Namur, romanticismo y patatas fritas (Bélgica)

Última parada de mi viaje a Bélgica, y complemento perfecto si vas o vienes de visitar Dinant, pues Namur se encuentra a pocos km de ella en dirección a Bruselas. Si vas en coche, de hecho, tendrás que pasar sí o sí por Namur para ir/volver de Bruselas. O bien puedes optar por esta excursión organizada en la que se visitan las dos ciudades.

Si ya nos encantó que el saxofón y la cerveza Leffe se inventasen en Dinant, más divertido fue aprender que los habitantes de Namur, allá por el siglo XVIII eran muy amantes de la morralla frita, un pescadito que pescaban en el mismo río Mosa. Desgraciadamente, a lo largo de un invierno muy frío, el río se heló e impidió pescar. Fue entonces cuando los namurenses decidieron cortar trozos de patata en forma de pescado y los frieron, dando origen así a las patatas fritas.

Ciudadela de Namur

Esta imponente construcción tiene un recorrido que se remonta a época romana y que posteriormente Napoleón ya nombró «la termitera de Europa«, y se trata nada menos que de la fortaleza más grande y antigua de Europa.

Mide 190m de altitud, pero el apodo de termitera se lo ganó en el siglo XVI cuando se construyeron sus 7km de túneles subterráneos, toda una hazaña en aquella época.

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Ya en tiempos modernos sirvió de hotel, de teatro e incluso de campo de juego, y actualmente es sin duda el mejor sitio para disfrutar de una buena panorámica de Namur.

Catedral de Sain Aubain

La mayoría de las catedrales que hay en Bélgica son góticas, pero también hay excepciones, y esta es una de ellas, con su estilo barroco. Al principio se construyó una colegiata durante la época de Alberto II de Namur. El primer edificio fue inaugurado en 1047. Más tarde, la iglesia se convirtió en una catedral a partir de 1559 y hasta hoy, que ha sufrido rediseños pero se sigue manteniendo como catedral de la ciudad.

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Teatro Real

Después de la Revolución Francesa de 1789, muchos edificios de Namur fueron destruidos. Todo el mundo colaboró en las tareas de reparación, y un buen ejemplo de ello es el nuevo Teatro Real de Namur. En 1822 hubo una reunión muy importante del Consejo de Regencia de la ciudad. Gracias a las decisiones que habían aprobado sus miembros, Namur contó con un nuevo edificio para el fomento de las artes escénicas y los eventos musicales en sus instalaciones. El primero se inaguró en 1824, pero era más pequeño que el actual.

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La programación cultural es muy variada, con hasta sesenta espectáculos de teatro, danza, circo, conciertos y espectáculos infantiles por temporada. Además, se organiza el evento Benoît Poelvoorde (un festival literario) desde el año 2013.

Estatua Buscando la Utopía de Jean Fabre

Visitar Namur sin venir a descubrir la asombrosa estatua de la Búsqueda de la Utopía de Jean Fabre, no lejos de la Ciudadela, es impensable. Es más, es imposible no verlo. Y es que se trata de una tortuga gigante, en bronce dorado, montada por un personaje que no es otro que el propio Jean Fabre.

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Museo de Artes Antiguas de Namurois

Para terminar la visita por las calles de Namur os recomiendo entrar en alguno de sus museos, como por ejemplo el Museo de Artes Antiguas, inaugurado en 1964, que reúne colecciones de historia e historia del arte. En particular, se puede admirar el Tesoro de Oignies, que data del siglo XIII, y la colección de pinturas de Henri Bles del siglo XVI.

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Dinant, ciudad de cerveza y saxofón

Después de un parón por vacaciones, sigo repasando viajes que hice en la ya pasada década, y continuando con mi ruta por Bélgica, hoy vengo a hablaros de Dinant, un pequeño municipio a las orillas del río Mosa cuyo tamaño no le ha impedido ser la sede de inventos como el saxofón (su creador Adolphe Sax nació aquí) o la famosa cerveza belga Leffe.

A menos de 2 horas en tren desde Bruselas, esta ciudad que más bien calificaríamos de pueblo grande, tiene mucho que ofrecer:

1. Colegiata de Nuestra Señora de Dinant

Domina la postal de la ciudad, claramente, y es de estilo románico aunque reconstruida en gótico (que es lo que se aprecia a simple vista). Su campanario con forma de bulbo fue un añadido del siglo XVI con intención de hacer gala del poderío de la ciudad; de hecho le ha valido para convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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2. Puente Charles de Gaulle

Es el puente principal de la localidad, y casi el único (los otros están más alejados del centro) y está adornado con 28 saxofones de colores con las banderas de países e motivos artísticos que se colocaron en 2010 con motivo del festival Europa Sax y ahí los dejaron. 

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No falta tampoco una escultura del propio creador e incluso hay una cerveza (Leffe, claro) con su nombre. Si os gusta el jazz vais a disfrutar mucho. En la casa casa natal de Adolphe Sax, la Maison Sax, hay un museo de música interesante.

Cruzando el puente y situándoos al otro lado del río veréis la postal más bonita de Dinant y una de las más fotografiadas, con la Colegiata y un montón de casas de colores al fondo.

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3. Ciudadela de Dinant

Más de 400 escalones separan el casco antiguo del peñasco rocoso de Bayard, tras la colegiata, a donde sin duda merece la pena subir para visitar la ciudadela (también hay un teleférico, pero solo funciona en temporada alta).

Data de 1048 aunque también ha experimentado muchas remodelaciones. En la actualidad acoge el Museo de Armas e Historia, y aunque lo bélico no os llame mucho, es un lugar imprescindible que ver en Dinant tanto por las vistas desde arriba como por las curiosas visitas guiadas gratuitas a lo largo de las exposiciones que nos llevan al patio de armas, el polvorín, las trincheras, calabozos, etc.

4. Maison Leffe

Como he mencionando antes, la Leffe es una cerveza de abadía que comenzó a producirse allá por 1240 aquí mismo, en Dinant.

Aunque en la actualidad se produce en Lovaina, el templo donde se originara siguiendo los cánones de la Orden de Canónigos Premonstratenses de la Abadía de Nuestra Señora de Leffe, es hoy día un museo interactivo entre vidrieras que repasa la historia de la bebida. Además, tiene un pub muy agradable donde se pueden hacer catas al finalizar la visita.

5. Fábrica de Couques V. Collard

La famosa couque de Dinant es una galleta típica de aquí, que se elabora dándole decenas de formas diferentes y en esta fábrica os explicarán todo el proceso que lleva su elaboración manual desde que se hace la masa, exclusivamente con harina y miel, hasta que se amolda en unos recipientes específicos con diferentes dibujos y formas, hasta su horneado especial a 300º que carameliza la miel.

Os recomiendo la visita a la fábrica de V. Collard, aunque hay otros obradores donde se hacen visitas, pero esta es una casa que data del año 1774 y que es muy conocida en la ciudad.

Bruselas, la capital de Europa

Bruselas, la ciudad de los museos, con más de cien que poder visitar, famosa por su chocolate y su cerveza, es la sede de la Unión Europea y de la OTAN, además de la capital de Bélgica, claro. Es por ello que un gran porcentaje de las personas que vive aquí son funcionarios y extranjeros, y una amalgama de lenguas se mezcla por sus calles, aunque el idioma común es el francés.

Hay muchas cosas que hacer en Bruselas, un lugar muy cosmopolita gracias también a su proximidad a ciudades como París o Amsterdam, pero en 2 o 3 días es suficiente para exprimir bien la ciudad. Si tenéis más días, os recomiendo visitar ciudades cercanas, como Gante, Brujas, Dinant o Namur, entre otras.

Si tenéis poco tiempo, como siempre, os recomiendo ir a tiro hecho con un free tour, que nunca falla. Mi plan casi siempre es el mismo: hago el free tour (se llama así porque es gratuito y uno paga a posteriori al guía lo que considera que merece la visita que ha realizado) y una vez he descubierto los lugares más importantes y aprendido sobre su historia, vuelvo a recorrer la ciudad a mi ritmo, deteniéndome y entrando en donde me apetece.

1. Grand Place

Primera parada obligatoria, la Grand Place es una de las plazas más majestuosas del continente, tanto de día como de noche, y es que os recomiendo venir con y sin sol, pues la iluminación nocturna merece la pena ser disfrutada.

Sus edificios monumentales como el Ayuntamiento, la casa de gremios y la Casa del Rey son auténticas obras de arte.

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2. Manneken Pis

El indiscutible icono de la ciudad, pero ¿habéis jugado al monopoli alguna vez? ¿os acordáis de la figurita del manneken pis? Pues bien, ¡no penséis que la escultura real es mucho más grande!

Fuera de bromas, este pequeño niño meón no llega a los 70cm de altura y se encuentra en la esquina de una de las calles que salen de la Grand Place, normalmente siempre lleno de turistas alrededor.

manneken pis bruselas

Hay varias leyendas que rodean a esta escultura, la más extendida dice que rinde homenaje a un niño que, durante la guerra contra los franceses, hizo pis sobre la mecha de unos explosivos de dinamita, salvando así a la ciudad de volar por los aires. ¡Quién sabe!

Lo que sí sabemos es que éste no es el único niño meón: frente a la famosa cervecería Delirium hay una Jeanneken Pis.

3. Jeanneken Pis

Es el mismo concepto pero en forma de niña, y esta si que no trae ninguna leyenda detrás: se encuentra en una estrechísima calle que además no tiene salida, y el dueño de un restaurante italiano allí ubicado tuvo la idea de construirla para así atraer turistas a ella y consecuentemente convertirlos en potenciales clientes. Lamentablemente y según cuentan, su estrategia de marketing no tuvo mucho éxito.

jeanneken pis Bruselas

4. Delirium

En este mismo callejón se encuentra el Delirium: el el bar más famoso de Bruselas, que tuvo (desconozco si aún lo conserva) el Record Guiness por poseer 2004 tipos diferentes de cerveza. Ofrece cervezas de 60 países, incluyendo muchas cervezas belgas. El nombre del bar proviene de su cerveza Delirium Tremens (que a su vez es el nombre de una psicosis provocada por el alcohol), y un elefante rosa decora la entrada del su bar.

El bar dispone de varias plantas y os recomiendo visitarlo toméis cerveza o no, ya que hay muy buen ambiente, aunque suele estar bastante masificado.

imagen de erasmusu.com

5. Catedral de San Miguel

Su nombre largo es Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, y se construyó entre siglo XIII y el siglo XV en estilo gótico, con un aire que recuerda a Notre Dame en París.  A parte de su imponente fachada casi recién restaurada, dentro destaca el púlpito tallado en madera de estilo barroco, las grandes vidrieras y un gran órgano.

imagen de abruselas.com

6. Galerías Saint Hubert

Formado por 3 galerías: la Galería del Rey, la Galería de la Reina y la Galería de los Príncipes, este lugar fue la primera galería comercial de Europa y en un punto de reunión de artistas de la época en el que destacan sus magníficas bóvedas de cristal mezcladas con el hierro fundido que las sostienen y le dan un encanto único a sus más de 200 metros de recorrido repletos de tiendas de lujo, chocolaterías, alguna joyería y terrazas donde los turistas saborean un caro café.

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De hecho, galerías igual de lujosas como las de Milán o Nápoles parecen estar inspirada en Saint Hubert.

7. Palacio de Justicia

Situado en el bonito barrio del Sablon, este palacio fue durante algún tiempo el edificio más grande del Europa gracias a sus 26.000 metros cuadrados y 104 metros de altura, y combina en su fachadas elementos neoclásicos y neobarrocos, mientras que el interior (que por cierto, entrar es gratis) tiene un vestíbulo de más de 100 metros de altura que quita el aliento.

imagen de abruselas.com

8. Parque Real de Bruselas

Este parque del siglo XVIII de estilo francés tiene varios estanques, fuentes, esculturas, jardines y pequeños bosques, que se llenan de locales durante los fines de semanas.

En el lateral sur del parque se encuentra el Palacio Real, que fue durante mucho tiempo la residencia de los reyes belgas. En el interior del edificio destaca la gran escalera de mármol blanco y varias salas como la sala de Goya, la sala de los Espejos o la sala del Trono.

The Royal Palace in Brussels in a beautiful summer day

9. Atomium

Alejado del centro se encuentra el otro icono de Bruselas, que con sus 100 metros de altura representa un átomo de hierro ampliado 165 billones de veces, construido para la Exposición Universal de Bruselas en 1958.

En una de las esferas hay un restaurante desde el que disfrutar de unas vistas panorámicas impresionantes de la ciudad. Si queréis ir, ¡no olvidéis reservar!

Atomium bruselas

10. Mini Europe

Para terminar la visita por Bruselas, tenéis a pocos metros del Atomium el parque Mini Europe, un recinto con representaciones a escala reducida de 1:25 de las esculturas más icónicas de las principales ciudades Europeas. Es cierto que en Madrid no tenemos nada que envidiarles, pues desde 2010 tenemos Parque Europa, en Torrejón de Ardoz, que es muy similar.

Son más de 350, entre las que destacan la Catedral de Santiago de Compostela, La Grand Place, el Big Ben o la Torre Eiffel.

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Gante, la joya de Flandes (Bélgica)

Siguiendo nuestra ruta en coche por Bélgica, tras dejar Brujas, llegamos a la ciudad más bonita de la región flamenca, a medio camino entre Bruselas y Brujas y que además está conectada con el aeropuerto de Bruselas en menos de una hora en tren.

Fundada en el siglo IX por Balduino I de Flandes, su nombre proviene de la palabra celta «ganda«, que significa «convergencia«, y es que aquí es donde se unen los ríos Lys y Escalda. Durante el siglo XVI fue la segunda ciudad más importante del norte de los Alpes después de París, y hoy en día es la ciudad belga con más edificios históricos. De hecho, el mismísimo emperador Carlos V nació allí.

Visitar Gante en un día es perfectamente posible, y aunque merece la pena pasar algún día más disfrutando de sus callejuelas, podéis hacer un free tour para no perderos nada y que os cuenten un poco más sobre la historia de la ciudad.

1. Iglesia de San Nicolás

Esta iglesia de estilo gótico fue construida por los comerciantes de la ciudad entre 1220 y 1250, aunque la original fue pasto de las llamas y la actual data de siglos posteriores, que también ha sufrido el ataque de protestantes, revolucionarios y bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces se vio sometida a una larga restauración que finalizó hace pocos años (y que en mi visita en 2016 aún no había terminado).

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2. Casa de los Albañiles

En un lateral de la iglesia de San Nicolás está esta famosa casa, la auténtica, ya que en el muelle Graslei hay una réplica exacta. Se trata de un edificio del siglo XVI que tiene como particularidad una curiosa fachada coronada por 6 bufones que bailan en el tejado.

3. Muelles Graslei y Korenlei

Son los antiguos muelles de la ciudad, donde llegaban los barcos con sus mercancías. Graslei era el muelle de las hierbas y Korenlei el muelle del grano. Hoy en día esta zona se ha convertido en un lugar de ocio, siempre hasta los topes: el ir y venir de marineros dieron paso a turistas y a jóvenes estudiantes (¡1/4 de la población de Gante son universitarios!) echando el rato junto al río.

muelle graslei gante

Aún así, aún se conserva la esencia de antaño, con las antiguas casas de los comerciantes y su arquitectura típica, siendo el más bonito de ellos el Graslei.

4. Castillo de Gravensen

Enclavado en el mismo centro neurálgico de la ciudad, este magnífico castillo se encuentra en un increíble estado de conservación. Perteneció a los antiguos condes de la ciudad y la primera versión, de madera, se levantó en el siglo X. Posteriormente, debido a las constantes luchas que mantenían con sus enemigos, vieron la necesidad de reforzar el sistema defensivo con piedra, y fue entonces cuando Felipe de Alsacia en el siglo XII levantó el impresionante castillo que vemos en la actualidad.

El complejo funcionó como castillo y residencia oficial de los condes hasta principios del siglo XIX, cuando fue vendido y se convirtió en una factoría.

castillo gravensen gante

Con la entrada dan un pequeño papel con explicaciones del recorrido en español, y se puede pasear por salas con exposiciones de trajes, armaduras, armas de la época y paneles explicativos sobre los numerosos métodos de tortura, así como una guillotina.

Las vistas desde el castillo son preciosas, así que merece la pena subir, entréis o no.

5. Barrio de Patershol

Está situado justo frente al castillo de Gravesen, y en la época de los condes fue el barrio de las familias más pudientes de Gante. Posteriormente, cuando el castillo se convirtió en una fábrica textil, el barrio se dejó a los tejedores.

Actualmente es una de las zonas más pintorescas y animadas de la ciudad, llena de bares, restaurantes y edificios señoriales.

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6. Cervecería Dulle Griet

En la Plaza del Mercado de los Viernes (donde hay mercado los viernes y también los sábados) se encuentra la cervecería Dulle Griet, famosa por una curiosa tradición: se debe dejar un zapato de fianza cuando se pide una cerveza Kwak de 1.2 litros (un vaso típico alargado) para asegurarse de que uno devuelve el vaso. Así pues, se deja el zapato en una cesta que cuelga de la barra. Cuando acabas tu cerveza y devuelves el vaso, recuperas tu zapato.

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7. Lonja de la Carne

Este mercado de productos tradicionales es un paraíso gourmet. Flandes posee más de 175 productos regionales y muchos de ellos se pueden degustar en este edificio del siglo XV.

Antiguamente era un mercado para conservar frescas las carnes, especialmente. El interior del edificio está decorado con jamones de Ganda, típicos de la zona, colgando del techo.

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8. Catedral de San Bavon

Construida en 1569 y de estilo gótico, lo más destacado de este lugar es que desde 2015 aloja el esqueleto de una ballena, que llego muerta en un barco brasileño. La bautizaron con el nombre de Leo y hace referencia a una historia del Antiguo Testamento.

Pero lo tradicionalmente llamativo de ella es la Adoración del Cordero Místico, un cuadro formado por una serie de panales decorados por Jan Van Eyck en 1432, el cual es una de las pinturas flamencas más importantes y la que más perjuicios ha sufrido, ya que ha sido robada en 6 ocasiones. Entre otros, Napoleón se la llevó al museo Louvre y, la última vez fue sustraída por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

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9. Campanario de Belfort

Si habéis leído el post sobre Brujas, este nombre os sonará, y es que allí hay otro campanario con el mismo nombre. Este, de 91 metros de altura fue construido entre 1313 y 1380, y durante siglos se utilizó para dar las horas, avisar a la población y ejercer labores de vigilancia desde arriba.

Hoy en día alberga diferentes exposiciones sobre la construcción del edificio y su historia.

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10. Korenmarkt

La peatonal calle Korenmarkt es un buen lugar para terminar vuestra visita por Gante, paseando entre casa típicas de estilo barroco flamenco en cuyos bajos se alojan bares y cafeterías con terraza para tomar una Leffe y descansar del largo paseo por la ciudad.

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¿Seguís de ruta por Bélgica? Aquí tenéis unas cuantas ideas:

Brujas, parada imprescindible en Bélgica

Os propongo un plan: pillar unos billetes a Bruselas, destino que normalmente suele ser muy económico en cualquier época del año, pero no os quedéis solo allí. Bélgica tiene un montón de ciudades llenas de encanto, y Brujas es una de ellas, a tan solo una hora en tren de Bruselas.

Antes de nada, no esperéis encontrar brujas en Brujas, pues a pesar de la confusión, no hay ninguna historia y leyenda que tenga que ver con ellas: su nombre sin traducir es Brugge, que al parecer deriva de la antigua palabra escandinava «Brygga» que significa «puerto«. El río Zwin vinculaba el asentamiento vikingo donde ahora se encuentra Brujas con mar del Norte, y pronto se convirtió en un importante puerto de comercio internacional.

Después de muchos años de altibajos ya desde el siglo XII, fue por mucho tiempo la ciudad más pobre de Bélgica. Pero con el auge del turismo en el siglo XX se convirtió en un destino turístico internacional y su patrimonio medieval resultó ser una nueva fuente de riqueza para la que muchos llaman la Venecia del Norte (cuenta con más de 16km de canales de agua) y que también es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El pequeño núcleo suele llenarse de turistas en fechas señaladas, así que os recomiendo visitarlo fuera de temporadas de viajes. En cualquier caso, aunque os dejaré una lista de los mejores lugares en brujas, si vais con el tiempo justo y os gusta que os lo den hecho, os recomiendo, como siempre, hacer un free tour por la ciudad.

1. Grote Markt

Es la plaza del mercado de Brujas, la más importante y probablemente la más bonita de la ciudad. Sin duda, uno de los puntos más fotografiados de Brujas: está repleta de banderas y edificios pintorescos. entre los que destaca el campanario Belfort, al que se puede subir (por las escaleras, porque no hay ascensor) pero cuyas vistas tampoco son espectaculares, así que podéis simplemente admirarlo desde abajo.

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2. Plaza Burg

Se encuentra junto a la anterior, y no se queda lejos en belleza. En ella están varios de los edificios más emblemáticos de la ciudad, como el Ayuntamiento, el Palacio de Justicia o la Basílica de Santa Sangre, cuyo nombre viene porque en ella hay una reliquia de la cual dicen que contiene la sangre de Cristo.

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3. Muelle del Rosario

Probablemente esta esquina es sitio más fotografiado de todo Brujas, porque desde aquí se tiene una de las mejores vistas hacia el canal, con las típicas casas de Brujas y la torre del campanario Belfort al fondo.

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4. Begijnhof

Algo alejado de los turistas, en este área vivían antiguamente las beguinas (algo así como una asociación de monjas) y actualmente es un beaterio. Entrar aquí es como estar en una ciudad diferente, donde el silencio es el protagonista.

Begijnhof

5. Parque de Kruisvest

Si habéis estado en los Países Bajos, sentiréis que os habéis teletransportado gracias a los molinos que hay en algunos parques al más puro estilo holandés. Un poco alejado del centro se encuentra el Parque de Kruisvest, un lugar perfecto para tumbarse a relajarse un rato y disfrutar de la vista tan peculiar que nos regala. El molino más famoso es el Molino de Sint-Janshuis, el único que a día de hoy se encuentra en su lugar original.

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6. Paseo en barca por los canales de Brujas

Hay muchas maneras de visitar Brujas, a pie, en bici e incluso en autobús, pero la más emblemática es en barcaHay varias compañías que ofrecen el paseo, con la explicación en varios idiomas: suelen durar más o menos media hora y os llevarán por los canales con el entorno más destacado, como el antiguo hospital de San Juan que cuenta con una historia a sus espaldas de 8 siglos.

canales de brujas

Para cerrar, y antes de iros de la ciudad de vuelta a Bruselas o a alguna otra ciudad belga (Gante, Dinant o Namur son buenas opciones), no podéis iros de Brujas sin tomar unos mejillones o unas patatas fritas belgas (hay hasta un museo de las patatas fritas). Y de postre, ¡chocolate! (también hay un museo del chocolate😂)