Cambio de ubicación de nuevo! Ya sabéis que en Split decidí estar poco tiempo porque ya lo conocía y porque es fácil de ver en un día.
Esta mañana he cogido un ferry hacia Brac, una de las islas frente a la costa de Split, a sólo 50 minutos y 5€. Esta isla es una de las más populares de Croacia, al igual que sus vecinas Hvar y Korcula. Elegí esta, además de por ser la que más cerca se encuentra, también porque dicen que es mucho más tranquila que Hvar, así que ni lo pensé. También porque aquí se encuentra la conocida playa picuda de Zlatni Rat, que ya os mostraré cuando vaya.
Estaré aquí 3 días, y el plan era alquilar un coche, pero finalmente he optado por planes alternativos: después de instalarme en mi nuevo alojamiento, he alquilado una bici (90Kunas – unos 13€ por el día entero), he seleccionado varios sitios a los que quería ir, y en marcha!
Skrip
Esta aldea de menos de 200 habitantes es el asentamiento más antiguo de Brac, con historia ya hace más de 5000 años. Se encuentra elevado unos 250m sobre el nivel del mar (y mis piernas lo han notado..), por lo que las vistas desde allí son bastante bonitas, y en él se encuentra el Museo de la Isla de Brac, muy pequeño pero entretenido porque una guía en la entrada se ofrece a contar la historia de la isla (la entrada cuesta 20Kunas – unos 3€).
Aún hoy se conservan edificaciones de un característico color claro, que están hechas del famoso mármol de Brac, el mismo que se usó para construir la Casa Blanca en EEUU o la Iglesia de Santa Sofía de Estambul.
Postira
Segunta y última parada de la ruta, ya que aunque Skrip se encuentra a 250msnm, las carreteras aquí son un sube-baja y he acumulado 400m. Así que, como recompensa, he buscado una bonita playa donde no hacer nada por el resto de la tarde, y la elegida ha sido la Playa de Prvja, en un pueblecito llamado Postira.
El pueblo tiene muchísimo encanto, es como Split o Sibenik pero en tamaño reducido, y pasear por sus calles es súper agradable.
Aunque a decir verdad, me quedo con la playa: amplia, sin arena y con un agua turquesa que enamora. El baño que mejor me ha sentado en mucho tiempo! Todo lo que tiene de bonita, además, lo tiene de tranquila. No es muy conocida ni sale en las guías y por eso conserva este «secretismo».
Lo que más pereza me ha dado, sin duda, es que después de los 22km que me han salido de bici hasta Postira, y después de estar en modo zen por más de 2 horas… tocaba volver, nada menos que 13km más hasta Supetar, el pueblo donde me alojo y uno de los principales de la isla, por tener el puerto principal de ferrys desde el continente. Mañana os lo enseñaré porque también me ha enamorado, realmente Croacia entera es una pasada.
En total 35km de ruta con 500m de desnivel positivo… una calentada de piernas vamos! Así que para acabar el día, ducha, cenita en uno de los restaurantes del paseo marítimo… y a dormir 🙂
Alojamiento: Villa Tatjana (28€/noche/estudio para 2 personas) – en las afueras de Supetar, pero a menos de 1,5km andando. Es un estudio con una habitación, baño y terraza con vistas al mar, que se agradece un montón. Ninguna pega de momento, me parece que está genial para lo que cuesta.
Cambio de destino: esta mañana pronto he cogido un bus desde Sibenik hasta Split. En este país y en general en Europa Central y del Este, el sistema de transporte en autobús es bastante bueno, con muchas y muy frecuentes comunicaciones.
He tardado alrededor de 1 hora y media en llegar, y una vez instalada en mi hostel (del que os doy mi opinión al final del post, como siempre), era momento de empezar a investigar.
No es la primera vez que vengo a esta ciudad, una de las más visitadas de la costa Adriática, y aún a día de hoy, que ya no es temporada alta, plagadísima de turistas. La primera y última vez que estuve aquí fue hace 5 años, durante un viaje que hice mientras estaba de Erasmus en Eslovenia. Pero realmente pasé aquí muy poco tiempo y no recordaba muchas cosas, así que no me ha importado repetir.
Había reservado plaza en el Free Tour de las 17:00, y dado que el casco antiguo de Split es pequeño, he decidido ver una panorámica desde las alturas, que tanto me gusta. Resulta que hay un parque llamado Suma Marjan, muy cerca del centro pero hay que andar un rato. Así que he pensado que la mejor opción era, como no, calzarme las zapatillas e ir corriendo hasta allí, y así aprovechaba y entrenaba. La idea era buena hasta que han empezado las escalera, cieeeeentos de ellas. Así que el entrenamiento ha tenido que esperar hasta la parte llana.
Una vez acabado, he subido a la cima del parque, ya que se trata de una montaña. El mirador de la parte de arriba se llama Vrh Marjana – Telegrin, y desde luego merece la pena subir todos los escalones hasta allí porque se ve todo Split en 360º y las islas cercanas.
Lo bueno de que sea una ciudad tan turística es que hay cientos de sitios para comer, y mucha variedad donde elegir, así que he aprovechado para probar algo típico de Croacia: el soparnik, una especie de torta fina de pan parecido al de pita que entre medias lleva acelgas o espinacas. Riquísimo!
Por la tarde era turno del Free Tour. Split tiene muchísimo encanto y pasear por sus calles os llevará a todo lo digno de visitar, que es casi cualquier callecita. Esto se debe a que el casco antiguo de la ciudad es, todo él, el Palacio Diocleciano, una edificación gigantesca que perteneció al emperador con el mismo nombre y que posteriormente fue usada por los croatas para vivir y, en definitiva, fundar la ciudad de Split.
El Palacio Diocleciano
Como decía, ocupa un terreno enorme, y es que este emperador no se andaba con chiquitas. Mandó construirlo en el 293 d.C. y ocupaba nada menos que 30.000m2. Se trasladó a él después de retirarse como emperador romano. Después de su muerte, con el paso de los años, los habitantes de los alrededores fueron ocupando el palacio, destruyendo avenidas y jardines y construyendo sus propias casas, fundando así los croatas Split en el sigo XVII.
Desde entonces han vivido miles de personas en esta zona, por supuesto todos los restos del palacio quedaron en segundo plano, ya que la población era bastante pobre y la cultura quedaba en segundo plano. De hecho, Split no ha sido turística hasta hace más o menos 15 años, y desde entonces su popularidad ha crecido exponencialmente y a día de hoy hay más turistas que habitantes (hay 200.000 censados). Hace 20 años se podía comprar una casa en pleno palacio por menos de 20.000€. La población croata era muy pobre y en consecuencia había mucha criminalidad en lo que ahora es una de las zonas más turísticas del país.
El hecho de que se haya declarado al Palacio como Patrimonio de la UNESCO ha generado problemas, puesto que vive mucha gente entre los muros del mismo, ahora deben acatar ciertas normas que la UNESCO aplica a los lugares protegidos, y por supuesto ellos no pueden entenderlo y no están a gusto con la decisión.
Aún se conservan varías construcciones de lo que fue el Palacio en su día:
Puertas de Oro, Plata, Bronce y Hierro: son las 4 entradas que tenía el Palacio, siendo la de Oro la exclusiva de la familia real.
Catedral de Split: se encuentra en lo que originalmente era el Mausoleo de Diocleciano, que él mismo se construyó para cuando falleciese. Siglos más tarde, los croatas lo transformaron en catedral (nadie sabe qué hicieron con los restos del emperador, pero la tumba sí se ha encontrado) y actualmente se trata de la catedral más pequeña del mundo.
Vestíbulo del Palacio Diocleciano: con una bóveda, ahora abierta, muy imponente, es el lugar elegido por un grupo de múscia para tocar Klapa, una música típica de Croacia, y esto se debe a la buena acústica del lugar.
En Riva, que es como el paseo marítimo de la ciudad, hay una fotografía que muestra cómo era el Palacio en sus inicios, y la verdad es que era una pasada.
Estatua de Grgur Ninski
Se encuentra junto a la Puerta de Oro, y es que este hombre fue (y es) muy importante para Croacia ya que es considerado el padre de la lengua Croata.
Desde el principio de los siglos, el pueblo croata fue un pueblo pobre y en consecuencia prácticamente analfabeto. La lengua hablada era el latín, y para que los ciudadanos pudiesen llegar a entenderlo, Grgur Ninski hizo una adaptación más sencilla del idioma para así poder explicarlo mejor… y de esta forma nació el croata.
A pesar de la gran cantidad de turistas, Split me parece una ciudad que merece una visita, ya que pocos lugares tienen una arquitectura como la suya.
Alojamiento: Hostel Kiss (12€noche/cama en habitación de 8) – este sí que no lo recomiendo. Es verdad que el de Sibenik ha dejado la expectativas muy altas, pero igualmente a éste le falta bastante limpieza, es súper antiguo y no está muy cuidado, y los baños son ridículos, en qué me he visto de ducharme! Menos mal que mañana cambio de destino.
El Parque Nacional de Krka ocupa 50km a lo largo del río con el mismo nombre. La peculiaridad de este lugar es que está formado por minerales solubles en agua, o lo que se conoce como formaciones kársticas, como las cuevas de Sorbas, pero esta vez el mineral es el travertino, una especie de piedra caliza.
Este fenómeno ha hecho que se formen varias cascadas a lo largo del río, y la más impresionante de todas ellas se encuentra a pocos kilómetros de Sibenik, la ciudad en la que me encuentro. Su nombre es Skradinski Buk (buk significa cascada en croata), y hasta ella es la ruta que he elegido para hoy, como buen domingo… día de ruta!
El día ha comenzado en la estación de autobuses, muy cerca del casco antiguo, desde donde sale el bus a Skradin, el pueblo más cercano a la cascada. Los horarios de los buses varían cada día y en temporada alta o baja, pero en la oficina de turismo lo saben indicar. También es posible llegar a la cascada bajando en el pueblo de antes, llamado Lozovac, que de hecho está bastante más cerca, pero suelen recomendar Skradin porque la entrada al Parque Nacional en cualquier caso incluye el desplazamiento hasta la misma cascada, y desde Skradin es mejor ya que se llega a ella mediante un recorrido en barco por el río Krka de unos 5km. Por el contrario, desde Lozovac es un bus el que hace el recorrido de 1km hasta ella.
Para mi sorpresa, en la recepción del Parque me han dicho de que el único sendero para caminar en esta zona es uno que mide 2km… Y yo había venido a hacer senderismo! Así que me han dado la opción de hacer el camino del barco caminando. Existe un sendero que va paralelo al río y no tiene ningún tipo de pérdida, que mide unos 5km también. Así que sin pensarlo, por ahí me he ido.
Las vistas son preciosas y además no había ni un alma: la zona de Skradinski Buk permite el baño y todo el mundo va sólo a eso. Al ir solísima todo el camino, al llegar me he llevado un buen chasco: aquello parecía Benidorm. Decenas de puestos de comida, restaurantes, mesas de picnic, tiendas de souvenirs… y miles de personas por todas partes. Hasta el agua estaba menos transparente!
Por supuesto que la cascada y las lagunas que la rodean son espectaculares y dignas de visitar, pero incluso el camino de madera de 2km que discurre por la zona y que es el único que los turistas hacen (o ni eso) es estrecho y parecía la cola del súper (me ha recordado al Preikestolen de Noruega…).
Una vez allí, he visto un mapa que indicaba otros senderos, pero es cierto que el siguiente punto de interés estaba bastante lejos, si no me equivoco, a 14km, y se trata de otra de las cascadas más grandes, llamada Roski Slap. Ésta se puede visitar partiendo desde el pueblo de Rupe.
Curiosamente, en la cascada Skradinski Buk fue construida la primera central hidroeléctrica del mundo a manos de, por supuesto, Nikola Tesla, cuya nacionalidad era croata. Realmente no fue la primera, ya que entró en funcionamiento en 1895 sólo 2 días después de que lo hiciese la de las Cataratas del Niágara. Aún hoy se puede ver el edifició que la constituyó.
En total, 12km de ruta muy muy sencilla y cómoda porque ha sido llana casi todo el tiempo, y mi opinión final sobre este lugar es… que me lo esperaba mejor. Lo realmente impactante es la cascada, y aunque las Lagunas de Plitvice se encuentran más lejos de esta zona, sí están mucho más próximas a Zagreb o Zadar, y son mil veces mejor (no he estado, pero es uno de los lugares más famosos de Croacia y varios conocidos han estado). Lo único es que en Skradinski sí se permite el baño, pero es bastante incómodo entrar y salir del agua, y mucho más sin sandalias de agua.
Al volver a Skradin tenía que esperar al bus de vuelta, que hoy domingo sólo lo hay a las 17:00, así que he subido a la Fortaleza de Skradin, que está en ruinas pero las vistas de todo el valle y el río desde allí son una pasada.
Un día muy completo y a la vez tranquilo. Al levantarme he decidido ir a entrenar un rato, y como esta ciudad se encuentra junto al mar pero elevada sobre él, tiene muchísimas escaleras, así que he decidido coger unas cualquiera y hacer unos cuantos ejercicios.
Recompensa tras el entrenamiento: he ido a la playa de Banj, que se encuentra muy cerca del centro, y aún así estaba bastante vacía. Lo bueno (para mí) de las playas de Croacia es que no son de arena, sino de piedras, y aunque es más incómodo para los pies, no te pringas de tierra por todas partes.
Desde esta playa hay unas vistas súper bonitas de todo el casco antiguo, y de hecho tiene un mirador para verlo mejor y hacer fotos. Curiosamente, playa en croata se dice plaža, pero se pronuncia playa!
Después de comer me he metido ya de lleno en el centro. No hay free tour en esta ciudad, a pesar de que una chica del hostel me dijo que había uno, así que he ido a la oficina de turismopara coger un mapa y no dejarme nada, aunque he de decir que el veradero encanto de Sibenik se encuentra simplemente paseando por sus estrechísimas calles, que me han parecido preciosas.
Crka Sv. Frane (Iglesia de San Francisco): una de las muchíiiisimas iglesias de la ciudad, muy bonita y con unos alrededores muy silenciosos.
Katedrala Sv. Jakova (Catedral de Santiago): Situada junto a la Plaza de la República Croata, en la que se encuentra el Ayuntamiento, esta catedral es única en el mundo porque es la única de este tipo construida sólamente en piedra. Su construcción (o mejor dicho, montaje) comenzó en 1431 y terminó 100 años después.
Katedrala Sv. Lovre (Catedral de San Lorenzo): una más! Pero esta cuenta también con una pequeña gruta (aunque artificial) donde han metido una estatua de la Virgen de Lourdes, y además junto a la catedral se pueden visitar los jardines con el mismo nombre.
Tvrdava Sv. Mihovila (Fortaleza de San Miguel): Sibenik cuenta con 3 fortalezas, y esta es la única que se encuentra en el casco antiguo, puesto que es la primera que se construyó y a partir de la cual se originó la ciudad. A día de hoy, en su interior, hay un escenario al aire libre permanente, el más grande de la región y el cual es usado muy asiduamente. Hoy mismo estaban preparando un concierto!
Tvrdava Barone: la segunda fortaleza de la ciudad, a 10 minutos de la primera y ya fuera del centro, tiene una historia curiosa, y es que durante la Guerra de Creta (en el siglo XVII) Sibenik se veía altamente amenazada por la inminente llegada del Imperio Otomano, y fueron los propios ciudadanos quienes decidieron construir otra fortaleza para aumentar las defensas del lugar. Todo el mundo participó en la construcción, y en consecuencia sólo tardaron 57 días en construirla. Gracias a ello, Sibenik resistió ante un ejércido de 25.000 soldados otomanos.
La antigua Sibenik es una de las ciudades medievales mejor conservadas. Toda la zona que he estado visitando hoy data de los siglos XIV-XV cuando la ciudad prosperó mucho gracias al comercio que traía el río Krka. El principal responsable de esta arquitectura es Juraj Dalmatinac, que de hecho puede también visitarse su casa, que ahora es un pequeñísimo museo donde se encuentra su tumba.
El Brooks Best Fest llegaba a su fin hoy. Todas las actividades se concentraron en el día de ayer, y hoy era turno del check out y despedidas. Algunos han salido muy pronto (si se descuida, alguno empalma la fiesta con la vuelta en barco…) y otros no tanto.
Todos los demás han vuelto a sus países, pero yo he decidido quedarme unos días más por Croacia: hace 5 años viví en Eslovenia por unos meses y durante mi estancia allí visité este país, pero los rincones por descubrir son infinitos, así que repito destino, pero diferentes ciudades.
Como no tenía que coger ningún vuelo, he sido de las últimas en abandonar la Isla de Obonjan. Había que recuperar energías de ayer, así que ha sido mañana de hamaca y playa, aunque las playas aquí en Croacia rara vez son de arena, son más bien tipo calas.
A las 15:00 una lancha me ha traído hasta Sibenik, la ciudad más cercana a la isla, y la que dice que es una de las joyas escondidas de Croacia. La mayoría de los turistas acude a Zadar, Split o Duvrovnik, pero Sibenik no tiene nada que envidiar a ninguna (aunque en mi opinión Duvrovnik es la mejor).
Sibenik es nada menos que la ciudad más antigua de la costa adriática y a diferencia de otras ciudades antiguas de esta zona, ésta fue fundada por croatas, en los siglos X-XI, aunque entre los siglos XIV y XX estuvo sometida a dominio extranjero. Volvió a ser plenamente croata hace menos de 30 años, cuando en 1991 toda Croacia se separó de Yugoslavia.
La tarde también ha sido relajada, me he instalado en «mi nuevo hogar» para los próximos 3 días y he ido a ver la puesta de sol a uno de los 3 fuertes que hay en la ciudad, el único que está en ruinas pero el que más alto está y mejores vistas tiene: St. Jhon’s Fortress. He alucinado con la cantidad de islas que se pierden en el horizonte. Sólo la región de Sibenik posee casi 250 de ellas, y a lo largo de Croacia hay más de 1200!
Para acabar el día, y como no podía ser de otra manera, he cenado algo que no comía desde que estuve de Erasmus en Eslovenia: Cevapi (o cevapcici). Es un plato típico que lleva carne muy sabrosa picada, servida sobre un pan parecido a la pita que se llama lepinja, y acompañado de cebolla picada y una salsa anaranjada con pimentón y otras especias. Que recuerdos me ha traido!
Alojamiento: Hostel Splendido – 14€/cama en habitación compartida/noche. De los mejores hostels en los que he estado, súper cuidado, muy bonito, un baño dentro de la habitación mejor que el de un hotel, jardín al salir por la puerta y una dueña que es la mamá de todos.En este viaje, al ir tantos días sola, he optado por dormir en hostels (albergues) para reducir gastos y porque el ambiente es genial y puedo conocer gente parecida a mí: ya he hecho amigos de Austria, Suecia, China y Alemania, es genial! Os dejo el post sobre cómo viajar más barato, en el que hablo de los beneficios de alojarse en hostels.
Mi batería está al 0.0001%. Ha sido el día más largo que recuerdo en muchíiiiiiisimo tiempo; tan largo como divertido.
Todo ha comenzado con el despertador sonando a todo trapo a las 5:40 de la mañana. Brooks ha lanzado una serie de retos y uno de ellos era correr antes de que saliese el Sol, así que no había más opción. Han sido 20 minutos que nos han despertado pero bien, y después un café con vistas al mar y al amanecer. Ha costado pero ha merecido la pena.
Después un buen desayuno y ya estábamos listos para comenzar el día. Estamos todos los embajadores de Brooks Europa, compuesto por los países de España, Italia, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Alemania y Francia.
A las 9:00 han comenzado las presentaciones y después nos hemos dividido por grupos para hacer una serie de talleres muy divertidos: uno de fotografía, otro de retro-running y otro de drones. Lo hemos pasado genial y el entorno de esta isla ha ayudado bastante, además hace súper buen tiempo (quizás demasiado, qué calor!).
Pronto ha llegado la hora de comer y por fin una pausa para una mini siesta muy necesaria.
Por la tarde era turno del resto de retos propuestos por Brooks: el primero de todos, correr con nuevos amigos, algo fácil, ya que no conocíamos a nadie de los otros países. Nos han puesto por parejas y hemos dado una vuelta a la isla, un buen momento para entablar amistades y para que los fotógrafos nos hiciesen fotos, jajaja.
El último reto no era otro que… comer pizza después de correr! Vaya reto! Así que al final del recorrido nos estaban esperando con unas cuantas.
Las pilas ya estaban bajitas, y por suerte hemos tenido 3 horas libres que hemos aprovechado para ir a bañarnos en las aguas cristalinas del Adriático mientras se ponía el Sol, una maravilla.
Última actividad del día: cena de gala y fiesta de despedida. Agradecimientos por parte del equipo de Brooks, que desde luego se han portado de lujo, mucha y muy rica comida (nos hemos movido que da gusto, pero hemos comido a la altura de las circunstancias), un poquito de baile… y por fin en mi súper tienda.
Día de 21 horas y 32.000 pasos que llega a su fin. No sé cuántos días podría aguantar este ritmo, pero desde luego que no lo cambiaría, ha sido una pasada!
Lo que se aproxima promete ser espectacular, y mucho!
Ahora mismo os escribo desde una tienda de campaña de lujo casi más grande que mi casa en una isla de 2km de largo en medio del Mar Adriático. Pero mejor empiezo por el principio…
Desde hace unos meses soy embajadora de la marca deportiva Brooks, y su equipo ha montado 3 días de «Run Happy», su lema, junto con todos los embajadores de Europa. Y el lugar elegido ha sido esta isla, llamada Obonjan.
He salido esta mañana de Madrid a las 12, y haciendo escala en Barcelona, he llegado a Split (Croacia) a las 5 de la tarde. Allí ya nos hemos encontrado varios del equipo, éramos los últimos en llegar y nos estábamos perdiendo toda la juerga! Una minivan nos ha llevado hasta Šibenik, a unos 80km de Split, y desde donde salía una lancha que nos llevaría hasta la pequeñísima isla. A las 20:00, por fin, llegábamos al paraíso.
Aterrizando en Split
Se trata de una isla-resort. No hay nada más que no sea para turistas, y no es un hotel cualquiera, es más, no lo llamaría hotel. Se trata de una versión del concepto conocido como glamping, la versión lujosa del camping. Estamos alojados en tiendas de campaña enormes, con dos habitaciones, baño, ducha, nevera… Vamos, que tengo 4 camas para elegir!
Lo primero que veo al salir por la cremallera de la tienda es nada menos que el mar, aunque aún sólo puedo intuirlo, ya que hemos llegado cuando ya había anochecido y de momento únicamente puedo escuchar las olas.
Mañana os enseñaré fotos de todo, cuando pueda verlo con la luz del día. Me espera un día lleno de actividades de todo tipo, desde correr, hasta talleres de fotografía y gymkanas.
Esta gente de Brooks es otro rollo, nos han montado un «campamento de verano» a lo grande. De momento, barbacoa y fiesta de bienvenida, de 10!
Y mañana (o mejor dicho dentro de un rato) a las 5:40 en pie, para hacer unos cuantos kilómetros antes del amanecer.
¡Día de ruta! Y la elegida fue ésta, de longitud lineal 5,2km cuyo inicio se encuentra muy cerca del pueblo almeriense de Villaricos.
Se encuentra bien señalizada y cuenta con varios paneles informativos a lo largo de todo el trayecto, ya que forma parte de la Red Natura 2000 y es un espacio protegido.
Esta ruta, que discurre entre las montañas de las montañas y el mar, recibe su nombre debido a que antiguamente toda esta línea de costa contaba con numerosas fábricas dedicadas a la extracción y fundición de minerales.
El paisaje es muy curioso porque no sólo es posible admirar las vistas de los acantilados y del mar, sino también varios fragmentos en ruinas de lo que fueron aquellas fábricas.
Entre las ruinas mejor conservadas se encuentran la Fundición Esperanza II y la de la Cala del Mal Paso.
El recorrido es bastante sencillo y mayoritariamente llano; está señalizado con postes pequeños de madera, exceptuando este punto, en el que debéis abandonar el camino y subir por la izquierda por lo que parece campo a través. Aunque no parezca que ahí haya un camino, lo hay. Yo me equivoqué y seguí recto por el camino, el cual acaba al final de una cala y no tiene salida. Fue a la vuelta cuando me di cuenta, y de hecho en el camino en dirección Villaricos se ve mucho mejor que en dirección contraria.
La distancia de Ida y vuelta es de lo más asequible, haciendo un total de 10,4km, y toda esta zona está repleta de calas preciosas, como la de La Invencible, el Mal Paso o La Concha, así que una ruta y un bañito en aguas cristalinas puede ser la opción perfecta.
En verano es imposible hacer nada por el sur que no sea estar a remojo, así que las rutas cortas para hacer en media tarde y pillando la puesta de sol en el camino, son perfectas. Es el caso de la ruta desde Las Menas hasta Macenas, señalada en su inicio con este nombre.
Se trata de un estrecho camino que bordea la línea del mar encima de los acantilados de la costa oeste de Mojácar y que discurre también junto a las montañas que marcan en inicio del Parque Natural del Cabo de Gata.
Es lineal, y discurre entre la Playa Puerto Marina y el Castillo de Macenas. Su distancia de ida y vuelta es sólo de unos 5km y es mayoritariamente llano salvo alguna subida pronunciada pero corta.
Ideal para venir a dar un paseo a última hora de la tarde y admirar las vistas con la luz de la «golden hour» y sus colores anaranjados, y además en esta zona el agua ya es muy transparente y azul.
Hace unos días, durante un Q&A en mi cuenta de Instagram, recibí varias preguntas relacionadas con mi faceta viajera. Una de ellas me pareció muy interesante, y es que me la han hecho muchas veces: ¿cómo consigues viajar tanto? En el sentido de tiempo, tengo bastante facilidad porque mi trabajo no requiere que esté en un lugar concreto, sino que puedo hacerlo desde cualquier parte con mi ordenador y una conexión a internet.
Y en cuanto al aspecto económico, con el el paso del tiempo y de los viajes, he ido aprendiendo una serie de trucos, por llamarlo de algún modo, que me permiten reducir mucho los costes y así no tener que quedarme en casa. Aquí tenéis una lista de los mismos, espero que os sirvan tanto como a mi. Pero, una frase que los resume casi a la perfección es… No seas «tiquismiquis» con nada:
1. Sé flexible con las fechas o con el destino
Si lo que te gusta es viajar, el destino (dentro de unos límites) es menos importante. Seguramente ya lo conozcas, pero la web Skyscanner tiene una funcionalidad interesantísima, y es que puedes buscar vuelos desde tu ciudad hacia cualquier lugar y en cualquier fecha. La web lo ordena de más barato a más caro, y también te indica las fechas exactas en las que el billete es más barato.
¿Cómo aprovecharse de esto? Si tienes preferencia por unas fechas, sé flexible con el destino, y si quieres un destino concreto, sé más flexible con las fechas. ¡Sencillo!
Yo llegué a irme a Luxemburgo un fin de semana por 30€ sin saber muy bien qué me encontraría, ¡y me lleve una muy grata sorpresa!
2. Comprueba la web de la aerolínea
Una vez hayas encontrado un vuelo interesante en algún comparador de vuelos, fíjate en la compañía que lo ofrece y entra en su web para comprar los billetes. La mayoría de las veces, los comparadores cobran comisiones extrañas por comprar el billete en su web, mientras que en la de la aerolínea el precio inicial es el real (siempre y cuando no añadas maletas)
3. No factures maleta
Para viajes cortos es más fácil, para viajes largos o en invierno, menos, pero no facturar una maleta hará que el billete de avión sea más barato: este servicio normalmente suele costar entre 30 y 60€ por trayecto (es decir, entre 60 y 120€ por ir y volver), y esto encarece muchísimo el billete. Si volar a Nueva York te cuesta 500€, quizás no se note mucho la diferencia, pero en Europa hay destinos tan baratos como 40 o 50€ de ida+vuelta; ¡la maleta cuesta más que el propio billete!
Además, no facturar maleta tiene otra gran ventaja, y es que ahorras mucho tiempo en el aeropuerto: no tendrás que llegar tan pronto ni tampoco te entretendrás al aterrizar en el destino, y esto es un punto muy a favor si haces una escapada rápida de fin de semana.
4. Vuelos con escalas
Como todos sabemos, los vuelos con escalas son casi siempre más baratos que los vuelos directos. Si vas a hacer una escapada corta, hacer una escala no suele ser una opción porque perderás mucho tiempo valioso viajando, pero en un viaje más largo sí puedes permitírtelo, y además la diferencia de precio es normalmente bastante grande (a destinos de otros continentes, muchas veces el vuelo directo cuesta el doble que el de escalas).
Una buena opción es que en lugar de lamentar el tiempo que vas a tardar en llegar, busca una buena escala, y por buena me refiero a larga: de esta forma podrás visitar la ciudad en la que haces escala, ¡y eso que te llevas de regalo! Una ciudad nueva sin planearlo, y bastantes euros ahorrados.
5. Utiliza Blablacar
Si vas a viajar en coche, una buenísima opción es utilizar la plataforma Blablacar, todo un invento. Se trata de una web en la que tú, como conductor, publicas el viaje que vas a hacer, incluídas paradas. Si vas de Madrid a Castellón, puedes, por ejemplo, poner paradas en Tarancón, Requena y Valencia, y así tienes más posibilidades de que más gente se interese por el viaje.
Una vez publicado, habrá pasajeros que busquen el viaje, y reservarán un asiento en tu coche. El precio por plaza lo pones tú, pero Blablacar ya tiene unas tarifas recomendadas por kilometraje, y son más altas de la gasolina que gastas en realidad (depende del coche que tengas, más o menos). En mi caso, siempre que lleno el coche, el dinero que obtengo es bastante mayor al que realmente gasto en gasolina, y aunque obviamente hay que contar con los gastos de mantenimiento del coche, es un gran ahorro, más teniendo el cuenta que el viaje lo iba a hacer con o sin pasajeros.
Si tienes suerte de llenar el coche durante todo tu viaje, sacarás mucho más beneficio, y esto te permitirá incluso pagar parte de tu estancia de allá donde vayas. Yo he llegado a irme de fin de semana y pagarme las dos noches en un AirBnb con el dinero sobrante de Blablacar.
Ningún pasajero va a sentirse engañado por el precio, porque tú has puesto el que Blablacar tiene estipulado. Cuando lo bajas, la plataforma te avisa de que el precio está por debajo y puede que no cubras gastos, y si lo pones más caro, te indica que puede que ningún pasajero lo reserve.
Blablacar es una plataforma muy segura: para hacerse un perfil, todo usuario debe introducir una foto que requiere aprobación y añadir el DNI, y además hay un apartado para dejar opiniones una vez finalizados los viajes. Los pagos también son a través de la aplicación, así que no hay ningún riesgo de que el pasajero no pague, y si no se presenta, se te paga igual.
El hotel es algo con lo que se puede ahorrar muchísimo, pero, eso sí, hay que dejar los lujos de lado. Mi filosifía es simple: cuando estoy de viaje no paso casi tiempo en el hotel, sólo cuando duermo y alguna hora suelta más; entonces, ¿para qué quiero un lugar súper guay si no lo voy a disfrutr? A mí, con que cubra unos mínimos, me vale.
De nuevo echaremos mano de los comparadores, en los que se pueden buscar hoteles ordenados por precio y también sobre el mapa para asegurarnos de que la ubicación es buena.
Lo mejor de este tipo de webs es que los viajeros dejan sus opiniones una vez terminan su estancia, así que puedes leer valoraciones reales de cada lugar, algo muy necesario cuando reservas habitaciones en hoteles de precios bajos. Muchas veces tendemos a pensar que barato es igual a baja calidad, y para nada.
Lo que yo suelo hacer es ordenar los hoteles de más barato a más caro, y tras elegir el que más me gusta según las fotos que aparecen, leo muchos, muchos comentarios para asegurarme de que lo que aparenta es real. Creedme cuando os digo que he estado en muchísimos hoteles baratos en todo el mundo y un muy pequeño porcentaje de ellos me ha decepcionado.
Normalmente trato de elegirlos en la mejor localización posible, pero hay ciudades tan tan caras que eso es imposible, así que busco un plano de transporte público de la misma, y trato de coger el hotel que mejor comunicado esté con los lugares de interés turísticos.
Yo suelo usar siempre Booking, porque los precios son muy buenos y la web es bastante sencilla de usar. Además, tiene un sistema de recompensas, si reservas un hotel a través de este enlace, tú ahorras 15€ en esa reserva y yo también la próxima vez que lo haga. No es algo que se pueda hacer infinitas veces, pero sí unas cuantas (con personas diferentes) y sumando unas a otras es un gran ahorro.
7. Atrévete con un hostel
Un hostel, en español, es un albergue, un alojamiento en el que las habitaciones son normalmente compartidas, y también cuenta con cocina y salón común. Antes de probarlo, no pensé que me fuese a gustar, pero es que es realmente una forma diferente de viajar y tiene muchas ventajas a parte de ahorrar dinero. Por supuesto, ni que decir tiene que este tipo de lugares es muchísimo más barato que un hotel al uso, pero viniendo aquí además:
Vas a conocer gente nueva, normalmente de países diferentes al tuyo, y eso es muy interesante.
Además de ahorrar dinero en el alojamiento, podrás ahorrarlo también en las comidas, puesto que tendrás la oportunidad de cocinar tu propia comida. Incluso puedes hacer un intercambio gastronómico con alguno de esos amigos extranjeros que te eches.
Si viajas en grupo, podrás incluso convertir una habitación compartida en una privada con el resto de tus acompañantes. Normalmente las habitaciones tienen de 6 camas en adelante.
Es una buena forma de alojarte en pleno centro de las ciudades más caras sin gastarte un ojo de la cara.
Mira esta hostel en el que estuvimos en Uvita (Costa Rica), ¡mil veces mejor que un hotel!
8. O con un AirBnB
Otra de las plataformas que nos están salvando a los viajeros de esta década, AirBnB es una web en la que se ofertan alquileres vacacionales, normalmente en habitaciones dentro de casas privadas, pero también apartamentos o estudios. Incluso hay una gama alta de este tipo de alquileres, que llegan a ser más caros que los hoteles, para reservar villas de lujo y cosas por el estilo.
En principio lo más típico es alquilar una habitación dentro de una casa, y esto tiene beneficios parecidos a un hostel, añadiendo ese plus de intimidad que allí no tienes.
Si los anfitriones son atentos, que suelen serlo, puedes entablar conversaciones interesantes y además te van a indicar los mejores lugares, restaurantes a los que ir y secretos de la ciudad que estás visitando y en la que ellos viven.
Aunque alquiles la habitación, la cocina suele ser de uso libre, así que podrás cocinar lo que compres en el supermercado.
si sabes que el lugar al que vas es muy caro, opta por alojarte en un apartamento/habitación/hostel con cocina, y así podrás comer en casa siempre que quieras. Obviamente hay platos típicos que tendrás que probar, pero no tiene por qué ser todos los días.
Por ejemplo, hace unos años visité Copenhague, ciudad carísima donde las haya, y además, viniendo de España, su gastronomía no tenía mucho que ofrecerme, y no había ningún plato típico que hubiese que probar sí o sí. Al acabar al viaje, había desayunado, comido y cenado todos los días en casa, y eso son muchos € ahorrados.
10. La alternativa más mochilera: el Couchsurfing
Esta opción es una que yo nunca he utilizado de momento, pero he oído hablar muy bien de ella. Se trata de una plataforma en la que las personas ofrecen una cama o sofá para dormir en su propia casa, y lo hacen de manera gratuita. Es una manera de conocer gente diferente y hacer un intercambio cultural que me parece genial. Es algo que tengo pendiente.
Si no me equivoco, al hacerte un perfil en esta web no puedes únicamente ser viajero, también estás obligado a ofrecer una cama/sofá en tu casa. Es el «precio» que se cobra. Hoy por ti, mañana por mí.
Regla de oro de los viajeros ahorradores. Olvídate de agencias de viajes o tours organizados. A día de hoy, todo está en internet y es fácil acceder a una infinidad de datos e información. Lleva tiempo, pero siéntate a planificar el viaje desde casa, analiza las mejores formas de desplazarte dentro de las ciudades y de unas a otras, y checkea también si hay alguna oferta por comprar billetes por adelantado o por internet (que suele haberlas).
Reservar alojamientos con tiempo, además, suele ahorrar costes porque tendrás más donde elegir.
Evidentemente, hay lugares en los que necesariamente necesitas ir de manera organizada, ya sea por no poder acceder de otra forma a determinados lugares de interés o por la seguridad del país. Un claro ejemplo sería Egipto.
Alquilar un coche es una forma muy cómoda y rápida de desplazase durante un viaje, pero aquí no se cumple eso de reservarlo con tiempo: normalmente, las compañias multinacionales (Sixt, Europcar, Avis…) son las que ofrecen los alquileres por internet, pero son mucho más caras. Infórmate antes, pero en la mayoría de las ciudades hay agencias de alquiler de vehículos locales que son muchísimo más baratas que las grandes, y no son menos seguras ni los coches son peores.
Y ¡ojo! Piensa antes de coger los billetes de avión de ida y vuelta desde lugares diferentes cuando vayas a hacer una ruta por un país, ya que depositar el coche en una oficina diferente a la de origen es muy (pero que muy) caro. Las compañías locales no permiten hacer esto, mientras que las grandes sí, pero suelen cobrar entre 200 y 400€ (o incluso más) extras por dejar el coche en otra ciudad (esto es lo que me pasó este verano en Grecia).
13. Utiliza el transporte público
El taxi es algo muy cómodo, sí, pero de lo más caro que existe, y además, dependiendo de en qué países, hasta te pondrán de mal humor por sus constantes intentos de timos (el año pasado en Tailandia fue realmente horrible).
Teniendo en cuenta de que nuestra preferencia es ahorrar todo lo que podamos, tómate tu tiempo, infórmate, busca en internet, pregunta, y aprende cómo ir a los sitios en transporte público, y será 10 veces más barato que un taxi. Claro está, si sois 4 personas, quizás sí os salga a cuenta un taxi en algunos lugares.
14. Ahorrar en entradas a museos y monumentos
Aquí todo es muy dispar, ya que en muchas ciudades europeas este tipo de atracciones turísticas suele ser gratis siempre o en determinados días/horas. En ese caso, infórmate de cuáles son y acude en ese momento.
En otros lugares, por el contrario, los gobiernos se hacen de oro con los turistas, pero siempre suele haber descuentos:
Si eres universitario, ni se te ocurra olvidar tu carnet en casa. Es muy probable que tengas descuento o incluso entrada gratis en muchos sitios (como es el caso de Grecia).
En muchas ocasiones venden algo así como un pase único, que incluye entradas a un conjunto de monumentos y museos por un precio menor a que si lo comprases de uno en uno (en Tarragona así lo hacen, por ejemplo)
Piensa si realmente te interesa y haz una selección. Muchas veces entramos en los sitios por inercia, porque lo dicen las guías o porque sólo por llamarse museo ya pensamos que hay que entrar. Conozco gente que se pasa el viaje metidos en museos, viendo esculturas de otras civilizaciones que no corresponden al país en el que están o cuadros de gente que ni siquiera nació en ese lugar. No pretendo desprestigiar estos lugares y por supuesto me parece genial si te gusta, pero a lo que me refiero es que en ocasiones te das cuenta de que no merecía la pena haber entrado porque no te gustaba lo que había dentro, así que un buen consejo para ahorrarte el dinero de entradas a algunos lugares es estudiando qué contienen o cómo son realmente, y seleccionando aquellos a los que no te apetece tanto ir. Buena forma, además, de ahorrar tiempo si estás haciendo un viaje corto.
15. Define un presupuesto diario
Muchas veces nos pasa que al principio del viaje estamos más derrochadores, y conforme van pasando los días nos damos cuenta del ritmo de gastos que estamos llevando. Para que esto no te pase, establece un presupuesto detallado de lo que vas a gastar cada día: conociendo ya los precios del lugar en el que estás, determina cuánto gastarás en comida y transportes, y así podrás controlarlo mucho mejor. Y si algún día sobra, puedes ahorrarlo… o pegarte un festín al final del viaje con lo sobrante, ¡tú eliges!
En resumen, si quieres viajar barato no puedes olvidar estas tres cosas:
Sé flexible con el destino o con las fechas (o con ambas cosas).