Gandía, más allá de la playa

Quien escucha Gandía solo piensa, por lo general, en turismo de playa, fiesta y vacaciones familiares. Pero el no tan pequeño municipio valenciano esconde algo más que eso. ¿Qué ver y hacer en Gandía además de bañarte en el mar? Aquí os dejo unas ideas:

1. El Palacio Ducal

Con 7 siglos de historia, es uno de los edificios con más historia de la ciudad. En él han dejado huella personajes como San Francisco de Borja, que de hecho le da nombre (su nombre completo es Palau Ducal dels Borja).

En 1485, Rodrigo de Borja (quien después fue el papa Alejandro VI) compró para su hijo Pedro Luis de Borja el Ducado de Gandía. Este palacio pertenecía a esta familia. Y es que esta familia es la famosa familia de los Borgia, familia italiana salió de Valencia para tierras florentinas.

Por su apariencia exterior y decoración interior, es uno de los monumentos más importantes de la Comunidad Valenciana y ha sido escenario de películas y series a nivel nacional e internacional.

imagen de hoteltresanclas.com

2. Colegiata de Santa María de Gandía

Es la iglesia más importante de Gandía, cuya predecesora data del siglo XIII. Esta iglesia alberga un gran tesoro: las esculturas de Lobet, un valioso archivo musical y diferentes joyas de orfebrería.

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3. Ruta del Destapat

Tiene lugar en el casco antiguo de Gandía, y se trata de una ruta de tapas que se hace cada jueves con el objetivo de probar la gastronomía típica de Gandía en distintas tabernas del pueblo, con un coste de 2€ la tapa.

imagen de gandiaapie.com

4. Playa de l’Ahuir

Desconocida para la mayoría, esta playa nada tiene que ver con la gran playa de Gandía. Localizada en las afueras de la localidad, se trata de un lugar sin edificaciones, ni paseos marítimos, ni nada más que arena, agua y vegetación. Si buscáis tranquilidad, este es el lugar.

imagen de Pinterest

5. Cueva del Parpalló

Es un yacimiento prehistórico en el Paraje Natural Municipal de Parpalló-Borrell (patrimonio mundial por la UNESCO con unas 560 hectáreas)

Esta zona está en la sierra de Mondúver que fue una de las primeras habitadas por el Homo Sapiens que llegó a esta región mediterránea. La cueva se abrió al público en 2014, y en ella se pueden observar diferentes pinturas prehistóricas.

imagen de lacamaradelarte.com

6. De Gandía a Ibiza

Desde hace unos años existe un ferry que une Gandía con la isla de Ibiza, un trayecto de 2 horas que merece la pena si vas a estar bastantes días por la zona de Gandía y queréis cambiar de aires. Podéis incluso meter el coche, y hacer una ruta por las calas de Ibiza (eso os lo cuento aquí).

playa de ibiza España

6 lugares que ver en Peñíscola (Castellón)

Dicen que Peñíscola es de los pueblos más bonitos de España. Y es que sí, tiene su encanto, pero además pertenece a una asociación que justamente se llama Los Pueblos Más Bonitos de España. ¡Así que algo tiene que tener!

Tuve la oportunidad de visitar este pueblo costero del norte de Castellón durante la primavera de 2017, y me pareció exactamente ese lugar en el que la playa, los planes familiares y el turismo rural se mezclan a la perfección. Poco después de esas fechas se convirtió también en uno de los lugares más visitados, ya que la mítica serie Juego de Tronos grabó aquí parte de la temporada 6 (si eres fan de la serie, te gustará saber que en concreto Peñíscola es la ciudad de Mereen).

panorámica de peñíscola

La localidad se asienta en una roca que estaba unida al resto de la costa por un pequeño istmo de arena. Éste se inundaba en épocas de temporal, convirtiéndola en una isla. Ahora esto ya no ocurre por las nuevas construcciones, pero la ciudad antigua sigue levantándose orgullosa sobre la roca siendo visible desde la parte nueva y muchos otros puntos de los alrededores.

Peñíscola también fue el lugar elegido por el Papa Luna para exiliarse. Hay un tour de misterios y leyendas (gratuito, luego se paga la voluntad) que podéis hacer si queréis aprender más sobre ello: Free tour de los misterios y leyendas de Peñíscola.

1. Casco antiguo de Peñíscola

Atravesar la muralla y puertas de la ciudad es como retroceder en el tiempo. Si en la parte nueva de Peñíscola predominan los edificios de apartamentos y las calles con tráfico, en el casco histórico solo hay antiguas casitas pintadas de blanco y calles estrechas y peatonales.

casco antiguo peñíscola

2. Castillo de Peñíscola

El principal monumento que ver en Peñíscola es, sin lugar a dudas, su castillo. Fue levantado en el siglo XIII por los Templarios sobre los restos de la anterior alcazaba árabe. Este castillo es uno de los mejor conservados en España de los levantados por la Orden del Temple.

También se lo conoce como Castillo del Papa Luna, y es que, como os comentaba antes, en 1411 Benedicto XIII de Aviñón (conocido comúnmente como Papa Luna, por apellidarse así) hizo de él su residencia pontificia. Francia no vio con buenos ojos que un aragonés fuese elegido como Papa y le presionó para renunciar. Poco a poco otros países fueron retirándole el apoyo y se le llegó a catalogar como antipapa.

Finalmente se refugió en el castillo de Peñíscola, donde murió unos años después. Durante su exilio se nombraron otros Papas, pero él siempre mantuvo que él era el Papa legítimo. De esta parte de la historia surge el dicho «mantenerse en sus trece«, por su perseverancia y su nombre papal.

imagen de Wikipedia

3. Parque de la Artillería

En una zona más baja y separado del castillo se encuentra el Parque de Artillería, una zona construida en el siglo XVI por Felipe II para modernizar las defensas del castillo y hacer frente a la piratería que se daba en la época en el Mediterráneo. A día de hoy es un jardín con vistas al castillo y al mar.

imagen de TriAdvisor

4. Casa de las Conchas

Se trata de una casa cuya fachada está decorada al completo con conchas marinas. Aunque tiene ventanas y motivos que parecen arabescos, lo cierto es que la casa se construyó en 1961 y tiene una historia peculiar: Su propietaria, Justa, fue la primera guía turística de la ciudad, enseñaba su pueblo a cambio de la voluntad, y con lo que iba ganando pudo adquirir un solar con su familia y construirse esta casa, la cual decoró con conchas en honor al mar que tiene en frente.

imagen de verpueblos.com

5. Ermita de la Virgen de la Ermitana

Está situada en un bonita plaza e integrada a las murallas del Castillo y fue construida en 1714, sustituyendo una antigua capilla, en estilo barroco.

imagen de Wikipedia

6. La playa

No todo va a ser turismo, claro. Peñíscola cuenta con la Playa Norte y la Playa Sur, situadas a ambos lados del peñón donde se encuentra el casco antiguo.

La Playa Norte con más de 5 kilómetros de largo es la más concurrida y además cuenta con aguas cristalinas y unas fantásticas vistas del castillo.

imagen de fotonazos.com

La Playa Sur, situada junto al puerto pesquero, tiene 300 metros de arena fina y está mucho menos masificada. ¡Vosotros decidís!

10 lugares que visitar en Valencia

Esta ciudad faltaba todavía en mi blog, y eso no podía ser: durante varios años fue un destino muy transitado por mí por temas deportivos, así que hoy os voy a hacer una recapitulación de aquellos lugares de la famosa ciudad que me parecen imprescindibles:

Ciudad de las Artes y las Ciencias

La lista no podía empezar de otra manera, y es que esta estampa es probablemente la imagen más conocida internacionalmente de la ciudad de Valencia. Este complejo cultural fue diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela, y fue inaugurado en 1998 en el final del viejo cauce del río Turia, convertido en jardines en 1980 tras el desvío de las aguas tras una gran riada en los 50.

Está formado por diferentes edificios, todos con una notable singularidad arquitectónica, que se puede apreciar de forma gratuita ya que el acceso al exterior así lo es:

  • L’Hemisferic: Es el primer edificio que inauguraron, y se trata de una enorme sala de proyecciones decide IMAX.
  • Museo de las Ciencias: muestran el conocimiento científico y tecnológico a través de experimentos divertidos, ideal para venir con niños.
  • L’Umbracle: es un paseo ajardinado con arcos flotantes, que en ocasiones se utiliza de discoteca.
  • Palacio de las Artes: dedicado a la música y artes escénicas, cuenta con cuatro grandes salas de conciertos.
  • Puente de l’Assut de l’Or: un puente atirantado con un pilón de 125m de alto, que por cierto, lo convierten en el punto más alto de la ciudad.
  • El Ágora: es el útimo inaugurado de todo el complejo, y se trata de un espacio preparado para acoger eventos de diversa índole.
  • Oceanogràfic: Con su cubierta en forma de nenúfar, es el acuario oceanográfico más grande de Europa con 110 000 metros cuadrados y 42 millones de litros de agua.

Playa de la Malvarrosa

La playa de la ciudad, la más popular fuera y dentro de ella. Desde 1900 empezó a ganar popularidad por ser el lugar de descanso de la burguesía valenciana, y actualmente accesible a cualquiera gracias a la facilidad de acceso en transporte público.

Es muy muy amplia, tanto de ancho como de largo, y el plan de playa + sol se completa con una buena paella valenciana, si bien hay que tener cuidado con los precios demasiado turísticos y la poca calidad de alguno de los chiringuitos.

Lonja de la Seda

También conocida como la Lonja de los Mercaderes y declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996, fue construida entre 1482 y 1548. Pere Compte, su arquitecto, quiso emular la Lonja de Palma de Mallorca y lo cierto es que sí que lo consiguió..

Tras pasar un pequeño y arbolado patio, se accede al interior del edificio. Su espectacular Sala de Contratación (también llamada Salón Columnario) posee unas bóvedas de crucería y unas poderosas lámparas que impresionan. Aquí se cerraban los tratos del comercio textil valenciano, pieza clave en la economía de la época.

Plaza del Ayuntamiento

El centro político y administrativo de la ciudad, y lo que ahora es una gran plaza, en realidad fue un espacio que se abrió en la década de los años 20 del siglo pasado, tras el incendio del antiguo ayuntamiento gótico.

Plaza de la Virgen

Situada sobre un antiguo foro romano, es la plaza más emblemática de Valencia.
Con un centro impresionante, donde predomina la enorme Fuente del Turia, que rinde tributo al río valenciano, se encuentra rodeada de tres importantes edificios: la Catedral de Santa María, el Palacio de la Generalidad y la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Mercado Central

Lo componen más de 300 puestos. Este mercado, que llevó 18 años su construcción, es una de las grandes joyas del modernismo valenciano de la ciudad en la que además de maravillarse con la arquitectura del edificio que combina metal y vidrio, se pueden comprar todo tipo de productos frescos de alta calidad como pescado, marisco, carne, frutas y embutidos. Por la calidad de sus productos y por el tamaño este mercado está considerado como uno de los mejores de Europa.

Iglesia de San Nicolás

Situada en la comercial calle Caballeros y conocida como la Capilla Sixtina Valenciana, esta iglesia fue reconstruida en el siglo XV en estilo gótico valenciano y posteriormente en el siglo XVII se decoró su interior en estilo barroco. Su última gran reforma terminó en 2016 y corrió a cargo de Gianluigi Colalucci, responsable de la restauración de la Capilla Sixtina del Vaticano.

La entrada cuesta 7 euros e incluye una audioguía que os permitirá conocer la historia de la iglesia y no perderos ningún detalle interesante.

La Catedral y el Miguelete

La Catedral de Santa María de Valencia con su famosa torre campanario del Micalet o Miguelete, es otro de los lugares simbólicos que ver en Valencia.

En el interior de esta iglesia de estilo gótico construida en el siglo XIII se encuentra el Santo Cáliz, datado del siglo I, que se supone, fue el que utilizó Jesús en la última cena. Otra de las maravillas de la catedral son los frescos renacentistas del Altar Mayor del siglo XV y descubiertos hace 10 años.

Merece la pena subir los más de 200 escalones del Miguelete para tener las mejores vistas de la ciudad.

Las Torres de Serranos

Las Torres de Serranos es junto a las Torres de Quart, las dos únicas puertas fortificadas que se conservan de la muralla que rodeaba la ciudad en la época medieval.

Estas puertas construidas a mediados del siglo XV de estilo gótico están muy bien conservadas y se puede subir a la parte alta desde donde se obtienen unas buenas vistas del centro histórico y los alrededores, por solo 2 euros.

La Crida, uno de los actos más importantes de la ciudad que da la bienvenida a la famosa fiesta de las Fallas, se realiza desde las Torres de Serranos por la fallera Mayor de València, el último domingo del mes de febrero.

Estación del Norte

De estilo modernista valenciano e inaugurada en 1917, es obra del arquitecto Demetrio Ribesque, es la que recibe el mayor tráfico de pasajeros de la Comunidad Valenciana, y destaca por una fachada inspirada en la agricultura local.

En el interior de la estación os recomiendo entrar en una pequeña sala, antigua cafetería, que se encuentra a la derecha de la entrada y que combina la decoración en cristal y cerámica.

Esto son solo 10 de los lugares más interesantes que visitar en Valencia, pero la verdad es que hay muchos más, es una ciudad llena de rincones especiales.

La ciudad de Alicante

Este verano está siendo un salto de ciudad en ciudad. La última ha sido Alicante, en la que una sola escala de 6 horas me ha permitido pasear por sus calles y ver casi la totalidad de la zona antigua. Con una buena calor, eso sí.

Castillo de Santa Bárbara

En lo alto del Monte Benacantil, emblema de la ciudad a 166 metros de altitud, se encuentra este castillo, a «solo» unos escalones de distancia, aunque también existen otras opciones para subir:

  • Ascensor desde la playa del Postiguet es posible en solo unos minutos gracias a los dos ascensores que atraviesan las entrañas del Monte Benacantil. Para acceder a ellos, basta con recorrer el túnel que se abre paso bajo la antigua muralla de la ciudad en el nº1 de la calle de Jovellanos. El precio es de 2,70€
  • Coche: el castillo dispone de un parking para vehículos particulares a la entrada del mismo en lo alto del Benacantil y el acceso se realiza desde la avenida de Jaime II.

Se trata de una de las fortalezas más grandes de España, y dada su situación estratégica, no es de extrañar que en las laderas de la montaña se hayan encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, si bien el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX con los musulmanes. Su nombre actual lo adquiere porque el día de la festividad de Santa Bárbara, 4 de diciembre de 1248, Alfonso de Castilla (Futuro Rey Alfonso X el Sabio) la tomó a los árabes.

Como curiosidad, la parte de la montaña donde se asienta el castillo es conocida como “la cara del moro” ya que, efectivamente, tiene forma humana.

Barrio de Santa Cruz

Es el barrio que hay que atravesar si uno decide llegar al castillo caminando, uno de los más característicos y con más personalidad de la ciudad. Con un entramado de calles estrechas, bares y edificios blancos llenos de flores, deja una estampa preciosa, que muchos confunden con la vecina Altea.

En él se encuentra la Concatedral de San Nicolás, de estilo renacentista y gótico, y construido sobre lo que fue una antigua mezquita (como pasa en numerosísimas ocasiones en el sur de España). Se considera el templo religioso más famoso de la ciudad.

Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos

Alicante sufrió mucho durante la Guerra Civil. Una buena forma de recordar este triste capítulo de su historia es visitando el Centro de Interpretación de los Refugios Antiaéreos. Hacen un tour de 2 horas (vale 5€) que recorre los años más oscuros y durante el cual se visitan dos refugios antiaéreos. Sin dudas es una de las cosas más impactantes que ver en esta ciudad.

Explanada de España

Pasear por la famosa explanada, con sus mosaicos con formas de olas y la bonita Casa Carbonell, es algo que hay que hacer sí o sí. Este paseo está formado por más de 6 millones de mosaicos. Recuerda un poco a la Rambla de Barcelona, gracias sobre todo a los artistas callejeros.

Puerto de Alicante

Otro lugar donde ir a dar un buen paseo es la zona del Puerto. Siempre hay mucho ambiente y gente que curiosea entre yates y barquitos de pescadores. También hay un montón de bares donde tomar algo.

El Palmeral de Elche (Alicante)

También llamado Huertos de Palmeras de Elche, se trata de una gran extensión de palmeras dentro del pueblo. Cuenta con más de 200.000 palmeras y no sólo es el más grande de Europa, sino también uno de los más grandes del mundo.

El Palmeral junto al río Vinalopó

Su origen se remonta a los árabes (de hecho, los únicos palmerales que le superan en tamaño a día de hoy, son árabes), cuando éstos ocuparon la Península Ibérica, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2000. Sorprendentemente se ha mantenido en pie desde su origen a pesar de que se quiso derribar durante la Reconquista por ser asociadas con la cultura islámica, pero fue Jaime I quien lo evitó, y desde la Edad Media se dictaron leyes que lo protegían. El beneficio económico que se le atribuye a la palma y al dátil seguro que tienen que ver.

Eso sí, aunque fueron los árabes los que lo fundaron, se ha comprobado mediante dibujos en cerámicas íberas del siglo III a.C. que ya había palmeras en esta zona y que el dátil ya era muy importante por entonces.

Parque Municipal

Hay muchos conjuntos de palmeras, algunos privados y otros públicos, es decir, no se trata de un sólo recinto bien delimitado. Los más conocidos son el Parque Municipal, el Huerto de Abajo, el Huerto del Chocolatero y el Huerto del Cura. Este último es particularmente conocido por contener los ejemplares más antiguos (algunos con más de 300 años, tened en cuenta que la vida media de una palmera es de 250-300 años). En este huerto se puede visitar también la Palmera Imperial, que recibió el nombre en homenaje a la Princesa Sissi, que visitó el huerto en 1894, y su peculiaridad es que tiene 7 vástagos enormes en forma de candelabro, algo que llamó la atención de esta noble.

La Palmera Imperial

Actualmente, aunque se sigue sacando provecho económico de este curioso lugar, su función es más bien paisajística y cultural. Desde aquí, por ejemplo, se envía palma blanca a toda España (e incluso al extranjero) para el Domingo de Ramos, y también se producen dátiles, pero sobre todo para comercialización local.

Si queréis dar un paseo entre palmeras, una buena opción es hacerlo por el Huerto de San Plácido, conocido también como el Museo del Palmeral. Se puede hacer una caminata de hasta 2,5km tanto andando como en bici. Pero ojo, su horario es de martes a sábado de 10 a 14h y de 15 a 18h, y los domingos y festivos de 10 a 14h.

Yo quedé maravillada con las vistas, que ya desde antes de llegar a Elche se puede distinguir perfectamente lo que a priori parece un inmenso bosque de palmeras, y desde luego, una vez dentro, ¡no diría que me encontrase en España!

Ruta de los Castillos del Vinalopó (Alicante)

Aprovechando mi estancia en Novelda, he podido visitar varios castillos que pertenecen a la que llaman la Ruta de los Castillos del Vinalopó, la mayoría de ellos radicados en el Valle del Vinalopó, nombre que recibe por el río con el mismo nombre que discurre por él. Es curioso cómo se encuentran tantos castillos cerca unos de otros, y en parte es porque esta zona fue frontera de la Corona de Aragón con la Corona de Castilla, por lo que su función era básicamente defensiva.

La ruta mide aproximadamente 75km y está compuesta por 11 castillos. Este sería el orden de visita, y si pincháis en los títulos, podréis acceder a más información sobre cada uno de ellos:

1. Castillo de la Atalaya (Villena)

Es el más grande de todos, data del siglo XI y es de construcción almohade. Se encuentra en lo alto de Villena, fue protagonista de muchos episodios bélicos durante la Edad Media, y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

En Villena también podéis visitar el Castillo de Salvatierra, que por cierto se ve desde el de la Atalaya.

2. Castillo de Bañeres (Bañeres de Mariola)

También es almohade, pero construido en el siglo XIII, y está situado en el centro del pueblo a 830m de altitud. En la actualidad, también alberga el Museo Festero de Bañeres.

3. Castillo de Biar (Biar)

Data del siglo XII y jugó un papel muy importante durante el reinado de Jaime I al ser asignado como castillo fronterizo en el Tratado de Almizra. Este tratado convirtió la zona en escenario de batallas constantes, de conquistas y de asedios. Todo un territorio fronterizo, linde de pueblos y culturas.

4. Castillo de la Mola (Novelda)

Fue construido en el siglo XII sobre los restos de una fortificación romana, y junto a él se encuentra el Santuario de Santa María Magdalena, que tuve la oportunidad de visitar, y que me fascinó por estar inspirado en Gaudí y en la Sagrada Familia.

5. Castillo de Elda (Elda)

Éste es un alcázar almohade del siglo XII cuya función era proteger a la comunidad islámica de Elda.

6. Palacio de Altamira (Elche)

Es algo más reciente que los demás, data del siglo XV, pero probablemente fue construido sobre otra edificación del siglo XII también. Actualmente esta totalmente restaurado y en uso, pues es la sede del Museo Arqueológico y de Historia de Elche. Algo que no os puede faltar sin venís, es dar un paseo por el famoso Palmeral de Elche, justo al lado del Palacio.

7. Castillo de Castalla (Castalla)

En muy buen estado de conservación, data del siglo XI aunque fue reformado por los cristianos en el XVI. Le da al pueblo mucho encanto al estar situado sobre un cerro que le permite ser visto desde muchos kilómetros a la redonda.

8. Castillo de Sax (Sax)

También elevado sobre el pueblo, su origen es andalusí, de la misma época aproximada que los demás, y se encuentra totalmente restaurado.

9. Castillo de Petrel (Petrel)

Desde él se puede ver todo el Valle del Vinalopó, data del siglo XII y es de origen musulmán. Tiene forma poligonal y es Conjunto Histórico-Artístico desde 1983. A día de hoy, se puede visitar varias exposiciones temporales que van cambiando continuamente.

Estos son quizás los más característicos, pero hay otros tantos por la zona (en realidad, España es el paraíso de todo amante de los castillos medievales):

Os dejo por aquí una imagen que traza el recorrido de todos estos lugares, pero, como ya sabéis, soy amante del Google Maps y poniendo cualquiera de los nombres, os saldrá su localización exacta.

Ruta a la cima del Maigmó (Alicante)

Cambio de aires totalmente, y literalmente, porque ¡qué calor! La ruta de este fin de semana ha tocado en la provincia de Alicante, y tras investigar un poco qué es lo que había por la zona en la que estaba alojada, decidí adentrarme en el Parque Natural del Maigmó y Sierra de Sit. Depende de a qué punto vayáis, pero este lugar se encuentra a unos 30km de Alicante, y además se llega muy fácilmente porque la autovía A7 pasa al lado.

Inicio de la ruta

Hay varias rutas que se pueden hacer por aquí, y de hecho hay incluso una Vía Verde, que comienza en este punto, y parece bastante chula para hacer alguna ruta en bici o caminata sencilla. También encontré una ruta circular de 10km a la que llaman «Las Antenas del Maigmó«, que os dejo por aquí.

La que yo elegí fue la que más me motivaba, y es, como siempre… ¡subir a lo más alto! Así que decidí subir a la cima del Maigmó, a 1272m. Hay dos formas de subir, pero una de ellas, la de la cara norte, leí que era bastante complicada y requería material al ser casi vertical en algunos puntos, así que decidí optar por el camino de El Balcón de Alicante. En total, algo menos de 8km (ida y vuelta) con 500m de desnivel, y dificultad alta en la última parte.

El Maigmó visto desde El Balcón de Alicante

Hasta este famoso punto, llamado así por las vistas magníficas que tiene, se puede llegar en coche, pero de esta forma la ruta sería demasiado corta, ya que desde aquí hasta la cima hay poco más de 1km, eso sí, con 300 de desnivel y terreno de piedras y tierra suelta, lo que la hace bastante dura. Aún así, me parecía poca cosa, y decidí dejar el coche en este punto, que cuenta con una pequeña explanada para dejarlo sin problema. Realmente no es más que la mitad de la carretera, así que si os apetece andar más, podéis dejar el coche al incio de la misma, o bien más adelante. El final es el mismo Balcón de Alicante.

Comienza la ruta: primero 2,5km de subida (de 800 a 980m aprox.) pero muy cómodos por la carretera y disfrutando de las primeras vistas del Maigmó desde abajo. Parada reglamentaria en el Balcón de Alicante, cuyas vistas dejaron mucho que desear ya que hacía tanto calor que la bruma cubría todo el horizonte y ni hablar de ver Alicante ni el mar.

Al fondo debería verse Alicante y el mar

Y continuamos con la segunda parte: la más divertida y complicada. Está perfectamente señalizado el inicio del camino de ascenso a la cima del Maigmó, y salvo al final, que opté por trepar por unas rocas porque no veía cómo continuaba el sendero, está siempre bastante claro. La vuelta se hace también por aquí (no me atreví a hacerla por la cara norte porque no tenía ni idea de por dónde era, allí no hay señalizaciones más allá de alguna línea verde pero nada clara), y bueno, en cierto modo… me perdí. Para la bajada, al no ser un sendero claro y marcado, sino el creado por los propios excursionistas, todo lo claro que parecía estar en la subida, no lo estaba en la bajada. No hay demasiado problema porque el Balcón de Alicante se ve a lo lejos en casi todo momento y tampoco hay demasiada maleza como para no poder avanzar, ¡pero el caso es que no fui capaz de dar con el camino! Más tarde revisando la ruta que trackeé con el Polar, comprobé que fui todo el tiempo casi paralela al camino pero unos metros más abajo. Así que ya sabéis, ¡hay que tener mucho ojo en esta parte!

Alcanzando la cima

En cualquier caso, mereció la pena la aventura: llegar arriba fue súper satisfactorio y las vistas de literalmente 360º (a pesar de la bruma) eran imponentes. Estas son las vistas hacia ambos lados de la montaña:

¡Una más para la colección!

Las calas del norte de Alicante, foto a foto 📸

La provincia de Alicante está llena de rincones especiales. Los meses de junio o septiembre es el ideal para realizar un viaje por las calas de sus costas, ya que hay mucha menos gente, y que esté poco masificado es lo que da encanto a lugares como estos.

Hace un tiempo, y mientras estaba alojada en el Camping de Jávea, visité las siguientes (imprescindible tener coche):

Cala Blanca

Es de piedras y muy pequeña, pero tranquila porque no hay mucha gente. Entrar al agua no es fácil porque las piedras son bastante incómodas y grandes, así que es muy recomendable usar chanclas cerradas.

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Cala Barraca (Jávea)

También llamada Portitxol, tiene menos piedras que la anterior y el agua es más cristalina, pero al estar pegada a algunas casas y tener fácil acceso, suele llenarse de gente y es difícil encontrar un buen sitio para relajarse. El camino de bajada es largo, así que os recomiendo ir en deportivas; y las vistas desde él son preciosas.

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Cala Ambolo (Jávea)

Sin duda mi favorita, la más bonita de todas. Se supone que es nudista, pero hay de todo. A la entrada hay un cartel que indica que la cala está cerrada por peligro de desprendimientos, sin embargo creo que es ignorado por todos de manera sistemática.

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Cala Granadella (Jávea)

Se trata de la más popular de Jávea, y a pesar de ser septiembre, estaba llenísima. No nos fue posible aparcar, ni mucho menos poner la toalla en alguna parte, pero es que además el suelo rocoso tampoco hace que sea nada cómodo tumbarse. Hay algún chiringuito y servicio de hamacas, una de las pocas playas de por aquí que lo tiene.

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Cala Advocat (Benissa)

Por aquí estuvimos mucho más a gusto, ya que trepando por las rocas es posible estar casi a solas, y además la cala es bastante pequeña.

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Playa de L’Ampolla (Moraira)

No tiene la belleza y el agua azul de cualquiera de las calas anteriores, pero se agradece un poco de arena, y esta playa, muy cerca del pueblo, es una buena elección.

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Cala de los Tiestos (Moraira)

La bajada aquí es divertida: un camino algo largo por la cuenca deán río seco, y de hecho, hay que salvar lo que, si hubiese agua, sería una cascada. Para ello, han colocado una cuerda por la que hay que hacer rapel hasta abajo.

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Cala Racó del Corb (Altea)

Las calas de Altea son, después de Ambolo, las mejores. Esta es muy impresionante, pues tiene una pared de piedra altísima y totalmente vertical, que además se puede escalar (con equipamiento, claro).

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Cala Barra Grande (Altea)

Llegar es un poco más complejo, pues el camino es estrecho y escarpado, pero es preciosa y no suele haber casi nadie. 

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Cova Tallada (Denia)

El recorrido hasta la cala es largo y no apto para todos los públicos, pero la cala es impresionante, y es que se trata de una cueva dentro del acantilado a la que se accede nadando desde una roca grande pegada a él. A esta roca se llega, después de bajar todo el camino, atravesando el agua por un tramo que cubre por las rodillas. La cueva recibe su nombre porque parece que alguien la talló: el suelo y el techo tienen formas rectas perfectas con ángulos de 90º.

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Después de disfrutar de una visita fotográfica por estas calas alicantinas, ¿con cuál os quedáis?

¿Hay algo en Castellón?

Lo primero, no se me ofenda nadie que sea de Castellón y me esté leyendo! El título es este porque es cierto que Castellón (la ciudad) tiene cierta fama de «no tener mucho que ver» en ella.

Debido a competiciones de atletismo he tenido que venir aquí varias veces, pero nunca con tiempo para pasear y descubrir sus rincones. Pero esta última vez ha sido diferente, y sí que pude escaparme un ratito a dar una vuelta. Dado que no tenía coche, estuve paseando por el centro de la ciudad, aunque a decir verdad la ciudad en sí no es muy grande. Y por el camino me topé con todos estos lugares que sí son dignos de visitar:

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Esta es la Plaza de Santa Clara. Es uno de los lugares más concurridos por los lugareños, ya que está llena de bares y muy cerca de calles de tiendas. Es muy bonita porque está entera rodeada por esos pórticos que veis en la foto.

Detrás de esta plaza encontramos la Plaza Mayor, la Catedral de Santa María y una torre muy peculiar llamada El Fadrí, que sin dudas es el símbolo de la ciudad de Castellón.

Si queréis más información sobre Castellón, es justo aquí donde se encuentra la oficina de turismo.

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Este aspecto tenían la mayoría de las calles del centro, y además con cero aglomeraciones porque justo a esa hora jugaba España… Fútbol!

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El edificio de Correos, de lo más peculiar que había por la zona y me extrañó bastante que no apareciese en las guías turísticas que consulté en internet.

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El Parque Ribalta, justo al lado del casco antiguo y muy agradable, es como El Retiro para Madrid, o Central Park par Nueva York (salvando las diferencia, claro). Además es bastante amplio.

Estoy segura de que hay muchos más lugares para visitar en esta ciudad, pero yo tenía poco tiempo y dado que competía al día siguiente no podía andar demasiado.

Os dejo aquí el enlace a un blog escrito por alguien de allí mismo donde podéis encontrar más lugares a parte de los que os he enseñado yo: Qué ver en Castellón Ciudad y Provincia.

1 de abril: Cabo de la Nao, Cala Ambolo y Parc Natural del Montgó (Alicante)

Último día de vacaciones! Y día libre de entrenamientos, así que teníamos mañana y tarde para visitar bonitos lugares.

Por la mañana nos acercamos hasta el Cabo de la Nao. Es accesible con el coche, de hecho hay un restaurante junto al faro. Las vistas desde allí son preciosas y muy amplias, ya que es el cabo que más sobresale de toda esa costa, pero no se puede llegar al extremo del cabo porque está dentro del recinto del faro.

Después visitamos la cercana Cala Ambolo, mi favorita de la zona (había estado un par de veces antes), pero en verano se llena de gente. Supuestamente es nudista, pero nadie respeta eso y la mayoría andan con bañador.

Si vais en época de baño, recordad llevar chanclas cerradas o deportivas, ya que hay que bajar bastante y caminar por rocas.

Después de comer, nos fuimos de nuevo al Montgó, pero a la cara opuesta al otro día. Quisimos subir a la cima, pero el recorrido era de 6km (sólo ida) así que subimos unos 2,5km y dimos media vuelta. Igualmente merece totalmente la pena porque sólo subiendo 2km desde el camino que comienza en Jesús Pobre, llegas a la cresta de la montaña y se puede ver el paisaje en casi 360° y mar por ambos lados, bastante espectacular.

Para terminar el día, y las vacaciones, compramos unas palmeras de chocolate en la Pastelería Agulló de Denia (la más antigua del pueblo, y dicen que la mejor) y fuimos a ver la puesta de sol desde el Faro Rojo (al final del Puerto Deportivo).