Esta mañana aprovechamos disfrutando un poco más del hotel y de su tranquilidad, ya que está muy cerca del aeropuerto y hasta las 16:30 no salía nuestro avión a Bangkok.
A partir de ahora no hay demasiado que contar porque todos los días estamos cambiando de ciudad para acabar en el destino final antes de volver que es Phuket. Cuando vuelva haré un post sobre los detalles de cómo desplazarse por el país, que suele ser bastante útil para organizar los viajes desde casa.
Esta vez volamos con Air Asia, otra de las compañías asiáticas baratas y donde además no cobran demasiado por facturar la maleta (si se hace por adelantado), unos 6€ por máximo 15kg.
Al llegar a Bangkok dejamos las cosas en el hotel, muy cerca de la famosa calle Khao San (pero lo suficientemente lejos como para no sufrir los efectos de las fiestas de la calle por la noche) y nos encaminamos hacia ella para cenar y hacer las últimas compras, ya que sólo nos quedan dos noches en Tailandia!
Hotel: Paragon One Residence – 10€/perdona/noche en habitación doble. Está genial, tanto la ubicación como el hotel en sí, muy buenas condiciones, ninguna pega. Eso sí, ningún lujo extra por supuesto! Pero para mí 100% recomendable.
Hoy el día ha sido tranquilito, hemos hecho pocas cosas pero todo nos ha encantado.
Después de desayunar hemos ido al Templo Blanco de Chiang Rai, a unos 15km del centro de la ciudad. Es un templo muy especial y muy diferente de los demás, y no por nada en concreto, de hecho es muy moderno. Comenzó a construirse en 1997 con el objetivo de crear algo especial y atraer turistas a la ciudad, ya que por aquí no hay muchas atracciones de interés. A raíz de este templo, a mi parecer, espectacular, Chiang Rai recibe muchos turistas cada año y hay gente que viene aquí sólo para visitarlo.
Después hemos vuelto al hotel a bañarnos en la piscina (ha salido el sol y pega de tal forma que nos hemos quemado en el rato del templo, así que era el plan perfecto), descansar y entrenar un poco en el gimnasio, aunque es bastante penoso en comparación con el resto de instalaciones del hotel.
A las 8 hemos ido a la ciudad a cenar, y hemos acabado en un mercado nocturno que tiene lugar únicamente los domingos, en el que hay muchiiiiisimos puestos de comida, ropa y complementos. Nos lo hemos pasado genial porque había una plaza con música típica tailandesa, un escenario y muchos tailandeses bailando sus coreografías típicas (o eso suponemos, el caso es que todos se la sabían!). Junto al escenario hay un montón de mesas para que cada uno compre la comida que quiera y cenar allí. Éramos casi los únicos turistas, así que debe ser que hemos dado con un lugar 100% autóctono!
Habíamos comprado los billetes de bus a Chiang Rai ayer, y los cogimos a las 15:00 porque por la mañana pensábamos ir al santuario de elefantes, pero de nuevo amaneció lloviendo y cancelamos el plan. Así que nos ella quedado sin ver, tocar y dar de comer a elefantes 😔.
Para hacer tiempo, fuimos a darnos un masaje tailandés de nuevo, comimos en un restaurante vegano y nos fuimos para la estación. Y cuál fue nuestra sorpresa? Debido a las lluvias, la carretera se había hundido y los autobuses llevaban 2 horas de retraso! Hasta las 5 no salimos de Chiang Mai, y por si fuera poco, debido al hundimiento, el bus tuvo que dar un «rodeo» que hizo que el viaje durase 3 horas en vez de 6…
Lo que no alcanzo a entender es que en un país en el que se supone que llueve tantísimo, tengan unas infraestructuras tan poco preparadas.
Al llegar a Chiang Rai, nos esperaba nuestro capricho de final de viaje: un Resort de 4* super tranquilo en las afueras de la ciudad (por eso nos dio más rabia todo el retraso del autobús), pero antes paramos en el Bazar Nocturno de Chiang Rai, junto a la estación de autobuses, un lugar muy chulo para comer porque junto a él hay una plaza llena de puestos de todo tipo, con mesas en el centro y así cada uno pudimos comer lo que quisimos y sentarnos juntos.
Esperemos que la lluvia nos de un poco de tregua y podamos disfrutar al 100% de la súper piscina del hotel!
Al final no hemos ido a ver los elefantes porque ha amanecido lloviendo y no nos la queríamos jugar, ya que está a casi 60km de aquí y además es muy caro en comparación con lo que cuesta aquí la vida, incluso siendo turista, unos 40€.
Así que nos hemos dedicado a caminar por la ciudad y descubrir algunos de sus templos, porque todos es imposibles, hay uno cada 100 metros!
Wat Tung Yu
Wat Sam Pow
Wat Phan-Ohn
Wat Chiang Man
Plaza de los Tres Reyes
No son todos los que hemos visto, pero podéis haceros una idea bastante clara ya que casi todos son muy parecidos.
Hemos echado en falta un guía que nos cuente un poco algo de historia o explicaciones sobre los templos, pero no hemos visto opciones de tal cosa ni vistas guiadas.
El único «pero» del día, ha sido ver que en uno de los templos, que había un bonito mausoleo en cuyo interior se encuentra algo así como «el pilar de la ciudad», había un cartel que decía que estaba prohibido que entrasen las mujeres. La explicación es que las mujeres tienen la menstruación, y este hecho es algo que los budistas consideran que humilla y arruina este lugar sagrado.
El otro día, junto con mis compañeros de viaje, charlábamos sobre por qué el budismo era una religión, ya que es muy distinto a las demás religiones, desde no tener dios hasta que todo el mundo puede convertirse en Buda. No se reza ni se venera a una persona en concreto.
Con el paso de los días en Tailandia, me doy cuenta de que es una más, una doctrina que te dice qué es lo que tienes que hacer, leyes inventadas que cada cual interpreta en base a su propio interés (los monjes no pueden poseer nada más que lo estrictamente imprescindible para vivir, pero eso sí, el cigarrito en la puerta del templo que no falte), machista (no hay casi monjas budistas y las que lo son solo aspiran a ser las limpiadoras del templo), clasista e incoherente con esas mismas reglas que ellos mismos han escrito, en las mismas puertas de su templo.
Como dije esta mañana: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Seguimos subiendo hacia el norte, y esta vez también hemos elegido el avión. Muchas compañías asiáticas (Thai Airlines, VietJet, Thai Lion Air o Air Asia) ofrecen vuelos a muy buen precio (rondando los 20€ – 30€ con maleta facturada).
El avión salía del aeropuerto de Suvarnabhumi, uno de los dos aeropuertos de Bangkok, el más grande, muy moderno y con mucho tránsito. A las 9:50 salíamos y a las 11:00 estábamos en el aeropuerto de Chiang Mai.
Chiang Mai es una ciudad antigua de tamaño reducido, pero lo que hemos visto hasta ahora nos encanta: está limpia, huele normal, es bastante tranquila (según que zonas) y los propietarios de negocios tienen bastante higiene en los mismos. Todas estas cosas en Bangkok y varias de las ciudades que ya hemos visitado están ausentes por regla general, así que ha sido un alivio.
Al llegar, cogimos un taxi para dejas las maletas en el hotel y en seguida nos fuimos a dar una vuelta. Justo al lado tenemos un templo, llamado Wat Puak Hong, muy pequeñito y parece ser que cerrado al público.
Seguimos caminando y a otros pocos cientos de metros encontramos un conocido (pero vacío) mercado de cerámicas, el Mengrai Klins. Tienen muchas piezas para vajillas y de adorno y a precios muy muy asequibles. El problema es cómo llevarlo de vuelta a casa en la maleta!
La siguiente parada fue uno de los dos principales templos de la ciudad: Wat Phra Sing Waramahavihan. Similar a los anteriores, tiene además unas cuantas réplicas de monjes budistas que son tan realistas que incluso mirándolos de cerca parecen personas reales.
Después de comer, tocaba un poco de descanso ya que habíamos madrugado mucho para coger el avión, y ya cuando se estaba poniendo el sol hemos puesto rumbo a uno de los típicos mercados nocturnos: el Anusarn Market. Y qué decir… es la cosa más grande que he visto en mi vida. Calles y calles y calles y calles… llenas de puestos en los que se vende de todo, y además un recinto inmenso lleno de muchísimos más puestos. Hemos estado allí casi 3 horas y es imposible verlo todo, y mucho menos sin desorientarse. Una auténtica pasada! Aunque no hemos comprado casi nada realmente 😂
Y mañana toca madrugar de nuevo porque vamos a ir a ver y cuidar elefantes a un santuario 😍
Último día antes de coger el siguiente avión, hoy hemos hecho una excursión de día a Ayyuthaya (a unos 80km de Bangkok), la antigua capital de Siam (el pais que precedió a Tailandia).
Fue la capital desde 1350 hasta 1767. Este imperio tuvo 33 reyes que entablaron más de 70 guerras en los 417 años de sus reinados. Gracias a ellos, ninguna potencia occidental llegó a adueñarse nunca de Siam.
La última batalla de Ayyutthaya, y la que la destruyó convirtiéndola en las ruinas que son hoy, fue en 1767, momento en que los birmanos saquearon la ciudad, dándole el aspecto que tiene actualmente donde el 99% de los Budas de los templos no tienen cabeza (la cabeza se consideraba la parte más bonita y valiosa). Posteriormente a esto, el reino de Siam trasladó su capital a Bangkok, que fue transformándose hasta lo que es hoy. El 1991 Ayyutthaya fue declarada patrimonio mundial.
Para llegar aquí desde Bangkok hay varias formas:
Minivan (desde la Estación de Mo Chit), cuesta unos 100 THB, salen cuando se llenan pero suele ser cada 20-30 minutos, y tardan 1h y media.
Tren (desde la estación de Hua Lhampong), se puede viajar en 2ª clase (345BHT, asiento asignado y aire acondicionado) o bien en 3ª clase (20THB sin asiendo asignado y sin aire acondicionado o 65THB con asiento asignado – to recomiendo esta opción porque no está tan mal como te lo pintan los que te quieren vender el billete caro).
Taxi. Hay taxis que ofrecen el recorrido de ida y vuelta más recorrido por Ayyutthaya (que en mi opinión es mejor a pie porque no es tan grande) por 2500BHT. Siendo 4 personas y si quieres comodidad, quizás te compense esta opción.
Una vez en la ciudad, simplemente hemos caminado por el centro que es donde están todas las ruinas de la antigua Ayyutthaya, de templo en templo. El precio en cada templo es de 50BHT. Os dejo fotos de los que hemos visitado nosotros:
Wat Maha That: en el se encuentra una de las imágenes más típicas de la ciudad, y es una cabeza de buda atrapada entre las raíces de un árbol. Dicen que se cayó de una estatua y con el tiempo las raíces fueron cubriéndola hasta como está ahora.
Wat Ratcha Burana: su torre es una de las más grandes de Ayyutthaya, y además se puede entrar dentro, donde hay unas escaleras extremadamente pequeñas y empinadas (bastante peligrosas) para bajar a una sala diminuta donde sólo cabe una persona y está llena de pinturas antiguas.
Wat Yannansen:
Wat Thammikarat:
Wat Phra Si Sanphet: En el interior de este templo, uno de los pocos que no está en ruinas, hay un buda de 7 metros construido con nada menos que 250kg de oro.
Wat Phra Ram:
Como veis, son muchísimos, y no hemos visto todos, ni de lejos. Todos estos están en el centro, en las afueras hay muchos más pero realmente son todos iguales porque todos formaban la ciudad. En profundidad hemos visto 3, los demás han sido desde fuera, que además no hay vallas ni muros que impidan verlos desde fuera.
Antes de volver a Bangkok, dimos un paseo por un mercado nocturnosúper auténtico cercano a Wat Maha That, que no sabemos si tiene nombre pero se encuentra en la calle Bang Ian.
No sé ni por dónde empezar… vaya locura de ciudad! Pasando un solo día aquí hemos aprendido a valorar Madrid mucho más. Qué caótica, qué de tráfico, qué de ruido, qué sucia, qué mal olor a ratos (a muchos ratos)… había momentos bastante agobiantes!
Pero, he de decir que la visita si vienes a Tailandia es obligada. Esto es la esencia. Hay que conocer esto para conocer a la gente de aquí. Además, desde hace unos años se está convirtiendo en una ciudad moderna y entonces los contrastes son espectaculares.
Nuestro plan de hoy ha sido echar a andar hacia el centro y ver los lugares más típicos, los que aparecen en las guías vaya. Y hoy el post va de fotos, pues una imagen vale más que mil palabras:
Wat Traimit: uno de los muchos templos, este concretamente tiene un buda en su interior que es de oro macizo… y pesa 5,5 toneladas!
Barrio chino: una caótica (más si cabe) zona de la ciudad con calles estrechísimas donde se aloja la comunidad china de Bangkok y donde tienen todos sus comercios, de lo más curiosos, y donde también se puede encontrar comida china de la auténtica (aunque no la hemos probado).
Un dulce típico chino, llamado Pang Pang. Es una especie de pan jugoso y algo salado, con un orificio en el que le meten algún ingrediente extra (dulce). En mi caso, como no, chocolate.
Wat Pho: uno de los templos más importantes de la ciudad, es en realidad un gran recinto con varios templos y monumentos en su interior. Alberga además el buda reclinado más grande de la ciudad (46 metros de largo y 15 de alto!), la mayor colección de budas (más de 300) y el primer centro de educación pública del país (escuela de masaje incluida).
Khao San: famosísima calle de puestos, tiendas, restaurantes y locales de fiesta, muy típico de turistas jóvenes, es una calle en la que podrías pasar un día entero. Hemos ido allí poco antes de la hora de la cena a ver tiendas con las mismas falsificaciones que en el mercado de ayer, y mientras hacíamos un poco de hambre, nos hemos dado un masaje de pies porque hasta el momento habíamos caminado nada menos que unos 20km!
Placer a niveles superlativos por unos 3€
Para acabar el día y antes de coger por fin un tuk tuk (una especie de bicicleta con motor y con asientos detrás en una especie de jaula, súper turístico y más caro que los taxis normales, pero muy divertido) con un conductor muy gracioso que nos ha entretenido el viaje de vuelta al hotel, hemos cometido el error de meternos a cenar en un restaurante indio… pero indio de verdad, llamado Taste of India, en la misma calle Khao San. Le hemos insistido mil veces en que por favor no pusiese nada picante, que no podemos soportarlo, y para nuestra sorpresa, todos los platos picaban muchísimo! Le hemos preguntado al camarero si se habían equivocado y nos ha confirmado que esa era la receta sin picante… así que si no os gusta el picante, no os recomiendo un indio de los auténticos!
De momento esto es todo por Bangkok, ya que mañana iremos a Ayyuthaya, y después volamos al norte del país, pero a la vuelta tendremos otro día más por aquí, y veremos el resto de cosas que nos faltan.
Si alguno de los que me leéis tenéis alguna sugerencia de qué es lo que no puedo dejar de visitar en Bangkok, podéis escribírmelo y os lo agradeceré muchísimo 😊
Llegó el día, hoy dejamos el sur para adentrarnos en la caótica capital del país y la esencia más pura de Tailandia. Empieza la segunda parte del viaje: Bangkok, Chiang Mai y Chiang Rai.
El viaje ha sido un rollo enorme: desde Madrid habíamos comprado billetes de avión para volar desde Suratthani (la provincia más cercana a Ko Phangan que no fuese una isla) y así ahorrar tiempo en el transporte, ya que son muchos kilómetros los que hay que recorrer. Pero como aquí todo está preparado para los turistas, no hay un horario de barcos ni autobuses que se pueda consultar y comprar el que mejor nos venga, así que hemos tenido que movernos de la forma turística una vez más, y el único barco que salía por la mañana hacia Suratthani era a las 7:00. Contratamos directamente barco + bus hasta el aeropuerto, ya que se encuentra a 60km del puerto donde nos dejaba el barco, así que hemos tardado nada menos que 4 horas y media en llegar al aeropuerto, con madrugón incluido.
El vuelo era con Thai Lion Air (una de las muchas compañías que operan en Asia a precios bastante asequibles) y para nuestra sorpresa la maleta facturada solo podía ser de 10kg… así que después de hacer malabares para quitarnos kilos de más, hemos facturado y a esperar a las 16:00 que salía el avión.
El vuelo ha durado una hora escasa y a las 17 ya estábamos en Bangkok. Hemos aterrizado en el aeropuerto de Don Mueang, y para ir hasta la ciudad hemos utilizado el servicio público de taxis. El primero que ofrecen al salir de la recogida de maletas son los taxis privados con un precio cerrado mucho más caro que los taxis de verdad, que van con taxímetro (muy importante que si no está conectado le digas al taxista que lo conecte) y sólo nos ha costado 260BHT (unos 7€) unas 3 veces más barato que el taxi privado y encima entre 4 personas que somos.
Después de dejar las cosas en el hotel, y ya siendo casi de noche, nos hemos adentrado en «la jungla»: un caos total de ciudad, masificada de turistas y tailandeses, ruidosa, sucia y agobiante. Si bien es verdad que hemos ido a parar al mercado nocturno de Patpong, que todo es más caótico aún. El mercado tiene muchísimos puestos en los que venden cosas de todo tipo: ropa, electrónica, bolsos, mochilas, complementos, armas blancas ¿?, etc… y prácticamente todo son primeras marcas falsificadas pero de una calidad casi similar a la real. Es muy típico regatear y normalmente el precio inicial suele ser unas 2 ó 3 veces más de lo que realmente vale el producto, y además lo suelen bajar bastante porque parecen desesperados por vender.
Para cenar hemos ido a parar a unas callejuelas llenas de restaurantes japoneses y hemos entrado en uno de ellos que tenía buena pinta, llamado Uma Uma, y la comida estaba bastante bien.
De postre le hemos comprado unos mango sticky rice a una anciana adorable de un puesto de la calle. Las energías no nos daban para más, así que vuelta a casa y mañana con luz iremos a investigar por el centro de la ciudad.
Último día por la isla, último día en el Golfo de Tailandia y último día junto al mar!
Hoy hemos alquilado unas motillos (200THB por cada moto, unos 5€ al día) para recorrer la isla siguiendo las recomendaciones que habíamos leído y que hemos comprobado que tienen mucha razón. Hay muchos rincones para visitar y de esta forma tienes total libertad, cosa que con un taxi es imposible.
Para empezar hemos ido al cauce del río Than Sadet, en el centro y en casi lo más alto de la isla. Allí hay varias cascadas cada pocos metros ya que la pendiente es bastante pronunciada y si bien no es una cosa impresionante, ha estado entretenido saltar un rato entre las rocas. La verdad es que nos ha decepcionado un poco porque es algo que recomendaban muchos, y no tiene demasiado de especial, yo no las llamaría ni cascada y además el agua bajaba toda marrón.
Después hemos cogido las motos de nuevo para llegar hasta Bottle Beach, en el norte de la isla. A unos 3km antes de llegar el asfalto desaparece y pasa a ser un camino en bastantes malas condiciones, así que hemos decidido dejar las motos allí y continuar andando, porque además nos apetecía caminar un rato. El camino es llano pero a la mitad pasa a ser de una pendiente hacia abajo muy considerable, así que en mi opinión es mucho mejor dejar las motos al inicio. Además las vistas de la montaña eran preciosas.
La idea era quedarnos en la playa toda la tarde pero ha empezado a soplar el viento (señal inequívoca de que se aproximaba un diluvio) así que nos hemos metido en uno de los chiringuitos que había por allí (sí, había muchos y también 3 resorts… aquí no hay playas vírgenes). Hemos comido algo y pasado un rato allí y cuando ha amainado la tormenta hemos decidido caminar de vuelta a las motos.
La playa merece la pena ser visitada porque es muy bonita, aguas cristalinas y muy tranquilas. Se puede llegar de la forma que hemos utilizado nosotros, o bien en barca.
La siguiente parada ha sido el árbol Yang Na Yai más alto de la isla, una especie originaria de Tailandia. Tiene 54m de alto y unos 400 años de antigüedad.
Por último, antes de devolver las motos, hemos subido a un nuevo mirador (nos encanta estar en las alturas), llamado Appichada. El mirador en sí es un bar, pero se puede entrar sin necesidad de consumir nada, y las vistas son impresionantes: se ve toda la isla y también la isla vecina Ko Samui.
Después de un entrenamiento en el gimnasio (aquí anochece a las 18:30 y sobre mucho tiempo antes de cenar y dormir), hemos cenado en el restaurante que llevamos frecuentando estos tres días porque nos ha encantado y son muy amables con nosotros, de comida tailandesa muy bien cocinada, y nos hemos despedido de la isla con uno de los postres más típicos de Tailandia: el Mango Sticky Rice, que se trata de un plato de arroz cocido en leche de coco, con mango y acompañado de leche de coco para mojar más el arroz según el gusto de cada uno. Riquisisimo!
Primer día de nuestra breve estancia en el archipiélago del Golfo de Tailandia. Hemos decidido no movernos de esta isla porque hay lugares suficientes para visitar por aquí sin necesidad de ir a otras islas aunque sean muy bonitas. Además, dada la necesidad de desplazarse hasta ellas en forma de tour, los precios son desorbitados y mucho más teniendo en cuenta que nos encontramos en Tailandia (55-60€ por un tour por otra isla… nos ven cara de dólar?).
Esta mañana hemos estado en el Parque Nacional de Thansadet, en el interior de la isla. Compuesto por una montaña y un río que discurre por ella, hay senderos que siguen el cauce del río y otros que hacen un recorrido circular, pero este parque no es muy grande y el recorrido no llegaba a 3km. Nos ha gustado mucho porque realmente se anda por en medio de la montaña, apenas con senderos adaptados aunque si bien señalizados. Y como no, hemos subido a otro mítico «viewpoint» a ver la isla desde lo más alto.
Después, y como además de la ruta por el parque habíamos venido andando desde Baan Tai (la zona donde nos alojamos) y eso sumaban 5km más, hemos cogido un taxi hasta una de las muchas playas de la isla, siguiendo la recomendación de un guía del parque de que era de las mejores.
El trayecto ha sido de 15 minutos y nos ha cobrado 100THB (unos 2.70€) por persona. Así de absurdo es, que los taxistas cobran por persona. Eso es tener morro y lo demás es tontería. La verdad es que estamos bastante hartos de que la norma general sea intentar timar a los turistas.
La playa a la que hemos llegado se llama Mae Haad, en la zona norte de la isla, y mola porque es bastante larga, llena de palmeras y además tiene una pasarela que la une con una islita cercana, llamada Ko Ma.
Hemos estado un buen rato de relax aquí, también hemos hecho un poco de ejercicio, y sólo una tormenta (para variar) nos ha hecho abandonar la horizontal y coger un taxi de vuelta a Baan Tai.
Estamos cansados de depender de gente para ir a cualquier sitio, la verdad es que es un fallo muy grande que no haya transportes públicos ni manera posible de ir a cualquier parte sin utilizar los medios de los turistas, más caros y más organizados, así que, aunque no queríamos en un principio, mañana alquilaremos unas motillos para seguir investigando la isla a nuestra bola, porque según dicen, si no alquilas una moto en Ko Phangan, es como si no hubieras venido.