Volvemos a viajar! 5 de agosto: Madrid – Lastres

Por fin, de nuevo en la carretera!

No las tenía todas conmigo, pero después de muchos meses, vamos a descubrir lugares nuevos. Este año, como no, el viaje grande del año va a ser en territorio nacional. Y el destino elegido es nuestro querido norte: Asturias y Galicia.

La primera parada es Lastres, donde estaremos alojados hasta el lunes (eso sí, sin valoración del alojamiento porque nos encontramos en casa de un amigo).

El día de hoy, según se mire, no ha dado para mucho. Hemos salido de Madrid con la calma a media mañana, y hemos parado a comer en un pequeñísimo pueblo llamado   Villaquejida, que os recomiendo, no solo porque se encuentra más o menos a medio camino, sino también por el buen trato (y buena comida casera) que hemos recibido en el Restaurante Ruta de la Plata.

Playa de la Griega

Al llegar a Lastres y dejar el equipaje hemos puesto rumbo a la Playa de la Griega: a las afueras del pueblo, y a la que hay que acceder con coche sí o sí, puesto que la carretera que llega a ella es de esas de curvas y sin arcén, un poco peligrosa.

Lo que más nos ha sorprendido es la cantidad de gente que hay por todas partes, y en esta playa también. Realmente es difícil guardar distancias; está muy masificada. Suponemos que debido a la situación que estamos viviendo este 2020, todo el mundo, igual que nosotros, está haciendo turismo nacional, y así pasa, que no cabe un alfiler.

Aún así, es un lugar bastante amplio, y lo más interesante de él son las incitas de dinosaurios que hay al final de la playa: Cuando hace 150 millones de años los dinosaurios se desplazaban sobre los fangos o arenas de la zona, dejaban impresas las huellas de sus pisadas, conocidas también como icnitas. Las condiciones de sedimentación que las originaron, como los ambientes aluviales, deltaicos y marinos son muy favorables para la conservación de huellas y huesos de dinosaurios y otros reptiles de la época, como los plesiosaurios, pterosaurios, ictiosaurios y cocodrilos. Cuando las icnitas se formaron, el suelo era blando, y solo más tarde, después de haber sido profundamente enterradas, se convertirían en roca dura y llegarían, casi intactas, hasta nuestros días.

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De hecho, aunque no es el único sitio donde se pueden encontrar estas huellas (también hay en Merón, Ribadesella, Oles, Luces, Tazones y Tereñes) el Museo del Jurásico de Asturias se encuentra en la localidad de Colunga, que es a donde pertenece la Playa de la Griega.

Mirador de El Castillo

De visita obligada en Lastres, es su punto más alto, y desde allí las vistas de todo el pueblo y de la costa son espectaculares.

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Y el día llegaba a su fin, así que después de hacer la compra y ducharnos, hemos ido a buscar un buen restaurante para cenar (cosa que aquí no es difícil). Todos los restaurantes de Lastres tienen un precio parecido (nada barato para tratarse de Asturias, pero este lugar es bastante turístico) y finalmente hemos terminado en El Malacó, casi a pie de mar, donde nos han tratado fenomenal, los camareros más felices del país parece que trabajan allí, y a parte de un cachorro gigantesco, tienen menú de noche por 15€ con primero, segundo y postre. Hemos probado cositas típicas, y todo nos ha encantado:. Junto con una sidra: el pastel de cabracho, el cachopo y los frisuelos. Fuera de menú, los precios son bastante asequibles.

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Mañana más y mejor: nos espera el descenso del Sella!

 

 

 

Ruta de las Fundiciones (Villaricos, Almería)

¡Día de ruta! Y la elegida fue ésta, de longitud lineal 5,2km cuyo inicio se encuentra muy cerca del pueblo almeriense de Villaricos.

Se encuentra bien señalizada y cuenta con varios paneles informativos a lo largo de todo el trayecto, ya que forma parte de la Red Natura 2000 y es un espacio protegido.

Esta ruta, que discurre entre las montañas de las montañas y el mar, recibe su nombre debido a que antiguamente toda esta línea de costa contaba con numerosas fábricas dedicadas a la extracción y fundición de minerales.

El paisaje es muy curioso porque no sólo es posible admirar las vistas de los acantilados y del mar, sino también varios fragmentos en ruinas de lo que fueron aquellas fábricas.

Entre las ruinas mejor conservadas se encuentran la Fundición Esperanza II y la de la Cala del Mal Paso.

El recorrido es bastante sencillo y mayoritariamente llano; está señalizado con postes pequeños de madera, exceptuando este punto, en el que debéis abandonar el camino y subir por la izquierda por lo que parece campo a través. Aunque no parezca que ahí haya un camino, lo hay. Yo me equivoqué y seguí recto por el camino, el cual acaba al final de una cala y no tiene salida. Fue a la vuelta cuando me di cuenta, y de hecho en el camino en dirección Villaricos se ve mucho mejor que en dirección contraria.

La distancia de Ida y vuelta es de lo más asequible, haciendo un total de 10,4km, y toda esta zona está repleta de calas preciosas, como la de La Invencible, el Mal Paso o La Concha, así que una ruta y un bañito en aguas cristalinas puede ser la opción perfecta.

Burgos, ¿ciudad de paso?

No sé cuántas veces he pasado (e incluso parado a comer en los alrededores) por Burgos. Ciudad al pie de la autovía A1 que conecta Madrid con el norte de la península, y desde donde se bifurcan los caminos: tanto si vas a San Sebastián como a Santander, hay que pasar por aquí, viendo por la ventanilla la imponente Catedral de Burgos.

Y seguro que no soy la única, verdad? Pues esta vez, volviendo de mi viaje a Cantabria, y sin prisa, decidí que era el momento de parar. Es una ciudad muy asequible para hacer una visita express, y un buen lugar para hacer un alto en el camino, ya que se encuentra a unas 2h30 de Madrid.

Depende del día, supongo, pero para no encontrar problemas de aparcamiento, decidí dejar el coche en este parking gratuito. Desde aquí, el casco antiguo se encuentra a menos de 10 minutos caminando.

¿Y qué se puede visitar en Burgos? Aquí os dejo una ruta súper sencilla para seguir y no perderos ningún punto de interés (también podéis descargar la ruta aquí)

  • Puente del Bessón y Paseo de la Audiencia: una buena forma de iniciar la ruta, cruzando por este puente que cruza el río Arlanzón y llega al agradable paseo cubierto por un túnel de árboles.
  • Arco de Santa María: emblemático de la ciudad, es una de las 12 puertas por las que se entraba a la ciudad cuando estuvo amurallada en la Edad Media. Es del siglo XIV, pero antes debió haber alguna puerta más sencilla porque aparece mencionado en el Poema del Cid. Actualmente es el Centro Cultural Histórico Artístico, y se pueden visitar varias exposiciones.
  • Casa del Cordón: llamada así popularmente, fue el palacio de los Condestables de Castilla, originario del siglo XV, pero hoy su aspecto es muy diferente al que fuera el original. El nombre coloquial le viene porque hay un cordón colgado tallado sobre la puerta, que indica que allí durmió un rey. Actualmente es, en parte un centro cultural, y por otro lado, la sede de un banco.
  • Arco de San Gil: otra de las puertas de la ciudad, y a su lado se encuentra la Iglesia de San Gil. Pasear por estas calles tiene su encanto.
  • Castillo de Burgos: se encuentra en el Cerro de San Miguel, a 75m por encima del resto de la ciudad, y la primera torre data nada menos que del año 884. El horario de visitas es de 10:00 a 19:00.
  • Mirador del Castillo: no sé por qué se llama así, porque precisamente el castillo no se ve, pero sí unas magníficas vistas de Burgos, catedral incluida.
  • Mausoleo al empecinado: lo añado aquí porque pilla más o menos de paso para cerrar la ruta circular, y porque en varios viajes que he hecho últimamente este personaje protagonista en la Guerra de la Independencia ha salido mencionado (Torija, Hoz del Riaza), por lo que tenía curiosidad por verlo. Aquí yacen sus restos.
  • Catedral de Burgos: el punto final, y para mí el mejor y el imprescindible. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su origen se remonta al siglo XI, y tras dos grandes ampliaciones en los siglos XV y XVIII, se convirtió en el gigante que es hoy. La entrada cuesta 7€ (excepto los martes por la tarde, que es gratis) y abre de 10:00 a 19:00.

Yo estaba muy de paso en Burgos, pero busqué y vi que hay Free Tour por la ciudad, qué pena que no me cuadrasen los horarios!

Ruta: Mataelpino – Cancho Porrón (Cuenca Alta del Manzanares, Madrid)

Hoy os traigo una ruta cortita que hicimos el fin de semana pasado casi de imprevisto. Estábamos en una casa rural a las afueras de Mataelpino, un pequeño pueblo al lado de Becerril de la Sierra, y rodeados de montaña no pudimos evitar echar a andar hacia lo alto.

La ruta elegida fue desde el pueblo hasta un alto llamado Cancho Porrón, situado en la Sierra de Los Porrones. Hicimos la subida por un camino estrecho y con bastante inclinación, alcanzando el pico a los 2,5km aproximadamente. Subimos unos 400m de desnivel en ese trayecto, así que no la consideraría como una ruta fácil, y la vuelta fue por el mismo lado.

Si pincháis aquí, podéis acceder al inicio del camino, ya que no tiene una buena señalización. En esa explanada, tenéis que avanzar hacia el camino que sale a la izquierda, y unos 500m después hay otra bifurcación, una hacia la izquierda que está señalizada como ruta, y otra que sigue recto y hacia arriba y que es la que os llevará a la cima. Es más o menos por aquí.

Esta es la ruta que seguimos para subir, y por donde también bajamos.

El Cancho Porrón se encuentra a una altura de 1679m, y las vistas desde allí son preciosas, tanto de la montaña como de Madrid a lo lejos.

Echando un vistazo por Wikiloc, he encontrado una ruta circular más larga (14km) que es circular, por si queréis echar el día y disfrutar un poco más del entorno, ya que a nosotros no nos llevó más de 2 horas. Os la dejo por aquí.

Mataelpino visto desde las alturas

Ruta: Plataforma de Gredos – Laguna Grande (Sierra de Gredos, Ávila)

Aprovechando que ya ha llegado el calor al centro de la península, nos hemos escapado a las alturas a hacer un poco de senderismo.

Teníamos pendiente subir a lo alto de Gredos por la parte norte, ya que la última vez lo hicimos por el sur, que es el que tenemos más a mano (ver Ruta: Guisando – Los Galayos (Gredos, Ávila)).

La ruta elegida es una de más más típicas y comienza en el parking de la Plataforma de Gredos, al que se llega por una carretera de 12km que sale de Hoyos del Espino. El punto final es la Laguna Grande de Gredos.

La distancia hasta la Laguna Grande es de unos 6km, un poco más si queréis llegar hasta el Refugio Elola, al final de la Laguna. Curiosamente en este refugio venden menús del día, platos combinados, bocadillos, bebidas, y también es un albergue (desconozco como suben todas las provisiones hasta aquí).

El nivel de exigencia no es alto, ya que el desnivel es de unos 400m, que se suben en los primeros 3,5km. En torno al km 3 hay una fuente normalmente frecuentada por cabras, que son muy listas y saben dónde paran los humanos a tomar un tentempié.

Sobre el km 4 se llega al Alto de los Barrerones, a 1160m de altura. Desde aquí se pueden ver unas vistas espectaculares del Circo de Gredos, con el Almanzor (2592m) a lo lejos, y a partir de este punto comienza una bajada de 2km y 200m de desnivel hasta llegar a la Laguna Grande de Gredos.

El paisaje es completamente diferente en invierno y en verano, pudiéndose hacer en ambas épocas y creo que bastante recomendable, porque hacerlo con nieve tiene que ser interesante y bonito cuanto menos.

La duración depende del ritmo que llevéis, nosotros tardamos como 1h45 en llegar a la Laguna, a buen ritmo pero parando de vez en cuando a admirar las vistas, y las cabras!

El camino es casi todo el tiempo de piedras, no muy cómodo realmente, y obviamente no espero otra cosa en montaña pero me hubiese gustado ir mirando hacia arriba más tiempo.

Desde luego, ruta totalmente recomendable, muy asequible para hacerla en un día sin acabar reventado, pues son 12km en total y los de vuelta no se hacen muy duros. Eso sí, es lineal, no circular, y personalmente me gustan más las segundas por ser más amenas para mí. Mas o menos, en total unas 4 horas sin contar con las paradas.

Qué os parece? Contadme si la habéis hecho o pensáis hacerlo!

Tolosa (Gipuzkoa)

La pequeña localidad de Tolosa está ubicada a 20km de San Sebastián. Por ella cruza el río Oria y fue la capital de Gipuzkoa durante algunos años del siglo XIX.

Plaza del Ayuntamiento

Se encuentra, a mi parecer, en un lugar privilegiado, aunque muchos pueblos del País Vasco lo están, y es que se encuentra en un valle rodeado de montañas, lo que hace que las panorámicas desde casi cualquier ventana sean preciosas. Estar tan encerrada entre montañas ha impedido que crezca en superficie urbanizada, y eso le da más encanto, porque a pesar de ello, tiene mucha vida, y más ahora con el buen tiempo.

Para variar, al igual que mis últimos viajes, también este fue totalmente express, aunque en Tolosa concretamente no necesitáis mucho tiempo para patearla de arriba a abajo. Aquí os dejo algunas fotos de los lugares más representativos que me fui encontrando:

  • Parroquia de Santa María: que nada tiene que ver con la imagen de “parroquia” que uno tiene en la cabeza, verdad? Es una construcción monumental construida en la Edad Media pero cuyo aspecto actual corresponde a una reforma en el siglo XVI, después de que la original sufriese un incendio, y durante los años posteriores, varias personalidades influyeron en su reconstrucción. Junto a ella se encuentra la oficina de Turismo de Tolosa, donde podéis informaros sobre excursiones que hacer por sus alrededores.
  • El Tinglado: es uno de los mercados más representativos de todo Euskadi, construido en 1899. Los sábados se llena de puestos que ofrecen productos típicos de la zona, algo que también sucede pero con flores en la Plaza Euskal Herria y la Plaza Verdura.
Los arcos del mercado del Tinglado vistos desde la otra orilla del río Oria
  • Centro Internacional del Títere de Tolosa: es único a nivel europeo y es todo un museo dedicado a los títeres que no sólo es capaz de entretener a los peques de la casa.
  • Puerta de Castilla: es un gran arco en lo que era la entrada a la localidad durante la Edad Media, cuando aún había murallas. Por aquí había que pasar cuando se quería ir a Francia o a Castilla.

Mi paseo fue bastante corto debido a que al día siguiente tenía competición, pero también podéis dar una vuelta un poco más larga y admirar el gran número de edificios señoriales que se reparten a lo largo de Tolosa, como el Convento de Santa Clara, el Palacio Idiáquez, el Palacio de Arámburu o el Palacio de la Diputación.

Y, como no probar su gastronimía típica: ¡alubias, chuletón, tejas, cigarros y xaxus!

Un día en Barcelona (parte 2)

Ya está aquí la segunda parte de la que os hablé sobre Barcelona (la primera aquí). En esta ocasión he vuelto a tener un día completo en la ciudad, así que he aprovechado para moverme por la parte que no me dio tiempo la última vez. Hoy ha sido el turno de la Barcelona más antigua, y es que he podido recorrer durante buena parte del día el Barrio Gótico, y ha sido de la mejor forma, porque he reservado plaza en el Free Tour, que para quien no lo conozca, se trata de tours gratuitos presentes en muchísimas ciudades del mundo y normalmente en varios idiomas. Los guías sólo cobran de las propinas que les dan los asistentes así que suelen ser muy amables y se lo curran muchísimo. Lo ideal es dejarles algo siempre, porque sus condiciones económicas dependen sólo de nosotros y pagan cuotas por cada turista que participa en el tour, por no hablar de que aquí en España además tienen que estar dados de alta en autónomos.

La ruta ha sido la siguiente:

  • Rambla de Canaletes: primera parada, justo al lado de donde empieza el Tour, cuyo punto de encuentro es el Café Zurich de la Plaza Cataluña. En ella se encuentra la fuente de Canaletes, famosa por ser en la que bebían los viajeros que iban y venían a Barcelona cuando las murallas estaban justo en esta zona y fuera sólo había campo. La tradición actual dice que si bebes de ella, volverás a la ciudad.
Plaza de Cataluña
  • Cementerio romano: descubierto hace no mucho cuando se estaban colocando los cimientos de la que iba a ser la plaza de Madrid, las obras quedaron paralizadas dejando lugar a una expedición arqueológica y a día de hoy se conservan bastantes tumbas en buen estado, y todo apunta a que el resto de este barrio está lleno de ruinas también.
  • Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia: más conocida como la Catedral de Barcelona, esta santa fue una niña mártir que murió a manos de los romanos con tan sólo 13 años cuando huyó de su pueblo para protestar contra el gobierno. Muchas historias rondan alrededor de ella y se dice que la torturaron de 13 maneras diferentes por sus 13 años de edad.
  • Plaza de Sant Felip Neri: una pequeña plaza pero con mucha historia, ya que es un símbolo de los bombardeos que sufrió Barcelona en la Guerra Civil, de la cual sólo quedaron dos edificios en pie: la iglesia (la misma a la que venía Gaudí a rezar cada día), y el orfanato junto a ella. Como conmemoración a los actos, se han restaurado los edificios pero se han dejado las marcas que las bombas dejaron en las fachadas, para así recordar los errores del pasado para no volverlos a cometer. Para dar alegría a esta plaza tan, a priori, triste, se ha construido un colegio y entre semana queda cerrada al público porque es el patio de los niños.
En la parte baja se pueden ver los daños provocados por las bombas
  • Puente del Bisbe: todo un icono del Barrio Gótico que no hay que perderse, y que aunque parece muy antiguo, sólo es una apariencia. Fue construido para conectar la casa del obispo con la catedral de Barcelona.
  • Plaza de Sant Jaume: en ella se encuentran el Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.
Palau de la Generalitat, en cuya cúpula hay escamas, rememorando la leyenda de San Jordi y el dragón del pozo.
  • Plaza del Rey: estar en ella es como teletransportarse al Renacimiento, con numerosos edificios que formaban parte del Palacio Real donde vivieron los condes de Barcelona y también los reyes de La Corona de Aragón. Actualmente aquí se encuentra el Museo de Historia de Barcelona, el cual es muy interesante de visitar puesto que en sus sótanos se pueden visitar las ruinas romanas que se hallan debajo del barrio. Además, los domingos a partir de las 3 es gratis.
  • Restos de la muralla medieval: aquí terminaba el tour, en uno de los pocos fragmentos de esta muralla que ya no existe y que rodeaba en su día a Barcino, que es como se llamaba a la antigua ciudad.

Ya por mi cuenta, seguí andando por las zonas cercanas (me salieron unos cuantos km de caminata) y visité bastantes más lugares:

  • Parque de la Ciudadela: construido en el S XIX para des-saturar un poco la ciudad, en la que cada vez vivía más gente. La cascada es la parte más emblemática, y (de nuevo tengo mucha “suerte”) se encontraba en obras.
  • Arco del Triunfo: fue construido para la Expo de 1888, y la primera propuesta fue construir la Torre Eiffel aquí, pero el ayuntamiento de entonces decidió que era mejor construir este arco. Si las cosas hubiesen sido de otra forma, tendríamos la icónica Torre Eiffel de París en España.
  • Basílica de Santa María del Mar: también conocida como La Catedral del Mar gracias al libro de Falcones, impresionante por dentro, fue construida en el siglo XIV en tan solo 55 años.
  • Arquitectura de Gaudí: Casa Batlló y Casa Milá, ambas situadas en el Paseo de Gracia. Dignas de visitar, y sobre todo la Casa Batlló merece la pena una visita al interior; de hecho, es Patrimonio Mundial de la UNESCO.
  • Playa de la Barceloneta: no podía faltar la parada en la playa, y es que Barcelona me parece una ciudad genial por el hecho de que la playa está en plena ciudad y hay mucha vida a sus alrededores. El paseo marítimo está lleno de tiendas y restaurantes y se realizan en ella muchas actividades deportivas. El edificio más representativo, el Hotel W del final de la playa.

Y hasta aquí mi día, realmente bastante productivo. Para la próxima, esta vez sin fecha concreta, mi objetivo es subir al Tibidabo y terminar de ver la otra parte del casco antiguo: El Raval.

Un día en Barcelona (parte 1)

Otra de nuestras escapadas de esta Semana Santa ha sido a la ciudad de Barcelona, ya que Calafell se encuentra a una hora de allí.

Como leéis en el título, esta será la primera parte de una serie de posts sobre esta ciudad, ya que en las próximas semanas tengo que viajar allí varias veces por diferentes motivos, y tendré tiempo para seguir descubriendo sus rincones.

En este primer día, teníamos el handicap del coche, y ya se sabe que en este tipo de ciudades es complicado aparcar. Mi consejo con esto es que si es fin de semana, probéis suerte para aparcar por la parte de la ciudad que queráis (siempre que no sea el pleno Barrio Gótico, claro) ya que no estará activo el estacionamiento limitado de pago. Si no es fin de semana, podéis dejar el coche en algún centro comercial de la periferia con aparcamiento gratuito y coger el metro, que funciona bastante bien. Eso sí, el metro cierra bastante pronto (sobre las 12am).

Pues bien, nuestro recorrido comenzó en el barrio de El Carmel: tuvimos muuuucha suerte y encontramos un sitio para aparcar (y digo mucha suerte porque muchas calles allí están reservadas para residentes únicamente), y a partir de entonces, nos moveríamos andando todo el tiempo (fue una buena caminata!). El lugar que queríamos visitar aquí eran los Búnkers de El Carmel, que es un mirador desde el que se pueden observar unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Se llaman así porque durante la Guerra Civil hubo aquí una batería antiaérea, pero nunca ha habido búnkers realmente. Después de la guerra, se instalaron varias familias y construyeron barracas, pero a principios de los 90 se les ofrecieron casas de protección oficial y se derribaron las barracas, y aún a día de hoy aún se conservan los suelos de estas casas. El contraste es enorme: mirando hacia el mar se puede ver la Barcelona más ordenada y moderna, y hacia atrás se encuentran los barrios con las calles más pequeñas e irregulares.

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A partir de aquí empieza nuestra caminata: la segunda parada fue el Parque Güell, a 1,5km de los Búnkers, y cuesta abajo. El que fuese domingo no ayudó, y estaba a reventar de turistas; aún así dimos un paseo para admirar la forma de las famosas arquitecturas de Gaudí. Eso sí, la plazoleta central, el Teatro Griego, famosa por sus coloridos bancos y por la escalera del dragón, ahora es de pago (10€) y hay pases cada media hora… Así que tocó verlo desde la barandilla! Este parque es una de las principales obras de Gaudí y uno de los iconos de Barcelona, que además se encuentra en una de sus colinas y tiene unas vistas excelentes de la ciudad.

Continuamos caminando, a otros 1,5km aproximadamente, hasta, como no, la basílica de la Sagrada Familia. No era la primera vez que la veía pero sigo pensando que tiene ese algo especial que hace que no puedas parar de observarla. Debido a que era domingo, no entramos porque estaba abarrotadísima, me lo dejo apuntado para la próxima. Esta iglesia es, no solo el símbolo de Barcelona sino un referente en todo el mundo. Lleva en construcción más de 100 años, iniciada por Gaudí y actualmente se sigue construyendo acorde a sus instrucciones, a pesar de que las indicaciones que él dejó se quemaron en un incendio. El principal motivo de esta lentitud es que, a parte de su complejidad arquitectónica, económicamente se sustentan únicamente de donaciones y de las entradas que se cobran a los que quieren verla por dentro (lo cual es altamente recomendable porque, entre otras cosas, no existe la línea recta en ninguna parte!). A parte de las fotos, os dejo aquí un enlace en el que podéis leer unas cuantas curiosidades sobre la basílica muy entretenidas.

La comida la hicimos en un italiano cercano a la Sagrada Familia, llamado Il Capriccio, muy recomendable, con nada menos que 101 pizzas diferentes y (las dos que nosotros probamos) muy ricas. Además, tenéis descuento reservando con El Tenedor.

Después de recuperar fuerzas, volvimos hacia el coche y condujimos hacia Montjuïc (aparcamos junto al Estadi Joan Serrahima) y dimos el último paseo del día, pasando por el Museo Nacional de Arte de Cataluña, un edificio imponente a cuyos pies tiene la Fuente Mágica de Montjuïc, y continuando hacia abajo, las Torres Venecianas y la Plaza de España. Nos faltó la visita al Castillo de Montjuïc, pero ya era tarde y estaba cerrado; si os da tiempo, os lo recomiendo.

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Y para la próxima me reservo, por un lado, La Rambla y sus alrededores, y también el Barrio Gótico, El Raval y la zona de la playa… pronto más y mejor!

 

Rincones en el Bajo Penedès (Tarragona)

El Bajo Penedès es una comarca en la provincia de Tarragona, al este de la propia ciudad de Tarragona. En uno de los pueblos que forman parte de él es donde tuvimos esta Semana Santa nuestro “campamento base”: en Calafell, y es por ello que pudimos descubrir varios lugares curiosos que se encuentran en esta zona (nuestro medio de transporte, para más comodidad, fue el coche):

  • Castillo de la Muga (Bellvei): es un castillo abandonado que encontramos por casualidad cuando salíamos de nuestra urbanización (Baronía de Mar) y que nos encantó. Se encuentra en bastantes malas condiciones y es una pena porque tuvo que ser muy bonito. Aparece documentado por primera vez en el siglo XI, pero se sabe que antes de eso hubo construcciones allí porque se encontraron restos de cerámica ibérica. En el siglo XIX fue utilizado de nuevo como casa señorial, pero fue abandonado hasta quedar en lo que es ahora.

  • Castillo de Castellet (Castellet): este sí está reconstruido y tiene uso – es la sede de la Fundació Albertis, y se encuentra en el pueblo medieval de Castellet y Gornal, un lugar anclado en la Edad Media y digno de visitar. El castillo se levantó en siglo X y desde entonces y debido a todos los movimientos producidos de las diferentes civilizaciones que han pasado por la zona, ha pertenecido a muchas familias (44 documentadas). Desde su localización se puede ver una panorámica del pantano de Foix, que os cuento en el siguiente punto, y que podéis aprovechar y visitar a la vez.

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  • Pantano de Foix (Castellet): un embalse que pertenece al río con el mismo nombre, rodeado de naturaleza frondosa y muy agradable para hacer una ruta por sus alrededores. Tomando el sendero GR92, que sale del propio castillo, hay una ruta de 15km que da la vuelta al pantano y es bastante sencilla de hacer.

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  • La Giralda de Arbós (Arbós): llamada así por ser muy parecida a la de Sevilla, nos llamó la atención de casualidad mientras volvíamos a casa por la carretera, y nos acercamos a verla. La pena es que por dentro no pudimos verla, y las imágenes prometían mucho, y es que sólo hay visitas guiadas a las 12 de la mañana. Esta torre tiene poco más de un siglo de antigüedad y fue construido como regalo por una familia adinerada después de un largo viaje por Andalucía, y de hecho dentro se puede admirar una réplica del patio de los leones de la Alhambra de Granada y un salón construido a semejanza del Salón de los Embajadores del Real Alcázar de Sevilla.

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  • Iglesia de Sant Julià (Arbós): aprovechando la parada en este pueblo, dimos una vuelta por sus calles y entramos en la enorme e imponente iglesia gótica de Sant Julià.

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  • Ermita de San Antoni de Padua (Albiñana): Albiñana es un pueblo rodeado de montañas (Sierra del Quadrell, Sierra de Pedregosa y Quatre Termes) así que es un lugar genial para los amantes del senderismo. Nosotros acudimos a él una tarde, así que elegimos la ruta que iba hacia la Ermita de San Antoni de Padua, bastante corta pero con desnivel. Desde allí se puede apreciar toda la comarca desde lo alto, las vistas son preciosas. Antes de llegar a la ermita podréis ver que hay un camino que continúa recto, este lleva a una ruta algo más larga que termina en la Cueva de Vallmajor. Pasando por el Puig de Sant Antoni (el pico más alto de la zona con 408 metros) y acabando en la cueva, la ruta son unos 8km, aunque con bastante desnivel.

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Seguro que hay más lugares visitables por esta zona, pero en los días que estuvimos por allí esto fue lo que nos dio tiempo a visitar con tranquilidad y disfrutando del entorno. Si sabéis de algún lugar más, podéis dejarlo en los comentarios y así aumentaremos la lista para que os pueda ser aún de más ayuda!

 

Tarragona

Esta Semana Santa hemos tenido la oportunidad de visitar Tarragona, y aunque el tiempo no acompañó, quisimos visitar sus lugares más emblemáticos aunque fuese con el paraguas en la mano. Es una ciudad muy cómoda de visitar, ya que es bastante pequeña y casi todos los monumentos más interesantes están cerca, por lo que caminar es la mejor opción y en un día podéis ver todo.

Existe un pase para visitar las 5 ruinas romanas más características de la ciudad, cuyo precio es de 7,40€, y se puede adquirir en cualquiera de las 5, que son las siguientes:

  • Anfiteatro romano: para mí la más espectacular, por sus dimensiones y su estado de conservación. Se puede observar que en centro del anfiteatro está por otra edificación; se trata de una iglesia que construyeron los cristianos después de la caída del imperio romano. Además, el anfiteatro se encuentra junto al mar y eso le da un toque especial. Es el monumento que hizo que Tarragona fuese planteada y finalmente consiguiese ser Patrimonio Mundial.

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  • Circo romano: en la época romana debió de ser espectacular, debido a sus dimensiones enormes y a que se componía, no sólo del circo (que era donde se hacían las carreras de caballos) sino también de muchos otros edificios y templos. Lamentablemente casi todo ha desaparecido, quedando únicamente una pequeñísima parte de las gradas y varias galerías subterráneas, donde se puede ver una representación en vídeo de cómo era originalmente este lugar, y es muy interesante.

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  • Torre Pretori: se visita accediendo por el mismo lugar que al circo, ya que es una parte de los edificios que lo componían. En el siglo XII fue palacio de La Corona de Aragón y más tarde fue utilizada como cárcel, llegando incluso a usarse durante la post-guerra.

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  • Murallas: es uno de los lugares a los que, si no cogéis el abono, u os falta tiempo, no iría. Se trata simplemente de un paseo de 800m paralelo a las murallas romanas (y posteriormente medievales).

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  • Forum de la Colonia: de este monumento también quedan muy pocos restos. Se trata del que fue el centro de la vida social y política de Tarraco.

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Además de estos monumentos, podéis también visitar la Catedral de Tarragona, cuya fachada es muy bonita, digna casi de un capítulo de Juego de Tronos, y si tenéis tiempo podéis pasaros por el Teatro romano, que está muy cerca del Forum, pero del que no queda prácticamente nada. Se ve desde el exterior de las vallas que lo cierran y sólo hay andamios de hierro que representan parte de cómo fue en su día. Y por supuesto, no puede faltar el Balcón del Mediterráneo, las vistas al mar al final de la Rambla.

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Por último, si tenéis coche, os recomiendo totalmente que visitéis el Acueducto de les Ferreres, también conocido como Puente del Diablo. Se encuentra en las afueras de la ciudad y es un fragmento de la canalización que se usaba para traer agua a Tarraco desde el río Francolí. Actualmente se conservan 217 metros de largo y 27 de alto, y merece la pena visitarlo. De allí salen varias rutas para hacer a pie por el monte.

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