Nueva cima sumada al reto CIMASxPROVINCIAS, la número 19. Esta vez nos hemos venido hasta el término municipal de Huelma, en la provincia de Jaén, a la denominada Sierra Mágina.
Escribo estas líneas en octubre de 2023, y hasta hace pocos meses, la ascensión hasta el techo de Jaén podía hacerse en menos de 4km con unos 500m de desnivel… y ahora ya no.
El inicio oficial del sendero al pico es este, donde podréis dejar el coche sin problema. Desde aquí hay 10km con 1000m de desnivel hasta la cima, y es que en este punto encontraréis una valla que impide continuar avanzando con el coche por un camino sin asfaltar que tiene una longitud de ¡7km! que antes la mayoría de la gente recorría con su vehículo, para empezar la ruta en este punto, que discurre ya por senderos estrechos montañosos. De hecho, si os fijáis en Google Maps, se ve aún coches aparcados en el modo vista satélite.
El resultado de este cambio es que la ruta se alarga 14km (7 de ida y 7 de vuelta) que nosotros nos encontramos por sorpresa, pues el track de wikiloc que teníamos guardado era de febrero de este año.
La ruta no tiene ninguna pérdida, los caminos están muy bien marcados y señalizados, pero aquí os dejo mi track por si queréis seguirlo. En total, 20km con 1000m de desnivel, subiendo directamente al Pico Mágina y sin pasar por el Refugio Miramundos, una parada bastante típica en la zona a aproximadamente 1km de la cima.
Como ya he mencionado, los primeros 7km discurren por un camino ancho y sin asfaltar, y los 3 últimos por un pequeño sendero bien marcado en todo momento. El desnivel que se salva está bastante bien repartido, no hay grandes repechos, sino que casi se sube equitativamente 100 metros cada kilómetro.
Otros puntos muy visitados en los alrededores del Mágina son la Peña Jaén (a 1km de la cumbre) y el ya mencionado Refugio Miramundos, a otro km pero en dirección contraria. Vamos, que podéis alargar la ruta todo lo que queráis. Las vistas, desde luego, lo merecen.
Por fin es mío!!! Más de un año después de iniciar el reto CIMASxPROVICIAS, el pasado fin de semana conseguimos coronar el Almanzor, que con sus 2592m no solo es el techo de la provincia de Ávila, sino también de todo el Sistema Central.
Y digo por fin, porque mi pueblo de adopción es Arenas de San Pedro, por lo que el Almanzor casi me da los buenos días cada mañana cuando estoy allí. Y también porque esta ruta no es en absoluto apta para todos los niveles. Os cuento:
La ruta comienza en la Plataforma de Gredos, un parking en plena montaña a unos 12km de Hoyos del Espino. Aparcar aquí cuesta 3€ y no suele haber problemas de encontrar hueco. Nosotros fuimos un sábado de septiembre en el que reinaba un sol espléndido, y aunque estaba bastante lleno y llegamos sobre las 10:15, había huecos. El horario del parking es de 8:00 a 20:00 (y de octubre a mayo, de 8:00 a 18:00).
La primera parte de la ruta es un absoluto paseo de domingo, y de hecho suele haber más gente que en la Feria de Sevilla. Este camino extremadamente bien marcado se trata del Sendero de la Laguna Grande de Gredos, un clásico de la zona, que de hecho ya hicimos hace 4 años (os dejo aquí la descripción para no repetirme y porque no tiene misterio).
Desde el parking hasta la Laguna Grande son 6km, 4 de subida y 2 de bajada hasta la Laguna, más o menos unos 400m de desnivel en total. Después, bordeando el agua se llega hasta el Refugio Elola, siempre tan animado, donde incluso puede tomar un menú del día si te entra hambre 🤣
A partir de aquí «sólo» restan 3km hasta la cima, y la ruta evoluciona de paseo a un «uf cómo pica» constante. El primer km sigue siendo por un sendero (no tan bien marcado, pero sí se puede seguir fácil) y relativamente llano. Es a partir del km 8,5 más o menos, momento en el que encaramos una pedrera de 1km y 300m de desnivel, cuando la cosa se pone físicamente exigente, pero sin mayor dificultad técnica, todo sea dicho. Aquí la dirección la marcan los hitos de piedras, pero la realidad es que da un poco lo mismo por donde subir, pues es todo recto hasta llegar a la Portilla Bermeja, una abertura en la cresta de la montaña que se ve claramente.
Hay otra forma de subir hasta el Almanzor que no es pasando por la portilla, algo más corta, pero mucho, mucho más empinada, por lo que creo que esta es la mejor opción.
Una vez en Portilla Bermeja, las vistas quitan el aliento, pues habréis llegado al vértice que separa el norte del sur de Gredos. A un lado, la Laguna Grande, y al otro, los pueblos del sur de Ávila (El Raso, Candelada y el Embalse de Rosarito).
Ya sólo quedan unos 500m hasta la cima, pero sin duda son los más complicados y los más lentos (con mucha diferencia). Hay que avanzar hacia la derecha de la cresta, según miramos hacia el sur, y comenzar a ascender hasta las proximidades de la Portilla del Crampón, donde poco antes habremos tenido que rodear otro macizo. En este rodeo, de hecho, es donde uno de nuestros compañeros de excursión decidió quedarse, pues tiene vértigo y hay un paso de apenas 15m que tiene una pared para agarrarse a un lado, pero el otro tiene bastante caída. No tiene mucha dificultad más allá de que hay que ir muy atento, pues el tramo para caminar es de menos de 1m, pero si tienes vértigo, esta parte desde luego que no es la mejor. Subiendo de la forma acortada que os comentaba antes, no es necesario pasar por aquí (aquí os dejo una ruta de ejemplo para seguir).
Una vez pasado este tramo, ahora sí, llegamos a la última parte, a esa trepada final de la que todo el mundo habla. Son sólo unos 50m en total, pero prácticamente verticales, donde hay que ir buscando agarres en las rocas para pies y manos, y subir con mucho cuidado (hay anclajes en las rocas por si quieres llevar cuerda y subir asegurado). La dificultad, en idioma montañero, está calificada como II+.
En este punto es recomendable dejar las mochilas abajo y subir sin nada y con casco, y lo cierto es que aunque para subir no se nota, para bajar sí que es incómodo llevar un bulto en la mochila. Aún así, hay mucha gente que llega hasta aquí y no corona la cima, porque es necesario estar muy en forma: necesitas fuerza, movilidad, habilidad y no pesar demasiado para poder subir esta parte con seguridad. Toda la zona de la Portilla del Crampón y el Cuerno del Almanzor estaban llenas de gente cuando subimos. Fácil pudimos ver o cruzarnos a unas 25 personas en aquella zona.
Y ahora sí, por fin, tras unas 4h de ascenso (en movimiento) y 10km totales, tocamos el vértice geodésico del Pico Almanzor! Una de las cimas más disfrutadas y satisfactorias hasta el momento.
La bajada es exactamente por el mismo sitio, prestando especial atención a, obviamente, el descenso de la pared, que según fuimos comprobando, es mejor hacer de frente que de espaldas, pues es mucho más difícil así ver dónde poner los apoyos.
Después de 6h20 en movimiento (unas 8h con las paradas) volvíamos al parking de la Plataforma exhaustos pero satisfechos. Hay gente que prefiere hacer la ruta en 2 días: subir después de comer hasta el Refugio Elola y dormir allí, y al día siguiente subir hasta el pico y bajar hasta el parking. En nuestro caso, preferimos hacerlo todo en un día porque solemos ser bastante rápidos en los ascensos, pero he visto rutas de gente que se extiende hasta las 5h de subida, y quizás se haga largo así.
Aquí os dejo mi track de Wikiloc por si queréis seguirlo. Únicamente tened en cuenta que desde el Refugio hasta Portilla Bermeja fuimos intuitivamente, y como podréis ver, en la bajada a veces fuimos ligeramente desviados de por donde habíamos subido. Usad el sentido común.
Espero que os haya servido este post, y si lo habéis leído solo por placer, que haya podido transmitiros un poco de la emoción que supuso coronar el techo de la imponente Sierra de Gredos.
Por mi parte, sumo una más al reto CIMASxPROVINCIAS, y ya van 18! Aquí podéis ver cómo va la cosa. Se aceptan acompañantes para las que me quedan!
Como tantos otros, Canalejas del Arroyo es uno de esos diminutos pueblos del interior de España que está cayendo en el olvido con el avance del siglo XXI. Y es que, aunque nunca fue un núcleo grande, esta localidad ubicada en la Manchuela conquense, a 100km de la capital, cuenta cada día con menos vecinos a causa del paso del tiempo y de sus consecuencias.
Actualmente son 160 los empadronados en Canalejas, pero el alcalde nos asegura que no viven permanentemente aquí más de 110 personas. En verano, como en otros lugares, su población se llega a duplicar, pero fuera de él lo normal es que te cruces con más gatos que personas por la calle.
Esta despoblación tiene causas diversas, como el éxodo rural, el envejecimiento de la población, o la falta de oportunidades económicas. El resultado es un fenómeno que tiene un impacto negativo en todos los ámbitos de la vida de pueblos como este, desde el económico y social, hasta el cultural y ambiental.
En el caso de Canalejas del Arroyo, la despoblación ha provocado el cierre de muchos negocios, la disminución de los servicios públicos, y la pérdida de tradiciones y costumbres, lo cual a su vez provoca que nadie se plantee trasladar su residencia aquí.
La despoblación de Canalejas del Arroyo es un problema que afecta a toda España. Es un reto al que hay que enfrentarse con soluciones integrales, que aborden las causas de este fenómeno y que garanticen el futuro de estos pueblos.
Algunas de las posibles soluciones a la despoblación incluyen:
Invertir en infraestructuras y servicios públicos. Esto permitiría mejorar la calidad de vida de los habitantes de estos pueblos y hacerlos más atractivos para nuevos pobladores.
Promover el desarrollo económico local. Esto podría ayudar a generar nuevos puestos de trabajo y crear oportunidades para los jóvenes.
Fomentar la cultura y el patrimonio local. Esto ayudaría a conservar la identidad de estos pueblos y atraer a visitantes.
Es necesario que se tomen medidas urgentes para frenar la despoblación de Canalejas del Arroyo y de otros pueblos de la España vaciada. Estos pueblos forman parte de nuestro patrimonio cultural y natural, y su desaparición sería una pérdida irreparable.
Un buen ejemplo de innovación para frenar este suceso podemos verlo en la Sierra de la Demanda (Burgos) donde se está llevando a cabo lo que han bautizado como El Valle Digital.
Pero no todo es negativo. En los últimos años, algunos negocios han abierto en el pueblo, entre ellos una casa rural para que los visitantes puedan disfrutar de la tranquilidad de Canalejas y del precioso entorno que lo rodea.
¿Qué ver en Canalejas del Arroyo y Alrededores?
Visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, una construcción del siglo XVI de estilo renacentista.
Recorrer el casco antiguo del pueblo, que cuenta con calles estrechas y empedradas.
Disfrutar de la gastronomía local, que incluye platos típicos como el gazpacho manchego, el pisto manchego, la gachas manchegas, y el cordero asado.
En los alrededores de Canalejas del Arroyo:
Visitar el castillo de Alarcón, una fortaleza del siglo XIII que se encuentra a unos 20 kilómetros de Canalejas.
Recorrer el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, un espacio natural protegido que se encuentra a unos 50 kilómetros.
Visitar el embalse de la Toba, a unos 30km.
Si os gusta el senderismo, Canalejas es perfecto para ello, pues desde el mismo pueblo podéis recorrer los senderos que discurren por sus verdes montes, que son especialmente bonitos en otoño y primavera.
¡Nueva cima de mi reto CIMASxPROVINCIAS conquistada! Hoy he subido al punto más alto de Ciudad Real, un punto con el romántico nombre de Riscos del Amor, a 1344m de altitud.
Pero aunque este e el punto más alto de Ciudad Real, lo cierto es que la ruta en casi su totalidad discurre por la provincia de Toledo, partiendo también de un pueblo toledano: Las Ventas con Peña Aguilera. De hecho, el punto más alto de la Sierra del Castañar, donde se encuentran los Riscos, es el Pico Amor (de ahí el nombre de los Riscos del Amor) a 1380m. Pero este sí pertenece a Toledo. Aquí os dejo un mapa para mayor aclaración (la línea naranja es la ruta que yo he llevado).
Bueno, curiosidades geográficas a parte, como os decía, para llegar al inicio de la ruta hay que conducir hasta Las Ventas con Peña Aguilera, a unos 40km de Toledo ciudad y a 120 de Madrid. Una vez allí, hay que tomar un camino de tierra por el que pasa cualquier coche (yo he ido con un Clio, y sin problemas) y recorrer 5km hasta llegar al punto de inicio de la ruta, justo al lado de una granja y rodeado por un coto de caza supuestamente privado.
Esto es importante, ya que entre los meses de octubre y mayo el acceso al sendero puede estar prohibido si se celebran monterías, así que es importante que llaméis primero al Ayuntamiento para confirmar que podréis pasar.
Dicho esto, comienzo mi ruta, que en esta ocasión he hecho corriendo porque la predicción era de solo 10km con +500 de desnivel, y así me sirve como entrenamiento para un trail corto que tengo próximamente.
Como os decía, al ser un (o varios) coto privado de caza, hay varias vallas que hay que traspasar, pero todas ellas tienen una puerta. Siguiendo la ruta que yo he hecho (esta) no vais a tener problema, porque os llevo por las 4 cancelas que hay que pasar para poder continuar.
La ruta comienza por un sendero casi llano y muy agradable, pues discurre por un bosque. Y es a los 2km cuando la cosa se pone interesante: llegamos a un cortafuegos empinado e infinito, y está claro: hay que subirlo entero. Solo tiene alrededor de 1,5km, pero 300 de desnivel positivo. Al dejarlo atrás, ya estaba a más de 1200m de altitud y me quedaba poco más de 1km para llegar a la cima.
El resto del camino hacia arriba también es muy lineal y muy vertical, y también menos cómodo a nivel de terreno que el cortafuegos, ya que se va totalmente campo a través, no hay un sendero marcado, aunque no hay problema porque la cima se ve claramente y no hay obstáculos que obliguen a ir por un sitio concreto.
En esta zona hay todo el tiempo una valla que queda a la derecha, solo hay que subir paralela a ella, y al llegar al collado final, veréis claramente el palo (porque no hay vértice geodésico al no ser un pico como tal) que marca el que es el punto más alto de la provincia de Ciudad Real.
La valla que os mencionaba separa nuestro camino de la meta, y evidentemente, pues estaba agujereada para poder pasar. En fin, que no se le pueden poner puertas al campo. Se ve que han intentado cerrar el agujero, pero una y otra vez lo vuelven a abrir.
¡Y ya está! Tras 4km de recorrido, llegamos a la cima de Ciudad Real: los Riscos del Amor, a 1344m de altitud. Y el Pico Amor, su hermano mayor, está a sólo 1km por un camino bastante majo, así que ya que estaba aquí, por supuesto he decidido continuar hasta él. En total, entonces, 5km de ida con 520m de desnivel, que después hay que bajar por el mismo sitio sin mayor complicación.
En total la ruta ha sido de 10km con esos 520m de desnivel, y salvo por la parte del cortafuegos y la posterior parte hasta el pico, que se puede hacer dura debido al desnivel, es una ruta apta para cualquiera. El tiempo ya dependerá de vuestro ritmo, en mi caso ha sido 1h15 total, pero porque he ido corriendo.
¡Ponedme un comentario si ya habéis hecho o vais a hacer la ruta!
Más de 350 destinos y aún no os había hablado de mi pueblo adoptivo, donde pasé parte de mis veranos desde que tengo uso de razón: el madrileño pueblo de Robledo de Chavela, a solo 70km de la capital.
Ubicado en la Sierra Oeste de Madrid, cerca de la frontera con la provincia de Ávila, cuya historia se remonta a la Edad Media, época de la que datan sus primeras ermitas e iglesias. Pero lo más conocido por lo que es esta localidad es porque en su término municipal, a pocos kilómetros del núcleo urbano, se encuentra la Estación de Espacio Profundo de Madrid, que no es otra cosa que una estación de la NASA, la cual jugó un papel importante en el seguimiento de las misiones espaciales, incluido el famoso alunizaje del Apolo 11 en 1969.
Imagen de Europapress
Tuve la suerte de visitarlo hace unos años, pues los fines de semana la sede estaba parcialmente abierta al público. Sin embargo, a raíz de la pandemia cerró sus puertas al público y de momento (agosto 2023) no ha vuelto a abrir. Aquí podéis consultar la información actualizada.
Núcleo urbano de Robledo de Chavela
Aquí os dejo algunos lugares que podéis visitar dentro de su casco urbano:
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los principales puntos de referencia en Robledo de Chavela. Su construcción se remonta, como os decía, a la época medieval.
Plaza Mayor, el corazón del pueblo
Casa de la Cultura, un espacio importante para actividades culturales y eventos en Robledo, que suele alberga exposiciones de arte, conferencias o conciertos.
Imagen de Comunidad de Madrid
Lugares de interés en los alrededores de Robledo de Chavela
San Lorenzo de El Escorial: A unos 15km en coche, San Lorenzo de El Escorial alberga el Monasterio de El Escorial, un magnífico complejo arquitectónico que incluye una basílica, una biblioteca, un palacio y más.
Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama: Con varios puntos de entrada a menos de 20km en coche, este parque nacional ofrece una variedad de rutas de senderismo y oportunidades para disfrutar de la naturaleza y las vistas panorámicas.
Embalse de Valmayor: Aproximadamente a 25km, este embalse es un lugar para actividades acuáticas como el kayak y el paddle surf, además de para disfrutar de un día de «playa».
Robledo también es conocido por sus animadas fiestas, que se celebran durante la última semana completa de agosto. El pueblo está mucho más animado de lo habitual, así que si buscáis ambiente, elegid estas fechas (pero tened en cuenta que desde el miércoles hay música en la plaza cada noche).
Último día en Galway y también último día en Galway. Mañana a primerísima hora sale nuestro vuelo de vuelta a España y esta noche vamos directos al aeropuerto de Dublín.
Y para este séptimo día, esto es lo que deberíamos haber hecho… y no hicimos. El clima seguía bastante mal y ya se nos había hecho un poco largo el día de ayer, por no hablar de que nos quedamos sin plazas para el tour que recorre Connemara y Kilmore Abbey. Pero he estado recopilando toda la información que busqué para ir, porque pienso que es el mejor plan para hacer estando en Galway, una ciudad que ya vimos casi al completo hace 2 días.
El tour para el que nos quedamos sin plazas es este: Excursión a Connemara y Kylemore Abbey desde Galway. La metodología de este tour es la misma que el de ayer, así que no me extenderé más porque es posible que si me estáis leyendo hayáis alquilado un coche (creo que es la mejor opción, la verdad). Ambos lugares son un must en vuestro viaje a Irlanda, os cuento por qué:
Parque Nacional de Connemara
Connemara es una región amplia del oeste de Irlanda, que por supuesto tiene varios puntos interesantes, pero para una visita express lo más recomendable es visitar el Parque Nacional, que es uno de los lugares más icónicos e impresionantes del país. Se encuentra en la zona de montañas de Twelve Bens (Doce Picos), que son una característica prominente de la región. El parque incluye una combinación de montañas, turberas, pastizales y lagos, lo que lo convierte en un lugar diverso en términos de paisaje y hábitats. Cuenta con su propio centro de visitantes, donde podéis aparcar e informaros de todo.
Por supuesto cuenta con muchísimos senderos para recorrerlo tanto a pie como en bici, pero el más conocido es el Diamond Hill Trail, que sube hasta la cima de Diamond Hill. Otra ruta conocida es la de Twelve Bens, un poquito más larga e inclinada que la anterior, pero ambas muy asequibles.
Kylemore Abbey
Tras una buena caminata por Connemara, el plan perfecto es visitar la famosa Abadía de Kleymore, uno de los lugares más fotografiados de Irlanda sin duda, con sus fachadas de piedra gris y torres puntiagudas, ventanas adornadas y detalles intrincados en su diseño. Está ubicada junto al lago Pollacapall y rodeada de exuberantes jardines que agregan aún más belleza al entorno.
También conocida como la Abadía de Nuestra Señora de los Dolores, tiene sus raíces en el siglo XIX. Fue construida originalmente como una casa de campo por Mitchell Henry, un exitoso médico y político inglés. Atraído por la belleza natural de Connemara, Henry eligió este lugar pintoresco para construir su hogar para su esposa, Margaret. La abadía se completó en 1871 y fue un regalo para Margaret.
Sin embargo, la historia de la abadía dio un giro significativo en 1920 cuando las monjas benedictinas compraron la propiedad y la convirtieron en un monasterio. Las monjas escaparon de Bélgica durante la Primera Guerra Mundial y encontraron refugio en Kylemore. Durante décadas, trabajaron para preservar y mantener la abadía, además de establecer una escuela para niñas locales. ¡Pero ojo! Los fundadores originales de la abadía, Mitchell y Margaret Henry, descansan juntos en un mausoleo de mármol blanco en el jardín cercano.
La entrada cuenta 16€ y se puede visitar tanto por fuera como por dentro.
Y con esto, finaliza nuestro viaje a Irlanda, que ha dado mucho de sí a pesar de ser sólo 7 días. ¿Qué lugares añadiríais a esta lista?
Espero que os sirva nuestra ruta, y si tenéis cualquier duda, os leo en los comentarios.
Nuestro viaje está llegando a su fin, y hoy hemos hecho la última excursión. Hemos contratado justamente esta, que por 45€ y comenzando a las 9:30 nos ha llevado a ambos sitios, a comer a un pueblo y de vuelta en Galway a las 17:30. Eso sí, en inglés, y es que desde Galway no hay excursiones con guías españoles. Debe ser que no somos suficientes, a pesar de tener nuestro propio barrio en la ciudad 😉
La verdad es que la parada en el Castillo de Dunguaire ha sido tan, tan corta (20 minutos, sin tiempo para entrar a verlo por dentro) que francamente de haberlo sabido hubiese contratado la excursión que va solo a los acantilados, ya que a pesar de estar solo a 70km de Galway, es como 1h30 de bus debido a las carreteras estrechas y sinuosas por las que se llega. Aquí podéis contratar el Tour a los Acantilados de Moher (sin nada más).
Y ahora sí, hablemos de dos de los lugares más especiales de la costa oeste de Irlanda:
Dunguaire Castle
Se encuentra junto a la localidad de Kinvara y se conserva en muy buen estado a pesar de haberse construido en el siglo XVI. Quien mandó levantarlo fue el Rey Guaire, y de ahí su nombre.
Como os decía, es posible visitarlo por dentro para verlo tal y cómo era siglos atrás. La entrada cuesta 8€ y el horario es de 10 a 16:30 (entre noviembre y marzo está cerrado).
Un apunte sobre Kinvara: si, al contrario que nosotros, estáis haciendo una ruta por Irlanda en coche, es mucho mejor alojarse aquí en vez de en Galway, ya que estáis más cerca de muchos puntos de interés de esta costa irlandesa, y el paisaje es de ensueño, la verdad. Mucho mejor que cualquier ciudad.
Cliffs of Moher
Esta parada de nuestro tour han sido 2 horas, suficiente para dar un largo paseo por estos gigantes acantilados verdes. E incluso hasta se nos ha hecho larga, porque hoy el clima estaba de lo más desapacible: muchísimo viento y lluvia a ratos.
Los acantilados de Moher miden más de 200 metros y la zona se extiende por unos 8km a lo largo de la costa. Por encima de ellos se extiende un camino de la misma longitud que por el que podréis pasear tanto como os apetezca. Eso sí, en época turística, como nosotros ahora, este lugar está abarrotado de gente. El sendero es muy estrecho y se hace imposible adelantar a nadie, y mucho menos estar medianamente solo en cualquier sitio, pero bueno, es lo que hay.
Y después de otro buen rato de autobús, estábamos de vuelta en Galway. Mañana es nuestro último día aquí, y nos lo tomaremos con mucha calma.
Hoy hemos pasado el día entero en Galway, una ciudad mucho más pequeña que Dublín y de la que dicen que no hay mucho que ver. Y lo cierto es que así es, pero también es verdad que, más allá de sus monumentos, que son 4 contados, tiene bastante ambiente y no da para aburrirse. En un solo día es más que suficiente para ver lo más importante de la ciudad. Os cuento cómo lo hemos hecho nosotros:
Terryland Forestpark
Hemos comenzado la mañana corriendo por el Terryland Forestpark, una senda fluvial preciosa, completamente rodeada de frondosos árboles que hacen que creas estar en medio del campo. Solo mide unos 2,5km y la entrada es justo por aquí. Un spot bastante secreto por el que no encontraréis un solo turista, y que si os pilla cerca del hotel y os gusta pasear, os recomiendo totalmente.
Eyre Square
A las 11 de la mañana nos hemos unido al Free Tour de Galway, pero en inglés, pues el español estaba agotado para estos días. Os dejo aquí el link a ver si vosotros tenéis más suerte, y si no, este es el link para el tour en inglés.
Con un very strong accent irlandés hemos hecho un mini recorrido por las calles de Galway, escuchando sobre todo su historia y sus leyendas. Hemos comenzado en la Playa Eyre, el centro neurálgico de la ciudad y también conocida como el John Kennedy Memorial Park, pues en 1963 el presidente estadounidense vino a dar un discurso a la ciudad y poco después, de vuelta en EEUU, fue asesinado.
También se pueden observar las banderas de las 14 familias de comerciantes que dominaban Galway y gracias a las cuales la ciudad alcanzó una gran importancia económica.
Lynch’s Castle
Se trata del palacete donde vivía una de las 14 familias antes mencionadas. Está ubicado en plena Shop Street (sí, la calle de las tiendas se llama “calle de la tienda”), uno de los lugares más transitados y animados de la ciudad.
Lo cierto es que, aunque es una de las mejores muestras de arquitectura medieval de la zona, actualmente alberga simplemente un banco.
St. Nicholas Church
Es nada menos que la iglesia más grande de Irlanda que aún está en funcionamiento, y data de 1320. Una de las leyendas de la ciudad cuenta que Cristobal Colón visitó Galway en 1477 en uno de sus viajes, y paró a rezar en esta iglesia.
Barrio Latino
Los españoles dejamos huella en esta localidad irlandesa: Galway tiene un toque español, y es que el comercio de vinos con España fue muy habitual durante los siglos XV y XVI. La zona de la ciudad que hoy se llama Latin Quarter es aquella en la que los marineros españoles se concentraban desde que llegaban a las costas irlandesas hasta que volvían a su hogar, y hoy en día es, con diferencia, la zona más animada de Galway y para mí, la más bonita, llena de casitas de colores, pubs y restaurantes.
Justo a la salida del barrio se encuentra el Spanish Arch, que debe su nombre al mismo hecho de que los barcos españoles desembarcaban aquí. También os diré que no tiene nada de especial, es un simple arco que cruza una pared de piedra.
Museo de Galway
El Free Tour ha terminado en este punto, y como hoy era día de llover (estábamos teniendo infinita suerte con el tiempo para ser Irlanda) hemos entrado a curiosear, ya que aunque no somos muy de museos, este es gratis.
Cuenta con una exposición permanente en la que podréis informaros más en profundidad acerca de la historia de Irlanda, y también una parte más sobre ciencia y el cuerpo humano. Un popurrí de museo que para echar un ratito no está mal.
Galway Cathedral
El último punto de interés antes de meternos por horas a un pub a escuchar música en directo mientras esperábamos a que dejase de llover (cosa que, por cierto, no ha pasado), ha sido la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y San Nicolás de Galway.
Pese a su aire medieval, esta enorme catedral fue construida en 1965 justamente donde hasta entonces se encontraba la cárcel de la ciudad.
La entrada es gratuita y si por fuera llama la atención, no dejéis de entrar porque su interior es impresionante. Llaman la atención sus vidrieras de colores y su enorme cúpula por la que entra una bonita luz azul.
Hemos terminado el día en el Pub The Quays, escuchando un poco de música en directo y bebiendo unas sidras irlandesas. Mañana toca explorar los alrededores y llegar a los famosísimos Acantilados de Moher.
Tras 3 noches en el Hotel The Samuel de Dublín (hemos estado súper a gusto, os lo recomiendo 100%), hoy ponemos rumbo a Galway, al otro lado de Irlanda en la costa oeste. Pero como es una ciudad con infinitamente menos cosas que ver, hemos decidido pasar el día en Dublín visitando lo que nos quedaba pendiente (al final sólo hemos pasado un día completo en la ciudad, más el medio día del día en que aterrizamos).
Trinity College
Hemos comenzado por la prestigiosa universidad irlandesa Trinity College, cuyo enorme y elegante campus se puede visitar de forma gratuita, exceptuando el Libro de Kells y la Biblioteca.
Fundada en 1592 por la reina Isabel I, se trata de la universidad más antigua de Irlanda y aunque en sus comienzos estaba reservada exclusivamente para protestantes (recuerda la historia de Irlanda para entender el porqué), a partir de 1793 pudieron matricularse también alumnos católicos. Algunos alumnos renombrados que han pasado por aqui son Samuel Beckett, Oscar Wilde o Edmund Burke.
Biblioteca del Trinity y Libro de Kells
Como os decía entrar a estos dos lugares sí es de pago, 18,50€ concretamente para entrar a los dos, que están en el mismo edificio. Pero esta información, si estáis leyéndola más tarde de septiembre de 2023, estará obsoleta y no servirá, porque a partir de entonces la biblioteca cierra sus puertas durante aproximadamente 6 años. Si me lees desde 2029, entonces chequea la página web oficial a ver qué se cuentan.
Esta espectacular biblioteca que tiene más de 400 años de antigüedad es una autentica joya. Posee casi 3 millones de libros, y la sala principal, que es la que se puede visitar, es una autentica pasada digna de pertenecer a Howarts, como poco. De hecho se dice que la biblioteca de las películas de Harry Potter está inspirada en esta.
Como mencionaba arriba, hemos pillado a la biblioteca en las últimas, y es que lleva muchísimo tiempo necesitando una importante reforma y restauración para poder conservar mejor los libros tan antiguos que alberga. Por ello, llevan varios meses vaciándola: el resultado es que a día de hoy, mediados de agosto de 2023, sólo quedan 9 estanterías llenas de las cientos que hay en la sala. Un verdadero chasco. Ya sabíamos que la estaban vaciando, y decidimos entrar igualmente porque quién sabe si podremos tener la oportunidad de nuevo de visitar esta sala, que ya de por sí es impresionante, toda construida en madera. ¡Pero no sabíamos que estaba tan, tan vacía! Realmente pienso que deberían bajar el precio de la entrada, porque ni de lejos vale los casi 20€ que piden.
Junto a la biblioteca, y expuesto entre cristales, se puede observar también el Libro de Kells, un manuscrito fechado a principios del siglo IX que contiene las escrituras del Nuevo Testamento y que comenzó a escribirse por monjes en Iona, pero fue trasladado a Kells y terminado allí (de ahí su nombre).
Por razones de seguridad fue enviado al Trinity en 1661 y aquí permanece desde entonces, siendo uno de los libros más antiguos a la par que mejor conservados del mundo, y la verdad es que resulta increíble la cantidad de detalles coloridos que tiene. ¡Así tardaron más de 10 años en escribirlo!
Phoenix Park
Para nuestra sorpresa, nuestra última parada en Dublín ha sido nuestra preferida de la ciudad. Nos hemos alejado ligeramente del centro (el parque se encuentra a unos 3km del centro) y hemos alquilado unas bicis justo en la puerta principal del parque, 3h por 15€ (también hay bicis eléctricas) para recorrer el enorme Phoenix Park, ya que tiene nada menos que 700 hectáreas de extensión.
Es claramente la Casa de Campo o el Central Park de Dublín, todo un pulmón verde para pasar el día entero sin repetir un camino. Pero lo mejor de todo es que ¡hay ciervos! Bueno, más bien gamos, según me han corregido después, pero lo cierto es que la mayoría de la gente los llama ciervos.
Están en total libertan en el parque, y ha sido muy divertido recorrerlo en bici, pasando por carreteras asfaltadas, caminos, bosques y prados, para dar con ellos. Al final nos han salido 20km, y hemos visto varios grupos de machos; ha sido una pasada, porque además están súper acostumbrados a los humanos y no se asustan nada. Incluso había unas personas con zanahorias y hemos podido estar literalmente junto a ellos (aunque había carteles que pedían no darles de comer).
Después de comer allí mismo unos bocadillos que habíamos comprado previamente, hemos devuelto las bicis, recuperado nuestro equipaje y puesto rumbo hacia la estación de tren de Heuston, justo al lado del Phoenix Park. Anoche compramos unos billetes de tren en la web irishtrail.ie, y por solo 15€ por persona nos hemos plantado en Galway en 2h30.
Y aquí estamos, en esta pequeña y familiar ciudad de la que aún no sabemos nada, únicamente que a las 21:30 no se puede cenar más que en el Papa Johns o en el McDonalds 😂
Nuestro alojamiento para las próximas 3 noches es en el Swuite Galway, un apartahotel que no está mal, pero que es carísimo en comparación con el hotel de Dublín. En esta ciudad hay muy poca oferta hotelera, algo que me sorprendió bastante mientras preparaba este viaje desde España.
Mañana comenzamos a investigar haciendo el Free Tour, así que ya os contaré.
Hoy salimos de Irlanda, pero no de la Isla de Irlanda, para viajar al norte, región que pertenece a Reino Unido. Os resumiré muuuuy brevemente el porqué de que la isla irlandesa no sea enteramente un país, y es que aunque el conflicto fue (y sigue siendo) complejo, con perspectiva es difícil entender los motivos.
Además, en Belfast, la capital de Irlanda del norte, que visitamos al final del día, varios de los lugares mas interesantes de visitar tienen que ver con motivos políticos, así que veo interesante explicar esta historia.
¿Por qué Irlanda del Norte pertenece a Reino Unido y no a la República de Irlanda?
Como en todas partes, desde tiempos inmemoriales los primeros habitantes de Irlanda (digamos, los celtas), fueron invadidos por unas y otras civilizaciones. Pero debemos remontarnos al año 1167, momento en el que los ingleses llegaron por primera vez a la isla irlandesa, y desde entonces, y por 700 años, permanecieron aquí.
Pero tras esos 7 siglos lo que sucedió fue la fundación del país llamado Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda (compuesto por las dos islas con sendos nombres, donde se encuentran Irlanda, Escocia, Gales e Inglaterra). El problema estaba en que para los británicos, Irlanda era poco más que el patio trasero del país. Los recursos que llegaban allí eran escasos y lo producido allí se iba casi en su totalidad para la isla vecina. Aunque todo esto se disfrazaba, como siempre, de religión: los irlandeses eran católicos y los británicos protestantes. Y ya sabéis la importancia que esto tenía en tiempos anteriores (incluso ahora parece que en ocasiones sigue moviendo el mundo, lamentablemente).
Esto fue sembrando un resentimiento hacia los ingleses y el deseo de ser una nación independiente fue creciendo rápidamente, tanto, que ya a principios del siglo XX hubo una rebelión en la que se declaró la independencia unilateral de Irlanda, la cual no duró más que una semana y que fue aplastada por los británicos matando a los lideres de la rebelión. Esto, más allá de solucionar el conflicto, lo avivó más, y finalmente en 1921 Irlanda consiguió su ansiada independencia, naciendo así la República de Irlanda.
Pero esto no explica por qué la parte norte de la isla permaneció bajo el paraguas del Reino Unido. De hecho, el área más rebelde desde el principio fue el norte de Irlanda. La razón de que esto cambiase radicalmente surge también en el siglo XVII y tiene que ver con lo que en inglés se conoce como The Plantation of Ulster, es decir, la colonización del Ulster (el nombre de la provincia del norte de Irlanda): durante el siglo XVII, impulsados por el gobierno británico, un gran número de ingleses y escoceses protestantes ocuparon tierras del norte de Irlanda que anteriormente habían sido confiscadas a católicos irlandeses. La colonización se desarrolló en todo el país con el fin de apaciguar las ansias de independencia, pero se puso más ahínco en la región norte por ser la más rebelde en ese momento.
Y el resultado, 2 siglos después, fue que Ulster no quería independizarse del Reino Unido porque se sentían 100% parte de él. Pero claro, no todos, aún quedaban muchos católicos irlandeses allí,y durante el siglo XX sucedieron muchos problemas políticos y violentos entre las facciones unionistas (protestantes a favor de permanecer en el Reino Unido) y republicanos (católicos a favor de volver a formar parte de Irlanda), que se extienden casi hasta nuestros días, pues no fue hasta 1998 cuando se firmó el llamado Acuerdo del Viernes Santo, que declaraba la paz entre ambos bandos. Pero el desacuerdo no está ni muchísimo menos cerrado, y a día de hoy muchos afirman que de aquí a 30 años podríamos ver a la isla de Irlanda como un único país. Quién sabe.
Y ahora sí, puestos en contexto, estamos listos para comenzar nuestra ruta express por Northern Ireland, que ya os adelanto que a pesar de las bastantes horas de bus, nos ha encantado.
Hemos decidido no alquilar un coche para movernos durante esta semana, porque como os contaba el primer día, aquí se conduce por la derecha y nos parece bastante lioso. Así que para el día de hoy hemos contratado un tour organizado que nos llevaba al Castillo de Dunluce, la Calzada del Gigante y Belfast, todo en un mismo día (unas 12 horas de excursión con 6 horas totales de autobús). Han sido 90€ por persona, y es todo súper cómodo, para mí compensa a la desventaja de que no puedas estar todo el tiempo que quieras en cada sitio. Aquí os dejo el link por si queréis contratar la misma (el tour es en español).
Dunluce Castle
La primera parada, después de 3 horas de viaje, ha sido súper express en el Castillo de Dunluce, lugar que si sois fans de Juego de Tronos, os sonará porque es Pyke, el castillo de los odiados Greyjoy.
En Irlanda se grabaron muchísimas de las escenas de la serie, y de hecho los estudios de grabación están en Belfast (si tenéis más tiempo o venís por vuestra cuenta, me han dicho que es un planazo).
El castillo, que data del siglo XIII, está en ruinas, pero tiene su encanto y el entorno es precioso, todo verde y con acantilados, junto al mar.
Giant´s Causeway
Esto es lo que, sin duda, hace que las horas de autobús merezcan totalmente la pena. ¡Qué sitio tan espectacular! Se trata de una enorme zona costera llena de extrañas formaciones hexagonales originadas, al parecer, a partir de la lava volcánica que erupcionó hace millones de años y que, a causa del frío que hacia en la superficie, se enfrió extremadamente rápido, dando lugar a estas piedras tan perfectamente modeladas que parece que las hayan construido los humanos.
De hecho, y como no podía ser de otra manera, existe una leyenda alrededor de este lugar, y es lo que precisamente le da nombre:
La Leyenda de la Calzada del Gigante
Cuenta la leyenda que en la isla de Irlanda vivía un gigante llamado Finn MacCool. Un día, Finn escuchó sobre otro gigante increíblemente fuerte que vivía en Escocia, al otro lado del mar. Este gigante se llamaba Benandonner. Finn quiso conocerlo así que, con su increíble fuerza, comenzó a apilar piedras gigantes una encima de la otra, creando un camino de piedras que llegaba hasta Escocia.
Pero cuando llegó a Escocia, se dio cuenta de que Benandonner era realmente enorme, más grande de lo que imaginaba. Y temió que Benandonner cruzase a Irlanda y pudiese vencerle y hacerse con su isla. Así que, antes de que el gigante escocés le viese, se dio media vuelta y regresó.
Finn ideó un plan inteligente. Junto con su esposa, pusieron a Finn en una cuna y lo hicieron parecer un bebé gigante. Cuando Benandonner llegó a la casa de Finn y vio al «bebé», pensó que si el bebé era tan grande, su padre debía ser aún más grande y aterrador. Así que, asustado, Benandonner corrió de vuelta a Escocia, destrozando algunas piedras de la calzada a su paso.
Y así, la Calzada del Gigante se quedó como un lugar mágico lleno de piedras hexagonales, que aún sabiendo su origen real, cuesta creer que esto lo haya podido hacer la naturaleza.
Belfast
Después de comer cerca de la Calzada del Gigante en un restaurante en el que por fin probamos algo típico, el Irish Stew (estofado de ternera), llegamos a la tercera y última parada del tour: la capital de Irlanda del Norte.
Por aquí hicimos una “visita panorámica”, es decir, en autobús, mientras el guía nos explicaba cada lugar de interés y su historia (que os he contado arriba) y después tuvimos cerca de 2 horas para dar un paseo libremente.
Creo que Belfast es una ciudad que merece al menos un día completo, pero para hacernos una idea, nos valió. Si hacéis el recorrido por vuestra cuenta, podréis tener una 3 o 4 horas aquí, y si lo hacéis coincidir con el Free Tour, ya sería perfecto.
Como os decía al principio del post, en esta ciudad se respira conflicto político, pues fue el foco del mismo durante muchos años. De hecho, hasta hace poco más de 20 años existían muros altísimos (conocido como Muros de la Paz) que separaban los barrios católicos de los protestantes, y que a día de hoy siguen existiendo pero tienen sus puertas abiertas y albergan uno de los puntos de interés turístico más importantes de la ciudad: los Murales Politicos de Belfast, una serie de pinturas que se extienden a lo largo de los mencionados muros, y que originalmente tenían que ver con el conflicto norirlandés, pero que hoy en día también hacen referencia a otros temas, como la problemática entre Israel y Palestina y otros conflictos sociales de índole internacional.
Estos murales se encuentran principalmente en las calles Divis Street, Falls Road y Shankill Road. Y yo me quedé con muchas ganas de invertir más tiempo en esto, así que si vosotros tenéis la oportunidad y os apetece, podéis dejar que os guíen por ellos en este tour.
El segundo lugar más representativo de Belfast es, sin duda, el Titanic. No el barco, claro, todos sabemos lo que le pasó, pero al ser Belfast la ciudad donde se ensambló el famoso barco, a día de hoy la temática Titanic está más que explotada en la ciudad: hay un gran museo que alberga una infinidad de objetos relacionados con el barco y que se construyó donde antaño se ubicaban los astilleros en los que se ensambló el Titanic.
Por supuesto, tampoco pudimos visitarlo, así que no os puedo confirmar si merece la pena o no.
Para completar la visita por Belfast, podéis entrar al enorme Ayuntamiento, que se da un aire al Capitolio de los EEUU en Washington, y dar un paseo por el Mercado de San Jorge o el JardínBotánico.
De vuelta en Dublín, allá por las 20:00, era hora de cenar por fin en alguna taberna irlandesa. Elegimos la popular Lundy Foots, muy turística, justo al lado de Temple Bar, pero con unos precios bastante competitivos. Probamos el pastel de carne irlandés, muy rico, y también tenían las famosas fish and chips.
Mañana es nuestro último día en Dublín, ya que por la tarde tomamos un tren hasta Galway.