10 lugares que visitar en Valencia

Esta ciudad faltaba todavía en mi blog, y eso no podía ser: durante varios años fue un destino muy transitado por mí por temas deportivos, así que hoy os voy a hacer una recapitulación de aquellos lugares de la famosa ciudad que me parecen imprescindibles:

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Ciudad de las Artes y las Ciencias

La lista no podía empezar de otra manera, y es que esta estampa es probablemente la imagen más conocida internacionalmente de la ciudad de Valencia. Este complejo cultural fue diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela, y fue inaugurado en 1998 en el final del viejo cauce del río Turia, convertido en jardines en 1980 tras el desvío de las aguas tras una gran riada en los 50.

Está formado por diferentes edificios (con esta entrada puedes acceder a todos), todos con una notable singularidad arquitectónica, que se puede apreciar de forma gratuita ya que el acceso al exterior así lo es:

  • L’Hemisferic: Es el primer edificio que inauguraron, y se trata de una enorme sala de proyecciones decide IMAX.
  • Museo de las Ciencias: muestran el conocimiento científico y tecnológico a través de experimentos divertidos, ideal para venir con niños.
  • L’Umbracle: es un paseo ajardinado con arcos flotantes, que en ocasiones se utiliza de discoteca.
  • Palacio de las Artes: dedicado a la música y artes escénicas, cuenta con cuatro grandes salas de conciertos.
  • Puente de l’Assut de l’Or: un puente atirantado con un pilón de 125m de alto, que por cierto, lo convierten en el punto más alto de la ciudad.
  • El Ágora: es el útimo inaugurado de todo el complejo, y se trata de un espacio preparado para acoger eventos de diversa índole.
  • Oceanogràfic: Con su cubierta en forma de nenúfar, es el acuario oceanográfico más grande de Europa con 110 000 metros cuadrados y 42 millones de litros de agua.

Playa de la Malvarrosa

La playa de la ciudad, la más popular fuera y dentro de ella. Desde 1900 empezó a ganar popularidad por ser el lugar de descanso de la burguesía valenciana, y actualmente accesible a cualquiera gracias a la facilidad de acceso en transporte público.

Es muy muy amplia, tanto de ancho como de largo, y el plan de playa + sol se completa con una buena paella valenciana, si bien hay que tener cuidado con los precios demasiado turísticos y la poca calidad de alguno de los chiringuitos.

Lonja de la Seda

También conocida como la Lonja de los Mercaderes y declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996, fue construida entre 1482 y 1548. Pere Compte, su arquitecto, quiso emular la Lonja de Palma de Mallorca y lo cierto es que sí que lo consiguió..

Tras pasar un pequeño y arbolado patio, se accede al interior del edificio. Su espectacular Sala de Contratación (también llamada Salón Columnario) posee unas bóvedas de crucería y unas poderosas lámparas que impresionan. Aquí se cerraban los tratos del comercio textil valenciano, pieza clave en la economía de la época.

Plaza del Ayuntamiento

El centro político y administrativo de la ciudad, y lo que ahora es una gran plaza, en realidad fue un espacio que se abrió en la década de los años 20 del siglo pasado, tras el incendio del antiguo ayuntamiento gótico.

Plaza de la Virgen

Situada sobre un antiguo foro romano, es la plaza más emblemática de Valencia.
Con un centro impresionante, donde predomina la enorme Fuente del Turia, que rinde tributo al río valenciano, se encuentra rodeada de tres importantes edificios: la Catedral de Santa María, el Palacio de la Generalidad y la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Mercado Central

Lo componen más de 300 puestos. Este mercado, que llevó 18 años su construcción, es una de las grandes joyas del modernismo valenciano de la ciudad en la que además de maravillarse con la arquitectura del edificio que combina metal y vidrio, se pueden comprar todo tipo de productos frescos de alta calidad como pescado, marisco, carne, frutas y embutidos. Por la calidad de sus productos y por el tamaño este mercado está considerado como uno de los mejores de Europa.

Iglesia de San Nicolás

Situada en la comercial calle Caballeros y conocida como la Capilla Sixtina Valenciana, esta iglesia fue reconstruida en el siglo XV en estilo gótico valenciano y posteriormente en el siglo XVII se decoró su interior en estilo barroco. Su última gran reforma terminó en 2016 y corrió a cargo de Gianluigi Colalucci, responsable de la restauración de la Capilla Sixtina del Vaticano.

La entrada cuesta 11 euros e incluye una audioguía que os permitirá conocer la historia de la iglesia y no perderos ningún detalle interesante.

La Catedral y el Miguelete

La Catedral de Santa María de Valencia con su famosa torre campanario del Micalet o Miguelete, es otro de los lugares simbólicos que ver en Valencia.

En el interior de esta iglesia de estilo gótico construida en el siglo XIII se encuentra el Santo Cáliz, datado del siglo I, que se supone, fue el que utilizó Jesús en la última cena. Otra de las maravillas de la catedral son los frescos renacentistas del Altar Mayor del siglo XV y descubiertos hace 10 años.

Merece la pena subir los más de 200 escalones del Miguelete para tener las mejores vistas de la ciudad.

Las Torres de Serranos

Las Torres de Serranos es junto a las Torres de Quart, las dos únicas puertas fortificadas que se conservan de la muralla que rodeaba la ciudad en la época medieval.

Estas puertas construidas a mediados del siglo XV de estilo gótico están muy bien conservadas y se puede subir a la parte alta desde donde se obtienen unas buenas vistas del centro histórico y los alrededores, por solo 2 euros.

La Crida, uno de los actos más importantes de la ciudad que da la bienvenida a la famosa fiesta de las Fallas, se realiza desde las Torres de Serranos por la fallera Mayor de València, el último domingo del mes de febrero.

Estación del Norte

De estilo modernista valenciano e inaugurada en 1917, es obra del arquitecto Demetrio Ribesque, es la que recibe el mayor tráfico de pasajeros de la Comunidad Valenciana, y destaca por una fachada inspirada en la agricultura local.

En el interior de la estación os recomiendo entrar en una pequeña sala, antigua cafetería, que se encuentra a la derecha de la entrada y que combina la decoración en cristal y cerámica.

Esto son solo 10 de los lugares más interesantes que visitar en Valencia, pero la verdad es que hay muchos más, es una ciudad llena de rincones especiales.

Pueblos de la costa vasca: Zarauz, Getaria y Zumaia

Zarauz

A 20 kilómetros de San Sebastián, se encuentra Zarauz, una pueblo que en su día atrajo a veraneantes de la realeza. Es uno de los destinos de playa más interesantes del País Vasco, y hogar de ensueño de cualquier surfista que se precie.

Gracias a que la aristocracia lo eligió en su momento como villa de verano, destacan por todas partes edificios señoriales que configuran un agradable paseo. Sin ir más lejos, el Palacio de Narros, del siglo XVI, fue la residencia veraniega de la reina Isabel II, aunque hay muchos ejemplos arquitectónicos de épocas antiguas, como la Casa Doratekua o el propio Ayuntamiento en la Casa Portu.

Hablando de playas, la de Zarauz es, apuntad, la más grande de la costa vasca, con más de 2,5km de largo que se dividen en zona de baño y zona de surf (se distinguen por las banderas rojas y las azules). Los edificios aristocráticos de fondo, y los típicos toldos playeros de rayas le confieren un aire único a esta playa, a la que llaman «La reina de las playas«.

En el extremo oriental de la playa se encuentra un campo de golf muy frecuentado durante todo el año, pero lo interesante es que se encuentra rodeado del Biotopo protegido de Iñurritza, un espacio natural de fábula repleto de dunas, marismas y acantilados y con una flora difícil de encontrar en otros lugares. 

No os podéis ir de Zarauz sin probar, claro está, ¡la comida de Arguiñano! Y es que aquí se encuentra su escuela de cocina y su hotel-restaurante.

Getaria

Junto a Zarauz, y considerablemente más pequeño que éste, se encuentra Getaria, un nombre que a mí lo primero que me recuerda es a un buen rape a la brasa. Junto a un puerto pesquero, vio nacer a personajes vascos como Juan Sebastián Elkano y Cristóbal Balenciaga, y muchos afirman que es el mejor destino gastronómico de la comunidad autónoma.

Y no solo por eso, sino también por sus bodegas de Txakoli, sus playas, su historia y la peculiar silueta que forma junto el monte San Antón, una forma, a la que debe el sobrenombre de «el ratón de Getaria». Aunque la zona baja de la localidad reúne la mayoría de los atractivos de Getaria, las vistas obtenidas desde los puntos más altos del municipio, bien merecen una visita.

Este enclave estaba amurallado en el pasado, pero desgraciadamente los repetidos ataques sufridos han hecho que hoy en día no se conserven elementos de sus murallas y torres. Toda visita de Getaria debe empezar en la calle principal (kale Nagusia), recorriendo el entresijo de calles paralelas y desniveladas que nos conducen hasta la Iglesia de San Salvador, lugar donde se encuentra uno de los espacios más llamativos arquitectónicamente hablando, el pasadizo de Katrapona, un sendero bajo la iglesia de San Salvador que une la calle mayor con las escaleras del Puerto.

Zumaia

Seguimos alejándonos de San Sebastián, y un poco más allá de Getaria, se encuentra Zumaia, una localidad que puede que os suene por sus flysch, unos enormes y escarpados acantilados de formas caprichosas y muy curiosas.

Zumaia es también un destino muy cinematográfico: en esos mismos flysch se grabó Juego de Tronos, y en la también conocidísima Ermita de San Telmo se rodó Ocho Apellidos Vascos. Esta ermita data del siglo XVI y, aunque aparentemente no es nada impresionante, la posición privilegiada donde se encuentra, dominando el acantilado, la hacen muy especial.

Los alrededores de la ermita son un perfecto mirador de los flysch, y también de aquí parte un sendero para llegar a ellos, de no más de 15 minutos.

Por supuesto, el propio pueblo y su casco antiguo tienen su encanto. El gran protagonista aquí es la parroquia de San Pedro Apostol, una iglesia gótica del siglo XIII, que más que una iglesia parece una fortaleza. En su interior se alberga un retablo de Juan de Antxieta, declarado monumento nacional.

El centro del casco histórico, por llamarlo de alguna forma, podría ser la placita con la Fuente de San Juan, alrededor de la cual las familias poderosas construyeron sus enormes casas de piedra, como el Palacio Zumaia y el Palacio Olazábal. Otros edificios interesantes en Zumaia son el Convento de San José, el Palacio de Ubillos o el curioso Palacio de Foronda.

Zarauz, Getaria y Zumaia, tres destinos imprescidibles, sin duda, si vienes al País Vasco.

Liubliana, la capital de la joya escondida de Europa

En esloveno Ljubljana, esta mágica ciudad fue mi casa durante unos meses, mientras estudiaba en la universidad con una beca Erasmus. Ni grande ni pequeña, la capital de Eslovenia tiene todo lo necesario para una vida llena de comodidades y a la vez rodeada de paisajes preciosos.

El país vecino oriental de Italia fue el primero en independizarse de la antigua Yugoslavia, en una guerra que duró solo 3 días, pues tras un referéndum en el que el 91% de los habitantes del país querían salir del conjunto comunista, no hubo mucho más que hablar.

Cuenta la leyenda que la capital eslovena vivía atemorizada por un dragón, y un buen día apareció el que es uno de los personajes más conocidos de la mitología griega: Jason y los argonautas, los cuales tras un complejo desembarco en la ciudad, se enfrentaron al monstruo logrando doblegarlo. Y así es como se supone que el mito cuenta la fundación de la Liubliana actual. Precisamente por la importancia que tuvo para la mitología de la ciudad la figura del dragón, vemos la estatua de éste en algunas de sus plazas, puentes e incluso en su bandera.

¿Y qué ver en esta ciudad a la que con razón apodan «la Viena de los Balcanes»? Por suerte tuve la oportunidad de conocerla bien a fondo, así que esta lista es de las mejores que encontraréis por internet:

1. Ljubljanski Grad

En lo alto de la montaña (la única parte que no es llana) en pleno casco antiguo de la ciudad y visible desde casi cualquier parte, se divisa el Castillo de Liubliana, que ha sido a lo largo de la historia un buen lugar de asentamiento, ya que domina toda la zona. Aunque el castillo inicial se construyó en 1144, hoy lo que podemos ver es una mezcla de edificaciones que se fueron realizando a lo largo de los siglos. En la actualidad este castillo sirve para realizar todo tipo de eventos y se puede visitar libremente, tanto por fuera como por dentro; hay tours guiados, algunas exposiciones y un funicular que os subirá hasta el castillo si no queréis hacerlo andando.

2. Puente de los Dragones

Uno de los dos más famosos de la ciudad, y es que como os contaba antes, los dragones están presentes por todas partes, pero estos son posiblemente los más fotografiados y emblemáticos de la ciudad: dos dragones a cada lado de un puente que cruza el río Ljubljanica custodian sus entradas.

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3. Kongresni Trg

O en español, la Plaza del Congreso, diría que la plaza más amplia de Liubliana, la que cuenta con edificios oficiales como el congreso o la administración de la Univerza v Ljubljani y punto de encuentro de la juventud liublianesa. Que por cierto, esta ciudad es una de las más universitarias que he conocido (en muchas cosas me recuerda a Salamanca).

4. Plaza de Preseren y el Tripuente

Es la más famosa, céntrica y concurrida de la ciudad. Desde aquí empiezan todos los tours (la oficina de turismo está cruzando el río) y las fotos más conocidas de Liubliana están hechas aquí. Al estar situada junto al rí, resulta especialmente atractiva por su famoso Triple Puente, obra de Plečnik (el mismo que diseñó media ciudad más) y por la fachada barroca de la Iglesia Franciscana de la Anunciación.

Originalmente, el Tripuente era solo uno, pero la gran cantidad de vehículos y viandantes que lo cruzaban, Plečnik decidió construir dos más a los lados. Nada de esta costumbre de coche queda ya, pues todo el casco antiguo de la ciudad es peatonal, y de hecho Liubliana es una de las capitales más verdes de Europa.

La plaza está dedicada al poeta nacional France Prešeren, cuya estatua podréis contemplar en un lateral, autor del himno nacional esloveno. Esta escultura se encuentra mirando hacia la dirección de otra escultura, la de su amada, con la que nunca pudo llegar a estar, y tras su muerte lo homenajearon de esta manera.

5. Nebotičnik

Aquí la primera recomendación que no encontraréis en otros blogs. Nebotičnik es un ¿rascacielos? a unas pocas manzanas del centro (aquí no hay nada lejos) que cuenta con un bar y restaurante en la parte más alta. Os lo recomiendo absolutamente, pues aunque ya podéis disfrutar de una buena panorámica de la ciudad desde el Castillo, es solo desde aquí desde donde se puede ver precisamente el Castillo al fondo dominando a la ciudad, una estampa preciosa.

6. Parque Tivoli

«El Retiro» de Liubliana. Este enorme parque público es un punto de encuentro clave en la ciudad. Su paseo central también fue proyectado por Plečnik, y en él se pueden ver, al aire libre y a cualquier hora del día, exposiciones fotográficas temporales. En este parque no solo se puede pasear, tomar el sol o hacer deporte, sino también visitar un invernadero, leer en una biblioteca al aire libre, nadar en la piscina o asistir a eventos.

7. Slovenian Gallery of Modern Art

Es el museo de arte moderno de la ciudad, y fue inaugurado allá por 1948. Alberga de forma permanente una colección de arte del siglo XX esloveno, y también de artistas extranjeros.

Una parte de su colección, que se considera arte de vanguardia, se expone en el Museo de Arte Contemporáneo (MSUM) en Metelkova desde 2010.

8. Metelkova

Otra de mis «zonas alternativas a los blogs» favoritas. Metelkova es la calle/plaza más estrambótica y alternativa de la ciudad y en las que he estado nunca. Se trata de una especie de barrio independiente justo al lado del centro (me recuerda mucho a Christiania, en Copenhague), y es un antiguo cuartel militar que hoy es considerado una de las grandes «mecas» del arte y la cultura underground. De día es posible visitar el mencionado MSUM y otros locales de arte alternativo, y de noche, sus curiosos bares con su especial gente.

La zona es inconfundible ya que, de todo Ljubljana, fue el único sitio en el que llegamos a ver graffitis por las calles. El arte urbano acampa a sus anchas por todo el lugar, mostrando en algunos edificios una imagen psicodélica y algo turbadora. Aunque de inicio pueda parecer poco seguro por su rotura con la estética del resto de la ciudad. Pero en el fondo es un lugar que acoge con gratitud a todos sus visitantes y en el que se busca justo eso, sorprender y romper moldes con respecto a lo más tradicional.

9. Narodni Muzej Slovenije

El Museo Nacional, como buen museo nacional de ciudad que se precie, alberga todo tipo de objetos representativos, en este caso, de la historia de Eslovenia, desde la prehistoria hasta nuestros días.

10. Catedral de Liubliana

También llamada Catedral de San Nicolás, no es, ni de lejos, una de las más bonitas que haya visitado, pero tiene una especial curiosidad, y es que en sus puertas lleva tallada en bronce la historia de Eslovenia desde la Edad Media (que si esto os lo cuenta un guía de, por ejemplo, un Free tour, mucho mejor).

11. Trznica

El Mercado Central (no hay quien se entere con estos nombres eslavos, ¿eh?) también fue diseñado por Plečnik, hacia 1940, bajo influencias renacentistas. Está formado por una alargada nave porticada construida en paralelo al río, entre el Puente de los Dragones y el Triple Puente. El mercado, que tiene una prolongación de tenderetes en la Plaza Vodnik, abre todos los días, salvo en domingo.

12. Ayuntamiento

A los pies del Castillo, este edificio fue construido en 1484. En el vestíbulo se pueden contemplar el antiguo escudo de armas de la ciudad y una estatua de Hércules del s.XVII. Y frente al él, en plena calle, se encuentra la Fuente de los tres ríos de Carniola, réplica de la fuente barroca del maestro Francesco Robba, que también es autor de los altares de la Catedral, de la Iglesia Franciscana, entre otras obras de la ciudad.

En cualquier época del año, Liubliana es especial: en verano por su temperatura y ambiente, en primavera y otoño por sus colores, y en invierno por su decoración navideña y, por qué no, porque tomar un buen vino caliente típico de esta zona de Europa, siempre es un gusto. Las temperaturas, además, no son muy extremas; normalmente no suele hacer menos de 2 o 3 grados negativos (lejos de los -15 de países vecinos).

Mi recomendación es que no os quedéis únicamente con Liubliana. No en vano os menciono en el título del artículo que Eslovenia es la joya escondida de Europa, y es que, en efecto, son innumerables los lugares especiales que se encuentran aquí (si quieres leer más, pincha en la categoría del blog Eslovenia).

Manual de supervivencia para hacer una ruta por Cerdeña

Una vez de regreso en España, creo que es interesante un post sobre aquellas cosas que viene bien saber antes de embarcarse en una ruta en coche por Cerdeña (compara todas las compañías de alquiler de coche en Cerdeña aquí).

Si necesitas un seguro de viaje, el que ofrece mejores coberturas en relación a su precio es IATI. Puedes reservarlo aquí con un 5% de descuento.

Si queréis leer nuestra aventura de una semana, os dejo aquí el diario de viaje:

Económicamente hablando…

Teniendo en cuenta que se trata de Italia, el nivel de vida es parecido al de España, e incluso un poco más bajo. Por lo tanto, la comida, tanto en supermercados como en restaurantes locales es bastante asequible. Ahora bien, como en todas partes, en pleno centro turístico de las ciudades, todo se encarece.

En alojamientos, nuestra experiencia es en Airbnb’s, y nunca hemos pagado más de 50€/noche por una habitación doble privada (con baño compartido con otra u otras dos habitaciones). También es cierto que era septiembre y es época COVID, que ha hecho que los precios bajen. En cualquier caso, os recomiendo totalmente reservar los alojamientos con tiempo, sobre todo si vais a viajar en verano, para poder así acceder a algo económico a la par que en el centro de la ciudad, o junto a él.

Lo que sí es mucho más alto que en España es la gasolina: en septiembre de 2021 rondaba los 30 céntimos más que en España por litro (unos 1,70€/L de gasolina 95).

Desplazamientos

La isla está muy mal comunicada por transporte público: no hay trenes y los buses que conectan unas y otras ciudades son escasos y os harán perder mucho tiempo. Si elegís esta manera de viajar, tendréis que reducir el número de lugares a visitar y habrá sitios más apartados a los que no podáis llegar.

Por lo tanto, la manera más recomendable de recorrer Cerdeña es alquilar un coche. Hay muchísimas compañías de alquiler en los aeropuertos, tanto internacionales como locales, y los precios varían en muchos cientos de € por la misma gama de coche.

Lo que me parece imprescindible, una vez pasada la experiencia, es reservar el coche con antelación por internet. Es cierto que en los comparadores no aparecen todas las compañías que luego hay en el aeropuerto, pero igualmente lo veo necesario, pues nosotras, llegando un 14 de septiembre, nos encontramos con que casi ninguna empresa tenía coches disponibles, por lo que creo que si viajáis en julio o agosto, más vale no jugárosla y quedaros sin coche o veros obligados a alquilar una furgoneta porque no hay nada más pequeño. Igualmente hay también oficinas en las ciudades, pero tendréis que desplazaros hasta allí y luego devolver el coche allí y volver al aeropuerto en transporte público o taxi, que es un rollo.

En relación a esto último, es importante recordar que las compañías aplican un recargo en caso de que devolváis el coche en una oficina diferente a la de recogida, y que puede encarecer muchísimo el precio del alquiler. Ya nos pasó en Grecia, y tuvimos que pagar 300€ más.

En nuestro caso concreto alquilamos un Fiat Panda (si sois 2 o 3, cabréis en un coche pequeño y es lo mejor para luego aparcar) que nos costó 560€ por 7 días, con seguro a todo riesgo incluido (esto me parece también absolutamente imprescindible porque los italianos están un poco locos conduciendo). La compañía con la que lo hicimos era local y se llama Ruvioli Rent a Car, que no tiene página web, de hecho, pero al estar en el aeropuerto en el mismo lugar que el resto de oficinas, no nos inspiró desconfianza.

En cualquier caso, también preguntamos en la de al lado y nos dijeron que el coste con ellos era de 350€ todo incluido pero que no les quedaban coches. En otra diferente, Sicily by Car (con la que alquilamos el coche para ir a Nápoles), ¡nos pedían 1000€!

Pasemos al tema carreteras. En los últimos años han construido varías autovías, por lo que ir, por ejemplo de Alghero a Olbia es bastante cómodo, o de Cagliari a Olbia, pero para casi cualquier otro lugar la manera de llegar es por carreteras nacionales de un solo carril, así que contad con que los trayectos son más duraderos que en otros países o regiones. De cualquier forma, raro es que el conduce lento allí, así que no se forman muchas caravanas (porque además pasan de todo y adelantan siempre por continua).

De hecho, es bastante normal que si alguien va algo más despacio, circule sobrepasando la línea del arcén, para que así sea más fácil el adelantamiento.

¿Qué ruta hacer?

En nuestro caso, elegimos hacer la vuelta completa, como ya habéis visto en los posts que os he dejado arriba. No está mal como escaneo rápido de la isla, pero para mí fueron demasiadas horas de coche y visitamos sitios que, lejos de estar mal, pueden ser prescindibles dependiendo del caso.

Por otro lado, fue un viaje pensado para ir de playa en playa, y si bien por todas partes las hay espectaculares y dignas de visitar, justamente por ese mismo motivo, vista una, vistas la mayoría.

Por lo tanto, y es de hecho lo que hace mucha gente, prescindiría de bajar al sur, a la zona de Cagliari, o la dejaría para otro viaje.

Mis imprescindibles serían:

  • La zona de Alghero: el pueblo en sí es una monada, y es buen lugar para reservar el alojamiento. Cerca de él, a una hora en coche, la Spiaggia La Pelosa es una de las más famosas y bonitas de todo Cerdeña. También por allí, el Capo Caccia, sus acantilados y sus grutas también merecen ser visitados.
  • Golfo de Orosei: también imprescindible, porque las mejores calas están aquí. Hay unas 7 calas que se pueden hacer en ruta con un barco (os lo dejé en el post de Cala Goloritzè), aunque creo que se disfrutan más sin tanta prisa. Elegiría una y pasaría el día allí.
  • Porto Cervo: alojandoos aquí en vez de en Olbia, si encontráis algo asequible, podréis llegar a las playas de esta zona, y también del Golfo Aranci y subir al archipiélago de la Magdalena, al norte, un parque natural al que hay que llegar en barco y es precioso . En esta ocasión, nosotras no lo visitamos porque nos faltaron días, por lo que si tenéis una semana y no bajáis a Cagliari como hicimos nosotras, tendréis esos días para subir a la Magdalena.

Llegar a Cerdeña

En nuestro caso elegimos el avión: las conexiones de Ryanair Madrid-Alghero se han reanudado y los billetes son extremadamente baratos. También hay aeropuerto en Olbia y en Cagliari.

Existe también la posibilidad, y no es ninguna tontería si no vais justos de días, de llegar en Ferry: se tarda más, pero os saldrá mucho más barato porque os ahorraréis el alquiler del coche. Desde España se puede llegar a Porto Torres desde Barcelona, y desde Italia, a Olbia desde Porto Cecchio (cerca de Roma) o a Cagliari desde Nápoles.

Últimos tips

  • El idioma: en las zonas turísticas casi todo el mundo habla inglés, pero en cuanto os escuchen hablar español, cambiarán a ese idioma. Muchísima gente habla nuestra lengua allí, y de todas maneras el italiano y el español son parecidos, por lo que hablando despacio en español te podrás hacer entender sin problema.
  • El clima: mediterráneo, poco que decir. Quizás un poco más de calor que en la zona del levante español.
  • Los horarios: muy parecidos a los de nuestro país, aunque más tempraneros. No tendréis problema para comer a las 3 o cenar a las 10, pero allí se suele hacer todo un poco antes.
  • Comida típica: pasta y pizza, como en toda Italia, hay un postre típico llamado seada, unas empanadillas rellenas de queso ricotta y con miel por encima, un poco empalagosas pero muy ricas. Y para beber, la cerveza Ichnusa, original de Cerdeña.

Cerdeña, una isla a la que volveré sin duda, pero una vez pateada de arriba abajo, elegiré una región y me quedaré por allí de playa en playa, porque esas aguas hipnotizan.

¡Feliz viaje!

Actualización: en mayo de 2022 volví a Cerdeña (concretamente a Stintino) y grabé un vídeo para YouTube:

21 de septiembre: Olbia – Madrid

Aprovechando hasta el último minuto! Nuestro avión de vuelta a casa no salía hasta las 17:30, así que tuvimos unas cuantas horas por la mañana antes de poner rumbo a Alghero (a 1h30 de Olbia aproximadamente), que utilizamos para dar un paseo por el casco antiguo de Olbia, una ciudad en la que, dicen, no hay demasiado que ver. Esto es un poco cierto, pues «lugares concretos» como tal, se cuentan con los dedos de una mano, pero es agradable pasear por sus calles y tomar un capuccino en una de sus cafeterías.

Chiesa San Paolo

Se trata de una curiosa y pequeña iglesia del siglo XVII, construida sobre las ruinas de otro templo, muy sobria por fuera y por dentro, a excepción de una cúpula exterior de estilo árabe que le otorga un diseño especial.

Lungomare di Olbia

Es básicamente el paseo marítimo, no muy largo, pero sí agradable y ambientado. Comienza en una gran noria junto al puerto de ferrys, y en los últimos meses se ha ampliado hasta casi las afuera de esta pequeña ciudad, pues han construido un paseo precioso con palmeras de un par de kilómetros de largo.

Basilica di San Simplicio y su Necrópolis

Fue construida entre el siglo XI y XII y dedicada a San Simplicio, un Obispo de la misma ciudad en el siglo III. Queda lejos de ser tan impresionante como otros edificios también denominados basílica, pero tiene su encanto, sobre todo por lo que tiene escondido.

Debajo de la plaza de la Basílica de San Simplicio se encuentra una necrópolis, que salió a la luz durante la renovación de la plaza de la Basílica. Consiste en unas 400 tumbas romanas (200 aC – 300 dC) y también muestran una estratificación de los cultos en 200 años de historia desde la edad púnica hasta la Edad Media.

Museo Arqueológico Nacional

Construido en un islote del puerto, el Museo Arqueológico Nacional alberga una colección de piezas de gran importancia para la cultura sarda. Además, en él se encuentran restos de todos los naufragios que han tenido lugar en este golfo, entre los que destacan 2 de la época de Nerón y 16 del s. V d. C.. La entrada es gratuita.

Corso Umberto I

Es la calle que se considera el corazón de la ciudad, donde más ambiente hay a todas horas del día. No sólo es el centro neurálgico de la ciudad sino que goza de un encanto característico. Hay muchos edificios antiguos, tiendas, cafeterías y plazas.

Y aquí termina nuestra vuelta a Cerdeña (literalmente), una semana de muchos kilómetros para recorrer la isla haciendo una ruta circular (AlgheroCagliari – Tortolì – Olbia – Alghero). La próxima vez (que la habrá) elegiremos un lugar concreto y disfrutaremos más a fondo de él.

20 de septiembre: Porto Cervo

Último día completo en la bella Cerdeña, y primero en la zona de Porto Cervo, la zona más de moda de la isla, donde vienen magnates y famosos cada verano.

Nuestro alojamiento está en Olbia, un poco más al sur, la ciudad más grande de la zona. Aunque Porto Cervo es un pequeño pueblo que se puede resumir en mansiones y yates, la zona a la que se llama Porto Cervo es toda una línea de costa que va desde Olbia hasta La Magdalena, al norte.

Para continuar con nuestros planes de relax, hemos pasado unas horas en otra preciosa playa: la spiaggia del Principe. De nuevo, un agua completamente transparente nos estaba esperando, en esta ocasión de muy poca profundidad, con una arena blanquísima y fina.

Llegar aquí con el coche es muy sencillo, y existe un parking de pago al inicio del camino hacia la playa (unos 10 minutos de caminata por un sendero de tierra estrecho). Ahora en septiembre había hueco incluso fuera, en el arcén de la carretera (donde no se puede aparcar, pero todo el mundo lo hace), pero en pleno verano supongo que será otro cantar. Aún así, merece la pena y sospecho que el resto de playas tendrán también accesos de este tipo.

A pesar de que la playa está en medio de la nada, hay un pequeño chiringuito donde sirven bocadillos, ensaladas y pizzas, además de bebidas, y también servicio de hamacas.

Esta playa fue nuestra elegida porque varias personas de la zona nos la recomendaron, y realmente preferimos elegir una y pasar el día de relax en vez de estar cambiando cada rato de una a otra, pues la verdad es que todas son preciosas pero todas se parecen mucho.

Una vez caída la noche, después de ducharnos, y para celebrar el viaje y que es la última noche, hemos salido a cenar. La primera idea era en el pueblo de Porto Cervo, donde hemos subido a dar un paseo, lo cual siendo de noche no os lo recomiendo demasiado, pues no hay casi luz (es realmente una zona residencial) y aunque tenía pinta de ser un encanto de sitio, apenas vimos nada. Lo de la cena también fue fallido, ya que los precios en ese pequeño reducto son desorbitados, y decidimos que no nos merecía la pena.

Un amigo autóctono de la zona nos recomendó el restaurante Il Galeone, a las afueras de Olbia, y este tipo de recomendaciones son las que más valen, pues llegamos a un sitio nada turísitico, lleno de familias italianas, donde la comida estaba riquísima, y en cantidades grandes (demasiado grandes!).

19 de septiembre: Cala Goloritzé (Baunei)

Seguimos dando la vuelta a la isla; ya de camino hacia el noreste, hemos parado en Cala Goloritzé, en la zona del Golfo di Orosei, probablemente lo más popular y turístico de Cerdeña, junto con la Costa Esmeralda.

Es muy común el plan de alquilar una lancha entre varios amigos (en Cala Gonone) y hacer un recorrido por las calas de la zona, pero nosotras, siendo 2, hemos preferido ahorrárnoslo y visitar solo Goloritzé, para muchos, la mejor de todas, y considerada monumento nacional desde 1995.

La cuestión es que solo a esta y a otra es posible llegar a pie, por lo que están bastante concurridas. No sin sorprenderme, eso sí, ya que el camino hasta la cala es de nada menos que 4km de bajada que se convierten en 4 de subida para volver, con un desnivel de más de 400 metros, ninguna tontería! Pero 100% merece la pena.

A pesar de estar bastante llena (hoy era domingo) es espectacular. Incluso con el cielo nublado se puede apreciar el agua cristalina, y la cantidad de peces que hay la hacen perfecta para el snorkel también.

Llegar es bastante fácil. Primero hay que llegar al pueblo de Baunei, y desde allí la cala está señalizada; aún así podéis buscar en Google Maps, pues el parking está señalado.

Novedades post COVID, utilizar el sendero cuesta 6€, y hay que reservar hasta 72h antes (aquí) porque hay aforo limitado. En caso de no reservar, os harán esperar hasta que alguien vuelva por el sendero en sentido salida.

Imagino, claro, que esto será únicamente en verano, no creo que en épocas de frío el acceso esté controlado, pero tampoco tendría mucho sentido bajar y no poder disfrutar de ese agua.

Os dejo una lista de otras calas del Golfo di Orosei por si queréis aplicar la visita:

  • Cala Fuili
  • Cala Luna (la segunda y última a la que se puede acceder a pie, siendo la ruta aún más larga que la de Goloritzé)
  • Cala Sisine
  • Cala Biriola
  • Cala Mariolu

18 de septiembre: Cagliari y Tortolì

Cagliari

Día de cambio de destino, no sin antes hacer turismo por la capital de la isla y la ciudad más grande (con muchísima diferencia) de toda Cerdeña. Sabéis que soy muy de Free Tour, pero esta vez hemos hecho la ruta por nuestra cuenta porque no había ningún disponible; todos están temporalmente detenidos, pero a pesar de ser una ciudad bastante amplia y con historia, no son muchos los lugares para visitar:

  • Bastione di Saint Remy: construido a finales del siglo XIX, precisamente para unir el casco antiguo con la parte nueva de la ciudad, es uno de los monumentos más llamativos de la ciudad (y que posee una de las mejores panorámicas). Su nombre deriva del primer virrey piamontés, Filippo-Guglielmo Pallavicini, barón de Saint Remy, y aunque es bastante reciente, está construido sobre las murallas de la ciudad antigua (llamada Karal o Karallai), y subiendo por sus escalinatas se accede a toda el casco antiguo.
  • Cattedrale di Santa Maria: Tanto por fuera como por dentro, me ha parecido espectacular. Construida durante el siglo XIII, fue elevada al rango de catedral en 1258. Cuando Cagliari fue capital del reino de Cerdeña, ahí prestaban juramento los representantes del parlamento sardo. En la década de 1930 fue erigida la actual fachada neorrománica, inspirada en la fachada de la catedral de Pisa.
  • Torre del elefante: es simplemente una torre medieval (1307) que no tiene más que un elefante que sobresale de ella (un poco al estilo de la rana o el astronauta de Salamanca), y que no he conseguido encontrar la curiosa historia que debe haber detrás. Actualmente no se puede subir a ella porque está de obras.
  • Anfiteatro Romano: Construido en el siglo II d.C. y con un aforo para 10.000 espectadores, este anfiteatro era el núcleo de la vida social de los ciudadanos durante el dominio romano. Allí se realizaban los populares combates de gladiadores y también las ejecuciones. Lo único que se conserva es la parte excavada de la roca, y de hecho nos hemos llevado una pequeña decepción porque se encuentra en unas condiciones bastante malas.
  • Marina: En el barrio de Marina se encuentra la antigua vía romana, lugar dónde hoy en día se ubica el puerto de Cagliari. En este lugar también se encuentra el ayuntamiento de la ciudad, la piazza Yenne y los bastiones del barrio de Castello al fondo.
  • Castello di San Michele: la parada final, a la cual hemos ido en coche por estar más alejada del centro por estar situada en el punto más alto de la ciudad, es una fortificación construida en el siglo XIV para albergar a la alta nobleza de la isla. Se trataba de un fuerte muy sólido, con guardia militar constante, que les permitía vivir a salvo de invasores y piratas. Actualmente se ha convertido en un centro de arte y cultura interesante de visitar. De la estructura original del castillo se conservan tan sólo un par de torres y la muralla, el resto ha sido remodelado, aunque intentando imitar su auténtica arquitectura original.

Tortolì

Después de patear Cagliari, hemos puesto rumbo al norte de nuevo, pero por el lado oriental de la isla. Mañana queremos ir a una playa que está por la mitad, así que hemos reservado un Airbnb en Girasole, una aldea cercana al pueblo de Tortolì. Una zona nada turística, pero que nos ha sorprendido gratamente con el restaurante Chiocho di Ponente, a pie de playa, y especializado en pescado y ostras. Todo ha sido inmejorable, tanto las vistas, como la comida, como el trato. Un 10! Mañana nos iremos de aquí, así que no podré contaros nada más de esta zona, pero quería dejar constancia de este restaurante.

17 de septiembre: Villasimius

El día de hoy ha salido un poco regular, pero por lo menos ha sido tranquilito. Teníamos unas reuniones por la mañana, así que hasta la 1 no hemos salido del Airbnb. El plan era ir a una de las playas de los alrededores de Cagliari, y la elegida ha sido la de Villasimius, a 1h y 20 de allí. Es la que nos han recomendado varias personas, así que nos hemos fiado.

Peeero lleva toda la semana nublado, y hoy ya no hemos tenido la suerte de que solo haya nubes: ha estado lloviendo un buen rato, así que al llegar nos hemos refugiado en un chiringuito para comer y probar las seadas, el postre típico de Cerdeña.

Con la forma que veis en la foto, es una masa de sémola que se rellena de queso pecorino (o a veces con queso fresco) y se suele acompañar con miel. La verdad es que esta bastante rico y no excesivamente dulce. Pensé que sería un bombazo, pero para nada.

Ya por la tarde, después de hacer tiempo, hemos podido pasar unas horas en la playa, que no es que sea fea, ni mucho menos, pero con las playas que hemos visitado en los últimos días (15 de septiembre: Spiaggia La Pelosa y Sassari y 16 de septiembre: Is Arutas) nos ha dejado un poco que desear; sumado a la paliza de coche de ida y vuelta, el veredicto es que nos lo podríamos haber ahorrado.

Para la cena, queríamos cambiar un poco, y hemos acabado comiendo sushi, nada italiano, lo sé, pero estaba muy muy bueno, y había muchísima variedad de carta, hemos probado hasta uno que llevaba tocino!

16 de septiembre: Is Arutas

El día de hoy era para desplazarnos desde Alghero, al norte de la isla, hasta Cagliari, en el sur. Por autovía son unas 2h30, pero hemos preferido ir por la carretera nacional de la costa, mucho más bonita, y así poder parar en una playa que nos habían recomendado: Is Arutas, cerca de la ciudad de Oristano.

Lástima de día nublado, porque no ha potenciado nada la belleza del lugar, pero es que era igualmente espectacular: una playa de pequeñas virutas de cuarzo blanco en vez de arena común, lo que se traduce en un agua completamente cristalina, y dada su pronta profundidad (al contrario que La Pelosa), era como una piscina natural, y hacer snorkel ahí ha sido una pasada.

Al parecer, solo dos playas más en toda la isla tienen estas características (Mari Ermì y Punta Maimoni, cerca de Is Arutas), así que creo que es una parada imperdible en vuestro futuro viaje a Cerdeña.

Se puede aparcar el coche en los alrededores, ya que hay varios parkings, que nos han dado pistas de lo abarrotada que puede ponerse esta playa en julio y agosto, así que si vais en esa época, mejor será madrugar. Además, son parkings de pago, como en casi todas partes a las que no hay más remedio que llegar en coche. Así son estos sardos.

Ya casi por la noche llegamos a Cagliari, y solo nos quedó tiempo para cenar (en esta ocasión en un restaurante llamado Incógnito – nada del otro mundo).