31 de julio: La realidad de Corfú

(Para entender la realidad de Corfú, no os perdáis la última parte de este post)

Hoy el día ha sido bastante más tranquilito que ayer, «sólo» hemos caminado 10km… Hemos seguido investigando el norte de la isla, pero esta vez la parte oeste.

Canal de L’Amour

En el pueblo de Sidari hay una zona de playa llamada el Canal de L’Amour, se trata de unas formaciones rocosas onduladas muy curiosas que las hacen dignas de muchas fotos. En foros de internet leí que es uno de los mejores lugares de la isla y que la visita es imprescindible… Mmm, bueno, bonito es, sí, pero el circo turístico que tiene montado alrededor no tiene nombre. Las hamacas de los chiringuitos poco más y se meten en el agua, para caminar por la costa hay que ir atravesando restaurantes porque lo han invadido todo, la zona de playa es tan pequeña y hay tanta gente que es imposible colocar la toalla en ningún lado, y por supuesto los alrededores están plagados de apartamentos de vacaciones.

Conclusión: sí, bonito es, en condiciones salvajes lo sería, pero del modo que está ahora, hasta con carteles de neon, pues no. No recomiendo visitarlo, porque ni siquiera el agua es azul, está revuelta y tiene un montón de algas.

Cabo Drastis

Un entorno parecido al Canal de L’Amour, ya que se encuentra en la misma costa a pocos kilómetros de él. De hecho, nuestro plan de la mañana ha sido aparcar la moto aquí y caminar por un sendero paralelo a la costa hasta el Canal, más o menos unos 3,5km.

Desde aquí hay unas vistas fabulosas de los acantilados que sí me parecen dignas de visitar. Se puede llegar con el mismo transporte por una carretera estrecha o bien dejarlo en la iglesia del pueblo Peroulades y caminar 500m.

Llegando hasta el final del camino hay una calita estrecha y muy curiosa, y en ella se puede estar muchísimo más cómodo que en el otro lugar. También hay un mini-puesto de bebidas y venden tours en barco por los alrededores.

Rovinia Beach

Esta ha sido la playa elegida para ver la puesta de sol hoy. Con plena luz del sol el agua es azul y la playa es preciosa. Es fácilmente accesible por un camino en cuyo final se pueden dejar los coches, y después hay que bajar unos 150m a la playa caminando.

Es de piedras pequeñas y hay pocas olas, así que está genial para bañarse, y la puesta de sol con las montañas al fondo ya la han hecho perfecta.

La realidad de Corfú

Ahora os quiero hablar sobre algo que no aparece en internet y sobre lo que no se habla. Cuando pensamos en «islas griegas» se nos viene a la cabeza un lugar paradisíaco y perfecto para pasar unos días de relax y de fiesta. A mi Corfú me parece de todo menos esto.

La vida de la gente de aquí está bastante por debajo de lo que en otros países de Europa consideraríamos como normal, pero no es ese el tema al que me refiero. Lo que me llamó muchísimo la atención nada más llegar fue que hay cantidades ingentes de basura por todas partes, y no sólo basura por el suelo, que también, sino cubos de basura a rebosar y con cientos de bolsas alrededor, como si los basureros no hubiesen pasado por allí en semanas o meses.

Pero allí nadie está de huelga, es que directamente no pasan. Hay un grandísimo problema en la isla, y es que sólo hay un vertedero, en el pueblo de Lefkini, al sur. Fue construido en 2008 y debido a que sólo se recicla el 5% de los residuos generados, el vertedero está completamente lleno desde hace mucho tiempo. Los basureros han dejado de recoger los cubos porque no tienen a donde llevar los desperdicios, y este problema parece no tener solución. El gobierno central griego – el mismo que se está lucrando con el turismo de Corfú – hace oídos sordos y no está dispuesto a llevarse los residuos al continente ni a poner otra solución. Por lo visto, ha habido manifestaciones de la población, incluyendo reyertas violentas y acciones de la policía contra los ciudadanos.

Todo esto que os he contado lo sé porque he dado con este vídeo de YouTube en el que un chico que viaja por el mundo ha descubierto el problema y ha investigado sobre ello. Os recomiendo ver el vídeo entero, yo os acabo de contar un resumen:

Realmente me parece una situación lamentable porque el hecho de la mala imagen que dan tantas toneladas de basura desperdigadas por todas partes es casi lo menos importante: el olor que hay en algunos lugares es insoportable y vivir rodeado de deshechos es insalubre para los habitantes. Este blog aún no tiene mucho alcance, pero ya que aún nadie habla de este problema, por lo menos dejo mi granito de arena para dar a conocer la ora cara de la moneda y también ayudar a la población de Corfú a enviar un mensaje de socorro para que les den una solución de una vez.

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

30 de julio: Ruta a la cima del Pantokrator (Corfú)

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

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Bueno, pues no penséis que estar en una bonita isla de aguas azules va a hacer que nos la pasemos en la playa, al parecer ya tuvimos suficiente con Zante. Corfú es mucho más grande y tiene bastante más variedad, así que el plan elegido para hoy ha sido una ruta de montaña.

Para saber que camino tomar, echamos un vistazo en Wikiloc y vimos una circular de 13km empezando desde los 300m de altitud que habían hecho varios usuarios, así que nos ha parecido una buena opción. Wikiloc es la aplicación que utilizo normalmente para checkear o descubrir rutas, y la verdad es que es todo un invento, porque además se puede seguir cualquier ruta en directo para comprobar si vamos por el camino correcto. Os dejo aquí el enlace a la ruta de hoy, de todas formas, toda ella está señalizada con flechas rojas a lo largo del camino.

Esta es la ruta que hemos seguido, variando la vuelta, como os explicaré más adelante

La senda comienza en el pueblo de Spartilas, y los primeros metros resultan bastante sencillos y confiadores, hasta que, menos de 1km después hay que ir de roca en roca porque el camino está sellado por una propiedad privada. Ya pensábamos que habría que dar la vuelta, pero después de hacer unos cuantos metros de campo a través, hemos llegado al camino de nuevo.

Los siguientes 3km discurren por un camino estrecho pero fácil de seguir, eso sí, desplazándonos casi más en vertical que en horizontal… Ha sido bastante duro, con más de 100m subidos por cada km recorrido, pero después viene lo mejor: llegamos a un camino de tierra que asciende los 200m restantes de una manera mucho más progresiva, y desde éste ya hay unas vistas espectaculares, con la costa de Corfú y Corfú Town a la espalda, y la costa de Albania al frente. Esto sí ha sido un paseo más que agradable, y 5km después… ¡llegamos a la cima!

Y aquí viene lo gracioso: subiendo por la cara sur, todo era montaña virgen, rocas y arbustos. Aquello parecía la Luna. Cuando hemos alcanzado a divisar la cima a lo lejos, hemos visto que había en ella un montón de antenas de telecomunicación, y un poco después hemos confirmado nuestras sospechas: hasta la mismísima cima sube una carretera de asfalto, que no es únicamente para el mantenimiento de las antenas, sino que un gran número de turistas suben en coche a disfrutar de las vistas, y para colmo, además de un pequeño monasterio, ¡hay allí mismo un restaurante y una tienda de souvenirs! Nosotros que esperábamos encontrar una «cima inaccesible…», unas buenas risas nos hemos echado.

Desde luego no habríamos cambiado de idea de haber sabido que podíamos subir sobre ruedas, está claro, pero la vuelta hemos decidido hacerla por la carretera: una opción mucho más fácil y suave que la que dan en Wikiloc, sin pasar por rocas y bosques, pero más larga: 11km de vuelta, por lo que en total nos han salido 18km muy amenos y poco sufridos.

Las vistas desde arriba son un buen premio, así que, aunque sea en coche, es una visita que recomiendo hacer.

29 de julio: Igoumenitsa – Corfú

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

Último desplazamiento de nuestro viaje, llegamos a nuestro destino final: la isla de Corfú, capital de las Jónicas.

Hemos dormido en Igoumenitsa, la ciudad costera continental desde donde salen un montón de ferries a muchos lugares diferentes, y también hacia Corfú. Ha sido muy sencillo, pues los horarios y precios se pueden consultar en la web de Ferryscanner, y el ticket se compra en el mismo puerto hasta pocos minutos antes de la salida. Hemos tardado 1h45, pero el llegar a nuestro alojamiento se ha complicado bastante una vez en la isla: los autobuses de línea pasan cada muuuuuucho tiempo, en el caso del que necesitabamos coger, cada 2 horas, así que nos ha tocado hacer tiempo por Corfú Town.

Al llegar a Pelekas, el pueblo donde se encuentra nuestro apartamento, ha sido gracioso. El bus nos ha dejado a la entrada, y resulta que Pelekas pueblo está en lo alto de una colina, y la playa está, obviamente, abajo. Hemos tenido que bajar 1km caminando por una carretera que bien podríamos haber bajado rodando, ¡y todo con maletas! Definitivamente confirmo que a la playa de Pelekas NO es viable venir sin transporte privado (no hay nignún transporte público que baje hasta ella).

Una vez instalados, hemos subido ese cuestón otra vez, hemos cogido el bus otra vez, y la misión era alquilar una moto en Corfú (a diferencia de Zante, no hay agencias de alquiler en casi ningún sitio salvo en los grandes núcleos urbanos). Finalmente hemos alquilado una de 50cc en Atlantis. A diferencia de España, el carnet de tipo B (coche) no sirve para conducir motos de 125cc, así que nos tenemos que conformar con el cacharrillo.

Y ahora sí, ¡listos para comenzar a descubrir Corfú!

Casco antiguo de Corfú

Nos ha dejado bastante impresionados. Parece que está como escondido, desde luego no daba la sensación de que hubiese un lugar con tanto ambiente y tan grande en esta ciudad. Son calles estrechas y casas antiguas con mucho encanto, y el turismo se ha apoderado de ellas: restaurantes, tiendas, bares… y gente por todas partes. El verano da un ambientazo que mola mucho.

Fortaleza Antigua

Protege el casco antiguo por un lado, mientras que por el otro lo hace la Fortaleza Nueva. Se encuentra en un saliente del mar, y es que Corfú siempre ha sido un lugar estratégico por estar a la entrada del Mar Adriático y por utilizarse como un puente entre Oriente y Occidente. La ciudad fue fundada en el siglo VIII a.C., aunque los fuertes son de diseño veneciano. La República Veneciana dominó la isla desde el siglo XV en su lucha contra el Imperio Otomano.

Merece la pena visitar esta fortaleza, pues es posible subir a lo más alto, desde donde se ven unas muy buenas vistas de la ciudad, del mar y de la costa de Albania, y además hay una iglesia, la de San Jorge, que tiene forma de templo griego y es digna de ver, porque aunque es artificial (y encima profesa una religión diferente a los templos de verdad), es el único que hemos podido ver 100% construido, ¡nos ha hecho hasta ilusión!

El día ha terminado con una rica cena (para variar), y hemos probado un dulce típico de esta isla, llamado Diples: una masa de hojaldre fina y crujiente con semillas de sésamo y miel. Parecía que pesaba poco, pero, ¡vaya bomba! Aún así, estaba muy rico.

Alojamiento: Villa Takis (46€/habitación doble/noche) – a pesar de lo aislada que está (que si se viene en vehículo privado deja de ser un problema porque está a sólo 10km de Corfú Town), nos encanta. Es una casita en lo alto de una colina con unas vistas ideales, terraza con hamacas, balcón con mesa para comer, cocina pequeña y todos los muebles están súper nuevos. El dueño es muy amable y siempre está dispuesto a ayudarnos en todo, así que lo recomiendo al 100%

28 de julio: Meteora

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

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¡Vaya viaje! Cada día que pasa nos parece increíble y cada día siguiente lo supera, especialmente hablando de los lugares que visitamos. Grecia es un país súper variado, (algo parecido a lo que pasa con España aunque aquí el calor infernal está por todas partes), así que es imposible cansarse, si es que eso es posible cuando uno está de vacaciones.

Anoche llegamos con éxito a Meteora y esta mañana después de comprar provisiones para la comida, nos hemos puesto las deportivas y la mochila y nos hemos adentrado en las montañas.

Meteora es una zona caracterizada por unas formaciones rocosas muy peculiares hechas de conglomerado y arenisca, enormes pedruscos, algunos de más de 300 metros de altura, que parecen caídos del cielo. Y es que efectivamente, la palabra meteoras significa «caído del cielo» en griego. Más especial la hacen aún el hecho de que haya construidos allí, en lo más alto, varios monasterios.

El pueblo de Kastraki, a los pies de Meteora

En ellos se practica la religión cristiana ortodoxa y su origen se remonta al siglo XI, cuando unos cuantos monjes hermitaños se trasladaron a las cuevas de estas rocas porque «querían vivir retirados y más cerca de Dios». Tres siglos más tarde fueron construidos los primeros monasterios. El primero fue fundado por Atanasio, que como los demás, huía de los turcos, y lo llamó Gran Meteoro, monasterio que dio nombre a toda la zona que ahora llamamos Meteora.

Monasterio del Gran Meteoro

Fue seguido por otras muchas comunidades y en el siglo XV llegó a haber 24 monasterios ocupando los peñascos, aunque sólo el de Varlaam ha estado habitado desde su construcción hasta hoy mismo, y hoy no quedan muchos en pie. Parte de culpa la tuvieron los alemanes de la Segunda Guerra Mundial, que destruyeron la mayoría de ellos porque la resistencia griega se refugió aquí.

Actualmente, según lo que se puede leer en internet, hay sólo 6 en uso, 4 para hombres y 2 para mujeres: San Nicolás, San Esteban, Santísima Trinidad, Gran Meteoro, Roussanou y Varlaam, pero en nuestra caminata encontramos uno que no aparece y por el que no pasa la carretera: el Monasterio de Ypapanti. Otra de las cosas buenas que tiene dejarse de tanto coche y utilizar los pies 🙂

Monasterio de Ypapanti

Todos estos monasterios se pueden visitar en horario de mañana (todos cierran entre las 14 y las 16h) y la entrada vale 3€ en cada uno. No se puede entrar vistiendo pantalones cortos, pero en la entrada dejan unas faldas por si no cumplís esta condición, como fue mi caso, y tampoco con los hombros descubiertos.

¿Cómo visitarlos?

El pueblo grande más cercano es Kalambaka, pero hay uno mucho más pequeño y más cerca, que tiene básicamente todo hoteles. Se llama Kastraki, es donde nosotros nos alojábamos y no hemos tenido ni que coger el coche para empezar la ruta, por no hablar de las impresionantes vistas que tenía nuestra habitación.

Las vistas desde nuestro hotel

Para la visita, la opción fácil es coger el coche/moto y hacer una ruta sobre ruedas por una carretera de unos 10km que discurre entre los peñascos, e ir parando en los diversos miradores y monasterios.

La segunda opción y la que creo que es mejor es hacer una ruta a pie. Se puede hacer de varias distancias (en los hoteles tienen mapas) y, en mi opinión, es una manera muchísimo mejor de disfrutar de la magia de este lugar. Admirar los monasterios desde abajo del todo es imprescindible para darse cuenta de lo verdaderamente altos que están, y además, avanzar más despacio permite apreciar todos los detalles y admirar mucho más el increíble entorno.

Nosotros hemos hecho una caminata de 10km circular que comienza subiendo directamente por una roca (no os asustéis, es un camino marcado), rodeando los monasteios por detrás, pasando por un bosque de robles y apareciendo después en Ypapanti. Desde allí mismo se ve la estatua de Thymios Vlachavas.

Thymios Vlachavas

El camino continua (siempre está marcado por flechas rojas) y llegamos al Gran Meteoro, el primer lugar donde nos encontramos con gente, porque en los 5km anteriores no nos hemos cruzado con nadie. El elegido para entrar ha sido el Varlaam, muy cerca del Gran Meteoro.

Interior del Monasterio de Varlaam

Después de la visita (recomiendo entrar al menos a uno o dos para saber cómo son por dentro) y de muuuchas fotos, hemos emprendido la vuelta, dejando el monasterio que habíamos visitado a la derecha, y en un camino casi recto y descendiente, nos hemos plantado en el pueblo antes de que nos diésemos cuenta.

Monasterio de Roussanou

Desde luego un lugar muy especial y único, nunca había visto nada igual, y que nadie que venga a la Grecia Continental debería perderse.

Esta es la ruta que hemos hecho, que es de las más típicas (entre la poca gente que hace Meteora andando), así que os podrán informar bien en vuestro hotel. El pueblo que se ve abajo a la izquierda es Kastraki.

Con esto cerramos nuestro 11º día, a poquito de terminar nuestro súper bien aprovechado viaje y de camino a la próxima parada: esta noche dormimos en Igoumenitsa, para mañana coger un ferry hacia la isla de Corfú.

Alojamiento en Meteora: Spartacus House (40€/habitación doble/noche) – totalmente recomendable, en muy buen estado recién reformado, nada que objetarle, terraza amplia en la habitación y unas vistas que quitan el aliento. ¡Así da gusto despertarse!

27 de julio: Delfos y Termópilas

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

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Hoy hemos amanecido con total incertidumbre. Nuestra estancia en Zante terminaba y el siguiente destino era (es) Meteora. Pero no teníamos ni idea de cómo llegar hasta allí. El coche que alquilamos en Atenas lo devolvimos el día que llegamos a Zante porque era carísimo y no lo íbamos a amortizar, y teníamos la opción de alquilar de nuevo un coche (pagando el consecuente suplemento de devolverlo en una ciudad diferente a la de recogida) o bien averiguar de alguna forma cómo llegar hasta Meteora en transporte público (son más de 400km), cosa que ya nos habían dicho algunos lugareños que era bastante complicado.

Así que hemos decidido comprar un billete de bus a Patras, una ciudad muy grande en el norte de la Península del Peloponeso, y único lugar desde el que se puede cruzar al norte a través de un puente (que por cierto, cuesta 13€). Estando en una ciudad de gran tamaño, sería más fácil averiguar cómo continuar.

Una vez allí, hemos decidido alquilar un coche para los próximos dos días. Nos han sajado de nuevo, pero es lo más cómodo y lo único que nos asegura llegar hoy a Meteora y mañana a Igoumenitsa (el próximo destino) sin perder muchísimo tiempo.

Y no hemos podido elegir mejor, pues nos ha salido redondo: hemos decidido tomar el camino sin peajes hacia Meteora (unas 4h 30 desde Patras – con peajes serían 3h40), y mirando el mapa hemos visto que la ruta pasaba muy muy cerca de dos lugares que estaban fuera de nuestros planes, pero que son muy míticos: Delfos y Meteora.

Delfos

El antiguo santuario sede del famoso Oráculo de Delfos, construido en honor al dios Apolo. Lugar mágico, no sólo por su importancia en la historia de Grecia (y en consecuencia en la del resto de la humanidad) sino por el entorno en el que se encuentra: entre las montañas al pie del también mítico Monte Parnaso, donde las leyendas cuentan que vivían las Musas griegas. Un paisaje increíble realmente.

No se sabe exactamente cuándo fue construido, pero se sabe que desde el 800 a.C. ya venían personas de toda Grecia para pedir consejo al Oráculo. Todas las polis griegas tenían uno, pero este fue adquiriendo prestigio por lo acertadas que eran siempre sus predicciones.

Realmente los oráculos siempre solían dar respuestas ambiguas que podían ser interpretadas de dos maneras opuestas, y quizás ahí estaba su «truco».

Y es que este lugar fue determinante en la historia de Grecia porque muchos de sus protagonistas vinieron aquí a pedir consejo y tomaron, en base a las respuestas del Oráculo, decisiones que les hicieron ganar o perder guerras, batallas decisivas en, por ejemplo, la victoria de Atenas frente a los Persas en Maratón, la cual es considerada la primera victoria importante en la historia debido a su relevancia en el futuro: si hubiesen vencido los persas, Grecia no habría llegado nunca a su Edad de Oro, y sin ésta existir, todos esos pensadores, científicos y políticos creadores de la democracia no habrían dejado su legado a las futuras generaciones, y nuestro presente no sería el que es hoy.

Todo el Santuario es impresionante, porque al igual que en Olimpia, se puede apreciar lo grande que fue por la cantidad de ruinas que hay por todas partes.

  • Templo de Apolo: era donde se encontraban las pitonisas, las que predecían el futuro. En el máximo apogeo de Delfos, se tuvo que aumentar hasta 3 pitonisas porque eran demasiadas las personas que venían en busca de consejo. Actualmente sólo quedan 3 columnas en pie.

  • Ónfalo: según la mitología, se trata de una piedra que Zeus lanzó del cielo después de que dos águilas se encontrasen justo en Delfos, cuando aún no existía. Zeus las soltó desde una y otra punta del mundo para vez dónde estaba el centro, y al encontrarse aquí, lanzó este ónfalo para señalarlo. Aconsejó a su hijo Apolo que construyese su Santuario en este lugar, y ese fue el origen de Delfos. La piedra que hoy se ve en el Santuario es una reproducción, la original (pero que fue restaurada ya por los romanos) se encuentra en el museo junto a las ruinas).

  • Tesoro de Atenas: es la construcción mejor conservada, que en su día contenía trofeos conmemorativos de las victorias atenienses.

  • Teatro: data del siglo V a.C. y tiene capacidad para 5000 espectadores. No es, entonces, de los más grandes ni de lejos, pero las vistas que tiene son inigualables.

  • Estadio: curiosamente situado en lo más alto, es de los mejor conservados. Existe porque se celebraban aquí los Juegos Píticos, en honor a Apolo, y se llevaban a cabo cada 8 años o cada 2920 días, que es el periodo exacto en el que se daban 99 lunas llenas.

  • Gimnasio: ya fuera de lo que es el recinto de pago de las ruinas. Es uno de los mejores conservados y donde se puede apreciar lo grandes que eran este tipo de lugares donde los griegos se dedicaban a cultivar el cuerpo. En tiempos posteriores, también fue lugar de encuentro de intelectuales y centro de estudio.
  • Templo de Atenea: es una de las imágenes más famosas de Delfos, un templo circular en honor a Atenea construido en el 380 a.C., que se suele conocer con el nombre de Tholos.

  • Museo Arqueológico: la entrada se compra de manera conjunta con la de las ruinas (12€, gratis para universitarios), y en el hay muchas de las muestras que se encontraron durante las excavaciones en Delfos. No es demasiado grande pero sí tiene algunas piezas bastante importantes.

El horario de apertura de todo este complejo es de 8:00 a 20:00, salvo los lunes, que el museo abre a las 10:00.

Termópilas

Realmente poner esta palabra en el título del post tiene un poco de delito… ¡ya que aquí no hay nada! Este lugar es famoso por la Batalla de Las Termópilas, aquella en la que Leónidas lideró a 300 espartanos (y a 600 otros soldados, así que lo que cuenta la película no es del todo cierto) aún sabiendo que tenían todas las de perder contra los persas, cosa que así fue, pero esta batalla renovó la motivación de atenienses y espartanos en la Guerra contra Persia, y marcó un antes y un después que les hizo aún más bravos para, después de muchas otras batallas, poder ganar la guerra (o al menos terminarla sin que los persas entrasen en Atenas y se retirasen de nuevo a Oriente Próximo).

En nuestro camino hacia Meteora pasábamos al lado de Termópilas, que hoy en día es un pequeñísimo pueblo, y decidimos plantar nuestros pies allí. Hay un monumento en honor a Leónidas y los 300 espartanos. Y bueno, decir que hemos estado en Termópilas, mola.

Aquella batalla se libró allí porque los griegos necesitaban un lugar estrecho que obligase a los persas a atacar en grupos pequeños (su ejército era mucho más numeroso) y el Paso de Las Termópilas era un terreno encerrado entre el mar y las montañas, que en algunos tramos llegaba a tener menos de 20 metros de ancho. Actualmente, pasados esos más de 2000 años, se ha ido almacenando arena en el mar y hoy es una zona mucho más abierta.

Y finalmente retomamos el camino hacia Meteora, 3 horas de coche que aún no han terminado. Pero el día de hoy ha sido inesperadamente genial.

25 y 26 de julio: Zante

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

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El resumen de estos días se puede hacer básicamente con esta foto, porque nos los hemos pasado de la toalla al agua y del agua a la toalla. Y bueno, aunque somos demasiado inquietos, de vez en cuando no está mal y aquí no nos ha quedado otra, ya que no hay mucho que hacer.

Nuestro hotel se encontraba en Amoudi, una pequeña localidad hacia el norte de Zakynthos Town. Alejados del bullicio y bastante aislados, hemos recorrido, sobre todo, la costa cercana.

Como os conté en el post anterior, Zante tiene dos tipos de playas: hacia el sur en la costa oriental son playas de arena grandes, muy masificadas y perfectas para aquellos que buscan jaleo y turistas, y las de la zona norte y la costa occidental son calas pequeñas de aguas azules.

Nosotros estábamos en un punto medio, así que creo que la localización elegida es perfecta (eso sí, imprescindible alquilar moto o coche).

Climati Beach

Una pequeña cala hacia el norte de la isla (aquí), nada concurrida, muy tranquila y preciosa. Muy recomendable para pasar un día relajado, pero hay que llevarse comida porque no hay nada alrededor.

Muy cerca de ella hay varias muy parecidas: Agriosikia Beach, Vathi Lagadi Beach y Kremidi Beach. No estuvimos en ellas pero tienen pinta de ser bastante parecidas.

Una cala secreta entre Amoudi y Alykanas

Veníamos de Xigia Beach, preciosa pero plagada de gente, así que queríamos un poco de paz. Mientras íbamos en moto vimos un mar muy azul a nuestra izquierda, así que decidimos meternos por un camino de tierra, que resultó terminar en una pequeña cala (os lo dejo aquí). Justo a la izquierda, sale un camino entre los olivos y se puede salir al otro lado de las rocas, en un lugar perfecto porque además tenía semi-cuevas que nos protegían del sol. Estuvimos varias horas allí y no pasó nadie. Es uno de los pocos lugares que no están referenciados en Google Maps y es por eso que pasa desapercibido entre la mayoría de turistas.

Alykanas Beach

Esta sí que es una «playa playa», de arena, amplia y con sonbrillitas y hamacas para alquilar. Está rodeada de restaurantes y hoteles, y nosotros vinimos aquí a última hora de la tarde a pasear y ver el atardecer. Al fondo se puede ver la enrome isla de Kefalonia.

Desde esta playa salen varias excursiones organizadas a diferentes calas de la costa occidental a las que sólo se puede llegar en barco. Nosotros optamos por no hacer ninguna. Puede que sean muy bonitas, pero eso de ir con 50 personas más y con prisas no nos va mucho.

Justo detrás de esta playa está el propio pueblo de Alykanas, que tiene una calle principal repleta de restaurantes, la cual era nuestro «campamento base» de las comidas y las cenas. Todos los lugares que probamos son muy recomendables, todos de comida griega: Restaurante Mantalena, Restaurante Bekiris, y junto a él, la pastelería/panadería Zante Bakery, con unos dulces buenísimos y también empanadas de todo tipo y típicas griegas. Solíamos venir aquí a por la comida para llevar a las calas.

Zakynthos Town

Por aquí paramos poco, estaba a unos 15km de nuestro hotel y es donde se concenra gran parte del turismo. Junto al puerto hay una torre veneciana, y por la noche todos sus alrededores son el alma de la fiesta.

Restaurante recomendado: Thymalos. Es bastante famoso, está hasta arriba y la verdad es que atienden genial, tienen buenos detalles como son un aperitivo y el postre gratis, y tiene bastante variedad de comida griega, todo por precios muy asequibles.

24 de julio: Olimpia – Zante

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

¡Cambiamos por completo de escenario! Finalizamos la ruta por el mítico Peloponeso, por la Grecia Clásica y por los lugares épicos, para dejar paso a los paisajes y playas de ensueño de las Islas Griegas. Y no, no vamos a las típicas, no son las Cícladas (Santorini, Mykonos…) las elegidas para nuestro viaje, sino una de las Islas Jónicas: Zante (o Zakynthos en griego), que no deja nada que desear. Que se encuentre además mucho más cerca de la Grecia Continental que las típicas que se suelen visitar, la hace mucho más accesible: sólo hemos tardado 1 hora en ferry desde Cilene.

En julio de 2019, el ferry cuesta 9,10€ por persona y 29,90€ un coche estándar (para ver y comprar os mejores precios actuales, lo mejor es hacerlo en Ferryscanner). Lo ideal es no llevar coche, ya que en la isla hay decenas de agencias locales que alquilan motos, quads y coches a un precio súper asequible. Nuestro juguete para estos días es una motito de 50cc (aquí en Grecia no se pueden conducir motos de 125cc con el carnet de coche) que nos ha costado 18€/día. Y así tenemos libertad total pata movernos donde y cuando queramos.

La isla tiene unos 400km2, y una red de carreteras en no muy bien estado según en qué zonas. En autovías ni pensemos, por supuesto. Es un lugar muy pintoresco: se nota que hasta que llegó el turismo aquí sólo vivían campesinos y ganaderos; de hecho, en el interior de la isla no paramos de ver animales de granja campando a sus anchas, tierras de cultivo y casas de campo. En las zonas costeras sí está todo preparado para turistas, con infinitos hoteles, restaurantes y tiendas.

La capital de la isla es la ciudad de Zakynthos, que cuenta también con un aeropuerto, y es también donde se encuentra el puerto. Se encuentra en la costa oriental, la cual se caracteriza por tener un terreno suave que hace que predominen las playas de arena y que esté bastante masificada.

Es la costa occidental la que a mi parecer tiene mucho más encanto: es muy escarpada y está llena de acantilados, así que las calitas de aguas azules están por todas partes. ¡Y para allá que hemos ido como primera parada de hoy!

Xigia Beach

Es una pequeña cala hacia el norte de la isla, que se caracteriza por tener mucho sulfuro en el agua, el cual proviene de las cuevas vecinas. Por lo visto, este mineral tiene «propiedades curativas» y ayuda a mejorar los dolores articulares. ¡A saber! Así lo vende la web oficial de Zante por internet. A mí lo único que me ha pasado es que mis dos anillos de plata se me han vuelto absolutamente dorados, y no han vuelto a la normalidad hasta que los he lavado con jabón en el hotel. ¿Convertirá el sulfuro la plata en oro?

La cala es muy bonita, pero está llena de gente, aunque eso es indiferente porque no se puede esperar otra cosa de Zante en verano. Además tiene un bar que sirve comida y bebida incluso abajo del todo en la cala, mediante un «montacargas» casero (una cesta y una cuerda que suben y bajan) y hay varias sombrillas y hamacas. Como para no pasarse aquí todo el día, vaya.

Mirador de la playa de Navagio

Hemos empezado fuerte el viaje, ya que este es «el plato fuerte» de la isla. Para este lugar no hay palabras ni filtros posibles. Es uno de los más bonitos en los que he estado en mi vida, sólo me viene a la cabeza un lugar tan «breathtaking» como este y es el mirador de las Islas Phi Phi en Tailandia, pero este lo supera.

Como veis, hay un barco varado en la playa. Se trata de una naviera que naufragó en los años 80 durante una persecución policial, ya que se trataba de un barco de contrabando de tabaco perteneciente a la mafia italiana. Otra versión habla de que es un montaje del gobierno griego, que colocó el barco allí y difundió imágenes del impresionante paisaje para arrancar el turismo en la isla, que se estaba quedando vacía debido a que es una zona que sufre terremotos a menudo.

Hay una carretera que llega hasta este mirador (está perfectamente señalizado en Google Maps) y para disfrutar de las mejores vistas hay que caminar hasta el extremo de la montaña de la derecha.

El remate ha sido elegir la última hora de la tarde para venir aquí: ya no había barcos de turistas en la playa, estaba totalmente solitaria (y la diferencia en el paisaje es enorme) y hemos disfrutado de una puesta de sol preciosa. 100% recomendable.

Mañana continuamos descubriendo la isla, sin destino fijo, ¡a ver qué nos encontramos!

Alojamiento – Kozanos II (60€/habitación doble/noche): un hotel a 15km al norte de Zakynthos, en una zona donde hay varios resorts como este. Tiene piscina comunitaria, la habitación está bastante bien y tiene una pequeña cocina y terraza.

23 de julio: Olimpia

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

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Día muy completo por Olimpia. Algunas personas me habían comentado que se trata de un lugar decepcionante, que no está a la altura de ser la cuna del olimpismo porque no hay nada. Bien, os describo un poco como es esto y mi opinión: junto al complejo arqueológico que un día fue el Santuario de Olimpia hay un pequeño pueblo con el mismo nombre, que se reduce a poco más que a una calle principal llena de hoteles, restaurantes y tiendas de souvenirs. Evidentemente este pueblo existe aquí para aprovechar el turismo que viene a visitar las ruinas, si no, no habría nada. Además, este turismo se concentra en unas horas muy concretas ya que vienen excursiones de cruceros que paran en Katakolo, a 30km de aquí, o bien excursiones también organizadas desde Atenas. A media mañana el pueblo y la Antigua Olimpia parecen Benidorm, y 3 horas más tarde no queda casi nadie

En cuanto al recinto de las ruinas, todo está prácticamente destruido, sólo se han restaurado parcialmente algunas partes y no queda ningún edificio en pie, tan solo algunas columnas. Si esa gente que me dijo que era un lugar decepcionante esperaba ver aquí la Villa Olímpica y el Estadio en todo su esplendor, comprendo su opinión. Pero creo que la magia de todo esto reside en que 2795 años más tarde de la primera vez que aquí se celebraron unos Juegos Olímpicos, aún queden restos de aquel momento. Ver como era entonces es algo que puede hacerse a través de una pantalla, pero personalmente a mí me impresiona mucho más ver las mismas piedras por las que caminaron los atletas griegos en su día, a ver una restauración moderna.

En resumen: me ha fascinado completamente y he disfrutado como una enana. Como os dije cuando visité el Estadio Olímpico de Atenas, encuentro en este lugar una carga simbólica enorme para cualquier amante del deporte y aún más para mí como atleta, y creo que es una visita que bajo ningún concepto puede faltar.

La primera visita ha sido al Museo de Historia de los Juegos Olímpicos, donde tienen varios de los objetos encontrados en las excavaciones de Olimpia y también cuenta con paneles informativos acerca de los mismos. La entrada son 6€, pero es mejor comprar un pase de 12€ que incluye el resto de visitas del reciento (y es gratis para estudiantes universitarios).

Os voy a contar algunas cosas que he aprendido y que me han parecido interesantes:

  • Los JJOO se celebraron por primera vez en el 776 a.C.y se llevaron a cabo en Olimpia cada 4 años sin interrupción hasta el 393 d.C., es decir, ¡durante 1169 años sin parar! Se celebraban en la primera luna llena después del solsticio de verano, lo que actualmente coincide más o menos con el mes de agosto.
  • Participaban atletas de cualquier ciudad-estado de Greciay en un principio sólo duraban un día, pero cuando se fueron añadiendo disciplinas deportivas pasaron a durar 2, luego 3 y finalmente 5 días.
  • Durante la celebración de los JJOO quedaban pausadas todas las disputas, batallas y guerras entre cualquier ciudad de Grecia, y cabe destacar que aunque todos se consideraban griegos (pues tenían lengua, dioses y costumbres en común) siempre estaban peleando unos con otros. Esta celebración era algo sagrado y todos tenían que tener la oportunidad de poder acudir a ella sin problemas.
  • Los atletas (que debían ser hijos de griegos libres) debían viajar a Elis, cerca de Olimpia, un mes antes para que los Hellanodikai (los jueces) pudiesen chequear que se encontraban en buenas condiciones para participar, no sólo físicas, sino comprobaban también si sabían los principios del fair play y tenían una ética correcta.
  • Los JJOO eran un importantísimo evento al que griegos de todas partes acudían como público, y curiosamente todos podían disfrutar de ellos, además de los nobles y ricos, también los esclavos. Todos menos… las mujeres.
  • Las mujerestenían completamente prohibido competir y presenciar los JJOO, pero sorprendentemente sí podían llegar a ser campeonas olímpicas, ya que en las carreras de caballos, el campeón sería el dueño del caballo y no el jinete: si la dueña era mujer, ella ganaría el título de campeona.
  • Sólo había un evento celebrado en Olimpia en el que participaban las mujeres: el Heraia. Se celebraba también cada 4 años (en un año diferente al de los JJOO) en honor a la Hera, la esposa de Zeus. Las competidoras eran mujeres solteras y la prueba consistía en correr 500 pies(unos 160m).
  • Los JJOO se continuaron celebrando durante la época romana y durante los dos primeros siglos de Cristianismo, pero el emperador bizantino Teodosio I los prohibió en el 393 d.C. porque honoraban a dioses griegos. No conforme con esto, en el 426, Teodosio II ordenó la destrucción de todo el Santuario de Olimpia, y para terminar de rematarlo, en el 522 y el 551 hubo dos terremotosque lo destrozaron ya por completo. Olimpia cayó en el olvido definitivamente y no fue hasta el 1766cuando las ruinas fueron descubiertas.

A continuación visitamos el Museo Arqueológico de Olimpia: aquí se encuentra el grueso de objetos encontrados en Olimpia, pero no es muy grande y se visita rápido. A mí no me entretuvo demasiado, ya sabéis que no soy muy de museos y que prefiero ver las «piedras» en sus lugares originales en vez de en una vitrina.

Y llegamos por fin al recinto de las ruinas: un lugar enorme, que como os he contado antes, se encuentra casi destruido, no queda nada en pie, pero aún así se puede apreciar lo magnífico que fue en su día. La Palestraconserva casi todas sus columnas, pero del Templo de Zeusapenas queda una columna en pie (y fue reconstruida). 

Lo más impresionante y mágico de este lugar no podía ser otra cosa que el Estadio Olímpico: la explanada de 200m de largo en la que se celebraban los JJOO, rodeada hoy de pequeñas colinas de césped donde en su día estuvieron las gradas. Impone, desde luego, ¡y por supuesto no pudieron faltar unas carreritas allí! Con este, ya son dos estadios olímpicos en los que hemos corrido, los dos que más significado tienen.

Cercano al recinto de la Antigua Olimpia se encuentra la Academia Olímpica Internacional, de la cual no sabemos mucho porque a pesar de que hemos intentado entrar (hay una pista de atletismo dentro y queríamos entrenar allí) no ha sido posible. No parece que haya mucha actividad por allí y no hemos conseguido ver a nadie. Antes de llegar hay un monumento en honor a Pierre de Coubertin, el fundador de los JJOO modernos.

Finalizada la visita por el Santuario de Olimpia, algo que perfectamente se hace en menos de un día, hemos vuelta al pueblo (caminando, pues se encuentra a menos de 10 minutos), a visitar el Museo de Arquímedes, un pequeño local al que se accede grauitamente y en el que se pueden ver los inventos de este personaje y jugar con ellos. Está entretenido y hay bastantes juegos de lógica y astucia en la entrada. Si os sobra tiempo, no está de más verlo.

Consejo final– Olimpia es un pueblo que se aprovecha totalmente de los turistas. Precios inflados, intentos de timarnos y en la mayoría de los restaurantes que hemos estado no nos han tratado del todo bien. Así que os voy a aconsejar el único en el que, además de tener una comida riquísima, nos han tratado genial y nos ha costado lo mismo que en cualquier otra parte del Peloponeso: el Vasilakis. Hemos probado un nuevo plato típico: Dolmathakia, una especie de rollitos cuya cobertura son hojas de vid, y están rellenos de arroz y especias. Un sabor curioso, pero no nos ha terminado de convencer.

22 de julio: Cascadas de Polilimnio y Kiparissía

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

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Día de ruta, cambio de destino: de Esparta a Olimpia. ¿Encontraremos en esta ciudad algo similar a lo poco explotado que tienen el turismo los espartanos? De momento tendremos que esperar a mañana para averiguarlo.

El plan para hoy era hacer paradas durante nuestro camino hacia Olimpia:

Cascadas de Polilimnio

Un paraje natural que absorbe y desde luego da la sensación de estar en cualquier otro lado menos en el corazón del Peloponeso. Se encuentran junto a un pequeño pueblo llamado Charavgi, a 1h30 de Esparta (o 2h sin coger peaje), y son todo un paraíso, salvo porque debido a que sólo hay que recorrer 300m hasta la zona de cascadas y otros 300 hasta la cascada más grande, están bastante concurridas por turistas y familias. No es un lugar muy amplio y en hora punta casi hay que hacer cola para poder bañarse en determinadas pozas.

Aún así, recomiendo totalmente la visita si pasáis cerca de aquí, son una maravilla de aguas azules y un oasis del que resguardarse del horrible calor que se pasa en Grecia haciendo turismo en pleno julio.

Es fácil llegar, ya que en Google Maps alguien se ha encargado de poner un pin en la misma cascada y también en el parking. Tan solo tenéis que escribir «Polylimnio Waterfalls«.

Eso sí, aunque la distancia a recorrer es corta, unos mínimos, por favor: qué menos que unas deportivas para caminar. Había cada individuo por allí que no ha acabado en el agua de milagro. El terreno es escarpado y tiene bastantes pendientes de subida y bajada.

Importante: al llegar a las cascadas, se puede ir a la derecha o a la izquierda por el cauce del río. Las más bonitas están hacia el lado derecho a unos 300m, pero también es donde está todo el mundo, así que el lado izquierdo, aunque menos impresionante, también es interesante. ¡Pero no dejéis de pasar a ver las cascadas grandes porque son espectaculares!

En Charavgi, el pueblo más cercano, hemos parado a comer en el restaurante Kataraktis, y adivinad lo que voy a decir a continuación… ¡qué rico estaba todo! Aquí en Grecia parece que, al igual que en España, se come bien en todas partes: un restaurante malo está condenado a la quiebra.

Seguimos con la cata de platos típicos, y hoy ha tocado probar el Pastitzio: una lasaña echa con tallarines en vez de con láminas de pasta, pero por lo demás es igual.

Kyparissía

Retomando la ruta en coche hacia Olimpia, hemos parado por Segunda vez: en esta ocasión en un pueblo costero llamado Kyparissía que esperábamos tuviese su encanto, al igual que los que hemos visitado estos días (Nauplia y Ghythio), pero no ha sido así, el listón estaba bastante alto.

En este pueblo no hay mucha vida costera y lo que hemos hecho ha sido visitar las ruinas de su castillo, también de época Bizantina, como el de Mystras, pero bastante peor conservado. Lo más curioso es el pequeñísimo teatro que se encuentra casi en perfecto estado en lo más alto de la fortificación.

Fue fundado en 1205 y pasó por manos de los francos y los turcos en varias ocasiones, al igual que los demás terrenos de esta zona.

Dejo claro que no es un pueblo al que recomiende venir expresamente, en absoluto, pero no es mal lugar para parar si vais de camino al norte, ya que la carretera de la costa pasa literalmente por el medio de la localidad, y desde el castillo hay muy buenas vistas de toda la costa, además de varios restaurantes para hacer una parada gastronómica post-puesta de sol, por ejemplo.

Y, unas 4 horas después del inicio, llegamos al destino final: Olimpia. De haberlo hecho directamente, por peaje hubiésemos tardado unas 2h, y sin él, 3. No dejéis de barajar esta opción si veis que tenéis el tiempo más ajustado, pues los peajes no son caros; eso sí, todas las autopistas son de pago y las carreteras nacionales dan penita.

Alojamiento: Hotel Inomaos (34€/habitación doble/noche) – bien situado, en plena calle central de Olimpia, aunque tampoco es que esté pueblo sea muy grande. Habitación normal, un poco vieja, un buen balcón y buenas vistas, pero nuestra habitación da a la calle más ancha y los coches se oyen muchísimo porque la ventana no aísla nada.

21 de julio: Esparta, Mystras y Gythio

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

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Esparta

Sí, sí… poco, ¡pero algo hay en Esparta! La verdad es que es una pena lo poco que ha aprovechado esta gente la fama de su nombre. El caso es que la Esparta Antigua fue abandonada por sus habitantes hace muuuuucho tiempo, durante las invasiones bárbaras. El territorio quedó deshabitado hasta que en 1831 se fundó la ciudad de Esparta actual, la moderna, situada junto a la antigua, pero no exactamente en el mismo lugar. Eso es bueno, porque así es posible visitar hoy las ruinas de la Acrópolis de la Esparta de Menelao.

Se encuentran en muy mal estado, son poco más que un montón de piedras, ya que durante todos los siglos posteriores a su apogeo, las diversas culturas que pasaron por aquí fueron tomando materiales para sus propias construcciones; ¡incluso se cogieron fragmentos para construir la actual Esparta en 1830!

Entrar al recinto de la Acrópolis es gratis, y se puede apreciar la forma de un teatro, varios templos, y también formaciones romanas.

¿Y qué más se puede hacer ver en Esparta?

  • Estatua de Leónidas: se encuentra muy cerca de la entrada a las ruinas, junto a una pista de atletismo. Es lo más popular para todo turista que viene aquí por el simple hecho de que esta ciudad se llame Esparta.
  • Museo Arqueológico: pequeñísimo, con apenas 3 salas de muestras de lo que se encontraron en las ruinas, incluido un busto de Leónidas. Entrar cuesta 2€ (gratis para universitarios).
  • Museo de la Oliva: esta zona está plagada de plantaciones de olivos, y la aceituna ha sido una importante fuente de ingresos para los habitantes de la región desde siempre, y el museo lo cuenta todo.

Esparta es, hoy en día, un pueblo pequeño donde los niños juegan en la calle y donde la vida se hace en la calle a partir de las 8 de la tarde, cuando baja el sol y se disipa el calor. En verano todo el mundo está en las terrazas cenando o tomando algo hasta bien entrada la noche, y es muy agradable infiltrarse entre los autóctonos.

¿Merece la pena la visita? Depende. Si tenéis los días contados o no habéis alquilado un coche, venir aquí concretamente, no compensa. En nuestro caso, estamos haciendo una ruta por carretera por el Peloponeso, y tener coche propio nos da mucha libertad. De hecho, hoy mismo hemos visitado dos lugares más a parte de Esparta, que os voy a contar a continuación.

Mystras

La fortaleza de Mystras, situada junto al pueblo moderno con el mismo nombre, en la montaña Taygeto y a sólo 8km de Esparta, fue una ciudad fundada por los Francos en 1249. En su máximo apogeo llegó a tener 20.000 habitantes y fue una de las más importantes del Imperio Bizantino. Posteriormente fue tomada por el Imperio Otomano y más tarde por los Venecianos. En 1715 volvió a manos de los turcos y poco a poco empezó su decadencia, hasta que en 1770 un incendio la destruyó parcialmente y finalmente en 1839 fue abandonada por completo.

Hoy en día se pueden visitar sus restos, y desde luego quedamos impresionados por la cantidad de ruinas que hay en la zona. Desde luego se ve perfectamente que fue un lugar enorme.

En lo más alto se encuentra el castillo (ahora en ruinas) desde donde hay unas vistas 360º del valle en el que se encuentra Esparta y por el otro lado del Taygeto, una montaña imponente y rebosante de verde.

Una visita totalmente recomendable, cuya entrada cuesta 12€ (gratis para universitarios) y en la que podéis invertir 1h30 o 2 horas, ya que además de subir al castillo andando, en la parte baja hay varias capillas también muy bonitas.

Gythio

Última visita del día de hoy, un pueblo costero a unos 40km de Esparta y también con mucha vida y mucho «terraceo». Durante la época dorada de la Antigua Esparta, esta ciudad fue su base naval y arsenal, y por este motivo sufrió como nignuna durante las Guerras del Peloponeso, y cayó en manos de los Romanos en el 195 a.C. Lamentablemente, en el siglo IV d.C. fue destruida por un terremoto. Se pueden visitar las ruinas de la antigua ciudad, porque de manera similar a Esparta, la nueva no está exactamente en el mismo punto que la vieja.

¿Un plan? Caminar por el paseo marítimo desde la plaza central hasta el faro, y ver la puesta de sol desde allí.

A sólo 7km de Gythio, en una playa llamada Valtaki, hay algo muy curioso: el «Naufragio de Dimitrios», un barco en plena orilla del mar que quedó a la deriva y encayó en la playa en 1981, y ahí esta desde entonces, oxidado y hueco por dentro. Hemos buscado información sobre su historia, y aunque hay varias versiones, no son muy emocionantes ni tiene un relato de película: al parecer el barco tenía problemas de funcionamiento y los dueños lo dejaron intencionadamente olvidado en el puerto de Gythio. Los meses pasaban y el enorme navío ocupaba bastante lugar en el puerto, así que las autoridades lo lanzaron a la mar. Efectivamente, las averías hicieron que casi inmediatamente fuese a la deriva y llegó a esta playa pocos días después.

Ya tenéis varias ideas de «Qué hacer en Esparta». Quizás no las que se pueden esperar de una ciudad con ese nombre tan mítico, y más si has visto la película de 300 (me sé de uno que está emocionadísimo por estar aquí), pero ¡algo es algo!

Mañana cambiamos de destino: llegaremos a la gran Olimpia.