La ciudad de Alicante

Este verano está siendo un salto de ciudad en ciudad. La última ha sido Alicante, en la que una sola escala de 6 horas me ha permitido pasear por sus calles y ver casi la totalidad de la zona antigua. Con una buena calor, eso sí.

Castillo de Santa Bárbara

En lo alto del Monte Benacantil, emblema de la ciudad a 166 metros de altitud, se encuentra este castillo, a “solo” unos escalones de distancia, aunque también existen otras opciones para subir:

  • Ascensor desde la playa del Postiguet es posible en solo unos minutos gracias a los dos ascensores que atraviesan las entrañas del Monte Benacantil. Para acceder a ellos, basta con recorrer el túnel que se abre paso bajo la antigua muralla de la ciudad en el nº1 de la calle de Jovellanos. El precio es de 2,70€
  • Coche: el castillo dispone de un parking para vehículos particulares a la entrada del mismo en lo alto del Benacantil y el acceso se realiza desde la avenida de Jaime II.

Se trata de una de las fortalezas más grandes de España, y dada su situación estratégica, no es de extrañar que en las laderas de la montaña se hayan encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, si bien el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX con los musulmanes. Su nombre actual lo adquiere porque el día de la festividad de Santa Bárbara, 4 de diciembre de 1248, Alfonso de Castilla (Futuro Rey Alfonso X el Sabio) la tomó a los árabes.

Como curiosidad, la parte de la montaña donde se asienta el castillo es conocida como “la cara del moro” ya que, efectivamente, tiene forma humana.

Barrio de Santa Cruz

Es el barrio que hay que atravesar si uno decide llegar al castillo caminando, uno de los más característicos y con más personalidad de la ciudad. Con un entramado de calles estrechas, bares y edificios blancos llenos de flores, deja una estampa preciosa, que muchos confunden con la vecina Altea.

En él se encuentra la Concatedral de San Nicolás, de estilo renacentista y gótico, y construido sobre lo que fue una antigua mezquita (como pasa en numerosísimas ocasiones en el sur de España). Se considera el templo religioso más famoso de la ciudad.

Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos

Alicante sufrió mucho durante la Guerra Civil. Una buena forma de recordar este triste capítulo de su historia es visitando el Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos. Hacen un tour de 2 horas (vale 5€) que recorre los años más oscuros y durante el cual se visitan dos refugios antiaéreos. Sin dudas es una de las cosas más impactantes que ver en esta ciudad.

Explanada de España

Pasear por la famosa explanada, con sus mosaicos con formas de olas y la bonita Casa Carbonell, es algo que hay que hacer sí o sí. Este paseo está formado por más de 6 millones de mosaicos. Recuerda un poco a la Rambla de Barcelona, gracias sobre todo a los artistas callejeros.

Puerto de Alicante

Otro lugar donde ir a dar un buen paseo es la zona del Puerto. Siempre hay mucho ambiente y gente que curiosea entre yates y barquitos de pescadores. También hay un montón de bares donde tomar algo.

El Palmeral de Elche (Alicante)

También llamado Huertos de Palmeras de Elche, se trata de una gran extensión de palmeras dentro del pueblo. Cuenta con más de 200.000 palmeras y no sólo es el más grande de Europa, sino también uno de los más grandes del mundo.

El Palmeral junto al río Vinalopó

Su origen se remonta a los árabes (de hecho, los únicos palmerales que le superan en tamaño a día de hoy, son árabes), cuando éstos ocuparon la Península Ibérica, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2000. Sorprendentemente se ha mantenido en pie desde su origen a pesar de que se quiso derribar durante la Reconquista por ser asociadas con la cultura islámica, pero fue Jaime I quien lo evitó, y desde la Edad Media se dictaron leyes que lo protegían. El beneficio económico que se le atribuye a la palma y al dátil seguro que tienen que ver.

Eso sí, aunque fueron los árabes los que lo fundaron, se ha comprobado mediante dibujos en cerámicas íberas del siglo III a.C. que ya había palmeras en esta zona y que el dátil ya era muy importante por entonces.

Parque Municipal

Hay muchos conjuntos de palmeras, algunos privados y otros públicos, es decir, no se trata de un sólo recinto bien delimitado. Los más conocidos son el Parque Municipal, el Huerto de Abajo, el Huerto del Chocolatero y el Huerto del Cura. Este último es particularmente conocido por contener los ejemplares más antiguos (algunos con más de 300 años, tened en cuenta que la vida media de una palmera es de 250-300 años). En este huerto se puede visitar también la Palmera Imperial, que recibió el nombre en homenaje a la Princesa Sissi, que visitó el huerto en 1894, y su peculiaridad es que tiene 7 vástagos enormes en forma de candelabro, algo que llamó la atención de esta noble.

La Palmera Imperial

Actualmente, aunque se sigue sacando provecho económico de este curioso lugar, su función es más bien paisajística y cultural. Desde aquí, por ejemplo, se envía palma blanca a toda España (e incluso al extranjero) para el Domingo de Ramos, y también se producen dátiles, pero sobre todo para comercialización local.

Si queréis dar un paseo entre palmeras, una buena opción es hacerlo por el Huerto de San Plácido, conocido también como el Museo del Palmeral. Se puede hacer una caminata de hasta 2,5km tanto andando como en bici. Pero ojo, su horario es de martes a sábado de 10 a 14h y de 15 a 18h, y los domingos y festivos de 10 a 14h.

Yo quedé maravillada con las vistas, que ya desde antes de llegar a Elche se puede distinguir perfectamente lo que a priori parece un inmenso bosque de palmeras, y desde luego, una vez dentro, ¡no diría que me encontrase en España!

Ruta de los Castillos del Vinalopó (Alicante)

Aprovechando mi estancia en Novelda, he podido visitar varios castillos que pertenecen a la que llaman la Ruta de los Castillos del Vinalopó, la mayoría de ellos radicados en el Valle del Vinalopó, nombre que recibe por el río con el mismo nombre que discurre por él. Es curioso cómo se encuentran tantos castillos cerca unos de otros, y en parte es porque esta zona fue frontera de la Corona de Aragón con la Corona de Castilla, por lo que su función era básicamente defensiva.

La ruta mide aproximadamente 75km y está compuesta por 11 castillos. Este sería el orden de visita, y si pincháis en los títulos, podréis acceder a más información sobre cada uno de ellos:

1. Castillo de la Atalaya (Villena)

Es el más grande de todos, data del siglo XI y es de construcción almohade. Se encuentra en lo alto de Villena, fue protagonista de muchos episodios bélicos durante la Edad Media, y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

En Villena también podéis visitar el Castillo de Salvatierra, que por cierto se ve desde el de la Atalaya.

2. Castillo de Bañeres (Bañeres de Mariola)

También es almohade, pero construido en el siglo XIII, y está situado en el centro del pueblo a 830m de altitud. En la actualidad, también alberga el Museo Festero de Bañeres.

3. Castillo de Biar (Biar)

Data del siglo XII y jugó un papel muy importante durante el reinado de Jaime I al ser asignado como castillo fronterizo en el Tratado de Almizra. Este tratado convirtió la zona en escenario de batallas constantes, de conquistas y de asedios. Todo un territorio fronterizo, linde de pueblos y culturas.

4. Castillo de la Mola (Novelda)

Fue construido en el siglo XII sobre los restos de una fortificación romana, y junto a él se encuentra el Santuario de Santa María Magdalena, que tuve la oportunidad de visitar, y que me fascinó por estar inspirado en Gaudí y en la Sagrada Familia.

5. Castillo de Elda (Elda)

Éste es un alcázar almohade del siglo XII cuya función era proteger a la comunidad islámica de Elda.

6. Palacio de Altamira (Elche)

Es algo más reciente que los demás, data del siglo XV, pero probablemente fue construido sobre otra edificación del siglo XII también. Actualmente esta totalmente restaurado y en uso, pues es la sede del Museo Arqueológico y de Historia de Elche. Algo que no os puede faltar sin venís, es dar un paseo por el famoso Palmeral de Elche, justo al lado del Palacio.

7. Castillo de Castalla (Castalla)

En muy buen estado de conservación, data del siglo XI aunque fue reformado por los cristianos en el XVI. Le da al pueblo mucho encanto al estar situado sobre un cerro que le permite ser visto desde muchos kilómetros a la redonda.

8. Castillo de Sax (Sax)

También elevado sobre el pueblo, su origen es andalusí, de la misma época aproximada que los demás, y se encuentra totalmente restaurado.

9. Castillo de Petrel (Petrel)

Desde él se puede ver todo el Valle del Vinalopó, data del siglo XII y es de origen musulmán. Tiene forma poligonal y es Conjunto Histórico-Artístico desde 1983. A día de hoy, se puede visitar varias exposiciones temporales que van cambiando continuamente.

Estos son quizás los más característicos, pero hay otros tantos por la zona (en realidad, España es el paraíso de todo amante de los castillos medievales):

Os dejo por aquí una imagen que traza el recorrido de todos estos lugares, pero, como ya sabéis, soy amante del Google Maps y poniendo cualquiera de los nombres, os saldrá su localización exacta.

Ruta a la cima del Maigmó (Alicante)

Cambio de aires totalmente, y literalmente, porque ¡qué calor! La ruta de este fin de semana ha tocado en la provincia de Alicante, y tras investigar un poco qué es lo que había por la zona en la que estaba alojada, decidí adentrarme en el Parque Natural del Maigmó y Sierra de Sit. Depende de a qué punto vayáis, pero este lugar se encuentra a unos 30km de Alicante, y además se llega muy fácilmente porque la autovía A7 pasa al lado.

Inicio de la ruta

Hay varias rutas que se pueden hacer por aquí, y de hecho hay incluso una Vía Verde, que comienza en este punto, y parece bastante chula para hacer alguna ruta en bici o caminata sencilla. También encontré una ruta circular de 10km a la que llaman “Las Antenas del Maigmó“, que os dejo por aquí.

La que yo elegí fue la que más me motivaba, y es, como siempre… ¡subir a lo más alto! Así que decidí subir a la cima del Maigmó, a 1272m. Hay dos formas de subir, pero una de ellas, la de la cara norte, leí que era bastante complicada y requería material al ser casi vertical en algunos puntos, así que decidí optar por el camino de El Balcón de Alicante. En total, algo menos de 8km (ida y vuelta) con 500m de desnivel, y dificultad alta en la última parte.

El Maigmó visto desde El Balcón de Alicante

Hasta este famoso punto, llamado así por las vistas magníficas que tiene, se puede llegar en coche, pero de esta forma la ruta sería demasiado corta, ya que desde aquí hasta la cima hay poco más de 1km, eso sí, con 300 de desnivel y terreno de piedras y tierra suelta, lo que la hace bastante dura. Aún así, me parecía poca cosa, y decidí dejar el coche en este punto, que cuenta con una pequeña explanada para dejarlo sin problema. Realmente no es más que la mitad de la carretera, así que si os apetece andar más, podéis dejar el coche al incio de la misma, o bien más adelante. El final es el mismo Balcón de Alicante.

Comienza la ruta: primero 2,5km de subida (de 800 a 980m aprox.) pero muy cómodos por la carretera y disfrutando de las primeras vistas del Maigmó desde abajo. Parada reglamentaria en el Balcón de Alicante, cuyas vistas dejaron mucho que desear ya que hacía tanto calor que la bruma cubría todo el horizonte y ni hablar de ver Alicante ni el mar.

Al fondo debería verse Alicante y el mar

Y continuamos con la segunda parte: la más divertida y complicada. Está perfectamente señalizado el inicio del camino de ascenso a la cima del Maigmó, y salvo al final, que opté por trepar por unas rocas porque no veía cómo continuaba el sendero, está siempre bastante claro. La vuelta se hace también por aquí (no me atreví a hacerla por la cara norte porque no tenía ni idea de por dónde era, allí no hay señalizaciones más allá de alguna línea verde pero nada clara), y bueno, en cierto modo… me perdí. Para la bajada, al no ser un sendero claro y marcado, sino el creado por los propios excursionistas, todo lo claro que parecía estar en la subida, no lo estaba en la bajada. No hay demasiado problema porque el Balcón de Alicante se ve a lo lejos en casi todo momento y tampoco hay demasiada maleza como para no poder avanzar, ¡pero el caso es que no fui capaz de dar con el camino! Más tarde revisando la ruta que trackeé con el Polar, comprobé que fui todo el tiempo casi paralela al camino pero unos metros más abajo. Así que ya sabéis, ¡hay que tener mucho ojo en esta parte!

Alcanzando la cima

En cualquier caso, mereció la pena la aventura: llegar arriba fue súper satisfactorio y las vistas de literalmente 360º (a pesar de la bruma) eran imponentes. Estas son las vistas hacia ambos lados de la montaña:

¡Una más para la colección!

¿Hay algo en Castellón?

Lo primero, no se me ofenda nadie que sea de Castellón y me esté leyendo! El título es este porque es cierto que Castellón (la ciudad) tiene cierta fama de “no tener mucho que ver” en ella.

Debido a competiciones de atletismo he tenido que venir aquí varias veces, pero nunca con tiempo para pasear y descubrir sus rincones. Pero esta última vez ha sido diferente, y sí que pude escaparme un ratito a dar una vuelta. Dado que no tenía coche, estuve paseando por el centro de la ciudad, aunque a decir verdad la ciudad en sí no es muy grande. Y por el camino me topé con todos estos lugares que sí son dignos de visitar:

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Esta es la Plaza de Santa Clara. Es uno de los lugares más concurridos por los lugareños, ya que está llena de bares y muy cerca de calles de tiendas. Es muy bonita porque está entera rodeada por esos pórticos que veis en la foto.

Detrás de esta plaza encontramos la Plaza Mayor, la Catedral de Santa María y una torre muy peculiar llamada El Fadrí, que sin dudas es el símbolo de la ciudad de Castellón.

Si queréis más información sobre Castellón, es justo aquí donde se encuentra la oficina de turismo.

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Este aspecto tenían la mayoría de las calles del centro, y además con cero aglomeraciones porque justo a esa hora jugaba España… Fútbol!

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El edificio de Correos, de lo más peculiar que había por la zona y me extrañó bastante que no apareciese en las guías turísticas que consulté en internet.

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El Parque Ribalta, justo al lado del casco antiguo y muy agradable, es como El Retiro para Madrid, o Central Park par Nueva York (salvando las diferencia, claro). Además es bastante amplio.

Estoy segura de que hay muchos más lugares para visitar en esta ciudad, pero yo tenía poco tiempo y dado que competía al día siguiente no podía andar demasiado.

Os dejo aquí el enlace a un blog escrito por alguien de allí mismo donde podéis encontrar más lugares a parte de los que os he enseñado yo: Qué ver en Castellón Ciudad y Provincia.

1 de abril: Cabo de la Nao, Cala Ambolo y Parc Natural del Montgó (Alicante)

Último día de vacaciones! Y día libre de entrenamientos, así que teníamos mañana y tarde para visitar bonitos lugares.

Por la mañana nos acercamos hasta el Cabo de la Nao. Es accesible con el coche, de hecho hay un restaurante junto al faro. Las vistas desde allí son preciosas y muy amplias, ya que es el cabo que más sobresale de toda esa costa, pero no se puede llegar al extremo del cabo porque está dentro del recinto del faro.

Después visitamos la cercana Cala Ambolo, mi favorita de la zona (había estado un par de veces antes), pero en verano se llena de gente. Supuestamente es nudista, pero nadie respeta eso y la mayoría andan con bañador.

Si vais en época de baño, recordad llevar chanclas cerradas o deportivas, ya que hay que bajar bastante y caminar por rocas.

Después de comer, nos fuimos de nuevo al Montgó, pero a la cara opuesta al otro día. Quisimos subir a la cima, pero el recorrido era de 6km (sólo ida) así que subimos unos 2,5km y dimos media vuelta. Igualmente merece totalmente la pena porque sólo subiendo 2km desde el camino que comienza en Jesús Pobre, llegas a la cresta de la montaña y se puede ver el paisaje en casi 360° y mar por ambos lados, bastante espectacular.

Para terminar el día, y las vacaciones, compramos unas palmeras de chocolate en la Pastelería Agulló de Denia (la más antigua del pueblo, y dicen que la mejor) y fuimos a ver la puesta de sol desde el Faro Rojo (al final del Puerto Deportivo).

29 de marzo: Parc Natural del Montgó y Barranc de L’Infern (Alicante)

Ayer por fin abandonamos la locura de Benidorm y desde anoche estamos alojados en Les Marines, un complejo de urbanizaciones junto a Denia. Es una zona bastante tranquila, aunque en verano seguro que es otro cantar, ya que aquí cabe mucha más gente de la que hay ahora.

Hoy, por ser jueves, teníamos el día libre de entrenamientos, así que aprovechamos para hacer senderismo por varias zonas:

Por la mañana estuvimos en el Parque Natural del Montgó, junto a Denia (las casas del propio pueblo llegan hasta el pie de la montaña). Hay varias rutas para hacer, desde los 5km hasta los 14km, y las hay lineales y circulares. En la entrada del parque (junto a la Ermita Padre Pere) están explicados los diferentes recorridos. Ojo porque si es lineal, la distancia indicada es sólo ida. Nosotros elegimos el 3, de 5,5km circulares que pasaba por  La Cova de L’Aigua. El desnivel es bastante pronunciado, ya que en pocos kilómetros se sube bastante altura. Las vistas de la costa de Denia son muy buenas, aunque personalmente, el que haya tanta edificación hace que pierda su encanto.

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Vistas de la costa desde la Cova de L’Aigua

En lo más alto de esta ruta encontramos la Cova de L’Aigua, una cavidad natural en la roca que sirvió a los romanos como fuente de recolección de agua, los cuales construyeron una estructura para su recogida en el año 238 d.C. (hay una inscripción en la entrada) y posteriormente fue utilizada por los íberos y los árabes, y también en los siglos XVI y XVII. No es que sea especialmente bonita (y además varios graciosos se han dedicado a pintar grafitis…) pero tiene mucha historia.

La bajada se hace por otro lado y la uta finaliza en el mismo punto desde el que partimos.

Después de comer, cogimos el coche hacia la zona de Vall de L’Aguar, que se compone de varios pueblecitos en la montaña a unos 35 minutos de Denia. Desde Fleix comienza la llamada ruta de los 6000 escalones, que primero desciende hasta el Barranc de L’Infern y sube por la otra ladera. La ruta completa son unos 14 km, y nosotros hicimos “sólo” la bajada hasta el barranco, caminamos un rato por allí y subimos por el mismo sitio. Una ruta bastante exigente físicamente, se suben 300m del desnivel en menos de 1km de caminata, ¡y todo con escaleras de piedra! Hoy nos hemos ganado la cena…

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Unos cuantos de los infinitos y empinados escalones hacia el barranco

26 de marzo: Pueblo Mascarat y Calpe (Alicante)

Después de pasar la mañana entrenando en la playa de Benidorm (sí, hemos conseguido hacernos un hueco entre tanto guiri) y comer unas pizzas caseras (masa integral incluida), hemos cogido el coche en dirección Altea.

La primera parada ha sido en Pueblo Mascarat, una especie de urbanización pasado Altea, para contemplar desde arriba la Cala del Racó del Corb. Es digna de visitar ya que en ella hay una pared totalmente vertical de una altura que no sabría decir qué altura tiene, pero que podéis ver en esta foto (y la foto deja mucho que desear a la realidad).

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Tras esta parada fugaz, atravesamos Calpe en dirección al Peñón de Ifach. Eran ya las 19:30 y probablemente no nos iba a dar tiempo a hacer el recorrido entero sin que se nos hiciese de noche (son unos 2km pero hay que subir bastante desnivel), pero decidimos hacerlo igual. Aunque nos tuvimos que dar la vuelta antes del final, podemos afirmar que es el mejor sitio que hemos visitado en estos días: unas vistas increíbles (incluso se veía Ibiza a lo lejos dado que no había nubes ni bruma), aunque para mi gusto se estropean bastante con la cantidad de rascacielos y edificios que hay por tooooda la costa y más allá (parecemos una plaga…). Además disfrutamos de una puesta de sol con colores preciosos. ¡No queríamos irnos nunca! Aquí tenéis una prueba de lo que os digo:

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25 de marzo: Benidorm y Fonts del Algar (Alicante)

Domingo, día de descanso, así que teníamos todo el día por delante para descubrir sitios nuevos.

Por la mañana nos acercamos al mercadillo de Benidorm, que pone sus puestos los domingos (como cualquier típico mercadillo de pueblo). Aprovechamos para comprar verduras de primera calidad, que nos encanta, y después de dejar la comida en casa empezamos a caminar en dirección norte (tenemos la casa en el norte de la playa de Levante, así que nos pilla muy cerca la “salida de la jungla”). Nos aproximamos al Parque Natural de Serra Gelada, a su inicio en Benidorm. Desde la Punta del Pinet se puede hacer una caminata no muy larga y con preciosas vistas, pues se puede caminar junto a los acantilados. En este camino hay dos calas: primero la Cala Almadraba y más adelante la Cala Tío Ximo. Nosotros llegamos hasta aquí, pero se puede continuar mucho más, por ejemplo hasta la Punta de L’Escaleta, donde está el mirador de Serra Gelada. Y todo esto sin coger el coche! Parece mentira que mirando hacia atrás tengamos los horribles rascacielos de esta extraña ciudad.

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Vistas desde la Punta del Pinet

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Cala Almadraba

Para comer elegimos un lugar recomendado por un amigo de Benidorm: Los Marianos. Es un restaurante abierto 24 horas y casi siempre lleno de gente. Se caracteriza porque las raciones son bastante grandes y muy, muy baratas (por 6-7€ comes hasta llenarte), además, hay bastante donde elegir, no es la típica comida basura. Se puede comer sano, sí.

Después de comer nos fuimos directamente con el coche a visitar otro lugar que nos prometieron espectacular, y así fue: se trata de Les Fonts de L’Algar (en Callosa de Ensarriá). Es el nacimiento del río Algar, donde se encuentran numerosas cascadas y piscinas naturales de agua cristalina. En verano siempre está bastante lleno, pero en esta ocasión (porque además llovía) lo teníamos todo para nosotros solos. Normalmente hay que pagar y el cierre es a las 20:00.

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Cascadas a la entrada del recinto

*Tip* si caminas hasta el final del recinto, encontrarás un cartel que dice “fin del recorrido, no pasar”. Puedes pasar sin problema y continuar caminando hasta el final, donde hay otra poza más y donde realmente está el nacimiento el río (al que sólo se puede acceder nadando). Incluso en verano, aquí nunca suele haber gente, y es un lugar mágico.

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Poza justo antes del nacimiento del río

24 de marzo: Guadalest y Altea (Alicante)

Estamos de concentración-vacaciones de Semana Santa, durmiendo en la locura de pueblo que es Benidorm (porque uno de nuestros amigos es de aquí) y entrenando en la pista de atletismo de Alfas del Pi.

Después de entrenar y comer, hemos ido a visitar un pueblo en el interior de la provincia, llamado Guadalest. A pesar del fortísimo viento y el frío que hacía, hemos disfrutado de unas vistas espectaculares del pantano de Guadalest y paseado por su casco antiguo. No ha sido muy agradable el paseo pero por suerte no había que caminar mucho para dar con esta impresionante panorámica:En lo alto del pueblo de encuentra el Castillo de Guadalest, al que no hemos podido entrar porque estaba cerrado (eran las 6 de la tarde, quizás estuviese cerrado por el viento).

Aunque no hemos entrado, en este pueblo se encuentra un museo de esculturas en miniatura: es muy curioso porque son figuras esculpidas es objetos sumamente pequeños y la verdad que es bastante impresionante (tenían algunos expuestos en la entrada): muñecos tallados en puntas de lápiz, en cabezas de alfileres, en pelos…

Después hemos vuelto a la costa a ver si subía un poquito la temperatura, y así era. Nos hemos acercado a dar un paseo por el casco antiguo de Altea, donde ya era noche cerrada y las calles de casas blancas y suelos adoquinados estaban iluminadas. No había estado antes en este pueblo pero según parece, en verano está abarrotado de gente, y por el contrario, hoy se podía disfrutar de un agradable paseo sin aglomeraciones, eso sí, con unos cuantos (bastantes) grados de menos.

Hemos subido a lo alto del pueblo desde donde se podía ver toda la línea de costa iluminada con Benidorm a lo lejos:

Y para terminar y entrar en calor, hemos tomado unos chocolates en la chocolatería Valor, junto al mar. Tienen un montón de cosas para elegir (casi todas con chocolate) y también se pueden comprar tabletas y más dulces para llevar.