19 de noviembre: Acre

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Esta mañana hemos madrugado para aprovechar bien el día: esto de que anochezca a las 16:30 es un rollo.

El plan de hoy era visitar la ciudad de Acre, o Akko en hebreo (Acre viene por Juan de Acre y la época en la que predominó el cristianismo en estos territorios tras la misión de los cruzados de recuperar Tierra Santa).

Historia

A tan solo 25km al norte de Haifa, se trata de una ciudad que, al igual que Jaffa, cuenta con milenios de historia. Esta ciudad ya es mencionada en la Biblia como una ciudad habitada por los Cananeos (que hisóricamente datan de unos 3500 a.C.) y después estuvo altamente influida por los fenicios, convirtiéndose en un puerto de gran importancia y unos 400 años a.C. también usado por los Persas en la guerra contra los Egipcios.

Más tarde, Alejandro Magno la ciudad de transformó por completo haciendo a sus habitantes transformarse a la cultura griega, y por supuesto los Romanos también pasaron por aquí después, convirtiéndola en una provincia romana y posteriormente en un núcleo urbano principalmente cristiano.

De hecho, es de esta larga época de la que quedan la mayoría de los lugares turísticos en la ciudad actual, y esto es debido a que fue el puerto de llegada de los Cruzados cuando decidieron tomar Tierra Santa en el 1095, y tras este logro, lo fue también para los miles de peregrinos que venían hasta aquí desde Europa para visitar Jerusalén.

Uno de los recintos mejor conservados para visitar hoy es la Fortaleza Hospitalaria, que según hemos aprendido allí gracias a una audioguía, sirvió como hospicio y hospital a todo el que lo necesitara antes de proseguir su camino a Jerusalén o antes de coger el barco de vuelta.

Hasta 1291, cuando la ciudad fue tomada definitivamente por los Mamelucos, Acre cambió varias veces de manos entre cristianos y musulmanes, y desde la conquista por los Otomanos en 1517, todo fue bastante más estable pero la ciudad ya no fue nunca más importante ni esplendorosa, y así quedó hasta los casi actuales problemas palestino-israelíes, perteneciendo antes a los primeros, pero tomado tras la creación del Estado de Israel por los segundos.

Qué visitar

Lo que es el casco antiguo se reduce a una pequeña parte de la actual Acre, así que la visita en un día es más que suficiente. Hay una entrada combinada para ver distintos recintos, empezando por la Fortaleza Hospitalaria para aprender mucho más al detalle lo que os acabo de contar (si bien, en mi opinión, no esta narrado con demasiada objetividad), y siguiendo con los Treasures in the Wall, un pequeñito museo situado en lo que queda de las murallas de la ciudad (de ahí su nombre) en el que están expuestos diversos objetos de muy distintas épocas que representan un poco cómo vivía la gente por aquí: no sólo en Acre, sino también en toda la zona de Galilea.

Los Baños Turcos también están incluídos en la entrada. Están totalmente restaurados, con un aspecto algo moderno además, pero son interesantes porque nos han contado su historia, para qué servían y por qué tenían determianda importancia entre los musulmanes.

Para completar la visita por la ciudad, hemos pasado por el Tunel Templario, que conectaba la Fortaleza con el puerto mediante una galería secreta subterránea, la Mezquita de Al-Jazzar, el Puerto y el Mercado.

Al acabar las visitas, momento de probar el típico falafel (una especie de croquetas de garbanzo) y descansar admirando las vistas de la pequeña ciudad en la Playa del Caballo. Eso sí, la teníamos justo a contraluz, así que más bien hemos admirado sólo su silueta…

Vuelta a Haifa, entrenamiento por mi parte (aquí cumpliendo sea donde sea), cena y un corto paseo hasta llegar a los pies de los iluminados Jardines de Bahá’i, lo más famoso de por aquí, y que de día tiene que ser precioso. Mañana haremos el Free Tour y podremos admirarlos con la luz del sol.

18 de noviembre: Tel Aviv – Haifa

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En esta primera estancia en Tel Aviv estamos alojadas en el Barrio de Florentine, conocido por ser la zona más alternativa, hipster o hippie de la ciudad, y está muy cerca de Jaffa (o Yafo), la parte más antigua de Tel Aviv.

Aunque esto no es realmente así: Tel Aviv surgió como ciudad hace poco más de 100 años, construida por comunidades de judíos (esto os lo conteré más adelante cuando visitemos esta parte), y en este tiempo se ha ido expandiendo hasta llegar a rodear a la vieja ciudad de Jaffa, un pueblo que ha sobrevivido a 5000 años de historia en una tierra que han sucedido miles de acontecimientos por ser un punto tan estratégico geográficamente hablando. Y es por esto que hoy en día el nombre completo de Tel Aviv es Tel Aviv-Yafo.

En la mañana de hoy hemos hecho el free tour, el cual no nos ha defraudado, y además de pasear por las viejas callecitas de la Old City, nos ha contado muchas anécdotas históricas de lo más interesante.

El puerto de Jaffa es uno de los más antiguos del mundo, y fue durante muchos años también uno de los más importantes. En general todo el territorio que comprende hoy Israel/Palestina ha sido y sigue siendo objeto de conflicto, aparentemente por la religión, pero como todos sabemos, las cosas van más allá: efectivamente, el dinero y el poder siempre están detrás, y es que toda esta región fue en su día la puerta que unía Europa con Egipto, Egipto con Asia y Asia con el Mediterráneo. Más al sur todo es desierto, así que era siempre necesario pasar por aquí, y por eso todos querían controlarla. Probablemente éste fue el motivo por el que las religiones monoteístas, empezando por el judaísmo, fueron creadas aquí.

Una de las razones por las que Jaffa sobrevivía a las guerras era porque su puerto, a pesar de ser pequeño, está situado en una zona muy rocosa, lo cual hacía que fuese muy complicado de conquistar por mar.

En tiempos más contemporáneos, ha sido testigo de primera mano del conflico palestino-israelí, y hasta bien entrados los años 80 fue una zona conflictiva que casi todo ciudadano de Tel Aviv trataba de evitar para no sufrir robos o cosas peores. En un momento dado, el gobierno decidió arreglar la situación, y puso en venta todas las casas abandonadas del núcleo a un precio muy barato. La condición para adquirir una era ser estudiante de arte, sencillamente porque creían que este tipo de personas, normalmente preocupadas por su entorno, restaurarían las casas, y además de una manera «artística» y de hecho así fue.

Hoy en día, vivir en Jaffa es muy «trendy», y da gusto pasear por sus calles de piedra que te transportan a otra época.

El tour comenzaba en la Torre del Reloj, famosa por ser el primer reloj que tuvo Jaffa… nada menos que a principios del siglo XX. Hasta entonces, nadie aquí medía el tiempo en minutos, sino con el sol, y también (según ha contado nuestra guía) basándose en cigarrillos: «nos vemos dentro de 3 cigarrillos». Suena un poco raro, la verdad!

Después de la productiva mañana, hemos vuelto al hostel a por nuestro equipaje y de nuevo al tren, que en este caso nos llevaría a nuestro siguiente destino: la ciudad de Haifa, a unos 100km al norte de Tel Aviv. Hemos utilizado el tren porque la línea ferrea de este país funciona de lujo y conecta casi cualquier ciudad con una frecuencia bastante alta, y de manera tan sencilla como ir a cualquiera de las 3 estaciones de Tel Aviv y comprar un ticket para el próximo tren, que en nuestro caso ha sido 4 minutos más tarde, y en hora y media hemos llegado a la estación central de Haifa. Eso sí, como no… ya de noche.

Después de dejar las maletas, hemos cenado unas ensaladas riquisimas en un restaurante de la calle principal llamado Fattoush, con una terraza muy guay además, y de postre, una tarta típica llamada Halva, hecha de tahini (sésamo molido) y harina de avellanas.

Mañana más y mejor!

Alojamiento: Haifa Art (40€/habitación doble con baño compartido/noche) – bien situado, en el centro y a pocos minutos de la estación central y de la Avenida Sderot Ben Gurion, la más turística de la ciudad. Las habitaciones son enanas, eso sí, y las paredes de papel.

17 de noviembre: Madrid – Tel Aviv (ISRAEL)

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¡Nueva aventura a la vista! Y nada menos que a Israel, país que tenía muchas ganas de visitar desde hace varios años, y esta curiosidad me la despertó el libro Dispara, yo ya estoy muerto de Julia Navarro (el cual os recomiendo totalmente).

Aunque el vuelo ha sido directo, el día no ha dado mucho de sí. En el aeropuerto de Madrid el procedimiento es el mismo que el de cualquier viaje a un país de fuera de la Unión Europea. El vuelo dura unas 4 horas y media y el tostón llega en el aeropuerto de Tel Aviv: al parecer la entrevista en el control de pasaportes es bastante tediosa y puede serlo más si cumples cierto requisito, como ir vestido de manera «desaliñada» o tener sellos en el pasaporte de algún país árabe. Todo esto os lo cuento porque lo he leído, pero en mi caso, que llevaba sellos de los UAE, me han hecho dos preguntas: de dónde venía y por qué visito el país. Y en menos de 2 minutos estaba en el otro lado del control.

Llegar a Tel Aviv es súper rápido y fácil. Se puede tanto en tren como en bus, nosotras hemos elegido el tren y en 10 minutos hemos llegado a Ha-Hagana, la parada más cercana a la parte más antigua de la ciudad: Jaffa.

La mayor alegría del día han sido los 24ºC que nos han hecho olvidar el horrible frío que está haciendo en Madrid estos días, pero que el sol se ponga a las 16:30 no mola tanto. Y entre eso y que el checkin en el hostel nos ha llevado más de una hora porque se lo han tomado con calma, Tel Aviv nos ha recibido de noche.

Hemos dado una vuelta por Jaffa y por el paseo marítimo y poco más, y para terminar el día, teníamos que probar algo nuevo y típico: hemos cenado en Dr. Shakshuka, un restaurante en plena calle que sirve, como su propio nombre indica, shakshuka: se trata de un revuelto de tomate con huevo, al que se le puede añadir algún ingrediente extra como champiñones, carne, berenjena… Nos ha gustado mucho pero el sabor era muy fuerte!

Mañana tenemos free tour y además cambiamos de ciudad después, así que os podré contar más cosas.

Alojamiento: Florentine Hostel (40€/habitación doble con baño compartido/noche) – un hostel con un ambientazo, o sea que 100% recomendable, pero además nosotras estamos en un edificio anexo con apartamentos privados, así que muy a gusto, y el personal es súper atento y desprende muy buen rollo.

Entre Asturias y Cantabria

¡He vuelto al norte!

Hace unas semanas estuvimos alojados en Villanueva De la Peña (una aldea cercana a Cabezón de la Sal, en Cantabria), y aunque las visitas a nuestros lugares favoritos no pudieron faltar (Llanes y comer en Casa Poli en Puertas de Vidiago son un obligado), tuvimos tiempo de sobra para aumentar la lista de sitios chulos descubiertos:

Arenas de Cabrales

Un conocido pueblo de Asturias, gracias a que se encuentra a pocos kilómetros del final de la Ruta del Cares, y está rodeado de montañas. Es por esto que desde aquí salen varias rutas de senderismo, y a pesar del mal día de lluvia que nos hizo, pudimos recorrer parte de la Ruta de la Calzada Romana de Caoru, que sube hasta el pico de La Polvorosa (a más de 1200msnm).

Seguimos esta ruta de Wikiloc de 14km de longitud circular, pero la lluvia hacía que las piedras de la calzada resbalasen mucho, así que decidimos hacer sólo un tramo, y finalmente nos salieron 7km; suficientes, aunque nos quedamos con las ganas de tener una panorámica de todo El valle, ya que fuimos casi todo el tiempo por bosque, precioso, eso sí.

Cascadas de Lamiña

Llamadas así por encontrarse en el pueblo cántabro con el mismo nombre, es un paseo bastante famoso entre los lugareños porque son unos 3km de ida hasta la cascada, por un camino más bien llano, ancho y cómodo. Muy agradable y con unas vistas preciosas de la montaña.

El sendero está señalizado y se puede llegar a ellas tanto desde Lamiña como desde Barcenillas, el pueblo vecino.

El Ayuntamiento de Ruente da más información sobre la ruta aquí.

Dunas de Liencres

Este lugar de la costa cántabra lo dejamos para el domingo, día en el que hubo un temporal de viento espectacular que derribó incluso árboles.

Así que, a parte de dar un paseo por el bosque de pinos y eucaliptos que también forma parte del Parque Natural (y que, por cierto, nos encantó), a las dunas no pudimos nada más que asomarnos. El viento era insoportable y la arena nos llegaba a la cara en forma de pinchos. ¡Una pena!

Para conocer más rincones de Asturias y Cantabria, puedes leer también:

Lorca (Murcia)

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La ciudad murciana de Lorca, situada casi en el linde de la provincia, muy próxima a Almería, es conocida por su castillo, el cual vigila todo el valle del río Guadalentín, mientras miles de coches pasan por debajo de él en la autovía que atraviesa la montaña.

Su casco antiguo esconde varios lugares interesantes:

El Castillo de Lorca

También llamado Fortaleza del Sol, es uno de los más grandes de España con 640 metros de largo. Fue construido entre los siglos IX y XV y fue un lugar clave en las batallas entre musulmanes y cristianos por encontrarse en un límite estratégico. Fue el lugar de paso de los ejércitos castellanos en la reconquista.

Es una fortaleza puramente defensiva, por lo que no destaca por su belleza, pero cuenta con dos torres de piedra maciza, desde donde se pueden admirar las vistas de toda la ciudad.

El fuerte terremoto que hubo en Lorca en el año 2011 dejó huella en el castillo, y sobre todo en la Torre del Espolón se pueden ver las consecuencias: las paredes están desplazadas y de hecho una parte de ella se derrumbó a causa del suceso.

A día de hoy se puede visitar a diario por 10€ y con un audioguía bastante completa que hace que la visita dure alrededor de 1 hora, y también se hacen espectáculos en el patio central, y talleres todos los fines de semana.

Plaza de España

Es el centro de la vida social de la localidad, de hecho cuando la visité coincidió con la Feria de Lorca, y había un concierto, numerosos puestos para tomar tapas y por supuesto estaba a rebosar.

En el subsuelo de la plaza hay restos de talleres y viviendas almohades, y junto a ella se encuentra la Colegiata de San Patricio, el Ayuntamiento, la Casa del Corregidor y las Salas Capitulares.

Columna Miliaria

Data de la época del Emperador Augusto, en el siglo 8 d.C. y perteneció a la conocida Vía Augusta, que se extendía desde los Pirineros hasta Cádiz.

Museo Arqueológico Municipal

En una vivienda que perteneció desde el siglo XVI a Salazar-Rosso se halla hoy este museo, que alberga objetos de la antigua judería, del Imperio Romano y de la época de dominio islámico

Parque Arqueológico de los Cipreses

Es un pequeño asentamiento rural a las afueras de la ciudad, uno de los pocos encontrados en esta zona, donde se han encontrado elementos de entre 2000 y 3000 años de antigüedad, pertenecientes a la cultura argárica.

Consta actualmente de 6 casas con todas sus dependencias y también se ha hecho una recreación de cómo era la típica vivienda argárica.

Más lugares que visitar en Lorca

  • Almedas: el pulmón verde de la ciudad.
  • Capilla del Rosario: que conmemora la victoria de la armada cristiana en la batalla de Lepanto.
  • Cejo de los Enamorados: al que se llega por una ruta a pie que sale desde el castillo.
  • Convento de las Mercedarias: fundado en 1515 por el Papa León XI.

Los Vélez (Almería)

Aunque no pensé que fuese tan pronto, dije que volvería… y así fue. Gracias a la información que leí acerca del Indalo en Almería, supe que la cueva donde se encontró este símbolo por primera vez se encuentra en el pueblo de Vélez-Blanco, en la comarca de los Vélez. Así que para aprovechar el viaje hasta allí, aproveché para visitar los dos Vélez:

Vélez-Blanco

El hermano pequeño de Los Vélez, aunque sólo en tamaño, porque es reconocido por todos que es el más bonito, haciendo honor a su nombre, las casas blancas se extienden por todo su territorio y el imponente castillo que vigila el pueblo desde arriba ya pone la guinda.

El Castillo de los Fajardo

Fue construido entre 1506 y 1515 sobre los restos de una alcazaba, por órdenes del Primer Marqués de los Vélez, Pedro Fajardo. Ocupa nada menos que 2300m cuadrados, y varias generaciones de la familia de nobles vivieron en él, hasta que fue abandonado en algún momento del siglo XIX y vendido en 1904 y de hecho muchas de las obras y construcciones que formaban parte de él están ahora expuestos en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, quedando totalmente vacío desde entonces.

No fue hasta 1984 cuando la Consejería de Cultura recuperó la propiedad y desde entonces está en proceso de restauración. A día de hoy, a parte de la sala de exposiciones donde se puede aprender un poco más de la historia de este lugar, sigue siendo un cascarón vacío. Aunque por fuera es una pasada, y las mejores vistas de él son desde la carretera que llega al pueblo.

Cueva de los Letreros

Se encuentra a las afueras, a unos 5 minutos en coche del castillo. Fue en esta cueva donde primero se descubrió (en los tiempos actuales) la figura del Indalo en pinturas rupestres, siendo nombrada Monumento Histórico Nacional ya en 1924 y en la actualidad está protegida por la UNESCO.

Más allá de lo que se piensa, y aunque el Indalo es el símbolo de Almería, no es, ni mucho menos, exclusivo de esta provincia: forma parte de lo que se denomina como Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, ya que se han encontrado pinturas del mismo estilo por todo el Mediterráneo, no sólo de España sino también de Francia, datados en una franja de entre 7000 y 5000 años de antigüedad. Al parecer, una cultura semi-nómada se movió por el litoral en estos 2000 años.

Esta cueva no era un lugar donde habitasen en la prehistoria, ya que no es nada profunda, sino que se trataba de un lugar al que acudían para realizar ritos, casi todos, al parecer, relacionados con la caza.

Lamentablemente, las pinturas se han conservado con una nitidez increíbles teniendo en cuenta los 5 milenios que llevan aquí, y fue a partir de comienzos del siglo XX cuando los habitantes de los alrededores empezaron a subir, y para ver mejor los dibujos los mojaban con agua. Se veían mejor, sí, pero cada vez se borraban un poco más, y actualmente todos los que están al alcance de las manos humanas están prácticamente borrados…

Hice una visita guiada con la empresa Haz y Envés, que también hace visitas al castillo. Duró alrededor de una hora y nos contó cosas muy interesantes. El precio es de 2€ y además actualmente la cueva está vallada, por lo que si no venís con alguien autorizado, no se puede pasar.

Otros lugares en Vélez-Blanco

  • Los Cinco Caños, una fuente acompañada de una leyenda sobre inmortalidad a quien bebe de ella.
  • La Muela, montaña con esta forma que se dibuja en el horizonte de la localidad.
  • La Iglesia de Santiago Apostol, el epicentro de la vida de los velezanos.
  • Los Caños de Caravaca, una fuente también de época medieval que daba la bienvenida a los viajeros que llegaban al pueblo.
  • Convento de San Luis, construido en 1602 y donde en un principio se instaló una comunidad de monjes franciscanos.

Vélez-Rubio

Es la capital de la comarca, y a él pertenece el Parque Natural de Sierra María-Los Vélez, a cuya cima subí el otro día.

Asentado sobre una colina, es un conjunto de varios estilos y orígenes, pero lo más representativo corresponde a los siglos XVIII y XIX cuando se dio el auge económico de la localidad. Paseando por sus calles se pueden ver numerosas casas señoriales y viviendas modernistas.

El más llamativo monumento es, como no, su iglesia: la Iglesia de la Encarnación, del siglo XVIII, que mezcla estilos barroco y neoclásico.

También se puede visitar en el Cerro Castellón, la alcazaba de Vélez-Rubio, aunque sólo se conserva parte de la muralla y un aljibe.

Ruta a la cima de Sierra María (Almería)

Ya empiezan a respetar un poquito las temperaturas por el sur, y me ha faltado tiempo para salir a hacer senderismo. En esta ocasión me adentré en el interior de Almería, más concretamente a la zona de Los Vélez (de la que os hablaré en el próximo post), la cual puede que os suene porque dicen que tiene los pueblos más bonitos de la provincia, en el extremo norte de la misma. Llegué a un pueblo a 1300m de altitud llamado María, y me llamó la atención la cantidad de señales de nieve que había, no me hago a la idea de que en la desértica Almería haya lugares donde pasan el invierno entre nieve.

En esta zona se encuentra el Parque Natural de Sierra María – Los Vélez, y su punto más elevado es el Alto de la Burrica, a 2.045msnm. Y yo… para allá que fui. Afortunadamente la ruta esta bien señalizada (estoy harta de perderme) saliendo desde María.

Aparqué el coche en la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, cuyo parking es enorme. La ruta comienza en dirección al Jardín Botánico Umbría de la Virgen, que está al lado, y ya desde ahí sale un sendero de tierra por la derecha del edificio que no tiene pérdida: es ancho y bien marcado, y además cuenta con señales rojas de cuando en cuando que re-confirman que vas por buen camino.

El recorrido al principio corresponde al que en los carteles informativos llaman Sendero de la Umbría de la Virgen, pero para subir hasta el Alto de la Burrica hay que desviarse de él en este punto para empezar a subir por un zigzag un poco matador. A partir de dicho punto (la referencia es el cartel de la foto que os dejo abajo, que dice que no se puede pasar, pero en Wikiloc mucha gente indica esta ruta) ya no hay señales rojas, sino por los típicos montículos de piedras que van dejando los senderistas, así que tampoco tiene pérdida, aunque el camino ya es bastante estrecho y poco marcado.

Después de atravesar una valla caída y hacer un par de curvas más, se llega a un collado, desde donde se ve tanto el norte (que se ha ido viendo todo el camino) como el sur. En este momento hay que empezar a caminar hacia la derecha (según se mira al sur) y aunque sigue habiendo montículos, ya es bastante campo a través, porque los 1800m de altitud alcanzados ya hacen que haya muy poca vegetación.

Y después de unos 2km caminando con muy poca pendiente… Llegada al vértice geodésico que marca el Alto de la Burrica, a 2.045m de altitud y desde donde las vistas son magníficas, aunque desde allí se ve demasiado bien lo seca y marrón que es Almería.

Hice la vuelta por el mismo sitio. Había gente en Wikiloc que baja por otro sitio más en línea recta, pero no hay camino y han sido varias veces las que he acabado con rasguños de arbustos por haber querido atajar, así que simplemente deshice la ruta que había traído.

En total, 14km: 7 de ida con 750m de desnivel (se empieza a unos 1300) para coronar Sierra María, en un paisaje del que la vegetación verde quiere hacerse dueña y con paredes de piedra verticales en lo alto. 100% recomendable!

(Esta es la ruta de Wikiloc por la que me guié)

La ciudad de Almería

Llevo, literalmente, toda la vida pasando los veranos en Vera, un pueblo situado en lo que se conoce como Levante Almeriense. 25 años más tarde, he recorrido los 100km que me separan de Almería Ciudad para conocer por fin la capital de la provincia. Y he de decir que me ha encantado, no sólo por su valor arquitectónico, sino por todo lo que he aprendido del lugar que considero mi segunda casa.

Historia de Almería

La ciudad de Almería, originalmente llamada Al-Mariyya, tiene su origen como tal en el siglo IX, cuando unos marineros muladíes (cristianos convertidos al islam) instalados en un énclave llamado Bayyana y que comerciaban con el norte de África, levantaron un barrio junto al puerto para facilitar su actividad.

A mediados del siglo X, y gracias a la posición estratégica de este puerto en el Mediterráneo, el califa de Córdoba la proclamó oficialmente Medina (ciudad), pasando a llamarse Al-Mariyat Bayyana (La Atalaya de Bayyana). Se amuralló, se construyó la Alcazaba y una Mezquita Mayor y con el paso de los años se convirtió en el principal y más importante puerto del Califato.

En el siglo XI, con la disolución del Califato de Córdoba, se crearon los Reinos de Taifas, y más tarde, con el reinado de Al-Mutasim, la ciudad vivió una época de grandísimo esplendor, el cual duró hasta la toma cristiana de Almería en el 1147 por parte de Alfonso VII, que además de conquistarla, arrasó y destruyó gran parte de la ciudad. Hasta entonces, Almería era la tercera ciudad más poblada de la península después de Córdoba y Toledo, con 35.000 habitantes.

A este período le siguió otro de enorme decadencia, porque aunque sólo 10 años después fue reconquistada por los Almohades, nunca se llegó a recuperar totalmente debido principalmente a epidemias y a disputas internas, y finalmente la cultura árabe empezó a desaparecer definitivamente con la conquista de los Reyes Católicos en 1489.

Aunque en las llamadas Capitulaciones se reguló la convivencia entre cristianos y musulmanes, pronto éstos últimos fueron expulsados y la ciudad fue repoblada con cristianos viejos venidos de fuera. Sólo quedaron los convertidos al cristianismo, que pasaron a llamarse moriscos.

El puerto dejó de tener la importancia de antaño, y los ataques piratas, diversos terremotos y epidemias hicieron que la ciudad no parase de decaer y despoblarse, y no fue hasta el siglo XVII cuando comenzó a recuperarse muy lentamente.

Fue en el siglo XIX cuando empezó a fraguarse la actual Ciudad de Almería. Se abrió al exterior derribando por fin sus murallas y comunicándola mejor por mar y por tierra mediante el ferrocarril.

El origen del Indalo

El símbolo del indalo es conocido por muchos y el emblema más representativo de toda la provincia de Almería. Su forma originaria se retrae a una pintura prehistórica del Neolítico tardío que fue encontrada en la Cueva de los Letreros (en Vélez-Blanco) y representa esquemáticamente una figura humana con los brazos abiertos y soportando un arco.

Como emblema de protección y buena suerte, se pintaba en las casa del levante de la provincia, especialmente en Mojácar, y no fue hasta mucho tiempo más tarde, cuando se retocó su forma hasta la que conocemos hoy y se le dio el nombre de Indalo, basado en San Indalecio, patrón de la diócesis almeriense. Los indalianos lo tomaron como emblema de un movimiento artístico fundado por Jesús de Perceval, y con el paso de tiempo se convirtió en el símbolo más conocido de Almería.

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La Alcazaba

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Para mi sorpresa, al parecer la imponente Alcazaba de Almería es la segunda construcción musulmana más grande de España, después de la Alhambra de Granada. Desde sus orígenes fue siempre el centro de poder independientemente de quien gobernase, y en su parte más alta se han ido construyendo diferentes castillos o palacios según ordenaba el rey de turno.

Cuenta con 1430m de perímetro amurallado y también era donde vivía toda la población hasta que ésta fue demasiado numerosa.

Dentro se puede ver que todavía algunas zonas están bajo excavaciones arqueológicas, y se pueden visitar varios jardines restaurados, el castillo de los Reyes Católicos y un enorme aljibe, que servía para almacenar agua.

La Catedral

La actual Catedral de Almería comenzó su construcción en el 1525 después de que la anterior quedase completamente destrozada por un terremoto en 1522. Al desplazar la catedral a otro sitio, también lo hizo toda la actividad y en consecuencia el centro urbano de la ciudad.

Es una catedral-fortaleza, para defenderse de los piratas y de los moriscos, así que su decoración exterior no es demasiada y tampoco su altura, para facilitar la defensa.

El Cable Inglés

Este no es un lugar especialmente bonito, pero sí imponente. Se trata de un cargadero de mineral que unía la estación de ferrocarril con el puerto, y medía unos 900m. Se construyó con la finalidad de dar mejor salida al mineral que llegaba desde las importantes Minas de Alquife, en Granada.

Fue toda una revolución, ya que antes de su construcción, cargar un buque con hierro era una tarea de casi 10 días, y con el invento, la tarea pasó a ser de sólo 10 horas.

Su nombre viene dado por la empresa inglesa responsable de su construcción, allá por el año 1902, y a día de hoy se puede ver toda la estructura conservada por completo.

Museos y más

Os he contado un poco la historia de estos tres lugares, los dos primeros por ser los más importantes y representativos de la ciudad, y el tercero porque me ha parecido curioso, pero por supuesto hay más sitios que visitar aquí, empezando por dos museos:

  • Centro de Interpretación Patrimonial: es el lugar donde he aprendido casi todo lo que os he contado, ya que hace un repaso bastante detallado por la historia de Almería, dedicando un piso a cada época (musulmana, cristiana, contemporánea y actual). La entrada es gratis y os recomiendo totalmente visitarlo.
  • Museo Arqueológico: además de haber exposiciones temporales, en él se puede aprender mucho sobre la Prehistoria en el mundo en general, y en la zona de Almería en particular.

Para ver el resto de monumentos y lugares reseñables de la ciudad, lo mejor es acercarse a la Oficina de Turismo, que está en la Plaza de la Constitución (junto al Centro de Interpretación Patrimonial), y obtener un mapa para no perderos nada: la Muralla de Jayrán y el Cerro de San Cristobal, la Iglesia de San Juan (antigua Mezquita Mayor), el Sol de Portocarro, el Mercado Central y una lista de 50 cosas más que ver y hacer por aquí.

Una cosa más tachada de la lista… ha sido un placer!

19 de septiembre: Supetar (Isla de Brac) – Split

Último día por tierras Croatas, y lo que pintaba ser un día de relax en la playa (ya he hecho actividad suficiente estos dos días atrás), ha sido relajado, pero demasiado. Ha amanecido un día nublado y frío, así que de playa nada. Todo el día en sudadera. Una pena, porque podía quedarme en Brac hasta tarde porque seguía teniendo apartamento para dejar la maleta y ducharme.

Supetar

El pueblo en el que me he alojado estos días es lo que me faltaba por ver, y en eso he empleado la mañana.

Esta localidad fue fundada durante la época romana, pero servía sólo como puerto a Nerezisca, la capital de la isla por entonces. Posteriormente pasó a ser independiente de ésta, alrededor del siglo XIII, y desde el XIX se convirtió en la más importante de la isla de Brac. A día de hoy viven aquí unas 4000 personas, y dando que ferrys desde Split llegan aquí casi cada hora, apuesto a que el número de turistas en verano dobla esa cifra.

Por todas partes en el casco antiguo del pueblo hay informaciones sobre, al parecer, su ciudadano predilecto: el artista escultor Ivan Rendic, uno de los más importantes de Croacia. Hay una galería para ver varias de sus obras, y no sólo Supetar contiene obras suyas, sino también ciudades como Zagreb, Venecia o Duvrovnik. Es más, al parecer es considerado el padre de la escultura moderna croata.

Junto al paseo marítimo en la bahía de Supetar, se encuentran la Iglesia de la Anunciación y la Torre del Reloj, para mí, el rincón más bonito de todo el pueblo junto con el propio paseo, donde se concentra casi toda la actividad turística.

El último lugar destacable de la localidad (dejando a parte las playas, que son igual de chulas que las del resto de la isla), es el cementerio. A mí este tipo de cosas me sigue chocando, en España no es común visiar cementerios como parte de la actividad turística de un lugar, pero en otros países sí lo es, y este sitio se encuentra en la propia guía de Supetar. En este caso, es porque muchos de los mausoleos están esculpidos por el mencionado Ivan Rendic, y destaca el de la familia Petrinovic, que se distingue con total facilidad.

Split

No tenía mucho más que hacer por la isla, así que he recogido la maleta y he montado en el ferry de las 14:00 hacia Split. Tampoco aquí me quedaba mucho por ver, así que he decidido disfrutar de los últimos manjares propios de los balcanes, que tanto me gustan y tan imposibles de encontrar en España:

Para comer, un Cevapcici en un lugar llamado Ba!Ce, recomendado por bastante gente en internet. La verdad es que estaba muy rico y bien de precio, pero la camarera-cocinera no ha podido ser más borde… Parecía estresadísima y era yo la única clienta allí en la media hora que he estado.

Después he pasado por la Plaza de la República, fuera del recinto del Palacio Diocleciano. Lo que sería la Plaza Mayor de Madrid o de cualquier ciudad Española, rodeada por todas partes de edificios con arcos, en este caso de color rojos. Fue construida en el siglo XIX por orden del alcalde Bajamonti, imitando a la Plaza San Marco de Venecia como muestra de que Split se apoya en la tradición italiana.

El fresquito, y sobre todo el viento, estaban pudiendo conmigo, así que he decidido buscar una cafetería con wifi para trabajar un rato, y he optado por D16, en pleno casco histórico. Un café buenísimo, y eso que yo no soy muy cafetera, y un remanso de paz entre la locura de las callejuelas atestadas de la ciudad.

Para acabar el día, un paseo sin rumbo acabando en Babis, una de las cadenas de panaderías más conocidas de Croacia, y donde hacen unos bureks bastante decentes. El burek es una especie de empanada de hojaldre crugiente que puede estar relleno de queso, de carne o de espinacas, y en ocasiones también de manzana. Es mi plato predilecto de la Europa del Este, y con él me he despedido de la gastronomía croata.

Y esto ha sido todo sobre mi viaje a Croacia, y aunque es la segunda vez que vengo, creo que no será la última porque este país esconde muchas maravillas. Mañana toda madrugar muchísimo para estar en el aeropuerto a las 7 de la mañana. Es fácil llegar, el bus 37 sale de la estación Sukoisan, a 10 minutos del centro, son 50 minutos un 17 Kunas (menos de 3€).

Alojamiento: Spalato Hostel (12€/noche/cama en habitación de 10). No está mal, pero los espacios son un poco pequeños y el personal no es demasiado atento. Y un fallo muy grande: no tiene cocina, algo muy poco común en este tipo de alojamientos.

18 de septiembre: Vidova Gora y Zlatni Rat (Isla de Brac)

Termina otro día súper activo y entretenido, muy feliz! El plan de hoy era hacer una ruta. En Brac se encuentra la montaña más alta de todas las islas del Mar Adriático, así que no quedaba opción, había que subirla. Para ello, me he desplazado en autobús hasta Bol, un pueblo en la costa contraria a Supetar, donde me encuentro, y es desde allí desde donde parte la ruta. Al final no he alquilado coche en todos los días que llevo por Croacia, y es que el transporte público aquí, especialmente ferrys y autobuses, da gusto: muchos horarios y destinos hacen facilísimo encontrar maneras de llegar a todas partes.

Vidova Gora

Tiene una altura de 778msnm., y como os decía, es el pico más elevado del Adriático. En toda la isla hay un montón de caminos perfectamente señalizados, y es que parece ser que el senderismo es una de las ofertas de turismo activo más comunes de por aquí, algo que me sorprende y me alegra a la vez. En otros lugares a los que he viajado, incluído España, me cuesta encontar senderos bien marcados y me da rabia porque la mitad e las veces acabo perdiéndome por un rato (como por ejemplo en el Maigmó de Alicante).

La ruta entera me ha fascinado: son, desde la que indica el inicio del camino (que incluso está marcado en Google Maps aquí) unos 5km de subida y los mismos de bajada, ya que la vuelta se hace por el mismo lado. El desnivel es de 650 metros aproximadamente, ya que este camino empieza un poco más arriba de Bol. Aunque yo me bajé en la parada de bus del puerto, así que he comenzado desde los 0 metros.

Dado el desnivel en sólo 5km, la ruta es cosstantemente hacia arriba, porque además el último km es ya por la altuta de la cima más o menos, así que los 650m se acumulan en 4km. En resumen: hay que estar un poquito en forma para subir. En internet hablan de que se tarda unas 2 horas en subir. Yo debo de haber puesto el turbo sin querer porque he tardado 1h20.

Durante el trayecto me he cruzado con algunas personas, y al llegar arriba toda la cima estaba bastante concurrida porque llega una carretera hasta allí. Esta vez no me pilló por sorpresa como aquella vez en el Pantokrator de Corfú, porque había leído por internet que hacen excursiones en bici a la cima, y comprobé en el mapa que desde Supetar hay 16km hasta ella por carretera. Sube hasta un autobús de línea, pero claro… perdería la gracia, no? Además, el entorno por el que discurre el sendero es precioso.

Las vistas desde arriba son, sencillamente, espectaculares. Se aprecia toda la costa occidental de Brac, y también todas las islas vecinas, sobre todo Hvar, que es la más cercana. Y por supuesto, puede admirarse la pecular forma de la playa de Zlatni Rat, una de las más famosas y bonitas de Croacia, gracias a su figura picuda.

Después de ver todo eso desde arriba y comer, la recompensa del día estaba claro donde iba a ser: en la playa! Así que otros 5km de bajada, y 3 más hasta llegar a Zlatni Rat.

Zlatni Rat

Esta famosa playa, también situada en Bol, se traduce en español como Cuerno de Oro. Esta atestada de turistas, incluso a estas alturas del verano y a pesar de ser un día nublado y las 4 de la tarde. Pero merece la pena una visita y un baño (o unos cuantos) en ese agua tan extremadamente cristalina que me ha cautivado. Al tener esa forma, uno de los lados frena el oleaje y el otro parece una piscina, y además cubre bastante a pocos pasos de la orilla, y es un gustazo nadar.

Hay quienes dicen que decepciona. Obviamente, si vas con la idea de ver una playa en forma de triángulo, así sera, porque desde la altura del mar no puede apenas apreciarse. Pero ese agua, con el añadido de que las piedrecitas de toda la playa no pinchan los pies y son blancas (lo cual hace que el color sea aún mejor) para mí, la hacen de las mejores en las que he estado.

Y para acabar el intenso día, un paseo por el bonito puerto de Bol antes de coger el bus de vuelta, que tarda aproximadamente 1 hora a pesar de que sólo hay 30km entre ambos pueblos, pero las carreteras aquí son estrechas y con muchas curvas.