5 de agosto: Islas Phi Phi

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El día de hoy ha sido intenso, hemos estado en varios sitios, tanto de Ko Phi Phi Don como de Ko Phi Phi Leh, las dos islas más grandes del archipiélago, aunque la segunda no está habitada.

Por la mañana hemos echado a andar hacia otra dirección de la isla donde nos alojamos, y hemos dado con un camino de tierra que subía y subía sin parar… hasta que media hora más tarde hemos llegado al que para mí es el mejor lugar de la isla: el punto más alto, donde hay un mirador con unas vistas espectaculares.

Hemos pasado aquí un buen rato disfrutando de las vistas, y para bajar, por el lado contrario al que veníamos, hay un caminito asfaltado que más tarde se convierte en escaleras, y más escaleras y más escaleras… parece que nunca se acaban pero hemos vuelto al pueblo en 15 minutos.

A las 14:00 teníamos contratado un tour de medio día (de 14:00 a 18:00) que nos ha costado 400BHT (unos 10.50€) e incluía la visita en barco a 4 lugares, además de comida, fruta y agua. La capacidad del barco era de 20 personas.

La primera parada ha sido en una pequeña playita donde había muchos monos, todos muy confiados y amigables, incluso se nos subían a los hombros! Aunque estaba bastante masificada de otros barcos con tours.

Después hemos puesto rumbo a Ko Phi Phi Leh, la otra isla. El camino ha sido lento porque íbamos en un Long Tail, el barquito típico de aquí cuyo motor no da para mucho, y además había bastante oleaje (hemos acabado calados). La primera parada en esta isla ha sido la Viking Cave, que realmente no ha sido una parada, simplemente hemos pasado por delante de unas cuevas bastante impresionantes con techos altísimos pero a las que no se podía entrar.

Después hemos parado en Pileh Lagoon, una bahía muy cerrada (de ahí viene su nombre) de aguas cristalinas donde hemos podido bañarnos durante un rato. Después nos han dado la comida (arroz y piña) y hemos salido hacia la boca de Pileh Lagoon, a una zona llena de peces: era el turno de hacer snorkel. Un sitio perfecto, aguas transparentes, muchísimos peces y vegetación acuática, no veíamos el momento de salir!

Agotados, sobre las 6 de la tarde, hemos puesto rumbo de vuelta al pueblo: sólo han sido 4 horas pero tantas horas a remojo salado nos han dejado KO.

Después de ducharnos, sólo nos faltaba una cosa para volver a la vida, así que hemos considerado que hoy era el día perfecto para probar… un masaje tailandés! Aquí es muy típico y hay locales de masajes en todas partes, el precio es de 300BHT (unos 8€) por un masaje de 1 hora, toda una ganga y además ha estado bastante bien, nos hemos quedado nuevos.

Para terminar el día, cena en (creo) el único restaurante vegetariano/vegano del pueblo, llamado Dow. Hemos venido aquí porque dos de los compañeros de viaje son veganos y la verdad es que la comida estaba muy rica, había mucha variedad y además estaba más elaborada que en otros restaurantes en los que hemos comido estos días.

Mañana tenemos toda la mañana por aquí y a las 15:30 cogemos un barco hacia nuestro siguiente destino… Krabi!

4 de agosto: Ko Phi Phi Don

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Hoy nos hemos dedicado a explorar Ko Phi Phi Don, la isla del archipiélago Phi Phi en la que estamos alojados, la más grande y la principal de todas ellas. Es donde se concentra todo el turismo y de hecho está preparada para acoger miles y miles de turistas. Por suerte, agosto pertenece a la época de temporada baja y no hay mucha gente.

Hay tours organizados para visitar las playas más lejanas al pueblo y también taxis-bote que te llevan a donde quieras, pero hemos preferido intentar llegar a los sitios a pie. La verdad que es bastante fácil porque como hay cabañas de hoteles en muchas partes de la isla, hay bastantes caminos y todos en buen estado para andar.

Hemos estado en la zona este de la isla, y nos ha cundido poco porque todo era tan bonito y se estaba tan tranquilo que nuestras paradas eran bastante largas:

La primera ha sido en la playa del Viking Nature Resort, pequeña y con apenas 10 personas, eso sí, junto a un chiringuito que nos ha salvado cuando se nos ha venido encima una tormenta tropical que nos hubiera duchado enteros.

Curiosamente, estábamos bañándonos y Jorge ha visto unas aletas a lo lejos, como a unos 300m, y hemos pensado que eran delfines, pero tampoco nos hemos parado a pensar mucho en ello. Y más tarde, mirando un mapa, nos hemos enterado de que aquella zona en la que habíamos visto las aletas era la zona de avistamiento de tiburones! Allí donde van las barcas de los tours a ver y a hacer snorkel con tiburones, así que no parece que sean peligrosos.

En el momento de la tormenta, que ha durado muy poco pero ha caído mucha agua, nos hemos metido al chiringuito a comer para hacer tiempo. Estábamos tan agusto que hemos pasado casi 4 horas allí charlando antes de retomar el camino. Y hemos visto un varano!

Segunda parada, Loh Moo Dee Bay, una playa de palmeras altísimas, agua clarísima, arena blanquísima y más lisa que un plato, una gozada vamos! Hemos aprovechado para hacer un pequeño entrenamiento y después, al agua!

Cuando ya se había puesto el sol (se nos ha hecho un poco tarde), hemos puesto rumbo de vuelta al pueblo, sin problemas porque había farolas por los caminos. De vuelta hemos pasado por Long Beach, una playa bastante grande llena de cabañas para turistas y varios restaurantes también.

A todas estas playas se puede ir andando sin problema sin necesidad de contratar un bote y además tampoco es mucha distancia, la vuelta desde el punto más alejado hasta el pueblo nos ha llevado una media hora.

Por la noche, después de cenar en uno de los muchos restaurantes que hay por aquí, hemos ido a dar una vuelta por Loh Dalum Bay, la playa en la que estuvimos ayer que está en el mismo pueblo, y donde tienen lugar la mayoría de las fiestas nocturnas de la isla, que no son pocas. Unas discotecas muy peculiares en plena playa en las que había espectáculos con fuego y concursos de saltar a la comba.

3 de agosto: Phuket – Islas Phi Phi

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Dejamos Phuket esta mañana, no sin antes pasar por el Big Buddha, el monumento más famoso de la zona.

El Big Buddha es, como bien indica su nombre, una estatua gigantesca de Buda: 45 metros de alto y 25 de diámetro. Aún es más impresionante porque está en lo alto de una montaña y desde allí hay una panorámica de 360° de todo Phuket.

Fue construido (y de hecho aún están en ello) después del tsunami del año 2004, que afectó a la provincia duramente.

La entrada es gratuita pero se pueden hacer donaciones de varias formas, como haciendo ofrendas a los monjes (que a ratos están cantando mantras), comprar algún souvenir, o hacer ofrendas a estatuillas de Budas (que están por todas partes) a cambio de tener salud.

A pesar de que está preparado 100% para turistas, en el templo que hay junto al buda y sus alrededores, se respira mucha paz y tranquilidad, y además no está para nada masificado (también es verdad que ahora es la temporada baja de turismo en Tailandia).

Para subir hasta aquí, hay una carretera de unos 6km por la montaña, empinadísima, por lo que hemos optado por coger un taxi desde nuestro hotel (precio cerrado de 600BTH y además el taxista nos esperaba arriba para volver cuando quisiésemos).

En Phuket parece ser que no hay otra forma de moverse que no sean taxis o andando, no hemos conseguido dar con ningún autobús, y no nos hemos atrevido a conducir las típicas motillos que alquilan porque conducir por aquí es una locura, además de que se circula por el lado contrario.

De vuelta en el hotel, nos ha venido a buscar una furgoneta para llevarnos al puerto de Phuket (Rassada) para cruzar el mar en barco hasta el siguiente destino: las Islas Phi Phi. El trayecto han sido 350BHT por persona, y duraba alrededor de 1h y media. Es un barco bastante grande, con asientos cómodos y capacidad para varias decenas de personas.

Ya en Phi Phi, después de buscar y dejar las cosas en el hotel, hemos paseado por las calles, que están llenas de restaurantes, tiendas, puestos… todo de cara a los turistas (aquí no hay nada más que turistas y gente que trabaja para el turismo) por lo que no se ve demasiado auténtico, de todas formas, el paisaje es precioso y la playa en la que hemos estado esta tarde, también (Loh Dalum Bay).

Como a las 19:00 ya prácticamente no hay sol, no hemos podido ver nada más, salvo dar una vuelta por el pueblo después de cenar… mañana nos adentraremos en las profundidades de la isla a ver qué pinta tiene.

¡TAILANDIA 2018! 31 de julio, 1 y 2 de agosto: Madrid – Moscú – Phuket

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El gran viaje del año por fin ha llegado! Ha tardado, pero no más de lo que hemos tardado nosotros en llegar a nuestro primer destino… vaya odisea!

El día 31 a las 23:30 salimos en avión hacia Moscú, ya que nuestro viaje hacia escala allí. El motivo de coger este viaje era que, además de ser la opción más barata con diferencia, es que la escala en Moscú era de 13 horas. Por este motivo pensamos que tendríamos una buena oportunidad para visitar la ciudad que ninguno de nosotros antes había visitado, pero cuando hace unas semanas nos informamos sobre los visados, nos dimos cuenta de que era un proceso lento y caro (el visado de tránsito – para estar menos de 72h de escala en el país y mientras poder salir del aeropuerto, cuesta 60€), y además algunas personas que habían estado en Rusia nos comentaron que las autoridades de allí son un tanto especiales o exigentes, y que cabía la posibilidad de que tuviésemos problemas por cualquier tontería, así que decidimos no correr el riesgo de que pasase algo que nos hiciese perder el vuelo a Phuket, y finalmente optamos por quedarnos en el aeropuerto… 13 horas! Aterrizamos a las 5:25 (1 hora más que en España) y dado que habíamos dormido fatal en el avión y apenas un par de horas, buscamos un rincón apartado y nos echamos al suelo a dormir. No se dio mal, conseguimos dormir casi 5 horas, aunque no del tirón porque cada rato perdíamos sensibilidad en alguna parte del cuerpo por el colchón tan duro que nos habíamos buscado.

Por si a alguien le interesa, en el aeropuerto de Moscú hay salas con alguna especie de cama, accesibles a todo el mundo por unos 10€/hora.

Como nos habíamos hecho a la idea de la cantidad de horas que tendríamos que estar allí, realmente no se nos hizo muy pesado, entre siestas, pelis, paseos e incluso un mini entrenamiento en un intento de desoxidar un poco el cuerpo…

Finalmente embarcamos hacia Phuket y despegamos a las 18:50, teníamos por delante nada más que 10 horas de vuelo! Y a las 8:30 del día siguiente, hoy 2 de agosto, aterrizamos en Phuket (5 horas más que en España). Al contrario de lo que pensábamos, no nos hemos notado cansados hasta la noche, así que hemos aprovechado bien el día.

Primero era el turno de cambiar algo de dinero y comprar unas tarjetas con internet para el móvil. De esto último hay varias compañías, pero prácticamente todas tienen los mismos precios, y según dicen AIS es la que mejor cobertura tiene, y la que hemos cogido nosotros.

Después de preguntar en todos los puestos de taxis del aeropuerto y comprobar que son unos timadores (se ponen de acuerdo unos con otros para ofrecer todos el mismo precio caro y que así no nos quede más remedio que cogerlo) nos adentramos en el corazón de Phuket, atasco incluido. También hay buses que salen cada hora, por 100THB por persona (1€=36THB aprox.)

Habíamos leído que los tailandeses son personas súper simpáticas, amables y siempre sonrientes y los primeros con los que nos topamos… todo lo contrario. Los de los puestos de taxis, lo más borde del mundo, y el taxista que nos llevó, nos intentó timar de nuevo: a medio camino paró en una agencia de viajes con la intención de que bajásemos a comprar algún tour, cosa que obviamente no hicimos, y el hombre se enfadó mucho con nosotros y dejó de ser lo poco amable que ha había sido durante el resto del viaje. Vaya primera impresión…

Al llegar al hotel, tuvimos que esperar a que terminasen de limpiar las habitaciones y después de esto y de dejar el equipaje, nos fuimos a comer. Concretamente estamos en Phuket Town, la parte más antigua de la Provincia de Phuket (al sur de Tailandia). Hay muy pocos turistas occidentales, apenas nos habremos cruzado con 8 o 10, y hasta nos costó encontrar un sitio para comer. Gracias a estar donde estamos, hemos podido probar dos restaurantes de gente de aquí, con unos precios baratísimos (platos completos por 1,50€ – 36THB) así que nos hemos puesto como limas en ambas comidas! Lo más típico de aquí y que tienen siempre es arroz con carne y verduras, o bien con gambas y tallarines de arroz también con la misma mezcla. Poco variado, pero nos encanta. El Pad Thai, uno de los platos por excelencia, y que por supuesto ya hemos probado.

Y qué hay en Phuket Town? Pues dado que el sol se ha puesto a las 18:45, no hemos tenido mucho tiempo. Hemos subido a la Monkey Hill (colina de los monos), la cual evidentemente se llama así por estar llena de monos que lo último que tienen es miedo a los humanos y lo primero es hambre… muy simpáticos y debido a esto, no nos ha dado tiempo a ir a la gran atracción de la zona, el Big Buddha, así que mañana iremos a verlo.

La Monkey Hill es bastante peculiar, y no solo por los monos, sino porque se trata de un camino que sube hasta la cima de un monte, empinadísimo, y que tiene unos 3km de longitud. Curiosamente muchísimos tailandeses vienen aquí a hacer deporte, caminar o incluso correr! Y para nuestra sorpresa arriba del todo había un gimnasio en plena calle. Quien quiera ponerse en forma… ya sabe! Vaya paliza 😅.

De camino a la colina, había un templo (el primero de muchos), llamado Wat Wichit Sangkaram. Justamente había una ceremonia y estaba lleno de monjes ataviados con sus típicos trajes naranjas, así que parecía aún más auténtico.

Y hasta aquí nuestro primer día (o mejor dicho primeros tres, aunque parezcan uno), que ha terminado con un baño nocturno en la piscina del hotel.

Alojamiento: Beehive Phuket Old Town (6€/persona) – precio irrisorio, habitación doble con baño privado y, muy cotizado, aire acondicionado. El hotel no es precioso que digamos, pero cumple la función con creces y la piscina es todo un puntazo dado el calor que hace por aquí.

Las calas del norte de Alicante, foto a foto 📸

La provincia de Alicante está llena de rincones especiales. Los meses de junio o septiembre es el ideal para realizar un viaje por las calas de sus costas, ya que hay mucha menos gente, y que esté poco masificado es lo que da encanto a lugares como estos.

Hace un tiempo, y mientras estaba alojada en el Camping de Jávea, visité las siguientes (imprescindible tener coche):

Cala Blanca

Es de piedras y muy pequeña, pero tranquila porque no hay mucha gente. Entrar al agua no es fácil porque las piedras son bastante incómodas y grandes, así que es muy recomendable usar chanclas cerradas.

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Cala Barraca (Jávea)

También llamada Portitxol, tiene menos piedras que la anterior y el agua es más cristalina, pero al estar pegada a algunas casas y tener fácil acceso, suele llenarse de gente y es difícil encontrar un buen sitio para relajarse. El camino de bajada es largo, así que os recomiendo ir en deportivas; y las vistas desde él son preciosas.

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Cala Ambolo (Jávea)

Sin duda mi favorita, la más bonita de todas. Se supone que es nudista, pero hay de todo. A la entrada hay un cartel que indica que la cala está cerrada por peligro de desprendimientos, sin embargo creo que es ignorado por todos de manera sistemática.

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Cala Granadella (Jávea)

Se trata de la más popular de Jávea, y a pesar de ser septiembre, estaba llenísima. No nos fue posible aparcar, ni mucho menos poner la toalla en alguna parte, pero es que además el suelo rocoso tampoco hace que sea nada cómodo tumbarse. Hay algún chiringuito y servicio de hamacas, una de las pocas playas de por aquí que lo tiene.

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Cala Advocat (Benissa)

Por aquí estuvimos mucho más a gusto, ya que trepando por las rocas es posible estar casi a solas, y además la cala es bastante pequeña.

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Playa de L’Ampolla (Moraira)

No tiene la belleza y el agua azul de cualquiera de las calas anteriores, pero se agradece un poco de arena, y esta playa, muy cerca del pueblo, es una buena elección.

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Cala de los Tiestos (Moraira)

La bajada aquí es divertida: un camino algo largo por la cuenca deán río seco, y de hecho, hay que salvar lo que, si hubiese agua, sería una cascada. Para ello, han colocado una cuerda por la que hay que hacer rapel hasta abajo.

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Cala Racó del Corb (Altea)

Las calas de Altea son, después de Ambolo, las mejores. Esta es muy impresionante, pues tiene una pared de piedra altísima y totalmente vertical, que además se puede escalar (con equipamiento, claro).

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Cala Barra Grande (Altea)

Llegar es un poco más complejo, pues el camino es estrecho y escarpado, pero es preciosa y no suele haber casi nadie. 

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Cova Tallada (Denia)

El recorrido hasta la cala es largo y no apto para todos los públicos, pero la cala es impresionante, y es que se trata de una cueva dentro del acantilado a la que se accede nadando desde una roca grande pegada a él. A esta roca se llega, después de bajar todo el camino, atravesando el agua por un tramo que cubre por las rodillas. La cueva recibe su nombre porque parece que alguien la talló: el suelo y el techo tienen formas rectas perfectas con ángulos de 90º.

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Después de disfrutar de una visita fotográfica por estas calas alicantinas, ¿con cuál os quedáis?

¿Hay algo en Castellón?

Lo primero, no se me ofenda nadie que sea de Castellón y me esté leyendo! El título es este porque es cierto que Castellón (la ciudad) tiene cierta fama de «no tener mucho que ver» en ella.

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Debido a competiciones de atletismo he tenido que venir aquí varias veces, pero nunca con tiempo para pasear y descubrir sus rincones. Pero esta última vez ha sido diferente, y sí que pude escaparme un ratito a dar una vuelta. Dado que no tenía coche, estuve paseando por el centro de la ciudad, aunque a decir verdad la ciudad en sí no es muy grande. Y por el camino me topé con todos estos lugares que sí son dignos de visitar:

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Esta es la Plaza de Santa Clara. Es uno de los lugares más concurridos por los lugareños, ya que está llena de bares y muy cerca de calles de tiendas. Es muy bonita porque está entera rodeada por esos pórticos que veis en la foto.

Detrás de esta plaza encontramos la Plaza Mayor, la Catedral de Santa María y una torre muy peculiar llamada El Fadrí, que sin dudas es el símbolo de la ciudad de Castellón.

Si queréis más información sobre Castellón, es justo aquí donde se encuentra la oficina de turismo.

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Este aspecto tenían la mayoría de las calles del centro, y además con cero aglomeraciones porque justo a esa hora jugaba España… Fútbol!

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El edificio de Correos, de lo más peculiar que había por la zona y me extrañó bastante que no apareciese en las guías turísticas que consulté en internet.

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El Parque Ribalta, justo al lado del casco antiguo y muy agradable, es como El Retiro para Madrid, o Central Park par Nueva York (salvando las diferencia, claro). Además es bastante amplio.

Estoy segura de que hay muchos más lugares para visitar en esta ciudad, pero yo tenía poco tiempo y dado que competía al día siguiente no podía andar demasiado.

Os dejo aquí el enlace a un blog escrito por alguien de allí mismo donde podéis encontrar más lugares a parte de los que os he enseñado yo: Qué ver en Castellón Ciudad y Provincia.

Un día en Ávila

Después de pasar el sábado en Salamanca, y ya que la tenemos tan vista, el domingo decidimos que en lugar de volver a Madrid directamente, pasaríamos el día en Ávila.

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Es una ciudad muy pequeña, y en un par de horas puedes ver el casco antiguo de cabo a rabo. De hecho, después de dar una vuelta por el interior de las murallas, decidimos dar un paseo nada menos que rodeando la ciudad entera: tan simple como salir de las murallas y empezar a caminar por su lado. Un paseo muy bonito ya que están muy bien cuidadas y junto a unas praderas de césped verde precioso, en el que dan ganas de echarse una buena siesta!

También existe la opción de dar un paseo por encima de la muralla, para ello debes ir a la taquilla y comprar la entrada que te permitirá subir (desconozco el precio).

Aquí unas cuantas fotos de los mejores lugares de la ciudad:

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Las murallas desde fuera, una vista preciosa

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La plaza del Ayuntamiento

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La Catedral de Ávila

Fuera ya del centro de la ciudad, merece la pena sin ninguna duda visitar Los Cuatro Postes. Es una construcción en las afuera que está elevada sobre unas rocas y desde donde se puede ver una vista panorámica de la ciudad, como esta:

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Y no podía acabar este post sin recomendaros un restaurante en el que caímos de rebote y que como siempre que esto nos pasa, acertamos de lleno. Se llama el Molino de la Losa y está muy cerca de Los Cuatro Postes. La comida es tradicional y tiene, como no puede ser de otra manera, un buenísimo chuletón de Ávila. Los precios no son exagerados, por unos 30€ puedes comer perfectamente (sin vino). Y tengo que decir que lo mejor que probé fue el postre! Lo vi en la carta de pasada y me llamó la atención por su nombre: Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal. Decidimos pedirlo y… menos mal que lo pedimos! Estaba espectacular, y de hecho el camarero nos dijo que hace 2 años había ganado el premio el mejor postre de Castilla y León. Mmm!

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Un paseo nocturno por Salamanca

El fin de semana pasado tuve competición en Salamanca, y por enésima vez en esta ciudad, después  aproveché para dar un paseo por el centro, esta vez de noche. Os dejo en este post los lugares que, a mi parecer, no podéis perderos de esta ciudad, que al ser pequeña tiene mucho encanto y además en una tarde puedes hacerte una buena idea de ella:

  • Plaza Mayor: muy similar a la de Madrid, pero a mí me gusta más, ya que a diferencia de la de la capital, esta está casi siempre libre de casetas y se puede admirar toda la plaza por sus cuatro paredes llenas de ventanales.

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  • Catedral de Salamanca: típica visita que todo el mundo hace porque tiene un secreto… en la fachada de la puerta principal hay algo escondido que no debería estar ahí… un astronauta!!
  • Huerto de Calixto y Melibea: es un jardín que me parece que es precioso y tiene mucho encanto y mucha magia. Siempre que vengo a Salamanca no falta un ratito de relax entre sus rosales, que siempre están preciosos.
  • Portada de la Universidad de Salamanca: esta universidad lleva impartiendo clase ininterrumpidamente desde nada menos que el año 1218! Y esta de aquí abajo es la que era la puerta principal. Puedes pasar todo el tiempo que quieras observando las figuras porque ya ves que son muchísimas, y además esconde otro reto… Si quieres tener buenos resultados en los estudios, dicen, deberás encontrar una rana en alguna parte del mural! A mi parecer es muy complicado porque es inmenso, y además con el paso del tiempo la ranita ha ido perdiendo forma y puede que no te des cuenta de lo que es si no te lo dicen.

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  • Casa de las conchas: es una biblioteca, y por fuera podéis ver que su fachada está llena de conchas. Si quieres sabes cuántas hay, debes contar de una en una 😉

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Estoy segura de que me dejo muchos sitios, pero estos son los mejores para mí. Dejadme en los comentarios qué lugares añadiríais a este post!

Londres

Una de las ciudades más populares del mundo, aquel lugar que parece ser un obligado para todo turista o viajero. Hay muchas formas de visitar esta ciudad, pero lo que sí es seguro es que no es un destino barato.

A propósito de mi visita a Birmingham, y como allí no pude hacer nada de turismo, se me ha ocurrido rescatar mi experiencia en el verano de 2013, cuando estuve viviendo en Croydon, un pueblo a las afueras de Londres.

Este pueblo se encuentra a una media hora de Londres en transporte público, así que cuando tenía días libres en el trabajo simplemente cogía un tren y me acercaba a visitar la ciudad, y en todos esos días esto es lo que visité:

  • Picadilly Circus: la plaza más famosa de la ciudad y probablemente del país, tiene su encanto con todos esos carteles luminosos en las fachadas de los edificios. Junto a esta plaza se encuentra la tienda de M&M’s, que más que una tienda es un museo y es muy curiosa de visitar (no tanto para comprar…)1064141_10201520267831859_682545625_o
  • China Town: algo también muy típico, está justo detrás de Picadilly, son apenas 3 calles pero parece que estás en otro país. Es curioso y recomiendo probar algo en alguno de sus restaurantes.
  • Hyde Park: el «Central Park» de Londres, ideal para pasear y relejarse y donde además suelen hacer muchos eventos (aquella semana tocaba Bon Jovi, por ejemplo).
  • Trafalgar Square: es inmensa, y muy bonita, eso sí, llenísima de gente.1044968_10201515522433227_1599077031_n
  • Palacio de WestminsterLondon Eye: otros dos iconos de Londres, están prácticamente al lado uno del otro y son de visita obligadísima. A la noria se puede subir, cuesta unas 17£ y según nos contaron no tiene mucho de especial. Son cabinas grandes donde vas con más gente y de pie, y la vuelta entera creo que dura 1 hora, por lo que va muy despacio.1094669_10201933948373614_76049234_o
  • Ribera del Támesis: para dar un buen paso, cuanto quieras de largo, porque Londres es una ciudad enorme. Hay muy buen ambiente, lleno de bares para tomar algo y mucha gente paseando y haciendo deporte. El paseo que elegimos fue desde el London Eye hasta el London Bridge, otro imprescindible de aquí, donde lo mejor es esperarse a que pase algún barco para ver como suben y bajan las compuertas. Más o menos a la altura de la estación de tren London Bridge, en el río, hay una buena vista para tomar unas fotos del puente.1069338_10201540508057852_617520384_n
  • Estación de King’s Cross: famosa por su aparición en Harry Potter, de aquí es de donde sale el tren a Howarts, en el andén 9 y 3/4! De hecho en una de las paredes hay un carrito incrustado para que puedas hacerte la típica foto «cruzando» al mágico andén.
  • Harrods: es un centro comercial famosísimo y enorme, tiene unos 7 pisos y todos ellos bastante grandes. Puedes pasar todo el tiempo que quieras allí, hay desde ropa de lujo hasta los juguetes más curioso, además del mercado o ropa deportiva. Y todo carísimo, por supuesto.
  • Chelsea: el mítico barrio, es agradable pasear por sus calles y alucinar con las casas que hay, pues es una zona bastante exclusiva.
  • Camden Town: también de visita imprescindible, y aquí sí que puedes pasar todo el tiempo que quieras y perderte si te descuidas. Es como un mercadillo gigantesco en el que venden de todo, desde artículos de segunda mano, antigüedades y souvenirs para turistas (no pueden faltar).  La calle principal está llena de tiendas para turistas, así que lo mejor es adentrarse por las callejuelas y descubrir tiendas de lo más llamativo. Y cuando parece que se acaba, aún hay más. Yo creo que no llegamos a verlo todo. Algo que me gustó mucho fueron los puestos de comida junto al canal, una placita llena de puestos de muchos países diferentes y para todos los gustos.1073852_10201641303297670_1687399956_o
  • St James Park: es otro bonito parque, más pequeño que Hyde Park e igual por eso nos gustó más. 1085108_10201641307177767_227332916_o
  • Buckinham Palace: otro must see, está muy cerca del St James Park, y la verdad que es bastante imponente y la plaza de la entrada es inmensa, con una estatua dorada en el centro impresionante.1008810_10201646179219565_769365855_o
  • Catedral de St Paul: muy grande y clásica, aunque no somos mucho de iglesias.
  • Ayuntamiento: más lejos de lo que imaginamos, es un edificio completamente moderno y diferente, está hecho entero de cristal.
  • Natural History Museum: Como la mayor parte de los museos de Londres, es gratuito, y en consecuencia tuvimos que esperar muchísima cola. Lo bueno es que fue rápido, sólo esperamos unos 45 minutos y creedme que allí había mucha gente. El museo no está mal, tiene salas en relación con el ser humano, los dinosaurios y todos los tipos de animales. Lo que más nos llamó la atención fue la ballena azul de tamaño real que hay en una de las salas. Lo demás no estuvo mal, pero estaba abarrotado de gente y no se podían ver bien las exposiciones, por lo que en menos de 2 horas estábamos de nuevo fuera.1150726_10201852202330014_89265157_o
  • Notting HillPortobello Market: el famoso barrio televisivo y el mercado están en la misma zona, donde las tiendas son aún más curiosas que en Camden pero más caras también. La visita no puede faltar, y las casas coloridas le dan encanto a todo el barrio.
  • Carnaval de Notting Hill: es muy famoso, y como coincidió que estábamos en la ciudad, nos acercamos a verlo. La verdad es que nos decepcionó bastante. Estaba todo a rebosar ed gente, y además todo el mundo borracho, muchos empujones y poco espacio. Tampoco es que fuese nada del otro mundo, no había desfiles ni nada por el estilo, simplemente era fiesta en la calle y algunas personas disfrazadas.1279007_10201885302397495_338406025_o

Todos estos lugares creo que son los más imprescindibles en la ciudad, y para verlos necesitaréis varios días, ya que Londres es muy grande y hace falta desplazarse en transporte público para verlo todo. Existe una tarjeta que se llama Travel Card, que pagando una tarifa determinada os permite desplazaros en varios medios de transporte sin tener que pagar varios billetes. Son diferentes dependiendo de para cuántos días las compréis.

Si pensáis en pasar allí varios meses o ir a vivir allí, os diré que es una ciudad carísima para ello, y además creo que encontrar trabajo no es demasiado fácil, sumando que el trabajo que puedas encontrar no será muy bueno. La verdad es que es una elección de mucha gente que quiere ir a aprender inglés (como fue la mía en su día), y pienso que es toda una experiencia, a pesar de los inconvenientes. Yo no lo disfruté demasiado, trabajaba con unas condiciones bastante malas en un hotel limpiando habitaciones, el sueldo no era muy alto y tenía que pagar 600£ por una habitación en una casa compartida. Creo que para un par de meses o tres está bien como experiencia, pero no podría haber estado mucho más.

Ibiza

Me ha costado años, pero por fin he conocido Ibiza. Ha tenido que ser por venir de competición, por lo que aunque estuve cuatro días, sólo pude aprovechar dos de ellos.

Fue un fin de semana ventoso de mayo, por lo que no hacía día ideal para estar en la playa, así que tomé nota de los consejos que me habían dado varias personas, alquilé un coche y visité los siguientes lugares, partiendo desde San Antoni, que es donde estaba alojada:

  • Cala Bassa, Cala Comte y Cala Tarida: se encuentran bastante cerca de San Antoni, siendo la primera la más cercana. Tuve tiempo de ver las tres porque simplemente fui a pasear por los alrededores y ver cómo eran. Hacía bastante viento en esa zona así que decidí subir al norte como siguiente destino. De las tres, la que más me gustó fue Cala Tarida, pero está demasiado masificada, así que quizás la mejor fue Cala Bassa.

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Cala Tarida, el rincón donde menos gente había (y es que no sale en la foto, pero había)

  • Cala Xarraca: se encuentra en la zona norte de la isla y muchos dicen que es la mejor zona porque está menos masificada. En mayo no hay mucha diferencia pero en verano parece ser que sí, y además la gente que viene a Ibiza por la fiesta no frecuenta esta parte de la isla normalmente. Aquí sí que se estaba bien, así que me quede un par de horas en la arena, aunque sin tocar el agua porque debido al viento había olas muy grandes y no hacía tiempo para meter el cuerpo entero. Caminando por la playa, además, cuando llegas al extremo, puedes continuar andando y perderte por el extremo de la isla junto al mar.
  • Puente de Piedra: ya era por la tarde, y después de haber pasado un buen rato tirada, me apetecía hacer una caminata chula. Busqué en internet y encontré este lugar, cerca de Xarraca, y aunque me costó dar con el camino que llegaba hasta él, al final lo conseguí. No me cruce con una sola persona en todo el trayecto (2,5km ida – y un desnivel considerable) y cuando llegue al destino, estaba completamente sola con la naturaleza.

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Misterio resuelto: esto es el «Puente de Piedra»

  • Ibiza Ciudad – Castillo de Ibiza: al caer el sol, aproveché para visitar el castillo de Ibiza, además justo ese fin de semana estaban de fiestas, y había un mercado medieval. Estaba fantásticamente ambientado aunque estaba llenísimo de gente y se andaba un poco mal.

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  • Mirador de Es Vedrà: es ideal para ver la puesta de sol, pero mi día no daba para más, así que lo dejé para la mañana siguiente antes de irme. Es el lugar más bonito en el que he estado estos dos días. Es Vedrà es una pequeña isla junto a Ibiza, está protegida por lo que nadie puede pisarla. Está rodeada de muchas leyendas misteriosas que hablan de que está encantada o que es una base de extraterrestres… Incluso hay gente que afirma haber visto OVNIS! Lo que sí es seguro es que cualquiera que la visita (el mirador) queda maravillado y la isla desprende magia. Subiendo por el camino de la izquierda del mirador se llega a la Torre del Pirata, la isla se ve genial también desde allí, pero ya no se puede entrar, y antes sí.

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Y esto es todo lo que vi en el poco tiempo que tuve. Ibiza es bastante pequeña, así que es posible recorrerla entera, dependiendo de la prisa que te des y el tiempo que tengas. Eso sí, creo que alquilar un coche es imprescindible si quieres aprovechar el tiempo y tener libertad. Aunque también es verdad que hay buses que llegan a casi todas las calas conocidas.

La última conclusión que saqué es que todas las calas son preciosas, que la mejor de ellas no es ninguna y lo son todas, dependiendo de quién te de su opinión, así que lo mejor es que lo compruebes tu mismo. Eso sí, no te imagines calas pequeñas y aisladas, todas son bastante grandes y abiertas y además la mayoría tienen casas construidas hasta casi entrar en la arena. Para mí, las mejores son las que no son accesibles con coche, porque entonces seguro que habrá muchísima menos gente, pero claro, depende del ambiente que busques.