de Madrid«.

La Plaza de Antón Martín se encuentra en el barrio de Lavapiés, en el centro de Madrid. Su nombre se debe a Antón Martín, un agricultor y propietario de tierras que vivió en la zona en el siglo XVII.

En sus orígenes, la plaza era conocida como Plaza del Progreso y estaba ubicada en las afueras de la ciudad, cerca de la antigua Puerta de Atocha. Con el tiempo, la ciudad fue creciendo y la plaza se fue integrando en el tejido urbano.

A mediados del siglo XIX, la plaza experimentó un importante cambio. En 1863, se inauguró en su centro el Mercado de Antón Martín, un mercado cubierto que se convirtió en un importante punto de abastecimiento de alimentos y productos para los madrileños.

El Mercado de Antón Martín se mantuvo en funcionamiento durante más de un siglo, pero a finales del siglo XX, debido a la modernización y la creciente competencia de los supermercados, el mercado fue cerrado y posteriormente rehabilitado. En la actualidad, el espacio del antiguo mercado se ha convertido en un centro cultural y de ocio, conocido como el Centro Cultural de Antón Martín.

La Plaza de Antón Martín es conocida por su ambiente animado y multicultural. En los alrededores de la plaza, se encuentran numerosos bares, restaurantes y tiendas que reflejan la diversidad y la vitalidad del barrio de Lavapiés. Es un lugar muy popular entre los madrileños y los visitantes que buscan disfrutar de la gastronomía y la cultura de la ciudad.

Una curiosidad interesante sobre la plaza es que se dice que fue uno de los escenarios del famoso levantamiento del 2 de mayo de 1808, un evento clave en la historia de España. Durante la ocupación francesa, los madrileños se levantaron contra las tropas de Napoleón, y la Plaza de Antón Martín fue uno de los lugares donde se libraron intensos combates.

Una historia ¿real? sobre Antón Martín

La plaza cuenta con una parada de metro que lleva su mismo nombre, pero ante de que este lugar fuese una plaza, existía aquí el Monasterio de las Descalzas Reales. A principios del siglo XX se llevaron a cabo en Madrid numerosas reformas urbanísticas para dotar de espacios abiertos a la ciudad, y eso pasaba por construir plazas. Por ello, el monasterio fue derruido y sustituido por la actual plaza.

En 1904 el monasterio fue desmantelado, no así su cripta, donde yacían los restos de personajes de la nobleza española y del clero. A pesar de que se hicieron excavaciones arqueológicas, en 1921 con la ampliacion de la línea 1 de metro (a la que pertenece Antón Martín) no se le dio demasiada importancia a estos restos, y hay quienes afirman que los túneles del metro de Antón Martín están rodeados de los restos humanos que se hallaban en la cripta, si bien la versión oficial dice que durante las obras de construcción de la estación, se tuvo especial cuidado en preservar la cripta y se tomaron medidas para garantizar su integridad.

Si quieres aprender más historias y leyendas como esta, te recomiendo hacer el tour de los Misterios y Leyendas de Madrid

Plazas de Madrid: La Plaza de Pontejos

Hace unos días disfruté junto a Civitatis del Tour de los Misterios y Leyendas de Madrid, el cual me encantó, porque además de dar un paseo por varios rincones especiales del casco antiguo de mi ciudad, nos contaron varias historias y leyendas curiosas que desconocía totalmente.

A raíz de eso, se me ha ocurrido, a partir de hoy e inaugurando con la Plaza de Pontejos (aquí empieza el tour) hacer un especial de plazas especiales de Madrid.

Aunque es una plaza relativamente pequeña, Pontejos tiene una gran importancia histórica y ha sido testigo de numerosos eventos a lo largo de los años.

La historia de la Plaza de Pontejos se remonta al siglo XVII, cuando fue construida como parte del proceso de remodelación de la ciudad llevado a cabo por el rey Felipe IV. En aquel entonces, Madrid era una ciudad en crecimiento y la plaza fue diseñada para albergar un mercado de telas y paños, convirtiéndose en uno de los principales puntos de comercio de la ciudad.

La plaza debe su nombre a la localidad de Pontejos, ubicada en Cantabria, al norte de España. Esta región era conocida por su producción de paños y tejidos de alta calidad, por lo que se estableció un vínculo comercial entre Madrid y Pontejos. Muchos de los comerciantes y vendedores de telas que se establecieron en la plaza provenían de esta región, de ahí su nombre.

Durante siglos, la Plaza de Pontejos fue un importante centro comercial y punto de encuentro para los madrileños. El comercio de telas y paños floreció en la plaza, convirtiéndola en un lugar bullicioso y animado. Sin embargo, con el paso del tiempo, la importancia del comercio textil disminuyó y la plaza fue perdiendo su antiguo esplendor.

Hoy en día, la Plaza de Pontejos sigue siendo un lugar concurrido, aunque su actividad comercial ha cambiado. En lugar de telas y paños, ahora encontrarás pequeños puestos y tiendas que venden artículos de mercería y costura. Además, la plaza es conocida por sus establecimientos dedicados a la venta de botones y adornos, convirtiéndose en un lugar popular para los amantes de la costura y la confección.

Una de las curiosidades más interesantes de la Plaza de Pontejos es la estatua de Eloy Gonzalo que se encuentra en su centro. Eloy Gonzalo fue un soldado español conocido por su valentía en la Guerra de África a finales del siglo XIX. Su figura se erigió en la plaza en 1910 para rendirle homenaje.

Además, la Plaza de Pontejos ha sido escenario de varios eventos históricos y políticos a lo largo de los años. En ella se celebraron importantes manifestaciones y protestas durante el período de la Segunda República Española en la década de 1930.

Hoy en día, la Plaza de Pontejos sigue siendo un lugar concurrido y animado. Se encuentra rodeada de comercios y bares, y su ubicación céntrica la convierte en una parada interesante para los turistas que visitan Madrid. Pasear por esta plaza es un recordatorio de la rica historia de la ciudad y su evolución a lo largo de los siglos.

Una leyenda con Pontejos como protagonista…

Cuenta la leyenda que en el siglo XVI, durante la época de esplendor del mercado textil en la plaza, había una joven hilandera llamada Isabella. Isabella era conocida por su habilidad excepcional para tejer y por su belleza deslumbrante.

Un día, mientras Isabella trabajaba en su telar en la Plaza de Pontejos, se le acercó un misterioso hombre vestido de negro. El hombre estaba completamente fascinado por la belleza de las telas que ella tejía y la elogió por su destreza. A partir de ese momento, el hombre misterioso visitaba regularmente la plaza solo para admirar el trabajo de Isabella.

Con el tiempo, Isabella y el hombre misterioso comenzaron a entablar conversaciones y se enamoraron perdidamente el uno del otro. Sin embargo, el hombre tenía un secreto: era un ser mágico que solo podía aparecer en la plaza durante las noches de luna llena. Durante el día, desaparecía por completo.

A pesar de este obstáculo, Isabella y el hombre misterioso continuaron su amorío en secreto. Pasaban noches enteras juntos en la Plaza de Pontejos, disfrutando de la magia del lugar y de su amor prohibido.

Sin embargo, el destino tenía otros planes. Un día, un comerciante de la plaza descubrió el secreto de Isabella y su amante. Celoso de la felicidad que encontraron en la plaza, el comerciante decidió revelar la verdad a la gente del pueblo.

Cuando la noticia se difundió, la plaza se llenó de curiosos en la siguiente noche de luna llena. Isabella y el hombre misterioso acudieron a su cita habitual, pero esta vez fueron recibidos con miradas hostiles y desaprobación.

En ese momento, el hombre misterioso utilizó su magia para proteger a Isabella y a sí mismo. Invocó un viento fuerte que levantó las telas de la plaza y envolvió a la pareja en un remolino de seda. Cuando el viento amainó, Isabella y el hombre misterioso habían desaparecido, convirtiéndose en hilos de seda que flotaban en el aire.

Desde entonces, se dice que cuando la luna llena brilla sobre la Plaza de Pontejos, se pueden escuchar los susurros de Isabella y el hombre misterioso, y se ven hilos de seda flotando en el aire, recordando el amor que alguna vez existió entre ellos.

Esta leyenda ha sido transmitida de generación en generación, añadiendo un toque de magia y romanticismo a la historia de la Plaza de Pontejos.

Los 10 imprescindibles de Sevilla

Parada obligatoria en Andalucía, Sevilla es una ciudad con una historia rica y diversa. Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando fue fundada como una colonia llamada Hispalis. Durante el dominio romano, la ciudad prosperó y se convirtió en un importante centro comercial.

En el siglo VIII, Sevilla fue conquistada por los árabes y se convirtió en una ciudad destacada del Al-Ándalus. Durante este período, la ciudad experimentó un florecimiento cultural y se convirtió en un importante centro político y económico. La Giralda, un famoso minarete de la Mezquita de Sevilla, es un ejemplo de la arquitectura islámica que todavía se puede apreciar en la ciudad.

En el siglo XIII, Sevilla fue reconquistada por los reinos cristianos y se convirtió en una de las ciudades más importantes de España. La ciudad se convirtió en un puerto vital para el comercio con América durante el período de exploración y colonización. El puerto de Sevilla, llamado El Puerto de Indias, fue un punto de partida crucial para los viajes transatlánticos.

Durante los siglos XVI y XVII, Sevilla disfrutó de un auge económico y cultural. Se construyeron monumentos y edificios impresionantes, como la Catedral de Sevilla, que es la tercera iglesia más grande del mundo y alberga la tumba de Cristóbal Colón. Además, la ciudad se convirtió en un importante centro de las artes, la literatura y la música.

En los siglos siguientes, Sevilla pasó por periodos de declive y revitalización. Sin embargo, conservó su encanto y su importancia cultural. Hoy en día, Sevilla es una ciudad vibrante y cosmopolita, conocida por su arquitectura histórica, sus festivales animados como la Feria de Abril y su deliciosa gastronomía.

Te recomiendo que hagas el Free Tour por Sevilla, donde te contarán un montón de cosas interesantes sobre la ciudad. En mi opinión, ¡es una actividad necesaria allá donde vayas!

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1. Catedral de Sevilla

Esta impresionante catedral gótica, la más grande del mundo de este estilo, es el edificio más emblemático de la ciudad. Alberga la tumba de Cristóbal Colón y a ella pertenece la famosa Giralda, el antiguo minarete convertido en campanario que es símbolo de la ciudad.

catedral Sevilla

La catedral fue construida sobre los restos de una antigua mezquita, y en su interior se pueden apreciar elementos arquitectónicos islámicos, como los patios y los arcos de herradura.

2. Real Alcázar de Sevilla

Se trata de un palacio fortificado con una arquitectura impresionante que combina estilos mudéjar, gótico y renacentista. Sus exquisitos jardines, patios y salas decoradas con azulejos crean una atmósfera encantadora. Este lugar ha sido utilizado como escenario para la famosa serie de televisión «Juego de Tronos», y es la residencia oficial de la familia real cuando visitan Sevilla.

Aquí puedes contratar un Tour por el Alcázar, la Catedral y la Giralda, una visita guiada que incluye la entrada a los 3 sitios.

3. Plaza de España

La Plaza de España es una obra maestra arquitectónica construida para la Exposición Iberoamericana de 1929. Esta gran plaza semicircular cuenta con un canal navegable donde se pueden alquilar barcas para pasear, puentes y azulejos coloridos que representan las provincias españolas. Es un lugar perfecto para dar un tranquilo paseo.

Siguiendo con las curiosidades cinéfilas, esta plaza ha sido utilizada como escenario en varias películas, incluyendo «Lawrence de Arabia» y «Star Wars: El Ataque de los Clones».

4. Barrio de Santa Cruz

Es el antiguo barrio judío de Sevilla y uno de los lugares más pintorescos de la ciudad. Sus estrechas calles empedradas, casas encaladas y encantadoras plazas crean un ambiente auténtico. Aquí puedes encontrar patios tradicionales con flores y fuentes, tiendas pintorescas, bares de tapas acogedores y restaurantes con encanto.

Según la tradición popular, en el Barrio de Santa Cruz se encuentra la Casa de Susona, una antigua casa señorial que se dice que está encantada por el espíritu de una mujer llamada Susona.

5. Las Setas de Sevilla

Así es como se conoce coloquialmente a lo que realmente se llama Metropol Parasol, una estructura moderna ubicada en la Plaza de la Encarnación que presume de ser la estructura de madera más grande del mundo.

Diseñada por el arquitecto alemán Jürgen Mayer, se ha convertido en un símbolo contemporáneo de Sevilla. La estructura cuenta con un mirador en la parte superior que ofrece una buenas vistas panorámicas de la ciudad.

6. Archivo General de Indias

Situado en un imponente edificio junto a la catedral, el Archivo General de Indias alberga documentos históricos relacionados con los territorios españoles en América. Es una verdadera joya para los historiadores y los amantes de la historia, pues alberga más de 43.000 documentos extendidos en nada menos que ¡9km de estanterías! y donde se pueden encontrar cartas, mapas, diarios y otros registros que documentan los primeros encuentros entre Europa y América.

Aquí puedes reservar una visita guiada por el Archivo General de Indias.

7. Museo de Bellas Artes

Es uno de los museos de arte más importantes de España. Se encuentra en un antiguo convento y alberga una amplia colección de pinturas y esculturas, destacando obras de reconocidos artistas españoles como Velázquez, Murillo, Zurbarán y Valdés Leal.

El museo cuenta con una importante colección de pinturas del siglo de Oro español, siendo especialmente conocidas las obras de Bartolomé Esteban Murillo.

Te dejo aquí una opción que está muy bien, entrada + visita guiada por el museo por solo 15€.

8. Torre del Oro

El otro símbolo de la ciudad, además de la Giralda, una torre de vigilancia situada junto al río Guadalquivir. Fue construida en el siglo XIII como parte de las defensas de la ciudad y debe su nombre a su revestimiento dorado. En la actualidad, alberga un pequeño museo naval donde se exhiben maquetas de barcos y objetos relacionados con la historia marítima de Sevilla.

Durante su historia, la Torre del Oro ha sido utilizada como prisión, capilla, archivo y, en la actualidad, como museo.

9. Casa de Pilatos

Según la leyenda, el nombre de la casa proviene de la similitud que encontró su propietario entre el patio principal y el de la casa de Poncio Pilato en Jerusalén, y es que la Casa de Pilatos es un palacio renacentista con influencias mudéjares. Es conocida por sus patios y jardines exquisitos, así como por su impresionante colección de azulejos y obras de arte. El palacio combina elementos renacentistas y góticos, creando un ambiente encantador y sereno.

10. Calle Betis

Para terminar tu ruta por Sevilla, algo que podrás hacer fácilmente en un día (sin entrar a museos), puedes pasarte por la Calle Betis, la más conocida y animada de la ciudad para disfrutar de sus conocidos montaditos. Se encuentra en el barrio de Triana, justo al otro lado del río Guadalquivir desde el centro histórico de la ciudad.

Además de los montaditos, la Calle Betis también es conocida por sus terrazas al aire libre con vistas al río, lo que la convierte en un lugar ideal para disfrutar de una comida o bebida con vistas panorámicas de la ciudad. Durante las noches, la calle cobra vida con su animado ambiente y es muy popular tanto entre los sevillanos como entre los visitantes.

Punta Umbría y sus alrededores: bosques, playas e historia

Desde antes de tener uso de razón, el pueblo onubense de Punta Umbría ha sido elegido por mis padres para pasar la Semana Santa año tras año. Y después de ellos, yo he mantenido esa tradición. Así que no podía faltar este lugar tan especial para mí y que además me parece uno de los mejores para pasar una semanita de relax, gracias a sus enormes playas y a su precioso entorno. Porque Punta Umbría es mucho más que un destino de sol y mar.

Su nombre, que se le puso de forma coloquial y ha sobrevivido al paso de los siglos, nos da una pista de su situación: Punta, por estar en un saliente de esta forma, con el atlántico a un lado y la ría de Punta Umbría al otro, mientras que Umbría hace referencia a la falta de luz solar directa que se genera en la zona debido a la presencia de dunas y vegetación densa, lo cual crea un ambiente más fresco y sombreado en comparación con otras áreas de la costa. Por lo tanto, «Punta Umbría» se traduce literalmente como «punta sombreada».

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Historia de Punta Umbría

La localidad tiene sus raíces en la actividad pesquera. Durante siglos, los pescadores locales utilizaron esta zona como punto de partida para sus expediciones en busca de pescado y mariscos en el Atlántico. En el siglo XIX, la localidad comenzó a crecer con la llegada de colonos procedentes principalmente de los Países Bajos y del Reino Unido. Estos colonos, conocidos como «ingleses», influyeron en la arquitectura y en la vida cotidiana de Punta Umbría.

En el siglo XX, Punta Umbría experimentó un desarrollo significativo gracias al turismo. Sus hermosas playas y su ubicación estratégica cerca del Paraje Natural de las Marismas del Odiel atrajeron a visitantes de toda España y Europa. La actividad turística se consolidó y se convirtió en una importante fuente de ingresos para la localidad.

En la actualidad, Punta Umbría sigue siendo un destino turístico popular, especialmente durante los meses de verano. Además de su atractivo natural, la localidad ha desarrollado una infraestructura turística que incluye hoteles, restaurantes y actividades de ocio para satisfacer las demandas de los visitantes.

La tradición pesquera y marinera sigue siendo parte integral de la identidad de Punta Umbría. La pesca y la acuicultura son actividades económicas importantes en la zona, y los productos del mar, como los mariscos y pescados frescos, son apreciados tanto por los locales como por los visitantes.

¿Qué ver en Punta Umbría?

  • Playa de Punta Umbría: La playa principal de Punta Umbría es una extensa franja de arena dorada bañada por aguas cristalinas. Es perfecta para relajarse, tomar el sol y disfrutar de refrescantes baños en el mar.
  • Paraje Natural de las Marismas del Odiel: Este impresionante parque natural ofrece un paisaje de marismas, lagunas y bosques de pinos. Es un lugar ideal para observar aves migratorias y disfrutar de la naturaleza a través de senderos y paseos en kayak. Puedes también reservar un paseo en barco por las marismas. Se hace al atardecer, y es precioso.
  • Casa-Museo de los Ingleses: Este museo histórico ofrece una visión de la influencia de los colonos británicos en la zona. Puedes explorar las exposiciones y conocer más sobre la historia y la cultura de Punta Umbría.
  • Faro de Punta Umbría: El emblemático faro de Punta Umbría ofrece vistas panorámicas del mar y la costa. Es un lugar perfecto para disfrutar de puestas de sol y tomar fotografías espectaculares.
  • Paseo Marítimo de Punta Umbría: El paseo marítimo es un lugar popular para pasear y disfrutar del ambiente costero. Está bordeado de restaurantes, bares y tiendas, y ofrece una vista encantadora del mar.
  • Parque Natural Enebrales de Punta Umbría: Este parque natural es un oasis de tranquilidad con dunas, pinares y una vegetación única. Bordea la costa y es ideal para hacer senderismo, ciclismo y disfrutar de la naturaleza.
  • Puerto Deportivo de Punta Umbría: Si te gusta el mar y los deportes acuáticos, el puerto deportivo es el lugar para estar. Aquí puedes alquilar barcos, practicar vela o simplemente disfrutar de la animada atmósfera marítima.
  • Monumento al Marinero: Este monumento rinde homenaje a la tradición marinera de Punta Umbría y a aquellos que se dedican a la pesca. Es un lugar emblemático y un recordatorio de la importancia del mar en la vida local.
  • Mercado Municipal de Punta Umbría: Este mercado es el lugar perfecto para sumergirte en la vida local y descubrir productos frescos como pescados, mariscos, frutas y verduras de la región.
  • Calle Ancha: Aquí es dónde debes venir si buscas ambiente para ir de tapas, pasear o tomar algo. Se trata de una calle peatonal llena de restaurantes, bares y tiendas donde podrás probar las famosas y riquísimas coquinas de Punta Umbría.

¿Qué ver en los alrededores de Punta Umbría?

  • Parque Nacional de Doñana: es uno de los humedales más importantes de Europa. Con una variedad de ecosistemas, como marismas, dunas, bosques y playas, este parque alberga una gran diversidad de flora y fauna, incluyendo aves migratorias, linces ibéricos y ciervos. Puedes realizar recorridos en jeep o a caballo para explorar este impresionante entorno natural protegido.
  • Huelva: ubicada a poca distancia de Punta Umbría, la capital de la provincia ofrece una rica historia y un encanto colonial. Puedes visitar lugares como la Casa Colón, que conmemora el viaje de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, y el Muelle de las Carabelas, donde se encuentran réplicas de las embarcaciones utilizadas por Colón. También puedes explorar el centro histórico de Huelva, con su hermosa arquitectura, iglesias y plazas.
  • Palos de la Frontera: esta localidad, justo al otro lado de la Ría de Punta Umbría, es conocida por su conexión con el descubrimiento de América. Aquí puedes visitar el Monasterio de La Rábida, donde Colón buscó apoyo para su viaje, y el Muelle de las Carabelas, donde se encuentran las réplicas de las famosas carabelas Santa María, Pinta y Niña. Es un lugar fascinante para sumergirse en la historia y aprender más sobre los viajes de Colón.

Qué ver en Pamplona en un día: Una joya medieval en el corazón de Navarra

Nuestro viaje a Navarra llega a su fin, y hoy, antes de poner rumbo de vuelta a Madrid, hemos pasado el día en Pamplona, su capital.

La historia de Pamplona se remonta a tiempos antiguos. Fue fundada por los romanos en el siglo I a.C. y se convirtió en una importante ciudad fortificada. A lo largo de los siglos, Pamplona fue testigo de diferentes dominaciones, incluyendo los visigodos, los árabes y los francos.

En la Edad Media, Pamplona adquirió un papel relevante como capital del Reino de Navarra. Durante este periodo, la ciudad experimentó un florecimiento cultural y arquitectónico, dejando como legado monumentos como la Catedral de Santa María.

En el siglo XVI, Pamplona se unió al Reino de Castilla y pasó a formar parte de la corona española. A lo largo de los siglos posteriores, la ciudad fue escenario de diversos conflictos y guerras, incluyendo la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil Española.

En la actualidad, Pamplona es conocida por sus festividades de San Fermín, que atraen a miles de visitantes de todo el mundo cada año. Además, es una ciudad moderna que combina su rico patrimonio histórico con una vibrante vida cultural y una próspera gastronomía.

Si quieres visitar Pamplona a la par que un guía experto te cuenta su historia, te recomiendo totalmente hacer el Free Tour de Pamplona.

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1. Casco Antiguo

Este distrito histórico, ubicado en el corazón de la ciudad, está rodeado de imponentes murallas que datan de la época medieval.

Una de las características más destacadas del casco antiguo es su arquitectura bien conservada. Sus calles estrechas y empedradas están bordeadas por edificios de colores vivos con fachadas llenas de historia. Pasear por estas calles es como viajar en el tiempo, transportándote a épocas pasadas.

La Plaza del Castillo, situada en el centro del casco antiguo, es uno de los lugares más emblemáticos de Pamplona. Rodeada de elegantes edificios, esta plaza es un punto de encuentro popular para los habitantes y visitantes de la ciudad. Aquí podrás relajarte en una terraza, disfrutar de un café o simplemente observar la vida cotidiana que se desarrolla a su alrededor.

La Catedral de Santa María es otra joya arquitectónica que se encuentra en el casco antiguo. Esta majestuosa catedral gótica del siglo XIV destaca por su imponente fachada y su impresionante interior. Además, su claustro y su museo ofrecen una mirada detallada a la historia religiosa y cultural de la región (aquí puedes contratar una visita guiada por el interior).

El casco antiguo es claramente el lugar idóneo para probar los famosos pintxos, la tradición gastronómica por excelencia de la región, en cualquiera de sus bares: en la calle Estafeta es donde se concentra más el ambiente animado.

Uno de los momentos más emblemáticos en el casco antiguo es durante los Sanfermines, cuando las calles cobran vida con los encierros y las festividades. Miles de personas se congregan aquí para disfrutar de la emoción y la tradición de estas celebraciones.

2. Ciudadela de Pamplona

Es una fortaleza histórica ubicada junto al centro de la ciudad. Construida entre los siglos XVI y XVII, fue diseñada como una defensa militar para proteger a la ciudad de posibles invasiones y ataques.

La Ciudadela tiene forma de estrella y cuenta con impresionantes murallas y baluartes. Estas fortificaciones fueron diseñadas por el ingeniero militar francés Vauban, reconocido por sus habilidades en la construcción de fortalezas. La arquitectura de la Ciudadela refleja su importancia estratégica en el pasado.

A lo largo de su historia, la Ciudadela ha sido testigo de numerosos eventos y batallas. Durante la Guerra de la Independencia en el siglo XIX, la Ciudadela fue ocupada por las tropas francesas y se convirtió en símbolo de la ocupación napoleónica.

En la actualidad ha sido restaurada y se ha convertido en un espacio público y cultural. Sus extensos terrenos están abiertos al público, lo que permite a los visitantes disfrutar de agradables paseos y actividades al aire libre. De hecho, acoge eventos culturales y artísticos a lo largo del año: conciertos, festivales y exposiciones se llevan a cabo en este espacio histórico, brindando una combinación única de historia y cultura contemporánea.

3. Parque de la Taconera

Con una extensión de aproximadamente 90.000 metros cuadrados, este emblemático parque es uno de los lugares más queridos por los habitantes de la ciudad. Se encuentra en un antiguo foso de la muralla fortificada de Pamplona, lo que le confiere un ambiente único y encantador. Sus cuidados jardines, amplios paseos y áreas verdes ofrecen un remanso de tranquilidad en medio del bullicio urbano.

Uno de los aspectos más destacados del Parque de la Taconera es su abundante flora. Los senderos están bordeados por hermosos árboles, arbustos y flores, creando un entorno natural y colorido. Además, cuenta con un estanque central donde nadan elegantes cisnes y patos, lo que añade un toque de serenidad al parque.

Dentro del parque, también encontrarás diversos elementos arquitectónicos y esculturas que embellecen el paisaje. Destaca la Fuente de los Gigantes, una hermosa fuente de estilo neoclásico que representa a los reyes navarros. Además, el parque alberga el Palacio de la Diputación Foral de Navarra, un edificio de estilo renacentista que se encuentra en uno de los extremos del parque.

Además, el parque ofrece unas vistas impresionantes de la ciudad, ya que se encuentra en una posición elevada. Desde ciertos puntos del parque, podrás contemplar panorámicas magníficas de los tejados y monumentos de Pamplona.

4. Museos

Para terminar, si eres amante de los museos o bien ha salido un día desapacible a nivel climático, te dejo 2 ideas de museo, dependiento de tus gustos:

  • Museo de Navarra: para sumergirse en la historia y el arte de Navarra, con colecciones que abarcan desde la prehistoria hasta la actualidad.
  • Museo Universidad de Navarra: Si eres amante del arte contemporáneo, este museo es un imperdible.

San Juan de Luz (País Vasco francés)

Después de 2 días sumergidas en el Valle del Baztán (en el País Vasco navarro) el tercer día pusimos rumbo al norte, ya que a poco más de media hora se traspasa la frontera con Francia y a 50 minutos se encuentra el precioso pueblo de San Juan de Luz.

Desde la Edad Media, fue un puerto importante para los pescadores y comerciantes de toda Europa. era es que aquí además tuvo lugar la boda entre el rey Luis XIV de Francia y la infanta María Teresa de Austria en el siglo XVII. La iglesia donde se casaron, la Iglesia de San Juan Bautista, un buen ejemplo de la arquitectura gótica vasca es un puntazo para los amantes de la realeza y la historia.

Pero vamos a lo importante, ¿qué cosas hay que ver y hacer en San Juan de Luz?

  • La Casa de Luis XIV es un must-see. Aquí se alojó el rey Luis XIV durante su boda, y ahora es un museo que transporta a la vida de la realeza del siglo XVII.
  • La playa es una pasada, con arena dorada y un rollo relajado, muy similar a San Sebastián o Zarauz. Puedes tomar el sol, darte un chapuzón en el mar (si es verano) o simplemente pasear por el paseo marítimo y disfrutar de las vistas.
  • Date un paseo por el puerto, ¡es muy chulo! Verás los barcos de pesca y podrás disfrutar de los restaurantes y cafés que hay por ahí. Ah, y no te olvides de visitar la Casa de la Infanta, una mansión histórica que perteneció a María Teresa de Austria.
  • El centro histórico de San Juan de Luz también es una pasada. Las calles estrechas y empedradas te llevarán a tiendas de todo tipo, boutiques y restaurantes. No te pierdas la Rue Gambetta, una calle peatonal donde podrás hacer compras, probar la comida local y vivir el ambiente animado de la ciudad.
  • Si te gusta la pesca, tienes que ir al Museo de la Pesca. Aprenderás un montón sobre la historia de la pesca en la región y cómo ha influido en la economía local.
  • Y si te apetece un poco de aventura, sube al Monte Ulía. Desde la cima, tendrás unas vistas espectaculares de la ciudad y la costa. También hay senderos para caminar y hacer senderismo en el bosque que cubre la montaña.

Si prefieres hacer una visita guiada con un guía experto (para mí, la mejor opción para comocer a fondo un lugar) puedes reservar este: Visita guiada por San Juan de Luz.

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